2012 enero | Tus Relatos Calientes - Part 2
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Archive for enero, 2012

Empeze a ser Marta

Empeze a ser Marta (6)

El despertador sonó muy temprano eran las 6:30 de la mañana,
me desperté sobresaltado, cuando me di cuenta de lo sucedido la noche anterior
me excite otra vez, abrí los ojos y vi a mi prima en bata en mitad de la
habitación mirándome.



Buenos días primito o mejor dicho primita, me dijo.

Buenos días, Solo le pude contestar

Veo que te gusta ser mujer o me equivoco, me pregunto
con mirada desafiante.

Ehhhhhhhh, no tenia palabras.

Pues yo te convertiré en una linda Mujer, pero con una
condición.

Cual pregunte temeroso.

Serás mi sumiso en publico y mi sumisa en privado

Si, conteste sin poder creer que mi fantasía se estaba
cumpliendo.



En aquel momento ella se giro fue hacia el armario y saco
unas bragas blancas y una camiseta interior bordada , me las puso encima de la
cama y me dijo que esa seria mi ropa interior para todo el día y que nunca mas
me quería ver con ropa interior masculina , tomo la ropa interior mía que estaba
en uno de sus cajones la metió en un bolsa de plástico y la guardo en una
mochila.

Me mando ponerme de pies y desnudarme, ante tal mandato yo me
excite pero la cinta adhesiva hizo su tarea aprisionando mi clítoris contra la
entrepierna, me puse de pies y me fui desnudando poco a poco cuando estuve sin
ropa alguna, mi prima me miro se dio una vuelta alrededor mío y me dijo mirando
me a los ojos que esa misma mañana quería que me depilase entero, a lo que le
conteste que si, sin pensármelo 2 veces, luego me dijo que la enseñase como me
hacia para esconder el pene a lo cual le enseñe y expliqué que con un poco de
cinta adhesiva me o pegaba a la entre pierna, se quedo mirando un segundo y me
dijo, luego te acompañare a una tienda de piercings para evitar ese esparadrapo,
la mire estañada, preguntándole como lo haría , a lo que me contesto que
colocaría un arito en mi entrepierna ( al final del escroto) y otro en el
extremó del clítoris uniendo ambos con un pequeño candado, consiguiendo dos
cosas la primera un pequeño cinturón de castidad puesto que la llave de ese
candado la tendría ella y otra que me tendría que sentar para orinar como una
buena chica , yo a mis 25 años no podía imaginar que una mujer tuviese tanta
imaginación y que me podría excitar solo contándome lo que tenia pensado para
mi, pero así era, mi prima se dio cuenta de que mi clítoris crecía de tamaño
según me contaba sus planes, me miro y me dijo que no quería volver a verme
empalmado o lo pagaría , me ordeno quitarme el esparadrapo y que me masturbase
delante de ella a lo cual accedí sin pensármelo, cuando ella noto que estaba a
punto de correrme me ordeno parara, yo estañado obedecí, me pregunto que solía
hacer con mi semen, a lo que le conteste que untarlo en una compresa y poner la
compresa en la braga, su carcajada casi despierta a mis tíos que todavía
dormían, pues hoy harás otra cosa o untaras en un tapax y te lo pondrás en tu
culito, sin quitártelo hasta el mediodía, en el momento que te pondrás otro
limpio, Si Señora respondí, me salió del alma ese Si Señora. Ella se me quedo
mirando y me pregunto si me gustaba estar a sus ordenes para todo a lo cual sin
ninguna duda conteste que si , ella sonrío y agarrándome de los huevos
fuertemente acerco su cara a la mía y me dijo con una voz muy autoritaria, dijo
:



DESDE HOY Y HASTA QUE YO LO DECIDA SERAS MI PUTA Y
SIERVO ME OYES

Si señora



Me ordeno vestirme, eso si con la ropa interior femenina, y
por encima con mi ropa, y me dijo que fuese a preparar el desayuno para toda la
familia, en un rato bajare yo y les diremos a mis padres que he regresado esta
misma mañana, otra cosa desde hoy, cuando estemos las dos solas tu serás Marta
Salgado y poco a poco lo serás 24 horas al día.

Me termine de vestir y fui a la cocina preparar el desayuno
apenas había terminado apareció, mi prima con mi tía. Mi prima se acerco a mi y
en voz baja me dijo muy bien putita así me gusta, a la par que mi tía decía que
no hacia falta que hiciera el desayunó, respondiéndole qué era un placer.

Mi prima sonrío y se sentó a desayunar con migo y mi tía.

Esa misma mañana empezaría la vida que yo tanto había soñado
y deseado.

Para contactar o hacer sugerencias a mi yo travestí Marta
Salgado POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Y para contactar con mi yo sumiso que son los mismo
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Mi prima me hace suyo y me convierte en su sumisa (II).

Espiando a mis vecinos

Espiando a mis vecinos (22)

Me llamo Laura y ahora tengo 40 años, para que más detalles.
Decíos que lo que os narro a continuación no es fruto de la imaginación. Os
cuento lo que sucedió tal y como lo recuerdo. Tendría yo 13 o 14 años, y no lo
olvidaré jamás.

Viví de niña, hacinada en una comunidad de vecinos como
cientos de miles de personas que, insufribles, soportan los planes de urbanismo
de nuestros gobernantes.

En esta comunidad de 5 bloques de tres plantas cada uno, mi
familia se estableció en un tercer piso (el más alto). Desde la ventana de mi
cuarto veía las ventanas de los dos pisos que había justo en el bloque de
delante. Al estar situado más alto, veía perfectamente las ventanas del segundo
piso. A este piso quería yo llegar. Vivía en él un matrimonio de unos 50 años
con dos hijos, por aquellos entonces, de 20 y 22 años. Estos chicos eran
guapísimos, la atención de barrio.

Recuerdo que era en el mes de julio, casi a finales, yo ya
estaba de vacaciones pero mis padres trabajaban. Era jueves por la tarde/noche.
A menudo solíamos reunir los más jóvenes en el patio de vecinos para charlar un
rato. Recuerdo que aquel día los muchachos estaban quedando para salir de
juerga, y mis vecinos, como no estaban sus padres, planeaban pegarse una buena
juerga (a mi no me dejaban los mios).

La historia comienza a eso de las 6 de la mañana. Mis vecinos
volvían a esa hora de alguna discoteca (supongo), y venían bastante borrachos,
porque armaban muchísimo ruido, tanto que me desperté.

Me asomé por la ventana con muchísimo sueño y vi encendidas
las luces del segundo piso. Desde donde estaba, con las luces apagadas, se
podían ver completamente las dos habitaciones. Las ventanas estaban abiertas y
las cortinas recogidas. Primero entró en su cuarto J…., el de 22 años. Se
tambaleaba bastante. Al principio me hizo gracia – menuda borrachera- pensé -voy
a ver que hace.

Al momento empezó a desabrochar su camisa, torpemente, hasta
dejar su torso completamente desnudo. Lo había visto mil veces en bañador, pero
el hecho de estar viéndolo sin que él lo supiera me gustaba. Se desabrochó los
zapatos y se los quitó. En ese momento se levanto de la cama y se fue hacia la
puerta. Pensé que iba a apagar la luz, pero no, cerró la puerta, se dio la
vuelta y se quitó los pantalones. Me dio de pronto un escalofrío enorme y un
sentimiento de culpa. Quizás no debería estar mirando, pero no podía dejar de
hacerlo. Llevaba unos splis blancos muy ajustados que insinuaban un bulto. A mi
me pareció enorme, claro que por aquellos entonces, era la primera vez que yo
veía algo así, nunca antes había espiado a los vecinos. El sueño había
desaparecido por completo. Su cuerpo era toda una escultura griega en
proporciones. Se dio la vuelta y retiró las sábanas de la cama hacia atrás.
Estaba de espaldas a mi, mirando hacia la puerta, de pronto metió una mano por
cada lado del slip y se lo bajó. En ese momento estaba viendo a mi vecino, uno
de los tíos más guapos del barrio, agachado con el culo al aire. Por la entre
pierna se le veían perfectamente los testículos y un ano muy peludo. Me
sobresalté muchísimo. Se incorporó y se giró. Tenía un pene muy grueso. Se tumbó
en la cama de forma que yo no podía verle la cara, pero veía de sus hombros para
abajo.

En ese momento, R…., su hermano pequeño, que era muy muy muy
guapo, entro en su habitación. Iba con una toalla amarilla a la cintura y estaba
completamente mojado. Seguramente del calor que traía (y de la borrachera), se
había dado una ducha. Me puse nerviosísima. J…, estaba en una habitación
completamente desnudo y su hermano en la de al lado con solo una toalla. No
sabía que hacer, no debía mirar, pero no podía dejar de hacerlo. La respiración
se me aceleró muchísimo. Sabía que no podían verme, pero lo que estaba haciendo
no era correcto.

Ahora viene lo mejor. Yo ya estaba bastante excitada con el
panorama, mis ojos iban de una ventana a la otra a la velocidad del rayo, cada
vez sentía que me excitaba más. De pronto J… empezó a tocarse el pene. Me entró
un calor tremendo y busqué debajo de mis bragas. Era la primera vez que me
tocaba. Vi como el pene iba creciendo y creciendo hasta que se convirtió en una
enorme polla que apuntaba hacia donde yo estaba. R…. se quedó también desnudo y
empezó a secarse. Puesto de espaldas a la ventana se agachó para secarse. No
tenía tanto pelo como su hermano, y se veía claramente el ano. Sus testículos
eran bastante más gordos, como dos puños. No sabía porqué pero cada vez me
frotaba con más fuerza bajo las bragas. Estaba toda húmeda viendo aquello a 5 o
6 metros de mí. J…. se masturbaba con fiereza, parecía que se la quisiera sacar
de entre las piernas, se retorcía en la cama y yo estaba a punto de explotar. Se
echaba la piel del pene hacia atrás dejando ver un capullo rojo como una
amapola. R… se giró y entonces vi el pene más grande que he visto en mi vida
(que son unos cuantos). Debía medir unos 19 cm hacia abajo. R…. era delgado y
musculoso, y con aquello que le colgaba pensé que estaba viendo la cosa más
hermosa del universo. Me quedé perpleja. Estaba de pie, junto a la ventana. Se
metió en la cama y apagó la luz. Yo tenía los ojos como platos, y una extraña
sensación de calor y excitación. La respiración muy acelerada.

J… seguía masturbándose y yo le acompañaba haciendo círculos
entre los labios de mi vagina. De pronto J… se puso tenso, se masturbaba con
mucha rapidez, paró un momento y mientras se apretaba fuerte el pene con la
mano, un enorme chorro de semen salió disparado hacia su cara. Era la primera
vez que veía eyacular a un hombre. El semen le manchaba todo el pecho. Cogió una
servilleta de papel y se limpió. Acto seguido apagó la luz.

Yo me tumbé en la cama y me quedé mirando al techo de mi
habitación. Me tocaba bajo las bragas y recordaba todo lo que había visto. Era
increíble !!!. Me quedé dormida, con una sensación extraña, tenía mucho calor
por dentro y la respiración no se me relajaba.

A la tarde siguiente, serían las 5 de la tarde J…. y R…
llegaron a la piscina donde solíamos quedar. Al verlos se me puso la cara de
todos los colores. Ninguno de los dos sabía nada. Allí estaban, frente a mi. Yo
sentía una vergí¼enza tremenda. Me levanté corriendo para meterme en el agua. Me
vinieron a la cabeza miles de imágenes, y me gustaba. Una sonrisa se me debió
dibujar en la cara porque una amiga me preguntó que de que me reía….., (si tu
supieras pensé). No podía quitarme de la mente a R….

Iba pasando la tarde cuando me llegó un pensamiento. Si la
noche de antes había visto aquello, quizás este espectáculo ocurriría más
noches, quizás todas, así que decidí comprobarlo.

Esa noche, con la emoción de quien espera a los reyes magos,
corrí a mi cuarto después de la cena. Cuando me asomé a la ventana, (tras las
cortinas y con las luces apagadas), vi que ya estaban vestidos, dándose unos
últimos retoques, (colonias y demás….), y volvieron a salir. Yo no quería
quedarme dormida, así que me dispuse a leer un libro en mi cama. Al rato mis
padres se acostaron.

