Hoy fui a disparar con Cuchillo. Me llevó al lugar más lejano de casa para
que mi padre no pudiera escucharnos. Bang , Bang... Tener el revolver en mis
manos me hacía sentir poderoso, casi tan enorme como Cuchillo. Claro que el
revolver en sus manos se veía más natural, casi como una extensión de su cuerpo.
Después de disparar varios tiros empezamos a volver a casa. Me gustaba caminar
con él, me sentía tanto o más seguro que con mi padre. Los hombres del señor
Gonzáles nunca se atreverían a atacarme estando yo con él.
Sigue tu solo chico, yo tengo trabajo que hacer- dijo desordenándome el
pelo con su enorme mano.
Bueno- dije yo, pateando el suelo por que tenía que devolver el revolver.
De mala gana seguí caminando a mi casa. En el camino me topé con mi hermana,
ni siquiera me dirigió la mirada, seguro que estaba en uno de sus días.
Cuchillo puso su cara hacia el sol radiante y sonrió. Era hora de un baño.
Subió a su caballo y al galope se dirigió al limite del campo donde estaba el
arroyo. Cuando estuvo cerca se bajó del caballo y lo escondió entre unos
arbustos.
Justo en ese momento Mery estaba descendiendo al arroyo. La chica era una
belleza. Era la viva imagen de su madre solo que veinte años mas joven. Su piel
era mas tersa y bronceada por los continuos baños de sol en el arroyo. Sus
pechos ya eran casi tan grandes como los de su madre. Eran firmes y altaneros,
coronados con unos gruesos y largos pezones. Su vello púbico era tan rubio como
su cabellera. Pero eso Cuchillo ya lo sabía, hacían varios días que la observaba
escondido entre los matorrales.
Cuchillo la observó por una hora. A Mery le gustaba bañarse y lavarse el
pelo. Después del baño se secaría el pelo y se tendería desnuda al sol igual que
todos los otros días. El indio incluso vio una vez que la chiquilla se llevaba
sus dedos distraídamente hacia su conchita.
La chica estaba saliendo del arroyo cuando un vaquero apareció de entre unos
arbustos. Andaba a pie y tenía las riendas de su caballo en la mano, lo seguía
otro compinche montado.
Mery gritó con pavor apenas los vio, el vaquero que andaba a pie se movió
rápidamente y tomó a la chica por la cintura.
¡¡¡Wuuuhuuu!!!! Mira esta linda potra, parece que esta brava- gritó a su
compañero, riendo, mientras con su mano libre sobajeaba salvajemente una
teta de Mery.
Deja algo para mi Larry- le respondió el que andaba a caballo.
Larry trataba de controlar a la chica mientras intentaba bajarse sus
pantalones. Cuando pudo liberar su sucia y erecta polla, la resbalosa y mojada
Mery se pudo zafar y corriendo se zambulló en el arroyo.
Cuchillo salió de los arbustos en ese instante. Larry se dio cuenta de la
presencia del indio cuando recibió un puñetazo en pleno rastro que lo hizo
perder el equilibrio, con los pantalones abajo, cayó en el arroyo. El otro
vaquero intentó desenfundar su revolver pero notó que Cuchillo ya tenía afuera
el suyo.
Larry torpemente se subió los pantalones y empapado montó en su caballo.
Los veo otra vez por aquí y los mato hijos de puta- dijo Cuchillo.
Los dos vaqueros lo miraron rojos de furia pero se sentían intimidados por el
enorme indio. Sin decir palabra Larry escupió hacia donde estaba Cuchillo y
tiró las riendas de su caballo para dar la vuelta y largarse, su compañero lo
siguió.
Mery salió corriendo del arroyo apenas se fueron. Se colgó del cuello del
indio temblando de terror, y lloró en su poderoso pecho.
Cuchillo enfundó su revolver y abrazó a la desnuda y temblorosa Mery. La
abrazó por una hora hasta que se calmó.
