Ella había aceptado mis condiciones
y yo las suyas. Tras mucho discutir, llegamos a un acuerdo. Haríamos
por fin realidad las fantasías de las que tanto hablábamos a diario
en el chat, pero esta vez, en persona, en un hotel. Ella vendría a verme,
buscaría un hotel y me llamaría diciéndome donde y cuando,
yo llevaría los preservativos (imprescindibles en esta época)
y ella la nata. Nada de nombres, dejaríamos los sentimientos a un lado.
Por unas horas, seria puro sexo y gozo animal, por la mañana en el desayuno
ya trataríamos esos sentimientos que cada uno llevaba en su pecho.
Llego el día, ella ya me había llamado y habíamos convenido
la hora. Reconozco que no me había arreglado mucho, mis nervios me tenían
paralizado, mi mente no paraba de recordar cada palabra suya, cada risa o gemido
que ella me había regalado por teléfono, su sonido llenaba las
horas de espera e inflamaba mi pecho, haciendo difícil contenerse en
esas horas que faltaban. Yo llevaba un chándal y sudadera y mi bolsa
de deporte ,se suponía que iba a entrenar y ejercicio pensaba hacer y
de lo lindo. Cuando llegue frente a la puerta de la habitación me temblaba
todo, en la cabeza me daba vueltas la idea de dar media vuelta y echar a correr.
Ahí estaba yo, 1.84 de joven, moreno, pelo rizado corto, delgado, ligeramente
musculado por las muchas horas semanales de deporte, con mi bolsa al hombro
cuando mi mano sin darme apenas cuenta toco la puerta. Sin respirar espere.
Oí pasos tras la puerta, me pareció oír una voz que hablaba
dentro, de repente me asalto la duda, no estaría sola?, o tan solo se
hablaba para darse ánimos como hacia yo en mi lado de la puerta.
Los pasos se pararon frente a mi. A mi mente acudieron todas las fotos que ella
había mandado, con todas las veces que la había preguntado que
era lo que llevaba puesto ahora no se me ocurría que podía ser
lo adecuado para este momento. El tiempo se paró y pensé en volver
a llamar. El dolor que ya me provocaba mi corazón en su esfuerzo por
salirse de mi pecho para cruzar el antes la puerta me llevo a levantar la mano
para llamar de nuevo y .... Y la puerta se abrió.
Como todas esas veces que había imaginado ese momento ella estaba espectacular.
Su breve 1.60 estaba apenas se notaba con sus zapatos altos de tacón
negros, unas medias de redecilla subían rápidamente por sus piernas
hasta mas allá de la vista, ocultas por una falda de color también
oscuro. Una blusa clara, que transparentaba ligeramente el resto de la ropa
interior también negra estaba debajo de una chaqueta corta también
de color oscuro. Su precioso pelo rizado estaba enredado en un moño a
la altura de su nuca, dejando ver su preciosa cara y sus encantadores ojos verdes.
Tan solo dijo: "" Pasa, te estaba esperando "".Ella sabia
que conseguiría excitarme mas así, sin apenas palabras. La seguí
dentro, a una habitación que contenía una cama de matrimonio,
una cubitera con una botella que no pude ver, una mesa y una silla, mas la televisión
de turno. Me senté en la silla dejando la bolsa a mi lado por si al final
decidía salir corriendo. Ella apago la luz y encendió la luz del
baño, el resultado fue una penumbra suave, iluminado por la luz azul
saliente del baño que daba una luz mas intima para lo que queríamos,
ella solo dijo:"" Lamento que no tengamos una música mas acorde""
mientras sonaba una música que no acertaba a escuchar en la tele sin
perder detalle del cuerpo de mi acompañante.
Yo veía su silueta recortada contra la luz halógena mientras dejaba
que varios litros de baba recorríeran las comisuras de mis labios para
estrellarse a mis pies. Ella comenzó a moverse. Lentamente, al son de
una música que solo escuchábamos ella y yo. Sus caderas empezaron
a bailar, sus manos recorrían su cuerpo, me dio la espalda y pude intuir
como desabrochaba su chaqueta, giraba su cabeza para poder mirarme de lado y
que pudiera ver como pasaba la lengua por esos labios que invitaban a pecar.
Cuando acabo con la chaqueta se giro para arrojarla contra mi (cayendo a mis
pies). Siguió moviéndose mientras desabrochaba su blusa y me miraba,
apenas podía ver sus ojos pero no podía apartar la vista mas que
unos segundos para ver el principio de su sujetador como se asomaba por entre
su blusa. Cuando también se deshizo de ella acabo en el suelo junto a
la chaqueta mientras empezaba ya a tirar de la cremallera lateral de su falda.
