Durante el periodo de tiempo que llevaba trabajando, cautivo
con su carácter y sus encantos naturales a los chicos, aunque no lograba
conectar con las otras chicas. La envidia que la tenían, por como era y su
manera de ser, crecía cada día. Además veían como su relación conmigo era muy
fluida y cercana. Espero que nadie se enterara lo que realmente era.
Unos días antes de navidad me pidió volver a quedar y yo la
dije que lo quería dejar, pues estaba pasando a ser una relación continuada, y
que yo solo quería el tener algún rollo esporádico. La explique lo delicado de
que se enteraran nuestras parejas, los compañeros de trabajo, etc. y los
problemas que nos traería.
Ella lo aceptó a regañadientes, pero no tardó en volverme a
tener en sus manos.
A los pocos días me dijo que quería hablar conmigo, pues
decía que estaba tratándola mal, que la evitaba en el trabajo, etc. Yo me di
cuenta que tenía razón y quedé con ella después de trabajar.
Salí a la tienda a última hora y ya salían los trabajadores
de su jornada. Al encargado le dije que cerraba yo, pues tenía que hablar con
ella.
Salió la última vestida tremendamente sexy. Llevaba una mini
falda con estampado escocés, un suéter ajustado de cuello alto claro, medias
negras, y zapatos negros de tacón.
Llegó a donde esta el mostrador que era donde la esperaba yo
y comenzó a hablarme muy seria quejándose de que ya no teníamos ni buen rollo.
Al ser cierto todo lo que me contó, la pedí disculpas y la di todo tipo de
explicaciones.
Ella cambió el gesto y se fue relajando más la situación.
Según se derivaba la conversación a otros temas, ella se
sentó en el mostrador de caja. Os podéis imaginar la vista de sus piernas. Yo
estaba prácticamente enfrente de ella e intentaba evitar verla con ojos de
deseo.
Realmente era imposible. Estaba demasiado sexy.
Cuando seguíamos hablando de temas banales, ella tenía
posadas sus manos en sus muslos.
En un momento dado, comenzó a levantar su minifalda
suavemente, dejando a la vista las blondas de las medias. Eran de ese tipo de
medias que acaban en un tipo liga de bonitos encajes.
Subió lo justo para dejarme ver esto, manteniendo el resto,
lejos de mi vista.
Esta situación me excitaba tremendamente y quise evitar el
seguir teniendo relaciones con ella, así que la pedí irnos.
Ella me contestó que si no quería ver el resto de su
conjuntito nuevo, que tenía una preciosa tanga.
La lleve a una mesa de las que se usan para atender a los
clientes y me abalancé sobre ella. Comencé a besarla apasionadamente y mis manos
pasaban debajo de su falda. Mis manos tocaban sus nalgas fuertemente, subían y
bajaban con deseo de explorar su cuerpo con mis manos.
Me encantaba el tacto tan sensual de las blondas de las
medias, el roce de la fina piel, las suaves medias, las nalgas notando la fina
tela de la tanga.
Mi excitación era tremenda.
Comencé a desnudarla. Le ayudé a quitar su suéter dejando a
mí vista un bonito sujetador negro, ligeramente transparente, que realzaban sus
hermosos y grandes pechos.
La di la vuelta, poniéndola de espaldas a mí y la levanté la
falda con mis dos manos. Es una imagen realmente morbosa, y que a todos nos
gustaría vivir.
Imaginárosla con las medias negras, zapatos de tacón alto,
con una falda escocesa como una colegiala, y su precioso culo en pompa con un
bonito tanga.
Me bajé el pantalón y mis boxer de un tirón. Empecé a
frotarla mi empinado miembro por sus nalgas, y apartando ligeramente su tanga
rozaba su mojada vagina.
La desabroche el sujetador dejando libres sus pechos. La
empecé a dar suaves mordiscos por su espalda, bajando lentamente hasta sus
nalgas.
Aparté su tanga y metí mi lengua en su culo, dándola lamidas
muy húmedas. Pasé una mano por debajo de sus piernas comenzando suaves caricias
en su coñito.
Seguí metiéndola un dedo en su coño. Al poco, dos, y
enseguida otro más.
Con los tres dedos ejerciendo un enérgico mete saca y mi boca
trabajando sus nalgas y ano, no tardó en explotar en un bestial orgasmo que me
mojo por completo. Esta mujer tenía los orgasmos más bestias que he visto nunca.
Realmente parecía que se meaba.
Viendo que mi trabajito estaba dando buen resultado seguí con
el pero ahora introduje un dedo en su ano.
Seguí el mete saca con dos dedos en su vagina y otro en su
ano, mientras seguía dándola mordisquitos y lametones en sus nalgas.
Gozaba como una loca, gimiendo y gritando como una poseída,
lo cual aumentaba mi excitación.
-¡Te voy a reventar el culo puta!-la dije yo.
-Si cabrón, reviéntame.
Pasé a meterla dos dedos en su culo, mientras la echaba
saliva para ir lubricando.
Una vez los dos dedos entraban bien, metí otro más. Estuve un
buen rato dilatando su ano.
Apunté mi capullo a su ano y con violencia la metí de un
fuerte golpe. Pegó un tremendo grito. La cogí del pelo con fuerza y la grite que
si no era ella la que quería follar pues que se callara. Que era una puta y
varios desprecios más y que estaba para darme gusto.
Su situación sumisa la encantaba y seguía soltando flujos de
su coño, mojándome incluso los cojones.
Seguí metiendo y sacando fuertemente mi polla de su culo,
dando fuertes embestidas, golpeando mis pelotas en su vagina.
Sus gemidos y los míos, la respiración acelerada, avisaban de
que aquello iba a acabar.
Tuve un gran orgasmo llenando sus intestinos de caliente
leche.
Ella llevó su mano a su vagina, introduciendo dos dedos, y
comenzó un rapido movimiento que la hizo llegar a un nuevo orgasmo.
Sus medias quedaron completamente mojadas, su tanga tenía
restos de semen que la salía del culo y su falda arrugada.
Se arreglo un poco y nos besamos.
Me dijo que me iba a hacer un regalito por navidad que me iba
a encantar. Esto os lo cuento en mi próximo relato.
Agradecería mucho el recibir algún comentario sobre mis
relatos pues motivan mucho. Gracias.
Llegó el día de nochebuena y por costumbre todos los
compañeros comparten unas botellas de cava.