Gracias a Dios que se apareció Cuchillo- soltando el cuello del indio. De
repente se dió cuenta que estaba desnuda.
Estaba cabalgando cerca de aquí cuando escuche tus gritos- mintió- ¿Estas
herida?.
Me parece que no- dijo ella alejándose un poco, ruborizada, mientras que
con su brazo se cubría sus preciosos pechos.
Me tengo que asegurar que estas bien- dijo el indio, tomándola del brazo
suavemente.
Ella jadeó despacio, mientras bajaba el brazo que cubría sus tetas. Con
suavidad Cuchillo acarició sus seno izquierdo.
¿Te duele aquí?- preguntó sonriendo al sentir como el precioso pezón se
ponía duro.
N- no- le contestó ella tartamudeando.
Y aquí ¿te duele?- palpando su teta derecha. Ella movió su cabeza de un
lado a otro mirando fijamente al indio. El indio bajó una mano por el plano
estomago de Mery y con la otra mano bajó lentamente por la espalda. -¿Algún
moretón por ahí?.-
N-no señor- dijo ella respirando pesadamente.
Cuchillo se arrodilló mientras que con una mano acariciaba su blondo vello
púbico y con la otra acariciaba el perfecto culo.
Te ves bien- dijo el indio mientras que sus expertos dedos se deslizaron
por entre medio de los muslos de la chica, rozando suavemente los labios de
su preciosa conchita. Ella se sobresaltó un poco al sentir el dedo juguetón
del indio, el cual antes seco ahora se encontraba exquisitamente mojado por
los jugos de Mery.
-¿ Algún dolor aquí?- pregunto Cuchillo.
N-ninguno señor- ella estaba gimiendo mientras sus caderas empujaban
hacia el dedo del indio.
Entonces estas bien- dijo el, parándose repentinamente y se volteó para
que Mery pudiese vestirse.
Mery con fuego en su mirada, se fijaba en la espalda del indio. Estaba
resoplando y su cuerpo entero se sentía vivo. Ella quería ese dedo de vuelta,
pero se agachó y empezó a vestirse.
Yo nunca había vito tanto escándalo como cuando llegó Cuchillo a la casa
con Mery llorando en su pecho. Mi madre estaba histérica pero se repuso para
acompañar a mi hermana a su cuarto. Mi padre parecía estar en un gran
conflicto interior mientras miraba los rifles que tenía para cazar, finalmente
meneó la cabeza. Sus manos temblaban.
Yo soy un hombre de Dios, Cuchillo- dijo mi padre- pero si hubiera estado
ahí, Dios me perdone.....-
Padre puso su cabeza entre sus manos y empezó a llorar de rabia. Nunca había
visto llorar a mi padre y me asustaba. Cuchillo no hubiera llorado....
- No te preocupes Eusebio, mientras yo esté aquí nada le pasará a tu familia-
dijo firme el indio.
- Gracias señor- dijo mi padre parándose emocionado. Tomando fuertemente la
mano del indio le dijo- Estoy en una deuda enorme contigo, cualquier cosa que
quieras, que te pueda dar, es tuya-.
Mi madre estaba muy enojada como para cocinar esa noche. Mi padre y yo
preparamos algo para comer. Después de comer Cuchillo se fue al granero y mi
padre empezó a tomar su vieja botella de whisky, pronto la botella quedó vacía y
mi padre empezó a roncar. Tan fuerte que se escuchaba desde mi habitación .
Carolina todavía tenía los ojos desorbitados cuando entró al granero y se
quitó su ropa de cama. Se lanzó a los brazos del gigante y empezó a besar el
musculoso pecho del indio.
Gracias señor, gracias- dijo ella llorando- gracias por salvar a mi
pequeña.-
Carolina dejó de besar el pecho del indio y levantó su cabeza para mirarlo.
