Acosada por el destino – Capítulo 5º
Mr. JOPI se acercó hasta mí y sonriéndome dijo :
Lisa, has de reconocer que estás espléndida y que serás
mi diva en las películas que produciré con tu ayuda. Ahora debes animarte y
creo que deberías comenzar por conocer el mundo en el que te vas a mover.
Le miré algo aturdida, pero no dije nada. Pero cuando le iba
a contestar, apareció una persona en la sala, que al hablar reconocí la voz al
decir :
Hola JOPI, veo que estás muy bien acompañado.
Me volví y al verle dije :
Hola Doctor Celticock.
Vaya, me conoce esta chica tan guapa y tan
apetecible?....Pero, me suena tu cara y desde luego mas tu cuerpo...no serás
Lisa, por un casual?.
Sí Doctor Celticock. Soy la misma Lisa que conoce.
Vaya cambio!!. Claudia la verdad es que te has esmerado.
Lisa estás mucho más guapa así y mucho mas sensual. JOPI, creo que la mitad
del éxito ya lo tenemos con esta jovencita. Y disculpa, Ana...ni siquiera te
saludé.
No importa Celti, imagino que te cegó la nueva imagen de
mi amiga Lisa.
Ciertamente sí. Está más excitante que nunca.
Celti, bienvenido. Ya veo que conoces a mi nueva actriz
Lisa. Ha firmado un contrato conmigo completo, así que pasa a tu control
médico desde este preciso momento.
JOPI estaré encantado de atenderla en todo lo que sea
preciso. Lisa, es una chica que me gustó atender desde que la conocí hace
unos días y sé que llegaremos a entendernos bien.
Les miraba como hablaban de mí, pero seguí escuchándoles
cuanto decían de mí. Ana se acercaba a Claudia y susurraban algo, que al parecer
no era de mi competencia. La única impasible era Nuria, que mantenía su cuerpo
desnudo y señalado por las mechas de algún látigo, con una dignidad que me
hacían sentir un poco privilegiada.
Sin saber como ni porqué, el Doctor Celticock se colocó a mi
espalda y sin decirme nada o pedir permiso alguno, ancló mis muñecas a mi
espalda mediante unas esposas. Y antes de que supiera de que iba, me colocó el
collar de perra que estaba sobre una mesita cercana, sin que hubiera protestado
por alguna de estas acciones. Me sentí mal, más conmigo que por sentirme atada y
humillada. Mi mente analizaba el porqué no había protestado, nada mas sentir que
mis manos quedaban atadas en mi espalda. Pero lo más grave era que cuando me
puso el collar en el cuello, me dejé ponerlo sumisamente.
No sabía si era apropiado protestar ahora, después de estar
atada. Miré con bochorno a todos y bajé mi mirada, mientras el Doctor Celticock
decía :
JOPI, salid al jardín, debo hablar con tu nueva actriz y
mostrarla partes de su nuevo trabajo. Estaremos preparados en poco tiempo.
Muy bien Celti, en tus manos queda. Me gusta que ante un
Doctor, sea tan sumisa...jajajajajajaja.
Descuida JOPI, será tratada como merece. Nos veremos
después.
Y en cuanto ellos se fueron, Celti me dijo :
Querida Lisa, creo que has elegido bien. Ahora visitemos
parte de lo que vivirás en esta casa. Esperamos que las películas contigo
como protagonista, nos hagan ricos. Y creo que sí, que será así.
Y cogiéndome por la correa anclada a mi collar me hizo
seguirle, sin que rechistase en momento alguno, hasta lo mas profundo de la
casa. Se trataba de un sótano acondicionado para el tratamiento de escenas de
contenido de tormento, según me explicaba Celti.
Según bajaba por las escaleras, desnuda y atada me decía a mi
misma que debía haber dicho algo cuando estaban todos. Me sentía nerviosa y tan
asustada que mi voz no conseguía evolucionar. El Doctor, me miró sonriente y
riéndose me dijo :
Tranquila Lisa. Sólo vas a probar, gratuitamente, parte
de tu trabajo.....entiéndelo como un curso acelerado de formación.
Doctor Celticock, porqué esta Ud aquí?.
Lisa, yo me ocupo de exterior normalmente. De hecho
habrás comprobado que en los estudios centrales no me has visto muy a
menudo, verdad?.
Sí, es verdad. Entonces seré atendida aquí siempre por
Ud?.
Por supuesto, preciosa. Y espero que no te disguste mi
forma de tratarte. Hay algunas imbéciles que me acusan de malos tratos,
cuando realmente lo que estoy llevando a cabo no es una tarea nada cómoda.
Tú si parece que me aceptes, verdad?.
Pues sí, Doctor Celticock. Aunque no le he visto muchas
veces, prefiero estar ante un Doctor conocido que con un desconocido.
Es lo que pensaba, Lisa, mira!! Ya hemos llegado al lugar
de algunas actividades tuyas y de los demás actores y productores de las
películas que se ruedan aquí.
Me ví ante una sala enorme, que debía cubrir todo la base la
mansión, repleta de aparatos de tortura. Curiosamente, no sentía miedo, aunque
si estaba un poco desconcertada ante lo que veía.
Celti, tiró de la correa para hacerme entrar en aquel antro
en donde rodaría muchas imágenes. Me hizo parar en mitad de aquel recinto y me
quitó las esposas y la correa del collar, aunque dejó éste en mi cuello, para
decir :
Realmente, estás mucho mas insultantemente bonita con el
pelo corto. Haremos una cosa que se me acaba de ocurrir. Ves ese potro de
tormento de ahí?. Pues bien, ahora irás y te subirás al mismo. Te ataré y te
seguiré contando cosas mientras practicas en las sensaciones de lo que se
siente.
Sin siquiera decir o protestar, le miré y asentí. Tumbándome
a continuación sobre aquella mesa de madera áspera y fría. Pero me dejé
manipular, siendo sujetada por las muñecas y los tobillos, sin que dijera nada.
Muy bien, estás en la fase de sujección. Normalmente se
cuentan con métodos trucados para los pasos del torno. Yo no los emplearé
hoy. Serás estirada bastante y te dolerá, pero antes una pregunta.....:
Serás capaz de soportarlo sin ponerte histérica?.
No creo Doctor, ya estoy muy histérica.
Si, debí imaginarlo. Bien en ese caso un estiramiento
hasta que vea a florar tus costillas, pero no grites...vale?.
Vale, Doctor. Intentaré no gritar Doctor Celticock.
Buena chica. Si te portas bien te dejare ser mi sumisa,
te parece bien?.
Doctor, es que yo no deseo ser una sumisa....solo hacer
estos papeles para ganarme la vida.
O sea, me desprecias como protector. Muy bien, que mal se
paga el bien que se hace por las personas.
