Cuando Lydia encontró a
Esperanza (2ª parte)
Lydia sigue a Esperanza por el
pequeño pasillo. Las dos mujeres, dos guapas treintañeras - aunque Esperanza
está frisando la cuarentena - están totalmente desnudas. Lydia, pequeña, con
buenas tetas y amplio culo, piernas no muy bien moldeadas y cara ancha y de
labios gruesos, agarra fuertemente de la mano a Esperanza. Ésta, más alta, de
grandes tetas y piernas muy bien dibujadas, grandes ojos y sonrisa fácil, dirige
a su nueva amiga. Porque ambas mujeres se han conocido hace poco, en la playa. Y
ahora están en el apartamento de Esperanza, dirigiéndose al baño donde van a
ducharse juntas, después de haberse chupado mutuamente los sexos. Esperanza ha
seducido a Lydia, aunque ésta no ha opuesto mucha resistencia. Lydia , a pesar
de estar completamente cachonda, aún mantiene serias reservas mentales, si bien
dichas reservas han decidido batirse en retirada por el momento y ceder el
control al desbocado coño de la joven.
Esperanza, por su parte, es ,
digámoslo así, una lesbiana profesional, de muchas tablas. Lydia nunca había
mantenido una relación con otra mujer y Esperanza la tiene fascinada y
perturbada.
Los pies descalzos de ambas
mujeres pisan el suelo del baño. Es un cuarto de baño amplio y bien amueblado,
con una gran bañera y su correspondiente ducha. La luz entra tamizada por unos
bloques de cristal y en la pared del fondo hay un gran espejo , dónde las dos
hermosas mujeres se ven desnudas de cuerpo entero.
Esperanza se introduce primero
en la bañera, sin soltar la mano de Lydia , que está temblando , con una sutil
mezcla de emoción, miedo y deseo. Lentamente, accede a la muda petición de
Esperanza y también se mete en la bañera. Su nueva amiga la suelta de la mano.
-Ahora, vamos a ducharnos…- dice
, abriendo el chorro del agua caliente. La cálida lluvia cae sobre las dos
mujeres, una dulce cascada de suavidad y calor que traspasa sus cuerpos
desnudos.
-Mmmhh…- gime Lydia, al sentir
el agua sobre su tersa piel. Esperanza sonríe, avanza ligeramente y aplasta sus
grandes tetas contra las tetas de Lydia. Ésta siente como los pezones erectos de
su amiga se engarzan con los suyos. Y eso la pone tan cachonda que nota como el
coño se le moja implacablemente , y no con agua, precisamente.
-Ahh…- gime la mojada Lydia.
Esperanza , al comprobar el efecto de su acción, continúa restregando sus
pezones contra los pezones de Lydia. Ahora, los pezones de Lydia están también
muy, pero que muy duros, y se rozan suavemente contra los de Esperanza. Este
roce, esta intimidad, hace que Lydia se sienta sublimemente cachonda, con todo
el cuerpo recorrido por una deliciosa corriente eléctrica de deseo y de
lascivia.
El agua caliente cae
impertérrita sobre las dos hermosas y desnudas mujeres. Esperanza coge un bote
de gel de baño y , tras apretarlo por la base, derrama una abundante cantidad de
cremosa leche sobre las tetas de Lydia.
-Así…bastante crema…¿no te
parece, Lydia?- susurra Esperanza. Y sin esperar respuesta, comienza a extender
la crema con ambas manos sobre los pechos desnudos de la desnuda Lydia.
-Ahh…ahh…mmmhh…- gime Lydia, con
los ojos casi cerrados, la boca entreabierta y la respiración entrecortada por
la excitación. Esperanza continúa su labor, extendiendo la crema sobre la
totalidad de las tetas de su amiga, hasta dejarlas completamente cubiertas de
gel. Esperanza empuja dulcemente a Lydia hacia atrás, hasta hacer que el culo de
su nueva amiga se aplaste contra los azulejos del baño. Luego, derrama leche
sobre los hombros de Lydia y empieza a extenderlo.
