Aventuras eróticas en el bus

Aventuras eróticas en el bus (3)

Era ya de noche y mis amigos y yo, jóvenes de 17 años nos
encaminamos a una fiesta. En lima Perú el transito era un rollo insufrible y
habían pocas unidades de transporte público por aquellos días a diferencia de
ahora. Estabamos en un bus, en la parte trasera cuando en una parada sube una
mujer de unos 35 a 40. Tenía un culo grande pero yo, muy inocente por cierto, no
le presté mayor atención. Fue hasta que aquella mujer se colocó delante mío
teniendo el suficiente espacio para avanzar que repare en ello. Tenía caderas
grandes, cabellos cortos. Al situarse delante se agachó levemente y comenzó a
rozar sus nalgas por mis muslos, como si buscara mi pieza. Yo estaba avergonzado
por que sentía algunas miradas y más aún cuando no podía evitar la tremenda
erección de mi falo electrizado por la blandura de sus nalgas. No me importó
nada, estaba tan excitado que empezé a moverme despacio y ella también. Hasta
que llegó a su destino y ahi quedó todo con ella….pero comenzó una nueva
aventura para mi.

La sensación de la blandura de las nalgas de mujer sobre mi
pene erecto fue algo que me hizo tener insmonio durante muchas noches y la
continua excitación que vivía no podría calmarse a menos que repitiera la
experiencia. Asi que desde aquella vez la busqué muchas veces.

Una noche había una festividad en las calles y el transito
estaba aún más endemoniado que de costumbre. Los buses andaban re-llenos y yo
felíz de la posibilidad de sentir la excitantisima sensación de tener a una
mujer completamente desconocida, de la cual no sabía ni su nombre ni ningún dato
de ella. Mi técnica consistía en ponerme de pie al costado de la elegida,
rozarla con la punta de mi pene y si le gustaba ir avanzando por todas las
dimensiones de su culo. Afortunadamente mi miembro viril es bastante
desarrollado.

No me podía detrás de ella, sino al costado. La tremenda
erección que se me presentaba en aquellas situaciones era propicia. Mi bolsillo
estaba agujereado y así lo tenía para poder acomodarme mi pene a la altura de
las nalgas de mi objetivo. Usaba pantalones de tela delgada,así cuando pegaba mi
pene a esas nalgas ella sentía el fuego de mi miembro quemar su trasero.
Muchisimas aceptaron mi pene al ver que no habían observadores pues mi técnica
me permitía ser discreto. Algunas hasta me lo acariciaron sobre el pantalón y
bajaban la mirada para ver la erección y se quedaban quietas así. Todo me iba
bien hasta que un día, subió una linda chica, delgada junto con su hermana.
Estabamos parados menos su hermana que logró asiento. Ella tendría unos 15 años,
vestía su uniforme de colegio.

Mi objetivo inicial era la sister pues era mayor pero al
sentarse, quedé al lado de la chica. Un movimiento brusco del vehiculo en marcha
hizo que casualmente su nalga rozara con mi muslo y eso me encendió. Coloqué la
cabecita de mi pene rozando apenas su nalga. ella inmediatamente lo sintió y
supo que era aquello punzante duro y caliente y se puso a reir nerviosa pues al
parecer era su primera experiencia sexual.

Su hermana la veía reirse bastante y se extrañaba, yo al
costado de ella miraba hacia la calle como si conmigo no fuera la cosa. Me fuí
acomodando mejor. Mi pene avanzaba por su nalga y la blandura de aquel culito
durito me excitó a rabiar. Ella se agachó un poco como para sentir mejor mi pene
que lo tenía en todo inclinado hacia la derecha, asi fuí avanzando poco a poco
hasta poseer totalmente sus nalgas. Ella sintió todo mi pene erectisimo sobando
su culito y sus mejillas se encendieron por la excitación y me miraba diciendome
con los ojos que continuara. Ella se agachaba haciendo que obsrvaba algo por la
ventanilla del bus y yo apretaba mi pene contra su culito.

En un momento el bus se llenó más de gente por que la
festividad en la calle no permitía el ingreso de más vehiculos por aquellas
zonas asi que subió más gente y nos apretaban. Nos pusimos frente a frente y
ella pegó sus pechos contra el mío. Yo nunca había avanzado más allá de mi
técnica mas ella estaba excitadisima y nadie nos veía. Toqué sus pechos sobre la
blusa, los amasé despacio y en un momento de un empellón por el tumultó besé
rapidamente sus labios. Ella me sonrió.Estaba excitadisimo, me hubiera gustado
subirle la falda ahi mismo y penetrar hasta el fondo de sus encantos pero no me
atrevía a tanto.

Nos apretabamos mutuamente, para entonces yo ya tenía 28
años. Ella no se atrevía a hablarme por la presencia de su hermana ni yo a
preguntarle su nombre. Solo nos moviamos dismuladamente. Ella se movia buscando
con su vientre mi pene y se apretaba contra mi. La tomé de las manos y las puse
en mi pene. Sentí sus dedos recorrer todo el largo de mi miembro. Yo hice lo
mismo y estiré un dedo y se lo metí por la conchita sobre la falda. Ella gimió
mirando hacia un costado.

En ese momento se hizo más espacio en aquel bus atestado de
gente y nos separamos. Nuevamente se puso a mi costado y disimuladamente con su
pierna buscaba mi pene sobre mi muslo. Lamentablemente se hizo dificil
continuar. Pero ella hizo algo genial. Sacó un cuaderno donde estaba su nombre y
telefono y me lo memorizé asi que la llamaría…ella tenía que ser mía y así
fue. (pero esto es otra historia) Mis cálculos me hacen decir que hice esto con
unas 400 mujeres de las cuales solo 5 protestaron o si hicieron a un
lado…Muchas de ellas colaboraron.

Hoy me casé y tengo 2 pequeños. Cuando siento ganas de
estimularme subo a un bus. Me encanta que una desconocida se arriesgue a sentir
placer y dejarme puntear su culo…luego la beneficiada es mi mujer…hay mucho
que contar pero será en otra ocasión.

 

Resumen del relato:
    Todo comenzó gracias a una mujer madura que intencionalmente se colocó delante mio en un bus lleno atestado de gente…

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