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Acosada por el destino (02)
Fantasías Eróticas- 2008-03-07 08:32:17
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Acosada por el destino – Capítulo 2º

Apareció el secretario de los estudios, seguido de su secretaria. Tiempo después me enteraría que estaban liados. Y en menos de 5 minutos era atendida, con la compañía de Ana que me servía de guía caliente del primer contacto.

La secretaria buscó entre los papeles pendientes, sin poder encontrar mi contrato. Y cuando le explicábamos que todo había sucedido el día anterior, apareció Bruno descubriendo que estábamos cogidas de la mano.

Al percatarnos de su presencia, separamos nuestras manos, pero su sonrisa agradable nos hizo saber que lo veía normal y bien. Y adelantándose a la secretaria le dijo :

Luisa, atiende este contrato y prepara todo para las revisiones oportunas, pero asigna una suitte completa para Lisa.

Al volverse a nosotras, mientras Luisa jugaba con la máquina para hacer que apareciera el formulario de admisión, colocó una mano sobre el hombro de cada una y nos sonrió, para después besar en la boca a Ana...y tras ella a mí.

Me quedé alucinada con su modo de expresión, pero tiempo después sabría que él era una especie de protector nato de la gente indefensa que llegaba hasta su negocio o parte del mismo. Y recordé las palabras de Nacho, cuando me decía...: "Firma todo lo que Bruno te diga....".

Claro, por algo debía decirlo. Bruno, era alguien muy especial. Pero y Nacho?. Por qué se había comportado así, conmigo?. Lo supe poco tiempo después. Se trataba de que no le recordase como una ayuda potencial.

Cuando Bruno nos dejó a solas en las manos de Luisa, que parecía ser una chica muy eficiente, pero que se liaba con el sistema, Ana cogió de nuevo mi mano y me sentí derretir ante el contacto cálido. La miré y nuestro amor cortocircuitó el ambiente ya que nos dimos cuenta de que a la pobre Luisa se le caía todo de la mesa y se ponía mas y más nerviosa. Nos miró apesadumbrada, pero se resignó y comenzó de nuevo, ante la pérdida de la información temporalmente almacenada.

Me atreví a decirla :

Luisa, es posible que en breve dejes de tener los problemas que pareces sufrir con el sistema. Puede que trabaje para vosotros y me encargaré de los sistemas de gestión de los estudios.

Jo, eso sería estupendo. De verdad, Lisa?. Qué curioso, nuestros nombres son casi iguales. Sería una bendición si alguien pudiera arreglar estos artilugios del diablo. No hay dios que los entienda.

Ana y yo reímos como dos tontas, ante las palabras de Luisa, que se adhirió a nuestra risa contagiosa, hasta que salió el gerente al oir tamañas risas. Y después de enterarse de lo que pasaba, se digno reírse junto a tres chicas. Fueron 5 minutos que no olvidaré en mi vida, aunque no tenga mayor transcendencia.

En cuanto el gerente volvió a su despacho, Luisa me dijo :

Lisa, he asignado para ti una suitte especial, hace tiempo que no se usa pero está limpia y dispuesta. Espero que te encuentre bien en ella. Y ya nos veremos mas veces. Deseo que tengas suerte.

Gracias Luisa.

Ana, cogiéndome del hombro y tras despedirnos de Luisa nos fuimos a mi nuevo aposento en la parte alta de los estudios. Nada mas doblar la esquina del pasillo que daba acceso a la suitte que me habían asignado, vimos a un hombre que aguardaba algo impaciente ya. Nada mas vernos avanzar hacia él, nos bloqueó el paso diciendo :

Tu debes ser, Lisa, verdad?. Hola Ana.

Si, me llamo Lisa y me habían asignado al parecer esta suitte.

Claro, no era mi intención prohibirte pasar. Solo deseo entregarte un mensaje del jefe. Lisa, tienes que bajar a reconocimiento médico lo antes que puedas. Los Doctores Remillard Y Celticock, parecen algo impacientes.

Vale, pero no conozco este lugar. Acabo de incorporarme.

Yo podré llevarte hasta los servicios médicos, pero has de darte prisa.

No importa, yo la bajaré. Quedé encargada de traerla, así que podré llevarla a donde sea menester.

Vale Ana, pero no tardéis demasiado, están un poco excitados con la espera.

Descuida, bajaremos lo antes que podamos.

Cuando aquel hombretón se alejó por el pasillo, entramos en la suitte que me habían asignado. Era realmente magnífica. Dejamos el bolsón en el suelo y tras ponernos unas ropas más limpias, que ella aprovechó de las que yo traía, incluyendo una mini tanga muy sugerente y yo la imité. De ropa escogí una blusa muy vaporosa de tan solo un botón y una microfaldita. Y todo a indicaciones de Ana. Y viendo la hora que era, bajamos corriendo como dos adolescentes hasta el piso mas bajo , en donde se hacían las revisiones médicas.

Nada mas entrar, pude ver un plantel de 4 médicos o algo así que nos miraban con cara de pocos amigos. Ana, me presentó y cuando les saludé y pedí si ella podía quedarse, tajantemente dijeron que no. En cuanto Ana se fue, el Dr. Celticock, segundo jefe de la revisión médica, me cogió del pelo y me llevó hasta el centro de la sala, en donde aguardaban los demás, diciendo :

Vamos zorra, camina mas aprisa. Llevamos 4 horas perdidas por tu culpa, pero serás revisada completamente. No me extraña que llegues tarde, viendo como vistes.

Me dejaron un poco afectada sus palabras, pero no rechisté. Uno de los que estaban sentados y que después supe que era el Dr. Remillard, jefe médico, se levantó y me dijo :

Desnúdate. Y obedece todas nuestras indicaciones, de acuerdo?.

Asentí, casi aterrorizada. No imaginaba que fuera a ser tratada de aquel modo tan humillante. Y comencé a desnudarme delante de ellos, que no perdían detalle. En cuanto me quedé con el mini tanga, supe que había sido un error, pero ya nada podía remediarlo.

Ya lo dije yo. Es una zorra. En fin, la analizaremos igual, que remedio. Nuestra profesión nos obliga. Quítate la tanguita, golfa.

Oigan, no me parece muy correcto que me traten así. Estoy aquí para que me hagan una revisión médica, porque es imprescindible para mi trabajo, pero no soy una puta o una zorra, comprendido?.

Vaya humos tiene la putita...uffffff. Bueno señorita, quítese esa cosa del coño y atienda nuestras órdenes.

Les miré fríamente, pero al final cedí y me quité la mini tanga, quedando desnuda ante ellos. No contaré las pruebas que me hicieron, pues son las normales en todo examen médico completo. Aunque se pasaron bastante con mi cuerpo en todos los sentidos. El Dr. Remillard tras ver los resultados iniciales, dijo :

Nuestra jovencita esta bastante sana, menos mal. Ahora pasaremos a las pruebas de resistencia. Debemos asegurarnos de todo. Si las pasa eficazmente y creo que lo hará dada su constitución, le aplicaremos las vacunas.