Doctor, no deseaba ofenderle.
Pues me has ofendido. Además de que eres un poco ingenua.
Si analizas ahora, mientras voy estirando tu cuerpo, el comportamiento tuyo
desde que te he visto, serías capaz de decirme que no has sido una sumisa
ante los demás, para mí?.
Doctor, mirado así......jo.......si, he sido ya una
sumisa ante Ud. y los demás.
Soporta el tirón, pequeña, quizás te dé otra oportunidad.
Pero de momento deseo ver como tus costillas marcan tu cuerpo tensado. Y ni
si te ocurra llorar o implorar, está claro?.
Si Doctor, no lloraré, pero ya me siento dolorida de
brazos y piernas, Doctor.
Vale, seré condescendiente contigo. Te dejaré así, sin
darte mas tensión. Ahora hablaremos durante un ratito, mientras te hago
rabiar con mis caricias y cosquillas. Tú lo soportarás verdad?.
Sí Doctor.
Lisa, pensándolo mejor, creo que te voy a pinchar.
Necesitas un regenerador completo. Lo soportarás?.
Sí Doctor, claro.
Espero que sí, porque te voy a pinchar en ambos pezones,
inyectándote algo que te es necesario.
Doctor, por favor en los pezones no.....no puede ser en
otro lugar?.
Si, normalmente las pongo en otro lugar, pero contigo lo
haré a lo vivo y sobre tus pezones.....tranquila, no se notará el pinchazo
después, aunque sentirás unos dolores un poco fuertes ahora. Pero antes de
inyectarte, deseo oirte decir lo que te ha alegrado verme.
Doctor.....uyyyyy....me he alegrado de verle Doctor. Pero
por favor no me pinche en esas zonas Doctor.
Ya veo tu entusiasmo...jajajajajajaja.....nada de
complacencias. Te pincharé en cada uno de los pezones una vez, inyectándote
el líquido apropiado. Pero si te pones tontita, te pongo una mordaza, te doy
dos vueltas de torno y te hago alguna de mis perrerías guardadas. Tu eliges
cielito mío.
Sí Doctor, me estaré quieta.....aunque me siento muy mal.
Tranquila, soy tu médico. Todo saldrá bien, además verás
que me gusta exagerar....apenas notarás la aguja.
Ví como se armaba con una aguja y la hundía en mi pecho,
atravesando mi pezón izquierdo. Le miraba preocupada, sintiendo sensaciones
horribles a medida que la aguja calaba mi pezón. A continuación, procedió del
mismo modo con la otra aguja, notándola lentamente entrar en mi otro pecho.
Aunque sentía dolor, la confianza que tenía en él me permitían estar semi
relajada.
Tenía las dos agujas clavadas sobre mis pezones. Me sentía un
poco temblorosa, mas de miedo que de dolor. Le ví que acercaba unos tubillos con
conectores, que enchufó en las agujas inermes sobre mis pechos. La manipulación
me produjo dolores extras. Pude observar que se separaba de mí y los conectaba a
un aparato pequeño. Le observé pulsar un botón y cerré los ojos, manteniéndolos
así durante un tiempo corto.
Cuando abrí los ojos, me sentí extraña. Las agujas ya no
estaban y no sentía dolor alguno, pero él si estaba sentado en la misma
posición. Me atreví a decirle :
Era verdad Doctor Celticock. Realmente no me dolió
prácticamente nada.
Ya te lo había dicho yo, criatura. Bueno es hora ya de
volver. Pero cuando te afloje no muevas tus brazos muy rápidamente, para
evitar la congestión de sangre en tus axilas.
En cuanto redujo la tensión del torno, mi cuerpo recuperó su
posición supina normal. El mismo se encargó de darme el tiempo que tenía para
recuperarme. 3 minutos después soltaba mis muñecas y tobillos. Y yo siguiendo
sus recomendaciones, mantuve mis brazos y piernas en la misma posición, para
poco a poco volverlos a la posición natural.
Muy bien Lisa. Ahora muévete y sal de este aparato. Tengo
unas caricias preparadas para ti. Quieres saber en qué consistirán?.
Lo que Ud. disponga Doctor, estará bien.
Muy bien, antes de subir a reunirnos con los demás, me
dejarás darte 10 azotes con una vara en tus nalgas, verdad?.
Jo, Doctor no me haga eso. No podría soportarlo.
Claro que puedes soportarlo. Incluso soy capaz de decirte
que lo estás deseando, Lisa.
No, Doctor. No lo crea así. No deseo ser tratada así.
Lisa, parecía una pregunta, pero realmente era una orden.
Te daré 10 azotes en las nalgas con esta fusta y tú después me darás las
gracias. No soy tu Amo, pero si sé que necesitas este tipo de tratos,
verdad?.
Doctor, por favor...no lo haga. No me gusta este tipo de
tratos. Nunca me han gustado. Los odio sin más.
Vaya!!!, que complicada eres Lisa. Hace pocos minutos me
decías lo contrario.
Doctor, de verdad le he dicho yo eso?.
Pues sí, poco antes de quedarte dormida sobre el potro.
Doctor, no recuerdo nada de nada....No me estará
engañando, verdad?. Además, yo no me he quedado dormida.
Bien, repasaremos situaciones. Lisa, recuerdas que hora
era, mas o menos, cuando me viste?.
Si Doctor, bueno mas o menos eran las 12 del mediodía.
Pues ven pequeña mía y mira este reloj de pared. Que hora
marca?.
No puede ser. Ese reloj va mal.
Bien, entonces mira el mío de pulsera y compáralo con los
que veas por los rincones de este sótano. Y luego, si ves que en todos pone
la misma hora, vuelves hasta mí. Te parece bien?.
Doctor, a donde pretende llegar?.
Lisa, no pretendo llegar, ya estoy. Tu deberás llegar a
algún destino. Mira y vuelve con los resultados. Aguardaré pacientemente
aquí.
Me sentí algo deconcertada ante aquella proposición, pero
salí de aquella enorme sala y fui mirando cada reloj que veía. Terminé por
cansarme de buscar relojes en los que en todos ponían mas o menos la misma hora.
Y volví a la sala en donde me aguardaba el Doctor Celticock. Nada mas verme
aparecer, dijo :
Y bien, Lisa?.
Pues sí, Doctor. En efecto debe ser esa hora. Pero es que
yo solo recuerdo haber cerrado los ojos unos instantes y al abrirlos
encontrarme sin las agujas, pero atada del mismo modo, Doctor.
Tu misma, te estás dando cuenta de que algo transcendió.
No es normal aplicar las agujas, que cierres los ojos y al abrirlos las
agujas no estén.
La verdad Doctor, es que sé que algún tiempo debió pasar,
porque no podría ser.
