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Accidente en la Jungla (3)
No Consentido- 2008-03-07 09:14:57
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ACCIDENTE EN LA JUNGLA (3)
 
NOTA ACLARATORIA: Dado que los anteriores relatos resultaban poco detallados y bastante subjetivos -puesto que el comentario de la protagonista dejaba mucho que desear- esta tercera entrega viene añadida con trozos del diario del Padre Joaquín, lo cual nos ayudará a ver la historia desde el punto de vista de dos de los implicados en la trama. Tengo que dar mi agradecimiento a determinado autor de relatos que me indicó dónde hallar parte del diario del sacerdote, lo cual me ayudó a desarrollar esta historia.
 
 
 
Rendida en el suelo; estaba rendida al mismo tiempo que supercabreada por lo que acababa de hacer. Aquellos negros, aquellos salvajes, aquella puta selva... 
¿Que coño me estaba pasando? ¿Cómo me había atrevido a hacer lo que hice con esos bichos? ¿Cómo he podido caer tan bajo?. Me entraba una rabia que me daban ganas hasta de arañarme, de arrancarme los pelos, de...
 
Estaba esperando al cuarto. Ya sabeis, me tenía que follar a cuatro negros para que se les calmara un poco la sed acumulada por estos años de castidad forzada. Me incorporé, intenté despacharlo corriendo y...
 
Entre la penumbra distinguí una sombra. Una sombra de alguien alto, algo encorvado y que caminaba con dificultad... Jajajajjaa.... para vosotros, pervertidos que, seguramente disfruteis de lo putas que lo pasé, os diré que  si os imaginais a otro energúmeno de esos que venía dispuesto a follarme, os equivocais: se trataba del padre Joaquín, el misionero.
 
"¿Que ocurre, padre?" -le pregunté-
 
"Nada, hijita, nada.... solo que... "
 
 Hizo una pausa y ví que tragaba saliva con dificultad."...Es que... -continuó. le costaba hablar- ... a mi me consideran casi como uno más de la tribu y... -prosiguió- en el sorteo de a ver a quien le toca verter su semilla en tí, vamos, ya me entiendes, pues, pues..."
 
Hizo un esfuerzo por continuar.
 
"Digame -le insté- ¡¡¡ dígame de una puta vez!!!"."
 
 Era tal mi mosqueo por todo lo que me estaba pasando que al final lo pagaba siempre con ese jodido cura...
 
...............
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
(.....) Padre Joaquín (...) adopté ese nombre por mi preceptor un hombre santo y piadoso que (...), pero bien sabe el señor que bajo mi hálito de santidad se esconde una carne en cuya efervescencia juvenil sufría de arrepentimiento al derramar su fluido. Sí, nunca conocí hembra. Nunca supe de los misterios de la carne. ¡Qué menos de los misterios del alma! A veces, al no comprender las cosas les damos un nombre, las definimos, creyéndonos así que comprendemos el misterio que se nos escapa (...) No sólo ignoramos, sino que ignoramos que ignoramos, y a la hora de ignorar, al etiquetar, lo que a unos les supone gloria, a otros nos supone pecado (...) No he sentido nunca tan cerca una hembra como sentí a mi madre, pese a que falleció cuando  yo aún era muy joven. He seguido los senderos del señor desde edad muy temprana, y (...) sus caminos me llevaron a este poblado. Ahora, aquí, ante ella, posiblemente me hallo ante la mayor prueba de cómo el demonio usa la tentación para probarme. No sé, estoy tan confuso y (...)
La conozco y sé quien es; veo poco la prensa, y aun menos la televisión. Quiero decir, que la veía poco cuando estaba y estoy en algun viaje de regreso a casa. Pero como los informativos son necesario alimento para quienes, como yo, procuramos estar alerta de donde se halla el sufrimiento y dolor en el mundo para salir a combatirlo, a ella la ví varias veces por esa pequeña pantalla. Llega bastante; es una mujer deliciosa que expira voluptuosidad por donde pasa; pese a todo, creo descubrir un cierto aire arrogante y prepotente. No sé, no puedo saberlo, solo asumiré la faceta que de ella me ha enviado el señor. Ella es mi prueba, mi tentación (...)"
 
"Que yo -prosiguió- era el cuarto afortunado."
 
 ¡Qué estúpida!, ¡Qué engreida!, ¡Qué mal hablada!... blasfemias, insultos, ... es algo diabólico... con lo modosita que se le vé ante la cámara... desde luego...
  Basta con que yo le dijera que era el cuarto como para que ella se echara a reir de forma prepotente , al tiempo que me decía
 
 "JAJAJAJAJAJAJAJAAJA....... No padre, usted no es el afortunado....jajajajajajajajaa.... la afortunada soy yo...
Ande, no moleste más, marchese y déjeme dormir de una puta vez."
 
Marché indignado... indignado por aquella actitud, por aquella mujer, por aquella arrogancia. No sé si estaba haciendo bien. Por un lado, la calentura ya me subía. Pero por otro, pese a todo estaba superando bien la prueba que Dios me había soltado.
 
Estuve toda la noche reflexionando. No sé que diría o pensaría ella de mí, pero durante los dos días que llevaba allí siempre  me había tratado despectivamente. Pese a que el climax sexual se palpaba en el ambiente y yo y mi libido no éramos ajenos a aquello, despues de lo ocurrido esa tarde (ni siquiera me había dado las gracias en todo el tiempo que llevaba allí), me podía más la rabia e indignación que sentía hacia ella que la atracción física o sexual que su cuerpo pudiera despertar en mí. Reflexionaba, reflexioné mucho esa noche. Era, sin duda, una enviada del maligno; pero no solo por su impronta lascivia, sino porque la maldad habitaba en ella. Parecía que, al margen de las formas, no había en ella nada de humano. Y (....)
 