El Dr. Celticock, que antes me había tomado de los pelos, volvió a hacerlo y me aproximó hasta una cuba de metacrilato, llena de agua a la que añadían cubitos de hielo, de dos grandes bolsas. Un ATS cuya identificación ponía Dr. Ajeno, me ponía una mordaza de bola en la boca, dejándome sin poder decir lo mas mínimo. Y un tercero, que era un enfermero llamado Almaret, me ataba las manos a una barra de hierro que ancló al cierre de la mordaza y en cuyos extremos ataron mis muñecas.

Y me condujeron hasta unas escaleritas que ascendían hasta el borde la enorme cuba. El médico jefe, me colocó en los pezones y en los labios vaginales unas pinzas de las que partían un cable fino. Me revolví, pero ellos me contuvieron por la barra de hierro que sujetaba mi cabeza y mis manos. Y sin mas, me dejaron caer dentro del agua helada.

Pateé al sentir la fuerte bajada de temperatura, pero poco a poco fui quedándome mas calmada, hasta casi no sentir el dolor por el frío. Ellos veían los trazos de mi organismo, por medio de los cables conectados a un aparato.

Después de un tiempo que se me hizo eterno, me sacaron de la cuba y me llevaron casi a rastras hasta una especie de mesa muy larga. Me sentía mal y sin fuerzas. Ellos me desataron las manos de la barra y después las extendieron por encima de mi cabeza, mientras las engarzaban en unas argollas. Y los pies me los sujetaron muy separados a una especie de tablón con dos agujeros, en donde quedaron aprisionados. Poco después algo tiraba de mis muñecas, que hacía que mi cuerpo se tensara poco a poco.

Si hubiera podido gritar, me habría quedado afónica del dolor tan increíble que soportaba en aquellos momentos. Cesó el estiramiento por unos minutos y comenzaron a estudiar las gráficas. Podía ver como asentían entre ellos, comparando varios trazos. Pero el Dr. Celticock dijo, que era preciso forzar más. Y así me tensaron un poco más.

Pensé que me desmembrarían. El dolor era increíble y mis ojos cerrados escupían lágrimas de terror. Así estuve por espacio de unos pocos minutos, mientras ellos analizaban sus datos. Cuando volvieron a mí, me quedé espantada al ver los utensilios que portaban.

Una serie de elementos punzantes fueron acercados ante mis ojos, mientras me sentía morir de pánico. Pero después de leer los datos de las gráficas, me comenzaron a destensar, hasta quedar medio muerta sobre aquella mesa de madera.

Bueno, creo que esta jovencita está en buena forma, pero le haremos las pruebas del molino, así nos aseguramos completamente.

Cada palabra de ellos la asociaba con una crueldad mayor, aunque no me imaginaba que podría ser. Fui desatada y conducida hasta una especie de rueda enorme. Debía medir unos 3 metros de diámetro y estaba como hundida en una plataforma. Al acercarme, no pude ver nada debajo de ella.

Ellos se limitaron a atarme, de espaldas sobre la misma, en X de manos y pies, tensándome a conciencia. Y entonces, tras pulsar uno de ellos una serie de botones, la rueda se desplazó hacia mi parte de atrás. Al mirar hacia mi vientre y pies, descubrí que un foso enorme lleno de algún tipo de líquido se abría bajo la rueda.

Les miré aterrorizada, pero ellos sólo sonreían. Ya no tenía pinzados los pezones, ni los labios vaginales y tampoco sentía dolor en los mismos. Sólo sentía un terror que me hacía intentar pedir socorro.

Y de pronto la rueda comenzó a girar. Mi cuerpo se desplazaba por su propio peso hacia un lado. Pero además la rueda comenzaba a descender hacia el foso, hasta que el líquido mojó mi brazo y pierna derecha. Me sentí aún mas aterrada. Cogí aire en mis pulmones y me encomendé a lo mas alto para que me protegiera. Pero no sucedió nada. La rueda se había detenido.

Abrí los ojos y expulsé el aire reconcentrado de mi interior. Jadeaba, sin saber que desearían hacerme aquellos monstruos. Pero cuando menos lo esperaba, la rueda giró muy deprisa y me ví sin aire en mis pulmones, mientras mi cabeza se hundía en aquel líquido tibio.

Estaba a punto de ahogarme, cuando mi cabeza salía ya por el otro lado y conseguía aspirar el aire de la vida. Y seguí girando entera hasta llegar de nuevo a la posición inicial, pero sin detenerse el giro de la rueda ya. Había recogido el aire necesario para poder soportar el giro, hasta que mi cabeza empapada sintió el cálido aire de la sala.

Así me tuvieron por un largo tiempo. Cuando por fin la rueda volvió a la posición inicial en donde había sido atada, respiré mas aliviada. Pero mientras me desataban, pensé que había alguna prueba mas que pasar. Y mi estado de ánimo se aflojó de nuevo.

Me llevaron medio a rastras hasta otra rueda de dimensiones más pequeñas, en donde volví a ser atada, pero esta vez en la circunferencia de la misma. En esa rueda ya no me resistía y me dejé atar dócilmente. Me tensaron a conciencia y antes de proceder a lo que fuera, hurgaron en mis labios vaginales y en mis pezones, sin que pudiera siquiera moverme.

Así me dejaron, mientras ellos se ponían a charlar y tomar unos aperitivos. No era capaz casi ni de mover mi cabeza. Me sentía fatal y ya estaba deseando terminar esta prueba médica para decirles que me iba, que no deseaba meterme en un mundo tan despiadado como aquel.

Pero, tuve que soportar la espera, sus comentarios y además sus manoseos indiscriminados. Como podían actuar de aquel modo ellos?. Alguien debía de ampararles, porque con sólo una denuncia de alguna chica y aquello se habría hundido. Debía haber algo mas, pero que podría ser?.

Cuando se acercaron a mí, de nuevo, sentí que el mundo me abandonaba a mi terror, junto a aquellos sádicos seres.

Hicieron girar la rueda, mientras sentía un rumor debajo de mí. Y cuando alcancé a ver el foso, en el que se hundía la rueda que me portaba, llegaron los primeros olores desagradables. La rueda se paró cuando mi cabello se mojaba con aquel fluído repugnante, mientras sus efluvios nefastos llegaban a mis pituitarias.

Así permanecí por espacio de unos minutos, en los que pude escuchar por alguno de ellos que me encontraba en el foso de las cloacas. En el tiempo que me mantuve en aquella posición, pude descubrir como más porquería se añadía al foso.