El acercó su cara y la besó por primera vez. El beso fue intenso, dominante y de
nunca acabar. La lengua del indio forzó los labios de Carolina y entro en su
boca. Ella le respondió y su lengua entró en la boca del gigante. La polla del
indio empezó a crecer pegada al estómago de Carolina, se expandió hasta tocar
sus pechos.
Eusebio dijo que lo que quisiera sería mío- dijo Cuchillo- yo te quiero a
ti-
Se que está mal, pero yo también quiero, será por esta vez, por haber
salvado a Mery. Hazme el amor.-
Es cierto que esta mal, asi que no haremos el amor- dijo el indio.
Pero yo te quiero sentir dentro de mi- dijo ella sintiéndose rechazada.
Cuando un indio ama a una mujer, ella es poseída por su amo-
No entiendo-
Los indios no hacemos el amor, follámos-
Entonces fóllame amo-
Eso haré guachita.-
Cuchillo tomó a Carolina y la acostó sobre los sacos sobre el trigo. Se
arrodilló entre sus piernas con su mano tomó su polla y echó hacia atrás el
cuero dejando libre la impresionante cabeza roja. Así, con la cabeza descubierta
empezó a sobar de arriba a abajo los labios del chochito de Carolina. Ella miró
la serpiente del indio en posición para penetrarla mas adentro que nadie lo
había hecho en su vida. Se sentía intimidada pero aguantaba la respiración
esperando lo que venía. La caricia de la pitón en su conchita la tenía
totalmente mojada y sus caderas se arqueaban pidiendo que entrara el monstruo.
Carolina veía como Cuchillo empezó a mover sus caderas haciendo presión en su
rajita. Se quejó un poco al sentir como los labios de se conchita se abrían
mientras iba entrando la enorme cabeza, entonces rápidamente se cerraron
aprisionándola entera. La polla del indio se hacía cada vez mas dura mientras el
indio iba entrando. La polla relucía brillante por los jugos de Carolina, cada
vez que retrocedía un poco volvía a entrar cada vez un poco más. Se sintió
totalmente llena, cuando la gruesísima verga llegó hasta donde llegaba su
marido, y ni siquiera había entrado la mitad. Con un gruñido, Cuchillo empezó a
abrirse paso en territorio virgen. El cuerpo de Carolina respondía a la enorme
verga del indio, arqueaba la espalda empujaba cada vez que sentía la presión de
la fantástica polla. Sus pezones estaban duros como roca y pequeñas oleadas de
placer invadían todo su cuerpo.
El había logrado meter trece centímetros de la enorme pitón en el chochito de
Carolina cuando ella dijo:
Ohh, no mas Cuchillo, me duele- rogaba con voz quejumbrosa- es demasiado
grande-
¿La quieres toda?- preguntó el.
Si , pero duele.-
Cuchillo sonrió. Llevó uno de sus dedos a su boca, lo humedeció y con el
empezó a acariciar esa pequeña protuberancia que salía de la conchita. La empezó
a masajear en círculos dándole descargas de escalofríos que subían por la
espalda de Carolina, al rato la protuberancia estaba más grande. Ella movió sus
caderas empujando hacia el dedo del indio, haciendo que la verga del indio
entrara tres centímetros mas, ahí fue cuando el orgasmo explotó desde su útero.
Carolina gritó de placer. Era el mas grande de sus orgasmos hasta ahora y
mientras sus abundantes jugos lubricaban mas la polla del indio, Cuchillo empujó
y la verga entró hasta el tope. El orgasmos se prolongó en una mezcla de placer
y dolor, mas que nada placer y pareció durar eternamente.
Carolina no sabía como su marido iba a hacer para satisfacerla después de
esto, pero después resopló acordándose que jamás Eusebio la había hecho gozar.
No era en nada parecido a Cuchillo. De hecho si nunca hubiera conocido al indio,
jamás habría sabido lo que es un orgasmo. Carolina todavía no se recuperaba del
primero cuando Cuchillo empezó a moverse de nuevo.