Así pensé, pensaba y reflexionaba al tiempo que en mis oraciones le pedía a Dios que me iluminara y me diese comprensión para actuar de la manera más cristiana durante todo aquel trance. (...)
 
...............
 (De la libreta de notas de "Cristina")
 
  Me libré de una buena... no creí que pudiera hacérmelo con otro negro asqueroso despues de lo mal que me sentía y el cabreo que tenía conmigo misma. Menos mal que el cuarto era... el puto cura ese.... jajajajajajjaajaja.... ese viejo que a lo mejor ni se le levanta.
 
Bueno... me hizo gracia el chiste... " No padre, usted no es el afortunado, la afortunada soy yo... jajajajajjaaa... ande, ande, márchese por ahí a repartir ostias y bendiciones... jajajajajajajaja.... la verdad es que tengo cada ocurrencia... hummm... no sé, parece que me ha cambiado el humor. ¿Será poor el superorgasmo que tuve? ...uffffff no lo quiero ni recordar... todo lo bien que me supo me produce asco... es como si lo tuviera que hacer con un bicho, con un animal... uaggggg.... pero mejor no pensar en eso.
 
¿Feliz...?  no sé, me alegró eso, que el cura fuera el premiado. Pese a todo, no sé porqué, ahora mismo mi moral está por los aires. Estos salvajes no acaban conmigo. ¿Quienes piensan que soy yo?... jajajajajajajaja.... y encima ese curita mediando entre nosotros... pues no esta mal, oye... ayyyyy.. se me acaba de ocurrir una idea que... jajajajajajjajaajjajaa.. espera, voy allá...
...............
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
Me despertó de malas formas. Estaba en mi tienda durmiendo y ella llegó en plena noche.
"¿Que pasa padre,-me dijo- se ha quedado dormido rezando?... "
"No hija, no... ¿ha sucedido algo? ¿Que hace usted aquí?."
No respondió. La educación en ella brillaba por su ausencia. Me hizo un gesto para que me incorporara al cual yo respondí.
 
"A ver -me dijo- explíqueme ciertas cosas porque..."
 
Empezó a preguntarme por las costumbres de la tribu. Yo, que aun estaba medio dormido, hice un esfuerzo por escucharla. Reconozco que no tenía ganas de su presencia allí, así que intenté responder buenamente a sus preguntas con el ánimo de que se marchara cuanto antes. 
 
"..sí, ya le digo, si... ellos no son polígamos; es más, cuando el marido de alguna mujer muere, ellos piensan que el espíritu del difunto aun puede fecundar a la mujer y..."
 
" ¡Buen argumento para las adúlteras y las putas! -me interrumpió-  jajajajajajaja."
 
 Me calmé. O al menos lo intenté. Jamás llegué a sentir tanto rencor por alguien como lo sentía por ella. Que el Señor me perdone pero (...) ¿qué le pasaba? ¿por qué se interesaba por todo ello? y esa risa... parecía tan... parecía que el propio diablo se reía a traves de ella desde el mismísimo infierno.
 
Estuve respondiendo a sus preguntas a medida que me daba cuenta que su alegría iba in crescendo. Me preguntaba adónde pretendía llegar con todo ello hasta que al final me dió la respuesta.
 
"Ya está, padre, ya está.... jajajaja..... ¡bien!, ¡bien!, ¡bien!... va a tener usted la oportunidad  de poder sacar a alguien del infierno..."
 
 ¡Del infierno! En esos momentos yo tambien la veía como vecina de tal antro aunque bajo otro punto de vista.  Seguía  sin entender nada, pero prestaba atención:
 
"Vale pues... padre, le tomo por marido.... ¡ja! ¿que le parece?."
 
 Aunque me cogió algo aturdido, entendí la idea y ví adonde quería llegar. Entre los miembros de la tribu, el respeto a la mujer del prójimo era sagrado. Tenía aquella civilización salvaje, muchas actitudes que nos hacían parecer sociedades menos salvajes que las nuestras. Sé que en nuestra civilización el adulterio, el onanismo, la sodomía, la homoxesualidad, etc, está a la orden del día. Allí no, allí aun había algo que les hacía parecer la sociedad perfecta cristiana sino fuera porque aun conservan sus supersticiones y ritos.
 
"Pero hija, no entiendo como..." -me dirigió tal mirada de odio que casi me asusté. No sé, pero tenía un hálito fuerte, una personalidad tan arrolladora que en esos momentos me dominaba.
 
"¡Déjese de ostias, padre!...Usted no cree en sus ritos, así que nos casamos tal y como manda la Ley de la tribu y de cara a Dios o a María Santísima no ha pasado nada..., todo mentira. Usted no tiene que renunciar a nada, solo hacer esa puta pantomima conmigo y así me dejan en paz esas putas alimañas... o eso o..."
 
Era asquerosa... era insoportable... era blasfema... era chantajista... era la mejor carne y la peor sangre que encontré en la tierra.
 
"... o, -prosiguió diciendo- voy a ellos, padre y les digo que usted se corrió fuera...jajajjajajajajjaa... ya sabe... ¡demonios uhhhhh..... espíritus que se alimentan de su semen.... uhhhhh...! .... jajajajaa.... a usted se lo cargan.."
 
Callaba, solo callaba. Tenía la mirada en el suelo.; prefería mirar cualquier gusano de la tierra antes que a ella. Salí de la tienda sin dirigirle la palabra, ni una mirada siquiera. Esperé un rato; intentaba calmarme, pensaba...
 
En el cielo, el día se asomaba con un hermoso amanecer.(...)
 
