"Te cuento que en el colegio de mi nene, en cuarto
grado los salones se llaman Columbus, Vespucci y Scott", le dijo
Mariella a Natalia y hablaba como un ametralladora, . "Imagínate que
casi nadie sabe quien es Scott. Es una pena. ¿Sabías que era un inglés
que junto a otros cuatro quiso ser el primero en llegar al polo sur pero
que un noruego se les adelantó? El pobre se sintió un fracasado y
encontró la muerte al querer regresar, es que….
Conozco la canción de Mecano, Mariellita, pero dime,
¿qué tienes? Estás demasiado eufórica. Interrumpió Natalia con una
voz entre cortante y preocupada.
Mariella tenía un vaso con un daikiri un daikiri de limón en
la mesa y, en verdad, estaba algo extraña, puesto que en casa se había mandado
algunos ansiolíticos que mezclados con el alcohol y con la taquicardia que le
produjo ver a Naty habían hecho un cortocircuito. Al percibir el extraño estado
de su amiga, Natalia le pidió las llaves del auto y le dijo que ella la llevaría
a su casa. Al entregarle el llavero, Mariella se quebró y empezó a llorar. Allí,
en pleno café de la paz; A la vista de muchos concurrentes. Natalia llamó al
mozo y le pidió un vaso de agua para su amiga y la cuenta. Mariella dejó de
llorar, bebió el agua y Natalia pagó y se fueron del café. Caminaron hacia el
auto. Subieron. Mariella se sentó muy ausente y callada. Bajó la carita y se le
llenaron, otra vez, los ojos de lágrimas. Natalia respiró profundo, puso la mano
sobre la rodilla de su amiga y le dijo: "bésame." Ésta volteó hacia su
compañera, le contestó: "abrázame y se tiró sobre sus hombros llorando como una
niña. Natalia la acogió tiernamente, sin decirle nada, sólo acariciándole las
espaldas y dándole tiernos besos en la cabeza. La tuvo así, en la playa de
estacionamiento, un buen rato y cuando su amorcito se tranquilizó, le dijo que
antes de dejarla en su casa, pasarían por la suya que debía descansar un rato,
que sería bueno que se tomen unos matecitos y conversen un poco; que no le
parecía bien que Mauricio la vea llegar en ese estado de deseperación. A decir
verdad, a Natalia le caía bastante bien Mauricio, pero no era eso lo que le
preocupaba. No quería dejar a Mariella sin hablar, sin aclarar las cosas, sin
decirle que la quería muchísimo y que no soportaba la idea de perderla.
Llegaron a casa, Natalia llevó a Mariella a su cuarto, le
dijo que se acueste en la cama, mientras ella ponía el agua para el mate. Unos
minutos después, entró con un azafate, el mate, y un thermo con agua caliente.
Puso las cosas en una de las mesitas de noche y se sentó en la cama. Mariella
estaba acostada, no se había quitado los zapatos. Natalia no dijo nada. Sólo
puso los pies de Mariella, sobre sus piernas, le quitó los zapatos, las medias y
le dijo que unos masajitos la relajarían.Se puso a masajear, con cariño y
ternura y poco a poco, sentir los delcados pies de Mariella la empezaron a
excitar y llevó uno de los pies hacia su boca, le dio un suave besito, luego lo
bajó delicadamente y lo depositó sobre su pierna. Tomó el otro pie, acarició
suavemente el empeine con el dedo índice. Lo llevó hacia su boca, se lo metió
delicadamente, dió un suave mordisco. Mariella estaba excitándose también y se
movia en la cama levantando el pubis, mientras su amiga le mordía delicadente
los dedos del pie. Los movimientos de Mariella, seguían el ritmo de las lamidas
y mordidas que daba su compañera. Unos minutos después, Natalia estaba tirada en
la cama, con la cabeza puesta sobre el cierre de los jeans de Mariella. Se ayudó
de los dientes para abrirle el botón, le bajó el cierre y empezó a dar de
besitos a esa parte. Mariella respiraba fuertemente, estaba muy excitada.
Natalia levantó la cabeza, dejó de besar y le preguntó:
¿Quieres que hagamos el amor?
Soy tuya cielo, le contestó Mariella.
Natalia subió su cuerpo y se colocó al costadito de Mariella,
le abrazó el cuello; se sentaron sobre la cama y se dieron un beso. Natalia
desvistió a Mariella.Mariella desvistió a Natalia. Desnudas, sobre la cama, se
la pasarn primero besándose los labios. Natalia se acercó al oído de Mariella y
le dijo despacito: "perdona lo de ayer, por favor perdonáme". Mariella no
respondia, sólo gemía y suplicaba por más amor. Natalia empezó a besar el cuello
de Mariella, a chuparle los pezones, intentó tímidamente morderlos despacito,
Mariella lo aceptó. Natalia, entonces, dio un mordisco más fuerte. Mariella,
chilló. Natalia le preguntó si le gustaba y Mariella le dijo que sí.
Se amaron mucho esa noche. Ensayaron un 69 donde pudieron
sentir, con mucho placer, como los dedos de la amada acariciaban sus sexos y
jugaban con sus vello púbicos. Como los labios mayores se llenaban de besos y de
pequeños mordisquitos. Los labios de la boca de una y los de la concha de la
otra se juntaban fuertemente. La nariz jugueteaba la rayita de esos labios y
jugueteaba suavemente adentro. Las lenguas besaban, lamian y acariciaban. El
clítoris hinchado era suaventete golpeado por la lengua que se retraía y se
abria después, imitando un ligerísimo y sutil latigazo. La sensación era por
demás agradable. Mariella sopló el sexo de su amiga y está empezó a vibrar tanto
que la otra se sentía en la gloria. Natalia había enroscado su lengua y con ella
jugaba en la entrada de la vagina de su chica. La sensaciones que estas mujeres
experientaban eran fabulosas. Cuando Mariella se vino, Natalia se aseguró de
beberse todo el néctar que el amor de su vida había producido esa noche.
