2011 agosto | Tus Relatos Calientes
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En casa de mi ahijada (I)

En casa de mi ahijada (I) (13)

Mi regreso como
funcionario oficial a reorganizar la asistencia técnica a los agricultores
y reabrir una oficina de esa agreste región montañosa donde como
técnico agrícola había iniciado mi profesión hacía
diez años, me produjo una sensación de nostalgia porque podría
contactar a viejos conocidos y los compadres que dejé.

Llegué
a la supuesta sede y sólo encontré un ruinoso caserón abandonado,
con puertas y techos perforados, donde los perros y otros animales del lugar entraban
y salían, cierto que estaba previsto que una pequeña inversión
en adecuación, pero lo que encontré era inhabitable, sobre todo
la que debería ser el lugar de habitación del director o sea mi
alcoba, con ventanas rotas y paredes mugrientas.

Me
comuniqué enseguida con la oficina central y autorizaron pagar arriendo
pues debía conseguir un lugar donde vivir alquilado mientras se rehabilitaban
oficinas y mi habitación, por lo que me fui a pedir asesoría a donde
mi comadre Alicia a la cual no veía desde que me trasladaron a la capital
y a la que sólo llamaba anualmente para Navidad o para enviarle algún
aporte para la educación de mi ahijada, esto desde de la muerte de su esposo,
mi amigo y compadre José hacía unos cinco años por un accidente
de carretera y además quería aprovechar entregar unos regalos para
Alicia y sus hijas, Aída, y sobre todo para mi ahijada Lucia a quien no
veía desde esa época donde la dejé de unos seis años
hoy tendría 17 años


Al llegar me di cuenta que la situación económica no debía
ser muy solvente, ya que la antes bien cuidada casita tenía las huellas
de la falta de recursos para mantenimiento.

Cuándo
toqué la puerta sólo apareció la cara de mi comadre, la sorpresa
de Alicia fue mayúscula pues no había avisado mi retorno, "Raúl,
¿tú por acá?", tan pronto me vio se echó a mis
brazos y besó mis mejillas, cuando la abracé sentí la presión
de sus grandes globos contra mi pecho, al estar sin sujetador los comprimió
contra mí, seguía siendo la hermosa mujer de pelo negro en cascada,
los ojos intensos que siempre me gustaron enmarcados en unas cejas gruesas y su
cuerpo de mujer madura que a sus 36 años, se notaba firme sobre todo en
su impresionante delantera la cual siempre me llamó la atención,


-"Ingrato, mira que llegar
así sin avisar, las niñas no han llegado, ya que Aída esta
trabajando con el árabe Abedul en la tienda del pueblo y Lucía está
haciéndome unas compras, pero Raúl sigue por favor y me cuentas
el motivo de tu visita."

Pasé
a la pequeña sala detrás de Alicia mirando su generosa cola, su
bata raída por el uso me permitió apreciar que sus nalgas rotundas
cubiertas por unas bragas tradicionales se mantenían bien firmes, sus tetas
se bambolearon al caminar y cuando giró aprecié sus pezones a través
de la tela, mi comadre se conservaba bien y al notar que yo miraba sus grandes
rosetas se colocó las manos en los pechos.

-"Perdón
por mi facha pero estaba haciendo limpieza en este vestido viejo y no esperaba
visita."
-"Tranquila, sabes que somos como de la familia y entiendo
que estás en tus labores. Además te conservas bien".
-"Gracias,
pero desde la muerte de José las cosas se han complicado, y con algunos
trabajos míos y el empleo de Aída sobrevivimos apenas, las niñas
están de lo más grandes y lindas, no porque sean mis hijas, Aída
es muy bonita, alegre y descomplicada, imagínate que su aspiración
es llegar a ser modelo, Lucia es la intelectual de la familia, es muy seria y
le ha ido muy bien en sus estudios, pero cuéntame qué te trae por
este pueblo tan lejano."
-"Bueno, después de mi divorcio acepté
cambiar de aires y debo abrir una oficina de asistencia técnica agropecuaria
acá, pero por ahora de conseguir un lugar en arriendo mientras reparamos
las oficinas que son un asco".
Me contestó -"En este pueblo
sólo hay una posada, así que espéreme me baño y me
visto para acompañarte y recomendarte con Doña Luz, la dueña
del lugar, quédate un momento sentado en la sala que no me demoro".

Entró
a la alcoba que sólo tenía en la puerta que daba a la sala un transparente
velo por cortina, vi atravesar a mi comadre hacia el baño de la alcoba,
curiosamente una vieja foto mía con mi difunto compadre adornaba la sala
y para matar la espera me levanté a tomar una vieja revista mientras oía
abrirse la ducha, cuando crucé la sala y sin querer miré hacia la
alcoba, con sorpresa observé que el baño no tenía puerta…
Mi comadre estaba de espaldas desnuda con su abundante y redondo trasero dirigido
en mi dirección, sus voluminosas nalgas tenían una ligera presencia
de celulitis pero muy llamativas, ¡¡¡para jabonarse las rodillas
se agachó!!!… desde mi posición alcancé a ver cómo
se abrían sus nalgas y entre sus muslos ligeramente abiertos una respetable
mata de pelos se dejó ver al fondo, al momento me asusté porque
podía ser sorprendido mirándola y me retiré, pero pensé
si ella no se cuidaba para que no la vean, menos lo iba hacer yo, así que
regresé y aparté el velo que me impedía una nítida
visión, Alicia seguía en igual posición lavándose
el cabello y ahora sí aprecié el impresionante culo a sólo
tres metros, de los gruesos labios de su vulva colgaban unos pendejos negros y
largos goteando el agua. Fue una visión de un minuto, tiempo más
que suficiente para que mi verga se pusiera como un riel, quería mirar
sus tetas pero ella tendría que estar de frente, así que se me ocurrió
hacerme el encontradizo, tan pronto cerró la ducha hice el simulacro de
pasar enfrente de la puerta de la alcoba, efectivamente en ese momento mi comadre
tomaba la toalla de frente, sus grandes y aun firmes tetas resaltaban en el cuadro
con grandes rosetas oscuras, así como su tupido y brillante coño
negro, tan pronto me vio se cubrió con la toalla y yo me retiré
con cara de sorpresa de nuevo a mi silla.