...............
(De la libreta de notas de "Cristina")
 
""El cura; ese tipejo que no tiene otra cosa que hacer que venirse a repartir salmodias entre los negros me ha ayudado. Habló con los de la tribu y, muy a sus pesares, tuvieron que acceder por mi condición blanca a un matrimonio acorde al color. Por lo visto, la cosa no fue bien sencilla, pero el puto misionero parece un buen negociante, sobre todo cuando bajo su cabeza pesa mi amenaza. Le ofrecieron de todo por que no se uniera conmigo... jajajaja... no sé muy bien como serán esas complejas leyes y supercherías, pero se van a joder esos salvajes a partir de ahora. Esto no va a quedar así. ¡Cómo me trataron!... ¡Como si yo, yo, yo, fuera la puta del pueblo... ! no, no, no, no.... esto no va a quedar así... me las van a pagar... lo juro...
Y luego ese cura, ese jodido cura... ¿Qué le pasa? ¿porqué se comporta tan distante conmigo?...jajaja.... seguro que es porque lo pongo bien caliente y como el pobre no puede pues... jajajajajaja... ese piensa que soy tonta. Lo que tiene es una calentura conmigo que le va a reventar la polla. Bueno, en una hora empezará el ritual de boda y... ¡hala, a hacer la pantomima!...""
 
Cuando escribía en mi libreta de notas las anteriores palabras, me llenaba del optimismo y la seguridad que da la ignorancia. Poco sabía de que las cosas tomarían un cariz muy distinto del que suponía. Y ahora me arrepiento, me arrepiento de todo lo que hice, de como me porté con el Padre, con los salvajes, con todos. Pero debo confesar que ese arrepentimiento no viene fruto del daño que les pude hacer a ellos, sino del resultado de su venganza contra mí.
 
Según el ritual salvaje, la ceremonia de casamiento eran las danzas, flores, agasajos, etc. Se hizo esa noche al calor de la hoguera. Ellos brincaban, bailaban, y, en el fondo se sentían un poco tristes. "¡Que se jodan!" -pensé; su tristeza era mi felicidad. En cambio, al novio, al padre lo ví serio, bastante serio. Parecía mosqueado. ¿Mosqueado?.... ello me molestaba un poco. Debería sentirse orgulloso, complaciente, feliz de que, aunque fuera en broma, una tía como yo lo hubiese elegido de esposo. "¡Gilipollas!", pensaba... me dirigí a él, me acerqué un poco al oido y, por hacerle una gracia le susurré..
 
"Padre, no se olvide que en la noche de bodas... jajajajaa... ni tocarme un pelo.. ¿se imagina lo que podría decirle de usted a estos salvajes? ¿se imagina lo que podría decir de usted en la televisión cuando vuelva?... jajajajaa..."
 
Él sabía bien a que me refería; el ritual de la boda incluía que los amantes compartieran durante las tres primeras noches un lecho especial. Se trataba de una especie de saco de dormir fabricado con pieles y bastante ajustado. En él cabrían bastante estrechas dos personas, y solo tenía una abertura para sacar las cabezas. Por lo visto, la chorrada por lo que se habían inventado  aquello era para evitar que en las tres primeras noches, deambularan  entre los amantes los espíritus del aire, y que el hálito sexual de los cuerpos no fuese corrompido por esos diablos o qué sé yo... vamos, que imaginación sí que le echaban esos putos bichos.
 
Acabamos la fiesta y nos hicieron un pasillo que conducía a nuestra tienda. Abrí el pliegue que hacía de puerta y pude ver allí en el suelo el susodicho catre nupcial : Kelembek, le llamaban. Yo ya me iba a meter en él y darle las buenas noches al padre. Por supuesto, él que durmiera en el suelo o que se fuera por ahí a masturbar monos. Pero por lo visto no pudo ser, no,  ¡Que va!... los negros esos estaban aguardando fuera, esperando recibir nuestras ropas para después asomarse y ver que ambos estábamos juntitos dentro del Kelembek; luego se marcharían. Eso me dijo el padre. ...JODER.... y "..¿a estos putos gilipollas que les pasa?... tendrían que haberlos matados a todos... venga, padre, venga... parece que la pantomima todavía no ha acabado."... me dí la vuelta y me empezé a desnudar. El misionero ya lo había hecho, y estaba dentro del saco. Afuera de oía el rumor de los salvajes.
Dentro de la tienda, para joder a los morbosos que leen esto, no había luz, por lo que el cura no me pudo ver mientras me desvestía. Cogí mis ropas, las arrojé fuera de la tienda y...
 
...............
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
(...) así fue, Señor como entró y se posó a mi lado tu adversario. La tuve más cerca que a ninguna mujer aquella noche y, sentí por una vez la dulzura de las llamas infernales que ebullían por mi bajo vientre... (...) Perdóname, Señor, perdona mis pensamientos y sentimientos, pero el más humano de los pecados no llegó a consumar el acto. Era un sitio tan estrecho y apretado. Era un lugar donde bailaba en el aire cual plaga mortal la fornicación... era mi cuerpo que respondía a los instintos más grotescos y... era ella. En un principio, mis ojos descubrieron a través de las sombras su recortada silueta de hembra; sí, mis ojos y mi imaginación, pues no hay lugar para el pecado que antes no halla encontrado su asilo en la mente.(...) mientras se adentraba en la estrechez del lecho, no pude evitarlo, y sentía como su carne rozaba mi cuerpo. Estába tan apretado que... Al principio introdijo sus piernas... ¡Dios bendito! ¡Cómo pude notar su olor a hembra, su suave piel tan cerca de mí!... Al deslizarse hacia dentro, sus pies tocaron accidentalemente aquello que inspiraba mi virilidad y que se encontraba en perfecta erección. Sentí un cosquilleó, una pasión tal que sólo ella logró apagar con sus viles palabras
 
"Vaya -dijo- parece que Dios te ha abandonado, ¿eh?... Pues ya sabes, a un lado, ni tocarme y si estás caliente te haces una paja, pero no salpiques..."
 
