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Chantajeando a mi tía (1)
Amor filial- 2008-07-02 00:05:11
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Mi primo Juan Carlos estudiaba diseño grafico y estaba haciendo unas practicas de fotografía, me pidió ayuda para cargar algunos equipos y para acompañarlo a realizar los trabajos a diferentes partes de la ciudad, a cambio el me enseñaba las ventajas que tenían las cámaras y a veces me permitía tomar una que otra foto.

Era bastante entretenido, además Juan Carlos y yo tenemos una buena amistad, por ello pasábamos horas hablando y divirtiéndonos mientras las cámaras trabajaban.

Resulta que para una ocasión en la que a Juan Carlos le tocaba ir a la universidad, lo llamé la noche anterior y le pedí que me prestara una cámara, en principio estaba muy reacio a aceptar, eran aparatos muy costosos y yo había demostrado con el paso de los años no ser muy cuidadoso.

Yo necesitaba la cámara porque había logrado que mi novia accediera a tomarse unas cuantas fotos eróticas, tuve que contárselo a el, entonces con tono cómplice me dijo: "haberlo dicho antes, lo mío es tuyo".

Quedamos en que me dejaría las llaves de su casa en la portería del conjunto residencial para que entrara y tomara lo que quisiera, ambos suponíamos que no iba a haber nadie allí.

Juan Carlos vive con sus padres y su hermana Lina, (con quien he tenido relaciones sexuales y ha sido protagonista de unos cuantos relatos ya publicados en este mismo sitio web). Su madre (mi tía), se llama Consuelo, cuando veo fotos de ella de años de antaño la encuentro muy atractiva. Hoy en día no es una mujer fea, solo que no tiene los atributos que según nuestra equivocada sociedad, se necesitan para ser "bella".

Mi tía Consuelo tiene como 43 años, es delgada, lleva el cabello negro, corto hasta los hombros y usa lentes, lo que mas me gusta de ella es que todo su comportamiento es de una mujer de clase alta, de esas reservadas y mojigatas, que tienen buenos maridos con buenos empleos e hijos ejemplares. Pero pronto me daría cuenta que estaba bien equivocado.

A la mañana siguiente me desperté temprano, estaba excitadísimo porque sabia que seria una tarde maratónica entre las piernas de mi novia después de una impredecible sesión de fotos eróticas. Tomé un baño y desayuné, llamé a mi novia para cerciorarme de que no se echaría para atrás y salí rumbo a la casa de mi primo.

En la portería, el celador que ya me conocía me lanzó las llaves y me hizo pasar.

Con libertad abrí la puerta de la casa, mas la cerré con cautela y sin hacer ruido caminé a través de la sala para alcanzar las escaleras, no se porque lo hice de esa forma, se suponía que no había nadie allí, pero ese lugar me inspiraba respeto y pulcritud.

Había subido como cuatro escalones, cuando a mis oídos llegaron finos sonidos que de inmediato reconocí como gemidos, producto de algún acto sexual.

Pensé que la perra de mi prima estaba follando con alguien, pero era miércoles y seguro estaba en el colegio, así que lo descarté. Seguí caminado y llegué al segundo piso, con cuidado atravesé el corredor que lleva a las habitaciones. La puerta del cuarto de Lina estaba cerrada y los sonidos provenían del cuarto de mi tía, ahora se oían mas claro y fuerte, se distinguían palabras y los jadeos suponían una frenética ocasión.

La habitación de Juan Carlos quedaba al lado de la de mi tía Consuelo y desde allí se veía con claridad todo lo que pasaba en dicho cuarto, primero me asomé por el marco de la puerta y casi me voy de espaldas cuando encontré a mi tía con tres tipos sobre la cama, uno la penetraba por la vagina y los otros dos estaban de pie frente a ella apuntando con su miembro a la cara de la "dama", ella sujetaba un pene con una mano mientras se tragaba la segunda hasta la base. Gemía desesperada aplaudiendo los embates del tipo entre sus piernas, a quien yo conocía y era un amigo de su esposo, su cabello se alborotaba y de pronto, uno de los que recibía sexo oral, se corrió en su cara y sobre sus pechos, mi tía Consuelo se lo tragó todo cuanto pudo.