El olor era insoportable y me sentía mareada, ya no por el aroma nefasto, sino por la acumulación de sangre en mi cabeza.

A los pocos segundos, la rueda tuvo una vibración que llegó a mi cuerpo muy tensado y supe que se movería. Aspiré el aire de la vida y soporté con los ojos cerrados en tránsito hasta sacar mi cabeza por el otro lado.

Era un horror sin definición. Mi cuerpo apestaba sin que pudiese evitarlo. Pero el movimiento de la rueda era ya imparable y cuando me hallaba casi horizontalmente, sentí que mi vida no valía nada en aquel lugar y que debía luchar para sobrevivir y denunciar este abuso cruel y manifiesto.

Cuando mi cabeza tomaba la vertical y a medida que descendía, aspiré una nueva ración de aire y conseguí pasar mi cabeza bajo aquel líquido cada vez más apestoso.

Y así estuve dando varias vueltas hasta perderlas la cuenta. Cuando todo terminó, me encontraba en lo alto de la rueda. Respiraba entrecortadamente y los fluídos vaporosos me mareaban. Respirando mal y hasta tragando algunos restos del líquido entre la mordaza y mis labios, sentí que algunas espitas se abrían sobre mi cuerpo. Una lluvia de agua helada pulverizada caía sobre mi cuerpo. La presión con que tocaba mi desnudez me hacía sentirla como muy caliente, para en segundos notar una frialdad extrema.

Después de quedar ausente de malos olores, hicieron descender la rueda hasta que quedé vertical y de cara a ellos.

Primero soltaron mis tobillos, para después hacerlo con mis muñecas, pero mi mente huía de mi ser, sin preocuparse de ellos. Aún en los umbrales de mi penumbra reparadora, ellos conseguían reanimarme de algún modo.

Y en cuanto fui consciente de nuevo, me llevaron hasta una ducha en la que fui bañada entre el ATS y el enfermero, que pasaron cepillos de raíces por mi pelo y mi cuerpo extremadamente sensibilizado ya.

Cuando el baño hubo terminado, me secaron con toallas suaves y a mi pelo le aplicaron secadores de mano. Unos minutos después, estaba en pie ante ellos, tan atemorizada que no me atrevía siquiera a mirarles directamente a la cara.

El Dr. Remillard, me dijo :

Lisa, de momento ya hemos terminado. Te mandaremos llamar a la tarde, pero en cuanto salgas de aquí no recordarás mas que estuviste en el reconocimiento médico. Verás una línea Roja y poco después otra Amarilla. Nos verás como a tus médicos, sin el mas leve temor. No te sentirás mal si nos ves fuera de este recinto. Incluso puede que te sientas a gusto con algunos de nosotros. Sé que ahora nos odias, pero eso nos encanta, porque abusaremos de tí sin que tu tengas constancia de este recinto en el exterior.

Me sentía tan humillada y acomplejada que dudé mucho de las palabras que oía. Y a los pocos minutos el propio Dr. Celticock me volvía a sacar de la clínica. Pude ver la enorme raya roja.....y a medida que caminaba distinguía la línea amarilla, pero mi mente estaba cambiando. No conseguí recordar que había pasado minutos antes.

El Dr. Celticock me dejó ante la taquilla que guardaba mi ropa. Me vestí ante una sonrisa suya, muy gratificante. Poco después y antes de salir de la clínica, le miré y le dije :

Gracias Doctor Celticock. Estoy bien verdad?.

Sí, Lisa. Faltan algunas pruebas mas, pero ya te avisaremos. Ahora sal y diviértete. Ya te avisaremos.

Y tras saludarle con la mano, salí sonriente. No había nadie esperándome en la puerta que daba acceso a la clínica. Caminé por el pasillo hasta llegar hasta la entrada principal de los estudios.

No encontraba a nadie en todos los estudios. Me fijé en un enorme reloj que había sobre la pared de entrada y ví las 5 de la tarde. No podía ser, debía estar mal. Calculaba que habría estado unas 3 horas a lo sumo. No entendía aquello y volví sobre mis pasos, hasta topar con la puerta de la clínica. Miré en otras direcciones, pero no oía ni veía nada ni a nadie por lado alguno. En donde estaría el salón o la cafetería para poder comer algo?.

Decidí entrar de nuevo en la clínica y preguntar a alguno de los doctores donde podría tomar algo. Me adentré y ví la línea amarilla, sin prestarla excesiva atención. Pocos metros una nueva línea roja, pero aunque no conocía su significado seguí avanzando. Tampoco encontraba a nadie por allí y ya me decidía a dar media vuelta cuando me di cuenta que estaba ante el enfermero Almaret.

Y de repente, me sentí hundida en los más bajos submundos. La mirada que me dirigía me hacía temblar. Máxime cuando pareció el Dr. Celticock, que dijo :

Vaya nuestra zorra ha vuelto. Te haremos los honores entre Almaret y yo. Desnúdate puta y síguenos. Vamos a azotarte ese culo tan goloso que tienes. Y ya sabes, camina con las piernas separadas y las manos en la nuca. Obedece, puta!!!.

Y sin saber bien por qué lo hacía, me desnudé rápidamente y poniendo mis manos en la nuca caminé delante de ellos separando mis piernas, con lo que mi caminar era un poco extraño.

Llegamos a la cámara en donde me habían torturado minutos antes y aguardé a que el Doctor o el enfermero me atasen en algún lugar. Lo hicieron sobre la parte alta de una pilastra de un metro de altura, haciéndome separar bien las piernas, que mantuvieron separadas, mediante una barra de unos 60 centímetros.

Me colocaron un collar que engarzaron a la anilla superior de la pilastra, dejando mi cuerpo doblado por la cintura. Y me indicaron que mantuviera los brazos en cruz, mientras me calentaban el culo. El Dr. Celticock, añadió :

Puta, debes mantener esta postura hasta que te hallamos dado los 20 azotes cada uno en tus nalgas de ramera. Si se te ocurre gritar o bajar los brazos, pasarás a tormentos mucho más fuertes. De ti depende puta.

Ante semejantes palabras, mantuve mis brazos en cruz y me preparé para un tormento que no sabía aún lo que significaba.

Sin mucha tardanza, comencé a sentir pequeños golpes de cueros en cada una de mis nalgas, sin que hiciera el más mínimo movimiento violento, durante los 5 primeros latigazos de cada uno de ellos y manteniendo mis brazos en cruz, aunque muy crispada ante el dolor brutal que me producían.

Cuando los latigazos iban por el décimo de cada uno, mi cuerpo se resistía a poder soportar semejante tensión y mis brazos tendían a encogerse para calmar el terrible estado de mis nalgas que me ardían como si las estuvieran quemando.

