2011 diciembre | Tus Relatos Calientes
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Con quien menos piensas (III)

Con quien menos piensas (III) (10)

Con quien menos piensas III.

Hola amigos, espero que estén bien y aun se acuerden de mí,
me llamo Carlos y ya había mandado dos relatos que fueron experiencias reales
vividas por mí, ahora este relato es la continuación de con quien menos piensas,
la única diferencia es que este relato yo no lo viví en carne propia, sino que
me lo contó con lujo de detalles mi Tío José y trata de las aventuras que tubo
el con mas ni menos que mi propio padre, hace ya algunos años.

Como les conté anteriormente, mi tío José un hombre de casi
40 años, me enseño lo que era el sexo(yo tenia 15 en ese tiempo): Poco a poco me
fui alejando de mi Tío porque sentía culpa, ademas era demasiado posesivo y
estaba yo sumamente nervioso porque mi primo(hijo de mi tio José) nos había
visto cuando mi Tio me hacia el amor y, yo tenia miedo que le contara a todo a
mis padres, por lo que decidido deje de trabajar con mi Tio, el me fue a buscar
y como estaba solo en casa, le dije que ya no iba a regresar y el motivo, el se
sorprendio al saber que su hijo nos habia visto, y entonces medio encabronado y
pensativo me dice:

-pues ni modo, después hablo con él, ahora solo quiero que
sepas que el sexo entre hombres no es tan malo, pues pregúntale a tu padre
Alberto, quien me enseño a disfrutar de los chavos.

Yo me quede sorprendido y pensé mil cosas, mi padre y mi tío
amantes, ¿cómo?, si ambos eran super varoniles y machos, mi tío entonces dijo:

-mira cabron te voy a contar lo que me paso con tu padre para
que ya se te quite lo buey y abras bien los ojos, esto de puto lo llevas ya en
la sangre y mientras no lastimes a nadie no pasa nada.

En eso el se sentó en la sala, yo le dije que en una hora
volveria mi mama, y al ver que estábamos solos dijo:

-lo que te voy a contar sucedió hace años tu estabas muy
chiquito, yo apenas me iba a casar, tu Papa tenia como cuarenta y yo como 20.
Como tu sabrás yo desde niño jugué fútbol, ha y tu papá tambien, él era nuestro
entrenador. Desde joven yo tenia un pegue bárbaro con las muchachas, no estaba
como ahorita, estaba delgado pero marcado y tenia las piernas duras, gruesas y
llenas de pelo, como siempre hacia ejercicio tenia mi lavadero, pero mi primera
experiencia no fue con una de ellas sino con un amigo pero solo nos hicimos sexo
oral en ese tiempo yo tenia como 14 años. Bueno pues continuando, tu papa hace
años fue muy varonil, alto, moreno y con ese fisico marcado, duro sin estomago,
sus piernas musculosas, su torso peludo y sus manos grandes y rasposas ha y con
ese paquete que sempre se le veia notablemente entre sus piernas, yo recuerdo
que me encantaba verlo en short, apretados, era todo un semental, era mi sueño
que cuando estuviera maduro fuera como el, me encantaba admirarlo después de
entrenar, en los vestidores siempre nos quedabamos hasta la ultima, siempre me
imagine si tenia el pene tan grande como sus manos, solo que el siempre se
duchaba en trusas, a veces me encabronaba conmigo mismo porque a mi me
encantaban las mujeres, pero tu papa tenia algo que me calentaba, de todos los
integrantes del equipo tu papa era el unico que me llamaba la atención. Tu mama
y tu papa se conocieron gracias a mí, yo era un chaval cuando empezaron a
noviar, duraron años de novios, tu padre siempre fue caballeroso, a mí me
impactaba mucho lo admiraba y mi sueño era algún día ser como él, tan masculino,
tan atractivo y tan vacilador, él me dio mucha confianza y yo era su jugador
consentido, al casarse tus papas, nuestra amistad creció a pesar de la enorme
diferencia de edades, pues me lleva con casi 20 años, a tu mama como sabes le
lleva 10 años, a veces tomábamos juntos y, yo siempre estaba en tu casa con
algún pretexto y a tu mama le gustaba mi amistad con tu papa porque según ella
yo lo cuidaba. Cuando tenias como 6 meses tu mama y tu abuela tuvieron que ir a
México porque una hermana de tu abuela se estaba muriendo, entonces yo me quede
dos días a vivir con tu Papa, esa fue idea de tu mama como era tan celosa
pensaba que se hiba a dormir con una mujer, ese dia después de entrenar en los
vestidores nos quedamos solos al final y, yo me calenté mucho pues mi cuñado
Alberto se desnudo por primera vez delante de mí y era un portento de hombre con
unas piernas gruesas, duras y grandes, su pené estaba cubierto de pelos,
totalmente dormido, se veia grande y grueso, con prepucio café, y sus huevos le
colgaban mucho, eran grandotes y peludos, el se dio cuenta que le mire y se
tocaba descaradamente, se masajeaba los huevos, se pelaba el glande y se le veia
la cabezota yo lo miraba con la boca abierta, y eso que aun no se metia a la
ducha. El me queria calentar y lo habia conseguido. Y entonces me dijo que
andaba medio caliente y que tu mama no estaba que en la noche se hiba a tener
que masturbar, pues con tu nacimiento tu mama casi no tenia sexo desde hace un
año. Me pregunto que si yo cogia seguido y yo le dije que esa noche me iba a
tirar a mi novia, Después se volteo y le vi su culo, grande duro y fuerte, con
pocos pelos pero lo tenia espectacular, unos glúteos redondos, viriles, mucho
mejor que una mujer, parecia una escultura. De pronto me dice que me meta a
bañar, al dejarme solo los calzoncillos el dice que si estaba caliente yo tenia
miedo y pena pues no podia ocultar mi erección, se acerca a mi yo senti
desfallecer en eso alguien entra y ese DIA no me pude duchar en los vestidores
porque por esperanos al ultima se termino el agua, quedando solo remojados.

Nos fuimos caminando pues vivimos en un lugar pequeño. Al
llegar a la casa yo sentí una emoción muy grande pues iba a estar completamente
a solas con mi cuñado que tanto admirada, me duche y fui a ver a mi novia el se
quedo viendo tele, al regresar estaba en el sofá, semidesnudo, solo traía puesta
una trusa blanca desgastada que se le trasparentaba parte del paquete, y una
playera sin mangas donde sobrealian sus brazos gruesos y fuertes, me pregunto
que si como me fue, que si ya me la había tirado a mi novia, yo le dije que solo
agasajadas que me había dejado bien caliente y que había ido a buscar a Rosita
un amiga con la que tenia relaciones, pero que andaba en sus días y no paso
nada, el solo dijo que me masturbara o sino me iban a doler los huevos, yo solo
trage saliva y le dije:

- ha cuñao que experiencia tienes, a poco ya te lo jalaste,
creo que si verdad’.

í‰l contesto:

-aun, no pero ganas no me faltan, en un rato mas, a mi edad
cuando tu hermana no me cumple me la jalo, ni modo pero es que soy bien
caliente, Haber cada que te la jalas tu.

Yo conteste.

-no cuñao casi no pues tengo dos viejas con las que me
desquito y cuando no pues me aguanto hasta después.

-no hagas eso José, es malo, te pega un fuerte dolor de
huevos, mira yo desde niño ya me la jalaba, es mas una vez me la jalo un amigo.

Yo me quede sorprendido y algo mas que caliente. Y dije con
mas confianza y sintiendo que mi pito reaccionaba al igual que al suyo que se
empezaba a notar mas grande dentro de su slip:

- no manches, cuñao a poco eres puñal,

-no cuñado pero en esta vida hay que probar de todo, a poco
tu nuncas has masturbado a nadie de tu mismo sexo.

-no que pasa, yo soy bien machito. O que tengo cara de
puto.(No me atreví a contarle lo que hice con mi amigo)

-no José eso es que te den ganas, si supieras cuantos hombres
hay tan varoniles que en la cama son bien femeninos. Y ademas para el sexo oral
un hombre se las sabe de todas todas, en serio.

A lo que yo pregunte:

-oye Alberto y a poco tu disfrutaste tocando una verga que no
es la tuya, te gusto.

-mira cuñado ya que estamos en confianza pues si, pero espero
que no se lo digas a tu hermana, pero la piel de un hombre es diferente y muchas
veces lo prohibido es más sabroso, no crees, a ver dime tu te has cogido a un
chingo de viejas y dime en el fondo creo que ya no disfrutas o si.

Yo conteste temblaba de emocion y miedo sentia mi verga
parada:

-No,cuñao es diferente, si disfruto mucho.

El se para y me quedo sin aliento, traia su verga parada
dentro de su trusa, se le veia inmensa y gorda, se la toca con descaro y me mira
a los ojos y sienta junto a mi y dice:

-ha mira no te digo con esta platica ya me calente cuñado y
por lo visto tambien tu, verdad.

-pues un poco, esque la agazajada con mi novia me dejo super
caliente.

El no convencido dice.

-pues cuando llegaste la trais dormida, pero ve nomas parece
tu pantalón casa de campaña, mira no te vallas a ofender pero te hace falta
estar con un hombre para que conozcas y diferencies bien las cosas.

Yo sorprendido contesto:

-no, Alberto estas loco, quieres que me acueste a un hombre
para saber si me gusta, pues no, no me llama la atención. (pero en el fondo
estaba que me moría de caliente)

Tu padre comienza a acariciarme el muslo y dice con voz
tembolorosa:

-mira cuñao hoy en los vestidores note como te me quedaste
viendo me gustaría que probaras. Total estamos entre hombres y llegaremos hasta
donde quieras.

Yo conteste, sentia que mi verga iba a explotar, y sabia que
me la jugaba:

-a poco tu me vas a enseñar y dar la prueba cuñao alberto.

El no vacilo y dijo:

-pues, quien más a poco nunca has tenido ninguna fantasía
conmigo. Porque te voy a confesar una cosa, me encanta tu cuerpo tan juvenil, tu
culo tan redondo y duro, tus piernas, mira Jose pareces un oso, si te cuidas
cuando tengas mi edad seras bien varonil y atractivo, tienes unas piernas
mejores que las de tu hermana, y sabes te traigo metido en la mente desde el día
que me case con tu hermana, y sabes porque, porque te vi en las afueras de la
recepción cogiendote a tu amiga y te mire tu culo tan peludito subiendo y
bajando con tus calzones a las rodillas y me calentaste.

De pronto pone su mano en mi bulto, traía pantalón de vestir,
y dice:

-ha cuñadito, mira nomas estas súper caliente, mira nomás
cabron la traes bien parada, a ver desabróchate la bragueta y sácala, se ve
enorme.haber deja te ayudo.

Yo asustado y caliente, el me bajo los pantalones y quede en
trusas, y él dice:

-la tienes grande y rica, déjate llevar por mí que nadie se
va enterar jamás, anda recuéstate. Yo tenia los ojos en blanco.

Sentia como restregaba su cuerpo sobre el mio y de pronto me
bajo los calzones y con su mano me empezo a tocar los huevos, se agacho y me
beso desde las tetillas fue bajando hasta que llego a mi hombria y dice.

-ha que grande hhhaa me la voy a comer te gusta verdad. Mira
nomas, que bonita esta la condenada. Hahha.

Yo contestaba.

-si cuñao, hha que rico te la comes, siii asiis a me lastimas
hha espera cabron, no mames , te la comes toda hhhaaa si tocame los huevos
hhaaaa espera que placer hahHo que rica bocas tienes hhhhaaaa me vengo o si me
vengo, hhhhhaaaaaaaaaggg..

Tu padre se trago parte de mi leche, yo no lo podía creer, me
había abierto unas puertas desconocidas, yo me quede cortado y él me dice vamos
a la habitación que aun viene lo mejor, yo como pude me puse mis trusas y al
levantarse vi sus nalgotas morenas y duras y su calzon metido entre ellas y su
bulto grande y húmedo en sus trussas, la cabeza le salía por un lado, llena de
liquido, y se lo toco y dice:

-a cuñado mi verga esta que se muere por ti, mira nomás como
me tienes, anda acércate y tócala, no muerde, aprende a tocar una verga que no
es la tuya. Mira esta rica, venosa, y sabe hacer niños.

Yo por encima de las trusas se la toque, era lo máximo, se la
saque y estaba a bien gruesa y grande de color oscuro y al jalarle el prepucio
vi su cabeza tan linda. Se la jalaba y el dice:

-no le tengas miedo mira besala, chupala, anda te va a
gustar, merdela es toda tuya mi cabron.