Muy bien, admitida por ti esa parte, viene lo que me
dijiste sobre tu modo de ver la vida y en concreto de tus fantasías ocultas.
También le hablé de eso Doctor?. Pero que es lo que le
dije, Doctor?.
Esa es la parte más interesante de ti y creo que será
algo grato para ti y para los productores de la nueva película y muy
especialmente para Mr. JOPI.
Jo, Doctor.....qué es lo que dije en esa parte?.
Lisa, me estás desconcertando y eso que soy tu médico.
Dijiste que en tus fantasías soñabas con sentir la vida real de este mundo.
Doctor, de verdad dije esas cosas?.
Porqué te iba a engañar yo, preciosa?.
Es verdad Doctor....La verdad es que me siento muy
confundida. Qué he de hacer Doctor?.
Pues creo que lo mejor, dado el tiempo que llevamos
apartados del Productor y Director de tus nuevas películas, será demostrarle
que realmente el tiempo perdido es una ganancia para él. Así que apoya tus
manos sobre el potro y dóblete tu cintura, para azotarte las nalgas, hasta
dejarlas señaladas. Así, se convencerán de que tienen la actriz completa que
desean.
Doctor, me va a azotar de verdad?.
Lisa, no seas bruta. Sólo consiste en señalarte las
nalgas con unos azotes. Venga colabora y no me hagas perder mas el tiempo.
Doctor, me pondré así, pero es que mi mente tiene lagunas
muy fuertes. Pero me va a pegar muy fuerte?.
Pues deberé hacerlo para que se vean las señales lo antes
posible. Lisa colabora ya de una vez. He perdido un montón de tiempo por ti,
porque me caes bien. He conseguido de que hayas sido capaz de admitir algo
que te agobiaba y que te liberará de ahora en adelante.
Me coloqué en la postura en la que requería el Doctor, sin
estar convencida de que yo hubiese algo en momento alguno.
Lisa, dobla mas la cintura y separa las piernas. Y no te
separes de la mesa. Te va a doler, pero verás que no es tan malo. Te daré un
latigazo de prueba.
Zissccc
ayyyyy
Lisa, procura asumir tu dolor y no me distraigas. Y sobre
todo, no muevas las manos de la mesa y no juntes las piernas.
Alzó de nuevo la fusta y la descargó muy fuerte contra mis
nalgas expuestas.... zasssxxxxx.....sentí como un calambre en las mismas y me
removí en mi postura, hasta que él me volvió a aconsejar :
Lisa, he dicho sin separar tus manos de la mesa y tampoco
mover los pies. Quizás prefieras que te ate en el potro como hace unas
horas?.
No Doctor. Me quedaré en esta postura ordenada por Ud.
Muy bien, así está mejor. Debo señalarte las nalgas con
no menos de 5 rayas muy rojas, para que Mr. JOPI se convenza de lo que voy a
proponerle. Y con esto tu ganarás mucho en proporción económica y en estima
de todo el equipo.
Asumí sus palabras y me concentré en mantener la postura
adoptada, mientras el Doctor me probaba, con los latigazos de la fusta. Hubiese
querido no existir, pero estaba allí y debía seguir estando.
El nuevo latigazo, me hizo temblar de espanto. Me removí,
pero me mantuve en la posición indicada.
El tercer latigazo, mucho mas fuerte que los anteriores, me
hizo perder la respiración, pero en cuanto la recuperé me quejé ante el Doctor.
Se acercó a mí y me dijo :
Lisa, ya he encontrado el modo. Con 5 o 6 latigazos mas,
estarás presentable ante Mr. JOPI y podremos lanzarle nuestra oferta.
No le dije nada. Estaba confusa y muy dolorida. Aguardé al
siguiente latigazo en mis nalgas.
Cuando cayó sobre mí, creí morirme de espanto y me aparté de
él, diciéndole :
Doctor, ya no soporto mas estas sensaciones tan
horribles.
Lisa, sé que te duelen mucho cada uno de los azotes. Pero
éso es lo que estás dispuesta a aceptar en tu reto interior, pero
soportarlos, ya lo creo que puedes, debes y vas a soportarlos. Añadiré 5
latigazos extras de esta intensidad....y al terminar, me darás las
gracias.....lo harás?.
Asentí, sin saber porqué y sin pensar en lo que me estaba
pasando. A una indicación suya, me coloqué en la posición originaria y me
preparé para recibir los latigazos que el Doctor, tenía previstos darme.
Me preguntaba....porqué aguantaba estas cosas, cuando lo más
fácil era rebelarme y decir no. Pero, tampoco deseaba decir no.
Venga Lisa, no perdamos más tiempo. O quizás prefiera que
te azote delante de Mr. JOPI y Ana?.
No, Doctor....no, eso no...por favor Doctor. Azóteme aquí
y ahora Doctor.
Muy bien prepárate, porque te voy a azotar muy fuerte,
para señalarte en breve. Aguántalos......llora si lo desea, pero no grites.
Y mucho menos te muevas de esta postura. De acuerdo, Lisa?.
Sí...........Doctor.
Me coloqué en la posición exigida, rabiando de picores de los
anteriores azotes y aguardé mirándole a que se decidiera a lanzarme el siguiente
y siguientes azotes. Mis lágrimas afloraban ya por mis ojos, pero me mantuve
firme esperando el siguiente latigazo.....Lo ví descender sobre mis nalgas y
sentí como el fuego se apoderaba de mis nalgas. Mis lágrimas saltaron
compulsivas de mis ojos y orientando mi cabeza al frente, con los ojos cerrados
y mis dientes apretados, soporté la sensación espantosa que agredía mis
conducciones nerviosas.
Muy bien Lisa. Ahí va el siguiente.
Esas palabras, casi me quemaron más que el propio latigazo
precedente, pero me preparé para el siguiente azote, que recibí en pocos
segundos...haciéndome apretar los puños y boca, mientras agitaba mi cabeza de un
lado a otro, rabiando del dolor y el escozor que producían las huellas de
semejante caricia.
Me debatía aún, cuando sentí el nuevo golpetazo sobre mis
nalgas ya muy sensibilizadas.....y todo mi cuerpo tembló de dolores y
sensaciones desconocidas para mí.......le miré a los ojos, mientras mis lágrimas
me desbordaban. Le vi serio y siguió descargando la fusta sobre la misma zona,
sintiéndome morir. Mis lágrimas arreciaban, pero aún no había gritado, aunque si
resoplaba constantemente.
Lisa, va muy bien. Gracias por comportarte como una chica
obediente. Con 4 o 5 azotes mas, tendremos una buena muestra. Aguanta Lisa.
Le escuché, ya desesperada...pero me propuse aguantar los que
quedaban, aunque el dolor me corroía las entrañas y los escozores me hacían
sentir una mortificación tan especial, que sólo podía evitar esas sensaciones,
cada vez que se producía un nuevo azote, que hacía que el dolor me hiciera
olvidar esas sensaciones paralelas.