Almaret se acercó a mí y me hizo colocar los brazos en la posición exigida y alejándose y poniéndose de nuevo a mi espalda, siguió fustigando mis nalgas. Gemía y resoplaba, sin atreverme a más, aunque mis lágrimas caían de mis ojos como pidiendo clemencia. Pero al parecer a ellos, ese detalle mío les encantaba y les hacía ser aún más sádicos.

Cuando terminaron de darme los 20 latigazos cada uno, me desataron y el Dr. Celticock me dijo :

Te has portado bastante bien, aunque con algunos fallos. Los remediaremos mas adelante. Ahora te pondremos un spray en ese culo, para que se te quite ese color rojo y saldremos a comer algo, para reponer fuerzas.

Asentí como pude, si atreverme a decir algo en voz alta. Me dejé aplicar el spray, que me picó muy fuertemente, pero no hice intención de auxiliarme con mis manos.

En cuanto desengancharon mi collar de la pilastra, pude erguirme y mantener una postura más cómoda. Acto seguido desenganchaban mis tobillos de la barra que mantenía mis piernas separadas.

Miraba a aquellos seres sin odio, pero me sentía tan cruelmente tratada que su presencia era la provocación de mi horror.

Me dejaron bajar los brazos cuando ya me llevaban hacia la salida. Nada mas traspasar la línea roja, mi cabeza sintió un efecto extraño y al mirar a mi izquierda, descubrí mi mini vestido, lo encontré en una taquilla que tenía mi nombre y me lo puse.

Me sentía como mareada, pero nada mas traspasar la línea amarilla mi cabeza se despejó y al mirar hacía un lado vi a Almoret, que me sonreía. Le correspondí y seguimos caminando hacia el salón-cafetería. Volví mi cabeza hacia atrás y ví que el Dr. Celticock ya cerraba la clínica y se apresuraba por unirse a nosotros dos.

Le aguardamos unos segundos, hasta que se unió a nosotros dos. Y los tres juntos, riendo por los chistes que comenta Almaret, en los que me reía como una tonta, llegamos hasta la cafetería.

Nos acomodamos en una mesa, sin que pudieran hacer detener mi risa. Pero es que Almaret, unas veces y otras el Dr. Celticock, me hacían morir de risa. Y llegó un momento en que incluso amenazándome con ponerme una inyección o hacerme alguna burrada, mi risa medio histérica ya, se volvía a disparar.

Afortunadamente, conseguí serenarme a los pocos minutos, mientras los pocos que allí estaban me miraban como a un bicho raro.

Solo pudimos comer unos sanwiches cada uno, con una buena jarra de cerveza que me supo a gloria todo.

Cuando mejor estaba con ellos, una vez hubimos comido y descansando en los confortables sillones de la cafetería, apareció Bruno y uno de los Directores. Este último al encontrarme, me dijo :

Lisa, hay trabajo por hacer y aunque sé que estás en la sobremesa, debemos aprovechar el tiempo. Doctores, lo siento pero me llevo a su paciente para sus estudios previos.

Almaret y Celticock, se levantaron al tiempo que yo y me hicieron algunos mimos, mientras me sonreían. Y tras saludar al Director, se sentaron en sus sillones mientras yo, iba camino de mis primeras clases teóricas. Por el camino, me di cuenta que el Director había llamado Doctores.....se equivocaría al verles en la clínica.

Avanzamos por un pasillo, en donde Bruno más pendiente de mí, se estuvo interesando por como me había ido la primera mañana en los estudios. Le respondí que estaba un poco cansada, pero que había encontrado gente muy agradable.

Llegamos después de varios pasillos hasta una de las salas de exposición. Y entonces reparé en mi vestimenta y se lo susurré a Bruno. Este me miró y sonriendo me dijo que iba ideal y que era la chica más guapa del estudio.

Me quedé como tontita. Sabía que lo había dicho para animarme, pero me agradó muchísimo. La sala de exposición estaba a rebosar de gente. El Director que me acompañaba me hizo subir al estrado y ponerme ante la pantalla gigante en donde se expondrían imágenes para mi enseñanza, pero antes pidió silencio a los asistentes y me presentó, diciendo :

Amigos, por favor....guardad silencio. Deseo presentaros a nuestra nueva estrella, su nombre es Lisa. Los estudios desean compartir con ella los muchos éxitos, que estoy seguro vamos a lograr.

Me sentí ligeramente abrumada al ser presentada entre tanta gente, máxime pensando en las ropas que lucía ante ellos.

Como decía, Lisa protagonizará nuestra serie de 3 cintas de contenido especial. Pero....pero, antes deberemos educarla en este arte. Así que no tengáis muchas prisas por verla. Y ahora, pido una ovación para nuestra estrella Lisa.

Escuché aplausos, silbidos y algunas palabras malsonantes, pero en conjunto me sentí llena de orgullo y autoestima. Saludé a todos y me coloqué mas cerca del Director, con el fin de intentar que él cubriera la presentación con su presencia, en lugar de ser yo quien me expusiera.

El Director, siguió diciendo cosas, mientras me dejaba a su lado exponiéndome mas ante los asistentes. Incluso había desabrochado el único botón de mi blusa, para que los presentes me vieran más excitante. Habló de muchas cosas y todas de un corte muy excitante y cálido, para terminar diciendo :

Por tanto, nuestra estrella contemplará varias cintas por cada uno de los temas en los próximos días. Comenzaremos esta noche con la proyección "Historia de O", pero en la versión realizada por nuestros estudios. Por lo que os pido silencio.

Nos sentamos todos, mientras los murmullos hacia mi cuerpo semidesnudo se generalizaban tanto que llegué hasta escuchar barbaridades hacia mí, pero a los más cercanos les sonreí y me refugié en el sillón que el Director había elegido para mí y que me aislaba ligeramente de los presentes.

La proyección de la cinta duró una hora. Me sentí sumergida en el personaje, porque la protagonista O, se parecía extremadamente a mí. En cuanto las luces se encendieron, el Director me hizo subir de nuevo junto a él hasta el estrado para anunciar :

Ya habéis visto la cinta y el parecido de la protagonista con nuestra nueva estrella, verdad?. Ahora puedo anunciaros la segunda parte. Se titulará "El rapto de O", que protagonizará nuestra estrella Lisa, a quien tenéis ante vosotros.

Los aplausos y comentarios que escuché me hicieron sentirme muy pequeñita ante aquella manifestación. Además al tener desabrochado el único botón de mi blusa, me hacía parecer mas expuesta ante los presentes.

Pero el Director de la película que había anunciado que iba a realizar, seguía pesado una y otra vez en mostrar todas mis bondades. Lo que hizo que los presentes reclamaran mi desnudez. Y ya estaba a punto de desvestirme, cuando ví aparecer en el fondo de la sala al Dr. Remillard, que me hacía señas.

