Experiencia Internet (13)
Publicado por el Wednesday, March 11th, 2009 a las 12:00 am
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EXPERIENCIA INTERNET.
XIII PARTE
Inmovilizado ante la pantalla, mientras se acerca la hora del
encuentro, una nebulosa de preguntas dificulta la nitidez del pensamiento. Deseo
tanto amar y ser amado, que si me dejase llevar por el corazón, me despeñaría
por el desfiladero de la inconsciencia, aun a riesgo de no encontrar los
deseados brazos a la llegada.
Internet, permite las pausas suficientes para que una
relación, disponga de tiempo para la reflexión. Imprescindible la meditación,
aunque al final te equivoques. Al menos puedes planificar, ordenar e intentar
sujetar los impulsos de la víscera más incontrolable, salvaje y exigente.
Siempre se está a tiempo de hacer el ridículo, pero en este momento en el que
espero la señal del Chat, con ese "hola", que me haga estremecer, no puedo
evitar mirar a un lado y a otro, por si alguien me observa, aun sabiendo que
vivo solo, que no hay nadie más en casa, y, es que la cara de un enamorado es
tan elocuente, tan significativa y tan absurda, que solo de pensarlo, se me
suben los colores.
Sin embargo, me entregaré, a pesar del riesgo, a una aventura
nueva, desconocida y sugerente relación a distancia, con la que sueño en las
últimas horas. Navegaré por calles y lunas desconocidas, pisare nuevas nubes,
inventaré nuevos versos, amaré refugiándome en las profundidades del
conocimiento y la experiencia, sabotearé las buenas costumbres de la decencia,
para pecar conscientemente, aliarme con los demonios y a través de los caminos
del placer, llegar a ese soñado cielo en el que espero morir, y ¡me importa un
carajo!, hacer el ridículo y pasear la estúpida cara de enamorado, ante un mundo
materialista e insensible, que por momentos olvida que los sueños, son los
elementos sobre los que se apoya la evolución. Los grandes inventos de la
humanidad, nacieron de un sueño, y yo, estoy dispuesto a soñar la historia de
amor más grande jamás contada. Mi reto está claro: "ver feliz a la persona
amada". Y en esto, invertiré todo mi esfuerzo.
En esta encrucijada y sin saber a priori, donde caerán mis
huesos, navego por los mares de la inconsciencia, sorteando las olas del vértigo
y la incomprensión y lloraré sin prejuicios, como un niño, cuando escuche un te
quiero. Tengo tanto que dar, que cualquier placer empequeñece acomplejado cuando
ve las llamaradas que se desprenden de mi corazón. Imaginar un mundo ideal, no
es fácil. Vivir en él, es conocer lo aun no inventado y contemplar el coro de
almas blancas admirando tanto amor, es un placer destinado a unos pocos
privilegiados, porque no a muchos se les presenta en la vida la posibilidad de
inventar un mundo. Pero la obligación de cada uno es construirlo, aunque para
ello haya que transgredir ciertos convencionalismos. Lo más reservado de uno
mismo, lo que no se ve a simple vista, es el espacio que hay entre los dos y
cuando se ama, ese espacio se minimiza hasta el punto de fundirse en uno solo. Y
entonces, todas las campanas del mundo, los colores, las mejores melodías y los
más bellos sueños, se fusionan, tañendo, brillando, sonando y flotando en honor
de esos corazones, que cogidos de la mano se deslizan en todas las direcciones
posibles, porque el mundo es de ellos.
–Hola fede.
–Hola Juan.
–Qué alegría que estés ahí. Hace mucho que esperas?
–Un ratillo.
–He pensado mucho en ti, fede. No he dormido casi nada.
–Bonito?
–El qué?
–El pensamiento.
–Bellísimo.
–También yo he pensado en ti.
–Algún pecado…?
–Muy gordo Juan.
–¡Guau!. Me encanta. Yo he pecado toda la noche. Cuéntame tu
pecado y te cuento el mío.