Se giro mientras dejaba que cayera al suelo, dio un paso hacia la puerta del
baño, puso sus manos en las esquinas de la puerta mientras se movía
y me dejaba ver su perfecto trasero contoneándose aun al ritmo de la
música. Llevo una mano a su espalda, recorriendo su brazo contrario y
parándose en la nuca para soltar su melena que cayo casi hasta su trasero,
revelando un pelo largo y bonito. Agito su cabeza y se volvió a voltear
para mostrarme su cuerpo, la melena cayendo sobre su hombro izquierdo, su sujetador
negro, el aro de su ombligo, su tanga negra y su ligero y medias de redecilla
acabadas en esos tacones negros que la aupaban del suelo. Se agacho y sus manos
recorrieron su pie derecho, su tobillo, su gemelo, sus muslos, acariciaron el
aro de su estomago, acariciaron circularmente sus pechos por encima del sujetador
y deteniéndose en su cierre frontal, lo desabrocho, mostrándome
por primera vez esos pezones totalmente erectos ya, esos pechos firmes y pidiendo
cómeme. El sujetador, como no podía ser de otra manera acabo en
mi cabeza mientras su tanga hacia el camino que segundos antes había
realizado su falda. Y por fin, con solo los zapatos, las medias y el ligero,
la tuve ante mi, totalmente desnuda, con el sexo depilado.
Comenzó a andar. Se paro ante mi y separando ligeramente las piernas
me dijo: ""creo que tienes calor"" y se inclino para sacarme
la sudadera por encima de la cabeza. Comenzó a acariciar mi pecho mientras
mis manos tocaban por primera vez su piel, abrazo mi cabeza contra su estomago
mientras yo me abrazaba a sus caderas sintiendo en mi cara por primera vez su
calor. Pude acariciar ligeramente su espalda, sentir su culo contra mis brazos
mientras ella retrocedía y me obligaba a levantarme. Me miró,
y pasando sus brazos por mis hombros busco mis labios con los suyos. Nos fundimos
en un larguísimo beso mientras nuestras manos abrazaban y acariciaban
nuestros cuerpos por fin reunidos.
Después de ese beso que pareció durar siglos, se volvió
a separar de mi y sonriendo dijo algo así como:"" quiero ver
eso que se apretaba contra mi vientre"" y agachándose se situó
a centímetros de mi paquete. Se relamió y mirándome volvió
a decir:"" Creo que el también quiere conocerme"",
paso sus manos acariciando mi vientre y tras desatar el nudo, introdujo sus
dedos por el elástico del slip, recorriendo mi cintura hasta llegar al
borde de mis caderas. Comenzó a besar mi pene por encima de la ropa mientras
empezaba a deslizar el pantalón hacia abajo. Desnudándome por
completo. Dando suaves mordiscos a mi pene llego a mis tobillos y apoyándome
en su hombro me los acabe de sacar, despojándome rápidamente de
las zapatillas (que ya llevaba desabrochadas para ahorrar tiempo) y los calcetines.
Allí abajo ella comenzó a recorrer mi aparato con su lengua. Paso
la lengua desde la base hasta la punta de mi instrumento, recorrió circularmente
la cabeza, mordisqueándolo suavemente, acaricio mis huevos, los mordió
también, y cuando creía estar en el paraíso, comenzó
a introducirlo en su boca, mientras su mano masturbaba lentamente en trozo que
dejo sin introducir, poco a poco fue metiendo mas en su boca, paraba de vez
en cuando jugando con su lengua en mi verga y de una vez, se introdujo cuanto
pudo en su boca, quedando su nariz contra mi pubis, mis piernas comenzaban a
flaquear y yo deseaba saborear su cuerpo, así que la levante y abrazándola
la bese de nuevo, introduciendo mi lengua en su boca con pasión.
Mi pene resbalaba entre nosotros, acariciando su estomago, rozando su piercing.
Mis manos arañaron su espalda, tornearon sus caderas y amasaron su trasero.
La tome en brazos, pasando sus piernas por mi cintura y sintiendo como mi verga
acariciaba su entrada caliente. Me gire y la puse sobre la mesa que se apoyaba
en la pared. Mi pene quedo bajo ella recorriendo su rajita mientras lo sacaba
de allí. La volví a besar y me separe un metro de ella.