El Director al verme un poco distraída me preguntó a que se debía, en un susurro. Le respondí que el Dr. Remillard reclamaba mi presencia, lo que aprovechó él para decir :

Estimados amigos, nuestra estrella debe comparecer ante el equipo médico, por el bien de ella y de la próxima película. Dr. Remillard, puede llevarse a nuestra chica, pero déjenosla bien para que podamos disfrutar de ella en la pantalla.

Un coro de risas, mientras las miradas iban del fondo de la sala hasta mí. Yo bajaba ya del estrado y todos me aplaudían y vitoreaban, mientras el Director trataba de ganarse la atención de los mismos.

Cuando llegué ante el Dr. Remillard, me sentí a salvo. Me sacó de aquel lugar, sin mas contratiempos y me condujo a un lugar reservado. En cuanto estuvimos a solas, me dijo :

Lisa, he creído conveniente liberarte de esa panda de burros, empezando por esa especie de Director estúpido. Ahora estamos solos y me siento bien. Haberte podido admirar a lo largo de este corto día, ha supuesto para mí cambiar muchos conceptos de mí mismo.

Dr. Remillard, me hace ruborizar con sus comentarios.

Que boba eres Lisa. Te he visto y tocado desnuda. Sé que tu sólo has sentido toques médicos, lo cual te honra. Pero ahora estamos solos y te sigo diciendo de las delicias de tu cuerpo. Al menos, déjame emocionarme con la idea de poseerte algún día.

Jo, Dr. Remillard. Me hace sentir cruel y no lo soy. Sé que soy estéril en estos momentos, porque así se decidió por los jefes. Si tanto desea estar conmigo, para mí sería un orgullo darle mi cuerpo para satisfacerle, pero no sería imprudente ofrecerse una chica como yo a quien la va a reconocer?.

Pues lo de injusto, nada tiene que ver con lo que siento. Sinceramente, creo que no, pero es tu cuerpo...eres tú, Lisa. Nos tienes encandilados a todos.

Dr. Remillard, ahora estamos a solas. Me gusta ser libre y elegir mis amores, pero debo decirle que ud. me cae muy bien y que me sentiría feliz si decidiera poseerme.

Lisa, realmente estoy mas que tentado de hacerlo. Pero dado que soy la autoridad médica me calmaré. Aunque gracias por el ofrecimiento. De verdad te apetecería que te follara?

Pues, sinceramente sí, Dr. Remillard. Me gusta ud. como médico y como hombre.

Lisa, siento tanto por tí en estas pocas horas que no llegarías a entenderme, pero te agradezco el gesto por tu parte. Y si sigues pensando igual en unos días, yo seré el honrado al poder penetrarte hasta volcar mi lechada sobre tí. Pero, se me ocurre algo mejor que quizás te agrade también.

Y de qué se trata?.

Pues había pensado en salir al exterior. Caminar un rato y hasta acercarnos a ver a un amigo mío, que toca en una orquesta. Por cierto, te gusta la música?.

Bueno, algo sí pero no me tengo como una entendida. Mas bien soy una analfabeta en ese sentido.

Creo que este tipo de música te podría gustar. Es una música que se te mete dentro, te relaja pero a la vez te anima. Y si tienes la suerte de que llegue a calar en tu cabecita, será tu escudo ante la vida. Te atreves?.

Jo, claro que me atrevo. Venga, me encantará acompañarte a escuchar tocar a tu amigo.

Y salimos sin mas, los dos de aquel lugar, aunque pasamos antes por la suitte que me habían asignado, para cambiar mi vestuario y adecentarlo ligeramente para el mundo exterior.

Una vez en el exterior, después de mis primeras horas de contrato me sentía libre, feliz y viva. Pasear con él era algo que me hacía sentirme muy bien. Había un aura especial que me rodeaba, como una máscara invisible que me servía de escudo protector.

El Dr. Remillard era un tipo de persona que conseguía que me enloqueciera con cualquier situación que nombrase. Y aunque hacía pocas horas que le conocía, causaba un efecto positivo y total sobre mi mente.

Caminando, llegamos hasta donde se iba a preparar un pequeño concierto popular. Me indicó en donde sentarme y seguí sus indicaciones, sentándose él a mi lado.

Conversando de cosas intranscendentes, apareció ante nosotros un hombre bastante joven, pero con rasgos de un hombre adaptado a mil situaciones. El Dr. Remillard se levantó y nos presentó :

Hola Andy, me alegra verte de nuevo. Mira, te presento a Lisa. Es nuestra nueva actriz. Lisa, éste el Detective Andy. Es alguien importante y nos servirá de protección....jajajajajajaja

Remi, siempre tan gracioso. Lisa, encantado de conocerte. Si necesitas algo, sea lo que sea, ni lo dudes...acude al tío Andy. El te ayudará. Remi, me alegra verte de nuevo y gracias por la receta que me diste la semana pasada.

Le miré como atontada, pero al cambiar la mirada al Dr. Remillard....mi mente se confundía. Eran dos hombres que me enloquecían con su presencia. Me senté entre ellos dos y pude calmarme un poco, porque el concierto iba a comenzar en breves segundos, aunque los susurros de uno y otro llegaban a mi oído correspondiente.

Apareció en la plataforma para los músicos, el que sería mi tercer hombre en discordia. Era guapísimo y emanaba una calma tal que cuando sus ojos se cruzaron con los míos, sentí un escalofrío muy agradable. Pero tanto, Andy como Remi se percataron y el primero dijo en voz alta :

Remi, parece que nuestro SAX acaba de cazar a otra chica. No has notado que su mirada es irresistible para las chicas que acuden a escucharle?. A nuestra amiga reciente ya la ha afectado. Ya te puedes imaginar de quien partirán los primeros aplausos.......jajajajajaja

Les ví reírse a los dos, pero de un modo que me contagiaron, sin saber porqué. Reí junto a ellos y en cuanto supe el porqué, me puse colorada. Pero cuando SAX me miró sentí que la tierra se reblandecía bajo mis pies. Solo fue un intercambio de miradas turbadas, pero mi cuerpo se trastocó por completo.

Creo que Andy y Remi se percataron de mi confusión mental y solo intercambiaron sonrisas cómplices, mientras los tres nos disponíamos a escuchar a ese ser, cuya música ya sonaba dentro de mí, mucho antes de que hubiera puesto su saxo en posición.

Cuando, las primeras notas vibraron en el aire, me sentí sóla ante su concierto. No había nadie mas.....él tocaba para mí. Me sentí tan extremadamente subyugada con la música que percibían mis sentidos, que no era capaz de escuchar los comentarios de ellos. Y cuando terminó, me levanté y le aplaudí como si estuviera sola ante él.

Me miró, me sonrió.....y sentí que mi vida se escapaba. Era suya.....solo suya.

