2011 octubre | Tus Relatos Calientes
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Archive for octubre, 2011

¿Crees que has tenido un mal día?

¿Crees que has tenido un mal día? (5)

Si así lo crees, lee a continuación estos casos sacados de la
vida misma y luego reflexiona…Quejon!

Las autoridades de los bomberos en California encontraron un
cadáver en una parte totalmente quemada de un bosque, mientras evaluaban los
daños causados por un incendio forestal.
Los restos eran los de un hombre vestido con un traje completo de buceo (wet
suit), los tanques de oxígeno en la espalda, las aletas, y la máscara de buceo.

La necropsia reveló que no había muerto a causa de las quemaduras, sino por
graves lesiones internas.
Los registros dentales brindaron una identificación positiva. Los investigadores
se abocaron a determinar cómo, un buceador totalmente equipado, había ido a dar
en medio de un incendio forestal. Se estableció que, el día del incendio, esa
persona había viajado a bucear a un lugar a unos cuarenta kilómetros del bosque
incendiado. Los bomberos, buscando controlar el fuego tan rápidamente como fuera
posible, llamaron a una flota de helicópteros con unos enormes recipientes para
transportar agua.
El agua tuvieron que sacarla del mar y trasladarla al incendio forestal, y
vaciar los recipientes.
¿Adivinaron qué pasó?

Un instante, nuestro buceador estaba como el delfín Flipper en medio del
Pacífico y al siguiente, estaba nadando con estilo pecho en un enorme
recipiente, a cien metros del suelo.
Aparentemente, él logró apagar exactamente 1.70 metros del fuego.
Ciertamente que hay días que es mejor no levantarse de la cama.

Este artículo se tomó del diario California Examiner, del
20 de Marzo de 1998.

 

¿TODAVíA CREES QUE ESTíS TENIENDO UN MAL DíA?

Un hombre estaba trabajando en su motocicleta en el patio de
su casa, mientras su esposa estaba en la cocina.

El hombre tenía el motor de la motocicleta funcionando, en
neutro, cuando, accidentalmente, puso una de las marchas.

Todavía sujeto al timón, el hombre fue arrastrado a través de
la puerta de vidrio del patio y, junto con el vehículo, quedó tirado en el piso,
dentro de la casa.

La esposa, al oír el estrépito, entró corriendo a la sala y
encontró a su marido caído en el suelo, cortado y sangrando, y a su lado la
motocicleta y la puerta destrozada.

Ella corrió al teléfono y llamó a una ambulancia.
Como la casa estaba sobre una colina bastante grande, ella tuvo que bajar varios
niveles por las escaleras, para guiar a los paramédicos hasta donde estaba su
esposo.

Después de que la ambulancia llegó y trasladó al herido al
hospital, la esposa levantó la motocicleta y la llevó fuera de la casa. Como la
gasolina se había derramado en el piso, ella trajo varias toallas de papel, secó
la gasolina y tiró las toallas en el inodoro El hombre recibió el tratamiento
necesario y regresó a su casa. Al llegar, él miró la puerta del patio destrozada
y los daños sufridos por su motocicleta. Se sintió muy desalentado, entró al
baño, se sentó en el inodoro y encendió un cigarrillo.

Cuando terminó de fumar, aún sin levantarse, lo dejó caer en
el inodoro. La esposa, quien se encontraba en la cocina, oyó una fuerte
explosión y los gritos de su marido.

Ella entró corriendo al baño y halló a su esposo tirado en el
suelo. Estaba sin pantalones y mostraba quemaduras en las nalgas, en la parte de
atrás de sus piernas, y en la ingle.

Nuevamente fue corriendo a llamar a la ambulancia. Enviaron
al mismo grupo de paramédicos que había venido anteriormente y ella los recibió
fuera de la casa.

Ellos colocaron al hombre en la camilla y empezaron a
llevarlo hacia fuera. Mientras bajaban las escaleras, junto con la esposa, uno
de ellos le preguntó cómo se había producido las quemaduras. Ella les contó y
los hombres empezaron a reírse tan fuerte, que uno de ellos se resbaló y golpeó
la camilla, haciendo caer al paciente. í‰ste, rodó por los escalones que faltaban
para llegar a la calle y se fracturó el brazo.

Tomado de un diario de Florida.

1. El costo promedio de rehabilitar una foca, después del derrame del petrolero
Exxon Valdez en Alaska, fue de $80,000. En una ceremonia especial, dos de las
focas cuyo tratamiento había costado más, fueron liberadas y puestas en el mar,
entre los vítores y aplausos de los asistentes.
Un minuto después, a la vista de todos, una orca se comió a las dos focas.

2. Una estudiante de psicología en Nueva York alquiló una
habitación a un carpintero, a fin de fastidiarlo constantemente y estudiar sus
reacciones.
Después de varias semanas de este "tratamiento", él reaccionó brutalmente y la
golpeó con un hacha, convirtiéndola en una retrasada mental.

3. Una mujer llegó a su casa y encontró a su marido en la
cocina, sacudiéndose frenéticamente con lo que parecía un alambre que iba desde
su cintura hasta el calentador de agua eléctrico. Tratando de apartarlo de la
mortal electricidad, ella golpeó a su marido con una plancha de madera que se
encontraba junto a la puerta, fracturándole el brazo en dos partes.
Hasta ese momento, él había estado escuchando muy feliz su Walkman.

4. Dos manifestantes que apoyaban los derechos de los
animales, protestaban
ante la crueldad de enviar los cerdos a un matadero en Bonn, Alemania.
Repentinamente, los cerdos, dos mil en total, se escaparon en estampida a través
de una cerca rota, y aplastaron a los dos manifestantes.

Y finalmente…….
5. El terrorista iraquí Khay Rahnajet, no pagó las estampillas suficientes al
enviar un sobre bomba por correo.
La oficina de correos se lo devolvió con un sello de "Devolver al remitente".
Olvidando que contenía explosivos, él abrió el sobre y voló en mil pedazos.

Después de todo, tu día no es tan malo, ¿verdad?

 

Resumen del relato:
    Si comparamos con estos casos va a ser más dificil decir que hemos tenido un mal día, ¿no creeís? :)

Mis compañeras de colegio (I: Alicia)

Mis compañeras de colegio (I: Alicia) (16)

Voy a contarles mis aventuras sexuales con las mujeres mas
bellas de mi colegio, obviamente algunas son soñadas pero otras si ocurrieron.

Este primer relato si es real, ocurrio hace un año; yo soy un
joven normal, ni muy guapo ni muy feo, mediana estatura, un tipico español. En
mi colegio habia muchas chicas y muchas de ellas guapas y, como iran viendo,
algo salidas.

Alicia era mi mejor amiga, era muy simpatica y una morenaza
muy guapa; tenia unas curvas de escandalo, aunque de cara no destacaba. Su
fuerte eran sus tetas y su culo. Yo la deseaba y por fin un dia se hizo realidad
mi sueño, no sin la ayuda de un amigo mio.

Hubo una fiesta en casa de ese amigo, q se llamaba fernando.
Alli muchas chicas se emborracharon pero una de ellas se puso muy mala; alicia q
no bebe, la cuido y decidio quedarse a dormir, algo q yo ya tenia planeado.

Cuando todos los invitados se fueron y la borracha se durmió,
mi amigo, alicia y yo nos kedamos charlando acostados los tres en una cama de
matrimonio gigante. Ella llevaba ese día un top y unos pantalones blancos
transparentes q dejaban ver el minúsculo tanga que llevaba.

No se como se saco el tema del sexo, era no era virgen y mi
amigo y yo si. La preguntamos cual era su fantasia preferida y dijo q le
gustaria hacer un trio con dos tios. En ese momento mi verga ya tenia un
considerable tamaño debido a q la rozaba el culo constantemente.

En ese momento, fernando comenzó a besarla y ella se dejo,
mientras yo por detrás comenze a manosearla entera, las tetas, el culo, todo lo
que podia. Mientras ella se quitaba el top y nos dejo ver las mejores tetas q yo
habia visto, eran perfectas, redondas, erguidas y con unos pezoncitos
maravillosos. Mientras yo le quite el pantalón y la deje en tanga. Su trasero se
meneaba de manera sublime

En ese momento fer y yo nos kitamos la ropa y dejamos
nuestras vergas, casi de igual tamaño al aire libre, ella entonces dijo picara:
Con cual empiezo??? Miro picaramente y con sus dos manos nos empezó a masturbar
suavemente mietras la ibamos comiendo cada uno una teta. Ella comenzo a gemir y
empezo a meterse las vergas en las boca alternativamente. Me la mamaba de vicio,
parecia una experta, como succionaba..

Tras esto fer la comenzo a comer el coño, el se tumbo y ella
puso su coño en la boca, mientras seguia mamandome la poya como una
experta…AHHHAAAHH SEGUID ESTOY CALENTORRRAA!!!no paraba de gemir en esto q fer
se levanta y digo, te cabalgo alicia? SISII MAMITO, LO Q TU KIERAS.me tumbo boca
arriba con mi polla erguida y enrojecida cuando ella salta y de un brinco se
introduce toda mi verga en su concha, asi comienza un vaiven yo viendo sus tetas
saltar y manoseándolas como botaban, ella gritaba con la poya de fer en la boca,
asi estuvimos un buen rato hasta q se puso a 4 patas y dijo, fer, dame por
culo!!! Fer lubrico un poco el ano pero pronto ya tenia la tranca metida hasta
el fondo mientras ella me seguia mamando…. sus tetas colgaban como peras, yo
las apretaba, en esto fer dijo, me voy a correr, vamos a corrernos a la vez, ok?
Alicia se puso de rodillas y con sus manos nos sacudio las pollas y nos corrimos
a la vez, llegando a leche a su pelo, tetas, cara, boca, nos lamio hasta la
ultima gota y nos dormimos.

Esta fue la primera de una serie de numerosas experiencias
con mis amigas, con Alicia hubo más, pero eso sera otro dia.

 

Resumen del relato:
    Se monta un trio con su amiga del alma y con su mejor amigo.