Al
rato salió Alicia y me dice, "Qué pena compadre que me vio
toda desnuda, pero fue mi culpa por no advertirle que no hay puerta en el baño
desde hace un año que se cayó, pero como somos todas mujeres no
nos preocupamos en volverla a colocar y tampoco ha habido plata con qué,
pero sobre todo con este cuerpo tan descuidado que lo tengo".
-"No
se preocupe comadre que no es la primera mujer que veo desnuda y espero que no
sea la última, pero no estoy de acuerdo con Ud. tiene un bonito cuerpo,
ya quisieran muchas tener los senos suyos tan bien presentados."
-"Le
agradezco sus comentarios, claro que lo que más cuido son mis senos, sin
embargo ya no están tan paradas como antes, pero bueno compadre vamos a
llevarlo a su hospedaje, claro que si antes te quieres duchar, puedes usar el
baño".
-"Sabes que es buena idea después de tantas
horas de viaje."

Seguí
a la alcoba y me desnudé comencé a ducharme, sentí pasar
a mi comadre enfrente del baño seguramente observándome, pero cuando
cerré la ducha ella estaba en la puerta, mirándome como si nada.
Me las di de sorprendido, pero Alicia sonriendo me dijo:

-"Toma
esta toalla limpia y seca, que la otra está mojada. Y como dices, no eres
el primero que veo desnudo ni espero que seas el último."

Mi
verga reaccionó al momento e inició un lento ascenso.
Alicia
miraba mi polla sin disimulo y sólo dijo señalando una cicatriz
en mi muslo, ceca a la ingle:

-"Qué
te pasó ahí."
-"Hace como tres años en un accidente
de autos una lata me cortó".

Ella
sonriendo dijo, -"Menos mal que la lata no bajó 10 centímetros,
hubiera dañado una buena pieza". Refiriéndose a mi picha que
estaba medio parada.

Retiré
mi prepucio que cubre completamente la cabeza y descubrí mi glande rojo
y brillante delante de ella y lo sequé, ya tenía la verga completamente
parada.

-"Tienes bastante piel,
así se ven mejor". Fue su comentario y salió con una sonrisa
en los labios.

Me terminé
de vestir y salimos en mi campero hacia el hotelito, llegamos a la casa de Doña
Luz y mi comadre habló con ella, pero llegó con la noticia que las
dos alcobas disponibles estaban ocupadas por unos viajantes todo el mes así
que regresamos sin solución.

-"Raúl,
acá no otro hotel, pero se me ocurre que te tocaría pagar un alquiler
de una casa entera y siendo tú de nuestra entera confianza, te podemos
organizar una cama mientras arreglas tus oficinas, es más barato y de paso
es un ingreso para la familia que de verdad necesitamos, eso si no te incomoda
vivir entre tres mujeres solas."
-"Te agradezco mucho, a mí
no me incomoda y lo acepto pero no sé cómo nos acomodamos, porque
sólo veo las dos alcobas de siempre, y no quiero incomodarlas en su intimidad".
-"No
te preocupes, respondió – Ahora que vengan las niñas miramos cómo
podemos acomodarnos, cambiaremos un poco las costumbres, ya que por ser solas
nosotras a veces no cuidamos la forma de vestir, sobre todo Aída que es
muy liberada a pesar que en este sitio normalmente somos muy recatadas con los
extraños, pero tú no eres un extraño, tanto que te tienen
como un tío, mira si no fuera por tu ayuda Lucía no podría
estudiar y tus envíos de Navidad seguramente no tendríamos regalos
en esa época, por eso aunque no te ven hace tanto, las niñas te
tienen gran estima y yo también por supuesto".

Seguimos
hablando y poniéndonos al día con las últimas incidencias
de la familia y los amigos comunes. Al anochecer apareció Aída,
la hija menor, cabello castaño y una boca de gruesos labios, alta y gruesa
de caderas, con cintura estrecha y unas pantorrillas torneadas que su larga falda
apenas dejaba ver, no podía creer que ese monumento fuera la niñita
que dejé, me reconoció al momento supongo por la foto de la sala,
me abrazó y su olor a mujer del campo me invadió, sentí unos
muslos gruesos juntarse a los míos y sin querer los pubis coincidieron,
no sé por qué sentí un bulto prominente contra el mío,
-Tiene la regla, – pensé.

-"Qué
lindo que vengas a visitarnos, nosotras te recordamos mucho", Dijo Aída.
Alicia
intervino, – "Realmente no vino de visita, Raúl trabajará acá
en el pueblo y por lo pronto se quedará con nosotras porque la posada está
llena."

Al momento apareció
Lucia, trigueña con cabello negro, usaba unos lentes de aro metálico
que le daban un toque intelectual, pero cuando bajé un poco la vista aprecié
un pecho desproporcionado para su edad, a pesar del uniforme escolar que traía
se notaban los genes maternos, me miró tratando de recordar.

-"No
me reconoces, soy tu padrino", dije.

Al
instante una magnifica sonrisa apareció me brincó al cuello y la
levanté del suelo, los abundantes pechos se me pegaron y me besó
las mejillas.