Y los siguientes azotes cayeron sobre mi cuerpo, en la parte
de mis nalgas, sin que llegara a gritar...algo que no entendí en mi misma, pero
que el Doctor Celticock alabó en mí, nada mas terminar de azotarme y dejarme
marcadas las nalgas, para a continuación volverme a atar las manos a la espalda
y enganchar la correa al collar. Cuando me tuvo en semejante posición, me dijo :
Lisa, ahora subiremos y te rebelaré como un elemento
mucho más importante de lo que ya eres. Sé que te escuecen las nalgas, pero
las sufrirás en silencio durante toda la tarde y noche.
Mis lágrimas, aún seguían afluyendo de mis ojos, pero le
miraba compungida y resoplando lenta y suavemente. Asentí en silencio, aún sin
saber muy claro mi porvenir, pero no deseaba llevarle la contraria. Y analizaba
mi propia situación......sería verdad que hablara con él y le contara mis
fantasías de sentirme agredida y torturada. Esperaba que no le hubiera dicho
tales cosas, porque yo nunca las había sentido...al menos conscientemente, no
las sentía.
Había algo que me tenía confundida en estos momentos. Estaba
dolorida....me ardían las nalgas y las sensaciones eran extrañas y violentamente
agresivas contra mi mente, pero no me producían aborrecimientos contra el
Doctor. Y al verme reflejada ante un enorme espejo de camino hacia el exterior
de aquella sala, hasta me vi bonita.
Lisa, detente. No puedo soportarlo más. Eres tan
maravillosa que mi cuerpo no podrá soportar tanta acción sin tener una
correspondencia. Mámamela, arrodillándote ante mí. Me correré en tu boca y
quiero que te tragues toda la leche que deposite en tu boca.
Ante semejante petición y estando en un estado tan brutal, me
volví y me arrodillé ante su polla ya fuera y la dejé entrar en mi boca. Y mis
cortas y sencillas caricias le hicieron derramarse sobre mi boca que se vio
agredida con un nuevo elemento, que casi agradecí...pues lo encontré extraño
pero a la vez emocionante y rico de sabor y textura.
Cuando terminó de eyacular sobre mi boca, me hizo ponerme en
pie y me besó y lamió los restos de su propio flujo que mantenía en mis tetas y
boca. Y me sentí bien, con semejante acto de pasión hacia mí. Acto seguido, me
miró serio...pero pude ver una mirada de amor dentro de sus ojos y me estremecí,
aunque no dije nada y me dejé llevar por él hasta el resto del grupo de por la
mañana.
Me llevó por las escaleras hacia la primera planta, sin que
me agrediera en modo alguno.......hasta llegar a la planta que daba acceso al
exterior de la casa.....y en donde el sol aún estaba fuerte y ya se notaba el
calor.
Salimos al exterior y pude ver a Ana y Mr. JOPI, ya sin
Nuria. Estaban los dos sólos, al parecer esperándonos. En cuanto nos vieron
aparecer detuvieron sus conversaciones y nos miraron atentamente hasta que
llegamos a integrarnos con ellos dos.
Vaya, nuestra nueva actriz, vuelve tan desnuda como se
fue con nuestro Doctor.
Es verdad JOPI, pero parece que mi amiga y compañera está
más guapa que nunca.
Es verdad Ana, parece cambiada.
Tenéis razón al pensar eso de Lisa. Ella no es la misma
que bajó conmigo a una revisión. Casi desea deciros algo, pero con palabras
no se atreve, así que os lo dirá con vuestro cuerpo.
Celti, no te andes por las ramas y despéjanos la duda,
por favor.
Muy bien, Lisa despejará vuestras dudas. JOPI, atento a
lo que vas a ver. Si no lo coges a la primera se habrá pasado tu
oportunidad...y tu Ana, fíjate bien, porque sé que a tí, te afecta más que a
cualquier otro.
Se quedaron mirándome muy concentrados, mientras el Doctor
Celticock les hablaba señalándome. Cuando me hizo quedar de espaldas a ellos
dos, escuché la voz de Ana exclamar ante la sorpresa de ver mis nalgas marcadas
por la fuerza de la fusta, pero fue JOPI quien dijo :
Significa esto Celti lo que estoy imaginando?.
Sí, JOPI.....significa que te vas a ahorrar un montón de
pasta en extras. Lisa, nuestra Lisa soportará los directos para tu película.
Eso es algo que no tiene precio. Aunque en lo que puedas engordar su cuenta,
creo que será bien agradecido por ella.
Lisa, es cierto que pondrás tu cuerpo para nuestra
película?.
Mr. JOPI, el Doctor me dijo que yo estaba preparada para
ésto, pero yo no estoy tan segura...aunque no sé tampoco la realidad de mi
misma.
Lisa, no te preocupes.....me encantaste desde el momento
que te vi ayer, desnuda ante todos nosotros. Y supe, al menos pedí
fervorosamente, que fueras nuestra chica en mi película. Aunque para que
realices todas las funcionalidades, aún no estoy nada convencido. Es
distinto soportar unos azotes que adaptarse a lo que marque el guión.
Miré Ana y la ví entusiasmada con las marcas en mis nalgas.
Me las rozó suavemente, mientras las sensaciones horribles pasaban por mi
cabecita.....pero apretando mis partes marcadas, escuché decir al Doctor
Celticock :
JOPI, nuestra nueva chica puede convencerte de que ella
vale para la multifuncionalidad. Nos permitirías demostrártelo?..
Bueno, si me demostráis lo contrario de lo que pienso,
mis ideas cambiarían totalmente.
JOPI, te importa que me la lleve a un apartado para
comentarla cosas en privado?.
Por supuesto que no. Id tranquilos. Ana me acompañará
mientras.
El Doctor Celticock, tomándome de mi brazo izquierdo me
separó de ellos y me llevó hasta un rincón para decirme :
Lisa, tienes la oportunidad de tu vida. Pensé que
bastaría, mostrarte señalada, pero este Mr. JOPI es demasiado duro. Habrá
que hacerle una nueva demostración, pero será algo más contundente. Antes de
hablar, déjame terminar, para poder decirte que doloroso será bastante, pero
debes conocer algo antes de opinar. No es nada peligroso para tu cuerpo e
integridad. No quedará secuela alguna, asó como tampoco rastro alguno de las
trazas en tu cuerpo. Y te aconsejaría que dijeras que sí, porque eso
significaría coger mas prestigio, al margen de cobrar casi el doble. Y no va
a ser tan distinto que si no lo hicieras. Así que pienso que es tu
oportunidad triple...: por un lado, realizar tu fantasía, Cobrar el doble y
además estar mas considerada en el ranking.