Dos a un tiempo

Dos a un tiempo (8)

Yo estaba esperando el autobús que cada día a la misma hora me llevaba a
casa después de mi jornada de trabajo, ese día me sentía especialmente
cansada y no solo del duro día que había tenido en el hospital donde
trabajaba como enfermera, sino que estaba cansada de mi vida en general, una
vida monótona en la que todo, salvo la identidad de los personajes era igual
cada día al anterior y al siguiente, y nada excitante ocurria desde hacía
mucho tiempo. Mi autobús venía con retraso.

Esto significaba que además de
estar esperando mas tiempo, lo cual ya era un castigo por los incómodos
zapatos de tacón que llevaba, encima el autobús vendría lleno por lo que no
encontraría ningún asiento y tendría que hacer el recorrido de pie.

Veinte
minutos después de su llegada habitual divisé a lo lejos el autobús y como
había imaginado estaba lleno, subí los tres escalones saludé con desgana al
conductor al que ya conocía de vista por las veces que había cogido el mismo
transporte y a duras penas avancé unos metros colocándome como pude entre
una señora mayor que protestaba porque la gente no pasaba al fondo y un par
de estudiantes de arquitectura que hablaban sobre una asignatura de su
carrera, de la cual yo no sabia nada de nada.

A los pocos minutos de haber
arrancado el autobús sentí un leve roce en mi fina falda, roce al que no
presté la más mínima atención, el autobús iba completamente lleno y esas
cosas eran normales, de hecho, ni siquiera miré hacia detrás, pero unos
segundos después el mismo leve toque se repitió y a causa de mi cansancio
esta vez si miré como si fuera a matar a alguien, el enfado que se
manifestaba en mi rostro cambió de inmediato cuando vi al hombre que tenia a
mis espaldas, tenia unos treinta y cinco años, debía medir un metro ochenta
y cinco, su apariencia era corpulenta, su piel morena al igual que su pelo y
sus ojos negros te atravesaban de una forma que un escalofrío me recorrió el
cuerpo y me hizo de inmediato apartar la vista de aquella impresionante
figura que estaba justo detrás de mi espalda y que me había mirado con una
cara deseo como hacia mucho que ningún otro hombre me había mirado.

El
tercer movimiento no se hizo esperar, esta vez fue mas intenso, noté
perfectamente como la mano de aquel desconocido se había deslizado suave
pero firmemente por mis glúteos, una mezcla de indignación y de nervios
afloraban en mí, por mi mente había pasado armar un alboroto en el autobús y
decirle a la cara cuatro cosas, pero yo no era la clase de mujer que hacia
eso, ni siquiera era, (pensaba yo entonces), la clase de mujer a la que un
desconocido sobara en un autobús, yo solo era la típica persona que pasaba
completamente desapercibida por todos sitios y aquel tipo no tenía pinta de
necesitar tocar ligeramente el culo de una del montón ya que seguro que
mujeres increíbles se tirarían de inmediato en sus brazos, además no pude
evitar cierto grado de excitación que se manifestó en mis pezones que se
endurecieron en pocos segundos.

Por un momento pensé en pasar hacia el
interior aprovechando que en una parada algunas personas se habían bajado,
pero quedé paralizada en la misma postura en la que estaba, y al entrar
nuevos viajeros el hombre avanzó unos leves pasos situándose justo detrás de
mí, tan cerca que podía sentir como mi espalda y su pecho se tocaban, y
llegando a notar su duro pene con los acelerones y los frenazos que daba el
conductor.

De nuevo la misma sensación, esta vez, no podía echarle la culpa a la
cantidad de gente que había, la mano de aquel hombre estaba recorriendo mi
culo de un lado a otro, acariciándolo lentamente, no pude articular palabra,
mi cuerpo temblaba mitad miedo y mitad lujuria y mis pezones se endurecieron
otra vez.

Aquella fuerte mano bajo un poco mas recorriéndome los muslos
entre mis piernas y noté como el se pegaba a mi con fuerza de tal forma que
parecía querer atravesarme con su enorme pene allí mismo.

Estuve a punto de
emitir un gemido que ahogué a duras penas y en ese preciso momento sentí
como aquella masa que había tenido tan cerca se separaba sin avisar, volví
la vista atrás y estupefacta contemplé como aquel hombre con cuerpo de
atleta y con los ojos mas increíbles que nunca me habían mirado estaba a
punto de bajarse del autobús, no lo pensé ni un momento, corrí hacia la
puerta pero a causa de los muchos viajeros tardé mas de lo que hubiese
deseado, grité al conductor que esperase un momento y entre empujones logré
abandonar el lugar y plantarme en mitad de la calle, miré a un lado y a otro
y no veía a la persona que me había conseguido excitar de aquella forma y
apesadumbrada comencé a andar lentamente hacia mi casa y a prepararme para
un largo camino ya que su parada estaba todavía bastante lejos de allí.

Cuando llegué a la primera esquina, mis ojos no podían creer lo que veían,
el, estaba allí, apoyado en un coche con sus enormes brazos cruzados y
mirándome con una media sonrisa que me desconcertaba, casi no podía
mantenerme de pie no había ni un solo músculo en mi cuerpo que no estuviera
en tensión, me acerqué lentamente intentando mantener una compostura
femenina y cuando estuve delante de él, intenté hablarle pero la mano de
aquel hombre fue directa a mis labios y no dejó que sonido alguno saliera de
mi boca.

De nuevo me miró fijamente y no pude mantener su mirada y terminé
agachando la cabeza, él me cogió sin mediar palabra del brazo y entró en un
piso cercano mientras yo no tuve fuerzas para negarme si es que en algún
momento quise hacerlo.

í‰l llamó el ascensor y los dos entramos en aquel
espacio reducido, yo no era capaz de levantar la cabeza y enfrentarme de
nuevo a aquellos ojos negros, él puso levemente la mano bajo mi barbilla y
me obligó a mirarlo y comenzó a acariciarme la cara, el ascensor se paró en
la planta séptima y ambos lo abandonamos, se dirigió a la puerta A de la
planta e introdujo la llave en la cerradura.

Tuve ganas de huir, no sabía
como había llegado a esa situación, si un día antes alguien me hubiera
contado que estaría en la casa de un desconocido a solas con él sin que ni
siquiera supiera su nombre no habría parado de reírme en un mes, pero lo
cierto es que allí estaba yo, entrando en un piso con alguien con el que no
había intercambiado ni una sola palabra.

Avancé por el estrecho pasillo
hasta llegar al salón principal de la casa y las manos de aquel hombre me
cogieron con firmeza mis pechos desde atrás mientras nuestros cuerpos se
fundieron en uno, su lengua y su boca paseaban por mi cuello y creí que iba
a desmayarme de la sensación que mi cuerpo estaba sintiendo en aquel
momento.

Mientras me llevaba a su cuarto me quito la blusa y me desabrocho
el sujetador quedando desnuda de cintura para arriba y una vez dentro de su
alcoba me dejo caer en la cama de espaldas situándose de rodillas delante de
mí, me subió la falda y comenzó a besarme y a morderme los glúteos y un
momento después me dio la vuelta y a bajarme mis bragas.

Yo no podía creer
lo que estaba pasando, me sentía desarmada, de mi boca sólo salían gemidos
de satisfacción y me había abandonado a aquel maravilloso hombre que me
había transportado a un mundo de sensaciones que yo pensaba no existía.

Una
vez que me había bajado las braguitas me sentí indefensa, y cuando la cabeza
de mi amante se acercó a mi clítoris, un rubor me recorrió de abajo a arriba
incrementándose cuando sus dedos me perforaron por primera vez.

Estaba al
borde del orgasmo, ese misterioso ser me manejaba con firmeza y haría
cualquier cosa que él me pidiera, no podía mas iba a correrme, no podía
controlar mi cuerpo que se movía en continuos espasmos cuando de repente el
paró, levantó su cabeza y me miró con cara de satisfacción. Yo estaba
completamente avergonzada, pero sin mas descanso me levantó y me sentó en
una mesita que estaba cerca de la cama, me volvió a abrir de piernas y se
metió en medio mientras me besaba sin darme tregua, paró un instante, para
desabrochar los pantalones, y sacó el pene más duro, grueso y grande que yo
jamás habia visto ni siquiera en fotos o películas, las venas se le marcaban
en la piel como si quisieran reventar y su enorme cabeza brillaba como un
espejo morado por la inmensa presión de su erección.

Entonces, situando su
punta a la entrada de mi encharcada raja, me atravesó con el, grité de
placer y el siguió con movimientos fuertes, uno tras otro, penetrándome más
y más al mismo tiempo que me besaba el cuello y me pellizcaba ahora con
fuerza los pezones.

En la habitación sólo se me escuchaba a mí que no podía
parar gritar pidiendo mas, quería más de aquello que él me estaba dando,
quería que no se acabara nunca, hacia tanto tiempo que nadie me hacia sentir
así de deseable, hacia tanto tiempo que no sentía aquel inmenso placer. í‰l
disminuyó el ritmo un poco, me miró sonriendo y yo le correspondí con la
sonrisa mas seductora que supe conseguir, me bajo de la mesa y me puso de
espaldas mirando a la puerta.

Estando en esa postura, de repente ví un hombre joven,
desnudo que estaba apoyado en la puerta del dormitorio, su cara revelaba una
excitación increíble y no tuve la menor duda de que se había estado tocando
mientras a mi me hacían el amor, pués un larguísimo pene así lo demostraba
por su enorme erección. Intenté zafarme de las manos de mi desconocido
amante, que me sujetaba por los brazos, pero el me cogió con fuerza,
mientras aquel hermoso joven, digno, de la portada de cualquier revista de
moda masculina, se acercaba a nosotros.

Se plantó delante y me miró de arriba abajo con una
sonrisa maliciosa que me asustó, pasó la mano por mi cara y se deslizó por
mi cuello hasta llegar a mis pechos. Intenté escapar de nuevo pero me
mantenían bien agarrada, aquel joven comenzó a besarme y mientras yo pensaba
no, mi cuerpo volvió nuevamente a rendirse, era increíble, nunca se me había
pasado por la cabeza tener una relación con más de un hombre al mismo
tiempo, por muy atractivos que estos fueran, pero lo que estaba sintiendo
mientras el me besaba los pezones nunca lo había sentido antes, lo hacía con
tal mezcla de dulzura y de pasión, que con ningún hombre, ni siquiera con el
que ahora me estaba sosteniendo por los brazos, había llegado a niveles
parecidos.

