La confesión de mi comadre

La confesión de mi comadre (3)

Cuando Pepe se casó con Rita, me sorprendió
la suerte que había tenido
mi amigo de años, ya que Rita era y es una mujer de una figura
impresionante. Nos frecuentábamos y Rita siempre me pedía que
no sea
ingrato y que los visite ya que habíamos congeniado mucho. Era tanta
la confianza con ella, que me había dicho que cuando nazca su primer
hijo, quería que nos hagamos compadres y es por eso que yo siempre la
trate de comadre y ella a su vez me decía compadre. El hijo que ella
soñaba no venia, pero no por culpa de ella, sino que Pepe, era un
borrachín de primera y la tenia totalmente abandonada.

No me explicaba como un hombre podía
dejar de lado una mujer como
ella. Para que se hagan una idea de como es, les diré que tiene 30
años, unas lindas piernas, cintura pequeña y un busto que, por
la
forma y tamaño, cualquier hombre desearía darle una probada. Su
piel
es blanca y tiene un rostro muy bonito y unos labios carnosos.
Siempre usa vestidos, los cuales dejan ver sus piernas ya que los
usa cortos.

Un día recibí una llamada de
ella para que fuese a conversar, sobre
algo que quería consultarme. Llegué esa noche y me recibió
tan
bella como siempre y la salude diciéndole, hola comadre. Podía
sentir su perfume que hacia una combinación perfecta con el aroma
natural de su piel.

Ay compadre no sé que hacer con Pepe,
se quejó. Que es lo que sucede
Rita? Le pregunté. Lo que pasa es que Pepe me tiene toda abandonada
y se ha dedicado a la bebida y a veces no viene a dormir. Por más que
le he pedido no hace caso. Me dio ternura verla así contándome
sus
penas y me dio ganas de abrazarla y besarla para consolarla y mientras
la miraba sentí que la verga se me puso dura. No se porque tuve esta
reacción. Le voy a confesar algo, ya que somos amigos y por la
confianza que nos tenemos, me dijo.

Soy todo oídos comadrita le dije, pensando
que sería lo que me iría
a confesar. Me da un poco de vergüenza decírselo pero lo que pasa
es
que Pepe me ignora por completo y cuando digo por completo quiero
decir que ya ni siquiera me cumple en la cama. Cuando me dijo eso
tragué saliva y sentí que la verga se me salía del pantalón.

Yo soy una mujer ardiente, que necesita ser
amada y poseída me decía
mirándome a los ojos y Pepe ya no hace nada de eso hace mucho tiempo.
Se levantó y me sirvió una copa, dejándome ver su delicioso
culo cuando
se dirigía al bar de su casa. Apuré mi copa para recuperarme de
la
impresión de lo que salía de los labios de mi comadre y le dije
si
yo podía hacer algo por ella.

Se paró de donde estaba sentada y se
puso a mi lado, tomando mi mano
y diciéndome; Compadre lo que voy a hacer quiero que quede entre
nosotros y seguidamente colocó su mano sobre mi verga, sin dejar de
mirarme. Me parecía que estaba soñando, que ese monumento de mujer
me estuviera tocando de esa manera y solo atiné a decirle, Comadre
mi verga le pertenece desde que la conocí y puede hacer de ella lo
que quiera.

Me abrí la bragueta y saqué mi
verga, quedando ésta como un poste
de lo parada que estaba. Ella la miró y paso su lengua por sus labios,
se paró de mi lado, puso su mano en su espalda para bajar el cierre
del vestido y éste cayo a sus pies. Se quedó en sostén
y en braguitas
y me preguntó, le gusta lo que ve?. Preferiría verla peladita
le dije
y ella misma se quitó el sostén, dejándome ver esas tetazas
hermosas
paradas y que tenían cada una aureola rosada grande, coronada
por un pezón en punta.

Verla así desnuda me hizo recordar unos
dibujos de mujeres, llamados
pin-ups donde salen unas chicas esculturales con unas tetas deliciosas.
Interrumpió mis pensamientos diciéndome, quiero comerme esa verga
y
se arrodillo ante mí, cogiendomela con una mano y empezándome
a
masturbar, haciendo que salga una gotita de la punta. Ella se inclinó
y pasó su lengua por ella, dejándome la cabeza de mi verga nuevamente
limpia. Seguidamente se la metió a la boca y me dio una mamada que me
hizo eyacular dentro de su boca. Saco mi verga de su boca y mi semen le
resbalaba por la comisura de sus labios, mirándome con una cara de
puta, que nunca pensé que mi comadre pudiera ser tan caliente.

Me ayudó a quitarme la ropa y quedé
desnudo como ella, pasando mis
manos por todo su cuerpo a la vez que lo lamía y me metía a la
boca sus tetas una por una, haciéndola gemir con cada chupada que
le daba. Le levantaba sus nalgas con mis manos y buscaba su ano para
meter mi mano, mientras ella me decía entre dientes, así compadre
goce de mi ano, quiero que me meta la verga por ahí, culéeme que
quiero sentir su verga por todos lados.

Se separó de mí poniéndose
en cuatro patas sobre la alfombra y
volteando su cabeza hacia mí me decía, cachame mi amor, meteme
tu
verga rica y hazme gritar, si quieres que sea una puta lo seré, pero
metela de una buena vez. No podía creer lo que estaba oyendo y me
puse detrás de ella para aliviar la calentura que tenia mi comadre.

La empecé a bombear inclinándome
sobre ella, agarrando sus tetas
que me daba la impresión que la estaba ordeñando. Sudorosos nos
paramos y me agarro la verga y me llevó así a su habitación.
Quiero que me culée en la cama donde duermo con Pepe, ya que si
él no sabe apreciarme, Ud. si lo hará. Y vaya si lo hice. Me la
culée y le di toda la verga que quiso y cada vez que terminaba
esperaba que descanse un rato y me volvía a masturbar y a chuparla
para que se me pare nuevamente.

Así estuve con mi comadre, y su marido
estaría seguramente con sus
amigos tomando licor, mientras yo me culeaba a mi comadre
necesitada. Esa noche me fui, pero volví otras noches para seguir
disfrutando de mi comadre Rita.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Este relato trata de un encuentro que tuve con mi comadre, por culpa de su esposo que la tenia totalmente abandonada y el pedido que me hizo.

Leave a Reply