-"Padrino, pensé
que nos habías olvidado, tanto tiempo sin verte, yo te hacía como
un viejito."
Alicia intervino, -"Pues tu padrino no es ningún
viejito, está muy bien conservado, seguro que las mujeres del pueblo van
a tratar de pescarlo ahora que va a trabajar acá y sepan que es soltero,
pero como les decía, el compadre va a vivir con nosotras un tiempo, así
que vamos a tratarlo bien, por lo pronto creo que Lucia por ser la ahijada le
cederá a su padrino la cama y dormirá en la cama doble conmigo,
Aída seguirá en su cama en el mismo cuarto con Raúl mientras
tanto, recuerden que es como del familia, pero Aída tendrás que
usar bata, es que esta niña se le da por dormir desnuda, bueno Raúl
si quieres pasa a acostarte que debes estar cansado, yo saldré temprano
en la mañana con Lucia a su escuela así que Aída te hará
el desayuno, de todos modos Aída se irá mañana donde mi hermana
a acompañarla por que su esposo viaja a la capital ".
-"Bueno,
agradezco su hospitalidad, pero no quiero interferir con sus costumbres, yo soy
el que debo acostumbrarme a las suyas, así que sigan haciendo sus cosas
como si yo no hubiera llegado."

Se
había hecho de noche y comencé a deshacer maletas, saqué
los regalos, una bata de dormir para mi comadre Alicia, unos jeans para Aída
y una blusa bordada para mi ahijada Lucia, se los entregué confiando en
que las tallas fueran correctas.

Alicia
y Lucia se retiraron a dormir y prudentemente esperé a que Aída
se cambiara de ropa para dormir y se acostara, sobre todo porque dado que vivo
solo no uso pijama y acostumbro a dormir desnudo, leí unas notas y cuando
calculé que ya se había dormido, entré al cuarto, mi joven
vecina acostada de lado tenía la almohada sobre la cara y su bata levantada
en un lado mostraba parte de las nalgas ¡¡¡sin pantys!!!,…
sus ancas de piel tersa a la luz que entraba por la ventana me provocó
acariciarla, pero más pudo el temor de abusar de mis anfitriones en la
primera noche, pero la polla se me inflamó, me desnudé sin encender
la luz, cuando terminó de bajarme el slip la picha saltó erguida
y caminé a colocar la ropa asumiendo que estaba dormida, en eso Aída
giró la cabeza y los ojos quedaron en frente de la picha semierecta y me
susurró:

-"¿A
ti también te gusta dormir desnudo?.

Sorprendido
me tapé la verga y rápido me metí bajo las sabanas, –

"Perdona
pensé que dormías, pero no traje y no uso pijama", también
susurré.
-"No te preocupes que a mí también me gusta
estar desnuda, pero ya oíste a mami.", dijo en voz apenas audible.
-
"Por mí puedes dormir como gustes, recuerda que somos como de la familia",
dije entre dientes.

Me dormí
pensando en que ojalá Aída no comentara nada
Cuándo me
desperté y abrí los ojos, Aída arreglaba su cama de espaldas
a mí, cubierta por su corta bata y seguía sin nada debajo, se alcanzaba
haber el inicio de sus nalgas, ubiqué mi línea de visión
y sus nalgas a dos metros me entregaron la imagen de su raja, que cuando dio un
paso lateral abrió la unión de sus gruesos muslos, ¡caramba!..
esa niña nunca se había depilado a juzgar por la maraña de
pelos que me mostraba en medio de las piernas, incluso su raja trasera dejaba
escapar unos pelos negros, la verga se me levantó al instante. Aída
no sintió que desperté por lo que siguió en su labor, dejándome
ver la raja de su culo, se agachó, ahora su chocho peludo me quedó
enfrente como un erizo, me lo estaba mostrando tan cerca que si estiraba el brazo
lo podía tocar.

-"Buenos
días Aída, qué bonitas piernas tienes", fue mi comentario.

Se
levanto rápidamente sorprendida intuyendo que había logrado ver
algo más, -"Buenos días, qué susto, ¿Estabas
despierto?". Y sorprendida se giró sentándose en la cama. La
imité sentándome yo también en la cama, tapándome
con la sabana.

-"Claro y hace
rato estoy mirando a una futura modelo que tiene unas lindas pantorrillas, pero
tus muslos son algo gruesos. Claro que no he visto bien tu figura, ni cómo
luces caminando.". Dije tratando de dar un giro a la situación.
-"Aunque
no creas sé algo de caminar, porque me fijo en la TV cómo lo hacen,
déjame y te lo demuestro."

Se
levantó e inició un supuesto desfile, con cierta gracia movía
sus poderosas caderas, al final dio un giro que levantó el ruedo de su
bata, fugazmente volví a ver sus nalgas."

"Te
ves bien pero acércate y déjame ver tus muslos, levanta un poco
tu bata."
-"Bueno pero te advierto que no tengo ropa interior"

Yo
seguía sentado en la cama y se colocó a mi lado, subió el
borde de la bata, sus muslos gruesos y firmes quedaron descubiertos, la punta
del velludo vértice de la "V" de su chucha se alcanzó
a ver.
Coloqué mi mano en su muslo y sobé su juvenil piel, con
una suave pelusa negra que contrastaba con su tono blanco de piel.

-"
Parece que tienes un cuerpo bien formado".
-"¿Quieres ver
el resto, puedo desfilarte sin la bata si quieres?". Me dijo Aida.
-"Si
crees que es seguro. Es que eres tan joven y me puedo meter en problemas, ¿qué
tal que regrese tu madre y te encuentra sin ropa?"
-"No te preocupes
que estamos solos por largo rato, salió con Lucia y se van a demorar, oye,
tu también tienes un buen cuerpo anoche lo alcancé a ver. ¿sigues
desnudo?".
-"Realmente siempre duermo así, ni siquiera tengo
pijama"
Me contestó. -" Anoche alcance a ver algo grande y
bonito, ¿cómo amaneció hoy?".
-"De muy buen
ánimo, porque ahora después de ver ese trasero tuyo está
muy estirado".
-" Si me dejas ver tu cuerpo, te dejo que veas el
mío".
-"Me parece justo, si me quieres ver desnudo estoy de
acuerdo, pero prepárate porque la tengo algo parada".