Serían las tres de la madrugada cuando escuché ruido en el
piso de enfrente, así que apagué la luz del flexo y me asomé a la ventana.
Estaba nerviosísima. J… entró en su habitación y cerró la puerta. Yo empecé a
sentir escalofríos por todo el cuerpo. Se desnudó completamente, igual que el
día anterior, se tumbó en la cama y apagó la luz. Era noche de luna llena, y a
pesar de tener las luces apagadas podía ver a J… durmiendo desnudo sobre la
cama.

Ehhhh!!!!, ¿¿que estaba pasando??. Fue muy rápido y no tuve
tiempo de recrearme.

Me extrañó no ver a R…, y esperé durante casi 15 minutos. Ya
pensaba que no llegaría, que se habría ido a dormir a casa de algún amigo o que
llegaría más tarde cuando de pronto se encendió la luz y entró en su habitación,
pero no venía solo. Le acompañaba una chica a la que no había visto nunca.
Parecía 3 o 4 años mayor. Seguro que no era del barrio, allí nos conocíamos
todos.

Aquello si que era nuevo. Lo había leído en las revistas,
"Relaciones sexuales", pero ahora iba a tener la oportunidad de verlo, desde muy
cerca. Es como so yo también estuviese en esa habitación, pero invisible.

Comenzaron a besarse y a tocarse, y a mi me empezaba a entrar
mucho calor. El le desabrochó la blusa y se la quitó. Sacó sus pechos, bastante
grandes, con unos pezones puntiagudos, y comenzó a lamérselos. Ella miraba hacia
el techo y gemía. Yo podía oirles. Ella hizo lo mismo con él. Después se agachó
y empezó a soltarle el cinturón. Le bajó los pantalones y dejó aquel enorme
bulto sobre los slips al descubierto. Ambas nos quedamos mirando el bulto que le
marcaba el pene. Vi en su cara un toque de sorpresa. Le bajó los slips y se
quedó alucinada al ver aquello. A mi se me dibujó una sonrisa enorme. Es que os
prometo que aquel pene no era normal.

Mientras ella empezaba a jugar con él pene de R…., yo empecé
a buscar bajo mis bragas. Veía como aquello iba creciendo y creciendo,
lentamente, poco a poco, cada vez más grande. Yo tenía ya la vagina húmeda como
si me hubiera bañado. Intentó metérselo en la boca, pero no llegaba ni a la
mitad. Era gorda y larga. La estuvo lamiendo como una piuleta durante mucho
rato. Se metía un testículo en la boca, a duras penas.

El la levantó, la desnudó por completo y se tumbó en la cama.
Era una chica muy bonita, morena, con un pubis negro como el tizón,
perfectamente recortado. No tenía ni un gramo de grasa en el cuerpo. Con él
tumbado en la cama, boca arriba, ella se puso a cuatro patas sobre él, de forma
que yo veía completamente abierto su culo, (y lo que no es su culo…). Me cuesta
reconocer que me gustó ver a aquella chica desnuda, con todo al aire. Podía ver
como uno de los dedos de R…. se desplazaba entre los labios vaginales de su
amiga, cada vez más húmeda. Yo me tocaba igual que hacía él.

Al rato cambió la posición y él se puso ahora encima. Mi
vecino empezó a pasarle la lengua entre las piernas mientras yo soñaba que
aquella chica era yo. Así estuvieron un buen rato.

En un momento dado ella se bajó y le masturbó con las manos y
con la boca hasta que él explotó de placer, llenándole la cara de semen. Jugaron
con sus sexos durante horas, pero no hubo penetración. Aquella noche yo tuve mi
primer orgasmo…., y mi segundo y mi tercero…. Se apagó la luz.

Me volvía tumbar en la cama mientras pensaba en todo lo que
había visto. Aunque fueron un par de horas, se que fue la noche que mejor he
dormido en toda mi vida.

Por la mañana decidí no contar jamás lo que había visto a
nadie. Las escenas como os podéis imaginar se repitieron muchísimas noches aquel
verano. Me he masturbado infinidad de veces viendo como mis vecinos lo hacían,
solos o con otras chicas. He deseado el pene de R…., miles y miles de veces,
incluso con las parejas que he tenido.

En invierno, las ventanas estaban siempre cerradas, y me
pasaba los años esperando que llegara el calor del verano. Así fue durante 5 o 6
años más.

Mis vecinos se mudaron de ciudad por motivos del trabajo de
su padre y jamás he vuelto a saber de ellos…. Una pena.

Así fue como ocurrió, y como veis, es cosa para no olvidar.

 

Resumen del relato:
    Os cuento lo que sucedió tal y como lo recuerdo. Tendría yo 13 o 14 años, y no lo olvidaré jamás.

El Atraco

El Atraco (27)

Marcial era un hombre cincuentón, bastante obeso y
completamente calvo por la parte superior de la cabeza. Casado y con varios
hijos, era dueño de una representación de artículos de ferretería. Tenia una
oficina que era da Delegación para la zona y trabajaban a sus ordenes en las
vetustas oficinas a las afueras de la ciudad, varios empleados de oficina y
comerciales.

De entre sus empleados, estaba Puri. Puri era su favorita. Una chiquita de 18
años, de clase mas bien baja y escasa formación. De hecho, como empleada era
bastante poco trabajadora y al no tener estudios en administración, estaba
bastante limitada en sus tareas, pero Marcial lo toleraba mas de lo normal por
la obsesión que tenia con su cuerpo. Puri era bastante mona de cara, pero
además, tenia un cuerpo realmente vicioso. Era muy delgadita, morena, alta, con
poco pecho, pero marcaba con su ropa moderna y super-ajustada, las perfectas
curvas de su culito y de su monte de Venus.

Marcial, miraba a Puri y se derretía. Cuando pasaba delante, no podía dejar de
excitarse e inconscientemente se tocaba el pene hasta que los frotamientos le
provocaban una erección. Era evidente que incluso más allá de lo buena que
estaba, había algo en el cuerpo y en la mirada de Puri, que excitaba sin remedio
a los hombres. Tenia una extraña y oculta carga erótica.

Marcial disimulaba completamente su pasión, no quería parece a los ojos de
todos, un viejo verde. Marcial resultaba un hombre bastante desagradable, gordo
y fofo a los ojos de una chica de 18 años como Puri. Puri estaba muy atenta al
efecto que su cuerpo causaba a los hombres y siempre contaba pequeñas aventuras
en el autobús o en la calle. "Era un viejo de 50 años, y me dijo que estaba muy
buena. Pero si a aquel viejo ya no se le debía de levantar" comentaba en
ocasiones.

A Marcial le molestaban esos comentarios de hombres de su edad, pero también le
excitaban. En una ocasión, durante un fin de semana, coloco debajo de la vieja
mesa de madera de Puri, un interfono, de manera que activándolo, podía oír la
conversación que tenia con las otras dos chicas de la oficina.

En una oficina-almacen como la suya, abarrotada de cajas, trastos, cables,
aparatos eléctricos como teléfonos y calculadoras, el aparatito,
convenientemente envejecido como si fuera un cacharro antiguo fuera de uso,
paraba desapercibido.

Marcial, escuchaba desde su oficina, en la misma sala que la de Puri, a la que
veía desde los ventanales, pero separada por una especia de cabina de madera y
cristal.

Por el interfono, Marcial escuchaba en una erección constante, las aventuras de
Puri con su novio. El Carlos. Un cretino semi-analfabeto sin oficio ni
beneficio, que hasta a veces la pegaba. Muchas veces la venia a buscar en la
moto después de varios idas de enfado, sencillamente porque tenia ganas de
follar. Echaba dos polvos, la Puri se sentía la mujer más feliz del mundo por
recuperarlo, hasta el siguiente enfado y hasta mas ganas de follar del Carlos.
¡Que manera de desperdiciar aquellas piernas tan perfectas, aquellos brazos tan
bien formados, y aquel morrito que pedía que le metieran la lengua.

Marcial fantaseaba con Puri. Cuando venia con minifalda, la ponía a
desempaquetar en una mesa en que ella quedaba de espaldas a el, y pasaba la
tarde contemplando sus dos largas piernas y cuando se agachaba, el inicio de sus
bragas.

Marcial, salía discretamente de la oficina, y se masturbaba en el retrete.

En una ocasión, Puri trajo unas fotos de la playa para enseñar a las amigas.
Marcial se las arreglo para que le quedaran olvidadas en el cajón y para la
mañana siguiente, ya estaban escaneadas y puestas bajo una clave en su disco
duro. Con esto, Marcial empezó la costumbre -salía el último-, de masturbarse
antes de ir a casa. De recorrer con la vista los muslos, los brazos y el monde
de Venus de Puri. De eyacular mirándola directamente a los ojos.

Todas las mañanas, entraba en su oficina y se decía al cerrar la puerta: Hoy
faldita verde y medias negras.. Hoy pantaloncito negro ajustado y top-rojo. .
Hoy………Obviamente era la ropa que había traído Puri, y que lógicamente iba
a condicionar su excitación y su humor a lo largo del día.

Cada vez necesitaba mas contemplar a Puri, y de hecho, contemplo la posibilidad
de instalar una cámara en el cuarto de baño de mujeres, o de instalar duchas o
un pequeño vestuario para el personal.

Una tarde de invierno, sucedió el desenlace de nuestra historia.

Eran ya las nueve de la noche en invierno. Ya solo quedaban en la oficina
Marcial, y Puri, que como había faltado por la mañana, recuperaba horas perdidas
para que no le descontaran. Marcial estaba muy enfrascado en la contabilidad,
para disfrutar de tal circunstancia.

Se abrió la puerta que no estaba cerrada con llave y aparecieron dos individuos.
Estaban encapuchados. Portaban sendas escopetas de cañones recortados.

Es un atraco. Levántese, levántese. Gritaron fuertemente para aturdirlos e
intimidarlos.

Los pusieron cara a la pared. Luego se llevaron a Marcial a su despacho para que
abriera la caja fuerte. Era una buena caja. Les hubiera dado muchos problemas de
haber entrado por la noche. A Marcial le costo soltar la pasta y realizo varios
gestos de resistencia. Inútil y peligrosa ante las armas de sus oponentes.

Cuando les entrego el dinero, los atracadores estaban eufóricos pero cabreados.

¿Qué hacemos con la nena y el viejo de mierda? ¿Los matamos?

No querían matar a Marcial ni era necesario, pero pretendían aterrorizarlos. Uno
de los atracadores se fijo en Puri. Incluso asustada, desprendía era tremenda
carga erótica que a Marcial tenia enganchado.

Mira que buena esta la niña. Nos la vamos a llevar. Empezó a tocarle los pechos.
Puri grito y se revolvió. Marcial salto para defenderla.

Mira el viejo. Quiere tirársela el solo. A ver si te cortamos las pelotas y ya
no te la tiras más.

Marcial, sin poder concentrarse, estuvo a punto de ponerse a dar explicaciones
tontas de que no se la tiraba.

El segundo atracador, mas sereno, quería dar el asunto por acabado. ¡ítalos y
nos vamos! Deja a la tía. Desnúdalos. Así tardaran mas en soltarse.

Los hicieron desvestirse. Marcial quedo en calzoncillos y Puri en bragas y
sujetador. De frente de pie el uno al otro y sin mirarse.

El primer atracador, rió ante el cuerpo desbordado de grasa de Marcial y se rió.
Pero tío ¿Tu tienes polla? Dicho esto, arranco el calzoncillo de Marcial y lo
dejo en pelotas.

Tía, que te parecen las pelotas de tu jefe. Que polla más pequeña.

Marcial aguanto la humillación. Su pene derrotado, caía como un trozo de carne
muerto, en su cuerpo flácido y temblón, mientras el atracador obligaba a Puri a
mirarlo desde un metro de distancia.

Cójele la polla!

Puri tomo el trozo de carne de Marcial, como quien coge un insecto grande en la
mano, mientras parecía que empezaba a llorar..

El atracador, cogió a Marcial y lo ato sentado encima de la taza del retrete. Su
enorme mole se desplomo inerte mientras lo inmovilizaban de pies y manos.

¿Qué hacemos con la putita?

Se la ponemos ahí, encima de el, para que se entretenga. Cogieron a Puri, y la
sentaron encima de sus piernas, con las de ella abiertas y mirando hacia él.
Puri, también quedó inmovilizada.

Hasta que os rescaten, te puedes entretener follándola, eh gordo.

Marcial, no dijo nada, pero el criminal, arranco el sujetador de Puri.

Mira que tetas.

