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Cuándo Lydia encontró a Esperanza (2)
Lésbicos- 2008-03-07 09:15:00
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Cuando Lydia encontró a Esperanza (2ª parte)

Lydia sigue a Esperanza por el pequeño pasillo. Las dos mujeres, dos guapas treintañeras - aunque Esperanza está frisando la cuarentena - están totalmente desnudas. Lydia, pequeña, con buenas tetas y amplio culo, piernas no muy bien moldeadas y cara ancha y de labios gruesos, agarra fuertemente de la mano a Esperanza. Ésta, más alta, de grandes tetas y piernas muy bien dibujadas, grandes ojos y sonrisa fácil, dirige a su nueva amiga. Porque ambas mujeres se han conocido hace poco, en la playa. Y ahora están en el apartamento de Esperanza, dirigiéndose al baño donde van a ducharse juntas, después de haberse chupado mutuamente los sexos. Esperanza ha seducido a Lydia, aunque ésta no ha opuesto mucha resistencia. Lydia , a pesar de estar completamente cachonda, aún mantiene serias reservas mentales, si bien dichas reservas han decidido batirse en retirada por el momento y ceder el control al desbocado coño de la joven.

Esperanza, por su parte, es , digámoslo así, una lesbiana profesional, de muchas tablas. Lydia nunca había mantenido una relación con otra mujer y Esperanza la tiene fascinada y perturbada.

Los pies descalzos de ambas mujeres pisan el suelo del baño. Es un cuarto de baño amplio y bien amueblado, con una gran bañera y su correspondiente ducha. La luz entra tamizada por unos bloques de cristal y en la pared del fondo hay un gran espejo , dónde las dos hermosas mujeres se ven desnudas de cuerpo entero.

Esperanza se introduce primero en la bañera, sin soltar la mano de Lydia , que está temblando , con una sutil mezcla de emoción, miedo y deseo. Lentamente, accede a la muda petición de Esperanza y también se mete en la bañera. Su nueva amiga la suelta de la mano.

-Ahora, vamos a ducharnos…- dice , abriendo el chorro del agua caliente. La cálida lluvia cae sobre las dos mujeres, una dulce cascada de suavidad y calor que traspasa sus cuerpos desnudos.

-Mmmhh…- gime Lydia, al sentir el agua sobre su tersa piel. Esperanza sonríe, avanza ligeramente y aplasta sus grandes tetas contra las tetas de Lydia. Ésta siente como los pezones erectos de su amiga se engarzan con los suyos. Y eso la pone tan cachonda que nota como el coño se le moja implacablemente , y no con agua, precisamente.

-Ahh…- gime la mojada Lydia. Esperanza , al comprobar el efecto de su acción, continúa restregando sus pezones contra los pezones de Lydia. Ahora, los pezones de Lydia están también muy, pero que muy duros, y se rozan suavemente contra los de Esperanza. Este roce, esta intimidad, hace que Lydia se sienta sublimemente cachonda, con todo el cuerpo recorrido por una deliciosa corriente eléctrica de deseo y de lascivia.

El agua caliente cae impertérrita sobre las dos hermosas y desnudas mujeres. Esperanza coge un bote de gel de baño y , tras apretarlo por la base, derrama una abundante cantidad de cremosa leche sobre las tetas de Lydia.

-Así…bastante crema…¿no te parece, Lydia?- susurra Esperanza. Y sin esperar respuesta, comienza a extender la crema con ambas manos sobre los pechos desnudos de la desnuda Lydia.

-Ahh…ahh…mmmhh…- gime Lydia, con los ojos casi cerrados, la boca entreabierta y la respiración entrecortada por la excitación. Esperanza continúa su labor, extendiendo la crema sobre la totalidad de las tetas de su amiga, hasta dejarlas completamente cubiertas de gel. Esperanza empuja dulcemente a Lydia hacia atrás, hasta hacer que el culo de su nueva amiga se aplaste contra los azulejos del baño. Luego, derrama leche sobre los hombros de Lydia y empieza a extenderlo.