Ella en esos momentos no sabía que el Kelembek era analizado por los miembros de la tribu para ver si se habían vertido restos de semen fuera de la vagina o la boca. Yo no podía hacerlo. Pero, ¡que me perdone el Señor!, mi excitación primera se transmutó en odio al oirla hablar así... sentía algo que jamás he sentido antes con cosa humana. ¿Humana?. Sigo dudando que lo fuera...".
 
Al meterme dentro del Kelembek, ví que el viejo estaba empalmado.Me día cuenta, porque al deslizar mis piernas por la abertura, mis pies dieron contra su polla. Tenía una gran polla el curita, sí.   Me hacía gracia. Le advertí que no pensara ni rozarme, cosa dificil pues estábamos bien enlatados en la mierda aquella. Los negros de la tribu se asomaron por la tienda. Nos vieron ahí juntitos a los dos, examinaron nuestras prendas para aseguarse que estábamos desnudos y se fueron... probrecillos, iban empalmados .... QUE SE JODAN.... QUE SE JODAN.... QUE SE JODAN...
 
Lo del cura me mosqueaba. Este cabrón -pensaba- podía haberme evitado la mierda que pasé con estos putos salvajes si se le hubiese ocurrido antes mi idea. Me encontraba en una posición bastante privileguiada. Sabía que tenía la sartén por el mango en esos momentos, que era yo la que dominaba la situación, y ello me animaba. Era como en casa. Jajajaja.. conmigo no puede nadie. Yo soy la que manda, en la ciudad, en la selva... soy la reina... he nacido para eso... jajaja.
 
Sin embargo, no pensaba sino en vengarme de todos, para sofocar la rabia que me hizo sentir toda aquella humillación de los anteriores días,  empezando por el cura. Así que empezé a moverme un poco. Él se dió la vuelta a un lado para evitar rozarme más. Sin embargo, sabía que estaba despierto y excitadísimo. Yo me aproveché de ello. Empezé a quejarme de lo estrecho que me resultaba aquello y no paraba de moverme mientras suspiraba y gemía... jajajajaaja... empezé a gemir de una forma provocativa... y seguí moviéndome, y refregando mis pechos por su espalda, mis muslos por sus piernas, mi coño por su trasero... y gemía, suspiraba y me quejaba de lo incómodo que se estaba allí... oí como respiraba agitadamente y se encorvaba. Me dijo que ya se habían ido los salvajes, que ya podía él salir de allí, que... pero le avisé que si a alguno le daba por asomarse en plena noche y lo veía fuera del kelembek, la situación sería peligrosa... no quería que se marchara, lo que quería era provocarlo, joderlo... el pobre estaba que se salía... jajaja... empezé a hablarle, a decirle lo mal que lo había pasado... él me pedía que callara y durmiera. Me agarré a la confesión para que no le quedara otra cosa que escucharme; y tuvo que hacerlo. .... ví que no podía más... y se las hice pasar más putas. Tuvo que escuchar con todo lujo de detalles mis actos con los de la tribu... su respiración era superagitada... sabía que no podía más, pero ni por un momento sentí compasión por él. A mí me alegraba todo aquello, me sentía cómoda... jajajajajajajaja... aun hoy no supe valorar las consecuencias que me acarreó todo aquello.
 
Cuando me cansé de joder al cura me quedé dormida. Sólo desperté al día siguiente. Él ya no se hallaba dentro del lecho, así que salí de aquel sitio, em vestí y decidí ir a tomar algo de desayuno.
 
Durante todo el paseo, bullía en mi mente la forma de vengarme de aquello. Ese día estuve tantenado un poco el terreno para ver como reaccionaban los salvajes. Prácticamente por donde yo pasaba, iba dejándoles mi rastro en forma de erecciones... aquello les palpitaba. Yo veía que pese al deseo y esfuerzo que hacían por retenerse, ni uno de ellos me hubiese puesto la mano encima. Empezé a sentirme cómoda, más cómoda acaso. Era como cuando en televisión ante las cámaras ponía cachondo a algún televidente que, mirarme sí que podría, pero... de ese agua no beberás... jajajaja...
 
Al misionero lo ví despues, durante la comida. La verdad es que me aburria un tanto allá, y pese a escribir alguna que otra cosa en mi libreta de notas (algo de lo que escribí lo anexo al presente relato), poco tenía que hacer para entretenerme. De esa forma, la venganza que planeaba no era tan solo para mí un algo que debiera hacer, sino tambien un punto de escape a esa rutina. Me sonreía, todo aquello me iba a resultar divertido. Pero mi alegría aun fue mayor cuando dí en en blanco al relatarme el misionero algo que había acontecido en el poblado esa misma mañana.
 
Por lo visto, seis individuos de la tribu, de los más jóvenes y fogosos, fueron pillados "in fraganti" cometiendo actos que iba contra la Ley de ese pueblo. Su ejecución fue inminente, y el terror supersticioso que invadía aquello (debido a su creencia por el derrame de semen) no hizo sino aumentar el respeto a mi persona y evitarme cuanto pudieran.
 
Me reía por dentro. Me invadía el dulce placer de quien se sabe con la victoria en la mano. Sabía que yo era la que tenía el poder real sobre ellos, la que iba a decidir sobre su vida, su muerte y sus demonios.
 
Antes de que cayera la tarde, le pedí al padre que enviara a tres o cuatro salvajes a que rescataran un par de maletas pequeñas que habían quedado entre los amasijos del avión estrellado. Así lo hicieron. Cuando me las entregaron me quedé a solas, las abrí y... jajaja... allí estaban mis armas. Tenía pensado iniciar al día siguiente mi contraataque; ¡se iban a cagar esos!.... jajaja... pero... pero esa noche aun me quedaba darle caña a alguien; al misionero.
 