Marcial, tuvo que mirar las tetas de Puri. Llevaba mas de una año deseando
verlas, así que a pesar de la violencia y los nervios de la escena, no pudo
evitar sobresaltarse y fijarse en los pezones grandes y sonrosados. Unas tetas
pequeñas, pero caídas hacia arriba.

- Puedes aprovechar para follártela mientras esperáis a que os rescaten. Yo te
ayudo.

Dicho esto, arranco las braguitas de Puri, y la sentó otra vez encima de las
piernas de Marcial. Ataron los brazos de Puri y Marcial, por detrás de la
espalda del uno y del otro, de manera que quedaran abrazados y con las manos del
uno, en el culo del otro.

Solo falta un detalle. El individuo metió la mano entre los dos cuerpo
abrazados, todo el pene de Marcial y lo situó a la entrada de la vagina de Puri.
Puri dio un grito cuando el atracador hijo el chiste de intentar meterle la
polla flácida de Marcial.
El atracador, sacó una navaja y amenazo con pinchar a Marcial. ¡Haz que te la
follas!

Marcial comenzó a simular que cabalgaba a Puri, hasta que los atracadores se
fueron entre risas dejándolos encerrados.

En el retrete. De una oficina desierta. En un polígono industrial abandonado..

Marcial, empezó por tranquilizar a Puri. Lo peor ya había pasado. Se habían ido
y pronto se desatarían. Marcial, comenzó a agitarse para tantear las ataduras,
mientras Puri sollozaba inmóvil..

Pasado un cuarto de hora, Marcial volvió a intentarlo. Se movía, pero no había
forma. Sus manos, obligatoriamente se tenían que posar sobre el deseado culito
de Puri.

Mientras meditaba como soltarse, empezó a darse cuenta de la situación. Ella
estaba sentada desnuda y abierta de piernas sobre él. Podía sentir la humedad de
su sexo, y los pelos de su coño sobre la punta de su polla. Intento concentrarse
en consolarla paternalmente, pero al sentir sus pezones endurecerse sobre su
pecho, comenzó una tímida erección. Se quiso distraer tanteando las ataduras,
pero al forzarlas, repetía en movimiento de un polvo y se excito más. Ahora su
erección era decidida y Puri la tenia que notar claramente.

_Perdona, no sé que me pasa. Dijo Marcial cuando Puri alterada por la erección,
lo miro con cara colérica.

Marcial, intento relajarse, pero no podía. Abrazaba completamente a Puri.
Desnuda y abierta de piernas como dispuesta hacia él. Estaba disfrutando de lo
que solo el cretino de su novio había disfrutado. Lo que tantos hombres de todas
las edades de su barrio habían soñado con hacer.

Puri miro a su pene y le dijo ¡Cerdo!

Puri se agito intentando liberarse -qué cerdo es usted Marcial.

Perdóname. Son los nervios. Puri, soy un hombre.

Puri se agitaba mientras Marcial la intentaba consolar paternalmente. La
agitación de Puri excitaba más a Marcial. La punta del pene de Marcial recorría
de adelante a atrás los labios de Puri.

Puri comenzó a golpear a Marcial. Aquel hombre obeso y grasiento estaba fuera de
sí. Marcial cogió el culo de Puri y la apretó hacia él. Con cuidado para no
desviarse en el golpe, penetro a Puri.

Primero le costo porque Puri no estaba ni dilatada ni lubricada, pero el tenia
la polla tan dura, que de un segundo golpe se la metió hasta el fondo.

Estaba tan excitado y nervioso por haberla tomado a la fuerza, que eyaculo
enseguida.

Tras la eyaculación, Marcial, pareció salir del trance en que estaba. Puri,
logro soltarse una mano y retiro el pene, que termino de soltar el semen en un
leve goteo, fuera del cuerpo de ella. Puri logro seguir desatándose mientras él
le pedía perdón, le ofrecía dinero y le suplicaba por sus hijos que no dijera
nada.

Ese día Marcial perdió su dinero en el atraco, su negocio y la libertad, pues
fue a la cárcel, donde siguió masturbándose cada noche por Puri.

Nota: Salió pronto en libertad. Tras la sentencia -lo juzgo una jueza -, apeló.
El juez de apelación fue un hombre. í‰l si vio el culo de Puri, habló con ella
para tomarle declaración y acepto las atenuantes de la defensa. Marcial, el día
de la declaración, sentado desde su banquillo en el juzgado, vio como le
cambiaba la cara del juez cuando salió después de una larga estancia en el
cuarto de baño después de tomarle declaración. La historia del atraco y la
violación contada por Puri era demasiado para un hombre de mediana edad. Y
Marcial supo que saldría pronto.

 

Resumen del relato:
    Durante un atraco, un hombre es puesto en una situación “incómoda” con una empleada suya.

Un día de pinta

Un día de pinta (10)

Recargado en el muro lleno de graffiti, esperé hasta que
dieran las 8:15, hora en que la puerta del colegio se cerraba. Libre al fin!,
pensé, y saqué un maltrecho cigarrillo de la mochila. Recordé que todavía debía
tener cuidado, pues desde las ventanas del segundo piso alguno de los maestros
podía verme, así que me quité el llamativo suéter rojo del uniforme y lo escondí
en la mochila. Todo un día para vagar, pensé extasiado, y cuando se tienen 14
años, eso es la mejor cosa que pueda uno tener.

El parque sería mi primera parada del día, decidí, y hacia
allá me dirigí. Por supuesto, no era el único chaval que se había escapado ese
día. Un grupo de muchachos jugaba básquet en la cancha. Eran mayores que yo,
entre 16 y 17, y jugaban al sol de la mañana, ya sin camisa la mayoría de ellos,
pues el calor empezaba a arreciar. Me senté a observarlos y pronto estaba metido
en el disputado juego, gritando emocionado cuando encestaban unos o atajaban
otros.


Quieres jugar? – me propuso un chaval de cabello rizado y
largos cabellos atados en una coleta.

Claro – brinqué de inmediato entusiasmado, aventando la
mochila al piso para unirme al juego.


Para mi edad tengo buena estatura, y he practicado el
baloncesto desde que era niño, así que rápido pude fintar a más de uno y empecé
a acumular puntos a mi favor. Los chavos comenzaron entonces a cuidarse más de
mí, poniéndose bastante rudos. No les gustaba perder, y menos con alguien de
menor edad que ellos. Recibí un par de empujones que me mandaron al piso y
lógicamente, en cuanto tuve oportunidad, mandé al suelo al cabrón que me había
empujado primero.


Qué te pasa?, pendejo – me gritó molesto, levantándose
para empezar la bronca.


Sus amigos lo detuvieron, tratando de calmarlo.


Déjalo – le aconsejaron – no es más que un puto chaval.

Si – terció otro – no le vayas a pegar porque seguro se
pone a llorar – se burló.

Ya soy grande – contesté estúpidamente y todos se rieron
de mí.

Eres un bebé – opinó otro – un lindo bebé de culito
rosado.


Todos le festejaron la ocurrencia y yo me puse rojo de
coraje. Me alejé en busca de mis cosas para largarme de allí. Agarré la mochila
furioso, mientras ellos aún continuaban burlándose de mí.. Me alejé de la
cancha, todavía con el enojo atorado en la garganta. De pronto me agarraron por
la espalda dos de ellos.


Venga, bebé, no seas tan berrinchudo – dijo entre risas
el que me sujetaba – o tendremos que castigar tu pequeño culito con unas
nalgaditas


Traté de zafarme, pero me sujetaban con fuerza y me superaban
en número


Déjenlo tranquilo – dijo el muchacho que me tenía cogido
del cuello – a lo mejor nos equivocamos y no es un bebé, sino todo un hombre
– dijo engrosando la voz en tono burlón.

Y cómo lo vamos a saber? – comentó su amigo siguiéndole
la broma.


El muchacho hizo como si estuviera resolviendo un gran enigma
y resolvió de pronto.


Que distingue el rosado culito de un bebé del de un
hombre? – preguntó a sus compañeros.

Los pelos! – corearon todos entre risas.

Pues vamos a revisar este culito – dijo palmeando mi
trasero – y saldremos de dudas.

Si, si, vamos – apoyaron los demás entusiasmados.


Aquello ya no me estaba gustando nada. A la fuerza me
llevaron hasta los solitarios baños que estaban a un lado de las canchas. Uno de
ellos montó guardia en la puerta mientras los otros me jaloneaban dentro.
Haciendo un circulo a mi alrededor me soltaron en medio del baño y a pesar de
resistirme con todas mis fuerzas no pude impedir que me desabrocharan los
pantalones y me los bajaran hasta los tobillos.


Pero si todavía usa calzones de bebé – se burló uno de
ellos al ver mi truza blanca.


Todos rieron el comentario y continuaron riendo mientras me
bajaban los calzones, dejándome completamente desnudo.


Pues por allí ya tiene algunos pelitos – dijo uno
refiriéndose a mi vello púbico – aunque no tantos como tú – dijo señalando
al más alto de ellos, que orgulloso se abrió los pantalones y se bajó la
ropa interior para mostrarles a todos su abundante mata de vello.

Esos son pelos – festejaron todos al que se exhibía.

Enséñale la verga – dijo otro – para que sepa lo que es
un pito de verdad, no esa cosita que tiene entre las piernas – dijo
burlándose de mi empequeñecido miembro.


El muchacho, muy complaciente, terminó bajándose los
pantalones por completo. Su verga no estaba parada, pero si mostraba que estaba
en camino de estarlo. La blandió delante de todos, que le festejaban sus
ridículos movimientos.


Órale – apremió el de la puerta – si le van a ver el culo
háganlo de una vez, antes de que aparezca alguien – aconsejó.


Todos estuvieron de acuerdo, así que me dieron media vuelta y
me obligaron a empinarme. Me tenían agarrado de los brazos y las piernas.
Intenté resistirme pero no logré quitármelos de encima. Con total y absoluta
vergí¼enza sentí como me abrían las nalgas.


Ya ven, se los dije – comentó el chavo con el que tuve la
bronca, señalando mi desnudo trasero..

Que culito tan chiquito y rosadito – comentó su amigo
atisbando entre mis nalgas abiertas – ni un solo pelito en estas blancas
nalguitas de bebé.


Todos estallaron en carcajadas y yo quise que la tierra me
tragara. Entre risas, el que se había sacado la verga empezó a hacer movimientos
con su cadera, muy cerca de mis nalgas y todos le festejaron los gestos. El de
la puerta se acercó a ver de qué se reían todos y al ver lo que sucedía empujó a
su amigo sobre mí. Como resultado, su verga fue a parar entre mis nalgas y todos
se rieron con mas ganas.


Métesela – dijo de pronto uno de ellos y todos dejaron de
reír.

Sí, rómpele el culo – dijo alguien – para que aprenda a
no meterse con los mayores.

Ni madres – dijo el aludido – yo no soy puto.

Tú no serás puto – dijo el de la puerta – , pero tu verga
sí, mira cómo se te enderezó.


Todos se rieron de su compañero. Efectivamente, la verga se
le había puesto dura, y apuntaba alargada y cabezona hacia arriba.


Cógetelo, cógetelo, métesela – empezaron a corear todos,
y ante tanta presión, al chavo comenzó a antojársele estrenar mi agujero
virgen.


Se acercó de nuevo, restregando su miembro entre mis nalgas.
Desesperado, traté de gritar, pero rápidamente me taparon la boca con mis
propios calzones. Sentí la punta caliente de aquella verga acomodarse justo en
la entrada de mi culo.


Qué chingados está pasando aquí? – preguntó una voz recia
de adulto.


Ante el conocido y temido uniforme azul, todos corrieron
despavoridos. El policía no les impidió marcharse, y sólo se hizo a un lado ante
la desordenada huida, pues se dio cuenta que el grupito era de puros muchachos y
que seguramente la travesura no era grave. Su sorpresa fue mayúscula al
descubrirme en el piso, medio desnudo y con las nalgas al aire. Asustado
todavía, traté de ponerme los pantalones mientras corría hacia la puerta
también, pero él se atravesó bloqueando la salida.


No tan aprisa, jovencito – me detuvo – primero me
explicas qué estaba pasando aquí.

Señor – dije conteniendo las ganas de llorar – esos
muchachos me estaban…

Que? – preguntó ansioso al verme dudar.


Me dio mucha pena contarle lo que habían estado a punto de
hacerme y opté por quedarme callado.


Más vale que me lo digas – amenazó de pronto – o tendré
que llevarte preso.