–No vale, eso me suena a chantaje.
–¡Totalmente! Quisiera tenerte aquí. Te he amado toda la
noche, fede.
–También yo.
–De veras?
–Sí. Y aun ahora, estoy hecho un poco lío, no tengo
costumbre de estas cosas.
–Nunca habías entrado en un chat?
–Nunca.
–Soy tu primer amor …?
–Si.
–…Cibernético…?
–Eso me encanta. Jajajajajaj. Y qué esperabas…?
–No lo se. El primer día que me atreví a intervenir en un
chat, me temblaba hasta el aliento.
–Y ahora…?
–Ahora estoy nervioso, pero lo superaré.
–Qué has pensado fede?
–Cosas buenas y ricas. Sabes, a mi también me gustaría
conocerte. Desearía hablar contigo, sentirte cerca, poder tocarte. Es raro.
Había imaginado mil veces al amor pero nunca había sentido algo así.
–Anoche hiciste algo…?
–Te refieres a sexo?
–Si a eso.
–Me da vergüenza hablar de eso.
–Estamos solos. Lo hiciste…?
–Si.
–Qué bueno, fede, yo también. Toda la noche. Y fue
fantástico. Quisiera repetirlo pero en persona.
–No estaría mal.
–Estuvimos toda la noche juntos y me encantó. La lástima es
que cuando desperté, no estabas a mi lado.
–Me hubiese gustado. Tu también estuviste conmigo y fue
genial.
–…Estoy llorando fede.
–Por qué?
–Por que soy feliz y no es fácil.
–Eso si lo se.
–El qué.
–Que no es fácil ser feliz.
–Nunca supuse que Internet, fuera capaz de hacer sentir
tantas cosas.
–Qué lastima que estés tan lejos, fede.
–Si es cierto.
–Si pudiéramos vernos, aunque solo fuera una tarde…
–Si nos pudiéramos ver una tarde, ya no te dejaría marchar.
Creo que eres buena onda.
–Juan, solo nos conocemos de unas charlas de chat, "donde la
gente miente".
–Es cierto, pero yo te quiero. No te mentiré.
–Qué bonito es eso Juan. Te lo agradezco, porque no tengo
costumbre de que me digan cosas bonitas. He estado toda la vida solo y ya ves,
tiene que ser alguien del otro lado del mundo.
¡Dios…! ¡También yo estoy llorando…! Como no hacerlo
cuando las situaciones te arrastran a vivencias soñadas durante años. ¡Y es todo
tan increíble! Que las lágrimas fluyen en cascada, arrancando trocitos de vida
del glaciar de la desesperación, porque no me atrevo a confesar lo que siento,
para convertirlo en imposible realidad. Sentirse en el lugar del sueño, merece
las oraciones más bellas que seas capaz de recitar y justo en ese lugar me
siento ahora…
–Holaaaaa. Hola. Fedeeeeee. Estas?
–Si estoy Juan.
–Te pasa algo?
–No. Es que estaba leyendo.
¡Mentira!… Si me pasa. ¡Estoy mintiendo! Me pasa que estoy
llorando, pero no debo decirlo. La realidad se impone, no quiero sufrir más.
También yo te quiero y desearía estar a tu lado, para saborear lo que siento,
durante todos los días de mi vida. Pero de momento hay tres inconvenientes: la
diferencia de edad, la distancia y mi miedo. Ya decidí que no habría más, no me
puedo pasar la vida llorando por amores desagradecidos e interesados.
–Creí que estabas con alguien más.
–No Juan, no se hacer eso.
–Perdona, no quise ofender.
–No lo has hecho y aunque lo hicieras, la situación,
disculparía cualquier malentendido. Esta noche también estarás conmigo, y
también lloraré, que aunque no sea la mejor forma de amar, desahoga. Me siento
bien contigo.
–También yo y quisiera que al menos nuestra amistad no
acabase nunca. Porque yo no podré olvidarte.
23-01-04
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