AMIGAS SORPRESA
Este relato es totalmente verídico, al igual que otras
situaciones en la que me he visto envuelto.
Todo empezó aquel primer día del año, en el que me toco
quedarme de guardia en mi trabajo junto con un amigo. Eran apenas las 9 de la
mañana, pero ya ansiábamos calmar nuestra sed, producto de la borrachera de la
noche anterior. Sólo esperamos pasar nuestro reporte y decidimos salir a pasear
un rato para no hacer tan aburrido nuestro día.
Compramos algunas cervezas y tomamos la carretera en mi
vehículo sin un rumbo fijo. Entre tanta plática llegamos al pueblo más cercano.
Después de dar algunas vueltas, ¡sorpresa!, nos encontramos a dos chicas de buen
ver, algo despistadas. Sin pensarlo dos veces, nos acercamos a ellas y las
invitamos a dar un paseo. No tuvimos que insistir demasiado. Las dos chicas
(Gisela y Sandra) tendrían entre 18 y 19 años. Una de ellas era morena clara, de
cabello largo y de uno senos enormes. La otra era de piel blanca, de cuerpo
espigado y cabello corto, sus senos y caderas eran un poco menos prominentes.
Después de pasear un poco decidimos buscar un sitio más
tranquilo y solitario. Fuimos hasta la orilla del río, donde nos sentamos y
seguimos consumiendo cervezas. Al poco rato cada uno teníamos nuestra propia
pareja. Yo me quedé con la morena. Nuestros amigos decidieron ausentar un poco
mientras nosotros nos despojamos de nuestras ropas y nos metíamos en las cálidas
aguas.
Cuando Sandra se despojo de su pequeña blusa, pude observar
sus pequeños senos bien firmes, con sus pezones apuntando ligeramente hacia
arriba. Luego cuando retiró sus corta falda, note que traía una diminuta tanga
en color blanco. Luego con algo de sensualidad puso sus manos a cada lado de su
cadera y poniéndose frente a mí deslizó lentamente aquella prenda, dejando al
descubierto sus encantos femeninos. No pude evitar quedar boquiabierto al ver
aquella pequeña panochita con tan solo un pequeño triangulo de vellos cortos. Se
veía fenomenal y apetitosa. Para entonces mi miembro ya esta completamente
erecto, por lo que ella al mirarme sonrío maliciosamente.
Una vez en el agua, nuestros cuerpos se juntaron como
queriendo hacerse uno solo. Mis manos volaron hacia aquellos pequeños senos,
apretándolo delicadamente; mi boca cubrió totalmente aquellos duros pezones y mi
lengua recorrió todos los alrededores. Por abajo del agua podía sentir las manos
de Sandra sujetar firmemente mi verga, mientras empezaba un ligero movimiento
rítmico con su cuerpo. Una mis manos bajó hasta su vientre en busca de aquella
joven cochita, encontrándome con unos labios suaves y delicados. Justo cuando
pretendía introducir mi miembro en aquella húmeda panochita, mis amigos hicieron
acto de presencia, sugiriendo que fuéramos a otro sitio aún más privado.
Tomamos el camino de regreso los cuatro y mientras maneja
sentí que Gisela, la compañera de mi amigo, ponía su mano sobre mi pierna y
empezaba a subirla deliberadamente hasta alcanzar la bragueta de mi pantalón.
Ante la mirada de aprobación de mi amigo Gisela se apresuró a sacar mi verga e
inclinándose un poco empezó a lamerla ávidamente. La metía y sacaba de su boca,
chupaba fuertemente el glande con su mano apretaba el tronco como queriendo
arrancarlo de su base. Mientras succionada mi verga, mi amigo ya tenía su mano
bajo su falda e introducía sus dedos en sus húmeda cocha. Gisela gemía y
succionaba con más fuerza; antes que pudiera evitarlo tuvo un fuerte orgasmo que
me obligo casi a detener mi vehículo, mientras derrama un torrente de esperma
caliente en la boca de Gisela, que no desperdicio la oportunidad de lamer y
tragar por completo. Atónitamente vimos como Gisela y Sandra unieron sus bocas,
saboreado aquel esperma espeso con frenesí.
Finalmente llegamos a un motel donde los cuatro ocupamos la
misma habitación. Después de darnos una buena ducha los cuatro, estábamos listos
para la mejor acción. Los cuatro hicimos de todo, pero la mejor escena fue
cuando, Gisela se monto sobre mí. Tomo sus manos mi verga y se la introdujo
suavemente a través de su húmeda y estrecha hendidura. Luego empezó a subir y
bajar adquiriendo un ritmo desquiciante. Cuando sentía que esta a punto de
hacerme venir, detenía sus movimientos, se retiraba y empezaba nuevamente,
Nuestros cuerpos estaba sudorosos de tanto de tanto sexo, mis manos se aferraban
a sus delicados senos.
En un movimiento rápido la abracé haciendo que su nalgas
quedaran hacia arriba, cosa que aprovecho mi amigo para acercarse y colocar su
verga en su culo. Gisela no se inmuto, sino al contrario pidió que se la metiera
pronto. Mi amigo dejó ir su miembro en el culo de Gisela mientras esta dejaba
escapar un gemido e dolor y de placer. Ambos metíamos y sacábamos nuestros
miembros de aquellos orificios. Sandra no pudo dejar de participar y después de
acariciar un poco los senos de Gisela, monto sobre mi cabeza, abriendo sus
pierda y dejándome ver y respirar aquel olor de su sexo, ansiosamente empecé a
lamer su abultada concha que tenía completamente afeitada, De ella podía probar
su dulce jugo interior, el cual deglutía ávidamente. Mientras esto sucedía,
Gisela y Sandra, se entregaban a suculentos besos y mi amigo acariciaba los
senos de ambas.
No se por cuanto tiempo estuvimos en aquella posición lo
cierto es que los 4 terminamos al mismo tiempo, envueltos en el más cálido y
avasallador de los orgasmos. Gisela termino con su panocha cubierta de nuestras
leches, la cual fue completamente devorada por la boca de Sandra.
Después de aquel encuentro no hemos vuelto a ver a aquellas
ardientes chicas.