-Mmhh…Esperanza…ahhhh…Esperanza…- gime Lydia, sintiendo un extraño placer al
pronunciar el nombre de aquella hermosa mujer que la está masajeando. Porque
ahora Esperanza extiende el gel en un suave masaje por toda la superficie de los
brazos de Lydia.
-Tienes una piel maravillosa,
Lydia…ahhh…- vuelve a susurrar Esperanza, que ya ha alcanzado las manos de su
amiga. Y al hacerlo, suspende el masaje, se lleva una mano de Lydia a la boca y
la besa galantemente. Luego, hace lo mismo con la otra. Lydia se siente tan
bien, tan confortablemente adorada…Esperanza se mete un dedo de Lydia en la boca
y lo chupa lenta y suavemente, mientras mira con sus grandes ojos a aquella
mujer menuda que hace poco no conocía y a la cual tanto desea.
-Mmmmhhh…sii…- balbucea Lydia,
mojándose con gusto bajo la cálida lluvia de la ducha. Esperanza se saca el dedo
de Lydia de la boca , lo besa nuevamente, y estampa un maravilloso beso en la
boca de su amiga. Lydia cierra los ojos y disfruta del beso, lamiendo la lengua
invasora de su boca con deleite y parsimonia.
Las bocas se separan. Las
mujeres sonríen.
Esperanza continúa enjabonando a
Lydia, dedicando ahora su atención al estómago de ésta.
Lydia jadea suavemente y lanza
la cabeza hacia atrás. Piensa, en un relámpago, que si el día anterior alguien
le hubiese dicho que estaría desnuda con otra mujer en el baño , dándose una
ducha y dejando que esa otra mujer la enjabone, seguramente hubiese pensado que
era una locura que nunca ocurriría. Pero ha ocurrido. Ocurre. Está desnuda con
otra mujer desnuda en el baño, en el apartamento de esa mujer, una desconocida,
y se están dando una ducha. Y se besan. Y se acarician.
"Y me gusta"- piensa Lydia,
mientras siente como Esperanza le enjabona a conciencia el estómago.
Esperanza alza el rostro hacia
Lydia, un rostro sonriente y pícaro. La barbilla de Esperanza roza ya los pelos
mojados de la entrepierna de Lydia. Los ojos de Lydia centellean de deseo, y
Esperanza, agarrando fuertemente con sus enjabonadas manos las nalgas de su
nueva amiga, le introduce la cabeza entre los muslos y le empieza a lamer
tenuemente el coño.
-Mmmmhhh….ahhh…ahhh…ahhh…¡AAHH!-
gime Lydia, presa de un intenso placer, con el cuerpo totalmente mojado por el
agua caliente, con las manos agarrando fuertemente los cabellos de Esperanza.
La lengua de Esperanza,
simplemente, se desliza por la superficie exterior del coño de Lydia,
lamiéndoselo suavemente. Luego, Esperanza se incorpora y continúa enjabonando a
Lydia, concentrándose ahora en sus piernas, hasta dejárselas totalmente blancas
y cremosas.
-Date la vuelta- dice Esperanza.
Y Lydia obedece de buen grado. Las manos de Esperanza se deslizan ahora por la
espalda de su nueva amiga. Lydia contiene el aliento. Aquella mujer, aquella
lesbiana tan hermosa que es una desconocida para ella, se detiene un momento, lo
justo para derramar una abundante cantidad de crema blanca sobre su espalda. Y ,
un instante después , continúa el enjabonado.
El amplio y jugoso culo de Lydia
está ahora al alcance de Esperanza, que se detiene un momento para admirarlo.
Después, simplemente, derrama gel de baño sobre las nalgas de Lydia y empieza a
enjabonarlas , estrujándolas tiernamente con ambas manos, disfrutando del tacto
de aquella deliciosa piel , suave y delicada.
-Ah…ahh…- jadea Lydia,
mordiéndose los labios, con las tetas aplastadas contra la pared de humedecidos
azulejos, mientras Esperanza le manosea el culo a placer, estrujándole las
nalgas, pellizcándolas, acariciándolas, besándolas incluso, poseyéndolas por
completo.