Me
levanté y al ponerme de pie la sabana cayó al piso descubriendo
mis 18 cm de gruesa verga bien templada.

-"Qué
linda pichota tienes…digo pene, Raúl y eso que sólo esta algo
parada, es más larga y gruesa que la de…..", se interrumpió
Aída.
-"Ahora te toca a ti, mostrarme cómo se ve una futura
modelo desfilando desnuda, así que permíteme y te saco esa bata".

Con
la polla templada me acerqué y subí su bata, arrimando mi cuerpo
con toda intención hasta que la punta de la verga, se colocó entre
sus piernas y con la punta de la picha toqué los pelos, enseguida me retiré
para apreciarla, ¡Qué caderas por Dios, amplias y un exagerado monte
de Venus densamente poblado de hebras negras que se encrespaban sobre sí!.
Los senos medianos, con pezones rosados pequeños y puntudos. ¡Toda
una hembrota!.

Caminó moviendo graciosa y coquetamente sus firmes
ancas, para luego regresar a mí sonriendo.

-"¿Cómo
me ves?, me dicen que tengo bonitas nalgas."
-"Ven y lo compruebo,
pero tu chocha se ve mejor":

La
esperé de pie, se acercó y mirándome descaradamente a los
ojos juntó su desnudo cuerpo a mí y agarré sus glúteos,
estaban duros, Aída pegó su cuerpo al mío, bajé una
mano a su chocho, era un promontorio carnoso tapizado de hebras suaves, separé
los pelos y deslicé un dedo en su raja, toqué su botoncito, ya estaba
tan húmeda que mi dedo sintió la baba espesa que despedía,
Aída abrió sus piernas invitándome a acariciarla así
que introduje mi dedo y lo clavé suavemente hasta la última falange,
rotándolo en su interior. Besé su boca y bajé a sus pezones
mordisqueé sus puntas rígidas. Puso una mano sobre mi tranca endurecida
palpándola y apretando la cabeza, e inició una suave paja.

-"Raúl
tienes una verga suave pero dura, me gusta."
- "Oye ¿con la
verga de quien comparaste la mía? Yo creo que conoces otras porque tienes
el chocho abierto".
-"Claro que ya me he metido otras y muchas veces,
es que soy algo caliente, así que no te preocupes por mi virginidad, porque
tengo ganas de sentarme sobre tu tranca."

Me
senté en la cama y Aída se ubicó a horcajadas sobre mi garrote,
tomó mi picha con la mano y con la cabeza despejó los largos pendejos,
el jugo vaginal lubricó el glande que separó los labios y fue entrando
suavemente en su empapada raja, se tragó la mitad de una, en un segundo
envión se la clavó hasta que quedó ensartada del todo con
mis huevos tocando su ano y comenzó a realizar círculos con su coño
sobre la tranca que acababa de tragarse, mi linda nena era toda una maestra en
el arte del culeo. Dada la abundancia de vellos en su chucha mi palo prácticamente
no se veía, sólo sentía las contracciones de su vagina.

-"Sabes
que anoche que te vi desnudándote y cuando vi tu verga la comparé
con las que ya conozco bien, es igual a la de mi primer novio pero más
larga, pero más gruesa y corta que la de Abdul mi patrón, a quien
me estoy culiando últimamente tiene una picha larguísima pero delgada,
creo que necesitaba un cambio, es que soy muy arrecha pero ahora quiero que te
aproveches de mí y yo de ti, así que dame verga que es lo que me
gusta, tengo que reconocerlo y no me apena decirlo, me encanta la picha."

Oír
esa declaración de alguien tan joven y de una supuesta formación
conservadora me extrañó, pero yo no estaba en plan de moralizar
a nadie y menos teniéndole a la niña la verga metida hasta el fondo,
así que me dediqué a bombear en su vulva mojada, comenzó
a gemir, empalada hasta las pelotas, se abrazó a mi cuello acelerando sus
golpes de chocha contra mis bolas. Rotaba sus caderas dándose gusto sin
sacar casi nada la tranca que la invadía.

En
mi oído y con voz ronca la oí decir -"Quiero venirme yaaaa,…estoy
tan arrecha…dame tu leche ahoraaaaa… me vengoooooo…dame lecheeeee…"

La
complací porque no aguanté más, un chorro espeso y caliente
y repetido se vomitó en su hoyo, lo sintió porque se apretó
a mi cuello y buscó mi boca donde introdujo su lengua, se levantó
sacándose el invasor palo y tan apareció mi verga goteante se agachó
la introdujo en su boca limpiándome la leche con su lengua y separándose
me dice sonriendo:

-"Para ser
el primer día, ya nos hemos conocido bastante, así que me voy a
vestir y espero lo repitamos. Te compensaré con un buen desayuno por haberme
dado esos tan buenos días".


Me tocó salir a conseguir un maestro de obras e instruirlo para que reparara
las maltrechas oficinas y ordenar los materiales requeridos me tomó todo
el día, pero debía iniciar un censo de fincas que se inscribieran
en un programa de subsidios a pequeños agricultores y estaba sobre el tiempo,
llamé por teléfono a la oficina central a reportarme y le consulté
a mi jefe y amigo José cómo avanzar en el trabajo me recomendó
contratar un ayudante-secretario para que me acompañara y llenara los formatos.
En eso recordé que la ropa interior de mis anfitrionas estaban en mal estado
y aproveché para pedirle el favor que me comprara y enviara 3 juegos surtidos
de brasieres y pantys, como agradecimiento por las atenciones.