-Mmhh…Esperanza…ahhhh…Esperanza…- gime Lydia, sintiendo un extraño placer al pronunciar el nombre de aquella hermosa mujer que la está masajeando. Porque ahora Esperanza extiende el gel en un suave masaje por toda la superficie de los brazos de Lydia.

-Tienes una piel maravillosa, Lydia…ahhh…- vuelve a susurrar Esperanza, que ya ha alcanzado las manos de su amiga. Y al hacerlo, suspende el masaje, se lleva una mano de Lydia a la boca y la besa galantemente. Luego, hace lo mismo con la otra. Lydia se siente tan bien, tan confortablemente adorada…Esperanza se mete un dedo de Lydia en la boca y lo chupa lenta y suavemente, mientras mira con sus grandes ojos a aquella mujer menuda que hace poco no conocía y a la cual tanto desea.

-Mmmmhhh…sii…- balbucea Lydia, mojándose con gusto bajo la cálida lluvia de la ducha. Esperanza se saca el dedo de Lydia de la boca , lo besa nuevamente, y estampa un maravilloso beso en la boca de su amiga. Lydia cierra los ojos y disfruta del beso, lamiendo la lengua invasora de su boca con deleite y parsimonia.

Las bocas se separan. Las mujeres sonríen.

Esperanza continúa enjabonando a Lydia, dedicando ahora su atención al estómago de ésta.

Lydia jadea suavemente y lanza la cabeza hacia atrás. Piensa, en un relámpago, que si el día anterior alguien le hubiese dicho que estaría desnuda con otra mujer en el baño , dándose una ducha y dejando que esa otra mujer la enjabone, seguramente hubiese pensado que era una locura que nunca ocurriría. Pero ha ocurrido. Ocurre. Está desnuda con otra mujer desnuda en el baño, en el apartamento de esa mujer, una desconocida, y se están dando una ducha. Y se besan. Y se acarician.

"Y me gusta"- piensa Lydia, mientras siente como Esperanza le enjabona a conciencia el estómago.

Esperanza alza el rostro hacia Lydia, un rostro sonriente y pícaro. La barbilla de Esperanza roza ya los pelos mojados de la entrepierna de Lydia. Los ojos de Lydia centellean de deseo, y Esperanza, agarrando fuertemente con sus enjabonadas manos las nalgas de su nueva amiga, le introduce la cabeza entre los muslos y le empieza a lamer tenuemente el coño.

-Mmmmhhh….ahhh…ahhh…ahhh…¡AAHH!- gime Lydia, presa de un intenso placer, con el cuerpo totalmente mojado por el agua caliente, con las manos agarrando fuertemente los cabellos de Esperanza.

La lengua de Esperanza, simplemente, se desliza por la superficie exterior del coño de Lydia, lamiéndoselo suavemente. Luego, Esperanza se incorpora y continúa enjabonando a Lydia, concentrándose ahora en sus piernas, hasta dejárselas totalmente blancas y cremosas.

-Date la vuelta- dice Esperanza. Y Lydia obedece de buen grado. Las manos de Esperanza se deslizan ahora por la espalda de su nueva amiga. Lydia contiene el aliento. Aquella mujer, aquella lesbiana tan hermosa que es una desconocida para ella, se detiene un momento, lo justo para derramar una abundante cantidad de crema blanca sobre su espalda. Y , un instante después , continúa el enjabonado.

El amplio y jugoso culo de Lydia está ahora al alcance de Esperanza, que se detiene un momento para admirarlo. Después, simplemente, derrama gel de baño sobre las nalgas de Lydia y empieza a enjabonarlas , estrujándolas tiernamente con ambas manos, disfrutando del tacto de aquella deliciosa piel , suave y delicada.

-Ah…ahh…- jadea Lydia, mordiéndose los labios, con las tetas aplastadas contra la pared de humedecidos azulejos, mientras Esperanza le manosea el culo a placer, estrujándole las nalgas, pellizcándolas, acariciándolas, besándolas incluso, poseyéndolas por completo.