No – rogué asustado – yo no hice nada malo, ellos eran
los que querían hacérmelo.

Hacerte que? – preguntó el policía, de nuevo ansioso por
obtener una respuesta.

Querían cogerme – confesé finalmente lleno de vergí¼enza.

Cuéntamelo todo – pidió muy interesado, con apenas un
hilo de voz.


Comencé a relatar lo sucedido desde la pelea en la cancha.
Mientras hablaba, el policía cerró la puerta del baño y le echó seguro, para que
nadie interrumpiera mi declaración, según me explicó. La verdad es que no me
sentía cómodo en aquel baño, encerrado con ese hombre, pero tampoco tenía
elección, asi que continué con el relato. Cuando llegué a la parte donde el
muchacho era alentado por sus compañeros para violarme, el policía comenzó a
acariciarse la bragueta, que mostraba un descarado bulto y una delatora mancha
de humedad. Por más que trataba de no mirarlo, él no hacía nada por evitar que
yo me diera cuenta de lo excitado que estaba.


Continua – me alentaba – dime cómo te abrieron las
nalguitas y miraron tu agujerito.


Renuente, volví a relatar lo que me pedía y el se excitó más
todavía.


Déjame ver si no te hicieron daño – pidió de pronto –
bájate los pantalones – ordenó.

Usted está loco – le grité asustado, buscando ya la forma
de escapar.

Pues si no cooperas te llevaré a la delegación acusado de
prostitución – me advirtió, sin dejar de acariciarse el pito sobre el
abultado uniforme azul.


Aquello ya era demasiado, me solté a llorar, ahora sí como un
bebé, y él se acercó a consolarme.


Mira – me explicó – yo no voy a hacerte daño, no soy un
mal tipo.


Lo miré incrédulo, tratando de convencerme a mi mismo que un
policía uniformado sobándose la verga mientras me consolaba podía ser un buen
tipo.


Ayúdame y yo te ayudo – dijo con la misma voz melosamente
amenazadora.

Cómo? – pregunté sorbiendo mi nariz, tratando de
controlar mis sollozos.


El policía se bajó la cremallera y se sacó la verga, oscura y
gorda, con una cabeza chata por donde escurría un estirado hilo de líquido
seminal.


No me puedo quedar así de caliente – explicó, enseñándome
la reata, sobándosela.

Pero yo no quiero que me coja – dije sollozando
nuevamente.

No niño, no te voy a coger – me dijo tranquilizador –
sólo dame una mamadita y te dejo ir sin ningún problema – prometió.


Tampoco se me antojaba meterme en la boca aquel pito baboso y
prieto, pero decidí rápidamente que era preferible eso que terminar ensartado.
Todavía hice el intento de convencerlo con mis lágrimas, pero el tipo estaba
necio y no se dejó conmover. Cuando lo vi decidido a marcharse junto conmigo y
directo a la comisaría, me hinqué rápidamente frente a su entrepierna.


Eso está mejor – dijo metiéndome el glande entre los
labios.


Derrotado, comencé a mamarle la verga. Jamás lo había hecho
antes y toda mi experiencia se limitaba a un par de películas porno que un amigo
de la escuela me había prestado y a las revistas que clandestinamente compraba
de vez en cuando. En las fotos de esas revistas, las mujeres parecían gozar al
meterse los enormes pitos de los hombres en la boca, y ahora que tenía uno en la
mía, comencé a descubrir que el asunto no era tan desagradable después de todo.

Pronto le encontré el gusto a chupar aquel trozo de carne
dura y caliente. Cuando comprendí que ya no estaba en peligro de ir a la cárcel,
comencé a relajarme, y en cuestión de segundos mi verga adolescente respondió a
aquella nueva y excitante experiencia, poniéndose tan dura como la verga que
estaba mamando, sino es que más.


Eso, chiquito, así se hace, cómetela toda – dirigía el
policía recargado en la pared, mientras yo seguía lamiendo y chupando su
inflamada verga.


Comencé a masturbarme y eso le excitó aun más, tanto, que se
vino de improviso, llenándome de semen la boca. Los potentes chorros estallaron
en mi paladar. Mi primera intención fue escupirlos, pero él me tenía firmemente
sujeto, presionando mi cabeza contra su entrepierna y no tuve mas remedio que
tragarme sus calientes mecos. El sabor ácido y acre terminó gustándome y comencé
a relamer mis labios, mientras continuaba jalándome la verga casi a punto de
venirme.


Déjame echarte una manita, compañero – dijo el policía
acuclillándose a mi lado, retirando mi mano de mi excitado pito.


Tomó mi verga con una de sus manos y comenzó a menéarmela con
mucha experiencia. La sensación era increíble. Con la mano que le quedaba libre,
destapó mis nalgas y comenzó a acariciarlas. Ya no me importaba nada. Solo
quería terminar mi masturbatorio placer y él siguió con su enloquecedor ritmo
mientras al mismo tiempo me acariciaba delicadamente el agujero de mi culo.
Sentí acercarse el orgasmo. El notó los temblores de mi cuerpo y aceleró los
movimientos y apretones de su mano. A punto ya de venirme, en esa ola de placer
en la que ya no puedes detenerte, sorpresivamente me clavó un dedo en el culo.
La sensación fue algo nuevo y sorprendente que mi cuerpo jamás había
experimentado. Los chisguetes de semen brincaron hasta la pared en uno de los
mejores orgasmos de mi vida.

Mientras el orgasmo aún hacía convulsionar mi cuerpo, su dedo
se mantuvo dentro de mi culo, apretándolo con cada espasmo y cada sacudida. Un
rato después, cuando todo terminó, finalmente retiró su dedo de mi culo. Lo
olisqueó mientras me miraba y luego se lo metió en la boca. A mi se me hizo algo
asqueroso, pero a él parecía gustarle. Me sonrió, indicándome que me vistiera.
Ambos nos acomodamos la ropa y luego de atisbar por la puerta que nadie
anduviera cerca, salimos a la luz del mediodía.


Amiguito – me dijo – fue un placer ayudarte, si alguna
vez te sientes con ganas de algo – buscó la palabra – algo diferente,
búscame.


No le contesté nada. Comencé a caminar sin saber a donde
dirigirme. Me sentía extraño. Lo que había hecho con el policía me había gustado
bastante, debía reconocerlo, pero en el fondo tenía bastante claro la diferencia
entre lo bueno y lo malo. Pensé en mi papá, siempre tan estricto y tan recto,
que si llegara a enterarse de lo que había hecho, seguro me mataría a golpes.

Deambulaba por el parque sumido en mis confusos pensamientos,
cuando escuché un grito.


Allá está – advertía alguien – y ahora si no se nos
escapa!.


Era la misma pandilla de la que me había salvado en el baño y
que ahora venían con ganas de terminar lo que había quedado inconcluso, pero
esta vez no me iba a dejar atrapar tan fácilmente. Comencé a correr como
desesperado. Conocía el parque perfectamente y sabía donde perderlos, pero
pronto me di cuenta que ellos también lo conocían, y no me quedó más remedio que
lanzarme por las calles hacia la seguridad de mi casa.

Mientras corría, recordé que no podía aparecerme por mi casa
a aquellas horas, porque se suponía que debía estar en el colegio. Los muchachos
estaban ya pisándome los talones y no contaba con más opciones. Sin pensarlo
más, salté el portón de mi casa y me tiré al piso, rogando porque nadie me
hubiera visto, ya fuera de adentro o de fuera de la casa.

Con la respiración entrecortada, esperé algunos minutos. Mis
perseguidores pasaron frente al portón y siguieron de largo, señal de que no me
habían visto entrar en la casa. Traté de tranquilizarme. La casa, a mis
espaldas, parecía estar en absoluto silencio. El coche de mi papá no estaba en
el garaje, lo cual era una buena señal. Tenía horarios de trabajo tan cambiantes
que nunca se podía saber a qué hora se aparecería.

Entré en la casa confiado y me paré en seco al escuchar la
voz de mi padre desde la cocina.


Lo quieres con hielo o sólo agua? – gritó con su conocida
voz ronca y profunda.

Con hielo – contestó otra voz masculina desde la sala.


Me escondí rápidamente en el pasillo detrás de la maceta del
cuidado ficus de mi madre. Un segundo después mi padre cruzó hacia la sala con
dos vasos en la mano.


Pinche compadre – se quejó mi papá – qué horas son estas
para empezar a beber?

Ni te quejes – contestó la otra voz – que no me costó
mucho convencerte.


Chocaron los vasos y dijeron salud. Me arrastré hasta la
orilla del pasillo para verlos. Mi padrino Manuel estaba cómodamente sentado en
la sala y mi padre en el sillón de al lado. Demostrando la buena garganta que
tenían, apuraron sus bebidas casi de un solo trago y ambos y festejaron la
hazaña satisfechos.

Me recargué en la pared tratando de decidir que hacía.
Mientras ellos estuvieran en la sala no podía escabullirme hacia la recámara, ni
tampoco salir de la casa sin que me descubrieran. Debía quedarme donde estaba y
tratar de no hacer ruido.


A qué hora regresa tu familia? – preguntó mi padrino.

Mi mujer fue a ver a su madre y regresa hasta la noche –
le informó – y junior es muy probable que vaya a la biblioteca al salir de
la escuela, así que no aparecerá hasta la tarde.


Esa era otra de las mentiras que había inventado ese día para
tener mi día de pinta, por lo que ahora menos que nunca debían encontrarme en la
casa o me ganaría un gran castigo.


Así que estas solito, cabrón – dijo mi padrino con una
pícara sonrisa en la cara.

Así es – dijo mi padre con su ronca voz.

Pero yo te voy a entretener – dijo Manuel agarrándose el
paquete y haciéndole gestos con él a mi papá, que soltó la carcajada.

Estas pendejo, compadre – dijo aun ahogado por la risa –
que te pasa?

Mira, mira – dijo el otro aun sobándose la entrepierna -.
La otra vez nos la pasamos de poca madre, no?.

Estábamos muy pedos esa noche, compadre – se defendió mi
papá – yo ya casi ni me acuerdo de eso.


Mi padrino se puso de pie y se abrió el ziper de los
pantalones. Metió la mano dentro y se sacó la verga.


Pues para que te acuerdes, compadre – dijo mi padrino con
el pito colgando fuera de la bragueta abierta.

Ya ni la chingas – contestó mi papá, empujando a Manuel
de vuelta al sillón, riéndose los dos como unos chiquillos traviesos.


La cosa parecía ser solo una broma entre ambos, pero cuando
dejaron de reírse, mi padrino no hizo ningún intento por volver a guardar el
arma, y se quedó muy campante en medio de la sala con la gorda verga asomando
por la bragueta abierta de sus pantalones. Siguieron platicando, pero el
ambiente estaba cargado de una calma tensión.


Al menos sácate la tuya también – pidió mi padrino
Manuel.

De veras que estás mas loco que una cabra – sentenció mi
papá.

índale – insistió el otro – o quieres que te la saque yo?
– sugirió.


A estas alturas, yo no me perdía detalle de lo que estaba
sucediendo. Mi padrino se acercó a mi papá y le abrió el cierre lentamente. Mi
viejo no hizo nada para detenerlo. En todos mis años de vida, nunca había visto
a mi papá completamente desnudo. El no acostumbraba exhibirse, y lleno de
curiosidad, atisbé lo que mi padrino estaba a punto de revelar.

Mi padrino metió la mano por la bragueta, acariciando,
buscando y finalmente encontrando la verga de mi padre. Se la sacó por la
abertura. Un enorme y tieso trozo de carne de no menos de 18 cms apareció.


Allí la tienes – anunció mi papá – ya estás contento? –
preguntó en tono de queja.

Cálmate, cabrón, que si no te gustara no la tendrías tan
dura – replicó Manuel.


Mi papá ya no dijo nada, sobre todo porque ya su compadre se
la estaba acariciando, jugando con su tersa cabeza y su rugoso tronco.


Ya, chúpamela – dijo impaciente mi papá.

Claro, compadre, pero luego sigues tú – advirtió Manuel
metiéndose la gruesa manguera en la boca.


Mi padre cerró los ojos complacido al sentir la boca húmeda
de mi padrino engullirlo casi por completo. Yo por el contrario, abrí los míos
para no perderme ni un segundo de la insólita escena. La verga gruesa y cabezona
de mi padre era diestramente lamida por el goloso de mi padrino, que pronto
chupaba la hinchada cabeza, como lamía vigorosamente los peludos huevos que
colgaban mas abajo.