En
la noche llegué cansado y sudoroso, encontrando la casa sola, entré
y me desvestí, decidí ducharme, me lavé el cabello con champú
y me bañé rápido dado que no había puerta y cuando
me secaba me pareció oír que la puerta de la sala se cerraba, salí
desnudo hasta la sala tapando mi verga con la toalla, no había nadie pero
extrañamente el morral de Lucia estaba sobre la mesa, me coloqué
la toalla en la cintura, al minuto la puerta se abrió y apareció
mi ahijada.

-"Hola padrino,
está todo fresquito, ¿Te estabas bañando?, Es que hace un
calor tremendo". Me dijo y me besó en la mejilla.

Pasé
a mi cuarto a cambiarme pero me quede pensativo acerca del morral, ya que estaba
seguro de no haberlo visto cuando llegué, terminé de vestirme con
camiseta y una pantaloneta de fútbol, pero me quedó la impresión
que Lucia tenía rato de haber llegado desde cuando me duchaba.

-"Padrino
te conservas muy bien, tienes un cuerpo de jovencito, tan velludito, debes haber
dejado muchas novias en la capital, pero no te preocupes que acá las hay
mejores, por ejemplo, ¿no te gusta mi mami?, Ella está solita, en
confianza te comento que hoy me dijo que estás muy bueno, yo creo que hacen
buena pareja".

La confidencia
me extrañó porque dado el compadrazgo y a pesar de lo atractiva
de mi comadre, no la había visto con ojos de deseo, bueno hasta esa mañana,
que la vi en cueros bañándose.

-"Lucia,
yo no vine a buscar novia, sólo a trabajar, no niego que Alicia es muy
atractiva, pero después de mi divorcio no quiero repetir la experiencia,
así que no te hagas el Cupido".

Al
momento llegó Alicia, y cargando una bolsa de mangos, que sabía
me gustaban, -" Raúl apenas vi los mangos me acordé de ti,
cuéntame cómo te fue con los albañiles, pero déjame
me baño y me cambio y ya conversamos".

Cuando
Alicia entró al cuarto, una sonrisa le cruzó la cara de Lucía,
en voz baja dijo, -"Si ves que mi mami es un amor, pórtate bien con
ella, porfa, los dejo solos".
-"Chao mamá, me voy a la plaza
a charlar y me demoro", dijo saliendo puerta afuera enfatizando el "me
demoro" y sin darme tiempo a reaccionar. Creo que madre e hija se habían
puesto de acuerdo o Lucia aprovechaba para facilitar algo entre su madre y yo,
porque al momento la ducha se sintió caer, sólo fue asomarme a la
alcoba y ahí estaba desnuda en el marco de la puerta del baño mi
comadre de espaldas con su amplio culo y sus bien formadas piernas un poco abiertas
dejando que agua corriera por su cuerpo, entraba por la raja del culo y seguía
recorriendo hacia el chocho. No había tomado ninguna precaución
para que no viera. La picha se dilató al tope. Decidí que una hembra
así no se podía despreciar y decidí disfrutar del espectáculo
desde la sala. Alicia volteó y me miró admirándola, yo hice
como si sólo pasaba por la puerta.

Algo
turbado y para no ser tan directo en mis miradas sólo dije, -"Alicia
tengo un buen champú, ¿no deseas lavarte el cabello?".
-"Bueno
si me lo prestas te lo agradezco, pásamelo por favor."

Busqué
el tarro de champú y llegué hasta la puerta de la alcoba dándole
la espalda, -" Alicia, acá está el champú."

-"Sigue,
total ya me has visto desnuda, una vez más no importa, yo creo que mientras
estés acá tendremos que acostumbrarnos a vernos en pelota con frecuencia",
entré hasta el baño, mirándola en su total desnudez, de frente
sus impresionantes tetas eran eso. ¡¡¡ i m p r e s i o n a n
t es ..!!! , Unas finas venitas surcaban la piel de semejantes globos, rematados
por unas rosetas amplias y unos pezones puntudos, el vientre ligeramente abultado
y su pubis denso y oscuro por los pelos largos que cubrían el abultado
chocho. Bajó la vista y apreció el paquete que impúdicamente
se notaba en mi pantaloneta y que yo no disimulaba en absoluto.

-"Es
más, por qué no me ayudas, pero es mejor que te saques la ropa para
que no se te moje ". La invitación no podía ser más
clara ni más obvia.

Me saqué
la camiseta y bajé la pantaloneta, su ocupante saltó desafiante
y entré a la ducha, tomé el champú mientras Alicia me daba
la espalda, la punta de la verga se colocó entre las masas de sus nalgas,
mientras colocaba en su cabello el producto, mi bella comadre empujó su
culo contra mi verga que se deslizó por la parte inferior de sus nalgas
entre sus piernas, sentí sus pelos cubrir el glande, pero la verga no entró.
Sólo se oía el ruido de agua al caer, había un silencio cómplice
de los hechos que daban, no nos decíamos nada pero todo era evidente, mientras
frotaba su cabellera sentí que tomaba mi verga con la mano y la dirigía
al centro de su vulva, sólo empujé y con la humedad se fue clavando
hasta el fondo, no decíamos nada sólo la metía y la sacaba,
se agachó parando sus nalgas y la enterré toda, puse las manos en
sus caderas y seguí en silencio clavándola y sacándola, me
estaba culiándome a mi comadre sin ninguna conversación previa.

