El albañil

El albañil (28)

Soy una chica de 24 años, casada hace 5 y con un hijo de 4
años. Mi situación económica no es de las mejores puesto que mi marido no
trabaja y tengo que trabajar en casas haciendo labores domésticas. Ahora estoy
trabajando en una señora cuya casa queda en carro a casi una hora de la mía;
ella tiene un hijito de la misma edad que el mío y por ello puedo llevar a veces
a mi hijo. La casa de la señora está en construcción y lo único que falta es dar
un retoque final a los interiores, es una casa de dos pisos muy bonita.

Muchos dicen que mi marido tiene mucha suerte ya que me
consideran una chica bonita y de buen cuerpo; soy blanca, cabello lacio, largo,
castaño oscuro y mido aproximadamente 1.58m además tengo un par de buenas tetas
(uso 40B de brassier) y un culito grande ,paradito, redondito y durito. A mi
marido no le gusta que use ropas pegaditas a pesar que a mi sí porque me
fastidian mucho en la calle.

En la casa donde trabajo hay un señor que hace los retoques
de albañilería dentro de la casa y además es pintor. El es un tipo negro, mide
como 1.95m y se maneja un cuerpazo que el primer día que entre a trabajar me
asustó porque él fue el que me abrió la puerta y me atendió. Yo me di cuenta que
desde que me vió en los días siguientes no dejaba de mirarme como si me
desvistiera con la mirada, yo me encargo también de servirle y llevarle la
comida y conversamos lo normal pero el nunca dejaba de mirarme morbosamente.

Como a las dos semanas de estar trabajando allí llegué una
mañana como de costumbre pero sola, sin mi hijo y él me abrió la puerta, le
pregunté por la señora y me dijo que había salido temprano y que llegaría de
noche de modo que estábamos los dos solos en la casa. Ese día había ido con una
falda larga pero pegadita en la cadera ,un poco transparente, un polo alicrado,
pegadito ,un calzón tipo tanga y mi brassier blanco de encaje, como la falda era
un poco transparente y el polo era color crema se podían apreciar mis ropas
interiores.

Fui a la cocina a hacer mis quehaceres diarios y de pronto
sentí que me llamaban, era el negro que me solicitaba si podía entrar al baño
por la cocina ya que el corredor que daba a él estaba clausurado. Le dije que no
había problema y pasó, al ver que se demoraba me acerqué para ver que pasaba y
vi un poco escondida ya que la puerta del baño estaba abierta; él estaba
orinando y grande fue mi sorpresa al ver el tremendo pedazo de carne negra que
tenía por pene que a pesar de que no estaba erecto debía de medir como 15cms y
era gordo; yo nunca pensé que habría un pene así ya que el de mi marido mide
12cms erecto; de miedo regresé a la cocina y un poco nerviosa pero pensando en
esa cosota me dispuse a continuar con mis quehaceres. No podía dejar de pensar
en eso, me imaginaba esa cosota ya erecta y me entraban escalofríos, yo le daba
al tipo por debajo de las tetillas y me aterraba estar a solas con él como
también me producía cierto impulso que no podía controlar. El salió del baño y
se dirigió a la sala para seguir trabajando hasta que llegó la hora del almuerzo
y le llamé a la cocina.

Entró ala cocina y se sentó frente mío , se dio cuenta que
andaba un poco nerviosa y me preguntaba acerca de mi esposo hasta que de pronto
,

-Linda, me di cuenta que me viste cuando estaba en el baño y
déjame decirte algo..eres la mujer más linda que he visto y me tiene loco tu
carita ,tu culazo y esas tetazas que tienes, cuánto daría por tener la suerte de
tu marido…además sé que me has visto y apuesto a que nunca has probado una
verga como la mía..

Me quedé sorprendida de lo que me había dicho y sólo atiné a
levantarme y dejar mi plato en el lavadero: pero él se levantó y me sujetó por
detrás; yo traté de soltarme pero me tenía sujetada fuertemente y me sobaba su
vergaza por mis nalgas y sentía que iba creciendo; me volteó hacia él y me
sujetó de la cintura, pegando su cuerpo al mío y me dijo:

-Ahora vas a saber lo que es un verdadero hombre mamita, vas
a probar este buen trozo de carne negra…

Me agarró la mano y me la puso por encima de su short, yo
sentí una cosota , mientras me agarró y me besaba a la fuerza levantándome un
poco mi mano sentía un fierro enorme y grueso y me empezaba a excitar pero me
moría de miedo.