Con una ligera presión de sus dedos sobre los muslos, Esperanza le indica a Lydia que se abra de piernas. Lydia obedece al momento.

Ahora, el agujero del culo de Lydia está totalmente a la vista.

-Hummm…que agujerito más lindo…- susurra Esperanza en una oreja de Lydia , la cual traga saliva, intuyendo el próximo paso de aquella mujer. Y en efecto, no se equivoca. Esperanza vierte una abundante cantidad de cremosa leche en sus manos y le mete el dedo índice por el culo a Lydia. Se lo mete hasta el fondo, por completo. El dedo desaparece, como tragado por aquel agujero oscuro y prometedor. La crema en que estaba untado el dedo hace de lubricante y la ligera resistencia del ano de Lydia se convierte pronto en suave pasividad. Esperanza saca el dedo -¡PLOPS! - y lo vuelve a meter otra vez. Repite la operación varias veces, cada vez más rápido, hurgando a un lado y a otro de aquel estrecho conducto.

Lydia gime sin poderse contener. Gime de placer , sintiendo que los jugos acuden prestos a su coño caliente.

-¡Ahh…ahh!....ah….ahhhh….-

Pero Esperanza se detiene. No quiere provocar un orgasmo repentino en Lydia, así que la deja descansar. Saca el dedo del culo de su amiga y continúa enjabonándola, ahora por la parte inferior de los muslos, luego las pantorrillas y al fin, los pies, a los que dedica un poco más de atención, hasta el punto de llevárselos a la boca y de lamerlos untuosamente, logrando arrancarle a Lydia unos profundos gemidos de placer.

-Bueno…- dice Esperanza, instando a Lydia a darse la vuelta. Cuándo ésta lo hace, le da el tarro de gel. - Ahora, te toca a ti…enjabóname, anda…Lydia, mi hermosa Lydia…mmmhh….excítame con tus dulces manos.

Lydia respira entrecortadamente. Coge el tarro de gel, derrama una gran cantidad de crema sobre ambas tetas de Esperanza y empieza a embadurnarlas. Mientras lo hace, mientras siente en sus dedos el suave y sedoso tacto de las grandes y preciosas tetas de Esperanza,  se dedica también a lamerlas, sacando la lengua y disfrutando del sabor de aquellos magníficos pechos.

-Mmmhh…siii…lo haces muy bien…- dice Esperanza, sintiéndose deliciosamente cachonda. Lydia se mete en la boca los pezones de Esperanza y los chupa lentamente, como si fueran apetitosos caramelos. Luego, se los saca de la boca y continúa masajeándole las tetas a su nueva y excitante amiga.

Las manos de Lydia se deslizan hacia abajo, hasta detenerse justo en el ombligo de Esperanza. Una vez ahí, se dedican a extender el jabón por todo el estómago de la hermosa y jadeante mujer. Esperanza contiene el aliento. Lydia se arrodilla ante ella y empieza a lamerle el coño. No se limita a una simple lamida exterior, no. Mete la lengua dentro del coño de Esperanza y lo chupa profundamente, degustando el perfumado sabor vaginal de su amiga.

-Ahhh…Lydia…mi amada Lydia…ahhh…tienes una lengua maravillosa….y sabes usarla…ahhhh…¡ahhh!- gime Esperanza, con los ojos semicerrados, jadeando , babeando ligeramente, plena de una intensa pasión amorosa, mientras Lydia, olvidada de todo, continúa chupándole el coño.

-Slurp.Slurp.Slurp.Slurp.- se oye chupar a Lydia, que tiene la boca mojada , no solo de agua, sino también de los jugos derramados por Esperanza. Lydia arrecia su acometida. Está cachonda y quiere que Esperanza se corra. Lydia está tan excitada que empieza a acariciarse el coño. Continúa chupando pero Esperanza no se corre.