Me tumbó en la cama se puso encima y comenzó a deslizarse
frotando su durísimo pene contra mi empapados labios y mi endurecido
clítoris. Entré en extasís, me estaba volviendo loca, el orgasmo estaba de
nuevo a punto de hacerme estremecer pero nuevamente paró y dándome la
vuelta, me hizo sentar a horcajadas sobre su candente falo que se hundió en
mí como un cuchillo en la mantequilla.

Empezó un mete y saca vertiginoso que me hizo estremecer
en un rompedor orgasmo. No habían terminado las incontables ondas de placer
de recorrer mi cuerpo de arriba abajo cuando sentí en mi dilatado sexo la
presión de algo grande, caliente y duro que empujaba abriendose camino poco
a poco a lo largo de aquella polla que seguía aún alojada en mi sexo,
penetrándome hasta llegar a tocarme el cuello del utero. Nunca creí que me
dilataría hasta el punto de admitir ambas pollas en mi interior.

Sentía que iba a reventar, pero de placer, un placer que
me inundaba hasta el último cabello de mi cabeza cuando ambos penes
empezaron a moverse dentro de mi al unísono. Sentir como aquellas duras
vergas entraban y salían de mi coño era una sensación nueva.

De pronto empecé a sentirme inundada por una riada de
caliente semen que con la fuerza de un grifo empezó a golpearme en lo más
profundo de mí, lo que disparó en mi interior el más brutal orgasmo que
jamás habia sentido y que seguro nunca sentiré. Quedé desvanecida de la
misma fuerza del orgasmo y cuando desperté aquella pareja tan misteriosa que
había conseguido llevarme a sentir cosas que jamas hubiera imaginado, habian
desaparecido dejándome empapada en mis jugos y los de ellos y aún temblando
de puro extasis.

Me levanté como pude, me puse la ropa y abandoné el piso
dolorida pero más satisfecha que nunca habia estado. En el momento que el
ascensor llegó, yo no sabia bien lo que había sucedido pero lo que si tuve
claro fue que aquel día lo recordaría perfectamente y lo diferenciaría de
todos aquellos monótonos días que habían ocupado últimamente mi vida.

 

Resumen del relato:
    Una mujer sumida en la monotonia de su aburrida vida, despierta de forma bestial al sexo y la depravación.

Ocurrió sin querer

Ocurrió sin querer (3)

Hacía ya mas de mes y medio que por falta de tiempo y ocasión
no solo no habia podido

hacer el amor por ausencia de mi pareja, sino que ni siquiera
me habia podido relajar lo suficiente para poder dar rienda suelta a aquellas
"demandas" que en forma de insistentes cosquillas me enviaban mis partes
"bajas", apartándolas de mi mente cada vez que apenas

se me "insinuaba" la llamada de la naturaleza.

Por motivos profesionales, tuve que viajar a una distante
ciudad donde se celebraba un congreso al que estaba obligada a asistir ya que
era yo la única representante de mi colectivo en mi ciudad.

Fui de mala gana, porque si bien me encanta viajar, éste tipo
de eventos suelen ser muy cargados de actividades que hay que llevar a cabo en
un tiempo record con lo que no queda tiempo libre para relajarse, mucho menos
para descansar.

Habia que pasar la noche en aquella ciudad por lo que el
congreso estaba organizado para que el mismo hotel que contenia la sala donde se
celebrarian las reuniones, alojara a los participantes desplazados como yo.

A mi llegada a primeras horas de la mañana, después de dejar
mi equipaje en la habitación habian empezado de inmediato las conferencias sin
más interrupción que un breve "respiro" para un frugal almuerzo que compartí con
varios "colegas" de diferentes ciudades que se afanaron durante todo el
transcurso del mismo en captar mi atención e interés. (Yo era la unica mujer en
la mesa, bueno, y en realidad una de las pocas mujeres asistentes al congreso).

Habia particularmente un "colega" sentado directamente frente
a mí, que aunque al contrario de sus compañeros, (que no paraban de intentar ser
graciosos y simpaticos), prácticamente no abrió la boca en todo el tiempo, no
desaprovechó sin embargo ni una sola ocasión para escrutinar cada milimetro de
mi cuerpo cada vez que pensaba que no le veia.

Me dí cuenta que cada vez que cambiaba la posición de mis
piernas procuraba llegar con su vista más alla de los límites que los bordes de
mi falda le imponían, y cuando al inclinarme sobre la mesa para coger el
aceitero, sus ojos se clavaron en mi escote de tal forma que casí "sentí" que su
mirada me quemaba el pecho.

Era atractivo, alto y creo que al menos 18 o 20 años más
joven que yo, (tengo 45).

Cuando en un momento del almuerzo, nuestras miradas se
encontraron, fijó sus ojos en los mios, y yo, que pensé, "¿Por qué voy a retirar
mi mirada y demostrar a éste atrevido jovencito que me azora?", sostuve mis ojos
fijos en los suyos retadoramente, sentí un escalofrío recorrer mi espalda, y una
familiar sensación de cosquilleo empezó a llegarme a la base del vientre.

Esa mirada era la más explícitamente lujuriosa que habia
visto en unos ojos, y molesta por lo que sin querer habia sentido aparté mis
ojos de los suyos y mis pensamientos de esas sensaciones, que aunque era lógico
que las sintiera por mi forzada abstinencia, me hacían sentirme incomoda y
"culpable".

Después del resto de las sesiones en la sala de congresos,
hubo una cena compartida por todos los asistentes, donde tuve que hacer, enormes
esfuerzos para mantenerme en calma, ya que, mi joven "colega" del almuerzo,
estaba sentado justo frente a mí, y sin decir palabra, pasó la velada buscando
cada oportunidad para cruzar su mirada con la mía, ocasiones que aprovechaba
para lanzar sus apasionados mensajes visuales, que durante el transcurso de la
cena, fueron gradualmente "minando" mi resistencia a sentir sus "efectos" en mí,
de forma que por mucho que intenté mantener mis ojos apartados de los suyos y mi
mente de los deseos que mi cuerpo le transmitían, acabé, contra mi voluntad, con
las braguitas encharcadas y un picor en el coño que exigía le dedicara mi
personal atención.

Con éste pensamiento en la mente y tras terminar el café y
los licores, me dispuse a dirigirme a mi habitación para hacerme una soberana
paja, cuando el "joven" se me acercó y mirándome fijo a los ojos, me rodeó con
su brazo, (ocasión que aprovechó para disimuladamente acariar mi cintura y parte
superior de mi culo), y me pidió que le permitiera invitarme a una última copa
en el "club" del hotel.

No pude resistirme, o quizá no quise. La verdad es que entre
su mirada y su leve roce, estaba temblando como un flan y la sensación era muy
agradable, así que acepté.

El "club" era una sala con bar y musica suave, luz tenue, y
en esos momentos bastante despejado, ya que la mayoría de los congresistas
tenían que madrugar al dia siguiente para regresar a sus ciudades de origen y el
dia habia sido muy duro y largo.

Después de pedir las consumisiones, mi acompañante me pidió
bailar con el una melodía lenta que sonaba en ése momento.

No habiamos hecho más que salir a la pista, cuando rodeándome
con sus brazos, me apretó fuertemente contra él. No me resistí, menos aún cuando
empezé a sentir una enorme dureza entre sus piernas que se apretaba contra mi
pubis y que según se "refregaba" al ritmo de la música contra mi empapado coño,
crecia por momentos en dureza y tamaño. Era increible que su cremallera
resistiera la presión de semejante erección.

No me reprimí más, y entregándome a las placenteras
sensaciones que empezaban a recorrer mis entrañas, me apreté contra su polla,
restregándole con fuerza el coño que rezumaba jugos y empezaba a insinuar un
inminente orgasmo. Aprovechando la oscuridad y que estabamos en un rincón del
local, que estaba casi vacío, prácticamente mas que bailar, "follabamos" y de
pronto, sin darme cuenta, me estaba corriendo suave pero deliciosa y
discretamente. No sé si él se percató de mi explosión de placer, al menos hice
grandes esfuerzos para qemir lo más quedamente posible, y fué al terminar mi
corrida, que la sensatez volvió a mi mente, y aunque me sabia mal "dejarle" en
ese estado, balbuceando, excusas incoherentes de "tener que madrugar", "no
querer hacerle el feo a mi pareja", etc., huí a mi habitación.

Me desnudé por completo y me estiré sobre la cama.

En la oscuridad, lo sucedido antes empezó a pasar por mi
mente como una película, y casi sin darme cuenta mis manos se dirigieron a mi
coño, y al contrario de otras veces, cuando me masturbo que me gusta empezar
acariciándome suavemente toda la vulva, los labios y la entrada de la vagina,
mis dedos indice y corazón fueron directamente al clítoris.

No necesitaba excitarme ni lubricarme, estaba caliente como
una perra en celo, y mis jugos me chorreaban muslos abajo. Empecé con mi
habitual movimiento ritmico circular en torno al clítoris, y según se acercaba
lo que prometia ser un bestial orgasmo, me introduje, primero un dedo de la mano
izquierda en mi coño ávido de ser "llenado", después dos, y acabé con tres dedos
lo más profundamente que pude dentro de mí, todo ello sin dejar de frotarme el
inflamado clítoris cada vez más frenéticamente con la mano derecha.

Cuando me empezaban a llegar las primeras ondas del orgasmo,
oí un leve ruido a la entrada de la habitación, me detuve y allí de pié delante
de mí masturbando su enorme polla, estaba mi "joven admirador", observando
extasiado mi lujuriosa desnudez, (parece ser que yo no habia cerrado bien la
puerta, y al estar con los ojos cerrados visualizando mi "película mental", no
me habia dado cuenta del espectáculo que le habia estado ofreciendo.

Estaba ya demasiado lejos de otra cosa que no fuera dar
riendas sueltas a mi cachondez, así que sacándome los dedos del coño seguí
masturbando mi clítoris suavemente y ni se me ocurrió pararle cuando
desnudándose por completo sin perder detalle de mis movimientos, se puso entre
mis piernas que yo tenía abiertas y sujetándome por las rodillas empezó a frotar
suavemente su bestial dureza por mi raja deteniéndose de vez en cuanto
brevemente en la entrada de mi coño, apretando levemente, manteniendo su cabeza,
presionando alli y retirándose a continuación para seguir con su insistente
friega.