Me llevó hacia la mesa y sentándose un poco en el filo sacó
su pene y me jaló y me dijo:

-Ven mami, tócalo, no tengas miedo, es de verdad, dale
besitos..

Yo estaba entre sorprendida y asustada, jamás me hubiera
imaginado que un hombre podría tener el pene tan grande , casi como el de un
burro.

Con la boca abierta me acerqué y me jaló de la mano y la puso
en su pene; yo no podía sujetarlo y tuve que usar mi otra mano, así con las dos
aún quedaba enorme

-Cierra tu boquita amor, no tengas miedo, quieres que te diga
cuánto mide lo que te vas a comer?…mmmm…estás calladita…mide 27cms amor y
dicho esto acercó mi cara hacia su pene.

-Dale besitos amor, no te va a hacer daño…

Yo lo agarraba con mis dos manos y la circunferencia de su
pene sobraba en unos dos cms a mi mano, ya que su pene era tan grueso como el
hueco del rollo de un papel higiénico…

-Qué grande y grueso-atiné a decir.

-Te has quedado embobada linda, pues es todo tuyo, vamos,
dale besitos, pero antes espera

Agarró y agachándose un poco me subió el polo y de un tirón
también el brassier y mis tetas quedaron libres..

-Guau, que tetazas amor, son enorme, justo a la medida de mi
pingota bb, vamos quítate el polo y el sostén..

Me quité el polo y el brassier y quedé semidesnuda, se agachó
un poco y sus manazos comenzaron a acariciar mis tetas que aún así quedaban un
poco grandes para sus enormes manos

-Mi amor, no te quedes quieta, agárrame la pinga y dale
besitos

Sujeté nuevamente con mis dos manos su pene y comencé a
besarlo con temor mientras él apretaba con sus manos mis tetas y hacía que mis
pezones se endurezcan y crezcan. La cabezota de su pene a las justas entraba en
mi boca que tuve que abrir hasta lo que podía para que pueda chupar un poco más
de su enorme verga…

-Cómetela amor, es toda tuya, tenemos toda la tarde para
cacharte como debes, nunca te vas a olvidar de esto

Hizo que le mamara el pene desde la cabeza hasta las bolas al
tiempo que para ese moneto sentía que el calzón lo tenía mojado

-Mmmmm..que grande que lo tienes, me gusta mucho..

-Vaya linda, sigue, por fin dijiste algo , no sólo lo vas
chupar , también te lo voy a meter a esa rica conchita que debes tener, pero
mejor póntelo entre las tetas amor

Agarré su verga y me la puse entre las tetas y las junté para
apretarla, sobraba unos 10 cms que llegaban hasta mi boca comencé a chupar la
cabezota de su verga mientras subía y bajaba entre mis tetas. Me pasó su vergota
por ambas tetas y su cabezota, ya un poco mojada acariciaba mis pezones y como
latigazos me comenzó a golpear ambas tetas con su pene para luego de unos golpes
meterlo en mi boca y sacarlo para seguir golpeándolas

-Vamos al cuarto linda, allí quiero penetrarte

Me levantó en peso y me llevó al cuarto; ya al filo de la
cama me sentó en sus piernas y me comenzó a besar apasionadamente, yo sentía un
poco de asco pero mi excitación pudo más, me comenzó a subir la falda e hizo que
me parara estando él sentado en el filo de la cama, desnudo

-Voltéate amor, quiero ver ese culazo que tienes

Me volteé y aún con la falda me comenzó a apretar las nalgas
con sus manazos hasta que bajó el cierre de la falda y me la sacó

-Ven acércate y bésame

Aún parada me acerqué y comenzamos a besarnos mientras
manoseaba mis nalgas y me bajaba el calzón

-Ahhhhh,mmmmm…comenzaba a gemir mientras él me metía la
mano entre mis piernas y me acariciaba el ano y la conchita con sus dedazos.
Sentía que mi conchita latía cada vez que pasaba sus dedazos entre sus labios y
mi clítoris y cada vez deseaba que llegue el momento de que me atraviese con
tremenda verga negra.

Luego hizo que nuevamente le chupara la verga, la agarré de
la base y me la metí a la boca, tremenda cosota apenas entraba en mi boquita; él
gozaba mirando como le mamaba su vergaza mientras a mi se me hacía cada vez más
excitante pensar que me atraviese con ese nabazo , a la vez sentía miedo por el
daño que me podía causar su pene al entrar a mi conchita, pero estaba dispuesta
a soportar el dolor.