Yo aproveché ese momento de euforia para cruzar hacia el cuarto de mi primo y tomar una mejor posición. No me vieron por fortuna.

No me podía creer lo que veía, estaba excitadísimo y no aguanté sacármela y masturbarme viéndolos fornicar. Yo me vine en cortos minutos, pero ellos no tenían la mas mínima intención de parar. Cuando me tranquilicé un poco, recordé que estaba allí en busca de una cámara fotográfica, pensé que podía tomar unas cuantas fotitos que me serian de mucha utilidad ya que ahora me sentía inmensamente atraído por mi tía Consuelo.

Gracias a lo que me había enseñado Juan Carlos, pude fotografiar con maestría a los cuatro en acción, mi tía retozaba de placer y los tres hombres se turnaban en su cuerpo, boca, ano y vagina. Tal parecía que estas fiestesitas eran frecuentes porque incluso uno de ellos alcanzó un vibrador para utilizarlo en ella.

Al final de todo, un par de horas después, todo era un mar de fluidos sobre el que se arrastraban, las sabanas empapadas debían ser cambiadas, pero antes todos decidieron tomar un baño juntos, ocasión que aproveché para escapar con la cámara y los rollos.

Lo guardé en mi cuarto casi con llave y me fui a encontrar con mi novia, tomamos las fotos, hicimos el amor, a ella le quedó gustando y accedió a hacerlo otra vez, pero eso es otra historia.

Pasaron un par de semanas en las que las imágenes claras de aquella orgía permanecían frescas en mi mente, el problema era que por obvias razones no podía revelar las fotos con Juan Carlos junto a mi, así que con la excusa de que las fotos que me había tomado con mi novia eran muy confidenciales, logré que me enseñara a hacerlo y con su ayuda me prestaron el cuarto oscuro por unas horas para mi solo.

Fue magnifico ver como cada imagen iba apareciendo en el papel, colgaba cada una de los ganchitos y en la cuerda, al final tenia como veinte fotos muy comprometedoras de mi tía y otras tantas de mi novia y yo, quien replico que eran muy pocas y que quería ver mas, pero yo estuve mas concentrado en revelar las de la veterana y aun así me faltaron muchas de ambas.

Con semejante tesoro en mis manos, disfrute de varias noches de suculentas pajas con las deliciosas imágenes, el delgado cuerpo de mi tía en posiciones diferentes, totalmente entregada a esos hombres, desbordando de placer con sus ojos cerrados y su boca abierta a mas no poder como sus piernas.

Quería planear todo cuidadosamente para no ir a cometer un error, pero la firme convicción era que mi tía Consuelo seria para mi a cualquier precio, un chantaje era lo mas sencillo y seguro, entonces puse mi plan en marcha.

Aquel día fui a almorzar en casa de mi primo, seguidamente saldríamos a hacer la ultima sesión de fotografía para culminar el trabajo, mi tía nos acompañó en la mesa.

Cuando íbamos de salida, Juan Carlos fue a encender el auto y yo me retracé adrede para quedarme a solas con mi tía que se maquillaba en el tocador.

-tía, ya nos vamos- dije.

-bueno, que les vaya bien ¿necesitas algo?-

-necesito que veas esto...-

Saqué entonces las fotos y se las tiré encima del tocador, sus ojos se abrieron sorprendidos y palideció haciendo inútil todo el maquillaje. A través de las gafas se asomaron dos lagrimillas que secó con sus manos y se volvió hacia mi.

