Bueno, bueno... he recibido varios emilios diciéndome que
siguiera escribiendo acerca de mis aventuras como universitaria... envié una
historia para ver si funcionaba y como veo que si, seguiré contándoos mis
hazañas.
Primero debo presentarme. Soy Sara Double (por supuesto este
no es mi nombre real... o si) tengo 19 años y vivo en la gran ciudad,
compartiendo piso con tres chicas mas: Teresa, Isabel y Sonia. Estudio
veterinaria y me encanta. Supongo que querréis imaginarme, más o menos ¿no?. Soy
alta, delgada, pero no excesivamente, tengo mis buenas tetas y mi buen culo. Mi
pelo es pelirrojo, largo y rizado y mis ojos de color verde. Tengo algunas
pequitas y mis labios (que a mí personalmente son lo que más me gusta) son
gorditos y con forma de corazón. Aquí en la universidad he conocido mucha gente
interesante, en mis relatos los iréis conociendo.
Mis comienzos en mi nueva ciudad fueron... como decirlo...
espartanos. En tres meses no tuve contacto físico con nadie, estaba demasiado
agobiada para preocuparme por eso, pero ahora que tengo muchos amigos y amigas,
que me he acostumbrado a este ajetreo, a la uni... ahora vivo feliz.
...Allí estaba yo, parada en medio de la gente, que pasaba
por mi lado dándome empujones. Miraba hacia arriba, intentaba ver el cielo gris
pero apenas veía un trocito entre los edificios. Caminé largo rato, mirando al
suelo, echaba de menos mi pueblecito, su tranquilidad. Allí podías estar
tranquila en muchos sitios, aquí en la ciudad no, siempre hay gente en todos
sitios. Me senté en un banco frente a una zapatería y allí recordé mi último día
en el pueblo.
Caminaba con dos de mis amigas por una calle alejada del
centro del pueblo al encuentro de los chicos, habíamos quedado con ellos. Unos
metros antes de llegar hasta ellos pudimos ver que estaban sentados sobre sus
motos. Uno de ellos encendió el motor y llegó hasta nosotras. Era Cristian,
derrapó frente a nosotras colocándose frente a mí. Con un gesto de mano me dijo
que me acercara. Era alto, delgado pero músculo, por el trabajo que desempeñaba,
y guapo, muy guapo, con el pelo rubio que solía llevar despeinado y unos
preciosos ojos azules. Era un poco imbecil, el tipo chulito de pueblo, siempre
metido en líos, pero me gustaba y además se había pegado por mí con varios
chicos que estaban tonteando conmigo. No éramos novios ni nada, no me gustaba,
bueno me gustaba pero solo porque era guapísimo y por que follaba bien. "Sube,
te llevo a dar una vuelta", me dijo. Ni corta ni perezosa, me subí a la moto y
me agarré a él con fuerza. Me llevó unos kilómetros al norte del pueblo, a una
vieja caseta abandonada que todos los jóvenes utilizábamos de picadero.
Bajamos de la moto, se colocó frente a mí y con semblante
serio me preguntó:
¿ Te vas mañana, no?.-
Si.- Dije sorprendida, no esperaba que hablásemos,
normalmente lo hacíamos y después delante de la gente no nos dirigíamos la
palabra.
¿Y cuando vuelves?.-
Pues no lo sé... supongo que en Navidad.- Ahora, lo
comprendía... estaba calculando el tiempo que tardaría en volver a follar
conmigo.
¿Tanto?.- Sus ojos miraron al suelo, parecía realmente
triste.
¿Por que?.- Quería que me lo explicara.
Pues... que es mucho tiempo.- Largo silencio.- Te voy a
echar de menos... - Susurró.
¿A mí?.-Pregunte atónita, era la primera vez que me
hablaba así.
Si a ti... a quién sino... – Me dio un suave beso en la
boca y me abrazó, yo me abracé a él también.- ¿No puedes volver antes?.-
Todavía abrazados.
No lo sé... – Susurré. La situación me estaba llegando al
corazoncito, no era una farsa, porque sabia que no tenia porque montar
ningún drama, ya sabia que si quería podría tenerme.