Agarró e hizo que me ponga en posición perrito en el suelo;
me abrió las nalgas y pasó la punta de su pene en los labios de mi conchita para
luego introducirlo un poco:

-Ayyy..ahhhh..ahhhhh.ahhh…ahhhh-gemía mientras poco a poco
iba metiendo más, sentía que se me abría la conchita como nunca y su portentoso
miembro se abría paso en mi vagina.

-Toma mami….te voy a meter la pinga hasta el fondo….

-Ayyyy..ahh..ahhhh..ahhhh….ahhh.,no tan
fuerte..ahhhhh..ahhhhh.ayyyy.

Cada vez arremetía con más fuerza hasta el punto que yo
gritaba más y más y parecía que su vergaza me destrozaba hasta el útero.

-Todavía falta más, apenas han entrado unos 18cms bb…
resiste, ya viene lo mejor..se ve que nunca has probado una buena pinga, vamos
aunque sea muerde la sábana, te quiero dejar bien clavada.

Comencé a morder la sábana y su verga entraba más hasta que
hizo que vayamos donde un mueble y me levantó para sentarme en su encima dándole
la cara.

Inmediatamente me sentó encima de su verga y levantándome un
poco me la metió en la conchita, yo gemía más y me besaba las tetas, las chupaba
y las mordía mientras me sujetaba de las nalgas y me subía y me bajaba en la
longitud de su verga alas vez que me metía los dedos en mi ano.

 

Luego sujetándome se paró y me penetró estando él parado
mientras me sujetaba de las nalgas.

-Ahhhhh….ahhhhhh…ahhhhhhh…que grande y
grueso…ahhhhh…sigue papi……métemela….ahhh…ayyyyyyy….que hombre

-Toma mi putita…bésame, mete tu lenguita en mi boca…soba
tus tetotas en mi pecho mientras te subo y bajo en mi pingaza…goza
preciosa…es toda tuya

 

-Ahhhhhhh…ayyyyyyy…….-para esto ya me había venido como
3 veces y ahora su verga entraba con más facilidad pero aún no entraba toda por
mi conchita.

 

Luego sentí como me empapaba de leche la conchita.

-Ahhhh..me hiciste venir ..ahhhhhh…ahhhhhh

-Vamos, métemela más rápido, que importa que te vengas
adentro papi sigue..ohhh……..que leche para más calientita.

-Te gusta putita…..dime que soy tu hombre…dime que
siempre querrás que te clave con mi pingaza.

-Ayyyy….que grande y gorda la tienes…me vuelves loca
bebé…ahhhhh…ahhhhh…., eres mi hombre…soy toda tuya…destrózame con tu
rica vergaza..ahhhhh

Luego descansamos un rato y se la comencé a chupar nuevamente
haciendo la 69, su verga nuevamente se puso dura y gruesa y me dijo.

-Ven preciosa..te vas a subir en mi encima y dándome la
espalda vas apoyar tus pies en mis muslos, yo te sujetaré de tu espalda, quiero
romperte el culito con mi pingaza..

-Nooo amor, me vas a hacer daño, tu pene es enorme…pero me
vuelve loca y me excita..prométeme que no me vas a partir en dos.

-No te preocupes perrita, te la meteré suavecito, verás que
te va a doler al principio pero luego te gustará.

Dicho esto hice lo que me dijo, me subí en su encima, me
levantó un poco y me puso la punta de su verga en mi ano, no sin antes psarle
bastante saliva con su mano….

-Ahhhhhhhhhhhhhh..ayyyyyyyyyyyyy…….ahhhhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhhhhhhh…ahhhhhhhh—toda
no bebé- gemía mientras me iba incrustando el culo con su nabazo.

 

Poco a poco su verga se iba abriendo paso por mi recto , yo
lloraba y gritaba de dolor y place, él me subía y bajaba, primero suavemente y
luego rápidamente

-Toma putita…que rico culo….te rompo más.

-Ayyyyyy….mmmmmmmmm……..ahhhhhhhhhh…….ayyyyyyy

Luego se paró y me tiró hacia un lado y me agaché y terminó
embarrándome la cara de su leche.

Aquel día sentí remordimientos por lo que había hecho, lo
hicimos ese mismo día una vez más, siempre en las noches duermo pensando en
aquel negro y su tremendo palazo que me hizo sentir y vibrar como nadie.