Me decidi y se la empecé a chupar, el se dejo caer en la cama
y decía.

-si José, despacio, si cométela toda, te la tienes que tragar
toda he si, anda chupala con tu lengua si chupame los huevos, ahhggg así sii te
gusta mi verga verdad aggss así con amor, si pronto vas aprender si. Ahhh que
rico. Ya espera.

De repente me quito y dijo que si seguía se iba a venir y
dice.

-haber cuñao, volteate acuetate y bájate tus calzones Ho,
cabron, mira que rico culo tienes, hoo que peludo y duro, tan rico, hha mira
tienes la marca de tus calzones, deja te lo beso.

Y así se hinco y me empezó a besar el culo, yo senti
sensaciones nuevas y de pronto me metio la lengua yo temble y que me mete un
dedo y yo decía:

-no cuñao Alberto espera, sácalo me duele, no seas, gacho.
Soy virgen, no manches aggga esperate, hhah.

í‰l contesto:

-espera mira que apretadito lo tienes, ho mira ya se te paro
la verga otra vez haa cabron. Te gusta verdad.

De pronto tu papa me lamió los huevos y me metio otro dedo yo
decía:

-hhaha si s hoood me muero, ha que rico Ho siiiii ahhhh me
gusta hhhha.

Yo estaba conociendo un placer nuevo, estaba a punto de
explotar.í‰l contesto:

-sabia que te gustaría y aguántate que hay te va mi verga en
tu virginal culo, te lo voy a romper, te voy a desvirginar, mi verga va a entrar
por tu hoyo, hhah. Ay te va cabron y no grites.

Yo senti miedo pero era mas la excitación y temblé al sentir
la cabezota en mi hoyito, poco a poco lo queria meter y me empezó a doler. Tenia
miedo. Senti su glande en mi ano y me calentaba mas.

Pero él me besaba la espalda me agarro de los hombros y
decía:

-ya té esta entrando, abrete, no lo frunzas, relajate cabron
que ahorita vas a sentir lo que es bueno mi José, mi cuñado amante, la sientes
verdad, sientes lo duro y caliente, sientes dime, aja ufffff que rico aprietas,
aggga te gustara o no.

Yo sentía que una barra me llegaba a las entrañas, me dolió
un chingo:
-agggg cabron , nooo alberto espera detente, me duele, para, ahgsss cabron ya me
la metiste pinche puto, sacala poquito, no mames me duele Of. Esperare haahh si
ya siento tus huevos en mis nalgas ahhgggg me esta doliendo dale despacio uffgg
agggg.

í‰l empezó a meterla y a sacarla lentamente y yo empecé a
sentir un nuevo placer:


si así, ya me entro toda, hhhahhh que grande esta, siento
mi culo dolor, pero me gusta siissi cuñado ahhgg que hermoso eres siissii
jjja metemela mas, no la saque si, si.


El decía,.

-estaba seguro que te gustaría, cha si trágatela toda mi
chiquito, sisis mira esta verga es de tu hermana y ahora es toda tuya, sisiis
hahha que rico aprietas siiis , desde que te vi supe que serias mio , mira que
rico tu culo se traga toda mi macana, asi, si que peludo estas cabron , mi
machito te tengo ensartado hasta las orejas, aguantala, te gusta paito verdad,
hahgg me vengo, siénteme así.

Al hacer esto él me agarro con su mano grande y rasposa la
verga y me empezo a masturbar fuertemente y me viene junto con él, fue la
locura, grite, al terminar yo empecé a besar cada milímetro de su piel, sus
nalgas, y le metí un dedo, después dos y le dije que si me dejaba poseerlo para
sentir y probar un culo de caballero, el dijo:

-claro, pero primero tocame el ano, pruébalo, habre campo,
que esta bien durito y sabroso.

Le toque su ano, le meti un dedo y el me dijo que se lo
besara, a mi me dio asco pero al hacerlo olia limpio y me anime y chupe su culo
tan grande tan duro tan prieto, le sobaba sus nalgotas, le metia toda mi lengua
el solo gemia y pujaba, yo ya no aguantaba el me dijo:

-hahh cuñadito, osi mira meteme tu verga, anda cabron
porfavor, metemela para que me pruebes mi culito sii.

Yo me pare y me acoste encima de el le pasaba mi verga
babeante por su raya de las nalgas el las levantara y me apunte y me lo ensarte,
era tan excitante verlo allí con mis huevos pegando en los suyos medias y con
toda mi verga metida, él gritaba, y me decía cosas lujuriosas, fue una noche
inolvidable.

Asi mi tio Jose termino su relato yo estaba en extasis y el
estaba con un bultote en su pantalón y me dice:

-Que te parece sobrino, verdad que tu papa es un semental,
fue muy rico.

YO estaba súper caliente y lo único que hice fue bajarme los
calzones y mi tío me la metió toda en la sala.

Si les gusto este relato, escríbanme, soy un chavo, normal,
varonil, no obvio ni gay, soy bi y vivo en Jalisco México. Me encantaría que
alguno de ustedes formara parte de mis historias no se arrepentirán.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Nunca imagine que mi propio tio y mi padre que son tan varoniles fueran amantes…

Mi hermana, ex-cybersexo adicta

Mi hermana, ex-cybersexo adicta (1)

Hola, mi nombre es Pedro, tengo 19 años. En casa somos 4, mi
padre, mi madre, mi hermana Rosa de 27, y yo. Nosotros vivimos a las afueras de
Madrid, en un chalet de una urbanización cuyo nombre no interesa. Lo que les voy
a contar es sobre mi hermana Rosa y yo. Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha
de proporciones bien definidas, vamos una ligona.

Rosa estaba a punto de casarse, ya saben, esas cosas que
hacen los novios de buscar piso y mas. Por suerte todavía no habían preparado la
boda, porque sucedió algo que cambio su destino. En cierta ocasión pilló a su
novio con una amiga y cortaron para siempre. Rosa dijo que no quería saber nada
mas de los hombres, que eran todos unos cerdos. Por ello ya casi no salía,
pasaba mucho tiempo en casa.

Yo sabía que la vida sexual de mi hermana era muy activa,
pero a partir de su ruptura freno su vida sexual, ya que casi no salía. En una
ocasión llegue yo tarde a casa un sábado por lo que procuré abrir la verja
despacio para no hacer ruido y despertar a mis padres, cuya habitación da a la
entrada. Volteé la casa buscando la puerta y al pasar por la ventana de la
habitación de mi hermana, que queda en la otra punta de la casa vi luz, así que
sentí curiosidad y mira por una pequeña rendija que quedaba para ver que hacía
despierta a esas horas. Vi algo que me dejo petrificado. En la cama estaba mi
hermana Rosa viendo la tele. Eso no era lo extraño, sino que estaba viendo una
película porno. Rosa estaba tirada en la cama en pelotas y con las piernas
abiertas. Se estaba pegando una masturbada de campeonato. Mi mente no reaccionó,
no así mi pene que pensó que podía ser un buen espectáculo, así que me quedé
mirando su frenética actividad.

Aquello era digno de toda un actriz porno, se masajeaba los
pechos con frenesí para dedicarse luego a su coño. Era el coño mas bonito que
había visto nunca, perfectamente rasurado menos por un hilito de pelos que lo
adornaban sensualmente. Estuvo un buen rato masturbándose hasta que acabó y
apagó la tele y se acostó. Yo me fui inmediatamente a mi cuarto mi me casqué una
paja de órdago pensando en lo que vi. Sabía que estaba mal, porque era mi
hermana, pero mi polla no pensaba lo mismo. Ni que decir tiene que tuve una
corrida bestial, de las mayores que he tenido en mi vida.

Desde ese día no pude evitar mirar a mi hermana con otros
ojos, la veía como una mujer que estaba buenísima, y no como mi hermana. No
podía evitar seguir sus curvas con mi mirada, y por supuesto espiarla a
escondidas cuando tomaba el sol. Para colmo lo hacia desnudad cuando mis padres
no estaban, lo que me llevo en múltiples ocasiones a simular que me iba tras mis
padres para luego entrar a escondidas y espiarla desde la casa. Cuantas pajas me
he hecho mirándola mientras tomaba el sol. Pero la cosa no pasaba de allí.

En cierta ocasión estaba yo dedicándome a darle al manubrio
cuando oigo que entra Rosa en casa. Tuve el tiempo justa para esconderme la
polla y disimular ya que ella llamó a mi puerta y entró a mi cuarto para
preguntarme por una duda informática sobre el correo. Pese a que no levanté
sospecha me imagino que ella notó algo raro, ya que había cierto olor a polla en
el ambiente, y ella como mujer experta en temas de sexo debió notar algo. El
caso es que me comentó que su ordenador no arrancaba bien, que si podía hacer
algo. Yo le dije que cuando tuviera un rato lo miraría.

Ese rato llegó por la tarde, estaba solo en casa y aburrido,
así que decidí ir a mirar que pasaba. El problema se resolvió rápidamente, pero
ya que estaba allí en su ordenador decidí mirar que tenia en él, por curiosidad.
La verdad es que lo que vi me sorprendió bastante. Tenía bastantes direcciones
de páginas de sexo en las que salían mujeres jóvenes como ella practicando sexo
con chavalines. Curiosamente jóvenes de unos 20 años. Tras seguir mirando su
ordenador me puse a cotillear en su correo y vi que se escribía con jóvenes con
los que practicaba cybersexo, ya saben correspondencia anónima con contenidos
cachondos. En sus emails explicaba como le gustaría ser follada por jovencitos
inexpertos e ir explicándoles como hacer las cosas. Se ve que este tipo de cosas
la ponían cachonda. Mi polla esta que reventaba así que pensé en aliviarme y
buscando un poco mas vi fotos suyas con la cara ocultada en las que les mostraba
su cuerpo desnudo, incluso fotos muy subidas de tono en las que se veía
claramente su coño abierto introduciéndoos un dedo, ni que decir tiene que
fueron las imágenes con las que me masturbé. Buscando mas encontré que también
había fotos de los jóvenes con los que se escribía. Que cachonda la Rosa, pensé
yo. Se ve que la falta de novio la hace recurrir a otros recursos.

Como vi la ocasión perfecta, decidí enviarle un email desde
mi ordenador simulando ser uno de ese jovencitos con los que intercambiaba
emails y fotos. La respuesta no tardó en llegar pues esa noche cuando llego a
casa se sentó al ordenador y a los pocos minutos llego un email a mi ordenador
un mensaje de una tal, “Loba”. En él me contaba como era y que si quería
intercambiar emails. Enseguida le respondí diciendo que si. Y nos enviamos un
email en el que nos cambiamos una foto desnudos, con la cara ocultada, yo tuve,
además, la precaución de retocar los elementos de fondo de la foto para que no
pudiera identificar mi cuarto.. Cual fue mi sorpresa que en la foto salía su
cama en la que vi la ropa con la que terminaba de llegar. Eso significaba que
justo ahora estaba desnuda, así que me vestí rápidamente y me dirigí a su cuarto
para decirle que ya reparé su ordenador. Cuando toqué a la puerta me dijo que me
esperara. A los pocos segundos me abrió cubierta por una bata de noche muy corta
que tenía, supongo que fue lo primero que pilló. Le dije que ya estaba reparado
su ordenador. Ella me dio las gracias. Cuando fui a cerrar la puerta para irme
se me ocurrió decirle, “Joder Rosa, con esa bata pareces una loba”. Su cara se
puso blanca por un instante. Yo para disimular le dije que era broma, que no se
pusiera tan seria. Entonces recupero la sonrisa y me llamo idiota. Tras esto
volví a mi ordenador y me hice una paja monumental con la foto recién enviada
por ella.

Nuestros intercambios de fotos y emails continuaron durante
un tiempo, hasta que un día le propuse algo fuerte. Le dije si quería que nos
intercambiáramos semen y flujo vaginal. Ella acepto encantada, así que fui a
correos a reservar un apartado postal para no dar la dirección. Ella por su
parte ya disponía de uno. Esa misma noche me hice una paja monumental y me corrí
en los calzoncillos, los cuales metí en un sobre y envié a su dirección postal.
A los pocos días recibí el preciado regalo. Eran una braguitas tanga que ya
conocía y que me ponían a cien. Desprendían un aroma increíble que hacía cobrar
vida a mi polla. Enseguida tome unas fotos en las que restregaba mi pene sobre
la parte manchada y otras en las que me corría sobre ellas. Se las mandé por
email al instante y cosas de la vida, a los pocos minutos recibí unas fotos en
las que ella se masturbaba frotando mis calzoncillos corridos sobre su coño.
Guarde ese tanga en un lugar seguro donde nadie pudiera verlo. La verdad es que
Rosa era una viciosa de cuidado. Ahora mi objetivo estaba mas claro que nunca,
tenía que follármela como fuera. El problema era como.