-Ahhh…vamos , Lydia…déjalo…sigue enjabonándome…ya tendremos tiempo para corrernos…después…ahhh…- dice Esperanza.

Lydia detiene su lengua. Se levanta y , sonriendo a su amiga, continúa embadurnándola de jabón, después de depositar una amplia cantidad del mismo directamente sobre ambos muslos de Esperanza.

Las manos de Lydia recorren las piernas perfectas de Esperanza. Cuándo llega a los pies de la enjabonada, Lydia se postra ante ellos y los besa, antes de enjabonarlos a base de bien. Luego se levanta. Esperanza ya se ha puesto de espaldas, mostrándole su bello culo a su amiga. Lydia no pierde un momento y se pone a enjabonarle el culo a Esperanza, no sin antes lamerlo suavemente. Está tan excitada, que el solo hecho de posar la lengua en las nalgas de Esperanza le produce un conato de orgasmo, afortunadamente contenido.

-Esperanza…nunca antes le  había besado el culo a otra mujer…me siento tan, pero tan excitada…ahhh…tienes un culo tan hermoso, tan bello….adoro tu culo- susurra Lydia, totalmente cachonda.

-¿ Y te gusta besarme el culo, Lydia?- pregunta socarronamente Esperanza.

-Aahhhh….siiii…me encanta…me pasaría la vida entera mirándote el culo, besándote el culo….lamiéndote el culo…mmmhhh…estoy tan cachonda…no se lo que me pasa…jamás me habría creído capaz de decir lo que he dicho…yo…ahhh….- balbucea Lydia.

Sus manos hablan ahora por ella. Son unas manos ágiles y delicadas, que se deslizan impúdicamente por toda la superficie del culo de Esperanza, hasta dejarlo por completo enjabonado. Luego, Lydia asciende y acaricia los desnudos hombros de Esperanza, para bajar de nuevo y enjabonarle la espalda.

-Hummm…siii…creo que ya está bien…- dice Esperanza. Y se da la vuelta y abraza tiernamente a Lydia por la cintura , la atrae hacia ella y la besa  en la boca, metiéndole la lengua hasta el fondo.

-Mmmhhh…mmmhh…- gime Lydia, contestando al beso, mientras siente en sus tetas la presión de las tetas de Esperanza. Las dos mujeres se besan apasionadamente una vez…y luego otra, y otra, y otra más. Cuándo al fin las bocas se separan, los cuerpos permanecen unidos, teta contra teta , estómago contra estómago, muslo contra muslo. Esperanza abre del todo el grifo de la ducha y el agua caliente desciende sobre ellas, mojándolas, llevándose el jabón. Luego, Esperanza cierra el grifo.

-Ahora, iremos a mi cama…pero antes…sólo un pequeño aperitivo…- dice, y se arrodilla ante Lydia, le mete la lengua en el coño y empieza a lamérselo, suavemente. Esperanza degusta delicadamente la olorosa almeja de Lydia, penetrándola con comedida pasión, hasta alcanzar el clítoris erecto y sensible…

-Slurp.Slurp…Slurp.- lame Esperanza , dispuesta a dejar de lamer al más mínimo signo de orgasmo por parte de Lydia. Pero todo sucede demasiado rápido. Lydia siente que el orgasmo se le viene encima de forma arrolladora. Lucha para detenerlo, se concentra, su cuerpo se tensa…pero es inútil. Esperanza, abstraída en su suculenta adoración del coño de su amiga, olvida que sería mejor dejarlo para más tarde…y entonces todo se precipita.

-Ahh…ahhh…ahhh…¡AAAHH!¡¡AAAHHH!!¡¡¡AAAAHHHHMMMHH!!- explota Lydia, corriéndose sin remedio, sin vuelta atrás. Es un orgasmo potente, el más potente que recuerde haber sentido. En increíbles oleadas de placer, su cuerpo es recorrido por deliciosas descargas que tienen su centro neurálgico en su coño.

