El amor es una palabra
Un pedacito de utopía
-Mario Benedetti
Acabamos de hacer el amor. Me apoyo en tu pecho y siento tu
respiración cansada. Apacible y tranquila, cierro mis ojos para poder ver tu
alma. La sangre corre por mi cuerpo aun excitado. Mi amor por ti sale por mis
poros, destilando matices rojos, como la sangre y emerge lleno de pasión, de
necesidad. Quiero sentirte por siempre así, conmigo.
Estoy cansada, pero no quiero dormir. Siento como me
acaricias, suave, sin prisas. Percibo tu mirada fija, segura en mi rostro. Sé
que admiras y eso me agrada. Me quedo en mi mundo, pensativa, en mi letargo,
pero sin dormir. Siento tu mirada dulce y juguetona rondando mis pechos.
Es raro que en el tiempo que llevamos compartiendo la cama,
nunca te he sentido dormir. Despiertas antes que yo y duermes mucho después.
¿Realmente dormirás?
Siempre siento que tu mirada me vela, que cruza mis sueños,
sin sospechar que la siento atenta. Te siento tan mío, que a veces temo
encontrarte ahí, tumbado a mi lado, despierto, mirándome dormir. En las mañanas,
siempre esperas a que despierte y luego me amas. Con tanta pasión, como la
primera vez...
Aquella primera vez, cuando fuimos todos a aquel lago. Los
amigos de la facultad hicimos aquel viaje, para compartir, confraternizar y vaya
que tú y yo confraternizamos. Recuerdo la fogata, la noche estrellada de ese día
de verano. Tan calido el clima, tan hermosa la naturaleza. Tan guapo que
estabas, con tus cortos y tu polo blanca. Siempre tan caballeroso, tímido ante
mi presencia. Desde la primera vez supe que te guste y siempre me gustases.
Aunque nunca te lo di a entender, hasta esa noche.
Al fin aquella noche de junio, cuando salí a pasear, sentí
tus pasos detrás de los míos. Siempre vigilante, tu mirada fijada en mi figura.
Me detuve y te espere. Caminaste a mi lado, sin hablar. Como extraño esos
momentos cuando las palabras no son necesarias, cuando sobra el tiempo y cuando
el sólo hecho de estar ahí es suficiente.
Esa noche cuando la luz de las estrellas inundaron tus ojos,
fue cuando te vi por lo que eras, por lo eres y por lo que serás para mi. Un
hombre y una mujer cuya mirada se encuentran en total soledad, listos para amar.
Y así con la naturaleza como único testigo, te bese. Me respondiste excitado.
Podía sentir la dureza de tu entrepierna contra los labios de mi húmeda cavidad.
Ese beso, nuestro primer beso, sentí que paro el tiempo en ese momento de
felicidad. Con tus manos en las mías, me miraste, como me miras ahora, mientras
me hago la dormida.
En estos momentos son los que siento cuanto te amo, quisiera
decírtelo, pero prefiero callar y recordar esa primera noche en que me hiciste
tuya.
A orillas del lago, nos besamos, recorriste mis pechos con
suma dulzura, te detuviste en mis erguidos pezones, los aprisionaste entre tus
labios, ayudado por tus dedos. Sé que siempre te han gustado, desde la primera
vez que nos vimos note como despertaron tu curiosidad y ahora los disfrutas
pegados a tu piel, mientras descanso.
Recuerdo el sabor de tus labios al degustarme, suave, tierno,
candente. Deseabas esto desde hacia mucho y yo también. Y ahí, solos los dos en
medio del bosque, besándonos, unidos, deseosos. Me entregue a ti por que me
convenció tu mirada. En ese momento fuimos todo, el universo dejo de girar para
nosotros. Te necesite, como te necesito ahora, como te necesito cuando faltas.
En ese momento, pare y vi tus ojos, nunca los había realmente
admirado. Daba por descontada su belleza, me equivocaba. Ahora lo veo, ahora lo
siento. Sé que me enamore de tu mirada. Me seduces al mirarme dormir. Por que te
engaño, haciéndote creer que duermo para que te puedas desahogar más fácilmente.
Por que espero las confesiones de tus momentos de desvelo, como quien espera la
vida
Siento una dureza en tu entrepierna. Te excito, lo sé. Te
quiero dentro de mí, quiero tenerte como hace un rato. ¿Me despierto?
No, mejor, no. Al pensar esto, pongo mi cuerpo de lado y veo
que rápidamente te acomodas. Siento tu pene entre mis muslos. Me roza. Me muero
en silencio, mantengo mis ganas de gritar. En fin, ya habrá tiempo para volverte
a amar. Lo comprendes y desistes de tu intento.
Ahora sólo deseo escuchar esas palabras que me dedicas en
sueños. Las frases que dices, cuando crees que duermo.
En sueños musitas palabras de amor, que se hacen realidad en
tus labios. Se que callas, por que temes amar. Dime que me amas, aunque este
dormida. : Pues mis oídos en el sonido de tu voz quieren descansar. Te amo
cuando callas, por que se que eres sincero. Te amo, cuando me hablas en estos
momentos de silencio compartido. Un silencio tuyo y mío.
Te espero despierta por que adoro escucharte. Por que amo
cuando te vuelves vulnerable, al verme dormir. Te amo por que soy tu amante, tu
amante de sueños. A esa que te le declaras cada noche, mientras crees que
duermo. Dime, dime esas cosas que sólo me cuentas mientras me hago la dormida.
Eres mío, sólo mío, ahora lo sé.
Gracias por leerme. Para comentarios mi email es
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO. Isis.