Los brazos de Andy y Remi, consiguieron, tirando de los míos, sentarme en mi asiento. Cuando salí de mi trance, me sentí muy aturdida y avergonzada. Les pedí disculpas por mi comportamiento. Realmente no sabía por qué me había portado de aquel modo. Pero creí entendí que sus miradas eran declaraciones mudas hacia mí.

No podía creer lo que me estaba sucediendo. SAX, el músico se había colado dentro de mi alma, pero Remi y Andy....ya hurgaban agradablemente dentro de la misma. Y recordé entonces a Ana. Ella era mi primera sensación de amor y estaba pura dentro de mí.

Cómo podía ser que sintiera amor por una mujer y tres hombres, al mismo tiempo?. No debía estar muy cuerda, pero así era como lo sentía. Estaba en semejantes meditaciones, cuando Remi reclamó mi atención para presentarme a SAX.

Pensé que mis piernas me traicionarían y me caería desvanecida. Era él. Sax ante mí. De frente a mí. Sólo ante mí. Pensé que debía estar en el cielo. Era el ser mas guapo del mundo y se había dignado a bajar de su Olimpo, solo para verme. Me sentía tan extrañamente feliz, que era incapaz de hablar.

El Dr. Remillard, ayudado por Andy me hicieron reaccionar. Me sentí como una tonta y les pedí disculpas a todos. El rubor cubrió todo mi rostro en cuanto supe como había reaccionado ante SAX y delante de ellos dos. Pero uno y otros, quitaron hierro a mi forma de escape mental mío.

Después de algunos chistes y un poco de risas entre los tres, me contagié, volviendo al mundo normal. Reí con ellos y me sentí la chica la chica más feliz del mundo. Y en cuanto estuve mas con mis pies en la tierra, o sea cuando ya me sentía mas real......noté que los tres eran mis acechadores. No sabía como interpretarlo, pero me agradó hasta tal punto que les dí lo mas positivo de mi vida. Les dí mi amor y mi amistad. Era todo lo que podía dar, pero parece que fue mucho más de lo que ellos hubiesen imaginado.

Estaba como alucinada aún en mis fantasías cuando unos tonos insistentes, me hicieron volver a pisar tierra firme y pude apreciar como Remi, miraba su avisador y decía :

Amigos, lo siento, pero tengo una urgencia. Lisa, nos vamos. Lo siento, otro día nos veremos. Te dejaré en los estudios camino del hospital.

Remi, yo puedo acercarla a la hora que me indiques. Estoy libre de servicio hasta mañana.

Y yo también puedo llevarla, aunque a mí, me conoce menos.

Gracias SAX, que la lleve Andy. Pero he de decirte que los tres la conocemos desde hoy. Yo un poco mas, pero tampoco mucho más. Que pena que no haya mas mujeres como Lisa, porque es encantadora aunque tenga su personalidad. Bueno, chicos...Andy, tu te encargas de ella......y tu SAX, a ver cuando sales de tu escondite y me llamas. Cuidaros amigos. Lisa, me he sentido muy feliz de tu grata compañía. Andy y SAX cuidarán de ti, de eso estoy plenamente seguro.

Tranquilo Remi, nosotros la cuidaremos, verdad SAX?

Pues claro, nunca se tiene la oportunidad de estar ante una chica tan maravillosa como Lisa.......jijijijiji

Vale, me voy tranquilo. Hasta muy pronto.

Nada mas irse, me sentí algo nerviosa ante el detective y el músico. Pero solo fue una fracción de segundo, porque mi mente comenzó a sentir fuertes oleadas de sensaciones nuevas y muy agradables.

La velada junto a ellos se me hizo extremadamente corta y me sentía tan bien, que cuando llegó el momento en que debía volver a mis tareas, me sentí odiarlas por un momento. Pero en breves segundos, supe que gracias a esa nueva actividad en mi vida, había conseguido conocer a tres hombres maravillosos y ni que decir de esa mujer, llamada Ana por la que mis fibras vibraban sin sentido alguno.

Pensé, qué me depararía el destino en un futuro inmediato?. Pero eso era cuestión de mi identidad celestial, de la cual no poseía mas que la dicha de poder vivirla en este preciso momento.

Cuando fue el momento de despedirme de SAX, me acerqué a él y estampé mis labios con un beso suave y sincero en los suyos, que le dejó impresionado. Después le miré a los ojos y al ver su mirada, supe que estaba ante la pureza de la vida y el amor.

El rubor se encargó de señalarme ante los dos, mientras Andy reía ante mi reacción. Y cuando le miré, algo asaltó dentro de mí. Me iba con uno de mis hombres. No era Remi, no era SAX, pero era Andy.

La mirada limpia de Andy me alborotaba excesivamente y SAX, comentó :

Cuídala amigo. Es una chica maravillosa. Y cuídate tu también de paso, porque creo que esta chica nos ha cazado a los tres en una sola redada....jijijiji.

Puede que tengas razón, pero el tío Andy sabrá cuidarse y además cuidar de la chica entregada a su protección......jejejejejeje

Les escuchaba hablar y mi cuerpo se derretía, sin poder hacer gesto o acción alguno para agradecerles cuanto decían sobre mí.

Cuando me alejaba junto a Andy, mi mente obligó a girar mi cabeza hacia el lugar que habíamos ocupado momentos antes. Y allí estaba él, sentado mirando como me alejaba. Y sentí un escalofrío al fisionarse nuestras miradas. Una lágrima errante cayó de mis ojos, cuando torcimos por una calle transversal. Intenté que Andy no me lo notara, pero él, apretando un poco mi brazo desnudo, me dijo :

Cálmate Lisa. Le podrás ver un montón de veces más. Y aunque esto vaya en contra de mis pretensiones, soy capaz de llevarte yo mismo junto a él.

Le miré llorando como una niña pequeña, pero él se limitó a arroparme con sus brazos y besarme en la frente y las mejillas con tanta ternura, que me sentí descomponerme mientras era consolada.

Cuando conseguí serenarme un poco, me separé de él y le besé en los labios, con toda la gratitud y amor de mi corazón. Le sentí algo sorprendido ante semejante acto de gratitud mía, pero me abrazó entre sus fuertes brazos y me consoló de un modo mucho más humano de lo que hubiera sentido alguna vez en mi vida.

Pocos minutos después, él fue quien separó nuestros cuerpos y dijo :

Venga Lisa, anímate. Tienes mas amigos que la mayor parte de las personas que conozco. Y además sé que tendrás muchos más. Eres de una forma de ser, que no recordaba desde hace muchos años. Tus amigos te cuidarán. Y yo que ya me siento mas que tu amigo, te protegeré mucho mas aún.

Le miré arrasada en lágrimas, pero sus palabras eran tan maravillosas y profundas, que me dieron la fuerza que no conocía desde hacía ya mucho tiempo.