Doctor Celticock, puede que tenga razón...pero hace unos
minutos cuando me azotó las nalgas, me sentí morir. No sé si sería una
fantasía mía, pero no deseo vivirla ya.
Lisa, escúchame. Cuando una fantasía se cumple, puede dar
lugar a dos caminos : que guste o que se aborrezca. Pero tu caso es
totalmente distinto. Puede que no te guste, pero sé que no la debes dejar de
sentir y vivir, mas teniendo en cuenta que te va a dar una fama y además,
que no afectará físicamente a tu vida.
Jo, Doctor es que recibir dolor no va conmigo.
Lisa, estás interpretándolo mal. No es recibir dolor...es
tu fantasía secreta, que sólo conozco yo y que no sabrá nadie más. Vívela
ahora que eres joven y se te da la oportunidad....o dentro de unos años te
pudrirás en odios hacia ti misma.
Doctor, Ud. cree que sería así?.
Lisa, te lo estoy diciendo con mi mano en el corazón.
Mira, todos tenemos fantasías...pero si desperdiciamos la oportunidad que
nos da la vida de poder conseguirla, la perdemos irremediablemente de por
vida.
Vale Doctor, pero de verdad Ud. cree que mi fantasía es
esa?. Porque yo no estoy muy segura.
Lisa, debe ser esa tal cual me lo contabas estaba muy
claro, pero cuando te abriste a mí, lo dijiste muy directamente.
Bueno, Doctor....lo haré. Pero como puedo combatir el
dolor?.
No tienes modo de combatir ese factor. Pero por favor, no
se te ocurra ponerte a berrear. Compórtate normalmente, pero no te pongas
histérica. Queda claro?.
Si Doctor.....no daré la nota...Se refiere a eso, mas o
menos, verdad?.
Efectivamente. Bueno volvamos y demostremos a ese Mr.
JOPI que tú eres capaz de conquistar muchos mundos, con su ayuda o sin ella.
Además yo te pegaré, sé lo que le gusta ver, pero recuerda que no debes
ponerte histérica...llora, jadea, gime y hasta exclama, pero no te pongas
del otro modo, ok?.
Si Doctor, estaré atenta a sus indicaciones.
Volvamos ante él. Y te lo haré difícil para que le guste
a él mucho más de lo que está acostumbrado a ver normalmente.
Seguía con mis manos atadas a la espalda y desnuda ante
todos, pero eso no me afectaba ya, después de varios días. Celti me conducía de
nuevo hasta Mr. JOPI tirando de la cadena de mi collar.
Al llegar ante él, le dijo :
JOPI, si esta prueba que va a pasar nuestra nueva chica
te agrada.....la admitirías en el nuevo contrato?.
Vale, si me agrada lo que vea de ella, lo haré. La verdad
es que me encantas Lisa, pero deberás demostrarme que eres capaz de
prosperar ante la situación que imponga el Doctor, vale?. Pero antes, me
permitirás que te retuerza los pezones a mi modo y espero que nada de gritos
o llantos, ok?.
Asentí, algo nerviosa y muy excitada. Me acerqué hasta él y
me arrodillé entre sus piernas mostrándole mis tetas firmes. Cogió un pezón con
dos dedos de cada mano y los comenzó a retorcer, suavemente al principio...para
ir incrementando la presión poco a poco. Sentí dolor, calor y ansiedad, pero no
dejé de mirarle a los ojos en momento alguno, sin poder evitar que mis lágrimas
traspasaran mis ojos y rodaran limpias por mis mejillas, para terminar cayendo
sobre los pechos torturados.
Me pareció entender que Mr. JOPI se sentía feliz y contento
de ver como me comportaba. Terminó de retorcérmelos y dijo :
Doctor, hazme la prueba...pero hay buenas perspectivas
para esta chica. Me gusta como se comporta.
Sí, JOPI....Lisa, ven aquí...debo prepararte para la
prueba.
Me acerqué de nuevo ante el Doctor y nada mas plantarme su
mano sobre el pecho, Mr. JOPI dijo :
Celti, las esposas de las muñecas se las colocarás en los
tobillos. La cadena del collar la usarás para amarrarla unidas las dos
rodillas. De sus manos me encargaré yo personalmente. Ve haciéndolo y os
acercáis hasta mí, cuando esté dispuesta Lisa.
Me quitó las esposas, sintiéndome libre, aunque sabía que era
muy poco tiempo...pero me acaricié las muñecas para masajearlas un poco,
mientras el Doctor me esposaba los tobillos. Luego, desprendió la cadena del
collar y me amarró las rodillas juntas. Entonces, me hizo caminar hasta Mr.
JOPI.
Mis pasos eran ridículos y debía mover mucho las caderas y
mis tetas para conseguir avanzar algo. Llegué hasta Mr. JOPI algo cansada, de no
poder andar bien. El se levantó y le pidió a Ana que me amarrase, según él fuera
indicando.
Ana, se apresuró a seguir su orden y en pocos segundos me
ataba las muñecas a la nuca con una cuerda de seda que pasaba por una de las
anillas del collar.
Muy bien Ana, está perfectamente amarrada. Ahora Lisa,
fíjate en donde voy a dejar esta fusta. Deberás ir a buscarla y traérmela
entre tus dientes, pero sin marcarla. Pero para que no te sea tan cómodo y
fácil el Doctor Celticock te irá asestando azotes variados en tu desnudo
cuerpo, con este látigo corto pero que me gusta mucho ver funcionando. Sólo
una cosa más Lisa. Todos los minutos que tardes en traerme esta fusta en tu
boca, serán los azotes que te dé cuando me la entregues de rodillas. Utiliza
tu imaginación para conseguir llegar hasta la fusta y traérmela en el menor
tiempo posible.
Le ví como lanzaba un látigo cuero negro y brillante y de
poco mas de un metro de largo, que cogía el Doctor en una de sus manos,
desenrrollándolo ante mi vista. Pero atendí el lugar en donde Mr. JOPI
depositaba la fusta a capturar. Se trataba de un lugar extraño. Debajo de un
entramado de sillas en el fondo enmoquetado de aquella sala. Supe que sería
horrible llegar hasta la misma, ya que debería arrastrar mi cuerpo sobre la
moqueta, después de tener que subir unos escalones también enmoquetados. Y lo
peor mis tetas serían las mas afectadas por el rozamiento riguroso.
Mr. JOPI llegó hasta su butacón para contemplar como
procedería yo, en la prueba marcada. Al pasar junto a mí, me rozó las tetitas,
dándome un fuerte pellizco en mi pezón izquierdo. Miré a Ana, sofocada y
sabiendo que tenía que hacerlo. La mirada dulce de ella me dio ánimos y me
concentré en mirar mi objetivo.