Como medida de excitación hacia ella, cuando no estaban mis
padres, comencé a pasearme en bañador cuando ella estaba en la piscina tomando
el sol, utilizaba uno que tenía que me venía pequeño, siempre animando antes mi
polla con unas cuantas sacudidas antes de salir de la piscina para marcar así
mas paquete. Podía ver como ella miraba con disimulo mi bulto, para no ser
descubierta. Era evidente pues si le gustaban los jóvenes, también debería
sentir algo al verme a mí, como joven que era.

En otra ocasión que estaba ella tomando el sol le dije que se
iba a quemar, que llevaba mucho rato expuesta, entonces ella me pidió que le
untara bronceador. Como disfrute pasando mis manos por esa espalda. Incluso me
atreví a rozar suavemente los laterales intentando tocar algo de sus senos y por
supuesto su culo. Debía de encantarle porque no decía nada. Luego se dio la
vuelta y me dediqué a frotar ese vientre plano, curtido por el deporte. Ni que
decir tiene que acerqué mis manos a sus pechos y el borde de la braga del
bikini. Estaba cachondísima, eso me decían sus pezones que desafiaban a romper
la tela del bikini. Yo por supuesto que también, pues mi bulto era evidente, y
ella lo notó. Esta actividad se repitió en mas de una ocasión.

El caso es que la cosa no pasaba de allí hasta que un día
sucedió algo inesperado. Rosa metió los calzoncillos que le mande en su cesto de
la ropa, por error, y cuando mi madre hizo la colada y luego la recogió, al
verlos los dejó en mi cuarto. A ella se la veía nerviosa ese día pues buscaba su
trofeo y no lo encontraba. La sorpresa suya fue tremenda al ver a mi madre
repartiendo la ropa y dejando en mi cama los calzoncillos, era evidente que mi
madre sabía que eran míos, no así Rosa. Yo para forzar la situación no recogía
la ropa que dejó mi madre en mi cama y esperé a ver que hacía ella. Esa tarde
salí de mi habitación, supuestamente me iba con mis amigos, y al ver que ella
entra en mi cuarto la sigo a escondidas y la veo como los toma y se los lleva.
Esa noche recibo un email suyo en el que me cuenta lo sucedido y me pide que le
mande otros. Yo le respondí diciendo que le iba a mandar algo mejor. Me casqué
una paja monumental con sus fotos y deposité mi corrida en un botecito que le
mande a su dirección postal. El día que lo recibió me mandó unas fotos
agradeciéndomelo en las que tenía mi corrida en su boca y su coño y jugaba con
ella esparciéndola por todo su cuerpo. Así pues le mandé un email en el que le
proponía quedar. Ella respondió diciendo que mejor no, que solo le interesaba el
cybersexo, que lo demás le parecía muy fuerte. Yo le dije que eso no era fuerte,
y le conté una historia inventada sobre mí en la que le relataba que me tiré a
mi hermana mayor. Enseguida se despertó su curiosidad y me pidió que le contara
mas cosas. Así que le dije todas las tretas que sucedieron hasta que al final
supuestamente follamos. Le conté lo de ir en ropa interior por casa, lo de salir
casi desnuda de la ducha para ver como reaccionaba, …… en fin toda una serie
de mentiras para ver si las ponía en práctica conmigo.

La verdad es que dio resultado pues a los pocos días comenzó
a pasear en ropa interior por casa, cuando no estaban nuestros padres,
evidentemente. Yo como sabía que lo que haría es ver mi reacción me excitaba de
sobremanera dejándole ver mi bulto. Otro día me llamó desde la ducha con la
excusa de que le acercara una toalla que quedaba lejos de su alcance con la
excusa de no salir mojada. Al entrar la cortina de la ducha estaba medio abierta
y pude ver su cuerpo. Ella me dijo que no mirara pero yo no hice mucho caso y al
darle la toalla retuve unos segundos mi vista sobre su cuerpo. Se me puso dura
al instante, y ella lo notó.

Al parecer la cosa funcionaba, ella estaba convencida por los
emails que enviaba a mi falso yo contando los progresos de sus acercamientos con
su hermano. Entonces le propuse que intentara algo mas fuerte, como pedir a su
hermano que le pusiera crema en un supuesto grano del culo. Efectivamente, al
día siguiente vino a mi cuarto y me dijo que tenía que pedirme un favor muy
importante. Me dijo que le había salido un granito en el cachete y que ella no
podía verlo, que por favor le pusiera una crema que le mandó el médico y que
ella, debido a la posición del mismo no podía. Así pues yo accedí entre
regañadientes para que no pensara que quería hacerlo. Se quito la falda y se
tumbó en la cama boca abajo. Yo con solo ver esa braguita que traía me puse mas
tieso que un árbol. La polla me reventaba. Entonces me dispuse a ello.

- Rosa no veo ningún grano.

* Si hombre, claro que lo hay busca bien, busca que está
cerca del centro.

- Vale, te aparto un poco la braguita para ver si lo veo.

* Tranquilo, que no té de apuro, al fin y al cabo somos
hermanos y no hay nada de malo en esto.

¿Nada de malo?. Pensé yo, yo si que té iba a hacer cosas
malas, dije para mis adentros.

Entre tanta manipulación le rozaba cerca del coño con mis
manos, y pude ver como tenía el coño mojadito, así me lo hacía saber una pequeña
mancha de flujo que se formo en su braguita.

- Pero Rosa, ten cuidado que té estas meando, dije yo para
comprometerla.

* No, no. No se como dices que me estoy meando.

- Pues tienes las bragas manchadas.

* Huy, quizás sea de un descuido, cuando fui al baño antes.

Si, si, un descuido pensé yo. Lo que pasa es que esta está
mas caliente que una burra. Finalmente puede ver el supuesto grano. Era una zona
rojiza que se provocó ella rascando con la uña. La muy borde lo había hecho
cerca de su raja.

- Venga, ya la vi, te aparto un poco más la braguita para
llegar mejor.

* Vale, pero ten cuidado no la manches.

- Me parece que va a ser imposible.

* No, no, que son nuevas.

- Pues tu dirás que hacemos.

* Espera, me las quito y en paz, pero tu no te preocupes, que
no té de apuro.

- No sé, no sé.

* Tranquilo hombre, siento ponerte en este compromiso pero es
que el médico me dijo que no lo demorara.

- Bueno, pues vamos. Abre un poco las piernas, sino no llego.

* Vale, pero no mires donde no debes.

- Vale haré lo que pueda, pero uno no es de piedra.

* Calla marrano, tu piensa en otras cosas, no sé, en
praderas, fútbol, bicis, etc…

Así pues comencé a poner cremita y lo que no era cremita, ya
que en un descuido suyo, cuando no miraba tome un poco de líquido preseminal de
mi polla y se lo puse sobre la zona rascada.

- Parece que casi está. Espera que me incorpore un poco que
se me duerme la pierna en esta postura.

Con la excusa de incorporarme hice como que perdía el
equilibrio y me dejé caer sobre ella introduciendo un dedo en su mojado coño y
pegando mi crecido bulto sobre su culo.

* Jose, Jose, que haces.

- Lo siento, es que perdí el equilibrio.

Si, si me dije yo. Pero el caso es que la muy guarra no dijo
nada sobre ese dedo mío en su coño.

* Levanta, rápido.

- Voy, voy, espera que es complicado, no tengo donde
apoyarme. Mi mano está aprisionada por mi cuerpo.

Mientras me levantaba aproveché para frotar su clítoris con
mi mano y apretar mi polla contra su culo. Rosa estaba muy mojada, y ella lo
sabía.

- Perdona, perdona, pero es que perdí el equilibrio.

Al levantarse ella vio mi tremendo bulto bajo mis bermudas.

* Jose, pedazo de guarro, pues no te as empalmado conmigo.

- Hey, hey, para. Ya te dije que uno no es de piedra, además
no fui yo el que pidió ayuda.

* Si hombre, pero mira como la tienes.

- Pues anda que tu. Mira como tengo el dedo de tus flujos.

En eso cojo y me chupo el dedo impregnado de sus flujos.

* Pero guarro, que haces.

- Nada limpiar mi dedo. Aunque el problema no es ese. ¿Quién
me baja ahora esta empalmada?.

* Ah, eso es problema tuyo.

- Si, problema mío. Fuiste tú la que me lo puso así.

* Pues ya te apañaras.

- ¿Si?. Conque esas tenemos. Pues si no me la bajas tu le
diré a los papas que me pediste que te pusiera crema.

* ¿No serás capaz?.

- Pon me a prueba.

Sabía que ella lo deseaba pero no quería forzar la situación.
Si hubiera querido me la tiro directamente y seguro que ella hubiera estado
encantada, pero el caso es que esa morbosa situación me gustaba.

* Eres un chantajista.

- Pues tú veras que haces.

* Si pero hay cosas que los hermanos no pueden hacer.

- Si, claro, como poner cremita cerca de según que zonas.

* Si, vale, pero no es lo mismo.

- Pues tanto si es como no aquí puedes ver el resultado, Dije
yo señalando mi polla.

* Vale, vale. Acepto. Venga sácala.

Y sin mas me saque mi polla hinchada como una morcilla.

Ella la tomó como con asco, aunque yo sabía que Rosa estaba
disfrutando del momento. Comenzó a agitarla con una mano. Que rápido lo hacía,
me iba a correr enseguida.

* Ajj, que asco. Avisa cuando te venga para coger un pañuelo.

- Vale, vale, pero tu sigue si no quieres que diga nada.

* Cerdo. Esta es la última que te paso.

Cuando estaba a punto de correrme no le dije nada y le
disparé en la cara, barriga, coño. Todo lo que tenía visible se lo llene de
leche. Ella, la muy guarrilla, no hizo nada por evitarlo aunque me dijo de todo.

- Gracias Rosa. Ahora ya puedo ducharme para salir.

* Eso, vete que no quiero saber nada de ti, so cerdo,
chantajista.

Rosa se fue a su habitación y yo hice como que me iba a la
ducha. Sabía que ella comenzaría a jugar con la corrida que le tiré encima,
igual que hizo con la que le mandé por correo postal y me mostró en las fotos.

Cuando estaba en ello me acerqué a la puerta y solo de oírla
gemir se me puso tiesa. Abrí la puerta de golpe y le dije.

- Aja, lo sabía. ¿Dime quien es ahora el cerdo?. Mírate toda
llena de leche y sobándote como una salida.

Ella quedó blanca, sin respuesta. Yo por contra me dije, de
hoy no pasa. Me desnudé y acerque mi enhiesta polla a su boca.

- Chupa guarra, se que lo estás deseando.

* Vale, lo confieso, me pones caliente. Trae esa polla cerdo.
Te vas a enterar de esta.

- Por supuesto. Sé que te encanta, no disimules.

* Vale, para que seguir jugando. ¿Quieres sexo?. Pues lo vas
a tener. Ya veremos quien puede más.

- Si, ya veremos. Chupa, chupa.

* Aggg, que polla más tiesa chavalín. Ummmm, que gusto.

- Chupa, chupa, que me voy a correr en tu boca. Te voy a
llenar de semen. Sé que te gusta. O quien crees que era tu amigo del email.

* Así que eras tu, so cerdo, la verdad es que algo me olía,
porque en las fotos me pareció reconocer tu habitación, pero no estaba segura.

- Deja de hablar, que te quiero follar esas tetazas que
tienes tan duras. Venga calla y hazme una cubana.

La verdad es que ese lenguaje soez nos ponía a los dos.

- Que tetas, que duras. Mira cerda, mira como se entierra mi
polla en ellas.

* Si, lo veo. Muévete, venga muévete y córrete sobre mí de
una vez.

- Siiii, siii, me corro.

* Venga dispara en mis tetas y mi boca.

- Agghhh, siiiii, que gusto. Toma leche, toma.

* Siiii, toda para mí. Toda.

La puse perdida de semen. Y ella para variar comenzó a
restregárselo por su cuerpo y a jugar con su lengua.

- Toma, zorra. Límpiame la polla con tu lengua.

* Sii, aghh, mira como la chupo. Mira.

- Chupa, chupa. Que se va levantando por momentos.

En eso que la tenía tiesa de nuevo y le digo.

- Mira lo que tienes debajo la cama.

Cuando ella se agacha para mirar le quedo el culo en pompa,
así que sin avisar me situó detrás de ella y se la meto golpe en el coño.

* Aghhh, si, que bien, cerdo.