Para no intentar repetirme en mis actos, que ansiaba con hacer, me separé de él y me dejé llevar hasta su coche. Abrió mi puerta galantemente y una vez que estuve instalado en el interior, cerró suavemente la puerta.

En cuando se sentó frente al volante y darme un cariñoso pellizco en mi desnudo muslo izquierdo, conectó el encendido y salimos con cierta fuerza hacia el tráfico de aquel día maravilloso.

De reojo, le miraba conducir, pero también apreciaba su forma de saber estar. Si antes me había licuado por SAX, tenía que reconocer yo misma, que en estos momentos Andy ocupaba mi mente y mi corazón.

En un momento de tráfico mas relajado, me miró un segundo y me dijo :

Lisa, eres ese tipo de mujer que podría hacer que una roca sintiera amor. Y yo que no soy una roca, me siento feliz de haberte conocido. Esto cambiará mi vida, la está cambiando ya, aunque nunca me volvieras a hacer caso, ya nada podría cambiar este maravilloso momento que siento junto a ti. Ahora, quizás no entiendas muy bien mis palabras, pero más adelante las entenderás y serás consciente de la fuerza que tienes.

Intentando analizar sus palabras, mientras le miraba llena de una gratitud y quizás amor, que yo desconocía, debía reconocer que no encontraba sentido a sus palabras.

Después de tomar muchos desvíos llegamos hasta los estudios. Detuvo el coche ante la entrada principal y paró el motor, al tiempo que me decía :

Lisa, estás en tu área de trabajo. Espero que sigas queriéndome alguna vez más. Y también confío y deseo que me sientas como tu amigo y protector. Bueno, ya no me enrollo mas, sólo decirte que me has gustado como persona, mujer y amiga.

Gracias Andy. No te olvidaré en mi vida. No podría hacerlo, eres alguien muy importante para mí. Y aunque te parezca extraño, hoy he conocido y he estado con tres hombres maravillosos, cada uno en una actividad distinta pero todos llenos de humanidad y calor.

Lisa, nos veremos muchas veces, si a ti no te importa. Pero incluso ahora mismo, siento deseos de proponerte en matrimonio. Sé que lo entenderás como una barbaridad, pero es lo que mi corazón siente por ti. Y no me suele engañar. Pero, al margen de lo dicho espero y confío que me perdones por ser tan atrevido.

Andy, no tengo nada que perdonar. Lo que has dicho es algo muy gratificante para cualquier mujer. Y para mí es especialmente agradable. No te olvidaré en mi vida, de eso puedes estar seguro, pero hablar de matrimonio ahora, no creo que sea muy bueno para ti. Sabes que tengo un contrato por un año con los estudios y también debes saber el tipo de películas que voy a realizar, de las que no me siento nada orgullosa, pero que no tengo mas remedio que realizar, ya que mi palabra es honrada y no sería capaz de dejar en la estacada ahora a tanta gente que se está preocupando por mí.

Lisa, cuídate. Ya nos veremos. Ahora creo que es el mejor momento para que salgas del coche. Pero ten en cuenta que estaré pendiente de ti, aunque decidas irte con SAX o con Remi, o con otra u otro.

Tras quitarme el cinturón de seguridad, me giré un poco y alzando mis brazos desnudos, me abracé a su cuello y le besé dulce y apasionadamente, sin que él me tocara en momento alguno, aunque si permitió un beso profundo.

Cuando me retiré de su boca, le miré con mirada turbia y mi alma le comunicó todo lo que la suya estaba ansiando saber. Me sonrió y tras apretarme ligeramente mi mano derecha, me hizo un gesto para que me fuera. Supuse que lloraría como yo.

Nada mas bajar del coche y cerrar la puerta, salió como si tuviera cohetes en el coche. Y no sé si fue mi imaginación o realmente lo hizo, llevó su mano derecha a sus ojos y la pasó por los mismos.

Le perdí de vista, en menos de dos segundos y tras secarme las lágrimas incipientes, subí las escalerillas de acceso a los estudios. Me sentía feliz y contenta. Decidida a afrontar cualquier problema en mi nuevo trabajo.

Nada mas entrar, Ana apareció ante mí y tras besarme, me preguntó :

Donde has estado cielo?. Estaba ya desesperada por ti.

Salí con el Dr. Remillard y después acudimos a un concierto de un tal SAX que me hizo vibrar con su música y su mirada dulce y limpia.

Te entiendo Lisa, yo también pasé por esa fase y ese mismo SAX era una bendición para mí. Bueno, dime que pasó.

No pasó nada especial. Antes de empezar se nos unió un Detective llamado Andy. Y que maravilla también de persona.

Andy, claro. Tenía que aparecer. Es como un fantasma que aparece en los momentos especiales. Ten cuidado con él, es muy buena persona, guapo y todo lo que tu quieras, pero podría arruinar tu vida. A veces resulta demasiado cargante.

Asentí, aún sin poder decir algo a favor o en contra de ese Andy, que a mí me pareció un maravilloso ser y quizás alguien en quien poder confiar de por vida. Pero nada de mis pensamientos le dije a Ana, que estaba más guapa que ayer y que me hacía deshacerme de emoción y amor.

Y justo entonces, las imágenes de SAX, Andy y Remillard se volcaron en mi mente y tuve que hacer un esfuerzo supremo para poder aislarlos a ellos de Ana. Qué me pasaba?. Es que me estaba enamorando de cuantos seres encontraba en mi vida?.

Eso no podía ser. Sabía de mi condición de bisexual, pero no podía complicarme la vida con amores múltiples. No debía, pero mi alma era mas fuerte que mi razón y así estaba sucediendo.

Ana, que a pesar de parecer una mujer fría y sin sentimientos, era la chica más agradable en presencia, en trato y por supuesto en amor. Ya había tenido tiempo de comprobar parte de ella la noche anterior en mi casa.

Cogiéndome del cuello con mucha ternura, me atrajo hacia ella y me besó a la vez que me hacía entrar en el interior de los estudios. Me sentí de nuevo disparada y maravillosamente feliz.

Estaba anocheciendo ya por momentos, pero aquella especie de recibimiento me embargó en una sensación de la que ya no sería capaz de librarme en mi vida.

Al parecer estaba condenada por los más altos designios a que mi alma se aliara con cuantos seres me tropezara en mi corta y desde hacía unas horas, prolífica existencia.

Según entraba en los estudios y mientras cerraba la puerta de acceso Ana, uno de los auxiliares en la Gerencia de Gestión, se aproximó a nosotras corriendo. Al verme, me dijo :

Lisa, pero donde te habías metido?.

Jo, pues salí a dar un paseo con el Dr. Remillard y luego me entretuve con unos amigos.

Lisa, yo no soy quien para decirte que debes y que no debes hacer, pero como consejo te daría que preguntes antes de salir. Te llevan esperando en la clínica para las vacunas, por espacio de dos horas. Y además hay una sesión de cine en la que figurabas como invitada especial, que comienza dentro de media hora.