No sé cuanto duró aquello, pero si que desde el momento en
que sentí el abrasador tacto de aquel duro cipote en mi raja, entré en un
continuo orgasmo que sin llegar a "estallar" como una traca final, no cesó en
sus interminables ondas de placer que cada vez iban alcanzando una intensidad
mayor.

Ya no podia más, necesitaba esa polla dentro de mi, así que
acerqué mi mano a aquella dura barra de carne y levantando mi culo acerqué mi
pubis a su brillante y roja cabezota, la dirigí con mi mano y de un fuerte
empujón me la incrusté hasta el fondo en mi coño.

Creo que nunca me había sentido tan llena de polla y mi
reacción fue inmediata, estallé en una corrida que hizo ver luces y destellos
dentro de mi mente, gritando como una posesa temblaba al tiempo que empujaba con
fuerza como si quisiera que se metiera todo él dentro de mí y cuando empecé a
sentir los fuertes chorros de su caliente y abundante corrida en lo más profundo
de mí volví a correrme de una forma tan brutal que creí que mi cerebro, mi
corazón y mi vientre iban a reventar y perdí el conocimiento.

Me desperté a la mañana siguiente cuando sonó el telefono a
la hora que habia pedido a la recepción que me llamaran el día anterior.

Hice mi maleta, y volví a casa.

Esta experiencia quedó en mi mente como un agradable recuerdo
sin secuelas ni consecuencias. Un recuerdo al que recurro como fantasia que
revivo en mi mente con los ojos cerrados cuando alguna vez deseo un "incentivo"
antes de correrme cuando me masturbo, o cuando haciendo el amor con mi pareja,
siento que preciso un "acelerador" para "disparar" o aumentar mis orgasmos. A él
en vuelve loco, verme y oirme correrme con verdadera pasión con lo que al mismo
tiempo le complazco a él. Me encanta ver sus ojos desorbitados y su cara
descompuesta mientra se corre observando mis descontroladas corridas.

 

Resumen del relato:
    Una fogosa pero hasta entonces fiel hembra, se entrega a la lujuria inducida por su forzada abstinencia y unos acontecimientos inesperados.

Mi amiga Inés

Mi amiga Inés (10)

Cuando le conté a Inés que era gay cambió todo entre nosotros. Surgió
una naturalidad y una confianza de la que nos sentíamos orgullosos.
Siempre le he contado todos mis secretos hasta hacernos los mejores amigos.
Además sabía que mi secreto estaba a salvo con ella y eso era muy importante
ya que en mi trabajo y sobre todo en mi familia seria terrible que esto
saliera a la luz, sería mi perdición.

Creo que con el tiempo he conseguido que se desinhiba en lo referente al
sexo, en convencerla de que es natural y, mas aún, algo bueno y que nadie
debería desaprovechar. Tengo que reconocer que a veces me alegro de ser
gay porque si no seguro que habría hecho alguna burrada por ella, es real-
mente preciosa, y tiene unos pechos que vuelven loco a mas de uno, aunque
estoy en condiciones de asegurar que no lo había hecho con nadie, al menos
hasta que pasó esto, ni siquiera tenía novio.

Una de las veces que yo le hablaba de mis ligues, cosa que afortunadamente
hacíamos a menudo, la encontré más curiosa de lo normal, me preguntaba
hasta el más mínimo detalle; esto para nada me molestaba, lo que pasaba es
que notaba que se estaba poniendo bastante cachonda, supuse que el sexo
normal y corriente era algo que ya estaba muy "trillado" y a ella le iba
el morbo puro y duro. Supongo que pequé de vanidoso cuando empecé a pensar
que se me estaba insinuando, que ella quería aliviarse el calentón que
tenía encima y pensaba "tampoco le va a importar". Pero realmente si me
importaba, no estaba seguro de si me iba a gustar y además no sería nada
bueno para nuestra amistad.

Conseguí enfriar la situación, aunque estaba seguro de que ella seguía
caliente y me sentía mal por dejarla así.

Entonces tuve una idea que al principio me pareció descabellada pero que
entre el morbo que supondría y el querer hacer un favor a mi amiga fue
tomando forma, y después de una llamada ya estaba en camino Alex, con
quien en ese entonces me encontraba a menudo.

Era un chico dos años mayor que yo, muy masculino, moderadamente velludo,
de carácter fuerte. Yo era algo así como su puta, él tenía novia pero de
cuando en cuando venía a mi casa a buscar un agujero donde desfogarse,
eso si, en todo caso le hubiera pagado yo a el por sus servicios porque
tenia un polla sin ser exageradamente grande, si la mayor que yo había
probado.

- ¿A quién has llamado? – preguntó Inés

- A Alex, del que te he hablado antes – respondí

- Bueno, supongo que os tendré que dejar solos -

- Para nada, ¿no tenías curiosidad por nosotros? Le he llamado para
que nos veas en plena faena. Puedes mirar perfectamente desde la
habitación que está enfrente de la mía, allí nadie va a entrar ni
a mirar hacia allí.

- Esto es una locura, yo me marcho

- Inés, entiendo que estés nerviosa pero si tienes valor podrás ver
eso que estás deseando. Si lo estoy haciendo por tí.

Estuvo unos momentos pensativa, y a cada segundo estaba más convencida.
En ese momento se oyó el ascensor y seguidamente el timbre

- Ya no te puedes marchar… ahora si quieres cierras los ojos y te
tapas los oídos. – No dijo nada así que fui a abrir la puerta. Allí
vi algo que no me gustó nada, Alex venía con un amigo de similares
características, pero más corpulento. Me le presentó, se llamaba Jose. No
me dio buenas sensaciones. Cualquier cosa que se saliera de lo habitual
podía ser peligroso para el plan que yo tenía. Al pasar por el pasillo
no vi a Inés, y estaba seguro de que iba a mirar todo lo posible y
quizá a masturbarse.

Sin pensárselo dos veces empezaron a quitarse la ropa, yo hice lo mismo
y cuando la polla de Alex quedó libre me la metí en la boca entera ya que
todavía no estaba totalmente erecta. Yo no me había quitado los pantalones
y mi empalmada me empezaba a molestar, pero a Alex no solía gustarle que
yo me masturbara mientras le estimulaba a él. Era bastante egoísta respecto
al sexo. Jose se giró hacia mí y mi corazón empezó a palpitar muy fuerte
cuando vi su polla, la verdad es que era realmente grande. Tenía mucho pelo
en el pubis y también en las piernas y el pecho. Cogí su polla con la mano
derecha y noté las pulsaciones en las venas de su verga.

Estaba deseando
comérmela. Me la metí despacio, sin dejar de meneársela a Alex, y lo que
más me gustó fue su sabor, era muy intenso pero a la vez suave. Me la
sacaba casi entera y otra vez me la introducía todo lo que podía que no era
poco. Era deliciosa, me costó dejarla para dedicarme otro rato a la de Alex.
Cuando cambiaba una por otra me gustaba dejar un hilillo de saliva entre
el capullo y su boca, y noté que esto les ponía bastante cachondos. Fue ago-
tador pero inmensamente placentero. Ahora mi culo pedía acción, y desde luego
prefería que Alex lo hiciera y seguir mamando a Jose. Así que la señal se
la hice mientras que estaba con Jose, y Alex empezó a bajarme los panta-
lones. La tenía bien lubricada así que no tardó en metérmela, y en cuatro o
cinco bandazos ya la estaba introduciendo hasta el fondo. Deseaba que ese
momento no acabara. Además, Inés se lo debía estar pasando muy bien.

Pero a los pocos minutos Alex me la sacó, pensé que quería correrse sobre mi
espalda, pero lo que estaba haciendo era dejarle su sitio a Jose. Me levanté
del suelo y me negué.

- No, contigo no quiero Jose, lo siento. Sigamos como antes.

- ¿Tu has oído algo? – dijo Alex mirando a Jose y dejándome pasmado. Siempre
se había portado muy bien conmigo. Me hice a la idea de que iba a ser difícil.
Sin embargo, cuando empezó a intentarlo, me negué en rotundo, era imposible
meterme tanta carne en el culo. La excitación se me había pasado. Me volví
a levantar y cogí mis pantalones cuando me agarraron con fuerza hasta hacerme
bastante daño. Alex me cogió los huevos con la mano y apretó produciéndome
un dolor insoportable. Seguidamente me escupió en la cara y me colocó sobre la
cama.

- Tu harás lo que se te diga, zorra. Ahora mismo ponte boca abajo y ábrete
el culo con las manos. Estaba realmente acojonado porque Alex era otro, no
era el que yo conocía y éste Alex no me gustaba nada. Tuve que hacer caso, lo
hice tal como dijo y cerré los ojos esperando lo que tenía que venir. Jose
me metió casi la mitad de su polla a la primera. Fue desgarrador, por suerte
aguanté sin gritar porque eso le habría encendido aun más. Empezó el mete saca
lento pero metiéndomela hasta donde yo pensaba que no se podía llegar. Real-
mente el tenía que estar haciéndose daño. El dolor era tremendo, le supliqué
que parara, pero Alex le jaleaba y me insultaba. Creo que Jose consiguió
meterme toda su polla entera en el culo. Alex se subió a la cama sin dejar de
meneársela y justo antes de correrse apuntó a mi cara dejándome perdido. Nunca
había hecho eso y me humillaba profundamente.

Se lo estaban pasando bien a juzgar por sus risas, y cuanto más gritaba yo
más fuerte me daba pero no podía evitarlo. Además Jose tenía un aguante
extraordinario. No sabía si iba a aguantar más cuando vi a Inés en la
puerta, lo que me produjo a la vez alivio y preocupación.

- Bueno, creo que se ha acabado la fiesta, dejadle. – dijo seriamente. Creo
que debieron sentir bastante vergí¼enza. Sentí la polla de Jose saliendo de
mi culo rápidamente. Pero Alex no se había dado por vencido.

- ¿Qué pasa, nos vas a pegar? -

- No, pero si no le dejáis dentro de poco la gente pegará el culo a la
pared cuando os vea venir. – respondió Inés

- Si tú hablas yo también lo haré, y creo que a tu amiguito no le
conviene.