Allí estaba ella, el pelo ligeramente alborotado, sentada sobre la mesa,
con tan solo unas medias y los zapatos... era imposible no desearla. Me acerque
y la bese levemente en los labios, ella respiraba ya entrecortadamente, pose
mis labios en su barbilla, saboree su cuello, bese sus hombros, mi lengua recorrió
el hueco que se forma en la base del cuello mientras ella echaba atrás
su cuerpo, pegándolo contra la pared. Mi lengua fue en descenso, haciendo
el camino natural de su cuerpo, redondeo sus pechos, la pase por sus pezones,
chupe sus pechos mientras mi otra mano agarraba el que quedaba libre, mis dientes
tensaron suavemente sus pezones mientras sentía su respiración
mas agitada, mis labios siguieron bajando, mientras mis manos se ocupaban de
sus pechos ellos juguetearon con su arete del ombligo, su excitación
e impaciencia crecían mientras gemía quedamente y movía
ya sus caderas. Mis labios bajaron de nuevo, besaron su pubis depilado, mordisquearon
sus caderas, hicieron figuras invisibles en el interior de sus muslos mientras
me acercaba lentamente a su tesoro. Pase la punta de mi nariz por su raja, separando
un poco sus labios vaginales mientras respiraba su olor a hembra. Mientras movía
mi nariz, saque mi lengua para comenzar a acariciar su sexo. Ella dio un respingo
mientras emitía su primer gemido. Eso incito a mi lengua para que comenzara
a saborearla por dentro, recorrió arriba y abajo sus labios, dibujo los
contornos de su entrada, delineo su clítoris, bajando un poco mas lleno
de saliva su agujero trasero, mientras mis dedos colaboraban en la exploración
de su interior, ahora introduciéndose en ella, ahora acariciando su clítoris,
mientras los primeros gemidos y espasmos se sucedían, acompañando
una relajación de su esfínter trasero. Pero eso no era lo que
quería ahora, y uniendo mi boca a mis dedos aprisione su clítoris
con mi boca, succionando como si fuera su pecho, mientras dos de mis dedos se
movían de manera circular, agrandando la entrada de su cueva, poniéndola
en condiciones para mi. Pasamos así unos minutos, en los que yo disfrute
casi tanto como ella, notando como arqueaba su cuerpo sintiendo mis dedos en
su interior, como se le escapaban gritos de placer mientras mi boca chupaba
su clítoris, como sus piernas aferraban mi cabeza y como sus manos la
dirigían con maestría cuando ella necesitaba sentir mas de mi
dentro de ella.
Después de una serie de gritos prolongados juzgue que ya era hora de
poder gritar yo con ella . Me incorpore y para darla tiempo a reponerse me incorpore
y la bese en los labios, ella en seguida busco mi cuerpo con el suyo y ya mi
pene volvía a rozar su sexo. Me separe nuevamente y la baje de allí.
La voltee, poniéndola de cara a la pared. Suavemente la incline sobre
la mesa, mis manos recorrieron su cuerpo, nuca, espalda, culo. Mis dedos fueron
dejando suaves marcas en su piel. Me incline yo también para besar allí
donde mas se había marcado mis dedos, mi pene erecto se frotaba ahora
entre sus nalgas y ella se movía para sentirlo mejor, mientras mis dedos
ahora acariciaban sus caderas, pasaban por la parte delantera de sus piernas
y con cuidado cogí su pierna derecha y levantándola tras vencer
su resistencia inicial, la apoye en la silla que teníamos al lado. Poniendo
mi mano de nuevo en su espalda me incorpore y cogiendo mi pene con la otra mano
lo situé entre sus muslos, recorriendo su sexo de nuevo con el. Me agache
un poco y situé la punta en su entrada y de un empujón lo introduje
hasta la mitad. Ella irguió también la cabeza, sintiéndome
entrar en ella. Me agarre a sus caderas, mientras ella comenzaba a moverse también.
De repente me fije en el espejo, si girábamos un poco podría verla
la cara y ella a mi. Haciendo verdaderos malabarismos para movernos a nosotros
y a la silla procurando no salirme de ella, encontramos la posición que
quería .Ella abrió los ojos y me miraba, mientras, prendidos nuestros
ojos en los del otro, comenzamos de nuevo un movimiento lento. El poder mirarla
a los ojos, ver su expresión, su boca abierta jadeando, el ver esa boca
de la que salían esos gemidos de placer que tanto me gustaban era demasiado,
comencé a acelerar el ritmo, cada vez era mas difícil mantener
el contacto visual, pero el aumento de los gemidos de ambos era evidente. Poco
después, nada pudo evitar que acabara y sin dejar de aumentar el ritmo
y de ver como ella me miraba , mi corrida fue un hecho, mis últimos movimientos
inundaron de leche su interior, y solo el ver su expresión cuando se
vio llena de mi valió un mundo en mi recuerdo. Fue lo único bueno
al recordar el montón de preservativos que llevaba en la bolsa y que
evidentemente no me había puesto. Me abrace a ella sin salirme, para
aguantar en mi memoria las sensaciones del segundo anterior y mientras ella
normalizaba su respiración se las apaño para echar un brazo por
detrás de ella sobre mi cabeza y acariciándome decir:""
Fue fantástico"", yo solo pude responder: "" Es que
crees que esto ha terminado ya??"""
Espero que les haya gustado. Para cualquier
duda /información, me gustaría que os pusierais en contacto conmigo
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