Lo siento, no sabía las actividades que tenía pendientes para hoy.

Bueno, intentaremos apañarlo. Ahora acompáñame a ver al Gerente y que él decida que es lo que se puede hacer.

Miré a Ana, que me miraba con ojos entristecidos. Era la segunda vez que en pocas horas, nos separaban. Pero la di un beso con mi gesto y seguí a aquel hombre, que estaba más nervioso que yo.

Llegamos hasta el despacho del Gerente. Y en cuanto el auxiliar hubo cerrado la puerta, me echó una bronca terrible por mi ausencia sin notificar. Y añadió que por ser la primera vez no tomaría medidas, pero que los técnicos sanitarios y el Doctor exigirían pago de cuotas especiales. Así que yo sería la tuviera que intentar paliar sus problemas.

Lisa, como no hay tiempo para que pases tus chequeos. Báñate, maquíllate y ponte un vestido largo que encontrarás sobre tu cama. Y nada de ropa interior. Y en cuanto estés dispuesta ve directamente a la sala de proyeccionesX. Yo avisaré a los doctores de que acudirás después de la sesión de cine. Quizás ellos se animen a esperarte, pero les diré que tu pagarás sus horas extras. Te parece bien?.

Asentí, un poco afligida por no haber conseguido hacer las cosas bien. Aunque no me importaba después de lo que había vivido en aquel final del día.

Me fui a la suitte y nada mas entrar, derecha al baño. Pero la curiosidad pudo mas que yo y me asomé al dormitorio, descubriendo el vestido que debía llevar.

Era de locos llevar aquella cosa tan escotada y tan suave como una pluma, aunque tenía un cierto peso y su caída debía de resultar magnífica. No perdí tiempo y me duché aplicándome geles de mi agrado y que protegían mi piel. No me lavé el pelo, porque hacía poco que lo había hecho y hubiese tardado una eternidad en secarlo. Me lo arreglé cuidadosamente y después maquillé ligeramente mis facciones, así como mis pezones y sexo.

Pero en cuanto volví al cuarto, me descorazoné de nuevo. Me puse esa cosa llamada vestido. Tenía casi mas escote que vestido. Por detrás nada. Una vez colocado se veía perfectamente desnudo el anuncio de mis nalgas. Por los costados, nada hasta algo mas abajo de mis caderas. Y por delante un escote profundo y que me dejaba mostrar todo mi ombligo. Me cubrían los pechos las tiras de seda transparente que se sujetaban con una fina cadenilla dorada. La transparencia era tan brutal, que me sentía más provocadora que si bajara desnuda. El color de la seda era un rojo fuego que contrastaba con el tono de mi piel.

No le dí mas vueltas y tras calzarme unas sandalias, salí hacia la sala de exposición.

Bajé las escaleras si cruzarme con alguien de los estudios y avancé por el largo corredor, en donde sentí algo de fresco al ir tan desnuda, hasta que alcancé la sala previa a la de proyección. Había un montón de gente, que nada mas entrar se quedaron mirándome y algunos hasta comiéndome, cosa que no me extrañó, pues iba provocadora a tope.

El anfitrión y Director de una de las películas en las que intervendría en breve, se vino casi corriendo hasta mí y tras darme un par de besos en las mejillas y toquetearme a su antojo, me cogió del brazo y me fue presentando uno por uno a todos los invitados.

Decir, que mi rubor apenas se notaba, gracias a la tonalidad del vestido aquel. Pero el sofoco que sentía dentro de mí, me hacía presagiar que al final lo notarían.

Bebí algunas copas de martini, siempre atendida por solícitos invitados. Cuando Ana me vió se quedó medio aturdida y muda de asombro. Pero sólo duró una fracción de segundo, que solo ella y yo percibimos. Se acercó a mí y ante los demás invitados e invitadas, me besó en los labios. Me dejé besar y correspondí tímidamente, mientras escuchaba los murmullos de los más cercanos.

Después del beso de Ana, que ya no se separó de mí, agarrándose a mi brazo izquierdo unas veces y otras pasando su brazo por mi desnuda espalda, vimos al Dr. Celticock conversando con algunas invitadas, pero nada mas verme se disculpó con ellas y se vino hacia nosotras dos.

Me miró, de arriba abajo y después de mover su cabeza con una sonrisa de lo más pícara, me dio un par de besos y nos llevó a un lugar mas apartado. Y allí conversamos de todo un poco. Ana, que no se separaba de mí, estaba espléndida. No tan sugestiva como yo, pero sentirla vestida así junto a mí, me hacía ponerme muy excitada. Su vestido largo de color negro, de amplios escotes y abertura en su cadera izquierda, la hacían extremadamente atractiva.

La antesala de la proyección fue bastante agradable, a pesar del nerviosismo que sentía al vestir de aquel modo tan provocador. En un momento determinado, se anunció que iba a comenzar la proyección. Momento que aprovechó el Dr. Celticock par decirme :

Lisa, después de la proyección vendrá a buscarte en Dr. Ajeno, para que te ponga las vacunas pertinentes y te explore de nuevo. Puede que esté yo también, pero por si acaso no lo estoy, te aviso.

Asentí ante su mirada cálida y entramos en la sala. Me senté en un lugar en la primera fila en donde sentí algo de fresco por todo mi cuerpo. Ana, se quedó a mi lado derecho, mientras el Director lo hacía al otro lado. Intenté por todos los medios recostarme sobre Ana, para que me aportara el calor que necesitaba.

Ana, no sólo permitió que me recostara contra ella, si no que además acarició mi cuerpo hasta dejarlo excitado, pero con una temperatura que me permitió ver la pérfida cinta hasta el final. El contenido no valía la pena para mí, aunque para Ana y sobre todo para los hombres a los que podía apreciar ligeramente, parecía haberles encantado. El autor de la obra estaba firmada por un tal Mr. JOPI.

Cuando las luces se encendieron de nuevo, conseguí adivinar alunas expresiones de los invitados. La cinta fue aplaudida con tanto entusiasmo, que al final tuve a unirme a los aplausos. Y al mirar a Ana, pude ver como el Dr. Ajeno me miraba y me hacía gestos con su mirada.

Sin embargo, fui capturada por el Director, quien haciéndome subir a la tarima me expuso ante los invitados, mientras decía alabanzas sobre mi físico, para terminar con el remate :

Y cómo es dado en estos menesteres, nuestra próxima protagonista, ahora deberá bajar a hacer sus revisiones médicas correspondientes.

Estuve a punto de darle un beso de gratitud, al liberarme de un modo tan agradable. Me despedí de él y de los invitados, entre sus sonrisas lascivas. Llegué hasta Ana y la besé en los labios delante de todos, mientras escu

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