Déjame quitarte los pantalones – pidió Manuel sin sacarse
la verga de la boca.


Con diestros movimientos terminó de desabrochar los
pantalones de mi viejo y de un solo tirón los deslizó hasta sus tobillos, pero
como aun llevaba puestos los zapatos no pudo quitárselos. De mala gana soltó la
verga para que mi papá pudiera zafarse los pantalones, lo cual me permitió
apreciar un excelente par de masculinas nalgas y un atisbo de la raja peluda que
las dividía.


Pero que culo más sabroso tienes, compadre – fue el
comentario de mi padrino, y sin mas palabras se lanzó a besar el objeto de
su admiración.


Mi papá ya no dijo nada. El bigote travieso de mi padrino ya
se perdía en medio de las velludas nalgas, tratando de alcanzar su objetivo.
Comenzó mordisqueando las firmes masas de carne, abriéndolas de vez en cuando
para mirar su escondido tesoro, cubierto casi por completo por un nido de suaves
y obscuros vellos.


Tienes el culo tan peludo que casi siento que me estoy
comiendo un coño – dijo el irreverente de mi padrino, lo que hizo que mi
padre se desternillara de risa.


Mi padrino aprovechó las risas para acomodar a mi padre sobre
el sillón, que quedó con el trasero en alto, con las nalgas abiertas y el
persistente de mi padrino comiéndole el ano con absoluta entrega y pasión.


Me dejarás cogerte esta vez? – preguntó acalorado Manuel.

Ya te lo dije, pinche compadre – contestó mi papá,
negando con la cabeza pero sin levantarse del sillón, donde tan
convenientemente lo había acomodado el compadre.


Manuel continuó mamándole el culo, cada vez mas mojado con
sus lamidas. Subió entonces por su espalda, siempre lamiendo y besando aquella
piel prohibida, logrando que mi padre se quedara en la misma posición, abierto y
vulnerable al ataque de su boca. Mi padrino terminó de abrirse los pantalones y
liberó su verga. En la ventajosa posición que estaba, acomodó su encabritado
miembro tras el tentador trasero de su compadre y comenzó a restregárselo
suavemente, haciéndolo resbalar en el túnel de húmedos pelos negros que dividía
sus ricas nalgas, mientras mi padre permanecía sobre el sillón con los ojos
cerrados y el culo abierto.


No – se quejó de pronto mi padre al sentir ya la
resbaladiza cabeza de la verga del compadre empujando para abrirle el culo –
no me animo.


Mi padrino gimió de pura contrariedad.


índale – rogó – solo un poquito, por favor.

Estas muy vergudo, compadre, me vas a lastimar – explicó
mi papá.

Te juro que lo haré con mucho cuidado – prometió el
excitado compadre tratando de convencer al otro de que se dejara coger.


Pero no lo logró. Mi padre se zafó de la comprometedora
postura en que lo había puesto su caliente compradre y se sentó de frente a mi
padrino, alejándole las nalgas lo más posible, pero quedando frente a su
hinchada verga.


Entonces me la vas a mamar – dictaminó Manuel jalándose
furiosamente la verga frente al atractivo y masculino rostro de mi padre.


Pronto, los gemidos de placer delataron su pronta venida y
gruesos y potentes chorros de semen manaron de su agrandado pito, cayendo
directos en el rostro de papá, que relamió de sus labios los gruesos goterones
que comenzaron a escurrir hacia su boca.

Mi padrino terminó por calmarse y se acomodó la ropa,
mientras mi padre permanecía desnudo sobre el sillón de nuestra sala.


La próxima vez – prometió mi padrino – no te dejaré
escapar, compadre.


Mi padre no dijo nada. Se limitó a estirarse, sensual como un
enorme gato desnudo en el sillón, con la verga dura y gruesa apuntando al
frustrado compadre que ya miraba su reloj y ajustaba su corbata alistándose para
marcharse.


Tengo un par de citas antes de la comida – le informó
despidiéndose.

Yo no tengo nada pendiente – dijo mi padre estirándose
sobre el sillón.

Qué envidia me das, cabrón – dijo mi padrino ya listo
para partir.


Mi padre, travieso y provocador, dobló las piernas, separando
sus gruesos y potentes muslos, mostrando al compadre su verga erecta y bajo ella
sus gordos y suaves huevos cubriendo la zona velluda y oscura que terminaba en
su ano.

La visión fue suficiente para volver a excitar al caliente
Manuel, que no resistió la tentación de alargar una mano hacia el codiciado
tesoro.


Déjame al menos meterte un dedo antes de irme – pidió
Manuel – para que te quedes con la sensación de tener algo mío dentro de ti.


Ante la muda respuesta de mi padre, mi padrino metió la mano
entre sus piernas, buscando al tacto el velludo orificio entre sus nalgas
separadas. Mi padre arqueó la espalda y suspiró levemente cuando el
experimentado compadre encontró el caliente agujero y sin más preámbulos lo
perforó con su dedo medio.


Estás calientito y apretado por dentro – le informó
Manuel – comenzando a juguetear con el ano húmedo y dispuesto de su
compadre.


Un par de minutos después, mi padre le cortaba la diversión,
recordándole que se le hacía tarde para sus citas y reticente, mi padrino se
marchó, no sin antes reiterarle su promesa de que la siguiente vez que hubiera
oportunidad no dejaría de ensartarle la verga a mi huidizo padre.

Me replegué contra la pared y mi padrino salió ajustándose el
voluminoso y delator bulto de su bragueta. El sol del mediodía le encandiló lo
suficiente como para no percibir mi presencia y rogué en silencio para que mi
padre tampoco la notara. Esperé allí hasta que el ruido del auto me indicó que
ahora solo debía preocuparme de que mi padre tampoco me descubriera.

En el salón, con los ojos aun cerrados y una tremenda
erección, mi padre continuaba en el mismo lugar donde lo había dejado mi
padrino. No pude sino maravillarme de lo apuesto que se veía, recostado en el
sillón, aquel hombre de 40 años, velludo y masculino, fuerte y a la vez
vulnerable en su total desnudez, con aquella tremenda herramienta entre las
piernas, dura como roca y aquel par de suculentas nalgas que ponían a su
compadre loco de pasión.

Ajeno a mi vigilante mirada, mi padre comenzó a acariciarse
el grueso miembro, sobando sus huevos y pellizcando sus propios pezones sin
ninguna prisa, alargando el placer que parecía invadir su cuerpo. Después de
algunos minutos, las aceleradas caricias de su mano me indicaron que estaba ya
tan caliente que se vendría en cualquier momento. No pude aguantar mas y comencé
a masturbarme con la perturbadora visión de mi padre haciendo gozar su propio
cuerpo.

Cercano al orgasmo, mi padre se puso de pie de repente. Casi
me pilla desprevenido, con mi propia verga entre las manos, y apenas tuve tiempo
de tomar mi escondite tras la maceta antes de verlo pasar, desnudo y con el pito
erecto por delante, rumbo a la cocina. Lo vi servirse otra bebida y poco después
rebuscar bajo la alacena hasta sacar su caja de herramientas.

Qué podría necesitar de su vieja caja de herramientas justo
en este momento?, me pregunté mientras lo veía regresar con ella hasta la sala.

Se sentó en el sillón nuevamente. Sus huevos se aplastaron
contra la mullida tela. No pude dejar de pensar en el delicioso olor que
quedaría en el preciso lugar donde aquellos huevotes descansaban. Estiró las
piernas sobre la mesilla de centro, apoyando los pies y recostando su cuerpo en
el sillón, dejando sus nalgas casi en la orilla, abiertas y velludas, y aceleré
mi solitario placer masturbatorio solo de mirar el oscuro y prohibido lugar que
se escondía entre sus velludos y morenos muslos.

En aquella posición, mi padre estiró una mano hacia su caja
de herramientas y sacó su viejo martillo. No tuve tiempo de preguntarme siquiera
qué era lo que necesitaba clavar mi padre, pues pronto acomodó el grueso y
pulido mango de madera entre sus piernas. Abrí los ojos y la boca casi tanto
como él abrió sus bien formadas piernas, separando al máximo sus nalgas y
exponiendo con ello el sonrosado ojete en medio de ellas.

El culo estaba húmedo aún con las lamidas del compadre y no
necesitó de mayor lubricación. Lentamente, la punta del mango se abrió camino en
el apretado y peludo agujero. Aquel trozo de madera era con mucho más grande que
la verga del compadre, recién rechazada por mi padre con el pretexto de que le
lastimaría, pero ahora se tragaba con evidente placer aquel grueso palo sin
hacer siquiera un gesto. Pronto lo tuvo metido hasta la mitad, y el rosado
esfínter se había estirado lo suficiente para cubrir las pulidas paredes del
mango, distendido por su grosor y su dureza.

Un suspiro salió de mi padre al terminar de encajarse la
totalidad de la herramienta. Con el perforado culo lleno hasta los bordes,
comenzó a acariciarse la verga dolorosamente tensa con suaves y ligeros
toqueteos. Seguramente trataba de alargar lo más posible la inminente venida,
pero no pudo aguantar por mucho tiempo, pues casi sin necesidad de tocarse
comenzó a largar gruesos chorros de semen que fueron a parar a su velludo
vientre, mientras con las sacudidas, el mango del martillo se escapaba de su
hambriento agujero poco a poco.

El sorprendente espectáculo había llegado a su fin. Vi a mi
padre dirigirse hacia su recámara, seguramente a asearse, y cuando lo escuché
dentro de la ducha salí de mi escondite. Me acerqué hasta el martillo, tirado en
la alfombra, y pensé que nunca podría volver a verlo como una simple
herramienta. Toqué casi con reverencia su pulida y suave superficie. Me llevé
los dedos a la nariz, maravillado con el penetrante y salvaje olor que había
permanecido en la madera. Una enorme gota de semen, solitaria y brillante en
medio del cristal de la mesa de centro, llamó mi atención. Recordé el gusto del
semen del policía y me relamí los labios al hincarme para oler el de mi padre.
Su aroma llenó mis narices y no pude sino sacar la punta de la lengua para
tratar de atrapar su líquido sabor. Me sentí casi mareado de placer, con el
salitroso aroma bailando en mi lengua. Deseé beber más de aquel ambarino líquido
y el solo hecho de imaginar que sería mucho mejor beberlo directamente de la
fuente que lo producía fue suficiente para hacerme venir en un orgasmo potente y
devastador.

Apenas con tiempo para ajustarme las ropas y esconder mi
delatora venida, la voz de mi padre a mis espaldas me sorprendió.


Junior, no te escuché entrar – dijo mi padre, envuelto en
su afelpada bata de baño.

Acabo de llegar. Salí temprano – compuse rápidamente.

Y que estas haciendo? – inquirió mi padre al verme de
rodillas en la alfombra.

Nada – expliqué rápidamente – que vi tu caja de
herramientas y como sé que mamá se molesta con el desorden pensé recogerla.


Tomé el martillo con mis manos aun temblorosas. Mi padre
parecía medirme con su oscura mirada y de rodillas ante él, frente a sus
velludas pantorrillas no pude sino elevar mi mirada, consciente de que bajo la
bata estaba desnudo.


Ya terminaste de usarlo? – pregunté nerviosamente
mostrándole el martillo, mientras trataba de evitar que percibiera mi
excitada respiración y mi delatora mirada subiendo de sus piernas a su sexo.

No sé – dijo tomando asiento frente a mí. La bata se
abrió casi hasta su entrepierna, y entre la abertura creí adivinar la forma
oscura de su sexo descansando sobre sus potentes huevos – todo depende –
terminó mirándome fijamente.

De qué?, papá – pregunté con un hilo de voz.

De qué tanto tarde en regresar tu madre – explicó,
separando más las piernas, revelando más de aquel cuerpo recio y masculino –
y de qué tan hábil seas para manejar las herramientas – completó, terminando
de separar los velludos muslos, dejando frente a mi vista el glorioso
paisaje de sus rotundos y peludos testículos, sobre los que descansaba su
glande grueso y suave, creciendo lentamente bajo mi ardorosa mirada.


Si los días de pinta terminaran siempre así, pensé, jamás
volvería a pisar un aula. La morena y velluda mano de mi padre ya guiaba mi
cabeza hacia su sexo, y yo me dejé llevar, porque al fin de cuentas, para eso
son los días de pinta, para dejarse llevar.