Sabían más de mi vida de lo que yo pensaba. Sabiendo mi secreto podían
hacerme lo que quisieran y eran conscientes de ello. Podían arruinarme.
Jose se acercó a Inés y la miró de arriba a abajo, con intenciones
obvias. – Venga preciosa, vente conmigo a la cama y no diremos nada. -
Era cierto que nos tenían a su disposición pero aquello era demasiado.
Le dije a Inés que se fuera. Me daba igual que todo el mundo supiera
lo mío. Me miró con inmensa tristeza. Debía haberse quedado escondida pero
ya era tarde. Al menos si se iba ella estaría a salvo.

Permanecía quieta enfrente de Jose, como con la mente en blanco, y
al momento inexplicablemente sin levantar la vista del suelo se
arrodilló suavemente quedando su cabeza justo delante de la polla de
Jose, y se quedo así, sin hacer nada pero indicando que había accedido,
sin decir una palabra. La visión de su cuerpazo, de su expresión seria
como indicando sumisión, su pelo liso cubriéndola parcialmente la cara,
inmóvil, era infinitamente excitante. Cuando me di cuenta la tenía otra
vez durísima, y ni que decir tiene las de nuestros dos "violadores". Vi
como la de Jose sufría la erección mas rápida que he visto en mi vida,
quedando su glande justo enfrente de los labios de Inés, a un centímetro,
palpitando, daba la impresión de que se estiraba más aún queriendo
rozarlos. Ella no se hizo de rogar y se metió parte del capullo en la
boca, lamiendo la punta con la lengua dentro de su boca para después
meterse un trozo bastante mayor. Yo no salía de mi asombro cuando oí
la voz de Alex, del que casi no me acordaba.

- Y tú a que esperas. Vamos, que eres cien veces más puta que ella.

Es como si me hubiera leído el pensamiento, ya que necesitaba des-
ahogarme así que me amorré a su polla ansiosamente. Inés y yo nos
trabajábamos cuidadosamente ambas pollas, solo se oía nuestra saliva
y un poco la respiración de ellos. Miraba de reojo a mi amiga y vi
que se desenvolvía perfectamente, con soltura, usaba muy bien las
manos; no parecía para nada su primera mamada.

Alex no debía estar disfrutándolo lo suficiente cuando me ordenó
que me pusiera en cuatro. Mi culo lo estaba deseando así que no hizo
falta por su parte ninguna delicadeza al metérmela. Gocé enormemente
su embestida así como el metesaca al que me sometió mientras Inés
seguía aún con la mamada. Culeé y jugué con mi esfínter tratando de
portarme bien y complacer a Alex, que me imprimía un ritmo bastante
fuerte. La situación no era buena pero dentro de lo que cabe había que
aprovechar y disfrutar del sexo. Muy en el fondo era excitante.
La verdad es que yo me lo estaba pasando mejor que ellos tres,
incluso por momentos no percibía ningún estímulo exterior más que su
polla perforándome a un ritmo constante. Casi me había olvidado de
Inés pero ésta se encargo de devolverme a la realidad.

Dejó de chuparla
y se puso en pie delante de Jose, sin quitar de su rostro esa expre-
sión impasible que yo no alcanzaba a entender. Se llevó las manos a
la base del jersey y se lo quitó por encima de la cabeza. Llevaba un
polo blanco que se quitó seguidamente, tras lo cual se pegó a Jose,
acercando su cara a la de él y dándole un beso suave pero húmedo,
llevó las manos a su culo sobándolo. Cuando Jose llevó sus manos a
los pechos de Inés y empezó a acariciarlos ella ni se inmutó. Alex
cada vez me daba más fuerte, y por otro lado yo también me movía
hacia atrás para que me entrara lo más posible en cada metida.

Dudo que nadie hubiera tenido la fuerza mental de aguantarse y no des-
abrocharle el sujetador a Inés, porque quizá ella no se dejara hasta
ese punto. Jose no fue una excepción, e Inés para variar no dijo nada.
Las manos de Jose recorrieron cada centímetro de los pechos de Inés,
mientras no paraban de jugar con sus lenguas. Jose hizo ademán de
ir hacia la cama. Inés entendió y se tendió sobre su espalda. Se
desabrochó los botones de los vaqueros dejando ver algo de sus
braguitas blancas. Jose terminó de quitarle los pantalones. Era una
diosa, realmente no pensaba que estuviera tan buena. La violencia de
Jose había desaparecido, simplemente lo iban a hacer como una pare-
ja cualquiera. Inés había sido lista y viendo que no saldría de allí
virgen había decidido que al menos no nos maltrataran.

En efecto, cuando Jose ya acoplado encima de ella la follaba con
cierta suavidad ella le besaba y le acariciaba la espalda. Alex no pudo
aguantar más y la sacó de mi culo para dirigirse a la cama; se sentó
y comenzó a magrear las tetas de Inés. Dirigió su polla a su boca
y ella comenzó otra buena mamada. En ese momento, yo sentado mirando
y ella teniendo un inicio sexual no muy acorde con el que una chica
decente suele desear, me sentí realmente mal por ella y deseé no
haber aceptado el chantaje. Después peor aún, en la misma situación
pero a cuatro patas y con ellos dos cada vez más calientes y, en contraste,
si Inés quizá antes soportaba lo que la hacían, ahora ni lo más
mínimo. Más tarde Alex se puso detrás y otra vez la misma rutina. Yo
sabía lo que iba a pasar. No pasó mucho tiempo hasta que la polla de
Alex estuvo dentro del culo de Inés, que aguantó sin llorar hasta
que le tocó a Jose y entonces ya no aguantó, pensé que se moderarían un
poco pero a Alex parecía gustarle la mamada entre sollozos de Inés.
Estaban empezando, tanto Jose a darle cachetes en culo como Alex a tirarla
del pelo y a empujarla hacia sí produciéndole arcadas.

Y pensar que yo había llegado a excitarme con la situación.

Me sentí tan podrido que necesitaba hacer algo pero cortar ahora a esos
dos sementales hubiera sido la peor decisión para ella y para mí.

Dado que conozco a Alex adivine cuando iba a correrse, y no parecía que
fuera a avisarla. Cerró los ojos y descargó su leche en la boca de mi
amiga. Estaba claro que el sexo con su novia no era muy abundante porque
su corrida fue enorme. Inés tragó parte pero estaba demasiado asque-
ada para tragarlo todo y derramó algo sobre la cama. Yo sabía que esto
no le gustaba nada a Alex. Mi autocontrol me hizo quedarme quieto cuando
Inés recibió un revés fortísimo en su cara. Alex ordenaba que le
limpiara el semen que le quedaba en el glande pero ella aunque hubiera
querido lloraba demasiado como para hacerlo; entonces llegaron otras dos
bofetadas, a todo esto Jose no paraba, pero supongo que el culo de
Inés ya se había acostumbrado. Jose empezó a gemir y en tres o
cuatro acometidas se corrió en su culo. No sé como pudo sobreponerse y
obedecer a Alex, pero recogió el semen que le quedaba en la polla con
su lengua y vi como lo tragaba. Le lanzó una mirada de sumisión.

- Ahora lo que queda en la sábana – ordenó

- No. – interrumpió Jose. – Que se lo coma, pero la otra puta se lo sirve
con la lengua – dijo dirigiéndose a mí con una sonrisa. Por una milésima
de segundo esperé a que Alex lo considerara una tontería, o que se
fueran ya, o a que mi boca acertara a decir "no" pero nada de eso llegó.
En ese momento ella y yo nos miramos, estaba claro que esto era peor que
todo lo anterior. Pegué una lamida al semen de Alex, cerré los ojos y
le metí la lengua en la boca; fue un momento violento, ella y yo nos
respetábamos y nos apreciábamos, no hubiéramos caído en esa tentación
como habíamos demostrado horas antes. Todo eso se derrumbó en ese momento,
solo con rozarnos las lenguas nos hacíamos daño mutuamente. Repetí el
proceso hasta que acabé con todo el semen, y se me hizo interminable.
Ellos, cansados, ahora querían pasarlo bien de otra manera. Me hicieron
chuparle las tetas, acariciarla todo el cuerpo… Luego tuve que recoger
el semen de Jose de su culo y tragármelo, al menos esta vez el humillado
era yo. Cuando terminé habló Alex:

- Venga, ya casi se terminó. – Casi suspiré y sentí que en el fondo Alex
guardaba algo de dignidad pero ese sentimiento se evaporó en segundos.

- Venga, ahora vais a echar un polvo, que hacéis buena pareja. Y te vas
a correr dentro de ella, hasta la última gota, así igual tenéis un bonito
recuerdo de este día. – Al instante miré a sus ojos buscando una expresión
de broma o algo parecido pero era de lascivia total. De nuevo estaban
los dos empalmados. – Eso sí, puedes estar tranquilo que después no diré
nada de lo tuyo a nadie – Yo le creía pero el precio a pagar por ello era
demasiado. La cogí de la mano levantándola y dirigiéndome hacia la puerta.
No sabia que estaba haciendo pero cualquier sitio era mejor que este. No
sirvió de nada; nada mas alcanzarnos nos pegaron durante un buen rato,
sobre todo a mí. Casi nos arrastraron hasta la cama de nuevo.

Pasó un rato hasta que la adrenalina bajó y se empezó a pasar el dolor
de los golpes. En ese momento me acerqué a ella y la besé en la mejilla
y después en la boca. Pensé que sería brusco como antes pero me devolvió
el beso con naturalidad; besaba muy bien. Los besos pasaron a ser cada
vez más lúbricos. Nos abrazamos y sentí sus pezones sobre mi piel. Yo
no esperaba que pasara esto pero empezamos a olvidarnos totalmente del
entorno y a dedicarnos a nosotros mismos. No se podía decir que lo dis-
frutáramos pero si ellos querían hacernos daño, de esta forma no lo esta-
ban consiguiendo. Me cogió las manos y las puso sobre sus tetas. Más
que nada traté de darle placer estimulando sus pezones. Yo tenía desde
hacia un rato un tímida erección que no conseguía aumentar. Inés
se dio cuenta y me ayudó acariciándomela suavemente.

La situación mejoró mucho cuando se inclinó y empezó a chupármela. Con-
seguía con facilidad metérsela entera en la boca, y por dentro jugaba
con la punta de mi polla dibujando círculos. Por momentos solo me chupaba
el glande y con una mano me masturbaba. Yo acariciaba su pelo y su cara
e iba notando que se relajaba y que este aprieto estaba dejando de serlo.
Después fui yo el que me puse cara a ella y lamí su rajita y su clítoris.
No tenía conocimientos prácticos pero los teóricos me sirvieron.