Llegó la noche, y él ya se había metido en aquel saco, desnudo, por supuesto. Yo empezé a desnudarme lentamente mientras le hablaba con malicia. Me desnudaba mientras cantaba, cantaba como si estuviera haciendo un strip-tease.... Le iba a dar la noche de su vida al puto cura ese... jajaja...La verdad es que fui un poco putilla, pero no os pienso contar todo...
 
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín).
 
 
Dios bien sabe que nunca pasó por mi mente hacer lo que hice, que nunca me llegué en mi arrogancia a considerar su brazo justiciero, pero no podía soportar más todo aquello, sobre todo despues de la segunda noche. Esa vez, pude ver como en ella el brillo de maldad se reflejaba en sus ojos; sabio es el mal que se oculta en el espejo de la belleza.(...) al entrar al Kelembek (...) volví, como la noche anterior, a hacerlo yo primero, y una vez dentro, entré en piadosa oración. Pero el nivel de concentración en el rezo me fallaba, más cuando ella me hablaba e intentaba que fijara mi atención entre las sombras que delataban sus voluptuosas formas. Se hallaba aun fuera, y la oía tararear algo, cantonear. Arrojó sus ropas a la puerta, y se dispuso a entrar en aquel saco junto a mí.  
 
Lo que a partir de ese instante ocurrió quizá ayude a comprender el transcurso de los acontecimientos; es por ello por lo que no le hago reparos a la hora de tener que detallarlo todo(...)
 
Estaba en posición lateral, hacia un lado. Como ya sabeis, la abertura para entrar allí era un hueco estrecho que servía para sacar la cabeza.. Yo aguardaba que ella se entrara por mi espalda para evitar así el menor contacto con su pecaminoso cuerpo. De ahí mi posición de lado. Pero las cosas esa noche iban a transcurrir para mí peor de lo esperado.
 
Ella entró por donde yo me hallaba de frente. Estaba claro que quería provocarme. Me quedé quieto, sorprendido, mudo, excitado y no reaccioné cuando sentí como frente a mí empezó a deslizar sus pies, sus piernas y a introducirlas lentamente en aquél saco... el contacto era obligado, pero al entrar sus pies de frente, chocaron de nuevo contra mi miembro en erección. Yo tuve una convulsión e intenté curvarme, pero ella...  ""Vaya, vaya Padre... parece que tiene usted algo ahí abajo que le molesta ¿no?... jajajaja..." Ella no evitaba el contacto, no... sus pies me tocaban aquello mientras seguía diciendo ... "huy..huy..huy... parece que esto está más grande, según siento, segun tocoooo... a ver, a ver... " y empezó con sus pies a jugar con mi miembro  "... jajaja... Padre... lalalalalala.... ¿le gusta?... jajajajaja..."
"¡Pare, por Dios! -le dije- ...¡pare de hacer eso!", al tiempo que con mis manos cubría mis partes, las cuales se hallaban al borde de un espasmo...
"Pero Padre -decía ella-  no se ponga así, si era solo una bromaaa.... lalalala... jajaja... además, no sé si vamos a estar hoy un poco apretados aquí... corrase a un lado, Padre.... ¡corrase!, ¡corrase!... jajajajaja...."  Creía que no podría soportar más aquello. Le pedí que entrara de una vez y se dejara de (...) . Ella se apoyó sobre mi cabeza "para penetrar bien", decía y mientras se deslizaba hacia adentro, aprovechando que tenía sus manos sobre mi cabeza, me puso su parte púbica en plena cara.... Fue una sorpresa que hizo que el corazón casi me dejara de latir... "¿Que, Padre, le gusta? ... ¿siente como huele y que matita de pelo rubito hay?... ¿a que nunca ha tenido uno tan cerca?... jajajaja... ¿le gustaría chuparlo?... jajajaja.." . E intentó frotarse contra mi cara, pero reaccioné y la volví de un lado, de forma que pude soltar sus manos de mi cabeza. Aun así, me lo frotó por las mejillas, y entrando, entrando, tambien tuve que sentir sus senos por mi rostro ... Dios mío.... Dios mío... como lo pasé...
 
Cuando al fin se halló dentro, conseguí darme la vuelta para evitarla. Estaba sofocadísimo, era imposible evitar aquello. Iba a reventar. Yo suspiraba y gemía mientras respiraba agitadamente y ella... ella me hablaba, me hablaba y reía, seguía moviéndose y rozándose contra mi espalda mientras me decía con voz demoniacamente lujuriosa .... " ...hmmmm... ahhhh... corrase, Padre, corrase un poco.... es esto tan estrecho y calentito... corrase, Padre, corrase...".
 
No tengo que añadir que no se cansó de buscar mi ruina en todo el tiempo que estuvo despierta. Al final, cuando se cansó, quedó dormida; Yo no podía dormir. Aproveché el instante, la noche y el sueño para salir afuera. No podía soportar más la presión que tanta líbido acumulada ejercía sobre mi pene. Era algo terrible. Pensé en quitarme aquello pero eviatndo caer en pensamientos, pues sabía que con solo un poco que me hiciera, ya me aliviaría la salida de semén. Me alejé unos pasos de la aldea y me adentré en la espesura. En aquellos momentos podía en mí más el aliviarme aquello que el temor a las fieras de la noche. Entre las matas, sentí palabras y ruidos. Me asomé y sorprendí a cinco de los de la tribu (a los que no pude identificar entre la oscuridad) cometiendo el acto prohibido entre ellos. Me vieron sorprendidos y asustados. (...) De ellos no se supo más. Seguramente huyeron. Eran victimas, pero no victimas de la lascivia, sino de esa maldita mujer del infierno. Y ella lo sabía. Por ello al día siguiente (...)
 