 

 

 

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Si te gustó, házmelo saber.

 

Resumen del relato:
    Por faltar a clases me metí en varios problemas, y tratando de evitar el castigo de papá descubrí algunas cosas muy interesantes de él.

Mi hermana Alicia

Mi hermana Alicia (15)

Desde que Alicia tenía novio, había
cambiado mucho y aún mas desde que había comenzado a trabajar. Era otra persona
, su carácter era absolutamente distinto, se había dulcificado, parecía mucho
mas contenta, siempre dispuesta a gastar bromas a divertirse. Yo lo achacaba, de
una parte a que por su trabajo, aunque su sueldo aún no era muy alto, le
permitía una gran independencia, no necesitaba pedir dinero a nuestros padres
para comprarse ropa, ni para salir los Sábados con su novio. Respecto a esto
último, yo sabía positivamente que ya se habían acostado., no en vano dormíamos
y sabía sobradamente

cuando tenía la regla y el día que
descubrí manchas de sangre en la braga, deduje sin mucho esfuerzo que le habían
roto algo.

Alicia, a ti aún no te toca la regla?

No. .porque lo preguntas?

He visto tu braga manchada.

Bueno. Eso fue por una regla especial
que solo se tiene una vez.

Se rió mirándome burlona, esperando que
le pidiera alguna aclaración, pero me marche sin hacer mas preguntas.

Yo sabía además que no era la primera
vez que lo hacían en casa, aprovechando alguna ausencia de mis padres o
simplemente que se quedaban solos. La confirmación la tuve un día en que
encontré un preservativo usado.

Llegue a casa , Carlos el novio de mi
hermana, se marchaba y yo subí a la habitación, su cama estaba revuelta, la
braga en el suelo y sobre ella un condón. Lo recogí todo y tire el preservativo
por el inodoro.

Alicia- le dije mostrándome lo mas seria
posible – deberías tener mas cuidado, primero de no hacer ciertas cosas en casa
y segundo no dejar otras tiradas por el suelo.

Es verdad el preservativo! Se me olvido
recogerlo.

Eres una asquerosa- le dije, Alicia se
rió, sin que el que yo hubiera descubierto que lo había estado haciendo con
Carlos le afectara lo mas mínimo.

En varias ocasiones, volví a descubrir
pruebas evidentes de que se lo montaba cuando sabían que iban

 a estar solos durante el tiempo
suficiente.

El ser la hermana mayor, yo tenia 23
años y ella 20, me hizo sentirme con la obligación de hablar con ella.

Creo que no deberías acostarte con
Carlos  en casa, te van a descubrir papá o mamá el día menos pensado y el follón
que se va armar va a ser de “aquí te espero”

.Mira Sofi, eso es cosa mía. Yo no me
meto donde te lo montas tu con Rafa y mejor que dentro del coche o en  cualquier
sitio raro, prefiero hacerlo en casa y no te preocupes que papá o mamá no lo van
descubrir si tu no chivas.

Yo te he pillado.

Tu no me importa que me hayas pillado,
sabes de sobra que aquí o donde sea vamos a follar, como lo harás tu con Rafa y
que a mi no me importa.

Yo no follo Con Rafa en ninguna parte!-
le respondí indignada.

No me extraña, tu eres una estrecha y
Rafa parece medio cura

Iba a protestar cuando me dijo.

Folla hermana, folla, es muy saludable y
sobre todo da un gustirriniiiiiiiiiiin- dio la vuelta y se marcho riendo.

Días después es esto, estabamos solas en
casa cuando sonó el timbre, era Carlos , se sentó con nosotras en el salón pero
enseguida Alicia le dijo.

Ven. Sube un momento, quiero decirte una
cosa.

Pasaron unos diez minutos  y yo empece a
temerme que aun estando yo en casa Alicia era muy capaz de acostarse con el.
Subí despacio las escaleras y me acerque de puntillas a la puerta de nuestra
habitación, Escuche el murmullo de su voces sin entender lo que decían, en aquel
momento la puerta se abrió y vi a Carlos de espaldas a mi hablando con Alicia.

No, con tu hermana abajo no me atrevo.
!Ni hablar!

Vamos no seas tonto, ella ya sabe de
sobra lo que hacemos aquí.

Que no!

Bueno pues no lo hacemos ….pero ven.

Alicia tiró del mientas lo besaba en la
boca arrastrandolo hacia la cama hasta que ambos calleron sobre ella Alicia
había quedado encima e intentaba desabrocharle el cinturón.

Que no!- repitió Carlos intentando
impedírselo.

 Yo estaba pegada a la pared y desde
allí veía perfectamente la cama.

Que no vamos a hacer nada hombre. Te lo
prometo, pero déjame un momento, un minuto solo…vamos… no seas malo

Carlos pareció rendirse y Alicia termino
de soltar el cinturón, le bajo la cremallera y en un momento tuvo la verga de
Carlos en la mano. Estaba muy empalmado, la verga era grande, el glande asomaba
hinchado por encima de la mano de mi hermana que lo tenía bien cogido moviéndola
despacio de arriba a abajo .

Y si viene tu hermana

No te preocupes, que no va venir.
Relájate.

Para entonces yo estaba como anclada al
suelo, como hipnotizada con el espectáculo que me estaba brindando mi hermana
que en aquel momento se inclinó sobre la polla de Carlos y le beso el glande
para después pasarle la lengua, lamiéndolo. Un escalofrío me recorrió todo el
cuerpo, mis pezones su pusieron duros y un cosquilleo extraño se instalo en mi
coño haciendo que el clítoris latiera excitado liberando los primeros jugos.

Mi hermana abrió la boca y dejó que el
glande se le colara dentro, vi claramente como se lo chupaba sacándolo y
metiéndolo una y otra vez en la boca.. En aquel momento levanto los ojos y me
vio, sin embargo no me moví, sonrió y volvió a meterse  la polla en la boca,
chupándola con gesto de satisfacción, sus labios subían y bajaban a lo largo de 
aquella verga que ahora parecía haber crecido aún mas, a veces la sacaba y lamía
y relamía el glande para una vez mas meterla dentro de la boca chupándola. El
suspiraba entrecortádamente  dejándose hacer.

Cariño….cariño…. ya- gimió.

Mi hermana se saco la polla de la boca y
comenzó a meneársela  subiendo y bajando la mano rapidamente. La  piel de la
polla cubría y descubría el glande en cada movimiento. De pronto Carlos se
arqueo.

Ahora…. Ahora

La mano de Lucia se hizo mas rápida y un
corro de líquido espeso fue a estrellarse en sus pechos desnudos y después otro
y otro y por fin un par de ellos mas cortos cayeron sobre el vientre de Carlos
que ahora parecía desmadejado sobre la cama. Lucia se inclino sobre el y volvió
a meterse la polla en la boca

chupándola desesperadamente.

Yo también desesperadamente apretaba mis
muslos sintiendo como los jugos de mi coño fluían como si fuera una fuente , me
apreté con la mano entre las piernas al borde del orgasmo.

Mi hermana había dejado de chupar la
polla de Carlos  y me miraba, pasaba su mano por los pechos esparciendo la leche
que había caído sobre ellos, mientras que con la otra mano sostenía la polla de
Carlos que ahora estaba flácida y apagada.

Mi hermana volvió a mirarme y me guiño
un ojo. Yo corrí hacia la escalera , bajé, cogí un abrigo y me marché a la
calle. Camine sin dirección durante un rato, notando como los latidos de mi coño
iban bajando de ritmo, fuí tranquilizándome poco a poco.

De donde vienes?- pregunto mi madre
cuando llegue a casa..

Me fuí al cine

Pues parece que la peli debía ser
impactante- dijo mi hermana

No le conteste , me fui al salón, Al
poco rato oí a mi hermana decir

Bueno. Me voy a la cama, he tenido un
día muy ajetreado y estoy cansada.

Poco después subí yo Lucia estaba en su
cama leyendo, Fui al baño, me duche y me metí en la cama sin atreverme a
mirarla. Aún tenía grabadas en mi cabeza las escenas de la tarde.

Oye- oí que me decía- quiero hablar
contigo de lo que paso esta tarde.

No tenemos nada de que hablar y quiero
que sepas que creo que eres una guarra.

Vamos. No seas exagerada…..hazme un
sitio.

Había salido de la cama y levantaba las
sabanas de la mía para entrar.

No…..déjame en paz!

Vamos – me empujo a un lado acostándose 
a mi lado- Porque dices que soy una guarra¿..

OH1.. Te parecerá que chuparle la polla
a Carlos no es una guarrada.

No es ninguna guarrada. Es mas guarrada
mirar-

Oye!

No grites. Nos van a oir papá y mamá.

Me calle, me latían las sienes , estaba
enfadada con aquella actitud de mi hermana.

Mira Carlos es mi novio y yo le hago lo
que a el le gusta, lo quiero y no es ninguna guarrada chuparle lo que sea ,
disfrutamos los dos y eso es lo que importa , además sabe Dios lo que haces tu
con Rafa.

Con Rafa, no hago nada de eso ni lo
pienso hacer nunca .Menudo asco!

Menudo asco, pero tu estuviste
mirándonos todo el tiempo y seguro que te mojaste.

Eres una asquerosa. !Sal de mi cama¡

No se dio por enterada.

Si quieres que te diga una cosa, me
estropeaste la tarde porque al irte Carlos no quiso

seguir y me dejo con una calentura
increíble.

Estas loca!

Déjate de loca. Dime la verdad ?te
calentaste  viéndonos¿

No! Crees que soy una pervertida¿

Pero te gusto mirar porque estuviste
hasta el final.

Estuve…. Estuve…porque…..

Porque te gustaba. Dime la verdad ¿te
excitaste mirándonos?

Por favor Lucia, vete a tu cama.

Me voy, pero tienes que decirme que te
gusto vernos. Es imposible que no te hayas excitado. Dime la verdad y me voy. Te
lo juro!

De acuerdo- dije- me excite, pero eso es
normal.

Claro que es normal! …. Lo sabía!

Me abrazo y me beso en la mejilla.

Verdad que tiene una polla fenomenal!

Cállate!- Casi grite. Ella me tapo la
boca con la mano.

Chisss… no grites. Yo solo tengo que
pensar en ella  y me mojo. No te imaginas la gozada que es tenerla dentro, no
solo de la boca, cuando me la mete en coño  aún es mejor.

No quiero oirte -me tape los oidos ,
pero ella insistió.

Te gustaría chupársela? Es una sensación
increíble, es suave cuando le pasas la lengua por el capullo y después de
correrse que aún tiene el sabor de su leche, que aún tiene alguna gota 
chupársela.

Por favor Lucia!-gemí desesperada

De verdad que nunca se la has chupado a
Rafa.

Me encontraba sin fuerzas y lo malo es
aquel acoso me estaba excitando. Oir como le chupaba la punta saboreando las
últimas gotas, habían hecho que mi clítoris volviera a latir, porque encadenaba
aquellas palabras con la visión de la leche saliendo a chorros y cayendo en el
pecho de mi hermana y la satisfacción que mostró al extenderla sobre ellos.

No. No se la he chupado nunca. Me da
asco.

No lo puedes saber. Pero si lo habreis
hecho ¿verdad?

Si- musite

La tiene grande

Si…

Me sorprendí a misma de seguirle la
corriente.

Sabes una cosa? Me estoy mojando.

Que haces? – le pregunte cuando note el
movimiento de su brazo.

Me estoy tocando el coño porque no
aguanto mas. Tengo que hacerme una paja o exploto.

Saco la mano la mano de debajo de las
sabanas , se metió el dedo en la boca , lo chupo y volvió a meterlo bajo ellas,
las empujo con los pies y entonces pude ver que tenia el camisón levantado y la
mano metida entre los muslos, me miraba y yo volví a quedar como hipnotizada
mirando como se masturbaba. Ahora tenía los muslos separados y podía ver como su
dedo corazón acariciaba el clítoris. Nunca me había dado cuenta de que mi
hermana se afeitaba el coño , de tal forma que pude verlo completo abierto rojo
y rezumando jugos, pude ver como su entrada se abría y se cerraba con suaves
contracciones, mientras su dedo seguía frotando el clítoris. Comenzóóa gemir y
unos espasmos cada vez mas fuertes la agitaron

Me voy…….Me voy——-me estoy
corriendo.

Apretó los muslos y me abrazo y sin
saber porque yo la abrace a ella, permanecimos asi unos instantes.