Y tuvo otro y otro mientras el indio la follaba lentamente mientras le
sostenía las rodillas con sus manos abriendo mas la jugosa conchita. De repente
el soltó sus rodillas e inclinó su cuerpo hacia adelante, aplastando el cuerpo
de Carolina. Encima de ella empezó a besarla nuevamente mientras iba aumentando
la velocidad de sus embestidas.
Carolina no podía pensar claramente mientras la enorme serpiente golpeaba
tierna y furiosamente en su interior. Se sentía segura en los brazos del indio y
mental y físicamente poseída mientras la follaba. El indio paró de besarla y
ella encontró su cara hundida en el portentoso pecho del indio cuando esté
empezó a gruñir cada vez mas fuerte. Carolina le daba pequeños besos mientras
sentía que la poderosa polla se hinchaba cada vez mas hasta que explotó, cargas
y cargas de tibio semen llenaban su útero. El orgasmo del indio provocó otro en
Carolina y los dos amantes unieron dada vez mas sus partes intimas mientras sus
fluidos se mezclaban.
¿Te gusta?- pregunto el indio.
Increíble...., creo que me gusta follar- dijo Carolina haciendo un
puchero, mientras el indio sacaba la verga de su concha.- Dios mio, todavía
estas duro- su polla todavía estaba hinchada, solo había decaído un poco.
¿Quieres mas?-
Eusebio estaba inconsciente en la cama y no despertaría hasta la madrugada.
Me encantaría- dijo Carolina.
Carolina se quedó con Cuchillo hasta la amanecida, el la folló dos veces
mas.Le enseñó nuevas posiciones para follar, distintas a la del misionero. Ella
se montó encima, estuvo abajo, infinidad de veces, tantas como orgasmos tuvo esa
espectacular noche. A ella le gustaba controlar la penetración, pero también
gozaba la sensación de sumisión y seguridad de estar debajo. Estuvo también en
cuatro patas mientras el la follaba tal cual los toros se lo hacen a las vacas
en el campo. Esa postura la hacía sentirse usada y totalmente dominada por
Cuchillo. Esa fue la forma de follar que mas le gustó.
Carolina sintió un ligero peñisco muy adentro en su conchita cuando vio a
Cuchillo entrar a la cocina para tomar desayuno. A lo largo de toda la comida
una boba sonrisa cruzaba su cara. Eusebio se adjudicó el merito de esa sonrisa.
Su esposo había rodado encima de ella temprano en la mañana metiendo su pequeño
pene dentro de ella.-Cierra las piernas, no siento nada- le había reclamado.
Este arrebato de su marido le sirvió de excusa por todo el semen entre sus
piernas. Su chochito goteaba, aún después de haber dejado a Cuchillo hace horas.
Los hombres tuvieron que ir a buscar parte del ganado que estaba perdido.
Esta tarea les tomó casi todo el día. Mery todavía estaba disgustada así que
pasó casi todo el día en su habitación. Solo salió un rato en la noche para
comer algo y volvió a su habitación.
El peñisco volvió a la entrepierna de Carolina en el momento que entró al
granero esa noche y vio a Cuchillo tendido y desnudo encima de sus sacos. El no
le dirigió la palabra, solo se tendió y abrió sus piernas. Carolina sin decir
palabra se sentó entre medio de las piernas del gigante y empezó a mamarle la
polla con avidez.
¿No está tu mano sana?- pregunto Cuchillo en el minuto que Carolina tenía
metida media polla en su boca.
Si señor- respondió ella de mala gana sacando sus labios de la verga del
indio.
Entonces no me la tienes que chupar. Puedes volver a correrme la paja
como antes-
Carolina no lo había pensado. Ella era feliz mamándosela, sintiendo esa
enorme herramienta palpitando en su boca y la enorme satisfacción de sentir su
boca llena de tibio semen. Estas eran cosas que ella no estaba dispuesta a
perder. Así que cuando habló, fue del corazón:
No me importa señor. Haría lo que fuera por darle mas placer.
