La primera vez que me enamoré fue de mi novio a la edad de 17
años, cuando me besó los labios por vez primera sentí mucha emoción, como era
agradable esta sensación, cada vez que nos veíamos no besábamos apasionadamente,
con esto empecé a tener más sensaciones extrañas corriendo por todo mi cuerpo,
me gustaba sentir estas emociones que eran nuevas para mí; llegó el día en el
que me excité tanto con los besos que sentí como humedecía la pantaleta con más
intensidad cada vez que me agasajaba con mi novio
Carlos en una ocasión estando en mi casa besándonos me pidió
que lo dejará pasar al baño, como estábamos solos él dejó un poco entreabierta
la puerta, la curiosidad me ganó y me asomé a ver qué estaba haciendo, cual fue
mi gran sorpresa ver a mi novio, al que conocía hace pocos meses, desnudo de su
sexo, su pene lo tenia parado, sus testículos colgando de entre las piernas,
pero lo que me llamó la atención fue que tenia depilado el vello del pubis, su
piel se le veía tersa y suavecita; la escena me dejó boquiabierta, me excitó más
de lo que estaba, mi pantaleta estaba mojada, mis pezones parados y duros, mi
cuerpo estaba caliente.
Continué observando sin parpadear las dimensiones de su pene
y la forma que tenia la cabecita descubierta que parecía una paleta de caramelo
gruesa, mi novio se masajeó los testículos por un rato, parecía que le dolían
por la expresión de su cara, se limpió con papel el líquido transparente que le
escurría del pene, se vistió acomodándose el pene con la mano hacia el lado
izquierdo, como si al ponérselo hacia arriba le fuera a salir por encima del
pantalón, y cuando iba a caminar hacia la puerta volví a donde estábamos
sentados; cuando llegó me miró a los ojos y ví en su cara la expresión de que se
sentía mal, yo estaba excitada sintiendo cosquillitas en mi vagina y quería
seguir con el cachondeo, lo senté junto a mí para seguir con los besos y
caricias, mi vagina seguía lubricando y él no paraba de acariciar mi cuerpo; su
pene se le veía paradísimo como si fuera a romper el pantalón, me decía entre
dientes mientras nos besábamos –me duele-, no puse mucha atención y seguí
besándolo hasta que llegó mi familia y él se tuvo que ir.
Subí a mi recámara inmediatamente, cerré la puerta con
seguro, me desnudé por completo y me acosté en la cama boca arriba con las
piernas separadas, estaba excitada y un poco molesta porque había llegado mi
familia y no pude seguir recibiendo placer, mis pezones estaban parados y duros,
el vello de mi sexo estaba mojado; era exquisito lo que estaba sintiendo dentro
de mi cuerpo, parecía como si hubiera explotado dentro mi el placer sexual, que
ahora sé fue un gran orgasmo que tuve, no podía creer que había visto a mi novio
desnudo, era la primera vez que esto me pasaba, me imaginaba lo que pasaría si
algún día estando en pleno agasajo me atreviera a tocar su pene o hasta llegar a
hacer el amor con él, por el tamaño de su miembro me iba a doler muchísimo al
penetrarme, si un día intenté meterme la punta del dedo meñique en la vagina
para ponerme un tampón porque estaba menstruando y me dolió horrible, ahora
romper mi virginidad con su pene y penetrarme por completo en mi vagina me
partiría en dos y aparte el tiempo que tendría que pasar para que se me quitara
el dolor provocado por la penetración.
Me excitaba y gustaba la idea de hacer el amor con Carlos,
pero a la vez me daba miedo que eso sucediera
Me levanté para ir a bañarme y mientras enjabonaba y
enjuagaba mi cuerpo, acariciaba mis pezones y mi sexo, recordé que mi novio
tenia depilado sus genitales y pensaba si seria bueno depilar mi triangulito
para sentir más excitación; me terminé de bañar, busqué un rastrillo y el con el
vello del pubis mojado me lo rasuré todo, incluso el que estaba entre los labios
mayores, cuando terminé me enjuagué con agua tibia, me sequé con una toalla y me
puse crema humectante, me quedó muy suavecito mi sexo, me puse la pantaleta y me
sentí rara porque esa zona estaba muy fresca y no calientita como antes, me
vestí, me arreglé y continué haciendo mis cosas como cualquier otro día.
Pasaron dos días y mi novio fue a mi casa, después de ver un
programa de televisión decidimos ir a su casa, llegamos y nos sentamos en sala a
platicar, nos abrazamos, entre besos y caricias nos fuimos poniendo calientes,
de ahí pasamos a los besos apasionados donde mi novio se atrevió y subiendo sus
manos por mi cintura llegó a mis senos y empezó a acariciarlos, no sabia si
dejarlo o detenerlo, lo cierto es que la sensación era excitante y me estaba
calentando más, mi vagina se estaba humedeciendo; permití que continuará tocando
mis senos y cuando me estaba apasionando mi novio me dijo –permíteme ir al
baño-, se retiró; de rato llegó con un pants puesto, con el que se le notaba su
pene parado colocado hacia el lado derecho que trataba de cubrirlo con la
sudadera que traía puesta, seguimos en lo que estábamos, mi vagina, mi vulva y
mi pantaleta estaban mojadas, en ese momento recordé cuando lo ví desnudo, me
prendí tanto que casi me le subía encima; Carlos que no dejaba de manosear mis
senos metió sus manos bajó el sostén y desnudos los acariciaba, nos estábamos
dando un tremendo agasajo, no pensaba nada, solo me dejé llevar por la pasión,
la excitación, el deseo de hacer el amor; de repente él se detiene y mirándome a
los ojos me pregunta –me ayudas a eyacular-, inmediatamente se me vino a la
mente la imagen de su pene, de sus testículo, de sus piernas, que con lo
excitada que estaba deseaba ver y tocar su cuerpo desnudo, le dije –sí-.
Se puso de pie bajándose el pants a las rodillas, tomó mi
mano izquierda y la puso en sus testículos diciéndome que mientras lo masturbaba
se los masajeara, en seguida tomó mi mano derecha y la puso sobre su pene para
que se lo sujetara, en seguida él puso sus dedos sutilmente sobre mi mano
derecha para guiarme en el movimiento clásico de masturbación de atrás hacia
delante descubriendo por completo la cabecita del pene; comencé a mover mi mano
primero hacia atrás y luego hacia adelante, atrás-adelante, atrás-adelante, así
lo hice con movimientos rápidos, mientras que con la mano izquierda le apretaba
suavemente sus testículos; mi novio cerraba los ojos gozando del placer que yo
le daba, mi vagina seguía mojando muchísimo mis labios mayores, estaba
excitadísima sintiendo su pene y sus testículos en mis manos esperando ansiosa
el momento en el que vería por primera vez una eyaculación, no dejaba de mirar
su pene como empezaba a ponerse más grueso y rojo y sus testículos como se
encogían juntándose en medio de sus piernas como si se fueran a meter a su
vientre.
Carlos interrumpió mi mirada diciendo –bésame en los labios-,
me acerqué a su boca y la abrió atrapando mi labio inferior con los suyos, me lo
succionaba delicadamente, este beso me aflojó toda, sentía que me derretía de
pasión; reaccioné y como pude volví a fijar mi mirada en su pene mientras él me
besaba, de rato le salió del pene un líquido transparente, los labios de mi
novio estaban más calientes, volvió a salirle más líquido, hasta que de repente
él soltó una exclamación de placer al mismo tiempo que un chorro de semen salió
disparado, yo seguía masturbándolo y otro chorro de semen salió, y por último le
salió otro chorro pequeño.