Que bueno- suspiro junto a mi oido- a
veces una buena paja, es casi como un polvo- dijo y añadio- y tu pobrecita mia
otra vez mirando y poniéndote caliente. Estas mojada?

Y sin mas me subió el camisón. Y metió
su mano entre mis piernas, las cerré asustada inmovilizándola.

No seas mala , déjame ver lo mojada que
estas.

No…….no ..Lucia-supliqué

Me besaba las mejillas,, la frente. los
parpados.

Déáame……

Yo apretaba su mano y ella seguía
besándome y suplicando, sus labios rozaron los mios, di un respingo y me beso en
la barbilla y de nuevo sentí sus labios rozando los mios y me seguía besando la
mejilla y los labios y la barbilla y los labios….y los labios que ahora estaban
sobre los mios y noté su lengua acariciarlos y mi clítoris estaba a punto de
estallar y su lengua seguía pasando sobre mis labios y yo los separé y la deje
entrar y separé los muslos y su mano me acaricio sobre la braga y mi lengua
estaba dentro de su boca y me la chupaba como si fuera un pene y yo deseaba que
acabara de apartar mi braga y me tocara . Y me toco , primero con la mano
abierta apretándome todo el coño y después busco mi clítoris con un dedo y
comenzó aquel masaje suave y maravilloso, mientras que otro buscaba la entrada
de mi coño y entraba en el, gemí dentro de su boca y me metió la lengua y
comencé a chuparla, mientras el orgasmo me explotaba como una bomba. Entonces
todo fue muy rápido , se aparto de mi y sin darme tiempo a reaccionar su cabeza
se coloco entre mis piernas y su lengua paso una , dos , cien veces a lo

 largo  de mi coño lamiéndolo a veces se
detenía en mi clítoris moviéndose rapidamente, llevándome al cielo, ahora
entraba dentro de mi coño y salía, y volvía a mi clítoris y yo empece  a temblar
y los orgasmos se sucedían uno detrás de otro.

Ya Lucia……ya……por favor.

Me abrazo  poniéndose casi encima de mi,
metiendo uno de mis muslos  entre sus piernas  y empezo a moverse rozandose
contra mi.

Ahora me voy a correr yo ……… y ya me
estoy corriéndo  

Se movía con fuerza contra mi muslo

Y me…..sigo corriendo .

Me beso en la boca y pense que había
descubierto que dos hermanas pueden disfrutar mucho si se quieren como nosotras.

 

Resumen del relato:
    Descubrí que en ausencía de mis padres mi hermana se lo montaba en casa con su novio.

El Viaje a Amsterdam (I)

El Viaje a Amsterdam (I) (16)

El viaje a ímsterdam (1ª Parte).

Mi mujer y yo nos fuimos el verano pasado de viaje por Europa
y nos atraía la idea de ir a ímsterdam por todo lo que se ha dicho de esa
ciudad, así que decidimos ir y pasar unos días y así conocer la ciudad.

El día que llegamos lo dedicamos a pasear por los lugares más
representativos y a hacer algunas compras. Nos alojábamos en un hotel céntrico
cerca de la zona “caliente”. Eran zonas en las que abundan las prostitutas y los
locales de alterne en los cuales se exhiben mujeres en escaparates y hay
sex-shops y bares de todo tipo.

Mi mujer Vanessa, es muy guapa y tiene un cuerpo bastante
provocador. Tiene el pelo rubio y rizado, ojos claros, labios seductores y que
usa muy bien. Sus tetas son grandes y sus pezones son rosados y tiesos cuando se
excita, lo que es muy habitual ya que disfrutamos del sexo muy a menudo. Su culo
es redondo y apretadito, vamos muy tentador. Se viste muy provocativa, mostrando
sus piernas por completo, sus tetas no son un secreto ya que sus escotes son muy
grandes y siempre usa tacones altos.

Por la noche después de cenar en el restaurante del hotel,
decidimos salir a dar una vuelta por la zona a ver si encontrábamos diversión.
Yo la esperé en la recepción del hotel ya que decidió cambiarse. Cuando bajo me
empecé a entonar y sabia que la noche iba a ser movidita. Llevaba puesto un top
blanco de tirantes que le tapaba lo justo por debajo de las tetas, de hecho
según bajaba por las escaleras, sus tetas se balanceaban bajo el top y se veían
por debajo. También llevaba una falda negra de látex brillante que había
comprado por la mañana en una de las tiendas y que se pegaba por completo a su
trasero ya que las piernas ni las tapaba, de hecho me fije bien y vi que llevaba
su coño depilado al aire como acostumbra a hacer cuando salimos de juerga, según
dice ella, por comodidad. En los pies tenia puestas unas sandalias de tacón alto
y fino, una pequeña plataforma y una sola tira que abrazaba sus lindos deditos a
la suela.

Dude entre salir y subirla a la habitación e hincharnos a
echar polvos pero estaba seguro que iba a ser más excitante salir, sobre todo
para ella ya que es una gran exhibicionista que a tenor de su vestimenta quedaba
bastante claro.

Nos dimos un profundo beso abrazados y nos fuimos a la calle.
Había mucha animación y mucha gente, parecía como si fueran fiestas, con música
en la calle, y atracciones. Mi mujer poco a poco se iba convirtiendo en una
atracción mas para los tíos que nos encontrábamos y alguna mujer, por que no
decirlo. Entramos en un disco bar que estaba lleno de gente y llegando a duras
penas hasta la barra pedimos nuestra consumición y nos apartamos al fondo, junto
una pared donde parecía que había algo mas de sitio. Mi mujer besándome en la
mejilla me confeso al oído que según íbamos hacia la barra, alguna mano le había
sobado el culo, alguna incluso se había metido por debajo entre sus glúteos en
su hermosísima raja.

Creo que tanto ella como yo estábamos calentitos con eso, y
con el sobe que la estaba dando yo por debajo del top y que ella demostraba con
sus pezones erectos y duros. Ella tocándome el paquete por encima del pantalón
pudo comprobar que mi polla se despertaba cada vez mas y no tardaría en pedir
guerra.

En una mesa cercana estaban dos tíos sentados bebiendo unas
jarras de cerveza que no quitaban el ojo de encima a Vanessa hablando entre
ellos y riendo. Eran dos chicos de unos veinticinco o treinta años rubios y
fornidos, parecían Alemanes. Le dije a Vanessa que estaba creando expectación y
ella girándose y mirándolos me dijo que de eso se trataba. Ellos le dijeron algo
que no entendimos y la guiñaron un ojo, diciendo que fuera. Mi mujer me miró y
me dijo que qué pasaría si iba a verles, que si me molestaría. Yo le dije que
era libre de hacer lo quisiera, pero que no me abandonase y me dijo que venia en
un momento.

Se acerco a ellos y ellos sin levantarse la dijeron algo y la
dieron dos besos cada uno a modo de presentación. Uno de ellos la agarró por la
cintura y Vanessa se sentó en su pierna a lo que los dos mirándose respondieron
con cara de satisfacción. Ella de vez en cuando me miraba con cara sonriente y
traviesa y yo estaba medio excitado, medio nervioso, sobre todo cuando vi que el
que tenia a mi mujer sobre su pierna no se cortaba un pelo en sobarle el culo
por encima de la brillante minifaldita de látex. Ella tampoco se cortaba y le
puso el pie encima de la pierna del de enfrente pisándole con la sandalia,
mientras apoyándose sobre el chico sobre el que estaba sentada, puso su mano
encima del paquete del chico.

Estos hablaban entre ellos y se reían, seguro que estaban
planeando algo, sobre todo cuando chico que servia de asiento a Vanessa subió su
mano hasta la cintura y subiéndola algo mas metió su mano debajo del top y le
agarro una teta. Ella no se aparto y mirándome, me lanzo un beso. El tío sin
sacar la mano de debajo la subió algo mas y saco la teta de mi mujer por debajo
del top subiéndolo y mostrando su pezón duro que él pellizcaba con los dedos y
que a ella le empezaba a hacer efecto.

El pie que tenia sobre la pierna del otro chico, se fue entre
sus piernas y jugando con la suela y el tacón de su sandalia, sobaba arriba y
abajo el paquete que empezaba a agrandarse. La mano que tenia sobre la
entrepierna del chico sobre el que se sentaba se coló por la bragueta del chico
y al agarrar la polla del chico, me miro con cara de susto y mostrándome
claramente que estaba a cien me di cuenta de que quería algo mas que estar allí
en ese bar sin hacer nada.

Ella le susurro algo al oído haciéndole señas hacia mí y
entonces los dos me miraron sonrientes. Ella se acerco a mí y me dijo que le
apetecía jugar un rato con ellos y que seguro que no les importaba. Yo le dije
que haríamos los que quisiera y haciéndole gestos a los chicos se levantaron y
se acercaron. Nos dijeron con gestos y medio en ingles que les acompañásemos y
salimos del bar.

A pocos metros del bar giramos en una esquina y entramos en
un callejón al final del cual había un garaje que uno de ellos abrió. Debía de
ser su casa pero al abrir y ver instrumentos musicales comprendí que se trataba
de un local de ensayo de algún grupo musical, seguramente al que ellos
pertenecían. Entramos dentro y cerraron la puerta tras nosotros. Mientras uno de
ellos ponía algo de música y sacaba algo de bebida el otro se acerco a mi mujer
y agarrándola por detrás le metió las manos por debajo del top y estuvo
acariciándole los pechos un poco mientras le mordía y besaba el cuello. Acabo
por quitarle el top y dejarla con las tetas al aire. Ella estaba muy cachonda
también le sobaba el paquete a el.

El otro me invito a sentarme con él en un sofá y tomando algo
contemplamos como mi mujer era un juguete en manos de aquel tipo. í‰l le sobaba
las tetas y el culo y ella le acariciaba el paquete. í‰l le dio la vuelta y
agarrándola de la cabeza la agacho hasta dejar su cara frente a su bragueta
quedando Vanessa en cuclillas. Al ponerse en esta postura la minifalda se subió
y dejo su culo al aire por completo mientras el chico se sacaba la polla que por
cierto era grandísima. í‰l le pasaba la polla por la cara y los labios sin
soltarla la cabeza y se la acabo metiendo en la boca. En vez de chuparle mi
mujer, el se la follaba y ella con una mano agarrada a su pierna y la otra
acariciándose el clítoris, estaba metida en faena.

El chico que estaba sentado junto a mi se había sacado la
polla, que era tan grande o más que la de su amigo y estaba pajeándose
lentamente y diciéndole cosas al otro. Yo también me saque la polla ya que no
podía mas y comencé a pajearme.

El que se estaba follando a mi mujer por la boca la levanto y
la acerco a nosotros, haciéndola agacharse y tragándose la polla del que estaba
pajeandose a mi lado. Mientras tanto el se agacho y metió su cara entre sus
nalgas chupandole el ano y el coño a mi mujer que me agarro la polla y me
masturbaba con su mano mientras se comía la polla del que estaba sentado a mi
lado.

El que le chupaba el coño, se levanto y agarrando su polla se
la metió por detrás en el coño y comenzó a follarla agarrándola de las caderas.
Eso hizo que sus tetas empezasen a bailar adelante y atrás mientras chupaba a la
vez que masturbaba la polla del otro Alemán y alternaba con la mía que al sentir
sus labios y viendo la escena de porno que estábamos haciendo, casi hace que me
corra.

Después de un rato así, la dieron la vuelta y la sentaron
sobre el que estaba a mi lado metiendole la polla en el culo poco a poco hasta
que cayo sobre sus huevos. El otro se agacho y poniendo sus piernas sobre los
hombros le metió la polla por el coño y así la follaron entre los dos durante
largo rato mientras yo de pie en el sofá tenia mi polla dentro de la boca de mi
mujer que al cabo de un rato llene de leche caliente y espesa que le escurrió
por el cuello y las tetas.

Los dos tíos no dejaban de follarla y ella debió de tener
varios orgasmos y estaba fuera de sí. El que estaba follandola por el coño saco
su polla y masturbándose se corrió sobre su cara y sus tetas y el otro
agarrándola de la cintura la subía y bajaba con tanta fuerza que pensé que iba a
atravesarla con esa gran polla. Ella dejo de gemir y casi gritaba de placer
hasta que el paro de zarandearla y mi mujer se dejo caer a un lado del sofá.