De pronto se sacó mi arma
de su coño y me dijo, -" Enjuágame el pelo y vamos a la cama".

Salimos
y se sentó en la cama mientras yo de pie le apuntaba con mi trozo a la
cara, -" Compadre ese salchichón me lo tengo que comer ahora como
es debido, tengo una arrechera acumulada, espero me entienda pero necesito un
buen polvo".

Me agarró
la picha y le descubrió el glande lentamente por tener mucho prepucio tuvo
que correrlo todo, la cabeza color rojo intenso brillante palpitó por la
arrechera.

Mirándome a los
ojos me dijo, -"Cómo se te ven de marcadas las venas. Te han dicho
que tienes una verga muy bonita, no es que conozca mucho pero ésta me gusta,
¿Me dejas chupártela?
-"Por favor comadre considérala
como si fuera suya, chúpela hasta que quiera."

Sólo
tomé su cara y la dirigí a la tranca que pedía algo de satisfacción.
El trozo entró toda su cabeza en la boca y ella lamió su división
con el tronco, para iniciar una paja-chupada, frotando con la mano y succionando
con la boca mi miembro, mientras me miraba a los ojos pasó la mano a acariciarme
las bolas, su cara reflejaba la excitación que tenia. En un momento recordé
a mi difunto compadre tuve un pequeño sentimiento de culpa y retiré
la verga de la boca.

-"¿Qué
pasa?".
-"Nada, es que me acordé de tu esposo, pero sigue
chupándomela que lo haces rico."
-" Compadre, mi Julio lo
apreciaba tanto que yo sé que Ud. es la persona que él hubiera escogido
para culiarme, en vez de un desconocido."

Abrió
la boca esperando mi glande, tomé la verga, cuando pelé la cabeza
lo introduje entre sus labios y ella lo sorbió con ganas y comenzó
a meterlo y sacarlo de su boca ayudando con su mano, la leche anunció su
aparición, pero quería deleitarme con su chuchota.

-"
Comadre déjeme metérsela en la chucha, que desde antier que se la
vi, le tengo ganas, la pruebita que me dio en baño me dio más ganas".
-"
Compadre mis huecos son suyos, pero comience por delante".

Se
recostó sobre su espalda y recogió y abrió las piernas, ¡qué
labios tan gruesos y peludos!, Abrió los largos pendejos con sus dedos
y apareció la rosada hendidura, separó los labios y su mojado hoyo
se abrió, me metí entre sus muslos, hacia allí dirigí
mi polla que entró abriendo las paredes vaginales llegando hasta el fondo,
iniciando un delicioso mete y saca que fue subiendo de intensidad, Alicia pasó
sus piernas por mis espaldas restregando sus pelos contra los míos, empezó
a gemir.

-"Así, así
clávame toda tu tranca papito… me tocas el fondo de la concha,…así…asiiii…".
Bajó su mano hasta el coño metió sus dedos alrededor de la
verga. -"Compadre me la tiene enterrada toda, no quedó nada afuera".

Mientras
me apretaba la espalda con sus piernas enlazadas y percibí que llegaba
tenía su orgasmo con espasmos y gemidos,-" ¡Compadrito qué
verga de ricaaaaa!, me Vengooooo!..No sé por qué".

Yo
sentí mi leche acercándose y me dejé ir, tres descargas sucesivas
llenaron su almeja, seguí dándole hasta que el palo se me empezó
a ablandar, no sé por qué pero aprecié que el reflejo de
una sombra se movió en la sala y un suave ruido de puerta me pareció
oír, Alicia se desenganchó de mi trozo y escurriéndole el
semen por los muslos se fue para el baño jalándome por el brazo,
nos bañamos juntos y luego me vestí presuroso saliendo la alcoba,
me senté en la sala y luego salió Alicia a hacerme compañía.

-"Compadre,
gracias por ese polvo, de verdad lo necesitaba, no imaginé comerme su tranca,
está muy buena."
-"Favor que Ud. me hace comadre, porque su
chucha esta muy linda y tan velluda, como me gustan."
-"Eso como
que es de familia, lo digo por mis hermanas que también los tienen bien
velludos. Pero para coños peludos los de mis hijas, sobre todo el de Lucía,
qué niña para tener una chocha grande y velluda".

Estuve
de acuerdo ya que había tenido la oportunidad de comprobar el de Aída.

Nos
sentamos a charlar en la sala, al rato apareció Lucia sonriente mirándome
en cierta forma que no supe interpretar.

-"Hasta
mañana padrino espero que te hayas comido un buen mango", pasando
a la alcoba para dormir solo ya que Aída se había ido donde una
tía.

Me acosté relajado
después de tan buen polvo y me dormí satisfecho.
En la mañana
cuando me levanté ya Alicia había salido y Lucia estaba en una bata
abotonada por delante, se nota que no tenía brasier porque sus globos se
movían, ya me había servido el desayuno y le pregunté,

-"
No me has dicho nada si te gustó la blusa que te traje".
-"Cierto,
no he tenido tiempo, pero ya me la pruebo". Entrando a la alcoba, al momento
salió a la sala sólo con la camisa nueva puesta que a medio muslo
le cubría unos viejos pantys de algodón, sus piernas desnudas eran
largas no muy gruesas pero bien formadas, estaba abrochándose dificultosamente
los botones y comentó:

-"Padrino,
es muy linda pero creo que me quedó un poco pequeña adelante, los
botones no cierran, ayúdame por favor, porque este es mi problema de siempre".
-"Es
que no sabía qué tan desarrollada estabas por delante. Déjame
y te la cierro".

No había
apreciado realmente los pechos de mi ahijada por su diario uniforme escolar, pero
ahora con la blusa a medio abotonar y sin brasier sus grandes tetas no correspondían
a la chica que era, sus anteojos le daban una visión contradictoria entre
niña ingenua y excitante adolescente, traté de tomar sólo
los botones pero no pude por lo abundante de las masas.