 

 

 

Resumen del relato:
    De como el albañil, un negro que trabaja donde yo laboro me atravesó con su enorme verga y me hizo ser infiel a mi marido.

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El Albañil

El Albañil (10)

Hola Mi nombre es Juan, soy un chico
de 22 años y me considero bisexual, ya que aunque tengo novia y
mantengo relaciones sexuales frecuentemente con mujeres, de vez en cuando
no puedo resistir la tentación de mamar una buena polla. No tengo
candidatos fijos, cada vez que veo a alguien con uniforme, ya sea militar,
de policía, guardia de seguridad incluso conductores, o de alguna
profesión como mecánico o albañil y esta delgado y
es alto, no puedo evitar dirigir la mirada hacia su paquete. Esto fue lo
que me ocurrió con Miguel, pero empezare la historia desde el principio.

Hace menos de un mes me mudé
a mi nueva casa, que está en una urbanización a las afueras
de mi ciudad. Creo que he sido uno de los primeros, casi todas las casas
están en construcción, y de las terminadas son pocas las
habitadas. Por lo demás la urbanización ya tiene todos los
servicios, como luz en las calles, etc. Al no vivir nadie nos pidieron
un suplemento para contratar guardias de seguridad (unas 30.000 Ptas. por
vecino) pero como yo estaba de alquiler, y si me mudaba no tenía
que pagarlas decidí irme. Pensé que un par de meses solo
no me harían daño. Durante este tiempo vivo solo, y poco
a poco me van trayendo los muebles. Normalmente llego a casa hacia las
siete, y suelo ver al guardia de seguridad, pero como éste no se
baja del coche, no me alegra mucho la polla que se diga, pero el viernes
es otro cantar. Cuando llego aun están los albañiles trabajando,
y hasta que llego a mi casa, no puedo evitar mirar a tres o cuatro. Uno
que me llama mucho la atención es un albañil del ultimo chalet
de la urbanización. Está en un extremo en la entrada norte,
está sola y no hay otras casas a menos de 200 metros. Trabaja con
otros cuatro, pero son barrigones y bajitos. Cuando le veo para un poco
el coche, y cuando se me levanta acelero para llegar a casa cuanto antes
y hacerme una paja. Es alto, y esta muy moreno, casi siempre lleva unas
bermudas de esas que son hasta por debajo de la rodilla y una camiseta
de tirantes blanca. A pesar de que las bermudas son anchas, a la altura
del paquete se nota que le falta un poco de espacio. Así transcurrían
las primeras semanas.

Uno de los últimos días
de abril, decidí sacar mi cocker a pasear y me fui hasta la entrada
norte paseando. Casi era de noche pero hacia muy buena temperatura, y las
pequeñas farolas alumbraban bien. Tenía cierta esperanza
en ver a una parejita a la que pillé follando en el coche hacía
dos semanas por esa misma zona. Llegué hasta la puerta. Se había
hecho de noche, pero todavía hacía cierto calor. No había
visto a la parejita, una lastima pues estaba bastante caliente. Me volví,
y tras andar un rato, el perro se metió dentro del chalet aislado.
Yo me empecé a cagar en el perro, y en mi novia por habérmelo
regalado. Entré, no se veía nada. Entré en lo que
parecía el salón, de vez en cuando me golpeaba los pies con
sacos de cemento o yeso. De repente escuché una voz

- Tú, qué haces aquí…

Giré la cabeza hacia la voz
y vi como se acercaba hacia mi alguien con un cigarro en la boca.

- Te he dicho que qué haces
aquí, o me contestas o te mato a hostias… – Yo le dije que había
entrado a por mi perro que estaba por la casa. Su tono de voz se notó
mas tranquilo en la respuesta: – Ah, creo que esta en el sótano,
pero no podemos bajar porque no hay escalera, así que tendrás
que volver mañana a por él. – Se puso junto a la ventana,
y con la luz de la farola vi que era el albañil que me traía
loco. Para relajar un poco mas me hice el tonto y le pregunté que
hacia en esa casa. Me contestó que era un trabajador y que le pagaban
para cuidarla por la noche, porque no le importaba dormir ahí. Me
preguntó si tenía prisa, yo como no tenía que hacer
nada, le dije que no. Me preguntó entonces si no me importaba hacerle
compañía, puesto que llevaba 3 semanas así, y por
las noches se aburría. Me contó que una vez vino su novia
y se la folló en el coche, pero que un tío les vio y les
cortó el rollo. Yo me confesé autor de tal crimen, y entonces
él me dijo : – – Pues deberás pagarlo de algún modo.