Mientras,
acariciaba el interior de sus muslos o le introducía uno o dos dedos. Duró
algo menos de tiempo que su mamada. Me puse sobre ella y la besé, apun-
tando hacia su coño con mi polla, y empecé a follarla como teníamos
mandado. Ellos no quitaban ojo de encima por lo que ella fingía no
querer hacer eso, pero veía en sus ojos que se encontraba bien, sentía
que me quería decir eso con la mirada, en ese momento me di cuenta de
lo compenetrados que estábamos. Nos dedicamos a darnos placer mutuamente,
olvidando lo que teníamos alrededor. Durante unos minutos nos amamos.
Era el polvo de nuestras vidas. Ella se puso encima mío y se la introdu-
jo para empezar a subir y bajar con intensidad. Parecía disfrutarlo mucho
más de esta forma. Sin parar de saltar sobre mí se inclinaba y me besaba
o volvía a erguirse. Le encantaba besar y acariciar mi pecho. Yo sentía
un placer enorme ya que en mis anteriores relaciones me había acostumbrado
a recibir y a mamar y no solía recibir este tipo de estimulación en mi
polla.

El momento mágico terminó de golpe cuando me ordenaron darle por
el culo. Fue ella la que tomo la iniciativa, supuse que después de lo
ocurrido ya poco le importaba. Sin embargo yo la volteé poniéndola cara
a mí. Esa posición no me parecía tan humillante para ella, y además a mí
se me daba bien por alguna experiencia con algún chico. La situé en la
posición que quería y la empecé a meter lo más suavemente que pude. El
primer momento fue peor pero luego entró con facilidad.

No se como
conseguí distraerme y que me bajara la erección, con lo que todo fue mucho
más llevadero. Inés dentro de lo que cabe lo estaba soportando bien.
Por suerte noté que me empezaba a venir el orgasmo. La saqué y se
la volví a meter en el coño. De repente Inés empezó a gemir y a moverse
con más intensidad, sentía su vagina contraerse sobre mi polla, y un orgasmo
realmente largo convulsionó su cuerpo por momentos. Esto me estimulaba
aún más hasta que no pude aguantar más y me corrí. Este momento fue
muy duro, me di cuenta de que ellos no se habían corrido dentro de
ella y era yo el que lo estaba haciendo. Llevaba toda la tarde deseando
que no lo hicieran y sin embargo yo lo acababa de hacer abundantemente.

Realmente era una tortura propia de una mente enferma. No me asombré
cuando nos pidieron que les ayudáramos a terminar la paja que se es-
taban haciendo mientras nos miraban. Se corrieron casi a la vez sobre
nuestras bocas y caras y por supuesto antes de tragarlo Inés y
yo tuvimos que compartirlo y mezclarlo en nuestras bocas. Parece que
esto fue suficiente, y sin decir nada se vistieron y no tardaron en
marcharse.

Cogí un pañuelo y limpié su cara de semen así como la mía. Después
unimos nuestros labios y no dejamos de besarnos durante minutos. Con
ese beso nos lo dijimos todo. Yo no sabía si esto podía llegar a al-
guna parte pero estabamos más unidos que nunca. Ya desde esa noche
durmió en mi cama.

 

Resumen del relato:
    Tenían tanta confianza que ella podía ser espectadora en secreto de las experiencias homosexuales de él.

Chantaje adolescente

Chantaje adolescente (3)

Me llamo Raúl y tengo 18 años. Esta historia ocurrió hace ya
4 años, cuando aún estudiaba.

Siempre he sido una persona demasiado adelantado para mi
edad. Con once años me dedicaba a jugar con equipos de electricidad y con trece
ya me entretenía, cuando mi padre me dejaba, a revelar y positivar negativos de
blanco y negro en un laboratorio que él tenía instalado en casa. Debido a mi
soltura con los reveladores y a mi afición, conseguí que papá me dejase manga
ancha para montar mi propio "negocio" con los compañeros y conocidos. Como mis
estudios iban superbien, me dejaba dedicar casi todo mi tiempo libre a revelar
fotografías. Compraba material que empleaba en revelar lo que me daban mis
amigos, y con lo que les cobraba lo reinvertía en mi "negocio". No era para
hacerse rico, pero sacaba algunos ahorrillos para mis vicios. Con catorce años
mi picha tenía ya vida propia, que yo aprovechaba para darle gusto cada vez que
podía, que era muy a menudo, siempre fantaseando con Elena, una chavalita de mi
clase que está superbuena. La muy zorra salía desde hacía unos meses con un pavo
cuatro años mayor que ella que no paraba de hacerle mimos y carantoñas que me
ponían de una mala leche cada vez que los veía tan acaramelados.

Como la Elena, cada día que pasaba estaba más buena, me
propuse hacerle una faena para llevármela al huerto, ya que mis acercamientos
por las buenas siempre habían terminado en un rotundo fracaso y en amenazas con
azuzarme a su novio. Como yo no podía competir con la torre de su novio, opté
por emplear la maña sobre la fuerza y me dispuse a preparar un buen plan que me
llevase a llenarle en coño a la niña, pues sabía de cierto que la putilla ya se
dejaba follar por su novio, aunque siempre con condón, tal y como me confió una
amiga común llamada Gema.

Para este plan contaba con mis conocimientos y experiencia en
fotografía que me servirían mucho para llevar a buen puerto la jugada.

Durante las clases de gimnasia, las chicas se cambiaban en un
cuartillo separado de los chicos, cuartillo además que servía para guardar el
material. Durante varios días, con la escusa de coger balones me dediqué a
estudiar el lugar para realizar mi plan. Además de colchonetas, redes de bolei,
pelotas, un potro, bancos y un plinton, no había nada dónde ocultarse. Durante
varios días mi plan se fué al garete, pero una noche, pensando antes de
dormirme, tuve una excelente idea que me calentó tanto que no tuve más remedio
que meneármela a la salud de la niña.

Al día siguiente cogí mi cámara de fotos, dos carretes y me
dispuse a completar mi plan. Durante la clase anterior a la hora de gimnasia le
dije al profesor que no me encontraba bien y que me iba a casa, por lo que salí
con mis cosas y me dispuse a iniciar la jugada. Con cuidado me fui al cuarto de
material y me metí debajo del plinton, levantando los cajones y procurando que
los agujeros para moverlo quedasen enfocados hacia la zona donde se cambiaban
las chicas. Allí esperé oculto y a oscuras a que sonase el timbre. Los minutos
que faltaban para el cambio de clase, la oscuridad y la situación que me
esperaba me pusieron a cien, y no tuve más remedio que sacarme la polla y darle
unos meneos, sin llegar a correrme, pues quería dejarlo por si tenía mejores
ocasiones para hacerlo.

Se escuchó el timbre y comenzó la espera. Unos segundos
después se encendió la luz y llegaron las chicas. Tras cerrar con pestillo la
puerta comenzaron a desnudarse. Desde dónde estaba pude ver a varias chicas
quitarse la ropa y quedarse en braga y sujetador, así que tras arrimar la cámara
al hueco del cajón comencé a disparar como un loco esperando obtener buenas
fotos. Me centré en Elena después de sacar varias fotos de las otras chicas, la
zorra me daba la espalda, así que saqué las tomas que pude procurando no hacer
mucho ruido y cuando gasté el negativo, y viendo que no iba a obtener nada
mejor, me saqué la polla y fantaseando con la niña me casqué un pajote que me
produjo una corrida que casi me deja sin sentido, lanzando varios chorros de
leche que supongo mancharon las paredes del cajón. Me vestí, seguí mirando y
tras ver a las chicas que se ponían el chandall y salían, me dispuse a hacer lo
mismo. Fui corriendo a casa y me lié a revelar el carrete. Había 24 fotografías,
10 de Elena en casi todas las posturas, con braga y sujetador blancos, medio
vestida y con chandall, era un éxito relativo pues mi idea era sacarla en
pelotas. La verdad es que después de verla en vivo aquellas fotos casi ni me
excitaban, pero para mi plan servirían.

Por la tarde volvimos a clase, y entre clase y clase, Elena
marchó al servicio. Con cuidado entré tras ella y cerré la puerta tras de mí.

-Que coño haces aquí…? me dijo cabreada.

-Quiero que me des tu sujetador… le dije con la boca seca
sin saber su reacción.

-Tu estás gilipollas…vete de aquí o te meto una patada en
los cojones que te mato… contestó.

-Bueno, tu misma, si no me lo quieres dar te lo va a ver todo
el colegio en el tablón… le dije a la vez que sacando de mi bolsillo una foto
se la mostraba.

La muy zorra, cuando reaccionó me la quitó de un tirón y la
vió.

-Que hijo de puta…- acertó a decir.

-Piensatelo, tu verás… le dije y salí de allí como alma que
lleva el diablo.

Volví a mi pupitre a esperar. Comenzó la clase de tecnología
y ella se sentó en su sitio. La profe nos dijo que siguiésemos con el trabajo y
cada uno siguió con lo suyo. Elena miraba hacia adelante y yo la veía cabreada.
Unos minutos después se levantó y se dirigió hacia mi.

-Eres un cabrón, que quieres de mi…- me dijo.

-Sólo quiero tu sujetador. respondí.

-Vale, esta tarde te traeré uno…

-No, quiero el que tienes puesto… le dije.

-Estas tonto o qué… añadió mientras se marchaba a su sitio.

Desde mi pupitre, atrás del todo podía ver toda la clase y la
seguí con la vista hasta que se sentó.

Al rato se levantó, habló algo con la profe y salió del aula.
Unos minutos después volvió dentro y se dirigió hacia mi.

Supuse que traía las tetas al ire porque las vi moviéndose
acompasadamente bajo la camisa.

-Toma…- me dijo ofreciéndome el puño cerrado con disimulo.
Cogí el bulto blanco arrugado que me ofrecía y lo guardé en la cartera.

-Ya estamos en paz…- me dijo.

-Bueno, aún no… todavía me quedan algunas fotos más…- le
dije mientras mostraba la punta de otra del bolsillo de mi camisa.