-"Déjame
y te recojo un poco los senos".

Agarré
los duros pechos por encima de la camisa, uno con cada mano que apenas cabían
en mi palma y cerré ajustadamente el botón, pero al instante volvió
a soltarse de repente dejando destapados sus senos y a medio cubrir sus juveniles
pezones rosados sobre todo el izquierdo que quedó casi al aire. Mi ahijada
de pronto por mi condición de padrino lo dejó descubierto.

-"Tendremos
que mandarla a arreglar, pero trae el metro para medirte el busto y darle el dato
a la modista".

Trajo un metro
de cinta y con toda calma le desabotoné la camisa la cual se abrió
dejando sus rotundos senos destapados, ella misma abrió la camisa y sus
tetotas quedaron al aire, los pezones saltaban sobre sus grandes rosetas.

Le
dije -" Si te parece mejor quítate la camisa para medirte, no había
notado que tienes los senos tan grandes y bonitos".

Se
la sacó quedando sólo en unos pantys grandes de algodón que
por lo anchos formaban un promontorio extraño en su pubis y cubrían
toda su entrepierna. Levantó los brazos y pasé la cinta alrededor
y medí por la punta de sus pezones que se veían parados, puse un
dedo sobre el derecho al tacto se sentía rígido, observe que sus
axilas estaban velludas con pelos largos ya que en las áreas rurales no
se acostumbra el depilarse, los senos eran redondos y tersos me provocó
agarrárselos y chuparlos pero me contuve, pero rozando sus pezones con
mis dedos al medirla me tocó esconder un poco la erección que comenzó.

-"Son
94 cm, bastante para tu edad pero los tienes muy bonitos".
-"Qué
bien que te gusten, porque en la escuela me tienen acomplejada por lo grandes,
mira cómo se me mueven, me parece que están blandos, tócalos
para que lo notes".

Los agarré
y sentí la firmeza de sus mamas, sopesé sus globos y luego tomé
sus pezones entre los dedos que se pararon endurecidos, seguí sobándolos
con la total aceptación de Lucia.

-"Nena
tienes unos senos preciosos, nada blandos y mira cómo tienes de duras tus
puntas, oye no tienes que comentarle a tu mamá que te medí el busto.
Aprovechemos ahora para tomarte la medida de caderas por si tengo que comprarte
jeans."
-"Padrino ¿quieres que me quite los calzones, para
medirme?"
-"No por encima te la tomo", apenas lo dije me arrepentí,
pero debía respetar a mi ahijada.

Claro
que me agaché y pude apreciar el gran bulto en su entrepierna y como si
fuera la forma normal pasé la cinta sobre su vulva colocando el dorso de
la mano sobre su monte de Venus y sentí un suave pero abultado cojín
en el vértice. Unos tímidos y largos pelos asomaban por el lado
del panty.

-" Son 92 cm. Tienes
buena cadera. Bueno me voy a bañar porque debo salir, así que mientras
ponemos la puerta, es mejor que salgas".
-"Padrino yo te guardaré
los secretos que quieras, si quieres puedes bañarte delante de mí
que yo no digo nada, fíjate que estoy delante de ti sólo en panty
tu ya me viste los senos, yo también puedo verte desnudo".
-"Por
mí no hay problema y no es que te tenga pena pero es mejor que salgas un
momento al patio, no sea que llegue tu madre, y me vea bañándome
en pelota delante de ti, Ok".

Salió
de mala gana poniéndose una toalla encima, me desnudé y entré
a la ducha, cuando me jabonaba pude apreciar que se movía el velo que estaba
en la entrada de la alcoba, de reojo pude ver a Lucia asomando su cara, me excitó
que una chica le gustara verme desnudo, me volteé y tomé mi verga
ya parada y la lavé pajeándola por lo que terminó de pararla.
Podía sentir la mirada de mi ahijada clavada en la polla mientras la sobaba.
Pero viendo lo tarde de la hora decidí cancelar mi acto, tan pronto cerré
la ducha oí la puerta del patio cerrarse.

Terminé
de vestirme, y al momento entró Lucia que me miraba con ojos brillantes
y se notaba acalorada, le dejé un dinero para víveres y salí
a seguir en la continuación de los trabajos de reparación, pasé
a reclamar la encomienda de ropa interior y al revisarla, me di cuenta que mi
amigo supuso que era para alguna conquista ya que eran unas pequeñas bragas,
dos tipo bikini y una hilo dental, los puse en el auto y no volví hasta
por la noche a casa, ya las luces estaban apagadas.


Alicia me esperaba en la oscuridad, cuando llegué me abrazó y la
besé en los labios, metió su lengua y jugó con la mía,
al oído me dijo,

-"Me
tienes bien arrecha hace mucho no me comía una picha como la tuya, tengo
que aprovechar tu permanencia, así que vamos a tu cuarto para más
tranquilidad, Aída ya se fue y Lucia esta bien dormida en mi cama, te tengo
un regalo".

Encendí la
lamparilla de la mesa de noche, Alicia se sacó la bata estaba desnuda abajo,
me desnudó y de pie comenzó a lamerme las tetillas, cuando tomé
sus tetas recordé los senos de Lucía, bajé y comencé
a lamer los pezones gruesos, mordí las puntas que se pararon, seguí
bajando y arrodillado llegué a su bosque piloso, lamí sus pendejos
y con la punta de la lengua llegué al clítoris, tan pronto lo lamí
comenzó a restregar sus hebras contra mis labios, chupé sus jugos
que manaban.

Sacando la cara de su
vulva, le dije,-" ¿Y mi regalo?".