Seguía con mi plan; al sacerdote lo tenía excitadísimo, y entre los negros, cada vez quedaban menos. De las maletas que esos salvajes me trajeron, saqué el arma con el cual iba a darles mi golpe definitivo... Seguro que ellos nunca habían visto nada igual.
 
Al fondo de una de ellas, entre la ropa se encontraba un juego de ropa interior que siempre llevaba conmigo por si se me terciaba la ocasión con algún famoso que ayudara en mi carrera. Era de encaje negro. Liguero, medias, sujetador... y un salto de cama cortísimo y transparente. tanga ajustado y... ¡vamos!, como nunca vais a tener la oportunidad de verme vosotros. 
 
Me enfundé las medias, el liguero, me vestí con ello y, ¿sabeis lo que hice?...  jajaja... pues salir así a dar una vuelta por el poblado.
 
Al verme los de la tribu, se quedaron sorprendidos. Más que sorprendidos, estupefactos. Los tenía boquiabiertos, con los ojos como órbitas y empalmados. Al principio, tardaron en reaccionar, pero al poco, al rato, evitarban mirarme. Pero era más la curiosidad y el deseo entre ellos que su voluntad... jajaja... algunos se enconvaban, intentaban aliviarse echándose agua sobre sus partes, echándose a tierra y giminedo mientras se quejaban de la molestosa erección que les hacía explotar. Nunca creí ver tanto deseo y tanta sangre acumulada en presíón bajo sus taparrabos. Los pobres... jajaja... no podían ni tocarse, ni frotarse, ni... 
 
Huían de mí, de mi vista, les resultaba provocativamente insoportable todo aquello. No sé cuantos caerían aquél día, pero ese "mírame y no me toques" es algo que de siempre me ha encantado ¿vendrá de ahí mi afición a las cámaras?. No lo sé. De lo que estoy segura es de cómo me pude divertir ese día a costa de ellos.
 
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
 
Si todo lo que hasta entonces pasó me parecía el colmo de la provocación, lo de ese día fue la gota que colmó el vaso. Mi odio (Dios me perdone) crecía hacia ella paralelo a mi deseo. El sentido de la caridad y la compasión me cabía tan solo para aquellos pobres salvajes que tan mal lo estaban pasando, y que no tenía la culpa de que un demonio como aquél se hubiese establecido entre nosotros. Y ese día ya fue el que decidí dar una lección al demonio en su propio territorio: en el infierno.
 
Por noche, antes de ir a dormir, hablé con la asamblea de la tribu. Ellos me habían pedido caridad, que la retuviera o que marchara con ella de ese lugar porque la situación se les había vuelto insoportable. Yo les pedí tambien caridad, caridad y ayuda. Debían hacer con ella un ritual de purificación de sangre para que su raza permaneciera perfecta en la reproducción.
 
Lo que les pedí, en definitiva, era una orgía, una orgía colectiva que sirviera de lección para ella y aliviará los pesares de ellos. No fue con estas palabras, pero consistía en una antigua creencia que tenían entre sus leyes y que databa de (...)..
 
Prefiero apartar los detalles de lo ocurrido durante aquella, mi tercera noche con ella en el Kelembek. Sólo deciros que incluso llegó al extremo de masturbarse a mi lado mientras estábamos allí juntos. Pero pronto llegaría el siguiente día, y ahí....
 
...Me desperté con mal cuerpo. Despues cuando desayuné, no sé que coñó echarían esos salvajes en la comida que hizo que me retirara a dormir. Tenía sueño. Sólo cuando desperté supe a qué venía todo aquello. El PUTO CURA ME LA HABIA JUGADO.
 
...............
 
(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
La ví como quedó sobre un artefacto de maderas protegido por pieles. Nunca había visto usar ese utensilio, e ignoraba para qué servía aquello. Ataron sus tobillos y la inclinaron hacia adelante. Quedó haciendo un ángulo de 90º, de tal forma que estaba de espaldas, con el pecho sobre el artefacto, el culo hacia afuera y las piernas, sin tocar el suelo, entreabiertas y en posición vertical. Una escuadra. Como seguía aún medio dormida por la droga que había tomado durante la comida, no nos fue dificil ponerla allá. Lo dificil fue cuando despertó. "¿Qué pasa aquí? ¿Que coño estais haciendo?.... Padre, ¿Qué coño significa todo esto?... Jajaja... lo lleva mal, lo lleva muy mal conmigo, usted no sabe..."
"¡qué!... - le grité- lo mismo que usted puede contar lo que quiera y a quien quiera, yo podría hacerlo. Usted es una perra, un puta, un demonio. ¿ha visto como ha tenido a toda esta pobre gente?. Por ellos sí, por ellos sí siento lástima y no por usted... jajaja... ahora soy yo el que ríe... nada de lo que me diga me convencerá... intenté aguantar su furor, su ardor, sus pollas... al fin y al cabo ha sido usted, y no otro quien los ha puesto así... quien siembra vientos, recoge tempestades. jajajaja.. " 
 
Dirigí unas palabras al hechicero para que diera comienzo aquello. Estaban allí veintidos miembros de la tribu. A ella la pude ver alterada, alborotada, gritando como una posesa... por su boca se vertían blasfemias. No aguanté más, día una orden para que le taparan la boca y así hizo uno de ellos, la tapó con su miembro. Ella apenas podía tragar aquella mole negra, pero él apenas podía contenerse. La tenía cogida por el pelo y se la metía por la boca con tales embestidas que le provacaba naúseas. Mientras, los otros ya andaban de faena. Empezaron a desnudarla. Ella intentaba protestar, pero le era imposible. Pude ver como mamaba, como mamaba aquello, como corría el líquido por su barbilla, y como sus ojos atemorizados se abrían más al sentir como la desnudaban y sobaban. Se le saltaban las lágrimas, no sé si del asco o de la humillación, cuando... su cuerpo dió un sobresalto. Alguien la cogió por detras y se agarró a sus hombros. Estaba penetrándola. Creí escuchar un quejido en ella...
 