Con una ligera presión de sus
dedos sobre los muslos, Esperanza le indica a Lydia que se abra de piernas.
Lydia obedece al momento.
Ahora, el agujero del culo de
Lydia está totalmente a la vista.
-Hummm…que agujerito más lindo…-
susurra Esperanza en una oreja de Lydia , la cual traga saliva, intuyendo el
próximo paso de aquella mujer. Y en efecto, no se equivoca. Esperanza vierte una
abundante cantidad de cremosa leche en sus manos y le mete el dedo índice por el
culo a Lydia. Se lo mete hasta el fondo, por completo. El dedo desaparece, como
tragado por aquel agujero oscuro y prometedor. La crema en que estaba untado el
dedo hace de lubricante y la ligera resistencia del ano de Lydia se convierte
pronto en suave pasividad. Esperanza saca el dedo -¡PLOPS! - y lo vuelve a meter
otra vez. Repite la operación varias veces, cada vez más rápido, hurgando a un
lado y a otro de aquel estrecho conducto.
Lydia gime sin poderse contener.
Gime de placer , sintiendo que los jugos acuden prestos a su coño caliente.
-¡Ahh…ahh!....ah….ahhhh….-
Pero Esperanza se detiene. No
quiere provocar un orgasmo repentino en Lydia, así que la deja descansar. Saca
el dedo del culo de su amiga y continúa enjabonándola, ahora por la parte
inferior de los muslos, luego las pantorrillas y al fin, los pies, a los que
dedica un poco más de atención, hasta el punto de llevárselos a la boca y de
lamerlos untuosamente, logrando arrancarle a Lydia unos profundos gemidos de
placer.
-Bueno…- dice Esperanza,
instando a Lydia a darse la vuelta. Cuándo ésta lo hace, le da el tarro de gel.
- Ahora, te toca a ti…enjabóname, anda…Lydia, mi hermosa Lydia…mmmhh….excítame
con tus dulces manos.
Lydia respira entrecortadamente.
Coge el tarro de gel, derrama una gran cantidad de crema sobre ambas tetas de
Esperanza y empieza a embadurnarlas. Mientras lo hace, mientras siente en sus
dedos el suave y sedoso tacto de las grandes y preciosas tetas de Esperanza, se
dedica también a lamerlas, sacando la lengua y disfrutando del sabor de aquellos
magníficos pechos.
-Mmmhh…siii…lo haces muy bien…-
dice Esperanza, sintiéndose deliciosamente cachonda. Lydia se mete en la boca
los pezones de Esperanza y los chupa lentamente, como si fueran apetitosos
caramelos. Luego, se los saca de la boca y continúa masajeándole las tetas a su
nueva y excitante amiga.
Las manos de Lydia se deslizan
hacia abajo, hasta detenerse justo en el ombligo de Esperanza. Una vez ahí, se
dedican a extender el jabón por todo el estómago de la hermosa y jadeante mujer.
Esperanza contiene el aliento. Lydia se arrodilla ante ella y empieza a lamerle
el coño. No se limita a una simple lamida exterior, no. Mete la lengua dentro
del coño de Esperanza y lo chupa profundamente, degustando el perfumado sabor
vaginal de su amiga.
-Ahhh…Lydia…mi amada
Lydia…ahhh…tienes una lengua maravillosa….y sabes usarla…ahhhh…¡ahhh!- gime
Esperanza, con los ojos semicerrados, jadeando , babeando ligeramente, plena de
una intensa pasión amorosa, mientras Lydia, olvidada de todo, continúa
chupándole el coño.
-Slurp.Slurp.Slurp.Slurp.- se
oye chupar a Lydia, que tiene la boca mojada , no solo de agua, sino también de
los jugos derramados por Esperanza. Lydia arrecia su acometida. Está cachonda y
quiere que Esperanza se corra. Lydia está tan excitada que empieza a acariciarse
el coño. Continúa chupando pero Esperanza no se corre.
-Ahhh…vamos , Lydia…déjalo…sigue
enjabonándome…ya tendremos tiempo para corrernos…después…ahhh…- dice Esperanza.