-¡¡¡¿de donde sacaste esto?!!!-

-aquel día en que estuviste con tus tres amigos-

-pero...¿cómo es que tomaste fotos?, ¡¡¡¿para que?!!!-

-por morbo tía, no mas. Pero ahora que he visto en verdad como eres, tienes que hacer conmigo lo que haces con tus amigos-

-¡¡¡¿qué?!!!, estas loco-

-si no lo haces, esas fotos llegaran a las manos de tus hijos, de tu esposo, no creo que le guste mucho ver que su amigo te folla-

-no, tu no me puedes hacer esto- tomó las fotos y las rompió todas.

-por favor, tía, tengo muchas mas, mucho mas deliciosas que estas-

-¡¡¡voy a hablar con tu papá!!!-

-como quieras, te espero a las 6:00pm en el centro comercial que queda cerca de mi casa, junto a las salas de cine, si no llegas ya sabes lo que te pasa-

Toda la tarde la impaciencia reino mis minutos, esta ocasión el trabajo fue mas arduo y duramos mucho mas tiempo, y yo no sacaba de mi cabeza a mi tía Consuelo, soñaba con sus delgadas piernas cercando mi cintura mientras mi pene se introducía profundo en ella, tal era mi excitación que se hizo bastante evidente y mi primo me preguntó si es que estaba recordando la sesión fotográfica con mi novia, yo solo dije que si.

Las 5:30pm, tiempo justo para llegar al centro comercial, me despedí de Juan Carlos y tomé un autobús.

Al llegar, allí estaba mi tía, sentada con las piernas cruzadas y espalda recta cual sentado de señorita, con una pañoleta enrollada en su cuello, vestida toda de azul oscuro con pantalón y chaqueta, y por supuesto sus gafas que la hacían ver tan mentirosamente discreta. Me acerqué a la mesa y me senté frente a ella.

-hola- sonreí.

-que hola ni que ocho cuartos, ¿qué es lo que quieres?-

-ya te dije esta tarde en tu casa, quiero acostarme contigo-

-¡eso no puede ser!, yo soy tu tía, ¿quieres dinero?, ¿cuánto?, lo que sea para que me entregues esas fotos completas-

-no, no quiero dinero, quiero hacerte el amor, una y otra vez hasta que me canse, quiero que seas mi esclava sexual-

-estas enfermo, no voy a hacer nada de eso-

-tía, hoy tu y yo vamos a fornicar o mañana las fotos están en manos de tu familia, tu decides-

Un largo silencio tuvo lugar y en su cara de enfado pude ver resignación, ella era una mujer acomodada, vivía de lujos con lo que su marido ganaba, además era alguien respetado en su circulo social, que otra salida tenia.

-esta bien, pero solo hoy y no mas- dijo.

-olvídate, ya te dije "esclava sexual", ¿estamos?-

-......¿qué tengo que hacer?...-

-vamos por tu carro-

Caminamos hasta el parqueadero subterráneo, la dejé ir un poco mas adelante y metí mi mano entre sus nalgas y entrepierna inspeccionando superficialmente todo lo que ahora era mío, primero se molestó un poco y se movió bruscamente mirando para todos lados por si alguien estaba viendo, yo insistí en mis manoseos y le tocó entender su posición en mi juego.

Cuando atravesábamos un sector solitario, la tomé por la cintura y la puse de espaldas contra una columna, me aferré a su cuerpo y junté mis labios con los suyos mis manos traviesas buscaron cualquier abertura en su vestimenta para tocar sus partes, pero la ceñida ropa me obligó a desatar nudos y botones.

Metí una mano en su pantalón y con mis dedos moví la tanga y sentí por primera vez sus suaves labios vaginales rozando contra mi piel. También busqué por debajo de la blusa y por sobre el sostén acaricié sus senos.

Mi tía trataba de retirarme no con mucha fuerza, pero de un grito la detuve en su afán de libertad y le recordé cual era el trato.

-pero vamos a un lugar mas privado que nos pueden ver- dijo.