- Toma polla, toma. Dime que lo deseas.

* Si lo estaba deseando. Si empuja, empuja.

Uff, que placer ver rebotar mis huevos sobre su culo y ese
ruido a sexo que producía mi polla al entrar en su prieto coño.

.- Venga aprieta el coño, apriétalo, que da mas placer.

* Siiiii, me tienes loca, me vas a hacer correr enseguida.

- Siiii, me viene. ¿Dónde la quieres?

* En mi coño, en mi coño.

- Agghhh, tommaaaaa, tomaaaaa.

* Siiiiiii, que gusto sentir tus chorros de placer dentro de
mi cuevaaaaaaaaa.

Al sacarla le comenzó a chorrar el semen por las piernas, así
que lo tomé con mi mano y comencé a metérselo dentro de su coño Que coño mas
mojado y chorroso. Jugué con mis dedos, mi corrida, sus flujos y su coño.

* Dámelo a probar, mete tus dedos en mi boca.

-Vale, vale, pero chupa mi polla que todavía chorrea.

* Siiii, que gusto. Como me gusta tu semen.

Tras esa sesión de sexo quedamos los dos exhaustos sobre su
cama hasta que al rato nos fuimos a duchar los dos juntos. Yo enjabonaba a ella
y ella lo hacía conmigo. De nuevo pude gozar de ese tacto exquisito que tenia su
cuerpo y recordarle que ya no tendría que recurrir al cybersexo cuando quisiera
un jovenzuelo, ya que en casa tenía uno que le daría todo el sexo que quisiera.

SALUDOS.

XMoN

 

Resumen del relato:
    Por casualidad descubre la pasión de su hermana por los jovenzuelos.

Experiencias (02: Cleopatra)

Experiencias (02: Cleopatra) (9)

EXPERIENCIAS 2. (CLEOPATRA).

Mi vida ha sido como la de cualquier otra persona normal. He
conocido cantidad de chicas y me he liado con muchas de ellas. Unas veces mejor,
otras peor. Pero las historias que iré publicando harán referencia a las chicas
con las que he tenido una relación muy morbosa, fetichista o “kinky”.

Algunas de las chicas con las que he estado no les iban las
cosas raras en el sexo, por lo cual todo quedaba en uno o más polvos. Pero he
tenido la suerte de encontrar otras que estaban abiertas a probar cualquier
cosa, incluso a veces eran ellas las que proponían prácticas sexuales que a mí
nunca se me habían ocurrido. Este es el caso de la chica de mi historia. No
recuerdo su nombre, ya que nuestra relación sólo duró 3 fines de semana, así que
la llamaré Cleopatra.

Tal y como quedó reflejado en mi historia anterior,
Experiencias 1(Sofía), me gustan mucho los pies femeninos. Me excitan. Pero a
raíz de mi relación con las chicas con las que he estado, he descubierto otras
cosas que también me excitan. Los zapatos de tacón, las braguitas de algodón,
los azotes en mi culo, montar a mis espaldas a una chica y pasearla por la
habitación como si fuera su caballo,…

Hay otras cosas que en un principio me dieron asco, pero
luego, a fuerza de probarlas les he tomado el gusto y ahora, cuando la chica con
la que estoy me obliga a hacerlas, me excito mucho. Estas son cosas como tragar
mi propio semen o recibir una lluvia dorada de mi ama.

Pero cómo he llegado a esto ha sido un proceso largo, muchas
horas de “dormitorio”, y creedme, se disfruta mucho con este tipo de mal
llamadas “aberraciones”. Probadlo primero y luego decidme si os ha gustado o no.

Volviendo a mi historia con Cleopatra, la conocí una noche en
la marcha madrileña. Yo no soy de Madrid, pero he estado mucho por allí. Y lo
que más me gusta es que puedo salir y desinhibirme sin miedo de encontrarme con
algún conocido.

La noche que conocí a Cleopatra, estaba bastante desinhibido.
Había salido con dos conocidas de Madrid, pero las había perdido hacía una hora.
Cleo resultó ser un poco borde al principio, pero no recuerdo qué fue lo que le
dije que conseguí arrancarle una sonrisa. Después de un rato la había invitado a
una copa y hablábamos con desparpajo.

Cleo es una de esas chicas que visten con un aire hippie, lo
cual, al ser ropa holgada, no deja ver del todo su figura. Pero desde luego
tenía un cuerpo de infarto. Un bonito pelo castaño recogido con una ramita y
unas sandalias que dejaban al descubierto unos pies con sus respectivos deditos.
Como no, las unas pintadas de color marrón y el correspondiente anillo en
segundo dedo del pie derecho. Mis ojos casi se me caen al suelo. Joder.

En un momento de la conversación le dije que si me dejaba la
trataría como a una reina.

-”¿Y como se trata a una reina?”,- me preguntó ella.

-”Pues haciendo todo lo que ella ordene y besando sus pies
cada vez que ordene algo”,- respondí yo.

Entonces ella se rió con gracia.

Después de un rato nos dirigíamos a su casa. Ella tenía 27
años, y vivía sola en un piso a las afueras de Madrid. Creo que a pesar de su
pinta hippie sus padres eran de pasta.

Una vez en casa puso música tranquila, creo que era algún
grupo entre reagge y hip hop. Luego nos fuimos al sofá y ella comenzó a hacerse
un cigarrito de marihuana.

Yo además de probar cosas en el sexo las he probado en otros
campos, como el de las drogas. He probado todo lo que se pueda probar por la
boca o por la nariz. Ya lo que sea pincharse no me mola. Y nunca he estado
enganchado a nada. Todo lo que probé, lo volví a consumir alguna que otra vez y
ya está. Lo único que si he tomé varias veces fue el costo y la marihuana, pero
nunca de forma habitual y ya hace años que no tomo nada.

Aquel cigarrito de marihuana que me fumé con Cleo nos sentó
de maravilla. Desde que empezó a hacer efecto comenzamos a reírnos sin motivo.
Después de un rato diciendo tonterías y riéndonos como posesos, Cleo fue al
grano:

-”¿Así que me vas a tratar como una reina?”,- me preguntó.

-”¿Por supuesto?”-le dije yo.

-”Si te soy sincera, me ha excitado mucho eso que has dicho
de besarme los pies. De hecho a mí siempre me ha llamado la atención que los
chicos tengan unos pies bonitos. No me gustan los chicos con los pies feos, ya
pueden ser mister universo. Así que ya que tú te has ofrecido a tratarme como
una reina, quiero que empieces por darme un masaje en los pies.”

Rápidamente accedí a tan agradable petición y fui a
descalzarla, pero ella me detuvo.

-”No. No me quites las sandalias con las manos, hazlo con tu
boca”.

Joder, pensé yo. A esta tía le va el rollo.

Y me puse manos a la obra. Comencé por desabrocharle la
hebilla. Me costó un poco, pero logré pillar la correa de cuero con mis dientes
y comencé a tirar de ella hacia atrás. Al mismo tiempo, el olor de su pie
inundaba mis pulmones. Oh, su aroma era celestial. Cuando conseguí sacar la
tirilla de cuero de la hebilla, Cleo levantó la pierna y la cruzó por encima de
la otra, ya que si dejaba el pie en el suelo era imposible sacarle la sandalia.
Yo entonces me acerque al pie que ahora estaba en el aire y comencé a meter mi
lengua por el talón, entre el pie y la sandalia. Y con mi lengua fui empujando
la sandalia desde el talón hacia los dedos del pie. Mi lengua detectó un sabor
salado, fruto de la mezcla de mi saliva con el sudor del pie de Cleo y el sudor
acumulado en la sandalia. Aquello era tan sabroso para mí como un buen cocido.

La sandalia se fue deslizando con el empujón de mi lengua
hasta caer al suelo.

Luego repetí el proceso con la otra sandalia.

Una vez ella descalza me indicó donde estaba el baño y me
dijo que trajera aceite que allí había. Yo estaba sentado en el suelo, pues era
la posición desde la cual le había quitado las sandalias con mi boca. Al
intentar levantarme para ir al baño ella me dijo que no lo hiciera, que fuera al
baño a cuatro patas.

Joder, pensé yo, a esta tía le va el rollo más de lo que
imaginaba.

Gateé hasta el baño y volví gateando con la botella de aceite
en la boca, lo cual le complació mucho.

A continuación me puse manos a la obra, unté sus pies con el
aceite aromático que había traído y comencé un suave y sensual masaje.

Ella cerró los ojos y comenzó a gemir de placer.

Yo alternaba el masaje con suaves besos. El anillo que
llevaba en el dedo de su pie me molestaba para dar el masaje, así que me metí el
dedito en la boca y con la ayuda de mi lengua y mis labios le fui sacando el
anillo poco a poco. Ella al sentir su dedo en mi boca dio un respingo y luego
siguió gimiendo de placer. Le gustó tanto que me ordenó que le pusiera el anillo
en el siguiente dedito. Yo sin sacarme el anillo de la boca se lo puse en el
siguiente dedito, con ayuda de mi lengua y mis labios. Una vez hecho esto me
ordenó nuevamente que se lo volviera a sacar muy despacio y lo volviera a meter
en el siguiente dedito.

El anillo entró y salió de todos los dedos de sus pies
excepto de los dedos gordos. Para ello hice uso siempre de mi boca y además con
mis manos no dejaba de masajear la planta de sus pies. En cuanto a sus dedos
gordos me ordenó chuparlos “como chupan las pollas las putas” me dijo
literalmente.

Ella para ese entonces hacía rato que tenía la mano bajo su
braga y se acariciaba mientras yo estaba a sus pies trabajando con mis manos y
mi boca.

Cuando ya no pudo más se tiró sobre mí, me arrancó los
pantalones y la ropa interior y comenzó a cabalgarme.

Yo estaba en el suelo boca arriba, y ella mientras me
cabalgaba cogió una de sus sandalias que estaban en el suelo y me obligó a lamer
la parte interior de la sandalia, donde ella apoyaba su pie.

Tenía un sabor salado, pero yo estaba cargado de lujuria y
lamía como un muerto de hambre.

Comenzó a golpearme con la parte interior de la sandalia en
la mejilla. Me gritaba que sacara más la lengua y lamiera mejor, y alternaba mis
lametones en su sandalia con golpecitos en mi cara.

Entonces saqué mi lengua todo lo que pude, y ella apretó su
sandalia contra mi cara. Los envites de su cintura cada vez eran más fuertes y
mi polla iba a explotar de un momento a otro.

Con su sandalia contra mi cara, mi nariz sufría la presión
que ejercía Cleo al apoyarse con su mano en dicha sandalia. Además el olor me
inundaba, un olor fuerte a sudor acumulado en la piel del calzado. Y encima, al
tener la lengua fuera de mi boca como nunca la había tenido, todas mis papilas
gustativas estaban presionadas donde hacía un rato estaba la planta del pie de
Cleo. Con lo cual estaba saboreando al máximo el sudor de su pie.

De repente ella, a punto de correrse me dio unos golpes en mi
pene con su cadera que pensé que me lo iba a arrancar. Empezó a correrse y con
el nivel de excitación que ya traía yo, empecé a correrme yo también. Ella daba
unos gritos ahogados, y yo no hacía más que un “Agghhnn”, que era lo único que
me permitía decir su sandalia sobre mi lengua.

Después del orgasmo ella se dejó caer sobre mí. Su mano con
su sandalia cayó de mi cara, y permanecimos varios minutos inmóviles
recuperándonos.

Finalmente me dio un profundo beso en la boca, y me dijo:

-”Ha sido espectacular. De cine”.

Yo asentí, nos fuimos a la cama y dormimos juntos. Al día
siguiente, pasamos el Domingo juntos. Dimos un paseo por el retiro, almorzamos
en un pequeño pero acogedor restaurante y por la tarde nos despedimos, ya que
tenía que regresar a mi ciudad, y trabajar al día siguiente.

Volvimos a vernos un par de veces más. Pero eso ya lo contaré
en otra historia.

 

Resumen del relato:
    Nuevo relato de experiencias de este autor. Hippie y fetichista.

Historias – La Felicidad – 01

Historias – La Felicidad – 01 (1)

Las personas necesitan desahogarse, sacarse del pecho las
penas, las preocupaciones, el stress de esta “vida loca”, las pequeñas culpas y
las culpas enormes que no le permiten dormir en paz. Muchas veces lo único que
necesitan es a alguien que tenga la inteligencia de escucharles, de prestarle
atención, de no decir nada, de callarse los comentarios. Me refiero a que lo que
les hace falta en es esos momentos es solamente decir lo que tienen por dentro,
no precisan de un consejo o de un reproche, ni siquiera buscan aliento. Sólo
buscan quien los escuche, algo así como un cómplice silente, ni más, ni menos.

