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Despedida de año




Despedida de año (13)

(Por Sabrina)

El día de despedida de año
vinieron muchas personas a casa porque mami y papi hicieron un fiestón
enorme.  Invitaron a toda la familia, amigos y vecinos, quienes a
su vez trajeron más personas.  Todo transcurrió normal
para una fiesta de fin de año.  Bebida, comida, mucha música,
fuegos artificiales, etc.

Cuando dieron las 12:00 se armó
un escándalo, todo el mundo besando a todo el mundo.  Yo sentí
que me agarraban por la cintura y me apretaban unos brazos y un chico,
al que no había visto nunca, bajaba su cabeza para darme un beso. 
No fue un beso normal, de felicitaciones, no.  Este beso fue sumamente
apasionado.  Me estuvo besando por más de 30 segundos en los
que su lengua no salió de mi boca.  Cuando estuvo satisfecho,
se retiró sonriendo con malicia.  Yo me quedé temblando,
con la boca abierta, el corazón a mil y las piernas de gelatina. 
Estuve así hasta que lo vi perderse entre los invitados.  Tuve
que ir al baño para refrescarme un poco la cara que me ardía
como si tuviera fiebre.  Cuando salí, empecé a buscarlo
por todas partes.  Tenía que saber quién era y sobre
todo, tenía que volver a besarlo.. Luego de hacer unas investigaciones
con mi prima Ana María, descubrí que el chico en cuestión
era amigo de mi prima Linda, hermana de Ana y que tiene 27 años. 
Me sorprendió su edad porque francamente, no la aparentaba, parecía
menor.

No voy a negar que me pasé
el resto de la noche coqueteando con él, luego de ese beso, quien
no?? Lo veía a lo lejos y lo provocaba.  Le pasaba cerca y
le sonreía con malicia.  Cuando bailaba con alguien lo hacía
de manera sensual, sin quitarle la vista de encima, tocándome el
cuerpo como diciéndole que bailaba para él. Incluso le dejaba
ver mi tanguita transparente para que pudiera apreciar mi chochita rasurada
y brillante por mis jugos.  Nunca se me volvió a acercar y
cada vez tomaba más alcohol.  Solo me miraba de lejos y nunca
me quitó la vista de encima.

La mayoría de los invitados
empezó a irse desde la 1:00 am y ya a las 3:00 solo quedábamos
un grupo de jóvenes: mis primos mayores con algunos amigos (entre
ellos el chico que me besó), los primos más jóvenes
y yo.  Todos decidimos quedarnos hasta ver el sol salir.  Mis
padres se fueron a dormir y todos (aprox. 10) nos acomodamos en la terraza
a jugar dominó, cartas, etc.

 

Por haber tomado tanto, el chico
empezó a sentirse mal.  Yo lo vi ponerse pálido y con
nauseas.  Lo ayudé a salir para que tomara un poco de aire
fresco.  Eso pareció calmarlo un poco. Sin hablar, seguimos
caminando hasta el fondo del patio y entramos a la casita del jardinero.  
Encendí el bombillo que colgaba del techo.  Él cerró
la puerta y se recostó de ella.  Ya había cumplido mi
deseo, lo tenía para mí solita.  Me di la vuelta y me
bajé el top para mostrarle mis tetas. Inmediatamente se acercó
a mi, me agarró por la cintura y empezó a chuparmelas..

-Despacio. Le dije.  Pero
él no quería ir despacio.  Este era mi castigo por pasarme
toda la noche calentándolo.  Me levantó y me sentó
en la mesa dejando mis piernas abiertas.  Su boca no se despegaba
de mis tetas: chupaba, mamaba, mordía.  Me estaba provocando
un dolor muy rico en mis pezones.  Sus manos bajaron de mi cintura
a mis caderas y  hasta mis muslos, subieron mi falda y con una rudeza
que me sorprendió rompió mis tanguitas haciéndome
dar un respingo.

-Te dije que despacio!! Le dije
un poco más asustada. Pero ya él no parecía tener
vuelta atrás.  Me miró y en sus ojos vi lujuria, pasión,
desespero y frustración.

-Me has vuelto loco durante toda
la noche, no puedo contenerme.

Mientras hablaba, su boca iba recorriendo
mi estomago hasta llegar a mi chochita destapada que estaba a su merced. 
Se sorprendió cuando la vio  depilada y brillante por todos
los jugos que había derramado mientras lo estuve calentando. 
No se porque me excita tanto calentar a un chico, y cuanto más imposible
me parezca, más me excita.  Es como aquel viejo cuento del
cazador y la presa.  Solo que ahora parecía que la tortilla
se me estaba virando.