-¿y que?, a mi no me importa-

-pero a mi si, hazme ese favor por esta vez, ¿si?-

-de acuerdo, pero dame las llaves que yo manejo-

-¿por qué?-

Me senté frente al volante y encendí el auto, salimos del lugar y encendí la radio colocando algo de música, después la miré y apunté con mi rostro a mi miembro, me desabroché el pantalón y salió el animal a media potencia y hacia arriba.

Una vez mas la resignación se dibujo en su rostro y tras el brillo de sus lentes sus ojos se plantaron en mi trozo para inclinarse sobre este y tragarlo de un bocado.

Me la mamó riquísimo, sabia utilizar la lengua para proporcionarme placer, jugaba con sus dedos y sus labios sobre mi aparato, en círculos y de arriba abajo, lamiendo la puntita y los testículos. Yo creí que su accionar sería bastante apático, pero muy al contrario, parece que se esforzaba por satisfacerme. Casi choco un par de veces por no atender al frente en medio del éxtasis que era todo aquello.

Comencé a temblar y ella se retiró manteniendo mi pene entre sus manos y haciéndome una paja.

-trágatelo todo- dije.

-¿cómo?-

-que te lo tragues-

Entonces suspiro y se inclinó de nuevo para recibir las andanadas de semen que expulse, sentí que no iba a terminar nunca, entonces ella se levantó y vi unas cuantas gotas sobre su rostro, una resbalando por el pliegue de sus labios, otras en una mejilla y una mas sobre uno de los lentes de sus anteojos. Se limpió con un pañuelo que sacó de su bolso y se recostó en la silla guardando silencio.

Yo estaba prendidísimo, era la primera vez que me pasaba algo así, mi prima Lina si era bastante perra y me satisfacía en muchas cosas, mi novia trataba de sentirse mas caliente para mi pero el andar de ella en el sexo era mas lento y trabado. Estaba en total control de la situación, mi tía Consuelo haría cualquier cosa por el temor de perder su vida tal cual era, tantas ideas excitantes rondaban mi mente que no sabia ni a donde me dirigía.

-oye, pero no tienes que permanecer callada, puedes hablar- dije.

-¿y quieres que te diga?, que eres un hijo de puta, desgraciado e indiscreto, no puedo creer que esto me este pasando, por lo menos me puedes decir a donde vamos-

-pues la verdad yo tampoco sé, se me ocurre que podemos ir a un motel para follar un rato-

-¡¡¡¿a un motel?!!!, yo no voy a ir a esas porquerías de sitios-

-¡¡¡verdad!!!, se me olvidaba que tu prefieres meter hombres y hacerlo en tu propia casa en la cama de tu esposo y junto a las habitaciones de tus hijos-

Ese fue el punto final de la conversación hasta que llegamos a un motel que yo conocía porque cuando no podía hacerlo con mi novia en su casa frecuentábamos aquel sitio, no era una "porquería" ni mucho menos, era un buen lugar con buenas habitaciones y se lo hice saber a mi tía, aunque su opinión no valía mucho.

Del bolsillo de ella pagamos tres horas de servicio, entramos y estacionamos el auto, nos tocó una habitación en un tercer piso y tuvimos que cruzar por muchos cuartos de donde salían profundas expresiones de placer, además de unas cuantas parejas que nos miraban extrañadas por la diferencia de edad entre nosotros y eso.

En nuestra habitación había una cama en forma de corazón que me pareció cómica ya que en ninguna de las otras habitaciones en las que había estado vi algo parecido.

De inmediato me tendí de espaldas sobre ella y me quité el pantalón, miré a mi tía parada tras la puerta inspeccionando con la vista el sitio y me comencé a masturbar. Se despojó de su pañoleta y sin perder mas tiempo se arrodilló entre mis piernas y me la mamó otra vez.

Lentamente mientras su saliva iba cubriendo mi mástil le fui desvistiendo, primero cayó su saco y luego su blusa, decidí dejar el destapé de sus tetas para cuando las tuviera frente a mi y no de espaldas como en aquel momento.