Me siento afortunado de tener ese don, el precioso don de
saber escuchar. Por eso conozco muchas historias, infinidad de conflictos, miles
de secretos.

Pero yo también necesito librarme de las cargas, por eso les
contaré algunas de esas historias, respetando el anonimato de los participantes,
por supuesto. Estoy seguro que muchos hubiesen querido contarlo por sí mismos,
pero los prejuicios y el peso propio de las situaciones vividas se los impedía.

Sin más, la primera de las historias.

 

Soy un hombre común y corriente, uno más del montón, de esos
que por las mañanas se apuran en llegar al trabajo para no tener problemas con
los jefes, que cumple con su labor lo más eficientemente posible, y que el día
del cobro entrega todo el salario a su esposa.

Físicamente no soy ni un Adonis, aunque tampoco me considere
hermano menor de Frankestein. Mi cuerpo no es como el de Stallone en sus mejores
tiempos. En fin, un hombre promedio, incluso mis atributos genitales no son
enormes, como muchos pregonan y tal vez no poseen.

Tuve una infancia como la de cualquier otro niño, y como
todos, me interesé por el sexo cuando tuve edad para ello. Perdí la virginidad a
los 16 años con una chica a la que llamaban “la novia de tu amigo”, porque
siempre estaba noviando con alguno del grupo, hoy uno, otro mañana. Así las
cosas, en las escasas tres veces en que hicimos el amor, aprendí mucho más que
en todas las secretas conversaciones que sosteníamos entre los amigos, casi
todos tan inexpertos como yo, casi todos alardeando de conquistas y épicos
combates sexuales que jamás habían sostenido.

Conocí a mi esposa en la universidad y después de finalizar
los estudios nos casamos, y bien pronto tuvimos a nuestra hija, siendo muy
jóvenes aún. Con ella adquirimos responsabilidad y aprendimos lo dura que era la
vida… y hasta hoy estoy aprendiendo las sorpresas que nos tiene preparadas y que
no esperamos.

Carla, mi pequeña, tiene 12 años, pero ha desarrollado muy
temprano. Casi se me ha convertido en una mujer de la noche al día. Y esto que
me está sucediendo me ha demostrado que ya la vida no tiene el mismo ritmo de
antes, que todo anda más deprisa y patas arriba.

Sonia, la amiguita de toda la vida de mi hija, viene casi
todas las tarde a casa, a estudiar, y ambas se encierran en el cuarto durante 2
horas aproximadamente, según ellas para no ser molestadas mientras repasan lo
estudiado en clase.

Esta situación jamás nos ha extrañado a mi esposa y a mí,
pero hace unos días sucedió algo que me puso alerta. Un sábado mi esposa decidió
visitar a mi suegra, pero como su mamá nunca me ha tratado bien, preferí
quedarme en casa. Ello generó una discusión de mediana intensidad y al final
Clara se marchó con la niña, reprochándome antes que casi nunca la complacía, ni
la ayudaba con las cosas de la casa, que no estaba al tanto de sus necesidades
ni de las de la Carla, que no conocía sus deseos, sus sueños, y por tanto no los
compartía, que mi hija estaba creciendo y yo ni siquiera lo notaba, que debía
estar más tiempo con ellas y aprender a compartir la felicidad. Muchas de estas
cosas no las entendí, pero en algunas de ellas mi esposa tenía un poco de razón.
Mi trabajo me tomaba mucho tiempo, llegaba cansado a casa y no la atendía lo
suficiente. Claro que hacíamos el amor, pero me di cuenta en ese momento que
prácticamente lo hacíamos por rutina.

Así que me quedé solo en casa y, para demostrarle que yo sí
la ayudaba, que la comprendía y que estaba dispuesto a que las cosas cambiaran,
me dediqué a limpiar la casa a fondo. Comencé por la habitación de Carla, pues
supuse que, por su edad, sería la más desordenada de todas.

Sin embargo, la niña lo tenía todo muy bien organizado, lo
cual demostraba una madurez inusual para su edad, y que me hizo comprender cuán
poco en realidad conocía de las cosas de la casa. Mi esposa estaba en lo cierto.
Por una razón desconocida comencé a hurgar entre sus cosas y, ¡sorpresa!, dentro
de una gaveta, debajo de unos libros de la escuela, descubrí una revista
pornográfica, sumamente explícita en fotos y textos.

Me senté en la cama desconcertado. ¿Cómo era posible que una
niña de 12 años se dedicase a mirar esas cosas?, ¿cómo que posible que mi
pequeña Carla conociese de sexo y se interesase por esas cuestiones si hasta
ayer jugaba con muñecas? Me encontraba verdaderamente ante una situación que no
sabía cómo resolver. ¿Debía castigarla o tratar de acercarme a ella y conversar
sobre el tema?

Inconscientemente comencé a hojear la revista y lo que me
miraba provocaba en mí sensaciones extremas y contradictorias. Uno de los
artículos estaba dedicado exclusivamente al sexo con menores, con fotos que
mostraban a niñas afanosamente prendidas de enormes vergas totalmente erectas,
en otras era posible observar como chicas muy, muy jóvenes, eran penetradas
vaginal y analmente, sus tiernas piernitas completamente separadas, los labios
de sus virginales conchitas estirados al máximo, permitiendo que gruesas pijas
se enterrasen en sus entrañas. No me explicaba cómo era posible que sus pequeñas
vaginas, aún sin pelos, daban cabida a semejantes penes. Una foto en especial me
llamó la atención poderosamente. Una niña más o menos de la misma edad de mi
hija, en cuatro patas, recibía en su concha la verga de un hombre maduro,
mientras su lengua se enterraba en la vagina de otra niña, igual de joven,
totalmente despatarrada ante ella. Las caras de ambas eran la viva estampa del
placer. La siguiente foto mostraba a ambas niñas, con las caras cubiertas de
semen, lamiendo el pene que, aparentemente, acababa de penetrar a una de ellas.

¡Y ni hablar de los relatos que incluía!, en ellos el sexo
con y entre menores se encontraba en todas sus variantes y, muy a mi pesar, no
pude evitar la erección casi constante que mantuve todo el tiempo en que estuve
hojeando la revista.

Al fin pude deshacerme de la extraña atracción que estaban
ejerciendo sobre mí las imágenes de la revista. La coloqué nuevamente en su
sitio y lo dejé todo como estaba. Las ganas de limpiar la casa se me habían
quitado, la erección se había tornado incontrolable, me encontraba confundido,
pero sin dudas muy excitado.

Como un zombi entré al baño y comencé a masturbarme con
furia, con desesperación. En mi mente, las fotos vistas instantes antes, se
mezclaban con imágenes de Carla, de su amiguita Sonia, de las muchas veces que
la había visto desnuda, la imaginaba como protagonista de las fotos y, a pesar
de que trataba de apartar esos pensamientos, los mismos volvían una y otra vez.
Parado frente al espejo me apretaba el pene con fuerza, subía y bajaba mi mano
con rapidez, descontroladamente, hasta que eyaculé como hacía mucho tiempo que
no lo hacía. Los chorros de semen golpearon contra la pared y comenzaron a rodar
hacia el piso, al verlos sentí una vergí¼enza y una angustia desmesuradas, que me
hundían en un abismo de dolor, de deseos lujuriosos y de asco, no por lo que
acababa de hacer, sino por los pensamientos netamente incestuosos que me
hicieron tener el orgasmo más potente que recordase.

Mi cabeza era un torbellino, me sentía el más miserable de
los hombres. Me bañé, limpié el desastre causado y salí disparado para la
cocina. Sin respirar me tomé un vaso de agua y después, en el mismo vaso, me
serví una más que generosa ración de whisky. Lo bebí de una sola vez y volví a
servirme, y así 3 veces más. Ya más calmado me senté en la sala de la casa. Puse
una película a la que no presté atención y allí mismo, después de terminar con
el último trago servido, me dormí.

Cuando desperté ya habían pasado las 12 de la noche. Era
evidente que mi esposa y mi hija habían llegado. Sobre la mesa del comedor se
encontraba la cartera de Clara, mi esposa. Sin dudas continuaba molesta conmigo,
ya que no me había despertado al llegar. Lentamente me dirigí hacia la
habitación, pero al pasar frente a la de Carla, escuché ligeros ruidos, jadeos y
gemidos a duras penas contenidos. ¿Sería posible que mi hija ya se masturbase?

En silencio, y sin saber a ciencia cierta lo que hacía, salí
de la casa por la puerta de la cocina, di un rodeo y me detuve junto a su
ventana abierta. Ahora todo se escuchaba más nítidamente. Estaba claro que mi
niña se estaba corriendo una paja antológica. Me di cuenta de que me encontraba
en slips, así había salido del baño después de masturbarme, así me había sentado
en la sala, y así me había dormido. Hacía esfuerzos por contenerme, pero mi
verga, erecta y dura, pugnaba por salir del encierro. Una fuerza extraña, ajena
a mi conciencia, me hizo mirar a través de la ventana.

Carla estaba acostada en la cama, desnuda, sus piernas
abiertas, con una mano abría su conchita y con la otra se masturbaba
desesperadamente. Su núbil cuerpo de niña se estremecía, casi no tenía senos,
comenzaban a crecerle y sólo mostraba unos pezones rozados, enormes y abultados.
A cada rato llevaba sus dedos a la boca, los chupaba y mojaba con su saliva,
volvía a llevarlos a su clítoris y lo frotaba con fuerza. De repente su cuerpo
comenzó a estremecerse con más fuerza, preludio del orgasmo… y me sorprendí a mí
mismo con la verga en la mano, haciéndome la paja mientras observaba a mi hija
hacer lo mismo. Entonces sucedió lo que desató mi orgasmo. Los dedos que abrían
sus labios vaginales fueron bajando y se enterraron hasta los nudillos en su
vagina, su cuerpo se arqueó, presa de un gigantesco orgasmo. No dejaba de
acariciar su clítoris y movía los dedos dentro de su concha con las ansias y
urgencias del placer, mientras decía “así papito, gózame así, con ganas, hazme
tuya…”

Poco a poco nos fuimos calmando, ella en la cama, sus dedos
aún dentro de la vagina, yo frente a la ventana, mi verga perdiendo su rigidez y
el semen chorreando por la pared. Las palabras pronunciadas por mi hija me
habían dejado estupefacto, pero habían acelerado mi orgasmo, potenciando la
eyaculación de una forma increíble. Supuse que al ellas llegar me encontraron
dormido en la sala, casi desnudo, y seguramente con la verga erecta, producto de
los sueños que había tenido. En todos ellos me veía follando a Carla o a Sonia.
Ahora, después de haber visto lo que había visto, después de correrme como lo
había hecho, lo estaba recordando, y a pesar de que mis deseos eran otros, no
podía evitar reconocer que era cierto.

La culpa volvió a embargarme y lentamente, sin hacer ningún
ruido, entré en la casa. Casi al llegar al baño vi a mi hija salir del mismo,
completamente desnuda, tal y como estaba mientras se masturbaba. Me mantuve en
la oscuridad, en silencio, viéndola alejarse por el corredor, a la luz tenue de
la luna que entraba por la ventana situada al final del mismo. Su cuerpo, el
tierno cuerpo de una niña, se dibujaba a trasluz y por unos instantes dejé de
verla como a mi hija, la vi como la mujer en la que se estaba convirtiendo. Al
entrar en su habitación pude apreciar su culito parado, herencia de su madre, y
los abultados pezones que sobresalía en sus incipientes teticas, esos pezones
que tanto llamaron mi atención y que provocaron que más de una vez me relamiese
los labios mientras la veía y me pajeaba en su honor. Sí, en su honor, porque
era ella la que me había excitado, era su conchita en la que pensaba en esos
instantes, eran sus pezones los que deseaba saborear, eran sus manos las que
deseaba tener sobre mi verga, eran sus labios los que quería besar y era su boca
la que deseaba que chupase mi pene erecto y duro como roca, y que se tragase mi
semen caliente, abundante.

Después que cerró la puerta, entré al baño y me metí en la
ducha, con el agua bien fría para calmar mis deseos. Cerré los ojos y dejé que
el agua corriese por mi cuerpo, pensando inútilmente que la erección que
increíblemente tenía, terminaría por ceder. Pero todo era inútil, mi verga
continuaba como el mástil de un velero, las venas hinchadas, enrojecida y dura.

