A mi marido le gusta verme

A mi marido le gusta verme (28)

Hola, soy Aria. Este escrito trata de ampliar la imagen de la
autora, en respuesta a las sugerencias, que me han participado, los hermosos
hombres (y mujeres) que han leído mis relatos anteriores. Por eso, permítanme
pecar de narcisismo e imaginen, con este intento, como es Aria.

Soy una mujer rubia, mi piel es muy blanca, por eso, me gusta
mucho el tono que adquiere cuando me bronceo en la playa. A mis amantes les
encanta. Tengo muy poco vello en general en mi cuerpo, de hecho, no necesito
depilar mis piernas para mantenerlas tersas, suaves y acariciables.

Mi vello púbico es rubio y muy fino, pero, también, bastante
escaso. Siento que, a algunos hombres, les gusta que las mujeres tengamos
abundante vello en esa parte de su cuerpo. Sin embargo, en lo que se refiere a
mí, quienes me han cogido, les encanta como tengo los labios de mi sexo, mi
clítoris y mi vagina. Les gusta mucho su olor, me han dicho. En ocasiones,
cuando me pongo alguna tanga, por demás minúscula, me depilo las partes
laterales de mi pubis, a fin de que no salgan mis pelitos rubios por los lados.
En alguna ocasión, incluso, me depilé completamente el pubis. Creo que se veían
sensacionales mis labios íntimos, ya que tenuemente contrastaban con el color
rosado de mi clítoris y vagina. Me encanta ser mujer, me fascina tener las
partes adecuadas para gozar y hacer gozar, hasta el límite, con esos hermosos
hombres que te penetran con su miembro viril en los insondables tesoros del sexo
palpitando y ardiente. Ser penetrada y recibir los jugos del macho, es uno de
los placeres más exquisitos que nos ofrece la naturaleza.

Mis gustos sexuales, no son tan extraordinarios. Me gusta que
me digan piropos sobre mi cuerpo, mi cara, mis piernas, mis tetas y mis nalgas,
Eso, hace que me humedezca la vagina y se me inflame el clítoris. Me gusta que
mi hombre me exhiba, me lleve a cenar o a una disco, a tomar alguna copa. Me
encantan, los tocamientos, discretos, en situaciones públicas. Ya en la cama, me
calienta mucho que me hagan el sexo oral, me gusta acariciar los penes y
ponérmelos en mis tetas, me gusta mucho sentir los fluidos en mis pezones. Me
gusta que me penetren en la posición "de perrito". Bueno, en fin, soy muy
caliente. Cuando estoy cogiendo soy muy gritona, muy expresiva. Me gusta gozar
al máximo de toda experiencia sexual.

Después de que conocí a Rodrigo, experimenté situaciones que,
me siguen encendiendo. Por ejemplo, por las mañanas, cuando llegaba a la
empresa, lo primero que él hacía, era visitarme en mi oficina para verificar,
según él, si " seguían mis nalgas y tetas igual de buenas". Me las tocaba,
subiéndome el vestido y detenía sus dedos en mi clítoris, hasta humedecerme.
También, en ocasiones, nos encerrábamos en el archivo, y ahí, me abría la blusa,
me bajaba las pantaletas, y me penetraba parada. Eso era muy rico, ya que a solo
unos metros, escuchábamos el bullicio de la oficina. Entonces, como ahora, me
encantaba ponerme esas minifaldas que tanto calientan a los hombres hermosos y,
en numerosas ocasiones, solía llegas sin bragas a la oficina, solo por sentir el
placer de que, cuando, me tocara Rodrigo, encontrara la suave desnudez de mi
cuerpo, debajo de la falda.

En ese tiempo, mi marido, no sabía que mi relación con
Rodrigo era tan intensa, que follábamos casi a diario, en los lugares y
circunstancias más diversas. En algunas ocasiones, a la salida de la jornada de
trabajo, me pedía que se la sacara y mamara durante el trayecto a su piso. En
otras, me abría la blusa y jugaba con mis tetas. Decía que, tan ricas tetas, no
podían mantenerse en secreto, que debía enseñárselas al mundo.

Generalmente, cuando llego a casa, me cambio de bragas y me
quito el brassier, si es el caso que traiga, y me pongo cómoda, vistiéndome con
un pequeño batín color azul pálido, que es el que más me gusta. En alguna
ocasión, en la época que me follaba Rodrigo, descubrí que mi marido, revisaba
mis bragas, las olía y notaba, que siempre, tenía los residuos blancuzcos del
semen que chorrea después de que te han inundado y te pones las bragas.

En otras ocasiones, él notaba que, aunque cuando salía
llevaba medias, al regresar no traía o tenían evidentes restos de semen, incluso
en el bra. Imaginen, cuando la braga era color negro, los restos de semen eran
notables y abundantes. En ocasiones, mi marido, esperaba a que me durmiera, se
levantaba, tomaba mis bragas llenas de restos de semen y se iba al aseo a
masturbarse. Olía y chupaba mis bragas y después se las ponía en su polla y se
corría sobre de ellas. Se ponía excitadísimo.

En otras ocasiones, hacíamos el amor. Es muy agradable,
sentir la mezcla de jugos en tu vagina, cuando dos hombres te han dejado
inundada con su semen.

En fin, creo que me convertí en una mujer mucho muy ardiente.
Me arreglaba mucho más y desarrollé una coquetería increíble. Mi guardarropa se
modificó y mis salidas se multiplicaron Lo fabuloso, es que, en todo, mi marido
se portó muy condescendiente, incluso fue, básicamente, el cómplice de mis
andanzas.

Aprendí a disfrutar, su mirada brillante de lujuria, cuando,
por la mañana, me veía prepararme para ir a la oficina. Cuidadosamente me
observaba cómo, salía desnuda del baño, me ponía las minúsculas bragas de
encaje, mis medias, el suave perfume que esparcía en mi pubis, ahí, donde mis
rubios y tersos "pelitos", anticipan el inicio de los labios de mi sexo, el
cuidadoso maquillaje en mi bellísima cara, el retoque de rouge a mis carnosos
labios agregando un sugerente brillo final, la crema de aroma que con finos
movimientos me untaba en mis pronunciadas nalgas, el fino retoque a unos
cabellos cuidadosamente arreglados por algún estilista de moda, los aretes de
fino acabado que cuidadosamente incrustaba en mis orejas con movimientos lentos
y sensuales, las uñas de mis manos largas y cuidadosamente pintadas que destacan
unas finas manos cuyos dedos ansían cerrarse alrededor de un hermoso pene, el
minivestido que entallaba pegándose a cada curva de mi cuerpo y, finalmente, mi
voz suave y aterciopelada, diciéndole: "hasta la noche, querido, no te preocupes
si llego un poco tarde, mmmmmmmm, te quiero mucho, amor".

Mi imagen se convirtió en el de una mujer en plenitud,
hermosa, deseable. Hoy, cuando salgo a la calle, siento con placer, las
múltiples insinuaciones y expresiones de los hombres que se atraviesan en mi
camino. Mi forma de caminar, vestir y hablar, destacan mi cautivadora feminidad
y erotismo. Hummmmmmmm, me encanta, ser mujer.

Gracias por sus comentarios, y espero, que este relato, haya
sido de su agrado. Con amor, Aria.
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Me gusta acariciar los penes y ponérmelos en mis tetas, me gusta mucho sentir los fluidos en mis pezones y cuando estoy follando soy muy gritona y expresiva.

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