Cosquillas a mi amiga yenni...
Cuando yo asistía a la prepa, sin querer conocí a una chavita
como de 14 años que siempre, ala hora de la salida, me veía medio feo.
Apenas iniciaba una etapa nueva de mi vida, yo tenía como 15
años, y aún era muy tímido, pero mis instintos estaban muy agudizados para
entonces. coincidió que extrañamente esa niña y yo platicamos más a menudo. ella
tenia fama de relajienta, y nos encontramos en varias fiestas de mis amigos,
pero ella seguía viéndome de una manera que me hacía sentir incómodo, como si no
le cayera bien.
en una ocasión, nos presentaron, ella se llamaba Yenni. Al
parecer le caía medio mal, porque la forma en que me veía cuando la saludaba no
era muy agradable, pero con el tiempo, y con plática, poco a poco conocí más de
ella.
En México cada año celebramos una fiestota en el estado de
Guanajuato, que es el cervantino, y todos bebemos alcohol a morir, escuchamos
música y nos revolcamos en nuestras más ocultas crapulencias.
En ese festival, me tocó cuidar a esta niña, que en ese
entonces ya tenía sus quince años. estaba borracha, y me tocó cargarla, casi no
nos hablábamos como para tener esa confianza, pero como yo también había bebido,
no le dí mucha importancia....
de ahí nuestra amistad prosperó, seguido iba a visitarla a su
casa, y la encontraba descalza, caminando por su alfombra azul rey, mientras me
abrazaba y me invitaba un vaso con agua.
una vez, afuera de su casa, noté cómo sus pies eran tan
hermosos, pequeños, como del cuatro y medio, y con unas plantas color apiñonado,
que describían unos deditos gracioos y hermosos, los cuales hasta entonces no
había tenido el privilegio de tocar.
eas noche, rocé su talón y ella sonrio de manera violenta y
se alejó de mí. era exageradamente sensible a las cosquillas, por lo cual mi
estrategia debía ser infalible... y aquí termina la introduccíón.
tiempo después, logré cosquillear ligeramente sus dedos, y
ella oponía cierta resistencia, pero al parecer no le molestaba del todo, así
que me dió alas para planear bien mi maqueavélico plan...
un día invité a comer a Yenni a mi casa. con el tiempo, mis
padres la habían conocido y le habían tomado confianza. así que el día que vino
a comer con nosotros la recibieron muy bien.
ellos sabían que le gusta mucho el pollo, y que consume un
aperitivo durante la comida, así que hicieron una comida deliciosa y le
sirvieron un poco de alcohol para la digestión. acabando la comida, ella se paró
de la mesa, y subió a mi cuarto, pues sabía que yo tenía unas fotos de la
escuela que ella tenía muchas ganas de ver.
en mi habitación, ella se sintió con confianza (ella era la
única chica a la cual yo había entrado a la suya) y se acostó en la cama,
pidiéndome que le mostrara mis fotos. mientras las sacaba, noté cómo
sacaba sus zapatos y jugueteaba con sus pies morenitos... ella era morenita y
chaparrita, pero con una cinturita muy pronunciada y unas pompis en desarrollo
muy bonitas, al igual que sus piernas. atrapé su pie derecho y ella mientras me
dijo...
-quiero que me regales esta foto-
-ah, ¿sí?- le contesté...-pues te va a costar-
acto seguido, le saqué su zapato y lo boté hacia el suelo. lo
olí y le dije...
-oye, tus pies huelen muy feo- pero en realidad, sólo olía a
zapato.
ella quiso evitarlo, pero ya era demasiado tarde... le
empecé a cosquillear gentilmente los talones, y ella empezó a reir como sólo las
niñas saben hacerlo...
-jaaaaa,jaaaaaaaaa!!! malvado, no me hagas cosquillitas, o
vas a ver con tus pápás!!!-
pero era inútil. yo bien sabía que mis padres iban a salir
terminando de comer, así que ella podía reirse todo cuento quisiera.
después, le saqué su calcetín, que tenía dibujitos de taz, y
lo olí también. ese sí olía a su sudor de pie, y olía delicioso (como no había
olido muchos pies, ese fué un triunfo) y sin contar con ello, le mordí el dedo
gordo.
-ji,ji,ji,ji,ji, yaaaaaaaaaa!!!!!!,- me gritó- no hagas
esoooooo!!!!-
y le cosquilleé la planta con mis dedos, con mis dientes, y
al final, con mi lengua, probando su sabor femenino y de niña a la vez, mientras
estallaba una orgía de risas infantiles y una que otra palabrota...
yo sentía una excitación enorme, al pareer mi pene estaba a
reventar, pero no sé si ella lo notó o lo imaginó, pues con un poco de
remordimiento le pregunté...
-¿te molesta que haga esto Yenni?-
-ja, ja, ja... pues... no, extrañamente me
divierte...¿tú crees que sea malo?-
-para nada, niña- le dije yo, que ya no sabía qué inventar,
pero al parecer sí le gustó, pues repetí la operación con su otro pie, y de
nuevo le quité su zapato (que olía más rico que el otro) y su calceta, que tenía
un agujerito en el talón, y que aumentó mi excitación...
-jaaaaaaaa- dijo ella -¡esto sí es un tormento! ¿tanto
cuestan tus fotos?-
-para tí sí, Yenni- le contesté, mientras lamía ambas plantas
de sus pies...
el jueguito continuó por varios minutos (yo creo que casi una
hora) Yenni estaba agotada, sudada, la rajita del pantalón se le marcaba en sus
pompis que se contraían mientras sus pies involuntariamente trataban de evitar
las cosquillas que mis dedos y hasta mi insípido bigote puberto les provocaba...
ella abría las piernas, mientras yo cosquilleaba sus pantorrillas, y la obligaba
a voltearse boca abajo, para estar más indefensa. cosquilleé la cintura, su
espalda, y sus muslos, pero al final, la dejé respirar. ella tardó un rato en
reponer el aliento. le subí un vaso de refresco, y me dijo...
-ya ni la amuelas, oye... hasta que me dejas respirar un
rato.-
acto seguido, corrió al baño (descalza) y sólo me dió a
entender que estaba a punto de hacerse pis de las cosquillas. de algún
modo eso marcó la ruta que seguiría en un futuro. yo tenía miedo de que
ella se enojara, o que me dejara de hablar, o que le dijera a sus papás, pero al
contrario. nuestra amistad se hizo más íntima. después de las cosquillitas, le
puse sus calcetas (no sin antes besarle sus pies) y sus zapatos cafés, y salimos
a la plaza más cercana a dar la vuelta. le invité un helado, y no hablamos más
de lo ocurrido en mi cuarto, que para mí fué inolvidable, y hasta la
fecha.
a pesar de lo ocurrido, ella regresó a mi casa, y yo llegué a
realizar mis fechorías en el suyo, pues era como un pacto. todo iba muy
bien, pero un chico de mala fama le pidió que fuera su novia y ella accedió.
con esto, nuestros encuentros se diezmaron, pero no por ello dejaron de
ser más interesantes que la primera vez...