Me sequé lentamente, frotando con suavidad mis testículos.
Tenía unas ganas enormes de follar, de descargar el semen que todavía acumulaba,
y con una mezcla de temor, rabia, vergí¼enza y lujuria, me dirigí hacia la
habitación de Carla, desnudo como estaba. Muy lentamente abrí la puerta, para
evitar que hiciese algún ruido. Mi deseo era incontrolable, no sabía lo que
hacía. Por una parte mi conciencia hacía todo lo posible por alejarme de allí,
por otra, la vista de mi hija acostada en la cama, desnuda, con las piernas
semiabiertas, se había convertido en una fuerza incontenible.

Me acerqué despacio y con mucho cuidado me senté en la cama.
Poco a poco me acosté a su lado y comencé a olerla, sin tocarla, aspirando su
aroma, llenándome de él, mientras mi pene se estremecía y se movía como si
tuviese vida propia. Llenándome de valor besé uno de sus pezones y esperé a ver
si se despertaba, pero no sucedió nada. Aquello me dio la confianza suficiente
para seguir adelante. Seguí besando sus teticas, mientras acariciaba su cuerpo
con mucha delicadeza. Mi mano se fue acercando a su entrepierna y rocé su pubis,
donde una fina pelusa comenzaba a nacer. De pronto Carla se movió y con rapidez
me aparté, pero no había despertado. Sin embargo, al moverse sus piernitas se
abrieron más, dejando expuesta su concha de labios gordezuelos y rozados. Esperé
unos instantes y sin pensarlo dos veces comencé a acariciar sus labios
vaginales, mirando extasiado como mis dedos los recorrían arriba y abajo. Los
sentí aún húmedos, no sé si por sus flujos o por orine, me los llevé a la boca y
el sabor me supo a gloria, me sentí flotar mientras los saboreaba.

Nuevamente, y viendo que mi hija no se despertaba, volví a
acariciarla, ahora con más confianza, buscando con uno de mis dedos la abertura
por donde ella había introducido los suyos. Pero al llegar allí me detuve.
Comprendí de pronto que todo lo que estaba haciendo estaba muy mal, que era algo
absurdo, inmoral, y decidí salir corriendo. Pero cuando iba a hacerlo, mi hija
sujetó con su mano la mía, apretándola contra su chochito.

Me quedé paralizado y en ese instante deseé que me tragase la
tierra, me sentí el más bajo de los hombres. La miré y la vi mirándome
fijamente, sin pestañear apenas, los labios entreabiertos en una enigmática
sonrisa. Y su mano comenzó a guiar a la mía, sin dejar de mirarme.


No te detengas, papi – me dijo en un susurro – Quiero
sentirte y que me sientas.


No supe que decir. Mi dedo ya estaba entrando en su vagina y
un gemido quedo salió de su boca. La humedad que rezumaba su conchita era
abundante y facilitaba la penetración. Su mano me soltó y mirándome a los ojos,
como si me pidiese permiso, se aferró a mi verga, que nuevamente estaba en plena
erección. La sentí suspirar al hacerlo, no sé si producto del contacto, o tal
vez debido a que en eso momento mi dedo se había enterrado en lo más profundo de
su vagina.

El calor de su interior se trasmitía hasta mi pene a través
de mi mano, la humedad de su vagina era como un imán, y comencé a mover mi dedo
con más y más rapidez, mientras ella me masturbaba como si en ello le fuese la
vida. No pude contenerme y me lancé como un loco hacia sus incipientes senos, me
prendí de sus pezones y chupé desesperado. Carla suspiraba y gemía, movía sus
caderas buscando que la penetrase más profundamente con mi dedo. Mi boca iba de
sus teticas a su boca, nos besábamos como amantes, con nuestras lenguas
entrelazadas en una danza de locura y deseo. Al dedo que inicialmente le había
introducido se unió otro y al hacerlo su cuerpo pegó un brinco en la cama y
comenzó a estremecerse, presa del orgasmo. Sentí mi mano mojarse completamente
con sus jugos, su olor llegando hasta mí, envolviéndonos por completo, y no pude
aguantarme más. Mi semen salió disparado y mojó completamente su abdomen. Mi
hija seguía moviendo su mano arriba y abajo, con fuerza y pasión, exprimiéndome
por completo, nuestra boca pegadas en un beso interminable, sus caderas
elevadas, despegadas de la cama, mis dedos enterrados en su vagina.

Llevó una de sus manos hasta su vientre y tomó con sus dedos
su semen, los llevó a su boca y los chupó con fruición, saboreando mi simiente.
De pronto volví a la realidad. Comprendí la locura que había cometido. Me
imaginé a mi esposa sorprendiéndome, volviéndose loca por lo que yo acababa de
hacer. Me sentí despreciable y me levanté para salir disparado, huyendo de una
realidad de la que no podría esconderme jamás.


Soy tuya, papito – la voz de Carla me llegó lejana,
mientras salía hacia mi habitación – Te esperaré siempre.


Cuando me acosté traté de hacerlo con mucho cuidado, para que
Clara no se despertase. Hacía un calor de mil demonios y ella dormía desnuda,
sobre su costado. Su cuerpo continuaba siendo hermoso, incitante. Su culo
desafiante se me mostraba tentador. La imagen de mi hija desnuda, su olor en mis
dedos, la sensación de su mano en mi pija y la de sus labios en los míos, me
mantenía a tope, y aunque trataba de pensar en otra cosa no podía. El cuerpo de
Clara sudaba, brillaba a la luz de la luna. No pude soportar y acercándome a
ella fui colocando mi verga dura y caliente entre sus piernas. Se movió como si
se acomodase en la cama y ello me permitió enfilar mi pene hacia la entrada de
la vagina. Y la penetré de un solo golpe. En ese momento supuse que estaría
soñando con algo de alto contenido erótico, porque su concha estaba totalmente
lubricada. Gimió por la sorpresa, pero se pegó aún más a mí.


Más duro, amor, métela bien, hasta que no quede nada
afuera – me dijo con un hilo de voz – Cógeme con fuerza, clávala toda…


Comencé a moverme desenfrenadamente, jamás se la había metido
con tanta fuerza, y creo que jamás había tenido mi verga tan dura, con tantos
deseos de enterrarse en una concha caliente y mojada.


Aaahh… así… gózame… destrózame… – casi grita ahora,
moviendo sus caderas a ritmo de mis embestidas.


Con mis manos aferré sus senos y tomando sus pezones con mis
dedos los apreté y estiré con fuerza. De su boca salían jadeos, gemidos,
palabras inconexas. Con los ojos cerrados la penetraba una y otra vez, con
violencia, casi como un animal. Estaba gozando con Clara como nunca lo habíamos
hecho, pero ahora sé que a quien me estaba follando, en mi mente, era a mi hija.
La imagen de su boca entreabierta mientras se corría, las violentas convulsiones
de mi esposa, el calor de su concha, los sonidos incoherentes que flotaban en la
habitación, me hicieron explotar en un tremendo orgasmo. Inundé su vagina con mi
semen. No recuerdo que jamás hubiese podido venirme tantas veces, casi una
detrás de la otra. Ella también disfrutaba de su orgasmo y del mío. Mi verga fue
al fin perdiendo su dureza, y a medida que ello ocurría, sentía fluir de la
vagina de mi esposa la mezcla de sus jugos con los míos. Aún aferraba sus tetas
con mis manos.

De pronto Clara tomó mi mano derecha, la misma con la que
había penetrado a nuestra hija, y se llevó mis dedos a su boca. Los chupó y
saboreó despacio, como si tratase de reconocer el sabor. La ví mirarme y no pude
sostener su mirada, me sentí morir por dentro.


Creo que debes quedarte en casa más a menudo – me dijo
sonriendo mientras saboreaba mis dedos – Estar más tiempo con nosotras te
hará mucho bien… nos hará mucho bien.


Me besó y pegándose más a mí se quedó profundamente dormida.
No dije ni una sola palabra. Evidentemente no había sospechado nada y temía que
si decía algo mi voz podría delatarme. Al fin el cansancio se apoderó de mí y
también me quedé dormido, pensando que mañana sería otro día.

(continuará)

 

Resumen del relato:
    Todos tienen algo que contar. Un padre de familia se debate entre los prejuicios y sus deseos incestuosos.

Me meti la mano

Me meti la mano (13)

Me metí la mano

Hola, mi nombre es Flavia tengo 25 años, tetas grandes, una
vagina toda depilada y un culo bastante caliente. Me gusta mucho chupar vergas,
masturbarme tanto mi concha como mi culo y algunas veces las dos a la vez Lo que
les voy a contar pasó hace algunos años con un ex mío, Ezequiel. El es alto de
1.85 mts, castaño oscuro, y una verga de unos 17 o 18 x 3,5 cm. aproximadamente,
con un sabor y aroma exquisito.

Cuando estábamos de novios siempre nos llevábamos muy bien en
cosas del sexo, nos gustaba experimentar cosas, como poses, introducirme objetos
a mi, etc.

Después que cortamos la relación nos seguíamos viendo y
teniendo mucho sexo, pero como amigos, ya que nos conocíamos desde hace mucho y
me encantaba como me cojia.

Un día nos encontrábamos mirando un video xxx, el cual nos
éxito mucho y yo no pude esperar que el tomara la iniciativa, así que comencé a
tocarle la verga por encima del pantalón, ya se sentía su verga dura, y el
comenzó a tocarme las tetas mientras que con la otra mano subía mi remera para
dejarme con mi sostén nada mas, cosa que saco enseguida para dejarme con las
tetas al aire. Yo no aguante más y saque su verga de ese pantalón y slip para
introducírmela en mi boca ya que me encanta chapársela y tomarme el flujo que
sale de ella. Se la estuve mamando un buen rato, de pronto me saco y me hizo
parar frente a el para bajarme los pantalones y la tanga, me dejo completamente
desnuda, me hizo arrodillar frente a el y que se la vuelva a mamar, yo no me
opuse en ningún momento.

Luego me tumbo en el piso y me empezó a chupar la concha y a
introducirme sus dedos, eso me calienta mucho. Siempre me hacia lo mismo,
primero me metía un dedo, después dos, después tres y hasta cuatro en algunas
ocasiones. A el le gustaba y le excitaba mucho que yo me masturbara mientras el
me chupaba la concha. Agarra mi mano y me la coloca sobre mi concha y me pide
que me introduzca los dedos, cosa que acepte sin ningún problema. Yo sentía que
el me colocaba demasiada saliva en mi raja, pero no le di importancia, pensando
que lo hacia para que corra hasta el agujero de mi culo, luego me daría cuenta
de que no era esa su intención. Me introduce dos dedos en mi concha acompañando
a los dos míos que yo ya tenía metidos. Me mira y me dice.

E-Vamos a hacer lo que la mujer hacia en el video!!

F-¿Que cosa?

E-Que se mete toda la mano en su concha hasta la muñeca. ¿Te
animas?

F-Si, pero no voy a poder, no llego tan abajo.

E-No te preocupes, yo te voy a ayudar

Me levanto la cadera y empezó a chapármela nuevamente me hizo
introducirme primero uno, luego dos, tres, cuatro dedos y me decía que me de
fuerte y los mueva. Luego me dijo

E-Ahora mete el dedo gordo

Yo ya tenía mis cinco dedos por los nudillos, agarro mi
muñeca con su mano e hizo presión para que entre mas, yo sentía como me iba
abriendo toda la concha y como me la iba llenando toda, me calentaba mucho
sentir esa sensación. El comenzó a masturbarse viendo esto y presionando mas
hasta que llegue hasta la muñeca, no lo podía creer, tenia toda mi mano metida
en mi concha, el me la suelta y me dice.

E-Date duro vos sola puta.

Eso me calentó mas, ya que me gusta que me llame así.
Mientras yo me daba con toda mi mano metida, el se pajeaba y me decía.

E-Seguí puta, dale que acabo.

En eso que el dice eso, siento un chorro caliente sobre mi
concha, me estaba dando toda su leche sobre mi concha que aun tenia mi mano
dentro, sus chorros mancharon mis tetas y mi estomago. Luego el se acerco y
coloco su verga en mi boca para que se la limpie, y mientras hacia esto yo
sacaba lentamente la mano sintiendo esa sensación que nunca voy a olvidar. Luego
que la saque la acaricie y sentía como avía quedado abierta y eso me excitaba.

Espero que les haya gustado mi historia, pronto les contare
como siguió ese dia y otras historias más, mi experiencia con otra mujer y
cuando casi realizo un trío con el amigo de Eze.

Un beso donde les plazca.

Flavia

 

Resumen del relato:
    Nunca pense que mi concha aguantaria tanto.

