-Jafar se presenta ante el Sultán, el padre de Jasmine.
Ambiciona Jafar la mano de la princesa para convertirse a la muerte del Sultán,
en el nuevo Sultán y mandar sobre toda la región. Y porque no, de paso
beneficiarse a la joven princesa que tiene un cuerpo como para llenar un
estadio.
-Jafar: ¡oh gran Sultán! mi corazón tiembla por solo una cosa
en este mundo, y es la mano de vuestra bendita hija. A su lado me gustaría vivir
el resto de mi vida y solo su corazón puede llenar este gran hueco vacío que
llevo dentro.
-Sultán: pero Jafar, tú no eres un príncipe, y la ley dice
que solo un prícipe se puede casar con la princesa.
-Jafar: oh sí mi sultán, gran escollo bloquea mi comino hacia
la bendita mano de vuestra hija. ¡Pero vos sois todopoderoso! Cualquier cosa sea
dicha por usted, se convierte en realidad porque todo el pueblo os obedece como
si fuerais un Dios!
-Sultán: sí pero no es tan fácil como parece Jafar, es esta
una ley vigente desde muchos años antes de que naciera yo. No puedo cambiar que
el agua sea transparente o el fuego rojo, solo porque tú me lo pidas.
Jafar se dispone a usar sus negras artes para convencer al
Sultán, acerca la cabeza de su mágico cetro a la cara del Sultán, de forma que
este no pueda escapar a su embrujo.

-Jafar:
..vas..a..cambiar..la..ley....... la..nueva..ley..será..que.. la..hija.. del..sultán..debe..casarse.. con..el..visir..real..
-Sultán:..oh..sí..... el..visir..real..debe ..ser..y..será..el.. esposo..de..la.. princesa..Jasmine....
Jafar sacude un poco su mágico cetro para despertar al Sultán
del trance hipnótico al que le ha sometido.
-Sultán: ¡oh! ¿qué pasa, donde estoy? Oh Jafar!, no sé qué me
ha pasado, de pronto me he como dormido y me parece que me acabo de despertar
pero me noto aún terriblemente confundido. A ver, déjame desperezar un rato
Jafar, pero quiero verte dentro de un rato porque quiero hablarte de una cosa.
-Jafar: como su alteza mande majestad, acudiré a su llamada
tan pronto sea esta lanzada.
Jafar se retira del salón real para encargarse de un par de
minucias de visir y espera paciente la llamada del Sultán que no tarda en
llegar. Acude Jafar solícito al salón real para recibir la petición de presencia
del Sultán.
-Sultán: jafar, fiel consejero mío, he pensado una cosa que
quizá te va a sorprender un poco. Quiero cambiar la ley de matrimonio real
porque la princesa Jasmine ha rechazado a todos sus pretendientes príncipes y no
tengo paciencia para esperar a otro. La princesa Jasmine se casará contigo por
decreto porque lo digo yo. Hará falta cambiar un poco la ley que dice que solo
se puede casar con un príncipe, pero eso no representa problema alguno. Se lo
comunicaré a mis asesores y mañana mismo tendre el decreto real en mi mano con
la nueva ley que dirá que se tiene que casar con el visir real, o sea tú.

-Jafar: oh gran Sultán, que tan grande sorpresa esta que me
comunicais, pero vos soys el rey y yo acataré obediente vuestras órdenes con
sumisión.
-Sultán: de acuerdo visir real, preséntate mañana a esta hora
en el salón para entregarte la mano de la princesa Jasmine.
-Jafar: como usted diga mi alteza, estaré mañana aquí a la
misma hora como estoy hoy.
Jafar se retira a proseguir sus tareas y abandona el Sultán
que también se dedicará a sus cosas, una de ellas comunicar a la princesa que
será entregada su mano al visir real mañana mismo.
El Sultán acude al tarde a los aposentos de la princesa para
ello.
-Sultán: ¡Jasmine hija mía!
-Jasmine: oh padre, buenas noches, ¿a qué se debe su grata
prensencia en mis aposentos tan tarde?
-Sultán: se trata de una cosa seria mi hija, a partir de tu
comportamiento con todos tus reales pretendientes que has rechazado. He impuesto
una nueva ley, será entregada tu mano mañana mismo al visir real, ¡Jafar!
-Jasmine: ¡oh mi Sultán! no por favor, no me impongais esta
sentencia porque es el visir real, quizá la persona que más aborrezco en todo el
palacio.

-Sultán: la sentencia está firmada y sellada, mañana al
mediodía te quiero en el salón real donde tendrá lugar la ceremonia.
-Jasmine: ¡buuuuuuuuuh!

La princesa estalla a llorar en su almohada, deprimida por la
imposición de la mano de su quizá más desagradable enemigo. Pero como dice el
Sultán, la sentencia está firmada y sellada y no puede hacer nada para evitarlo.
Al día siguiente Jasmine se prensenta en el salón real como
le ha sido ordenado por su rey. Allí está su padre, Jafar y apenas un sacerdote
que impondrá el sacramento necesario para el matrimonio. La ceremonia es lo
estrictamente necesario, por lo tanto rápida. Jasmine no cesa de llorar en
ningún momento y tan solo se seca las lágrimas con la manga cuando el protocolo
de la ceremonia indica que los contrayentes deben besarse.