El Doctor, se acercó a mí blandiendo el látigo y haciéndolo
restallar en el aire, algo que me producía escalofríos, aunque supe que cuando
se estrellaran contra mis carnes desnudas y expuestas, serían golpes muy
mortificantes para mí.
Celti, como norma, deberás darla un azote en función de
que vaya lenta o bien de que esté a punto de capturar su objetivo. Una vez
lo tenga en la boca, deberás darla 4 latigazos por minuto. Si soltara el
látigo en el regreso, podrás azotarla mas fuerte y más veces hasta que lo
capture.
Escuchar esas palabras me hacía temblar y sé que no había
forma de evitar aquel tránsito. No sé como reaccionaría mi cuerpo ante
sensaciones tan nocivas para mi cuerpo, aunque sabía que no habría efectos
secundarios y colaterales para mi cuerpo. Pero el solo hecho de tener que
soportar el dolor y la humillación que ya suponía estar desnuda y atada de modo
tan denigrante, para realizar una tarea mientras era contemplada por ellos, me
tenía agobiada y muy aterrada.
Lo peor de todo, era escuchar el restallido del látigo que
manejaba el Doctor y que en breves segundos golpearían mi cuerpo.
Lisa, comienza ya. Y tú Celti, caliéntanos a la chica,
pero sin pasarte. Adelante!!.
Comencé a moverme tímidamente hacia mi objetivo, pero nada
más dar la espalda a Mr. JOPI, recibí el impacto del primer latigazo. Me quedé
bloqueada hasta que mi mente asimiló el efecto y supe que seguirían cayendo
latigazos, hiciera o pensara en lo que quisiera.
El latigazo me hizo rabiar mientras pensaba en como llegar
hasta la fusta que debía coger con mis dientes y llevarle a Mr. JOPI. Mientras
me estremecía con el latigazo, sentí caer un segundo azote mas, sobre mis nalgas
ya atormentadas hacía unos minutos. Resoplé y decidí que la forma más rápida de
avanzar, era ir dando pequeños saltitos con mis pies, ya que mis piernas estaban
demasiado juntas para permitirme caminar de algún modo.
Comencé a saltar y en cada terminación del salto, recibía un
latigazo en mis nalgas o muslos. Era cada vez más horrible llegar hasta aquel
punto lejano, por los constantes latigazos en mis carnes magulladas.
Seguí saltando y saltando, resoplando a cada latigazo y
llorando de rabia y dolor, hasta que por fín me vi ante los escalones. Recibí un
latigazo en mi vientre que me hizo gritar roncamente. Subir los peldaños dando
saltitos era muy peligroso y más siendo azotada cada dos por tres.
Decidí subir con mis nalgas que estaban ardiendo de dolor,
ayudada por mis piernas y pies. Me deje caer al suelo de rodillas y después me
dejé caer de lado, mientras mi costado sufría los trallazos del látigo,
haciéndome rabiar de dolor.
Conseguí sentarme en el suelo y ayudada por mis pies lanzarme
un poco hacia arriba para apoyar mis nalgas sobre el primer escalón. Sentí un
calor brutal en mis lastimadas nalgas. Lo peor es que ahora, el látigo incidía
en mis muslos y vientre. Conseguí subir otro escalón, resoplando como una burra.
Miré hacia Ana y la ví muy atenta a cuanto yo hacía y como lo
hacía. Cuando conseguí llegar al último escalón, sentía mis nalgas abrasarme el
cuerpo. Me dejé caer de lado y quedando bocabajo y mientras el látigo se hundía
en mi magullada carne, me impulse entre mis pies y los codos, para arrastrar lo
menos posible mis tetas sobre la áspera moqueta.
Los azotes dejaron de incordiarme durante el tiempo que
estuve reptando bajo las sillas. Llegué a la fusta y tras respirar algo mas
aliviada, la cogí entre mis dientes y procedí a realizar el camino a la inversa.
Pero en cuando mis muslos aparecieron de debajo del entramado de sillas, comencé
a notar una flagelación en mis muslos algo más sádica y cruel.
Ahora solo podía resoplar, aturdida y extremadamente dolorida
portando la fusta entre mis dientes y sin apretarla, para no marcarla.
Llegué a los escalones y los bajé sentada, mientras me
flagelaba los muslos, los costados y el vientre, sin piedad. Casi no podía
respirar, cuando terminaba de bajar el último escalón. Y me costó un esfuerzo
enorme, ponerme en pie. Máxime cuando el Doctor me azotaba mas fuerte y en los
lugares mas trillados de mi cuerpo.
Y mientras regresaba dando los saltitos, estuve a punto de
perder la fusta de entre mis dientes. El látigo ya me recorría los costados y el
vientre con mucha fiereza y estaba deseando llegar hasta Mr. JOPI para
entregarle la fusta.
Después de una angustia interminable y en la que mi cuerpo se
contraía de dolores muy brutales, conseguí llegar hasta Mr. JOPI. Me dejé caer
de rodillas ante él y le ofrecí la fusta entre mis dientes. La cogió y dijo :
Basta Celti. Nuestra chica ya ha llegado. Ana, colócala
una mordaza de aro en la boca. Mientras dejaremos que nuestra jovencita coja
aire y se relaje un poco.
Me sentía tan brutalmente agotada y dolorida, que casi no
llegaba a escuchar lo que decía Mr. JOPI. Ana llegó con la mordaza de aro. Me
hizo abrir la boca y metió el aro detrás de mis dientes de arriba y abajo,
haciendo que mi boca quedara permanentemente abierta. Después me la ató en la
nuca y se volvió a sentar junto a Mr. JOPI.
Yo no podía hablar, aunque si podía jadear y respirar de un
modo extraño. Mr. JOPI con la fusta en la mano, rozaba mis tetitas palpitantes y
estremeciéndose aún del esfuerzo desarrollado. Sentí los pezones algo abrasados
por el roce de la moqueta, justo cuando la fusta los rozaba de un modo muy
irritantes. Mr. JOPI, dejó el extremo de la fusta sobre mi pezón izquierdo y
dijo :
Lisa, has tardado exactamente 23 minutos. Así que te voy
a azotar esas tetas con esta fusta que me has traído tan obedientemente.
Recibirás 10 azotes en cada teta y los tres últimos quizás te los perdone.
Después nos iremos a cenar.
Le miraba angustiada, sin poder decir palabra alguna. Y me
cruzó cada pecho con secos trallazos, unas veces verticalmente y otras
lateralmente, haciendo que mis nalgas se apoyaran sobre mis talones, mientras me
retorcía en espasmos histéricos, ante semejante tratamiento.
Cuando terminó los azotes, indicó que me pusiera en pie. Tuve
que ser ayudada por el Doctor, que se aprovechó para cogerme de las tetas y
ayudarme a poner en pie.