Mi madre y mi tia

Mi madre y mi tia (1)

Hola, ni nombre es Carol, soy la autora del relato, entregada
a mi madre, esta es otra historia que creo que vale la pena contarles.

Mi madre se divorcio hace varios años, pero siempre
continuaba viéndose con una hermana de mi padre, su nombre es Lissa, Lissa tiene
29 años, mide como 1.69, es blanquita con pelo largo negro, un buen culo, pero
lo que mas sobresale de ellas son un par de paradas, redondas y grandes tetas,
que le encanta lucir siempre.

Un día, desayunando con mi madre, después de una noche de
exquisito sexo, me comento

Tu tía Lissa va a venir a pasar unos días con nosotras, por
cierto mi tía vive en USA, en Boston para ser más especifica.

Viene ha hacer unas cosas de negocios, a lo yo hice una
cara de descontento, no porque no me agrade mi tía, sino porque tendría que
suspender mi relación con mama. Por lo menos en la casa

No te preocupes que no va a interferir en nuestra hermosa
relación, y me dio un beso cariñoso en la boca.

Yo me quede un poco extrañada, ¿Cuándo viene? Pregunte,
mañana, contesto mi mami.

Luego salimos cada una a nuestro que hacer diario.

Cuando regrese como a las 8 de la noche, mama estaba tomando
una ducha, al percatarme de estro empece a desnudarme, y acto seguido me metí
con ella, la abrace por la espalda, y le empece a besar el cuello, mama se
volteo, y nos dimos un beso en la boca, luego ella se agacho y empezó a besarme
mi conchita, luego, me voltio y me dio un beso en el ano, esto los disfruto
machismo, después salimos de la ducha y seguimos en la habitación, dejando toda
la cama mojada, de agua y de jugos.

Ya casi a media noche, las dos abrazadas, me dijo

nena, si conteste, tengo que confesarte algo, mañana viene
Lissa, si ya me dijiste en la mañana, por eso tenemos que aprovechas esta noche,
respondí

Tu sabes que yo y Lissa, a pesar de que tu padre y yo nos
separamos, nos seguimos viendo, pero debo confesarte de que somos un poquito mas
que amigas, yo no sé ni que cara puse, y le dije a mama, es lo que estoy
pensando, tu y mi tía Lissa mmm…. eso, si mi amor, contesto mama, yo y Lissa
lo hemos hecho, yo ni conteste.

Y ella no viene solo por negocios, lo que sucede es que le
conté los nuestro, y vine a estar con nosotras dos, hay mami, dije bastante
sorprendida, ¿estas dispuesta? Pregunto mama, abrzandome fuertemente, y
besándome un pezón.

Hay que experimentar cosas nuevas, conteste con un poco de
duda, ¡fantástico! dijo mama, ustedes son lo mas rico que he probado, y ahora
las voy tener juntas, que delicia, y me empezó a besar todo el cuerpo, luego me
abrazo de nuevo y nos quedamos dormidas.

Al otro día, que por cierto era sábado, me levante tarde,
cuando desperté, mama estaba bañada y vestida, recuerda que tu tía viene a la
dos de la tarde, voy a salir, luego la voy a ir a traerla al aeropuerto, y nos
vemos aquí como a las 3:30, arregla un poquito la casa, y compra algo de comer,
me dio un beso y se fue, yo me fui a bañar, aunque estaba sumamente nerviosa,
tuve que masturbarme par relajarme.

Ya como a las 3, regresaba a casa con la comida, llegue a
casa, mi corazón latía más fuerte, como a los quince minutos, oigo abrir la
puerta, y miro a mi mami entrar con una maleta, hola bebe, dijo, después miro
entrar a mi tía, estaba radiante, un poco mas delgada que la ultima vez que la
vi, ya casi un año, pero seguía conservando ese hermosos para de tetas, y ahora
con un culo mas paradito.

Al verme, ella soltó, la maleta, y corrió a mi, Carol mi
amor, dijo, dándome un fuerte abrazo, hola tía, conteste, que bien estas, te
parece, he estado haciendo ejercicio, y tu no estas nada mal, me dijo con una
sonrisa picara.

Comimos y conversamos toda la tarde, ya entrada la noche, se
paro, el viaje fue muy cansado, voy a tomar una ducha, se fue al cuarto, sé
volteo y viéndonos dijo, están cordialmente invitadas a acompañarme, mi estomago
se estremeció de los nervios, mi mama me tomo de la mano, y seguimos a Lissa al
cuarto, mi mami y Mi tía, se dieron un beso super apasionado, y se empezaron a
desvestir, luego Lissa me jalo, y me desabotono el pantalón, mientras mama me
quitaba la blusa, luego ellas abrasadas y completamente desnudas se fueron a la
ducha, Lissa se voltio, apresuraste cariño, yo las seguí aun con mi tanguita
puesta, ya en el baño, mi tía se acerco a mi, se agacho y de un solo jalón, me
bajo mi tanguita, esto te va a estorbar, me dijo, mientras la olía.

Me jalo hacia la ducha, donde mi madre ya estaba con el
cuerpo medio mojado, para ese instante, mi nido estaba empapado.

Lissa empezó a besar a mama, mientras con una mamo,
jugueteaba con mis nalgas, y mi mami, me tocaba la vagina, yo estaba besando a
mama en el cuello, ellas se separaron, y Lissa me empezó a besar en la boca, y
mama, recorrió con sus labios todo mi cuerpo, abrió mi culo, y empezó a besarme
el ano, para ese entonces yo besaba los senos de Lissa, unos senos duros,
grandes y unos pezones super erectos, pasmos un rato así.

Salimos de la ducha, Lissa se sentó en la tasa del baño, yo
me arrodille y empecé a besarle la vagina, mientras ella le besaba los senos a
mama, después mi mami se tiro al suelo, y mi tía se puso en cuatro, y empezó a
lamerle su nido, mientras yo me puse atrás de Lissa, le abrí las nalgas, y
empece a lamerle el ano, rosadito, delicioso.

Luego mi madre se acostó en la ducha, dame lo que me gusta,
le dijo a Lissa, ella se puso sobre mi madre, se abrió los labios vaginales, y
un chorro de orines empezaron a caer sobre los senos y la boca de mi mami, yo me
quede viendo, luego mi tía me jalo de la mano, y me dijo, haz que la cerdita de
tu madre pruebe tus meados, y pudo más mi excitación que mi pudor, y al ver a mi
madre tragando gran cantidad de mis orines, los siguió un gran orgasmo, luego me
acosté en la ducha junto a Lissa, y mi madre empezó a mearnos, esto es de lo mas
excitante que he hecho en mida, tuve varios orgasmos sin que siquiera me
tocaran, luego nos duchamos, nos secamos y descansamos por un rato.

Ya en la habitación, las tres acostadas y abrazadas, yo en
medio de estas dos hermosas mujeres, me sentía en la gloria, los manoseos,
caricias y besos comenzaron, Lissa y yo empezamos ha hacer un 69, mientras mi
madre, le besaba el ano, a mi tía, mama saco los juguetes, y comenzó a
masturbarse, metiéndose un consolador en su vagina, mi tía se fue a la sala, y
regreso con una variedad de juguetitos, se puso un cincho con una gran
consolador negro colgando, yo me senté me abrí de piernas, y mama se puso en
cuatro, empezó a meterme el consolador con que se masturbaba en la vagina, y
Lissa se puso atrás de mama, le puso la punta del consolador en el ano, y los
dejo ir de un solo, mama pego un grito, ¡Hechame crema! Lissa, saco esa enorme
pija plástica del culo de mama, alcanzo un bote de crema de manos que estaba
cerca, y le unto crema al culo de mama, y un poco en la pija, y la metió de
nuevo, ahora mama, solo gimió, aunque en su cara se reflejaba un poco de dolor,
y mi tía arremetía con ella con todas sus fuerzas, y esto yo lo sentía con la
fuerza que mi madre me metía el consolador, mi mami y Lissa tuvieron un gran
orgasmo, luego las seguí sin mucha diferencia de tiempo.

Me puse el cinturón con consolador que mama y yo tenemos para
nuestro uso, mi tía se acostó boca arriba, mama se sentó en la pija, otra vez
por el culo, yo me puse enfrente de mi madre, y la comencé a coger por la
vagina, mi madre reflejaba su placer en el exquisito beso que me daba, y no
costo que llegara al orgasmo.

Lissa, me dijo, Carol amor, te toca ser el jamón, y a
nosotras el pan, me quite, el cinturón y se lo di a mi madre, ella me echo crema
en el ano, me acosté sobre mi tía, y ella introdujo su "pene" en mi vagina, y
mama me lo metió en el culo, la sensación era extraordinaria, sentía como se
juntaban dentro de mi, mientras la lengua de Lissa, recorría toda mi boca, y la
mía recorría la suya, y siguiendo el ejemplo de mama, no me costo llegar al
orgasmo, luego mi tía se quito debajo de mi, me quede acostada, en eso sentí la
punta de una pija en el ano, al voltear a ver, me di cuenta que era mi tía, sin
poder decir palabra ella introdujo con toda su fuerza el "pene de plástico" en
mi culo, no mas, alcance a decir, mi ano me ardía y dolía, mi mama, me
acariciaba diciendo, resiste bebe, resiste, creo que Lissa llego al orgasmo, y
mama me empezó a escupir mi ano, y regaba la saliva con su lengua, al poco rato
me repuse, me quería vengar de mi tía, le pedí el cinturón, y ella me lo dio,
riéndose pícaramente, esta vez mi mama se puso debajo, Lissa encima de ella, y
yo me puse atrás de ella.

No te olvides de la crema me dijo, yo hice caso omiso, y me
deje ir sobre ella con furia, ella grito, pero no dijo nada mas, y mama y yo
seguimos arremetiendo contra ella, como nosotras dos, Lissa llego al orgasmo.

Yo estaba cansada, me quite el cinturón, mama hizo lo mismo,
mi tía se acerco, me dio un beso en la boca, y me dijo, eres una puta muy
deliciosa, y continuamos besándonos, y después, mama, mi tía Lissa, y yo,
dormimos abrazadas,

Esas dos semanas que Lissa se quedo con nosotros fueron de
las más deliciosas de mi vida.

Luego les contare otras experiencias de esos quince días.

Besos

Carol Fernández

 

Resumen del relato:
    Mi tia viene a pasar unos días con nosotras, y la experiencia es inolvidable.

Veronica (V)

Veronica (V) (6)

Lo primero que busque fueron dos departamentos que no
estuvieran lejos uno del otro, quería que a uno fuera a vivir Verónica y sus
hijos, ya que deseaba tenerla disponible a tiempo completo, el otro aun lo
conservo y esta adaptado para hacer mis fiestas privadas.

Para del reto necesitaba a Verónica así que tuvo que esperar
y me conforme con buscar direcciones

El siguiente día estaba ansioso porque llegara, quería saber
si su aceptación era total, yo estaba todavía en mi cuarto cuando llego, se fue
a cambia y toco a la puerta con la toalla alrededor del cuerpo, se la retire y
por primera vez aparte de chuparle los pechos de mordí los pezones,. otra vez
arrodillada después de mamarme la verga pidió ser enculada., la primera
penetración fue de pie, con las piernas cerradas y las manos apoyadas en la
pared, mientras entraba y salida de ella apretaba sus pechos con las manos,
sobre todo apretando sus pezones, la arrodille en la orilla de la cama y le
volví a dar por el culo, la tercera fue boca abajo en la cama primero le di por
el culo y después comencé a jugar, se lo metía por la vagina, y se lo sacaba
para volver a darle por atrás, se me ocurrió la idea de usar el consolador y se
lo metí en el culo, cerré sus piernas mi verga entro por su vagina, su orgasmo
fue salvaje,.