Una vez finalizada esta, Jafar apresura al Sultán para poder
llevarse a Jasmine a sus aposentos a consumar el matrimonio. El Sultán no
entorpece mucho y apenas echo el aperitivo post-matrimonial, da permiso a la
pareja para retirarse. Se retiran ambos con Jasmine cogida del brazo por Jafar,
este la tiene prieta como si fuera una presa que no debe escaparse. Una vez
llegan a sus aposentos, Jafar sienta cuidadosamente a Jasmine en la cama que
será testimonio de la consumación del matrimonio.
-Jafar: venga chiquilla, vamos a pasarlo lo mejor que podamos
vale?
-Jasmine: buuh, snif.
Jafar toma a la princesa de los hombros y empieza a
desnudarla de los tirantes de su vestido. Mientras baja por el brazo cada uno de
los tirantes, besa con cuidado cada fragmento de piel que descubre la ropa. La
lágrimas de Jasmine parece que se han secado ya. Ahora esta solo siente como la
lengua del visir recorre con humedad su blanca piel, y tiene esto un efecto
inesperado para ella, pues empieza a gustarle el contacto íntimo con Jafar. El
pecho de Jasmine es palpado por encima de sus ropas antes de que su sostén
caiga. Una vez es la misma mano de Jafar la que esta en contacto con el tierno
pecho, Jasmine olvida todo el odio que le tenía a su visir y se dispone a gozar
del que hasta ahora se le había mantenido lejano del contacto íntimo con un
hombre.
La blusa de Jasmine ha caído ya del todo y esta muestra unos
pequeños pechitos que no tardan en ser mamados por su marido. Jasmine se ve
entregada ya a la pasión porque el posible menosprecio que le tuviera
anteriormente al visir, es inferior al arrebato sexual que ahora le está
propinando este mismo. Jasmine suspira quedadamente mientras Jafar sorbe sus
pechitos y a la vez continua entrometiendo sus manos en los más secretos
rincones de la princesa. Jafar se separa repentinamente de Jasmine y esta
extraña el contacto de este, entonces se convence totalmente de lo que desea y
se lanza a los brazos del visir. Este se había separado de ella para desnudarse
un poco y ahora trata de hacerlo aún cuando Jasmine se ha tirado encima de él.
Jafar se saca con alguna que otra dificultad la sotana real,
y revela una poca ropa interior que lleva dentro. Que también es retirada de
inmediato. Jasmine coge con curiosidad el duro pene de su marido. Nunca creyó
que su odiado visir tuviera tan solo una cosa tan humana como esta, pero ahí
está, gordo, duro y lleno de venas cual si fuera un guerrero. Lanzada por las
historias que alguna que otra vez había oído de sus hermanas, Jasmine engulle
golosa la totalidad del pene de su nuevo marido. Incluso este se siente
sorprendido ante la fogosidad de una hembra que hace apenas una hora lloraba por
estar en contacto consigo.
Jasmine engulle repetidamente la totalidad del pene y saborea
golosa el nuevo sabor que solo por ser de lo que es, le parece delicioso. La
fogosidad de la relación ha llegado también a la mente del visir, que gime a
cada uno de los engullimientos de su nueva esposa. En esto que Jafar pone un
poco de cabeza y piensa: "gusta que la mozalbeta este me coma el miembro, pero
lo que quiero yo es cogerla y sabrá lo que es bueno"
Jafar retira la cabeza de su esposa de su miembro y la
dispone a la "tarea principal" de la consumación del matrimonio. La estira
cuidadosamente en la cama y sin miedo alguno por parte de la princesa, le coloca
la punta del pene en la entradita entrepiernas.
-Jafar: bien hijita, vamos a cumplir con el deber real ¿no te
parece?
-Jasmine: claro mi rey, aceptaré apetitosa tu regalo divino y
cumpliré mi deber como reina.
Justo al decir ella la palabra "reina" Jafar introduce
practicamente la mitad del pene en el sexo de su esposa.

-Jasmine: ooooooh ¡mi rey!
Jafar no se queda quieto y se pone a temblar para que el sexo
de su amada se entibie bien, lo suficiente para penetrarla totalmente. Jasmine
suspira quedadamente al notar la vara de carne que sin pausa se introduce dentro
de ella. Los suspiros se hacen cada vez más fuertes, al igual que el movimiento
de la cintura de Jafar, que de temblar ha pasado a meter y sacar pene con pausa,
y finalmente con masculino vigor.
-Jasmine: ooooooh, ooooooh, ooooooh, Jafarrrrrr, ooooooh.
El coger de la pareja se prolonga un largo rato durante el
cual Jasmine acaba amando a su antiguo enemigo. La relación sexual aconteze un
esperpéntico orgasmo de jafar que descarga con casi violencia abundosas
chorreadas de semen en el interior de la vulba de Jasmine, que acaba rebozando
leche. Aún así el movimiento de Jafar no se detiene y sigue cogiendo a su hijita
otro largo rato en que vuelve a tener numerosos orgasmos. Cada uno de los cuales
descarga copiosas cantidades de semen que acaban convirtiendo el entrepierna de
la cama, en un chapoteo de sábanas mojadas, traseros botando y semen pegajoso.