-Que cojones quieres ahora..-respondió cabreada.

-Suéltate dos botones de la camisa, quiero verte las tetas…
dije excitado.

Como respuesta obtuve el regreso a su sitio.

No tardó mucho en mirar hacia dónde yo estaba, momento que
aproveché para sacar otra foto y hacer como que la enseñaba.

Volvió con rabia la cabeza y miró al frente. Vi sus manos
moverse y al momento se acercó a mi con la camisa algo desabrochada.

Se agachó sobre la mesa y yo miré entre la tela. Sólo pude
ver el nacimiento de sus tetas blancas, pero no observé las aureolas ni los
pezones.

-Suéltate otro…- le dije.

Elena miró a los lados para ver si nos veían y se soltó otro
botón.

Se volvió a agachar y ahora si pude verle los senos. Me llamó
la atención el contraste oscuro de sus aureolas y pezones con el blanco de la
piel.

Al instante se me puso dura. Me recreé mirando los
pezoncillos erectos, y con disimulo acerqué la mano derecha hacia su camisa,
rozando con mis dedos el bultillo que formaba en la camisa. Al principio se
retiró un poco, pero luego se dejó caer y volví a tomar contacto con él.

De un rápido movimiento me sacó la foto del bolsillo, se
abrochó la camisa y volvió a su sitio.

-Se acabó…- me dijo al salir de clase.

-Que te lo crees tú…- Le respondí mientras le enseñaba otra
foto.

-Ahora que quieres, cabrón…-

-Que me la menees; te espero esta tarde a las ocho en la
caseta abandonada del río…-le dije con recochineo.

Allí la esperé. Fue puntual. Llegó vestida con una faldita
corta azul y una camisa beige.

-Venga, quiero terminar con esto cuanto antes…-fue lo único
que dijo al sentarse a mi lado.

-Empieza…-dije.

Me desabrochó la bragueta, me apartó el calzoncillo y cogió
mi polla. Aún establa flacida, pero al contacto con su mano revivió.

Comenzó a agitarla de mala manera, haciéndome daño.

-Tú misma. Si no me corro no hay trato.- le dije como pasando
del tema.

-Júrame que cuando termines me darás todas las fotos y que no
volverás a chantajearme más con ellas…-me dijo.

-Te lo juro…-asentí.

-Se incorporó, me desabrochó el pantalon, bajó un poco el
slip y mojándome la punta con un poco de su saliva comenzó a meneármela
suavemente.

Mi cuerpo comenzó a calentarse, al ver su manecilla subiendo
y bajando por mi rabo, por lo que con cuidado moví mi brazo y con la mano le
agarré una teta.

-Que cojones haces…-me regañó.

-Si no me excito no llego, tu verás…-contesté.

-Vale pero acaba pronto…-

Seguí explorando su teta por encima de la camisa mientras con
la otra mano le acariciaba el muslo.

Ella continuó con la paja, moviendo el pellejo arriba y abajo
con lentitud pero sin parar, haciendo que mis calores se fueran elevando por
momentos.

Ante su asentimiento mi mano desabrochó uno de sus botones y
se coló bajo el sujetador. Ahora podía acariciar su pezón con libertad. Lo
estrujé con suavidad, cambiando del derecho al izquierdo alternativamente
mientras mi otra mano subía por su pierna hasta alcanzar su braga. Con ciudado
introduje los dedos bajo ella hasta alcanzar sus pelillos, hasta plantar toda la
mano en su coño, que sobé con ansias mientras mis huevos se preparaban para
lanzar la leche.

No sé cuanto pudo durar aquello, pero entre el roce de sus
pezones, la humedad de mi dedo entre los labios de su coño y el meneo que me
estaba dando, no pude aguantar más. Sentí una corriente desde el interior de mis
piernas que subiendo por todo mi cuerpo llegó hasta mis huevos. Noté como la
leche comenzaba a fluir, primero lanzando varios chorros que llegaron hasta el
vestido de Elena y después en forma de lava que pringó su mano. Cuando notó el
calor de la leche disminuyó el movimiento pero no paró.

Me quedé sin palabras mientras la veía mirándome a los ojos.
Con ciudado se limpió la mano en la pared y me la guardó dentro del pantalón.

-Toma…- le dije dándole los negativos y el resto de copias
que me quedaban.

-Hasta nunca……cabronazo…- me respondió.

-Gracias por el gusto que me has dado…nos veremos cuando te
dejes follar…-le dije con chulería.

-Ni te lo creas mamón…aquí acabó todo. dijo mientras
abandonaba la casucha con prisa.

Cuando me pude recuperar del pajote, me incorporé y detuve la
videocámara que había estado todo el tiempo oculta grabando la escena. Cuando
llegué a casa y ví la cinta me la volví a cascar.

Durante algunos días ni siquiera nos cruzamos palabra, aunque
yo cada vez que la veía me empalmaba de nuevo.

A la semana, cuando creí que era el momento, dije a Elena que
quería hablar con ella en privado. La cité para la tarde en mi casa, dónde sabía
que no habría nadie en varias horas.

Cuando llegó, mi me miró, puso los brazos en jarra y esperó.

-Quiero que veas una cosa…-le dije mientras ponía en marcha
la cinta. En ella se veía como Elena me desnudaba y comenzaba a pajear mi
polla..

Al ver aquello puso cara de terror y se marchó corriendo de
mi casa.

Al día siguiente durante el recreo se me acercó con disimulo
y me preguntó que qué quería a cambio de la cinta y de mi silencio.

-Quiero metértela un poco…- le dije con chulería.

Se alejó un poco mientras se lo pensaba y al rato volvió a mi
lado.

-Vale…pero sin correrte dentro, y sólo una vez, sin trucos
y luego dejarás de molestarle…respodió a mi oferta.

-Ok…pero además hay algo más…quiero metérsela también a
Gema.-

-Tú estas loco….pídeselo a ella cacho cabrón. A mi no me
metas en líos…

-Ese es el trato chica, o lo tomas o lo dejas…cuando la
tengas en el bote me llamas…Ah, y no tardes mucho, tengo prisa por joderos.
Como lo consigas es cosa tuya, pero no tardes mucho.-dije.

Transcurrió un par de semanas sin novedades. Pero cuando
pensaba que mi plan se iba a la mierda me llamó en el recreo.

-Dice Gema que vale, pero con dos condiciones: una que le des
además dos mil pesetas y dos que no te corras dentro…

-Vale esta tarde a las seis en mi casa…- dije alegre.

-Me sorprendió que Gema aceptase, pues aunque la muy zorra ya
se había acostado con algún que otro chico, no creía que lo hiciese conmigo,
aunque seguro que con las dos mil pelas y la comedura de coco de Elena acabó
cayendo en mi red.

Llegó la hora señalada y ambas chicas llegaron a mi casa.

Las recibí y juntos subimos a mi cuarto.

-Desnudaros…-les ordené.

Ambas comenzaron a quitarse la ropa. Elena se quitó la camisa
y me enseñó el sujetador blanco que traía cubriendo sus pequeñas tetas. Gema,
por su parte se quedó en sujetador, mostrándome sus melones, mucho mayor que los
de su amiga. Ambas se soltaron las faldas quedándose en bragas. Las de Elena
eran blancas con puntilla y las de Gema de flores.

-Enseñarme las tetas…-ordené

Ambas se quitaron la parte superior mostrándome sus pezones.
Los de Elena eran pequeños, rodeados de una aureola oscura también pequeña. Los
de Gema eran mayores, rodeados de una zona mayor que la de su amiga. Cogí una
regla y les medí la aureola. La de Elena medía justo dos centímetros de diámetro
y 4 y medio la de su amiga. Aproveché para pasarles la lengua a ambas.

-Oye tío, que eso no entraba en el lote…- me dijo Gema.

Les bajé a ambas las bragas y comparé sus chochos. El de
Elena estaba menos poblado, aunque el de su amiga me pareció más sabroso por lo
carnoso que lo tenía. Se los toqué a ambas, metiendo un poco el dedo para
cerciorarme de su lubricación.

Tras desnudarme me senté en la cama, cogí a Elena de la
cintura y con mucho cuidado la acerqué a mi vientre para poco a poco meterle la
punta y tras dejar que su coño se acomodase a mí se la clavé toda.

Cuando la cabrona notó que le llegaba al útero, se levantó
casi sin darme tiempo a reaccionar.

-Ya tienes bastante cabrón…, Gema te toca…- musitó entre
dientes.

Ahora fue su amiga quien sin yo decir nada se acopló sobre
mis piernas, cogió mi rabo empapado por los jugos de su amiga y se lo clavó
hasta el fondo cabalgando sobre el varias veces hasta que su amiga le indicó que
lo dejara..

-Escucha tía…-dije a Elena.

-Si no me corro te vas a ir de aquí igual que has
venido…así que es mejor que colaboréis…dije alzando la voz.

-Venga cabrón, pero no se te ocurra correrte dentro de mi ni
de la Gema o te enteras…¿Que hacemos…?.me dijo.

-Poneros de rodillas las dos juntas…-señalé.

Ambas chicas se pusieron de rodilla juntando los culos. Me
acerque a Elena y se la metí con cuidado por detrás.

Empujé y la saqué y metí suavemente mientras contaba en voz
alta hasta ocho, sacándola enseguida y metiéndosela a Gema. Bombeé dentro de
ella suavemente hasta que mis pelos rozaron los suyos contando con cada embolada
hasta llegar de nuevo a ocho.

La saqué y se la metí a Elena. Ahora su conejo estaba más
lubricado y noté menos el roce, empujé mi polla dentro de su coño aprovechando
el gusto que me proporcionaba contando de nuevo hasta ocho.

Se la saqué y se la coloqué a su amiga. Aquello nos iba
gustando a los tres, o al menos así lo creía yo. Cada vez que se la metía a una
chica contaba despacio hasta ocho mientras me inclinaba y les tocaba las tetas
que colgaban por la posición en que estaban.