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Me enchufaron una polla en la boca y me estuvieron follando por ella. Era asqueroso. El puto cura me miraba mientras sentía como aquellos bichos me desnudaban. Sentía naúseas y asco de todo aquello. Estaban sobando mi cuerpo, me estaban metiendo una verga hasta la garganta, y algún hijoputaaaaaa ahhhh.... me había clavado su polla en mi chochitoooooo.... ayyyyyy....uaha,uah... sin apenas moverme, casi sin poder respirar me dí cuenta de la situación y me llené de un gran temor.... ¡OSTIAS,OSTIAS,NO NO NO!... si iban a estar follándome todos esos, y iban a acabar en mi chochito, ..... ME IBAN A DEJAR PREÑADA... Y ESTA VEZ SI QUE ME TOCABA..... ¿QUE IBA A HACER YO PREÑADA DE UN NEGRO? ....NO, NO,NO..... ¡MI DIGNIDAD!... MI CARRERA PROFESIONAAAAA AUHHHH.... NO PODÍA, NO...... No podia quedarme preñada de un salvaje de aquellos... ERA LO PEOR....  jJODER, JODER.... ME TENIA ENCHUFADA UNA MANGUERA QUE ME IBA A DESCARGAR....   HOSTIAS....NOOOOOOOO
 
Gracias a Dios que el mierda a quien me tenía llena la boca se corrió pronto. Me lo tragué (no sé ni como) y pude hablar.....
 
"¡PADRE!, ¡PADRE JOAQUIIIIIINN!..... NO DEJE QUE SE ME CORRAN DENTRO DE LA VAGINA, NOOOOOO...... ! ¡QUE ME VAN A DEJAR PREÑADA DE NEGROOOOS!....Dígale usted que por la boca, que se corran en mi boca, que yo les juro que me bebo todo, pero ¡se lo suplico!, que no se me corran dentrooooo!.... Metamela usted, por favor, métase usted dentro y no se mueva, y que ellos me den por la bocaaaaa......auuuuuujhhhhh ah.. aha.... ayyyy...."
 
Me hizo caso el cura. Ello me salvó. El que tenía enchufado atrás, se me vino adelante, lo cual aproveché para cogerle la polla con mis manos, ordeñársela un poco entre mis labios y... tragarme su asquerosa corrida mientras el gritaba.... HIJOPUTAAAAAAA!!!!!! 
 
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(Extractos del diario del Padre Joaquín).
 
No pude resistir a su deseo. En parte por mí, en parte por no ser tan cruel y porque algo de piedad hacia ella me quedaba. Hablé con el salvaje que la estaba penetrando y les dije a todos que yo iba a ser quien le diera por allí, mientras los otros "me ayudaban por delante". Estaba en completa erección, y acerqué mi miembro hasta su apertura vaginal. La note lubricada, y al apoyar mi punta sobre su puerta, sentí como se la tragaba toda, casi sin esfuerzo, aquella cálida cueva. Un cosquilleo y una sensación de placer sin igual invadió mi cuerpo. Un alivio y una excitación a un tiempo. Una gloria y un infierno. Entre rendido y excitado, me dejé caer sobre su espalda mientras mis manos abrazaban sus pechos. La tenía cogida, enganchada, penetrada... oí como suspiró, y creí ver cierto placer en su rostro, mientras, me decía... "Auhhh... Padre..Padre...quedese ahí quietitoooo...ah, ah, ah,..... no se me mueva, por dios, no se me mueva ni excite, no sea que se me vayaaaah.... ufffff... que se me vaya a correr y vaya a enchufarme uno de estooooouhhhs..."  La noté excitada; y obedecí, no me movía. Apoyada mi cara sobre su espalda, recostado, podía verla mientras se la estaba chupando al negro. Lo hacía con fruicción, lo hacía.... como una perra en celo, ...(...)  
 
Pero al poco de estar ahí, aguantando el dificil embate, sentí como ella agitaba ritmicamente sus caderas... síiiii., estaba empezando a moverse, a mover fuertemente sus caderas y su trasero... "Venga Padreeee... Vengaaaaa.... deme caña... fólleme, por Dios, muévaseeee..."... Empezé a moverme, al principio un poco torpe, pero al poco el instinto tomó mi cuerpo y dí en bombearla y follarla de una manera salvaje mientras oía su excitación entre los suspiros y gruñidos que sus labios dejaban mientras chupaba aquél falo... Estuve al menos quince minutos dándole, y aguanté más de lo que pensaba.... Sentí que ella tuvo un par de orgasmos, sobre todo cuando casi le arranca a un negro la polla de un mordisco debido a su excitación... Yo no pude contenerme más y vacié mi semilla pecaminosa en su cálido y jugoso vientre... sentí casí un desmayo místico, fue un bombazo, algo de lo que tardé varios minutos en recuperarme. Así quedé, rendido sobre su espalda y tomando aliento. Al poco sentí como ella, en su furor uterino, me decía;
 
"¿Que ostias hace, Padre?... Si usted ya ha acabado, yo no, así que salga de ahí y dígale a algún bicho de esos que me FOLLEEE, que me PENETREE.... que me meta su polla, por favor... que me la metaaaaannn..."
 