Lydia detiene su lengua. Se
levanta y , sonriendo a su amiga, continúa embadurnándola de jabón, después de
depositar una amplia cantidad del mismo directamente sobre ambos muslos de
Esperanza.
Las manos de Lydia recorren las
piernas perfectas de Esperanza. Cuándo llega a los pies de la enjabonada, Lydia
se postra ante ellos y los besa, antes de enjabonarlos a base de bien. Luego se
levanta. Esperanza ya se ha puesto de espaldas, mostrándole su bello culo a su
amiga. Lydia no pierde un momento y se pone a enjabonarle el culo a Esperanza,
no sin antes lamerlo suavemente. Está tan excitada, que el solo hecho de posar
la lengua en las nalgas de Esperanza le produce un conato de orgasmo,
afortunadamente contenido.
-Esperanza…nunca antes le había
besado el culo a otra mujer…me siento tan, pero tan excitada…ahhh…tienes un culo
tan hermoso, tan bello….adoro tu culo- susurra Lydia, totalmente cachonda.
-¿ Y te gusta besarme el culo,
Lydia?- pregunta socarronamente Esperanza.
-Aahhhh….siiii…me encanta…me
pasaría la vida entera mirándote el culo, besándote el culo….lamiéndote el
culo…mmmhhh…estoy tan cachonda…no se lo que me pasa…jamás me habría creído capaz
de decir lo que he dicho…yo…ahhh….- balbucea Lydia.
Sus manos hablan ahora por ella.
Son unas manos ágiles y delicadas, que se deslizan impúdicamente por toda la
superficie del culo de Esperanza, hasta dejarlo por completo enjabonado. Luego,
Lydia asciende y acaricia los desnudos hombros de Esperanza, para bajar de nuevo
y enjabonarle la espalda.
-Hummm…siii…creo que ya está
bien…- dice Esperanza. Y se da la vuelta y abraza tiernamente a Lydia por la
cintura , la atrae hacia ella y la besa en la boca, metiéndole la lengua hasta
el fondo.
-Mmmhhh…mmmhh…- gime Lydia,
contestando al beso, mientras siente en sus tetas la presión de las tetas de
Esperanza. Las dos mujeres se besan apasionadamente una vez…y luego otra, y
otra, y otra más. Cuándo al fin las bocas se separan, los cuerpos permanecen
unidos, teta contra teta , estómago contra estómago, muslo contra muslo.
Esperanza abre del todo el grifo de la ducha y el agua caliente desciende sobre
ellas, mojándolas, llevándose el jabón. Luego, Esperanza cierra el grifo.
-Ahora, iremos a mi cama…pero
antes…sólo un pequeño aperitivo…- dice, y se arrodilla ante Lydia, le mete la
lengua en el coño y empieza a lamérselo, suavemente. Esperanza degusta
delicadamente la olorosa almeja de Lydia, penetrándola con comedida pasión,
hasta alcanzar el clítoris erecto y sensible…
-Slurp.Slurp…Slurp.- lame
Esperanza , dispuesta a dejar de lamer al más mínimo signo de orgasmo por parte
de Lydia. Pero todo sucede demasiado rápido. Lydia siente que el orgasmo se le
viene encima de forma arrolladora. Lucha para detenerlo, se concentra, su cuerpo
se tensa…pero es inútil. Esperanza, abstraída en su suculenta adoración del coño
de su amiga, olvida que sería mejor dejarlo para más tarde…y entonces todo se
precipita.
-Ahh…ahhh…ahhh…¡AAAHH!¡¡AAAHHH!!¡¡¡AAAAHHHHMMMHH!!- explota Lydia, corriéndose
sin remedio, sin vuelta atrás. Es un orgasmo potente, el más potente que
recuerde haber sentido. En increíbles oleadas de placer, su cuerpo es recorrido
por deliciosas descargas que tienen su centro neurálgico en su coño.