Si te parece te puedo follar nuevamente-
Su mente y cuerpo gritaron un tremendo SI. Pero no podía seguir arriesgándose
era mucho el peligro.
Lo siento Cuchillo. No creo que lo podamos hacer de nuevo –
Bueno si no puedo follarte de nuevo al menos siéntate encima mío para que
pueda besar esas preciosas tetitas que tienes.
Esa era una justa proposición así que la obedeció de inmediato, pero no se
dió cuenta el error que estaba cometiendo. Apenas se encaramó en el cuerpo del
indio se dio cuenta que la punta de la verga quedó justo entre sus piernas. Su
conchita de inmediato empezó a empapar la polla del indio, al punto que parecía
que este se hubiera corrido. Carolina quería esa serpiente dentro de ella.
Cuchillo se enderezó un poco y comenzó a mordisquear los enhiestos pezones, esto
solo hacía peor las cosas. De repente ella se encontró sobando con su mojada
concha la verga del indio sin metérsela.
¿Por que no me dejas meter solo la cabeza?- Él le susurró en el oído.
Carolina cerró los ojos y asintió con la cabeza.
Bueno, pero no acabes adentro por favor- le dijo con voz entrecortada por
sus gemidos.
Ella misma empezó a sentarse encima de la polla del indio, gimiendo hasta que
sus labios vaginales se habían cerrado alrededor de la enorme cabeza.
Carolina suavemente empezó a subir y a bajar, cada bajada llegaba un poco mas
abajo, hasta que ya estaba cabalgando en nueve centímetros de polla, cuando
sintió el primer orgasmo explotar muy en el fondo de su útero.
El orgasmo hizo que sus piernas se debilitaran y cedieron. Los dieciséis
centímetros de la polla del indio entraron de un golpe. Cada centímetro que
entraba hacía prolongar y subir en intensidad el orgasmo. Hasta que no resistió
mas y se desplomó con su cara apoyada en el pecho de Cuchillo.
Cuando se recuperó el la dio vuelta y rápida y furiosamente empezó a
penetrarla. Ella con sus pies abrazó las espaldas del indio, elevó sus caderas y
empujaba con ellas con cada empellón que le daba el indio.
¿Te gusta mi polla guachita?- le preguntó el entre todo el frenesí.
Dios mio, me encanta- le respondió casi gritando ella.
Dime que te folle-
Fóllame Cuchillo, follame....- ella gimió.
¿Te gusta su porte?-
SIIIII- dio ella teniendo un pequeño orgasmo- Amo tu enorme polla.
Fóllame con tu verga enorme, dame mas, dame masssss .-
Solo los indios la tenemos asi de grande.- dijo Cuchillo recostándose
sobre ella para besar su cuello, sin perder el ritmo.
Follame con tu enorme polla, fóllame fuerte. Amo tu enorme verga, dame
mas, mas, masssssss.- Carolina se corrió nuevamente. Estaba disfrutando
hablar sucio- Métemela, métemela, métemela.- decía con cada embestida del
indio
Después de trinta minutos el perdió el control y su primera carga de leche se
fué adentro. Apenas tuvo tiempo de sacarla cuando la segunda carga fue a dar al
estómago de Carolina, y la tercera le llegó a sus preciosas tetas. Carolina no
pudo controlarse y con sus manos se esparció el semen por todo su cuerpo en
éxtasis, después con su boca se las limpió hasta dejarlas limpias. La lujuria de
Carolina tenía a la polla del indio nuevamente erecta apenas había acabado.
¿Quieres hacerlo de nuevo?- el preguntó, antes de terminar de preguntar
Carolina ya estaba en cuatro patas, esperando ser follada estilo perro.
Mery miró con pavor al escuchar un caballo acercándose. Su miedo desapareció
apenas vio a Cuchillo pero todavía sentía su estómago revuelto. Hacía una semana
que los vaqueros la habían atacado. Tenía demasiado susto de volver al arroyo
asi que se bañaba en su casa. Finalmente ese día se arriesgó y fue al arroyo.