Muy bien, iremos al comedor. Lisa, tu nos seguirás dando
saltitos. Me gustó mucho verte saltar de ese modo, observando tus tetas
bailar en el aire con cada salto....jajajajajajaja.
Me sentía tan humillada que ni siquiera le miré. Ana se
encargó de indicarme cuando debía comenzar, con algunos toques de la fusta. Y
les seguí a saltitos discontinuos, aunque quedé de rodillas en un par de
ocasiones, en los que el Doctor me hacía poner en pie agarrando mis tetas y
ayudándome a subir.
Estaba tan terriblemente dolorida y afligida, que ni siquiera
había reparado en que ya estábamos en el comedor.
Muy bien, ya hemos llegado. Ana, tú te sentarás allí a mi
izquierda. Celtí lo hará a mi derecha y yo frente a Lisa, que no cenará y
quedará atada para hacernos compañía.
Le miré aterrada al escuchar decir eso. Estaba tan débil que
necesitaba sentarme y descansar. Le miré suplicante, pero él tan sólo se acercó
a mí y me retorció el pezón izquierdo y después el derecho, mientras se me
volvían a soltar las lágrimas.
A una indicación suya, mis tobillos primero y mis rodillas
después, fueron liberadas. Me obligaron a avanzar unos pasos y me hicieron
separar las piernas mucho. El Doctor anclaba mis tobillos con argollas a anillas
disimuladas en el suelo. Después me desataron las manos de la nuca y colocándome
grilletes en las muñecas, los engancharon a dos cadenas que ya descendían del
techo.
Una vez atada y tensada ligeramente, quedé formando una X
ante ellos, angustiada y llorando sin poder ya controlarme. El Doctor Celticock
se acercó a mí con la fusta en la mano y dijo :
Nuestra chica necesita llorar, lo ha pasado muy mal. Así
que la ayudaré a llorar un poco.
Se puso a mi derecha y blandiendo la fusta, la descargó sobre
mis pechos, haciendo que mi cabeza girase como una posesa al sentir esa crueldad
sin precedentes. Acto seguido, bajo los azotes hasta que llegó a mi vientre y en
esas partes enrojeció los labios ahora expuestos de mi sexo con cuatro
latigazos, que me hicieron desesperarme de dolores horribles.
Terminó por darme un repaso en las nalgas, que ya solo sentía
arder. Cuando mi cuerpo colgaba ya de mis muñecas, cesó de pegarme y dejó la
fusta anclada en mi collar y entre mis tetas que se convulsionaban de los
terribles efectos del castigo.
Y se sentó en la mesa, mirándome los tres como resoplaba y
jadeaba ante semejante tormento. Tras una palmada de Mr. JOPI, apareció una
sirvienta desnuda completamente, que traía el primer plato de la cena.
Sólo de sentir el olor tan agradable, mis tripas comenzaron a
hacer ruidos. Lo arreglaron al terminar el primer plato, con una serie de 5
fustazos en mi vientre. Y mientras yo me debatía ante los recientes azotes, otra
sirvienta traía el segundo plato, consistente en asado.
Les miraba cenar, sintiéndome la mujer más miserable del
mundo. Pero ellos se reían de sus cosas y hasta algunas veces de mí. Cuando se
levantaban era para venir hasta mí y humillar aún mas mi cuerpo con caricias
asquerosas y estiramientos o pellizcos de mis martirizados pezones.
La cena se prolongó durante tres horas más. De las que de
rato en rato me quedaba adormilada, bien con mi cabeza colgando hacia delante o
sobre alguno de mis hombros. En una de esas veces, cuando desperté no vi a nadie
en la mesa. Me puse rígida y nerviosa, intentado encontrarles por algún lado. Y
pude escuchar las voces de ellos, despidiéndose de Mr. JOPI.
Escuché cerrarse la puerta y me sentí muy preocupada. Cuando
Mr. JOPI apareció en el comedor, me vio con la cabeza vuelta hacia él. Me sonrió
y me dijo :
Lisa, tu pasarás la noche en mi casa. Así ellos podrán
disfrutar de la excelente velada en privado...jajajajaja, pero te desataré y
te llevaré a la biblioteca, quiero ver una película que me dejaron ayer. Así
podrás verla tu también, mientras me haces compañía.
Me desató los tobillos, haciéndome que juntara mis piernas
muy débiles ya. Me quedé sujeta, pero temblando. Luego, dejándome los grilletes
en tobillos y muñecas que sujetó unidas a mi espalda, me hizo dar algunos pasos
y seguirle hasta la biblioteca.
Daba traspiés constantes, jadeando y resoplando por entre la
mordaza de aro. Él parecía impasible. Una vez en la biblioteca, ví las cadenas
que ya descendían del techo y me encaminé hacia las mismas. Me dejé encadenar
sin oponer la más mínima resistencia. Antes de tensarlas hizo que separase de
nuevo mis piernas y colocó una barra entre los grilletes de mis tobillos.
Después me elevó los brazos, pero sin tensarlos del todo.
En menos de 2 minutos, quedaba colgada por las muñecas. Él al
percatarse, blandió la fusta y me asestó un fuerte latigazo en la cara interna
de mi muslo derecho.
Reaccioné como una autómata y me erguí resoplando de la
fuerte sensación. Pero al poco, mi resistencia ya muy mermada me intentaba
devolver a mi situación anterior. Dos nuevos latigazos sobre las caras internas
de los muslos, me devolvían al frenesí de las sensaciones odiosas que me hacían
retorcerme llena de espasmos y convulsiones. Y la voz de Mr. JOPI que me decía :
Lisa, procura mantenerte y atiende a la película que está
muy interesante o tendré que castigarte con mas rigor.
Y durante 15 minutos, estuve atenta a una película que no
entendía y en donde se desarrollaban escenas de extrema violencia. A partir de
entonces, el sueño y la debilidad me vencían por completo y volvía a caer
colgando de mis muñecas, sin fuerzas de que mis piernas me sujetaran. Observé
que él me miraba, pero ya no me azotaba. Al parecer me daba por inútil, aunque
yo se lo agradecía.
Me desperté de mi somnolencia, cuando esta siendo manipulada
por manos distintas a las de él, escuchándole decir :
Curadla y lavadla suavemente. Luego la lleváis a mi
habitación de invitados y la dejáis que duerma.
Intenté mirarle, pero mis fuerzas estaban tan mermadas que mi
visión se oscurecía por segundos. Perdí definitivamente el sentido y soñé que
viajaba para conseguir un descanso maravilloso y dulce.
El sueño maravilloso y cómodo, era alterado por algo que
movía mi cuerpo. Cuando fui consciente de que estaba en el mundo real, mis ojos
se sintieron cegados por una fuerte luz y los mantuve cerrados, mientras alguien
me tocaba en el brazo y me hacía ponerme bocarriba. Cuando mi sueño huyó de mí,
abrí los ojos y puede ver ante mí el rostro de Mr. JOPI. Me incorporé de golpe
en la cama en donde estaba, descubriendo mis tetas desnudas ante su presencia.