Mi atacante, porque ya para
este momento era claro que me atacaba, me tenía sujetada por las
dos manos con una de las suyas.  Con la otra, abría los labios
exteriores de mi chochita para meter su lengua y empezar a moverla sobre
mi clítoris.  Yo no paraba de moverme y pedirle, rogarle que
se calmara, pues me estaba asustando.  Mis movimientos solo servían
para excitarlo más.  Como un desesperado me quitó lo
que quedaba de mis tanguitas y me ató las manos, mis nervios iban
en aumento por cada segundo que pasaba. El siguió chupando mi chochita,
yo no recuerdo si lo estaba disfrutando o no, pues mi preocupación
era mas grande que cualquier otra cosa.  De pronto vi que se incorporaba
y se desabrochaba el pantalón.  Se sacó su verga como
de unos 8 pulgadas de largo y que me pareció enorme.  Empecé
a llorar.  No quería perder mi virginidad así. Tanto
tiempo cuidándome para que este pendejo borracho me desflore.

Cerré los ojos esperando
la investida, el dolor, pero pasaron los segundos y no llegaban. Abrí
los ojos y vi al chico que me miraba con sorpresa, como despertando de
un sueño.

-      
Te hice daño?? Me preguntó.

-      
No, pero si me has asustado mucho.

-      
Perdona, no se lo que me ha pasado.  El se veía apenado y no
me quería mirar a los ojos.

-      
Yo quiero disfrutar contigo, pero no a la fuerza..

Me agarró por las manos
y me levantó de la mesa.  Lo vi tan apenado, que me conmovió.
Iba a empezar a desatarme las manos pero se lo impedí.

-No. déjalas así.
Quiero tenerlas amarradas mientras te mamo tu verga.

La cara que puso, no la puedo describir.   
Sin perder tiempo se recostó de la mesa.  Yo me arrodillé
a su lado mientras el agarraba su verga y la guiaba hacia mi boca. 
Usualmente me gusta hacerlo yo, porque me hace pensar que yo soy la que
decido cuándo empezar a mamar, pero ahora, al tener las manos atadas,
no tenía elección.   Con la boca abierta esperaba
ansiosa a que mi lengua tocara la punta de su verga y empezar a probar
su líquido preseminal.  Ya del miedo ni me acordaba.

El se tomaba su tiempo, ahora le
tocaba a él provocarme.  Con su dura verga golpeaba mis mejillas
antes de rozármela por los labios. Yo sacaba mi lengua tratando
de alcanzarla, como me tenía agarrada por los cabellos, no podía
mover mi cabeza.  Me ordenó que abriera la boca y de un golpe
me la llenó con su tranca.  Yo empecé a mamar ansiosa,
golosa.  Con chupadas fuertes y prolongadas.  El movía
mi cabeza a su antojo aprovechándose que me tenía a su merced,
atada y de rodillas..  pero esta vez con mi consentimiento. 
Sus movimientos se van haciendo cada vez más rápidos, más
violentos.  Siento su verga golpear el fondo de mi garganta con más
fuerza y sus huevos golpear en mi barbilla.  Lo miro a los ojos y
me doy cuenta que está a punto de correrse.  Chupo con más
fuerzas y ganas, lamentando no tener mis manos libres para acariciar sus
huevos, pero a él no parece importarle.

Entonces, sin avisarme, me quita
mi diversión y con sus manos empieza a pajearse.  Veo 
hipnotizada como borbotones de leche salen de su hoyito y me llenan las
tetas, la cara y trato con desesperación de no dejar desperdiciar
nada.. Con mi lengua, busco y recojo todo lo que está a mi alcance.  
El vuelve a meterme su verga en la boca para que se la limpie y yo obedezco
y se la dejo brillante.  Entonces me ayuda a ponerme de pié
y me desata las manos.  Me abraza y al oído me susurra: 
Gracias por dejarme violar tu boca.. Ha sido una de mis más grandes
fantasías.  Me arregla el top y me alisa la falda.  
Me da un beso y sale sin despedirse.  Me dejó allí,
en la casita del jardinero, como si nada hubiera pasado, todo igual que
antes, todo, excepto mis tanguitas. o lo que quedó de ellas. 
Las busqué y no las encontré por ningún sitio. 
Parece que se las llevó para guardarlas como souvenir de esta fiesta
de despedida de año.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una gran fiesta de fin de año, donde nuestra protagonista va a perder su virginidad.


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