Esperanza está estupefacta. No
pretendía que Lydia alcanzara el orgasmo, sólo quería lamerle el conejo un
poquito, saborearlo, nada más, antes de hacerle el amor en la cama. Pero algo ha
salido mal. Le ha bastado a Esperanza con lamer el coño de Lydia durante menos
de un minuto, para que ésta se corra brutalmente.
Un torbellino de jugos calientes
y viscosos invade la boca de Esperanza , que traga lo que puede. Lydia continúa
gimiendo como una loca, en éxtasis, corriéndose sin cesar , mientras se desliza
imparablemente hacia abajo, hasta quedar sentada en la bañera, con las piernas
abiertas. Entre sus muslos se forma un cremoso y viscoso lago, que se agranda
por momentos. Esperanza, fascinada, se levanta , con la boca babeante de los
jugos derramados por su amiga y, observa aquel inmenso charco cremoso. Nunca
había visto algo semejante.
-Ahhh…ahhh…ahhh…lo siento,
Esperanza…- balbucea Lydia, con los ojos desenfocados, la lengua fuera y finos
hilillos de baba cayéndole por la comisura de los labios - ahhh…no
pude…contenerme…mmmmhh…
Lydia ha terminado de correrse.
Esperanza nunca ha visto un orgasmo tan intenso. Aquella joven que ha conocido
en la playa aún gime de placer, con el cuerpo recorrido por poderosas descargas
sexuales. Luego, se aquieta. Esperanza se acerca a ella, la insta a levantarse
suavemente y la agarra por los brazos.
-Vamos, arriba, y no te
preocupes…levántate…sécate, toma la toalla, anda…- le dice, solícita, Esperanza.
Lydia, como en un sueño, acepta la prenda y se seca, aunque tan tenuemente, que
su nueva amiga toma el relevo y la seca vigorosamente, aunque sin lastimarla,
antes de secarse ella misma.
-Lo siento…me he corrido como
una niña inexperta…no he resistido tu lengua…no he podido…estaba demasiado
cachonda…lo siento, lo siento…- susurra Lydia, casi con lágrimas en los ojos,
mirando a Esperanza, implorando su perdón. Esperanza la reconforta con un
fraternal abrazo.
-Vamos, vamos…las dos estábamos
demasiado cachondas…yo aún lo estoy, je, je…No debí chupártelo, debí darme
cuenta de que estabas a punto de correrte…pero es que me gustas tanto…me gusta
tanto el olor de tu coño…eres preciosa, maravillosa, y te deseo tanto…vamos,
vamos a la cama…descansaremos un rato y después…bueno, podremos…ya sabes…- dice
Esperanza, sacando a Lydia del baño y dirigiendo sus pasos hacia la habitación.
Las dos desnudas mujeres caminan la una junto a la otra, la más alta sosteniendo
casi a la otra. Lydia mira a Esperanza.
- ¿Quieres decir
que…después…follaremos?- le pregunta a Esperanza.
-Si, sólo si tu
quieres…follaremos…será divertido…no pasará nada malo…es bueno, debemos hacerlo
para descargar nuestra energía acumulada, sobre todo después de lo que ha pasado
en el baño. Y yo estoy loca por follarte, Lydia. ¿Tú no quieres …hacer el amor
conmigo?- le dice Esperanza a su acongojada amiga, agarrándola por los hombros
suavemente. En eso han llegado a la puerta del dormitorio, desde la cual se ve
perfectamente la cama. Lydia fija sus ojos en aquella cama, la cama en la cual
Esperanza la invita a tumbarse.
-Vamos, Lydia…vamos a la
cama…métete en la cama conmigo…lo estás deseando.- incita Esperanza a su deseada
amiga , mientras ella misma se tumba lánguidamente sobre la cama y palmotea el
colchón a su lado, para hacerla venir.
Lydia duda. El orgasmo ha sido
muy potente y su excitación está bajo mínimos. Le gusta Esperanza, es cierto,
pero meterse en la cama con ella, hacer el amor con ella…es un paso decisivo.
Aprovechando las dudas, y sobre todo, la baja excitación, la mente de Lydia
vuelve a la carga. La duda se muestra en los ojos brillantes y casi llorosos de
Lydia, la cual piensa que si se acuesta con Esperanza, ya no habrá vuelta atrás:
se habrá convertido por completo en una lesbiana, en una tortillera.