Antes de que me corriera de nuevo le pedí que pusiera de pie, se quitó los lentes pero le pedí que los devolviera a su sitio, eran parte especial de su atuendo y un gran aliciente para mi. Le retiré el pantalón y quedó en sostén y en pantaleta con su miraba punzante y su cabello medio alborotado sobre los hombros, su piel blanca, mas blanca de lo que me imaginaba y en su cuerpo los años de experiencia.

-desnúdate- le dije.

Torció sus brazos hacia su espalda y se quitó el sostén que cayó irremediablemente, aparecieron dos tetas puntiagudas, un tanto mas grandes de lo que me parecían en las fotos. Entonces se bajó de un solo envión la pantaleta y me mostró su coño rasurado para sus amantes. Me excité muchísimo, quería darle mas preámbulo a la ocasión antes de penetrarla.

-tía, acuéstate en la cama, junto a la cabecera. Y mastúrbate-

-vaya que si eres dañado, quien lo hubiera imaginado, tan correcto que aparentabas ser-

-no hables de a mucho que la puta no soy yo-

Se tumbó sobre la cama y se empezó a acariciar, que plano tan magnifico, sus manos arrullaban sus senos y masajeaban su monte de venus, recorrían su piel por su cintura y se adentraban en sus labios. Otra vez parecía entregada totalmente, incluso uno que otros gemidito se le fue escapando en lo que se suponía una tarea desagradable para ella.

Mientras tanto yo me pajeaba arrodillado sobre la cama a escasos centímetros de su cuerpo, le pedí que se tocara el ano y que se separara las nalgas lo suficiente para dejarme ver con claridad, se puso de costado y se metió un dedo con la profundidad de hacerle dar un grito. Yo no pude mas y exploté rociando mi liquido entre su culo y sus caderas. Tomé una de sus manos y le ayudé a esparcir todo mi esperma por su piel.

Aun teníamos dos horas y media para gozar, así que coloqué una película porno que le pedí viera mientras trataba de inventar algo de conversación.

La charla no fue muy buena pero la película logró después de algún tiempo que mis ganas despertaran, mi tía notó que mi miembro retomaba su tamaño y se acostó baca arriba dispuesta a lo que viniera.

-bueno tía, ahora si viene lo bueno- dije.

Separé sus piernas y las alcé, apunté con mi palo y mi glande se acomodó sobre sus labios vaginales, de un solo empujón entre en pleno, y aunque ella trató de evitarlo, su cuerpo respondió y gimió.

Empecé a bombear aumentando la velocidad haciendo que mis huevos golpearan contra su entrepierna, me separaba de ella y entraba de nuevo con un brutal embate al que cada vez se podía resistir menos, el ritmo alcanzó un punto frenético y los lamentos de ambos salieron como a propulsión, gritos y gemidos potentes reventaban contra las paredes mientras sus suaves carnes abrazaban la incesante taladrada de mi animal.

Metí la cabeza entre sus puntiagudos senos y mordí esos pezones cafés duros como piedra.

Cambiamos de posición y la senté sobre mi, sus movimientos rígidos en busca de demostrarme un desprecio inexistente desaparecieron por la misma irrefrenable fuerza de sus sensaciones, entonces empezó saltar sobre mi pelvis hundiéndose mi pene y magullando mis huevos con cada sentada. Retozaba tal y como lo hacia con sus tres amantes aquel día, con sus ojos cerrados escondidos tras los lentes y su boca desplegando alientos de insaciable tentación. Su piel blanca se tornó colorada tal y como se tornan coloradas las mejillas de su hija cuando follo con ella, el sudor hacia pantanoso el contacto de los cuerpos y era mejor aun.

Con las manos me apoderé de sus tetas y las manejé en todas las direcciones como un ebrio descontrolado, apretándolas y acariciándolas, tal vez llegando a hacerle un daño que ella nunca reprochaba.