___-___
Mariella quiso cocinarle algo especial a Natalia y le pidió
que no salga de la habitación hasta que la cena estuviese lista. Natalia se lo
agradeció muchísimo y le preguntó si le parecía bien que llame a Mauricio para
avisarle que ella estaba en su casa y que demorarían un poco. A Mariella la idea
le pareció correcta; sólo le pidió a Naty que si Maricio quería hablarle le
dijese que se habia quedado dormida.
"Perfecto cielo, tú encárgate de la cocina y yo de
evitar que tu marido se preocupe si se nos hace más tarde" Contesto
Natalia y se dispuso a llamar.
Natalia nunca imaginó escuchar a Mauricio pedirle que, por
favor, se encargue de Natalia esa noche, pues la había notado muy deprimida,
luego del encuentro de ayer. Le dijo que él sabia que algo ocurría entre las dos
y que no decía nada a Mariella, porque esperaba que Mariella misma se lo
contara. Le explicó que quiere muchísimo a su mujer, que entiende muy bien lo
lésbico y que no tiene prejuicios. Hablaron un buen rato. Si bien Mauricio y
Natalia se llevaban bien, a ella no dejaba de impresionar la actitud del esposo
de su amiga. Si bien la alegraba y tranquilizaba que éste sea un hombre tan
abierto y comprensivo, algunas dudas pasaron por su cabeza y, por ello, le dijo:
Mauricio, me alegra escuchar lo que dices. En verdad,
sé que Mariella y tpu se tienen mucha confianza y ella no tardará en
contártelo, yo aún no diré nada. Pero mira tío, no lo tomes a mal pero si
piensas que yo me prestaría a un trío o algo por elestilo,estás
equivocado, ¿vale?
Mauricio le contestó a Natalia que nada estaba más lejos de
sus ideas que eso. Que él era hombre de una sola mujer y que esa mujer se
llamaba Mariella. Que desde joven él tenía la idea de que para las mujeres la
bisexualidad es una cuestión natural, puesto que siendo tan lindas las mujeres
no sería normal que le gusten solo a los hombres.
Natalia y Mauricio se despidieron con mucho cariño.
__.__
Mariella y Natalia comieron con velas mirándose tiernamente a
los ojos y diciéndose cada minuto que se amaban. Cuando terminaron ese rico
plato de tallarines con hongos que había preparado Mariella, Natalia se dispuso
a recoger la mesa y en ese momento, Mariella le dijo:
Una vez que hayas recogido la mesa, cielo, debemos
hablar. Tenemos una conversación pendiente, lo sabes.
Mariella no se levantó de la silla, y esperó a que Natalia
ponga todas las cosas en la cocina. Al terminar, Natalia le dijo a su amiga que
quizá sea mejor hablar en la habitación mientras se tomaban un matecito.
Mariella no se escandalizó ante las cosas que le contaba
Natalia, quien extrañamente estaba menos avergonzada de lo que se había
imaginado al confesarle estas cuestiones a su nena. Mariella se mostraba curiosa
y pedía detalles. Mariella y Natalia se estaban excitando. Una al contar, la
otra al imaginar. Ninguna de las dos, sin embrago, lo confesaba, sino más bien
disimulaban su estado. Natalia le contó que en internet había muchas cosas sobre
el bdsm y como Mariella le pidió ver fotografías, fueron al estudio, prendieron
la computadora y Natalia le enseñó una página com muchísimas fotos de sado
lésbico. A Mariella la sorprendió ver a chicas tan lindas en cuatro patas,
desnudas y con collar y cadena de perro. La imagen la excitó mucho. Natalia se
dio cuenta y le dijo que a ella también la ponía a mil atar a su perrita y
pasearla con collar.
Eso es mentira, Naty, tú nunca has hecho nada más que
alusinar por internet y no has tenido ninguna perrita a quien pasear.
Contestó Mariella con algo de furia y mucho de celos.
Es cierto, cielo, nunca lo he hecho; pero no sabes como
me gustaría. Le dijo Natalia.
Mariella, en ese momento le preguntó a Natalia si para ella
ser ama le hacía pensar que la sumisa era inferior. Natalia le contestó que para
nada. Le dijo que Amas y sumisas eran dos caras de la misma moneda y que no eran
seres contrarios sino complemetarios. Le explicó que para que una relación de
D/s funcione debe haber respeto de ambas partes y que la sumisa debe establecer
los límites que el Ama siempre respetará. Le volvió a pedir disculpas por lo que
había pasado anoche. Aceptó que había actuado como una imbécil ese día y que
sólo si con la relación de D/s las dos personas disfrutan, ésta tiene sentido.
Mariella le preguntó si se puede ser pareja y Ama y sumisa al
mismo tiempo. Natalia le contestó que una pareja es una relación de dos seres,
mientras que ser Ama y sumisa es un juego de roles. "Yo puedo renunciar a ser
Ama, yo no puedo renunciar a ser tu amor", le dijo Natalia. Se besaron. Y
luego, Mariella le confesó a Natalia que sí había disfrutado lo de anoche, pero
que le era difícil asumirse como sumisa. "No tengas miedo de ti, una sumisa
es una persona fuerte y muy respetable. " le dijo Natalia. "Amas y
sumisas no será el centro de nuestra relación, pero dejame ponerter el collar y
la correa unas cuantas veces. Tú me conoces cielo.
Mariella río y le dijo que sí, que unas cuentas veces sí;
pero que hoy solo quería amarla "democráticamente" y le pidió apagar la compu e
ir al cuarto.
FIN