-Lydia…- casi suplica Esperanza,
viendo a las claras que la hermosa joven que está frente a ella no parece
decidirse a subirse a su cama.
-No…no …no me acostaré
contigo…snif…yo…yo…- dice al fin Lydia, haciendo acopio de todas sus menguadas
fuerzas.
-¿Qué dices?¡Pero si te he
chupado el coñito, y tú me lo has chupado a mi!¡ Te has corrido en mi boca…y
ahora…!...¿No te gusto? ¡Dime la razón!- estalla Esperanza, sintiendo que está a
punto de perder la partida.
-Si…me gustas…y me gustó
correrme en tu boca…y me gustó el sabor de tu coño…pero no quiero convertirme en
lesbiana…y si me meto en esa cama…si me acuesto contigo…si hacemos el amor…¡seré
una lesbiana, sin paliativos! Será mejor que me vaya…
-¡No!- grita Esperanza, aterrada
ante la posibilidad de perder a aquella mujer que tanto desea.
Lydia, llorando sin complejos,
retrocede hacia el salón, donde está su bikini y el resto de sus cosas. Empieza
a recogerlas, sin dejar de llorar…
-Por favor, Lydia…no te vayas…no
lo hagas…te necesito…si supieras lo que me gustas…es como si siempre nos
hubiéramos conocido, como si lo de la playa no fuera una casualidad…te deseo…y
creo…creo que te amo…si, te quiero, aunque no puedas creerlo…- suplica
Esperanza, llorando también, vertiendo en sus palabras toda la desesperación que
su corazón siente.
Pero Lydia no cambia de opinión.
Se pone el bikini y recoge sus cosas. Siente que se le parte el alma, pero tiene
que hacerlo…
"Soy una mujer, me gustan los
hombres, no las mujeres…tengo que salir de aquí y olvidar a Esperanza, olvidar
que la he conocido, olvidar el sabor de su boca…oh, y será tan difícil…"- se
dice a sí misma, mientras agarra el pomo de la puerta.
-Lydia…por favor…te lo
suplico…no te vayas…no…-gime Esperanza. Lydia entreabre la puerta, haciendo un
esfuerzo para no mirar atrás. Y Esperanza , entonces, perdiendo toda compostura,
se lanza a sus pies, se arrodilla ante ella, se postra ante ella y se agarra a
sus muslos, llorando…
-¡No, no te vayas, por
favor…!¡No tenemos que hacer el amor si no quieres!¡Quédate, quédate, por lo que
más quieras!....¡Quédate, Lydia, mi amor!- grita Esperanza, suplicante.
Lydia la mira…Por un instante,
su resolución vacila. Y siente que no solo es deseo lo que la atrae hacia
Esperanza…es algo más. Algo más profundo…Y por eso mismo, al comprender que
aquella mujer desnuda que está arrodillada ante ella la atrae como un imán,
decide marcharse y no comprometer aún más su más que comprometida identidad
sexual.
-¡Nooo!- exclama Esperanza.
Pero Lydia ha abierto la puerta
y ya se ha lanzado escaleras abajo, sin dejar de llorar.
Esperanza, desnuda, se asoma al
balcón, sin importarle que la vean, y , con los ojos llenos de lágrimas, ve como
la hermosa Lydia, en bikini, sale del edificio rápidamente y se pierde de vista.
Esperanza vuelve adentro. Siente
en el corazón un terrible vacío. Se tumba sobre el sofá , cierra los ojos , y,
llorando aún, se masturba suavemente, mientras con los ojos de la mente
visualiza el cuerpo de Lydia hasta en sus más nimios detalles. Minutos después
Esperanza alcanza el orgasmo. Tiembla y gime de placer durante unos segundos.
Luego, cuando la excitación remite, el vacío la llena por completo y el alma se
le viene al suelo. Solo sabe una cosa con seguridad : necesita a Lydia, la desea
y la ama. (CONTINUARÁ)