Entonces, tenia a mi tía Consuelo, una señora de 43 años de la alta sociedad que le era infiel a su esposo con su mejor amigo y otros dos anónimos en su propia casa, saltando sobre mi poseída por el placer. Que mas podía pedir.

De repente gritó y sus uñas se hundieron en mi abdomen, levantó la cara hacia el techo extendiendo el cuello y frenó todo movimiento, tuvo un orgasmo y sus jugos cayeron sobre mi.

Después se tumbó extasiada sobre mi pecho respirando agitadamente.

-ponte en cuatro tía que te la quiero meter por detrás- dije.

Obedeció y se puso en cuatro patas empinando en culo, me coloqué detrás de ella y primero masajeé sus nalgas coloradas, pasé mi lengua sobre ellas y después lamí su ano.

Me encargué de ensalivarlo completo y lograr que se dilatara, probé penetrándola con un dedo y su hoyuelo tenia el tamaño perfecto para recibir mi pene sin demasiados miramientos.

Le pedí que bajara un poco mas el culo para entrar a la medida exacta, sus nalgas me abrieron camino y mi glande contacto su agujero, la cabeza de mi verga resbalaba ávida por el valle anal de mi tía ya completamente húmedo.

Procuré un empujón para ver la resistencia del túnel trasero de la mujer, y al ver que no era mucha, ataqué de un envión para ensartar completo todo mi pedazo. Ella brincó cuando sintió que aquello entraba tan rápidamente.

-¡¡¡dale suave pendejo!!!- dijo.

Retomé distancia y acerté un golpe igual al anterior seguido de otro insulto de la puta de mi tía, quien se resignó de nuevo al ver que mis empujones no paraban. Después de un rato pude alcanzar el mismo ritmo que había tenido en su concha hace unos momentos, su culo mas apretado se sentía muy bien atorando mi palo en el, yo la nalgueaba y una vez mas se rindió ante las sensaciones. Comenzó un contoneo contrario a mi movimiento y logramos un encaje perfecto. Ella continuaba desinhibiéndose y ponía todo de su parte en el acto.

El empujé anal duro mucho mas que ninguna otra cosa, hasta que me corrí dentro de su culo, sentí que se me iba el alma y gemí mientras mi cuerpo expulsaba hasta la ultima gota.

Entonces se acostó a mi lado...

-¿ya nos podemos ir?, esto era lo que querías ¿no?- dijo.

-tía, pagamos tres horas y aun no completamos nuestro tiempo, tenemos mucho rato por delante para seguir culiando, ¿estas aburrida?-

Permanecimos en el lugar fornicando hasta que se nos acabó el tiempo, "de mala gana", mi tía me mostró todo lo que puede hacer una mujer experimentada, me dio todas las vueltas que quiso como si fuera yo la victima del chantaje, pero siempre negó cualquier gusto por lo que ocurría aunque yo notara lo contrario.

De vuelta a casa ella condujo y yo le bese completita en todo el trayecto, casi la desnudé en el carro para tocarle los senos y la concha, incluso varias personas nos vieron desde sus vehículos cuando nos deteníamos en algún semáforo, apenas eran las 10:30pm y había mucho transito aun.

Primero me llevó a mi casa.

-entonces, ¿cuándo me vas a dar las fotos?- preguntó.

-cuando yo quiera-

-¿y entonces lo que pasó hoy que?-

-lo que pasó hoy es solo el principio de muchas otras cosas que pasaran, ya te dije que eres mi esclava sexual, vas a hacer todo lo que yo quiera-

-¿y cuando se acabará, cuando me darás las fotos?-

-no se, cuando me canse de ti, hasta entonces tienes que estar preparada para todo a cualquier hora del día-

-eres un hijo de puta-

-y tu eres mi puta, nos vemos tía, que duermas-

Bajé del auto y entre a mi casa mucho mas contento que de costumbre para planear el montón de cosas que obligaría a hacer a mi tía Consuelo.

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