Esperanza está estupefacta. No pretendía que Lydia alcanzara el orgasmo, sólo quería lamerle el conejo un poquito, saborearlo, nada más, antes de hacerle el amor en la cama. Pero algo ha salido mal. Le ha bastado a Esperanza con lamer el coño de Lydia durante menos de un minuto, para que ésta se corra brutalmente.

Un torbellino de jugos calientes y viscosos invade la boca de Esperanza , que traga lo que puede. Lydia continúa gimiendo como una loca, en éxtasis, corriéndose sin cesar , mientras  se desliza imparablemente hacia abajo, hasta quedar sentada en la bañera, con las piernas abiertas. Entre sus muslos se forma un cremoso y viscoso lago, que se agranda por momentos. Esperanza, fascinada, se levanta , con la boca babeante de los jugos derramados por su amiga y, observa aquel inmenso charco cremoso. Nunca había visto algo semejante.

-Ahhh…ahhh…ahhh…lo siento, Esperanza…- balbucea Lydia, con los ojos desenfocados, la lengua fuera y finos hilillos de baba cayéndole por la comisura de los labios - ahhh…no pude…contenerme…mmmmhh…

Lydia ha terminado de correrse. Esperanza nunca ha visto un orgasmo tan intenso. Aquella joven que ha conocido en la playa aún gime de placer, con el cuerpo recorrido por poderosas descargas sexuales. Luego, se aquieta. Esperanza se acerca a ella, la insta a levantarse suavemente y la agarra por los brazos.

-Vamos, arriba, y no te preocupes…levántate…sécate, toma la toalla, anda…- le dice, solícita, Esperanza. Lydia, como en un sueño, acepta la prenda y se seca, aunque tan tenuemente, que su nueva amiga toma el relevo y la seca vigorosamente, aunque sin lastimarla, antes de secarse ella misma.

-Lo siento…me he corrido como una niña inexperta…no he resistido tu lengua…no he podido…estaba demasiado cachonda…lo siento, lo siento…- susurra Lydia, casi con lágrimas en los ojos, mirando a Esperanza, implorando su perdón. Esperanza la reconforta con un fraternal abrazo.

-Vamos, vamos…las dos estábamos demasiado cachondas…yo aún lo estoy, je, je…No debí chupártelo, debí darme cuenta de que estabas a punto de correrte…pero es que me gustas tanto…me gusta tanto el olor de tu coño…eres preciosa, maravillosa, y te deseo tanto…vamos, vamos a la cama…descansaremos un rato y después…bueno, podremos…ya sabes…- dice Esperanza, sacando a Lydia del baño y dirigiendo sus pasos hacia la habitación. Las dos desnudas mujeres caminan la una junto a la otra, la más alta sosteniendo casi a la otra. Lydia mira a Esperanza.

- ¿Quieres decir que…después…follaremos?- le pregunta a Esperanza.

-Si, sólo si tu quieres…follaremos…será divertido…no pasará nada malo…es bueno, debemos hacerlo para descargar nuestra energía acumulada, sobre todo después de lo que ha pasado en el baño. Y yo estoy loca por follarte, Lydia. ¿Tú no quieres …hacer el amor conmigo?- le dice Esperanza a su acongojada amiga, agarrándola por los hombros suavemente. En eso han llegado a la puerta del dormitorio, desde la cual se ve perfectamente la cama. Lydia fija sus ojos en aquella cama, la cama en la cual Esperanza la invita a tumbarse.

-Vamos, Lydia…vamos a la cama…métete en la cama conmigo…lo estás deseando.- incita Esperanza a su deseada amiga , mientras ella misma se tumba lánguidamente sobre la cama y palmotea el colchón a su lado, para hacerla venir.

Lydia duda. El orgasmo ha sido muy potente y su excitación está bajo mínimos. Le gusta Esperanza, es cierto, pero meterse en la cama con ella, hacer el amor con ella…es un paso decisivo. Aprovechando las dudas, y sobre todo, la baja excitación, la mente de Lydia vuelve a la carga. La duda se muestra en los ojos brillantes y casi llorosos de Lydia, la cual piensa que si se acuesta con Esperanza, ya no habrá vuelta atrás: se habrá convertido por completo en una lesbiana, en una tortillera.