¿Qué haces aquí Cuchillo?- le preguntó ella hundiéndose hasta el cuello.
Vi que venía hacia aquí señorita asi que pensé que era mejor venir a
cuidarla.-
¿Estabas preocupado por mi?- preguntó ella. Se estaba sintiendo un poco
exitada, sus pezones estaban duros. Y podía sentía su corazón latiendo con
fuerza, como si hubiera estado corriendo por los montes cuando se acordaba
de las manos del indio recorriendo su cuerpo para ver si estaba herida.
Si, me preocupé. Una joven bonita como usted no debe estar por estos
lugares sola.-
Un excitante escalofrío recorrió su espalda cuando escuchó que el indio decía
que era bonita.
Tiene razón Cuchillo. Tal vez usted debería venir a cuidarme cuando vengo
por estos lados- dijo esto a pesar de que estos eran sus momentos a solas,
cuando se sentía libre sin la presión de su casa o de los estudios. Ella
valoraba mucho esos momentos y estaba dispuesta a compartirlos con Cuchillo.
Feliz vengo a cuidarla cuando venga aquí señorita- dijo el indio
bajándose del caballo. Se sacó su sombrero y se secó el sudor de la frente-
Hoy si que está caluroso- dijo.
Mery se lo quedó viendo un momento. Su mente volaba.
¿Por que no viene y se baña conmigo?- finalmente preguntó.
Me encantaría señorita Mery, pero no se nadar-
El agua no es muy profunda , yo le digo donde se puede poner sin
hundirse.-
Entonces bueno- dijo Cuchillo desabrochándose la camisa.
Los ojos de Mery se quedaron fijos en el pecho del indio apenas este se sacó
la camisa. Su físico era de proporciones hercúleas. Ella nunca había visto
semejante modelo de masculinidad. Su padre era fuerte, con brazos grandes, pero
su barriga sobresalía como cuando su madre estaba preñada de su hermano. El
estómago de Cuchillo era musculoso y sin ninguna gota de grasa.
El se dió vuelta para dejar su camisa y Mery vió con horror las cicatrices en
la espalda del indio. Alguna vez había escuchado de los abusos de los colonos
para con los indios pero nunca había tenido enfrente a una de las víctimas.
Cuchillo se dio vuelta y empezó a desabrochar su cinturón.
¿No se va a tapar los ojos señorita?- le preguntó.
Mery asintió y puso sus manos sobre su cara, dejando una apertura para poder
mirar. Cuchillo sonriendo bajó sus pantalones. Mery nunca había visto a un
hombre desnudo, solo a su hermano cuando era un bebé, muchos años atras.
Mientras bajaban los pantalones Mery vio el tronco de la verga del indio,
primero pensó que era un truco de la luz, por la base del pene se podía notar
que era muy grueso pero mientras bajaban los pantalones mas se iba revelando.
Ella creía que nunca iba a terminar de descubrirse esa tremenda polla hasta que
finalmente la vió entera. El pene de inmediato tuvo un pequeño espasmo y quedó
parado, no totalmente pero a media asta. El pene de su hermano se vería como un
pequeño gusano comparado con el de Cuchillo que era tan grande como todo el
brazo de un bebé.
Una vez que se desnudó el indio se metió al arroyo y caminó hacia Mery.
Cuando tuvo el agua hasta el cuello, Cuchillo intentó nadar hacia Mery pero solo
chapoteaba en el agua. Sus ojos mostraban temor hasta que consiguió agarrarse de
Mery para mantenerse a flote.
Mery sintió un escalofrío al sentir que Cuchillo la estaba tocando. Las manos
del indio recorrían todo su cuerpo intentando afirmarse. Tocaban sus tetitas, su
estomago, sus piernas, hasta que finalmente se pescó de su cintura.......
CONTINUARÁ (cualquier comentario, critica o sugerencia o mejor aun ,
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