Tal fue lo que hice. Ella estaba fuera de sí. Veía su rostro, sus ojos casí cerrados, su lengua lamiendo sus labios, su cuerpo casi sin fuerza y sus manos apretadas hacia adentro. Empezaban a darle por atrás uno por uno , y acababan vaciando sus negras mangueras en su garganta en un ritual casi de locura, dantesco.Ella pedía más, agotada, en múltiples orgasmos, sumida en la más grotesca escena de sexo que jamás pueda presenciar nadie. Era animalesco. Ví como en varias ocasiones tuvo que vomitar parte de todos los litros que tragó, lo cual no molestaba a los de la tribu, pues creían que estaba purificándose.
 
Cuando llegó al desmayo, dos o tres de los que quedaban se corrieron dentro de ella. Aun en su inconsciencia la oía gemir.
 
La desatamos y la llevamos hasta la tienda. Allí quedó sumida en el sueño. Le hacía falta un buen descanso; sé que no podía sentir remordimiento. Sé que ella era un demonio, el demonio del deseo, y que aquel infierno era su hogar. Sé que sólo ella provocó aquella situación. Y tambien sé que un alivio recorría mi ser, pues a partir de entonces andaría con más cuidado a la hora de jugar con fuego.
 
Pero no todo acabó ahí. Yo pensé que, tras el ritual purificador tribal, los miembros de la tribu habían acabado con la orgía. Y así era. Pero aún no había cesado del todo, ya que quedaba alguien por hacerlo. Alguien que no se encontraba presente en la fiesta debido a su posición social. Alguien como aquella mole de grasa que era el Jefe de la tribu.
 
 
Al despertar me encontraba rendida. Lo del día anterior había sido mucho. No sé cuantos eran, pero creo que sacié el ansia y vacié las pollas de toda la tribu. ¿que cómo fue?.... jajaja.... me ahorro detalles. Además, no lo recuerdo muy bien, creo que estaba algo atontada por lo de la droga que me dieron en el desayuno. Pero así y todo recuerdo que tuve que pedirle a ese puto cura que me follara para que no me dejara preñada ningún asqueroso de aquellos.  BRRRRR....AGGGGGG.... dios, solo de pensarlo me dan naúseas, escalofríos y.... bueno, cuando desperté ví en la tienda al sacerdote. Estaba con la cabeza gacha, serio y...
 
En esto entraron varios salvajes a la tienda portando un trono .NOOOOOOO........ DIOS, NOOOOOOOO...... era el cerdo, EL GORDOOOO....,el cabrón del jefe de la tribuuu. ¿Que era aquello? ¿NO HABIAN TENIDO YA SUFICIENTEEE?  ¿QUE COÑO PRETENDIAN ?... ¿QUEEEEEEE....?
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(Extractos del diario del Padre Joaquín)
 
 
(...)lo bajaron con dificultad y ví como lo echaron sobre ella. Me resultaba patético, asqueroso. No sé quien era peor de los dos. Ella era un monstruo, y él, él.... resultaba monstruoso. La oía gritar, pedir auxilio
 
"PADREEEE...... PADRE, POR FAVORRRR.... ¡quíteme este bicho de encimaaaaa! POR FAVOR, no deje que me la meta, no deje que me folle este monstruo,¡¡¡ NOOOOOOO .....,AAAAAhhhhhhhh !!!...... PADREEEE.... QUE ME HAAAAAAA..... QUE ME HA METIDO LA POLLAAAAA!!!1
 
Ví aquella masa amorfa deslizándose con dificultad sobre el cuerpo de ella. Lo cubría casi por completo, sólo dejaba asomada su cabeza por encima de su hombro , sus piernas separadas a un lado y sus brazos. Si no es por el catre mullido que tenía, pensaría que ella podría morir aplastada por aqél elefante... Lo oía gruñir, gruñía y se movía como una bestia mientras veía la cara de terror de la muchacha...
 
"PADREEEE:....... ¡QUE ME LA ESTÁ METIEDOOOOOAAAAAAAAHHH ...!¡PADREEEE..... QUE SE ME HA VERTIDO YAAAAAA.... QUE ME HA LLENADO DE LECHEEEEE... Y SIGUEEE..... POR FAVOOOOOR..... AGGGGGGGGG...!!
 
Veía solo eso, sus ojos abiertos, su boca gritando y pidiendo auxilio, y cómo bajo el manto de grasa que la cubria, sobresalían sus piernas separadas, abiertas en forma de V y sus brazos al aire pidiendo clemencia. Tambien veía como el jefe embestía contra ella con todo el ímpetu de su cuerpo y su peso acumulado hacía que en cada embestida temblara todo el catre y parte de la tienda
 
¡¡AUHHHHHHH......PADREEEEE.... QUE ME PREÑAAAAA..... QUE SE HA CORRIDO YA EL BICHO ESTE Y SE ME VA A CORRER OTRA VEZ DENTROOOOO.......QUE NO PARAAAA.....ahhhhhahahhahahaaaaaaa...... haga algoooooo.......AHHHHHHHHH.......".
 
Sabía que ya había eyaculado. Y sabía que eso era lo que más temía ella. Marché de allí dejando que el gordo se saciara de su cuerpo y se corriera las veces que deseara en ella. ¿Ella?.. decidí no volver a tratarla más como a una persona. Me había demostrado que no lo era. Aunque quizá, yo tambien había dejado de serlo por su culpa . Si en aquella batalla había un ganador, sin duda alguna habría sido el demonio de la lujuria.
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 Ese mismo día, por la tarde, una expedición que buscaba los restos del avión estrellado me halló en el poblado y al fin pude ser rescatada de allí. Durante el regreso, intenté convencerme a mi misma que nada de aquello me había sucedido, que nada fue verdad.
 
Sólo hace unos días recibí una misiva de aquél pais y me hizo rememorar algo que ya creía superado. La carta era del padre Joaquín; más que carta, era un chantaje...
 
 
SALUDOS.

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