De nuevo se la metí a Elena hasta juntar sus rizos con los
míos, ahora ya contaba para mi, metiendo y sacando mi polla con más energía que
al principio. Las chicas no decían nada, pero yo notaba sus humedades que
facilitaba mi follada. Me encontraba dentro de Gema cuando noté que me iba a
correr. Una descarga de corriente comenzaba a subir por mis piernas hasta llegar
a mi estómago y de allí a mi polla. Me mordí el labio para no chillar y delatar
mi corrida. Tan pronto como noté que la leche se acercaba, empujé mi nabo hasta
el fondo de Gema dejando que el primer chorro de esperma abandonase mis huevos
llenando el conejo de la niña. Aún dejé que el segundo chorro se vaciase para
sacarla enseguida y clavársela de un golpe a Elena, dónde expulsé el tercer y
cuarto chorro. Dejé que las palpitaciones terminasen antes de sacar un poco la
picha y volver a metérsela para depositar las últimas gotas que salieron.
Disfruté de la relajación de mi miembro dentro de Elena, y lo saqué aún erecto
aunque limpio, pues la leche que quedaba estaba ya dentro de mi amiga.

-Esta bien…-dije.-

-Ya os podeis ir,… me guardaré la corrida para otro
día…-mentí.

-Vámonos…-dijo Elena.

Se vistieron rápidamente y se fueron, no sin antes recoger la
cinta de video que arrojaron a un contenedor según dijeron después.

Creo que nunca se enteraron de que me las follé bien a las
dos, Seguí en la misma clase de ambas, a las que ahora veo con otros ojos, pues
sé que cada una de ellas ha llevado dentro de su coño mi leche y que con sus
cuerpos he disfrutado de una corrida que jamás volveré a tener. Por cierto, aún
guardo la cinta que grabé mientras me las follaba.

RAUL.

 

Resumen del relato:
    Como conseguí follarme a dos amigas a base de chantajes.

Otra noche loca de sexo

Otra noche loca de sexo (1)

Hola que tal, soy Eva de nuevo y les voy a contar a todos otra de mis
aventuras con mi hermano Juan Jesus.

Pero antes, quisiera daros las gracias por la cantidad de gente amigos /as
que me han escrito contandome que les gustaba mis relatos. Pues chicos, chicas
aqui teneis otro y espero seguir contando con vuestras opiniones.

Bien, vamos a lo que interesa ¿verdad…?…mi relato.Esto sucedio hace unos
dias, mi hermano y yo, nos fuimos con una prima al cine y despues de marcha.En
un pub,  mientras mi hermano, jugaba con unas amigas, mi prima y yo fuimos
a ver si nosotras encontrabamos a mi otra prima.Pero, no pudimos encontrarla ya
que se habia ido,  por lo cual, regresamos cada uno a su casa.

Cuando llegamos mi hermano y yo a nuestra casa, vimos que ho habia nadie, nos
fuimos cada uno a su dormitorio y nos pusimos una ropa mas comoda.A
continuacion, vimos una nota en el frigorifico diciendo que nuestros padres,
habian tenido que salir por problemas familiares y que no volverian hasta el dia
siguiente.Asi que cenamos los dos juntos y luego, nos pusimos a ver la
television.

-¿Qué quieres ver, Eva…?

-Pues me da igual …

Comenzo a hacer zapping por las cadenas de la television pero no encontramos
nada,  pero al final, aparecio un pelicula romantica (eso era lo que
parecía).

El como estaba pegadoa a mi, acerco sus labios a mi oreja y me dijo en voz
baja

-No sabes cuánto te amo…

-Yo tambien te quiero…

Nos miramos a los ojos, me acaricio la cara y nos besamos.Fue un beso
realmente muy apasiondo.

Cuando terminamos de besarnos,  miramos la televisión y nos dimos cuenta
de que la película era pornográfica y veíamos cómo se daban una mamada
profesional en la pantalla.Comenzamos a excitarnos los dos y entonces, mi
hermano me puso una de sus manos en mi muslo y me dijo…

-Eva, ¿has visto loque estan haciendo esos…?

-Pues claro, que los veo…¿y que…?

-Pues que habia pensado en que…estamos solos…tu y yo…toda la casa para
nosotros…

-Joder Juanje, ¿quieres que hagamos nosotros ahora mismo eso…?

-No eso no…mucho mejor que eso…todo…

-No se, ahora mismo…

-Si Eva, ademas por fin hoy estamos tranquilos los dos y solos…

-Es verdad…mmm…De acuerdo Juanje, hagamoslo.

Dicho esto, nos abrazamos y nos fundimos en unos besos muy apasionados,
mientras nuestras manos recorrian nuestros cuerpos

Empezó a besarme y fue bajando poco a poco. Yo estaba muy excitada por lo
que,  cuando llegó a mi pecho,  mi respiración se entrecortó, 
mientras yo acariciaba su espalda. Se levantó un momento y me dijo:

-Eva, vamonos al dormitorio

-No Juanje, para que perder tiempo, Hagamos el amor,  aquí mismo…-dije
yo

Entonces, se apartó un poco de mí y comenzó a desabrocharme la blusa, 
mientras yo iba sacándole su camisa. Terminó de sacársela él mismo y desabrochó
mi sostén…

-Guauu Eva…mmm…como me gustan tus tetas.

-Pues son todas tuyas…Juanje…

Yo me sente sobre él haciendo que chupara mis senos,  los mordía
suavemente mientras yo gemía y me movía sobre él,  sintiendo cómo su verga
ya había crecido. Mientras él me chupaba, meti la mano yo fuí desabrochando su
pantalón.Se la metí por dentro del mismo y sentí que estaba muy caliente, 
la agarré con mis manos y él empezó a gemir.

-MMM…que calentita la tienes…hermanito…

-Si hermanita…mmm…manoseamelaaa…

Nos pusimos de pie los dos Cuando,  al fin,  logré quitárselo, 
pude ver aquel pene grande y muy erecto. Ahí estaba,  desnudo
completamente. Me quedé parada,  con el pecho desnudo,  y se sentó
debajo de mí,  metiendo sus manos en mi falda,  acariando mi trasero.

Bajó mi falda junto con mis bragas de una sóla vez,  quedando yo desnuda
totalmente. Se levantó un poco y se dió cuenta de lo mojada que yo estaba, 
sacó su lengua y la pasó por mis virginales labios,  lo que hizo que yo
lanzara un gemido muy fuerte…

-Asi Juanje…mmm…chupamelooo…

Me sentó en el sofá con las piernas abiertas,  metió su lengua en mi
vagina haciéndome gritar de placer, así lo hizo durante unos minutos.

Cada vez con más fuerza,  metía y sacaba su lengua de mí.Despues, de
chuparmelo un rato, se levanto, se puso enfrente de mi con lo cual, su pene
quedaba en dirección a mi boca y dijo…

-Anda Eva, trabajamela un poco

-Si…ahora mismo

Claro, no pude resistir la tentación de mamarlo y lo acaricié en la puntita, 
mientras él me decía

-Más,  así,  así…mmm…

Quise que gritara como yo. Metí su pene completo en mi boca y gritó.

-Siii…asi…mmm…asiii…oouuhh…

Empecé a mamárselo más a prisa y sentí como al rato de chuparselo, se venía
en mi boca,  por lo que hice que se sentara en el sofá.

-Evaaa…aaauuuhhh…me corrooo…

Así lo tuve,  desnudo y con el pene erecto completamente dentro de mi
boca, hasta que se corrio por completo.

Despues, me tomó de las manos y me sentó sobre él.Mientras nos besabamos y
nos acariciabamos, senti como su verga se ponia nuevamente muy dura.Asi que
mientras lo besaba, se la coji, la apunte a mi vagina y me la introduci por
completo, los dos al momento suspiramos de gusto…

-Evaaa…aaahhh…

-Juanjeee…ooouuuhhh…asi…

Su pene es muy grande y me hizo daño de nuevo,  pero es el dolor más
rico de todo el mundo,  y me excité mucho más al ver cómo cerraba los ojos
mientras me sentaba sobre él…

Cuando ya estaba casi todo dentro de mí,  me tomó de las nalgas y me dió
un empujón hasta la raíz,  por lo que gritamos los dos llenos de placer.
Nos quedamos así un momento hasta que de pronto me agarró de las caderas y me
levantó. Empecé a moverme tambien,  primero lento pero luego fue más
rápido,  más fuerte,  por lo que tuve un violento orgasmo…

-Asi Juanje…ooouuhhh…metemela asiii…

-Eva…mi amor…que deliciosa eres…aaahhh…

Sentí que me desgarraba pero yo seguía saltando,  cabalgando.Gritaba
desesperada y el también. Ya casi no podía resistir,  así que él me cargó y
me puso debajo. Me embistió como una bestia y me vine una vez más. Era realmente
delicioso lo que estaba sintiendo. Yo ya no podía más,  ya nos veníamos
juntos,  pero antes de eso me dijo…

-Anda Eva, ponte a 4 patas…

Me puse y note como su verga se introducia por completo nuevamente dentro de
mi cueva.Me agarro por las tetas y comenzo a embestirme de nuevo.Al rato la saco
y de pronto,  sentí cómo aquel tronco me penetraba por el ano…

-AAAHHH…JUANJEEE…

Mis gritos eran desgarradores pero después de unos empujones me sentí en la
gloria.í‰l seguía empujando más fuerte y gritaba conmigo…

-¿Te gusta eh…?

-Siii…aaauuuhhh…muchooo…

Ya no pudimos aguantar más. Me puso nuevamente debajo de él y me embistió
desesperadamente, fue muy rápido.A continuacion la saco, se la masturbe un poco
y se corrio.Su leche me lleno mis tetas, mi cara, mi pubis…en fi, todo mi
cuerpo.

Despues, el se tumbo en el sofa y yo me tumbe encima de el mientras
hablabamos.

-¿Te ha gustado, Eva…?

-Si Juanje, muchisimo…ya sabes que me encanta hacerlo contigo

-A sido magnifico volver a hacerlo de nuevo.

-Si, es verdad.Por fin hoy estabamos solos de nuevo.

Bueno, despues nos fuimos al dormitorio y nos quedamos profundamente dormidos
despues, de la sexion de sexo que nos habiamos dado.

En fin, aqui teneis otro de mis relatos para que lo disfruteis.Ah, mas
adelante os contare otro pero esta vez mi hermano y yo haremos por primera vez
un trio con una prima nuestra pero, eso sera otra historia……muchos besos a
todos y a todas.

EVA Y JUANJE…( SEXIBOM )….
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Siguen las andanzas sexuales de estos dos hermanos, que cada vez van a más…

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