Yo me reí un poco pensándolo.
Entonces me llevó a lo que era su dormitorio. Estaba en el garaje,
tenía un colchón de matrimonio, que se veía algo mugriento,
junto con una radio y una nevera de camping. También tenía
una caja con revistas, pero como no había luz, dudo mucho que leyera
algo. Sacó entonces un vaso de plástico de litro y una botella
de whisky y nos pusimos a beber y hablar de todo un poco. Se hizo un porro
y me ofreció fumar, cosa que acepté, porque esos regalos
no se desprecian. Cuando ya habíamos bebido un par de vasos de litro
entramos en materia. Le pregunté cómo aguantaba sin hacer
nada todas estas tardes. Me dijo que su novia le hizo un par de visitas,
y se la follaba, como el día que les vi. Pero llevaba ya dos semanas
sin venir. Sacó unas revistas de la caja y me dijo que las miraba,
hasta que se le rompió la linterna anteanoche. Yo las vi al contraluz
de la luna y vi que eran pornos salvajes, incluso tenían escenas
bisexuales de hombre contra hombre, más una mujer.

- También a mí se
me pone como un canto… – Cuando me dijo eso me miré y vi como
sin darme cuenta tenía la polla dura. Hice un par de comentarios
como de chiste y me dijo

- No te cortes, a mí me pasa
lo mismo, me hago una paja y punto.

Yo solté la revista, pero
seguía sin bajarme la polla, entonces él sin mediar palabra
me metió la mano en la bragueta y comenzó a hacerme una paja.
Yo sentado en el colchón suspiraba sin decir nada. Aguanté
poco tiempo y me corrí en sus manos. Él sin decir nada se
limpió en mis pantalones. Yo estaba sorprendido era la primera vez
que me hacía una paja otro hombre, y me había gustado la
verdad. Él entonces me dijo:

- Bueno, te hago una paja hoy, y
la otra semana me jodes una follada con mi novia. Creo que me debes algo.

Yo le dije rápidamente: te
la puedo chupar y en paz, al tiempo que ponía la mano sobre su paquete.
Él me dijo que sí, pero nos debíamos desnudar los
dos. Así lo hicimos. Cuando le vi desnudo casi me muero de vergüenza.
Tenía la polla de unos 17 cm, flácida y el cuerpo estaba
sin una sola gota de grasa. No tenía mucho músculo pero se
le notaban todos. Yo me tiré hacia su polla. El sabor salado mezclado
con el orín me pone a cien. Le chupaba la polla, los huevos incluso
el culo, él suspiraba fuertemente y emitida unos gemidos graves
que me recordaban a un toro. Me cogió la cabeza con las manos y
utilizó mi boca como si fuera un coño. Yo estaba a punto
de explotar de nuevo. Le chupaba su vientre duro y sus piernas para que
durase más. Y vaya si duraba. Tenía la polla como un mástil,
y sin señales de fatiga. Pero al fin tras 20 minutos de mamada comenzó
a moverse y me decía que siguiese chupando mientras se corría.
Yo obedecí y como recompensa obtuve una de las mayores corridas
que había tenido el chico desde hacía años. Cuando
terminó me puse a su lado. Entonces él se puso encima mía
y comenzó a mover su polla junto a la mía. A él se
le volvió a poner dura. Yo le vi la intención cuando se bajó
la mano para colocar la polla en mi culo. Yo le dije que no me gustaba
que me diesen por el culo, y que lo más que le haría seria
dejar que follase con mis piernas. No se lo pensó y comenzó
a empujar con la cadera hasta el punto que parecía que estaba follando
con una mujer. Pegó un alarido y se volvió a correr. Se tumbó
a mi lado y me dijo que podía volver mañana a por el perro
cuando quisiese, por la mañana o por la noche. Yo me levanté
me vestí y me fui.

Al día siguiente me fui a
primera hora a por el perro. Él me vio y me lo llevó hasta
la puerta. Me invitó a que pasara cualquier noche por ahí.
Yo pasé mas noches. Pero esa será otra historia que contar.

Si te ha gustado la historia y quieres
escribirme, o mandarme otra historia manda un mail a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    El nuevo vecino de la urbanización se pone a cien al ver cada día a un joven albañil. Terminarán masturbándose y haciéndole una maravillosa mamada.

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