Voy a contarles una aventura que tuve con la tía Cecilia en
unas vacaciones de verano en que fuimos a la playa con mi familia, todo esto
pasó cuando tenía 17 años y era virgen ... hasta esas vacaciones. Intentaré
describirles un poco a mi tía Ceci, en pocas palabras era una diosa, el tipo de
mujer al que quisieras follarte toda la noche sin parar, tenía 34 años, tez
blanca, cabello negro ensortijado, alta, piernas largas, un buen culo, labios
sensuales y lo mejor de todo : unas tetas de miedo, nunca he visto tetas
iguales, grandes, firmes y tentadoras. Ella estaba casada con Carlos, un hermano
de mi madre, un tipo de dinero.
La primera vez que fuimos a la playa y ella se puso su bikini
azul, no podía creer el cuerpazo que tenía, era algo sensacional, todos los
hombres de la playa la devoraban con la mirada y a Ceci eso parecía gustarle. De
más está decir que cada noche me masturbé pensando en esas tetas de ensueño y en
como sería poder cogérsela hasta acabar a chorros en su concha.
Entonces una tarde, en la playa mientras compraba un helado,
la sorprendí en amena charla con un tipo desconocido, ella se reía con las
ocurrencias del hombre y parecía muy a gusto, luego fui al agua y al salir no la
vi por ningun lado, le pregunté a mi madre por ella y me respondió que había
regresado a la cabaña porque le dolía la cabeza. Por supuesto que sospeché de
inmediato y volví a la casa, entré sin hacer ruido y me dirigí a su alcoba,
entonces pude oir sus suspiros pues ellos ya habían empezado.
Mi tia Ceci estaba en la cama, sin la parte de arriba del
bikini, por fin pude vislumbrar sus pezones erectos y rosados pues el tipo se
estaba dando un festín con ellos, chupando, lamiendo, besando, devorando ese par
de tetas celestiales, al mismo tiempo su mano se perdía en la entrepierna de mi
tia, pude notar que le estaba metiendo el dedito por debajo de la tanga.
- ¡ Oooohh Luis, que rico, me vuelvo loca, sigue asi ! -
susurraba mi tia.
Después de unos minutos de excitación Ceci empezó a acariciar
el imponente bulto que se había formado en el short de Luis y sin perder tiempo
sacó su verga afuera masturbándola de lo lindo.
- La quiero toda, Luis, no puedo más, quiero probar esa
vergota tuya hasta el fondo - suplicó mi tia Ceci.
- Lo que pidas, cariño, pero antes quiero que me la mames,
quiero ver esos labios devorarse mi cañón - pidió el tipo.
Por toda respuesta mi tia se arrodilló en la cama acariciando
el miembro con ambas manos y se lo llevó a la boca, su mamada era increible,
desde la punta hasta los huevos de Luis recorriendo su verga sin parar, el
"chuc, chuc" se oía por todo el cuarto y el tipo satisfecho sonreía acariciando
su sedoso cabello.
- ¡ Ya, ahora métemelo, y esta cogida será en honor de mi
marido que en estos momentos debe estar follándose a la puta de su secretaria !
- le ordenó mi tia.
Ambos se desnudaron completamente y Luis enfiló su verga
hacia la vagina de Ceci, el gemido de mi tia me dio a entender que ya se la
había clavado toda, era una vision total, mi tia con las piernas abiertas y el
tipo sobre ella, cogiendosela toda, metiendo y sacando su miembro a todo ritmo.
- ¡ Asííííí, cariño, que rico me la metes, no pareees,
aaahhhh, puedo sentir tu verga hasta el fondo ! - gritaba mi tia Cecilia.
- ¡ Pídeme mas, putita caliente, eres la mas rica de todas
las turistas que me he tirado ! - le ordenó Luis.
- ¡ Sííí, síí, amor, seré tu puta, todo lo que quieras, pero
sigueme follando que no doy más ! - gemía Ceci.
La cama se estremecía como en un terremoto y los gritos de mi
tia seguían oyéndose hasta que los dos acabaron, mi tia primero y luego el tipo
sacando su verga justo a tiempo y bañando la concha, el vientre y hasta las
tetas de Ceci.
- ¡ Oooooohhhh, Luis, me corro, fóllame que me corro, cariño,
que orgasmo, aaaahhhh, sí, sí ! - decía mi tia.
- ¡ Toma toda mi leche, zorra, goza, goza, tu marido nunca te
cogerá así ! - le gritaba el tipo.
Cuando terminaron corrí a esconderme hasta que salió Luis y
volví a la alcoba, pude ver a mi tia Ceci en toda su espléndida desnudez
descansando después del polvo, aun con rastros de semen del tipo y no supe como,
empecé a desnudarme, avanzando a la cama. Ceci trató de taparse con un cojín,
pero ya era tarde.
- Me gustó mucho tu número, tia, pero tambien quiero probarlo
si no quieres que le vaya con el cuento al tio Carlos. Es mi primera vez y
quiero hacerlo con una mujer tan sexy como tú - le dije.
- Está bien, cariño, me tienes en tus manos, ademas veo que
estas bien equipado - dijo ella observando mi verga erecta.
Entonces acarició mi miembro y se lo llevó a la boca,
succionándolo lentamente, yo no podía creerlo, por fin mi tia estaba mamando mi
cañon, luego de un rato se puso en la posicion del perrito, levantando sus
caderas tentadoramente.
- Muy bien, sobrino, veamos si puedes hacerme gozar tanto
como Luis, que cobra muy caro por sus servicios, debo añadir. Mete pronto eso en
mi concha que estoy ardiendo de nuevo.
La cogí por las caderas y deslicé mi verga en su sabrosa
humedad, por fin estaba follándome a una chica y nada menos que a la mas sexy de
mis tias con quien tanto habia soñado.
- ¡ Eso, sobrino, oohh, tienes buena verga, sigueme follando,
que ricoooo ! - gemía Ceci.
- ¡ Tu concha es divina, tia, no sabes cuanto me habia
imaginado este momento ! - decía yo.
Ella acabó primero entre gritos de placer, cuando yo sentí
que no daba mas, se lo saqué de su vagina, la di vuelta y lo puse en su boca,
ella de inmediato empezó a mamar y en segundos me corrí en su boquita, soltando
rios de ardiente semen que Ceci supo tragar como si fuera maná del cielo.
En eso estabamos cuando sentimos ruidos de mi madre y los
otros llegando, rapidamente nos vestimos y me fui a mi habitacion. Esas fueron
las mejores vacaciones de mi vida y demas esta decir que cada noche me pasaba a
su cama cuando todos dormían para gozar como locos, follamos en mil poses y
nunca mas tuvo que requerir los servicios de Luis.