Ni siquiera intenté cubrirlas con mis manos y deseé que no me siguiera
castigando. Entonces él acercó su mano hasta mi cara y me acarició, sin que le
rechazara en momento alguno, para decirme :
Lisa, contémplate el cuerpo y verás lo exquisita que
estás.
Miré mi cuerpo, sin rastro de los efectos del día anterior.
Me quedé un tanto extrañada de verme sin marca alguna, a la vez que él retiraba
el cobertor y quedaba desnuda completamente ante él. Y en efecto, no quedaba
rastro de alguna de las marcas profundas que recordaba de la sesión pasada. Le
miré algo extrañada, pero él me dijo :
Lisa, como verás no hay restos de marcas y si te tocas,
notarás el contacto normal.
Y me toqué mirándole alternativamente mi cuerpo y su rostro.
Era verdad, no sentía sensaciones extrañas o perversas en mi cuerpo atormentado
horas antes. Le miré de nuevo y quitando mis manos de mis tetas, me quedé
esperando a que él dijese algo.
Lisa, coloca la almohada vertical en el centro del
cabecero y siéntate en la cama, apoyando tu espalda en la misma.
Le obedecí sin saber porqué me decía eso.
Muy bien, cielo. Ahora una pregunta mía, una respuesta
tuya. Sientes rencor hacia mí?.
Sin dejar de mirarle, dije que no con mi cabeza.
Estupendo, me agrada que sigamos en sintonía. Ahora te
daré una papilla especialmente energética, para que cojas muchas fuerzas sin
que sufra tu estómago. Pero antes, deseo atarte las manos a los extremos del
cabecero. Hay algún impedimento por parte tuya?.
Volví a negar con mi cabeza y extendí mis brazos, sin que él
me dijese nada en ese sentido.
Lisa, me parece que serás una bendición para mí. Una
buena chica, sí Señor!!.
Y me ató con cuerdas de seda, cada muñeca, al extremo del
cabecero. Y no me sentí muy mal, aunque si un poco asustada recordando los
momentos del día anterior.
Se separé de mí y volvió con una bandeja en la que había un
plato de una sustancia extraña, aunque podría ser la papilla que me comentaba.
Pero lo peor fue al ver una fusta al lado de la cuchara. Pero, él cogiendo la
cuchara la llenó hasta la mitad de papilla y probándola primero y haciendo
gestos de que estaba buena, la acercó hasta mis labios.
Abrí la boca tímidamente y dejé que la cuchara entrara en mi
boca. Cerré los labios y los arrastré por la cuchara mientras él la retiraba,
tragando aquella papilla que tenía un sabor muy agradable. La tragué y me sentí
necesitada de mas alimento. Hacía muchas horas que no probaba nada líquido o
sólido. Y dejé mis labios entre abiertos, como deseando que me diera más.
La cuchara recogió una nueva cantidad y llegó a mi boca, se
afanó en recoger todo el contenido de la misma. Saboreándola con placer y
tragando despacio. Y aguardé a que siguiera dándome de comer.
Me comí todo el plato, quedando mis labios y barbilla repleta
de restos, que él apuró con la cuchara y me dio a rebañar, cosa que hice
ansiosa.
Cuando terminó, dejó el plato sobre la fuente. Quitó la fusta
y la dejo sobre mis muslos, mientras retiraba la bandeja hasta una mesita
cercana. Supe que ahora me azotaría.
Pero me equivoqué completamente, porque él cogió la fusta
para pasarla suavemente por mis tetitas, axilas y costados, terminando por
dejarla sobre la cama, para desatarme una mano primero y después la otra.
Entonces, se levantó de la cama y me dijo :
Lisa, ahora es el momento de que te levantes y demos un
paseo por estas extensiones en donde trabajarás para mí. Como estás lo
suficientemente limpia, no perderemos tiempo lavándote. Además tus
necesidades si precisaras de ellas, las harás por el camino. Coge lo que
creas que debes coger para venir conmigo y espérame en la puerta de la casa,
debo hacer una llamada.
Me dejó con el dilema de que llevar. Mis ropas no estaban por
aquel lugar, así que no sabía que era lo que debería coger. Reparé en el collar
y en la cadena, así como en la fusta que aún se mantenía sobre la cama. Me dio
un escalofrío al pensar en coger semejantes cosas. Recordé como estaba Nuria el
día anterior, cuando había llegado a la casa. Desnuda, con la correa y el collar
y marcada recientemente.
Me decidí por ponerme el collar y cogí la correa en una mano
y la fusta en la otra y abandoné el dormitorio. Atravesé el comedor en donde
había sido tan castigada la noche anterior y llegué hasta la puerta de la casa.
La abrí y salí al exterior.
Hacía un maravilloso día de sol. La temperatura era ideal. Me
sentí fresca y respirar el aire de aquel día limpio, me hizo renacer. En menos
de un minuto, apareció Mr. JOPI y me descubrió desperezándome al sol. Se acercó
y me dijo :
Lisa, observo que has elegido un conjunto de sumisa. Me
agrada tu idea, con lo que creo que será tu paraíso completo. Deduzco que
realmente no hay rencores hacia mí. Bien, iremos a dar un largo paseo, pero
antes pasaremos por la cabaña para que te calces unas zapatillas finas y así
evitar que te salgan ampollas en los pies.
Le miré asintiendo y un poco sofocada de que me encontrara
estirándome ante los rayos del sol. Le dejé enganchar la cadena al collar y le
entregué la fusta. La tomó en su mano derecha y dando un par de leves tirones de
collar, comencé a caminar a su lado.
En menos de 10 minutos llegamos hasta la pequeña cabaña, que
contenía todo tipo de materiales. Me indicó que cogiera una pequeña mochila y en
ella metiera unas cuerdas, un látigo negro muy similar al que había empleado el
Doctor Celticock la noche pasada. También me indicó una mordaza de aro y otra de
bola. Y cuando ya salíamos por la otra puerta, descubrí un pequeño carruaje al
que me quedé mirándolo. El se dio cuenta y me dijo :
Lisa, veo que te gusta. Lo probarás en otro momento.
Ahora vámonos, comeremos por el camino. Cuélgate la mochila a la espalda y
sígueme.
Me apresuré a colgarme la mochila, que no pesaba apenas nada
y salí al exterior en donde él ya me esperaba, con un sombrero de ala ancha y
ropa de verano. Esa era la temperatura que hacía en aquel tiempo en aquel lugar.
Se acercó a mí y guardó en la mochila un pequeño paquete que no pesaba apenas
nada.