-Lydia…- casi suplica Esperanza, viendo a las claras que la hermosa joven que está frente a ella no parece decidirse a subirse a su cama.

-No…no …no me acostaré contigo…snif…yo…yo…- dice al fin Lydia, haciendo acopio de todas sus menguadas fuerzas.

-¿Qué dices?¡Pero si te he chupado el coñito, y tú me lo has chupado a mi!¡ Te has corrido en mi boca…y ahora…!...¿No te gusto? ¡Dime la razón!- estalla Esperanza, sintiendo que está a punto de perder la partida.

-Si…me gustas…y me gustó correrme en tu boca…y me gustó el sabor de tu coño…pero no quiero convertirme en lesbiana…y si me meto en esa cama…si me acuesto contigo…si hacemos el amor…¡seré una lesbiana, sin paliativos! Será mejor que me vaya…

-¡No!- grita Esperanza, aterrada ante la posibilidad de perder a aquella mujer que tanto desea.

Lydia, llorando sin complejos, retrocede hacia el salón, donde está su bikini y el resto de sus cosas. Empieza a recogerlas, sin dejar de llorar…

-Por favor, Lydia…no te vayas…no lo hagas…te necesito…si supieras lo que me gustas…es como si siempre nos hubiéramos conocido, como si lo de la playa no fuera una casualidad…te deseo…y creo…creo que te amo…si, te quiero, aunque no puedas creerlo…- suplica Esperanza, llorando también, vertiendo en sus palabras toda la desesperación que su corazón siente.

Pero Lydia no cambia de opinión. Se pone el bikini y recoge sus cosas. Siente que se le parte el alma, pero tiene que hacerlo…

"Soy una mujer, me gustan los hombres, no las mujeres…tengo que salir de aquí y olvidar a Esperanza, olvidar que la he conocido, olvidar el sabor de su boca…oh, y será tan difícil…"- se dice a sí misma, mientras agarra el pomo de la puerta.

-Lydia…por favor…te lo suplico…no te vayas…no…-gime Esperanza. Lydia entreabre la puerta, haciendo un esfuerzo para no mirar atrás. Y Esperanza , entonces, perdiendo toda compostura, se lanza a sus pies, se arrodilla ante ella, se postra ante ella y se agarra a sus muslos, llorando…

-¡No, no te vayas, por favor…!¡No tenemos que hacer el amor si no quieres!¡Quédate, quédate, por lo que más quieras!....¡Quédate, Lydia, mi amor!- grita Esperanza, suplicante.

Lydia la mira…Por un instante, su resolución vacila. Y siente que no solo es deseo lo que la atrae hacia Esperanza…es algo más. Algo más profundo…Y por eso mismo, al comprender que aquella mujer desnuda que está arrodillada ante ella la atrae como un imán, decide marcharse y no comprometer aún más su más que comprometida identidad sexual.

-¡Nooo!- exclama Esperanza.

Pero Lydia ha abierto la puerta y ya se ha lanzado escaleras abajo, sin dejar de llorar.

Esperanza, desnuda, se asoma al balcón, sin importarle que la vean, y , con los ojos llenos de lágrimas, ve como la hermosa Lydia, en bikini, sale del edificio rápidamente y se pierde de vista.

Esperanza vuelve adentro. Siente en el corazón un terrible vacío. Se tumba sobre el sofá , cierra los ojos , y, llorando aún, se masturba suavemente, mientras con los ojos de la mente visualiza el cuerpo de Lydia hasta en sus más nimios detalles. Minutos después Esperanza alcanza el orgasmo. Tiembla y gime de placer durante unos segundos. Luego, cuando la excitación remite, el vacío la llena por completo y el alma se le viene al suelo. Solo sabe una cosa con seguridad : necesita a Lydia, la desea y la ama. (CONTINUARÁ)

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