El tío que estaba sentado, le había llenado el culo de semen
ya que salía de su ano escurriendo por la pierna. Así estuvimos un poco
recuperándonos de la orgía que habíamos montado y finalmente nos vestimos y nos
fuimos.

Nos acompañaron hasta la calle principal y nos invitaron a
otra copa en un local de un amigo suyo, cosa que dejo para el próximo relato.

Continuara…

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Mi mujer y yo nos fuimos de vacaciones a Amsterdam y pudimos comprobar que lo que dicen es cierto.

Sumisión perversa e inducida

Sumisión perversa e inducida (28)

Graciela y Moisés eran una aparente pareja normal, el era
hijo de un poderoso hombre de la industria química, ella hija de un mediano
comerciante, que con el apoyo del padre de moisés se había encumbrado en la
industria restaurantera.

Pero las cosas no caminaban tan bien como aparentaban, moy
como le llamaban de cariño, había descubierto poco a poco que era de tendencia
sexual bisexual y peor aun que su fantasía consistía en ser sometido y penetrado
por un hombre, para graciela no era mejor, amaba la vida de glamour y apariencia
que vivía gracias a su matrimonio con moisés, pero cada día que pasaba era peor,
pues el espaciaba cada día mas las ocasiones en que la buscaba para tener sexo.

No en pocas ocasiones ella había deseado buscar algún amante
fortuito que apagara sus ansias de verga, pero al vivir en un tradicional
poblado de la provincia mexicana y al ser ambos parte de la alta sociedad, no
escapaban a la mirada inquisidora del resto de la misma, separarse de moy ni
pensarlo, su padre la mataría y ella misma no sabría como sobrevivir y para
colmo ahora había 2 pequeños de aquella relación.

Y no se trataba de que graciela no amara a los pequeños, lo
que detestaba es que ellos fueran resultado de un matrimonio por conveniencia y
lo mas detestable, hijos de un homosexual de closet.

Con el las cosas no estaban mejor, en la empresa que
encabezaba ( propiedad de su padre ) cada día era mas difícil para el abstenerse
de dejarse llevar por las ansias que sentía cuando veía a los rudos empleados o
a los empleados de confianza, fingía muy bien en la empresa, pero cuanto tiempo
podría apagar esa llama que crecía al paso de los días.

En un viaje a una cd cercana a la que ellos radicaban, que
tenía como propósito supervisar una nueva sucursal de la empresa de su padre que
estaba en proceso de expansión, moy conoció accidentalmente a Alfonso, aquel no
era un hombre que llamara la atención , era mas bien el tipo promedio, pero de
su charla se desprendía que se trataba de un hombre con una preparación
académica sobresaliente, con un acervo cultural interesante y con una
desenvoltura que le daba una propiedad y una fuerte presencia que en nada
encuadraba a su aspecto superficial.

Alfonso había acudido a aquella entrevista como otros que
aspiraban al puesto de representantes de aquella industria química que se
instalaría próximamente en esa Cd, en menos de una hora estaba decidido Alfonso
era el gerente de aquella sucursal de expansión.

Moy trató de establecer una adecuada relación con su nuevo
representante y lo invitó a beber una copa para celebrar la contratación, pero
no sabía lo que muy pronto sucedería entre el y Alfonso.

 

 

Esa noche , después de beber unas copas ellos estaban en la
habitación de un hotel con 2 mujeres, Alicia y Susana, Alicia era una mujer de
baja estatura 1.55 pero tenía un cuerpo en verdad delicioso, tenía un rostro
bello y las medidas perfectas, pero consciente de sus atributos era algo frívola
y exigente en la intimidad, susana era mas bien feona comparada con Alicia, pero
poseía un temperamento en la cama que la hacia una mujer muy recomendable para
aquellas personas que gustan de emociones fuera de lo convencional.

Y digo fuera de lo convencional, por que Susana para empezar
era de tendencia bisexual, amen de tener otras filias y gustos perversos poco
aceptados en la – hipócrita sociedad – no habían transcurrido muchos minutos
cuando muy comprendió el error (o acierto) que había cometido, pues por mas que
intentó su pene no respondió y a cambio a menos de un metro de distancia Susana
y Alfonso cogían como 2 viejos amantes.

Al grado que el comenzaba a gozar de aquel espectáculo,
Alicia al contrario no tardo en integrarse a la acción y muy pronto Alfonso
gozaba de aquella noche incluido el placer hasta esa noche desconocido por el de
ser observado por moy y no le importo que aquello trajera consecuencias de no
ser contratado.

Para ese momento Alfonso estaba recostado boca abajo con
Susana cabalgándolo frenéticamente mientras Alicia acercaba su vagina a la boca
de el para que la succionara y con su lengua mitigara su frustrada experiencia
con moy.

Moy comenzaba a empalmarse y a masturbarse mientras alicia y
susana intercambiaban posiciones, después alicia se abría de piernas y susana se
aplicaba con pasión a su vagina mientras alfonso culeaba a susana con fuerza tal
que su verga mostraba en cada metida y sacada, un poco de la mierda de la
caliente mujer, era mucho aguantarse Alfonso saco su verga del culo de Susana y
lo acerco a la boca de esta para que se lo limpiara con su lengua y se tomara
sus espermas que no tardaron en brotar con fuerzas, susana los bebió con avidez.

Al mismo tiempo moy explotaba como hacía tiempo no lo lograba
, pero estaba convencido, lo que lo había hecho gozar como loco era imaginarse
el pene de Alfonso penetrándolo a el y no es que el pené de Alfonso fuera de un
tamaño descomunal, a lo mucho 17 o 18 centímetros, no simplemente se trataba de
su oculta pasión por la verga, ahora lo sabía, lo que no sabía era como se
consumaría, el marco en que habría de suceder y menos que sucedería mas pronto
de lo que el imaginaba

Después de que las chicas se habían marchado y que el mismo y
Alfonso se encaminaban a descansar, moy trato de justificar su situación , pero
Alfonso se lo impidió diciéndole que no era necesario, que el entendía todo y es
que en verdad Alfonso, percibió lo que le ocurrió a moy y le dio vuelta a la
situación bajo el argumento de que así era mejor pues al conocerse tan bien en
todos los sentidos la relación laboral seria mas franca.

 

 

 

 

Un mes después y quince días tenía de haberse abierto la
sucursal, cuando moy invitó a Alfonso a su Cd de origen el pretexto era
presentarlo con su padre sus hermanos y su familia, moy ya había puesto en
antecedentes a Graciela, esta sin muchas ganas, preparo las cosas para ser una
buena anfitriona, que lejos estaba de lo intensa que sería aquella noche.

Alfonso llego puntual, los peques habían sido llevados a casa
de sus abuelos para que no importunaran y ahí estaban los 3 cenando un exquisito
platillo típico de la región, graciela al igual que a moy , Alfonso no la
emocionó a simple vista, pero poco a poco se daba cuenta que frente a ella
estaba un hombre que pasaba como muy común , pero que sin lugar a dudas no era
ni corriente ni convencional como aparentaba a simple vista.

La charla cada vez era mas intima y se acercaba a un terreno
peligroso, Alfonso abordaba el tema erótico con tal sutileza que no podía ser
tomado como vulgar u obsceno, les platicaba en aquel momento sobre su visita a
Italia y el como había ido a parara a un mueso poco convencional, donde eran
exhibidas piezas antiguas de hombres y mujeres, sosteniendo relaciones
zoofilicas.

A graciela la zoofilia no le atraía, pero era tal su grado de
desatención sexual por parte de moy que aquella charla la había exitado, los 2
hombres habían percibido aquello y para sorpresa de moy imaginar a su mujer
culeando con poncho lo exitaba, por lo que inventó la urgencia de salir a la
oficina por un papel urgente que había olvidado por descuido, para propiciar que
aquella idea se sucediera.

Se puso de pié, al principio Alfonso pensó que de aquella
sutil forma moy estaba poniendo fin a la velada , pero le cayo el veinte de
inmediato cuando moy le pidió que se tomara una copa mas con su esposa mientras
el regresaba y bueno aun que ella tampoco sabía de que se trataba, pues hasta
hoy había sido fiel a su maridito – contra su voluntad quizá – pero la idea no
escrita la puso a mil en un tiempo menor del que tardo moy en cerrar la puerta
tras de si al salir de la casa.

Ella se le abalanzó encima y de inmediato le sacó la verga
fuera del pantalón, comenzo a darle una mamada, como si de ella dependiera su
vida, en ratos la lamia lentamente como una paleta y en ratos se la metia con
desesperación.

Casi 10 minutos después ella le pedía casi a gritos a Alfonso
que se la cogiera, alfonso también lo deseaba, pero tenía claro que si deseaba
satisfacer aquella hembra hambrienta de verga tenía que cambiar el ritmo, así
que la tranquilizó con una lamida de coño que le empezó a prodigar , después la
empinó y con sus dedos le dio una cogida que ocasionó que ella explotara como
una llave abierta.

Fue en este momento cuando alfonso descubrió en el umbral de
la puerta a moy quién observaba toda la acción presa de una gran excitación,
alfonso volteó a graciela puso las piernas de esta en sus hombros y de una sola
embestida le dejo ir toda su verga iniciando un frenetico mete y saca que llevo
a graciela a alcanzar 3 orgasmos mas en menos de 10 minutos.

Le gritaba a Alfonso que le diera mas , mas , mas era su
única palabra, solo la cambió cuando le pidió a este que quería su lechita en su
boca, alfonso así hizo inundo la boca de esta y fue cuando sucedió lo imaginado
pero hasta ese momento no ocurrido.

Moy se acerco a ellos pero contra lo que se esperaba fue
directo a la verga de alfonso que se encontraba flacida y chorreante de los
fujos de graciela y de el , se la metió así medio dormida, chupo los jugos de
ambos, hasta que la verga de alfonso reaccionó y pronto tuvo un tamaño que no
cabía del todo en su boca, pero moy gozaba como loco.Graciela estaba
desconcertada, lo intuía pero le costaba aceptarlo ahí estaba su marido
comiéndose una verga que ella tenía minutos de haberse cogido, le exitaba pero
la desconcertaba.

Se enderezó tomo una regla de madera que estaba por ahí y
comenzó a darle golpes en el culo a su esposo, al tiempo que le gritaba que
siguiera mamando, como buena puta que era, el gemía a cada azote, pero era un
gemido mitad placer mitad dolor, pues a cada golpe mamaba con mas ansias.

Ella deseaba humillarlo mas, de un empujon le quito la verga
de la boca y le ordeno a alfonso que le diera por el culo y le dio la orden a
moy de no acercarse, este se sentía cachondisimo de ver como era reventado el
culo de su esposa frente a el y aun gozaba del sabor de aquella verga en sus
labios, se empalmo en una masturbación hasta que eyaculó.

Alfonso saco su verga del culo de graciela a punto de
estallar, era una mescla de sangre del recien desvirgado culo, un poco de la
mierda de ella, su liquido preseminal y su esperma a punto de brotar.

Moy no se la pensó se introdujo la verga palpitante de
Alfonso y la mamo hasta que esta exploto llenándolo todo.Esa noche graciela y
alfonso se fueron a dormir a la recamara, moy durmió en el cuarto de los niños,
la pareja siguió fornicando un buen rato y al amanecer continuaron.

Después Graciela y moy sin hablar mucho tomaron las
siguientes decisiones, cuidarían las apariencias de ser un matrimonio modelo,
seguirían casados pero viviendo en recamaras separadas y mantendrían sus
pasiones y gustos eróticos para lugares fuera de su Cd natal.

Moy no dejo pasar mucho tiempo en buscar la ocasión para que
Alfonso le reventara el tracero, tan bien guardado durante casi 35 años,
Graciela siguió siendo la puta de Alfonso algún tiempo, después el mismo comenzó
a invitar a otros amigos a gozar de aquella zorra de alcurnia.

Después de reventarle el culo a moy, Alfonso no volvió a
tener sexo con el , pues tenía claro su orientación sexual y solo había accedido
a iniciar a su jefe en esas danzas, Alfonso decidió terminar la relación
laboral, moy fue muy generoso en la liquidación, alfonso pudo vacacionar
placidamente un par de meses, después sin prisas y aun con algo de dinero busco
un nuevo empleo.Y no volvió a saber de sus amigos hasta algunos años después.

PERO COMO DICE LA NANA GOYI , ESA ES OTRA HISTORIA

 

Resumen del relato:
    Un joven empleado recien contratado, descubre en una exitante noche las tendencias de su patrón y de la ardiente esposa de este.

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