Ese día quedamos de vernos el sábado, lo cual no era normal,
pero le dije que quería que me acompañara a hacer algunas compras, como no
quería que mi madre sospechara quedamos de vernos en un restaurante cerca de su
casa

íŠl sábado ella llego antes que yo al restaurante, estaba
vestida con unos jeans y una camisa roja a cuadros abotonada hasta arriba,
cuando me senté junto a ella le puse en las manos un paquete le dije que fuera
al baño y se lo pusiera, tardo como 15 minutos en regresar, el único cambio
visible era unas muñequeras de piel negras y una gargantilla del mismo material,
llego a la mesa, y le dije que abriera los tres botones superiores de superiores
de su camisa, mientras esperábamos que nos sirvieran comencé a besarla y
acariciar su cuerpo, después de desayunar y mientras esperábamos el coche en el
estacionamiento me coloque detrás de ella y mientras la fajaba le decía al oído
que se fijara en la forma que la veían y deseaban otros hombres, antes de subir
al coche le vende los ojos y me dirigí al departamento que le había comprado,
como no había trafico no trate de fajarla en el coche sino que espere hasta
llegar, después de entrar al departamento, le quite la camisa y los pantalones,
es increíble el cambio que puede lograr la ropa interior adecuada, tenia un hilo
dental negro de pierna francesa, y un sostén de encaje de media copa, de
rodillas a mitad de la sala le dije cual era mi deseo, quería que se fuera a
vivir ahí, estar a mi disposición las 24 hrs, mi erección me dentro del pantalón
le descubrí los ojos, ese día fue la primera vez que realmente hicimos el amor,
no se requiero de palabras ni sugerencias, se desarrollo automático, lo primero
comenzó a darme una mamada riquísima la mismo tiempo que metía mis manos en sus
pechos me fue quitando los pantalones mientras la seguía mamando y mientras me
quite la camisa, me recosté sobre ella y comencé a besarla, primero su boca, sus
oídos su garganta sus senos, acompañada de sus gemidos, me prendí de cada uno de
sus pezones y los chupe y mordí cada vez su espalda se arqueaba y de su garganta
salía un grito de placer y dolor, cuando volví a subir a su boca enrollo sus
piernas en mi cuerpo, mi verga sintio sus jugos en la delgada tanga al sentir mi
presion, levanto mas su cadera y bajo sus manos para abrir sus nalgas, hice a un
lado su tanga y comence a penetrar su culo, una vez que sintió que estaba
completamente penetrada bajo sus pierna para darme mayor placer, la tome de la
cintura y la levante para cambiar el ángulo, ella se tomo de los pezones y los
apretó mientras la penetraba lentamente, estaba tan excitado que si aumentaba el
ritmo llegaría de inmediato, su culo estaba completamente abierto y por su
vagina chorreaban jugos constantemente, cuando su cuerpo se tenso por el
orgasmos se la clave hasta el fondo y llene sus intestinos de leche, la deje
relajarse un poco antes de ponerme sobre ella para un 69, sus labios y lengua
comenzaron a limpiarme la verga primero y luego a chaparla lento y profundo
hasta su garganta, abrió sus piernas para que tuviera acceso a su clítoris y
vagina y mientas pasaba mi lengua por ella de su culo salía un chorro de leche,
después de llevarla a su segundo orgasmo y mientras fumábamos un cigarro, Hablo
por primera vez desde que entramos al departamento, sus palabras fueron
sencillas, "Soy de tu propiedad, llévame a vivir donde quieras y hazme lo que
quieras", aunque deseaba comenzar a entrenarla habia decidido que en "su" casa
seria mi amante y en cualquier otro lugar mi esclava asi que volvimos a hacer el
amor de forma tradicional hasta que llegamos ambos.

Lo primero que hicimos al salir fue ir a comprar muebles para
su casa, una cama matrimonial para ella y camas gemelas por si sus hijos querían
ir con ella, y el resto de las cosas que se requiere, aunque no conseguimos
todos por la tarde la lleve a una tienda de lencería, dado que muchos varones
van a comprar para sus esposas y amantes hay tanto hombres como mujeres para
atender, elegí a un muchacho alto para que nos atendiera, después de mostrarnos
varios conjuntos de corsets, combinados y medias, después que elegir los que me
parecieron mas eróticos, le pedí al muchacho que la ayudara a probárselos,
pasamos a los probadores y me acerco una silla, Verónica sumisamente acepto que
el dependiente la desnudo completamente y la ayudara a vestirse, cada vez que
terminaba de arreglarla, ella se acercaba a mi para que aprobara como lucia, si
bien el chico se comporto correctamente, no le impidió mientras la "preparaba"
apreciar sus carnes.

A media tarde fuimos a un SexShop, ahí nos atendió otro
muchacho, seleccione entre los consoladores, vibradores y bolas chinas unos
cuantos, después de presentarme y hablar un poco de un amigo común le pedí
artículos especiales, cerro la puerta y pasamos a la trastienda, tenia una
amplia variedad y convenimos que con un módico sobreprecio podría probar en
Verónica lo que deseara, le pedí que me diera una demostración de sus artículos,
después de ofrecerme y aceptar un registro grafico (video) y mientras preparaba
la cámara, elogio mi buen gusto por la esclava, tomo a Verónica y la llevo a una
zona que se encontraba iluminada, la comenzó a desnudarla pero a diferencia del
vendedor de lencería que no sabia para que servían le dejo las muñequeras y la
gargantilla, abrió las cadenas que servían como adorno a cada muñequera tenso su
brazo a la espalda y las fijo entre ellas, la arrodillo y comenzó a probarle
mascaras y mordazas, me decidí por una que cubría completamente su rostro, pero
que peinada adecuadamente no afectaría a su cabellera, una bola de caucho como
mordaza y un extensor de boca que le impedía cerrarla.

Después me mostró una horca con la cual usando sus cadenas y
aparejos podía suspenderla en casi cualquier posición, si bien al principio no
dijo absolutamente nada, en la horca si bien no se quejo de dolor si de sorpresa
al sentir que su pies eran levantado hasta dejarla de cabeza, o la ingravidez de
otras posiciones, colgada de los brazos me demostró otros de sus juguetes, lo
primero fue una colección de fuetes y látigos, los cuales uso suavemente sobre
su cuerpo, elegí un fuete largo y dos látigos flexibles uno de un solo cordón o
toros de 6 gruesas tira de cuero, prosiguió por las pezoneras, como los pezones
de Verónica estaban relajados me pido autorización para excitarla, comenzó a
acariciarla pero el mido le impidió excitarse así que uso su boca para chuparle
los pechos, cuando consiguió la erección en el primer pezón continuo con su
dedos para que no disminuyera mientras excitaba el otro, al tener ambas
erecciones tomo en cada mano un caimán y lo solo contra cada pezón dejando
colgar entre ellos una cadena, al sentir los dientes en su carne Verónica arqueo
la espalda, pero de su amordazada boca no se escucho ningún sonido, las pensar
de pechos también la hicieron arquearse pero no me interesaron ya que me gustaba
la forma de sus pechos, cuando al fin la descolgó su cuerpo estaba cubierto de
sudor y no podía mantenerse de pie.

El ultimo juguete que apreciamos ese día fue una mesa de
ginecólogo donde quedo fijada de piernas y manos, en ella me enseño también una
maquina de electroshock que se fijaba a los pezones y podía introducirse en la
vagina o el culo, el primer toque ocasiono que Verónica se orinara, llevábamos
cerca de tres horas y quería rematar mi día, así que di por terminada la
demostración, antes de desamarrarla de la mesa me pidió autorización para
probarla, di mi autorización con la condición de que no la enculara, la penetro
de un solo empujón hasta el fondo y sin detenerse empezó a bombear adentro de
ella, la llevo al menos a dos orgasmos antes de darle su leche, soltó a Verónica
y mientras la dejábamos descansar un poco nos terminamos de poner de acuerdo
para la instalación de mis nuevos juguetes.

Para terminar pase a un farmacia a comprar aceite, crema de
rasurar y rastrillos, y seguimos a un hotel cercano, en el camino Verónica
estaba extremadamente cariñosa y me pregunto varias veces si se comporto bien y
si lo disfrute, cada vez que contestaba si me besaba y lo volvía a preguntar,
cuando llegamos al hotel, me acompaño a la recepción y mientras nos
registrábamos y preparaban la habitación, le desabotone la comisa, baje las
copas del bra y empecé a manárselas, sus pezones respondieron de inmediato, en
cuanto entramos a la habitación le quite la ropa y fije sus muñecas a la
gargantilla, la lleve frente al espejo de pared y la comencé a encular, cada
arremetida la hacia perder el equilibrio al no poder detenerse con su manos,
Verónica abría bien las piernas e inclinaba su torso hasta quedar pegada al
espejo para facilitarme la penetración, a mitad de su orgasmo comenzó a pedir mi
leche dentro de ella, pero la noche apenas comenzaba y no quería vaciarme
demasiado rápido.

Como agradecimiento se pudo de rodillas para lamerme los
huevos y la verga, después de dejármela bien limpia, la empine en la orilla de
la cama y en su culo metí las bolas chinas que acababa de comprar, después de
entrar la ultima bola espere hasta que su culo se cerro por completo y tire del
cordón para sacarlas una por una, hasta que las 5 quedaron fuera, volví a
meterselas y me acomode para penetrar su vagina cubierta por pelos por ultima
vez, una de las cosas mas ricas de Verónica es que una vez que la llenas de
leche su vagina se "cierra" como queriendo impedir que el preciado liquido la
abandone, sin embargo al penetrarla esta tan sumamente mojada que no causa
problemas, al abrirla sentí el "peso" de la bolas que desde su intestino
presionaban mi verga dentro de ella, entre los jugos que tenia dentro de ella,
la presión de las bolas que chocaban dentro de su culo y la forma de "morder" al
momento de llegar a su orgasmo, me trajo una de las venidas mas fuertes hasta el
momento con ella, la metí hasta e fondo de tal forma que la punta de mi verga
quedara junto al cuello de su matriz y mi semen la inundara profundamente,
después de descargarme, me salí rápidamente de ella y le saque las bolas del
culo, no lentamente como la primera vez sino de un solo tirón, lo que hizo que
quedara semiinconsciente en la cama.

Le solté las manos y la tendí boca arriba, después de un rato
de descanso le dije que esperaba de ella a partir de ese momento, mi molestias
hacia todo pelo que no estuviera sobre su cabeza, a no ser que le indicara lo
contrario todos los días debía de rasurarse y aceitarse la piel en cuanto
despertara, me dijo si antes podíamos bañarnos, lo hicimos y al salir comenzó a
rasurarse, primero las axilas luego las piernas y cuado iba a rasurarse la
concha le dije que se acostara que ahí la rasuraba yo, se acostó en la cama
flexiono sus piernas las abrió comencé a rasurarla aplicando mucha crema, cuando
lo elimine por completo le aplique aceite en todo el cuerpo, me acosté sobre la
cama y comenzó primero con una rica mamada y luego me monto lento apretando los
músculos al bajar para "morder" mi verga y relajándolos al subir hasta que los
labios de su recién rasurada vagina quedaban en la cabeza de mi verga, en
ocasiones hacia su cuerpo hacia delante para que saboreara sus pechos y en otras
se mostraba para que aprecia su ahora totalmente rasurado cuerpo, dado que
constante hacíamos esta posición podíamos resistir bastante bien sin llegar al
orgasmo, nos resulta tan cómoda que mientras lo hacemos platicamos, después de
un rato de platica acerca de si lo estaba haciendo bien , comenzamos a repasara
aunque en desorden como había sido el día, si estaba segura de ir al
departamento y demás detalles, aunque evidentemente yo esta seguro de su
aceptación sino no estaría en el hotel conmigo quería oírlo de sus labios, su
total aceptación de estar a mi entera disposición, de ahí pasamos al tema de su
desnudez ante otros hombres, me confeso que en principio sintió un poco de pena
se excitaba al saberse deseada por otros y mostrarles su total sumisión hacia
mis deseos, al hablar del sexshop antes de contestarle si me había gustado su
comportamiento le pregunte si había disfrutado la penetración, me confeso que
había sido completamente diferente la sensación, que la descarga eléctrica dejo
su cuerpo extremadamente sensible y que lo disfruto mucho, se sorprendió al
saber que tenia dentro de ella semen de otro hombre, cuando me pregunto si la
llevaría frecuentemente, después de reírme de ella diciéndole que era una
descarada caliente que si quería que se la cogiera otra vez, le dije del segundo
departamento y las funciones de cada uno, cuando me quedara en su casa seria mi
amante como en ese omento, pausado, tierno, pero cuando fuera al otro daría
rienda suelta de toda mi imaginación, tanto a solas como con quien yo quisiera
que nos acompañara, y todo ello quedaría registrado en uno o varios videos.

Serian como las dos de la mañana cuando volvimos a tener un
orgasmo y antes de quedarnos dormidos, llame a la recepción con le muchacho que
nos asigno la habitación, evidentemente se acordaba de nosotros, le encantaba la
idea de pasar a saludarnos en cuanto acabara su turno a las 7 de la mañana

La historia es larga ya que fue mi amante durante cerca de 5
años, no pretendo ser escritor ni mucho menos, pero en lo posible tratare de
hacerme entender lo mejor posible, cualquier duda aclaración o comentario pueden
tener por seguro que será bien recibida, o al menos para saber que alguien leyó
este capitulo

Daniel

 

Resumen del relato:
    El primer dia de entrenamiento de Veronica como esclava.

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