Entonces es una despedida... hasta Navidad.-
Comenzamos a besarnos, primero solo en los labios y después
introdujo su suave lengua en mi boca. Había metido su meno debajo de mi camiseta
y acariciaba mis pechos pellizcando mis pezones. Sin despegarnos entramos en la
cabaña. Los dos sabíamos que iba a pasar mucho tiempo hasta que volviésemos a
estar juntos y el sexo de aquella noche fue impresionante. Se puede decir que
nos arrancamos la ropa. No iniciamos un juego sexual sino que directamente
fuimos al meollo. Me bajé las bragas y el se bajó los vaqueros y aplastándome
contra la pared me levantó y me introdujo su pene, comenzó a moverse, sus
movimientos introducían su pene hasta al final, era fuertes y duros. Cada vez se
hizo más rápido y más rápido hasta que nos corrimos. No terminamos allí... me
bajo al suelo. No quedamos así, frente a frente, pegados, mirándonos a los ojos,
con la respiración entrecortada. Volvimos a besarnos salvajemente. Bajé una de
mis manos hasta su entrepierna y comencé a masajearle, rápidamente volvió e
empalmarse. No sé que nos pasaba, pero estábamos tan excitados como animales en
celo. Se quitó la camiseta y sacó sus pies de los vaqueros que estaban en sus
tobillos. Se apartó un poco de mí y pude observarle. Tenia un cuerpo... Buah!
Como me ponía. Yo me quité también la camiseta y el sostén con movimientos
suaves. Esta vez se tumbó en el suelo y yo sobre él. Mis movimientos eran más
lentos y suaves, yo disfrutaba más. Él estrujaba mis pechos. Estaba a punto de
correrme cuando el se incorporó y abrazados nos corrimos. Mi rajita chorreaba
líquidos y, le dije que se tumbará y colocándome sobre su cara le dije que me lo
lamiera. Me obedeció e introdujo su lengua allí. La movía de arriba abajo,
aspirando y lamiendo el clítoris. Yo me retorcía de placer. Introdujo dos de sus
dedos en mi culo que estaba totalmente mojado, y los sacaba y los metía. Yo me
moría, no dejaba de gemir y de acariciar mis tetas. Él fue el primero que me lo
lamió, había mejorado mucho y el primer pene que me comí fue el de él, también
yo había mejorado mucho. Finalmente me corrí. - "Ahora tú"- Me dijo, me giré, y
allí me encontré su pene, tieso, duro... esperándome. Metí su punta en mi boca y
lo lamí. Lo lamía de arriba abajo. Me llené la boca de ella y acariciándole los
huevos inicié los movimientos finales. Finalmente se corrió y le gustó, sé que
le gustó porque su gemido se prolongó.
Ya era tarde. Me vestí, él me miraba... y cuando yo ya hube
terminado, comenzó él. Terminó de abrocharse los vaqueros y se acercó a mí
lentamente. Esa noche me tenia desconcertada. Hacia cosas que nunca había hecho
conmigo, cosas... tiernas, dulces... nunca había habido ternura entre nosotros.
Me cogió la mano, con suavidad con la otra me rodeaba la cintura y volvió a
besarme, pero esta vez solo en los labios los cogía entre los suyos y los mordía
con dulzura... nunca me había besado así... y joder me gustaba... lo podía haber
hecho antes. Me acariciaba en la cara, la cogían entre sus manos, me retiraba el
pelo... estuve a punto de gritarle "¡¡¡eso se hace antes, idiota!!!", pero le
seguí el juego, me estaba gustando y además besaba bien. Su reloj, dio un
pequeño pitido, significaba que eran las doce, me tenia que marchar.
Cristian... - Volvió a besarme, me derretía.-... Tengo...
- Volvió a besarme.-... Que irme.-
Me estaba despidiendo... te diría tantas cosas.-
Susurraba a mi oído.
Cristian... de verdad, debo marcharme, mañana me levanto
muy temprano.-
Si... vamos.- Montamos en la moto y poco después de
atravesar el puente viejo, frenó y apagó la moto. Le pregunté que qué pasaba
y me dijo que bajara de la moto.
Toma... - Me dio una fina cadena que él llevaba al
cuello.
No puedo cogerla Cristian... – Me miró sorprendido.- No
puedo comprometerme... yo no voy a serte fiel.- Era una borde y una zorra,
pero no quería engañarle.
No, no quería que me fueses fiel... solo quiero que la
tengas.- Me sonrió.
Pero... yo no tengo nada para darte, no sabia que eras
tan romántico.- Le sonreí.
No quiero que me des nada. ¿Romántico yo?, que dices... –
Levanto mi falda, y apartando mi tanguita metió su dedo en mi rajita y
comenzó a acariciarme, lo introdujo en mi agujero, sus movimientos eran
lentos pero acariciaba mi clítoris con fuerza, no tarde en alcanzar mi
orgasmo, que bien que hace los dedos ese cabrón. Fue nuestra despedida...
Montamos en la moto y me llevó hasta el portal de casa. -¿Te puedo llamar?-
Me preguntó cuando ya había entrado en casa, asomé la cabeza y le dije:
"Cuando quieras... o sino mejor ven a verme".
¿Te gusto?... Pues dame tu opinión escribiéndome al
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO. Muchos
besitos.