Me
dio la espalda y agachándose quedando en cuatro patas y abrió con
sus manos sus rotundas nalgas, y dijo -"¡Búscalo en el centro!".

Un
anillo oscuro y brotado apareció en medio, metí mi cara en su raja
y lamí su ano, tratando de meter la lengua en su recto. Luego metí
un dedo ensalivado y luego otro dedo girándolos. Cuando estimé que
estaba lubricada, me levanté y poniendo la punta de la polla en su anillo
fruncido empujé, se clavó lenta pero sin interrupción hasta
la base del garrote, – "Qué delicioso, me encanta", exclamó
mi comadre, deduje que el difunto había sido un usuario permanente del
esfínter que ahora disfrutaba yo y mi recién amante conservaba su
deleite por ser sodomizada, en ese momento intuí un leve movimiento en
la entrada del cuarto, sólo podía ser Lucia y si quería un
show lo iba a tener, disimulé que la había sentido.

Bajé
la espalda de su madre que apoyó sus manos en la cama y comencé
a bombearla una y otra vez, luego sacando el garrote que dejaba un vacío
en el ano y antes que cerrara, volvía a meterla, la tenue luz de la lámpara
iluminaba la clavada, Lucía seguramente veía cómo el trozo
de carne se zambullía en ese pozo oscuro que era el ano de su mamá
al salir la verga brillaba por los jugos, después pasé a clavarla
en el coño un rato donde mi verga desaparecía en la selva oculta
de su chucha, Alicia empezó a gemir calladamente, aumenté la velocidad
de mi cadera hasta que se vino en un orgasmo ya no tan silencioso pero sabiendo
que Lucía esta despierta y como espectadora no le impedí que gimiera
a su gusto, cumpliendo ya con mi pareja regresé al recto de mi comadre
que impresionó cómo se comía de fácil mi gruesa polla
y mi éxtasis de verme como centro del espectáculo me presionó
la salida de la leche, la primera descarga cayó en los intestinos, pero
sacando mi picha del dilatado agujero, la próxima emisión fue a
la espalda y la última sobre las nalgas de Alicia, Lucia concentrada ante
lo que veía sacó la cabeza para ver mejor y se dio cuenta cómo
bañaba a su madre de semen y rodaba por su culo.

Metí
de nuevo el menguado pene en el culo y quedé con las nalgas de Alicia pegadas
para darle tiempo a Lucia para que regresara a su cama, Alicia se enderezó,
me besó, se despidió y pasó para su cuarto. Me dormí
satisfecho pensando que en ningún hotel por lujoso que fuera incluía
esa atención, pero mis sueños estaban enmarcados en las preciosas
tetas de mi ahijada.

(continuará)

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Resumen del relato:
    Un hombre marcha a una zona rural para trabajar. Allí vivirá con su comadre, recientemente viuda, y ahijadas una experiencia sexual alucinante.

Verónica mi madrastra

Verónica mi madrastra (1)

Desde hace algunos meses había notado que las cosas no andaban bien entre ellos.
A decir verdad, no me molestaba en absoluto la situación, claro que no.
Obviamente nunca estuve de acuerdo con el hecho que mi padre se separara de
mi madre, y mucho menos que a los pocos meses metiera en la casa a otra mujer.
Es cierto, yo preferí quedarme a vivir con él, pero eso fue básicamente
porque pensé en mí y en mi libertad, libertad que nunca podría
tener con mi madre vigilándome y sobreprotegiéndome todo el
tiempo; claro está, también es importante decir que mi madre
jamás habría podido solventar mis gastos con la holgura y desprendimiento
con que lo haría mi padre. En fin, yo escogí esto, lo admito,
por pura conveniencia; además, esto jamás significó desligarme
por completo de mi madre, a quien adoro y adoraré por siempre.

Mi
padre tenía en ese entonces 43 años, siempre ha sido muy cuidadoso
de su apariencia y de su físico, pero tenía un gran problema
-bueno, según yo era un problema- su prioridad siempre fue trabajar
y hacer dinero para que no le falte nada a su familia. Bueno, digamos que
siempre cumplió con su meta, pero sólo en lo que respecta a
lo que se puede comprar. En realidad yo siempre crecí apegado a mi
madre y viéndolo llegar muy tarde -cuando llegaba- o muy cansado. No
recuerdo de mi padre un saludo muy cariñoso, un abrazo prolongado o
simplemente una conversación de padre a hijo; sin embargo, de vez en
cuando me sorprendía con regalos impresionantes que, según yo,
significaban que me quería mucho y que por consiguiente, hacían
que yo también lo quisiera mucho también a él. Por eso es
que si bien lo del divorcio me afectó, en realidad no fue lo que debía
ser. No se me derrumbó el mundo ni mucho menos; simplemente comprendí
que a mis 17 años, mi familia pasaría a formar parte de la estadística
de cientos de miles de hogares destruidos.

Cuando
mi padre me presentó a Verónica le sonreí de mala gana. Jamás
me fijé en ella ni mucho menos le comenté a él qué
me parecía. En mi rol de adolescente rebelde sólo me correspondía
ignorarla y rechazarla por pretender ocupar el lugar de mi madre. Sin embargo,
más tarde comenzaría a ver a aquella mujer de otra manera.

Mi
habitación resultaba estar muy cerca de la que ocupaban mi padre y Verónica,
demasiado cerca, diría yo. En más de una oportunidad pude escuchar
discusiones y reclamos, pero otras veces llegué a escuchar los más
excitantes sonidos, gemidos y gritos de placer provenientes de ambos. Muchas
pajas me eché escuchándolos así y muchas otras imaginando
el cuerpo desnudo de mi madrastra que a partir de dicho maravilloso descubrimiento
me empezó a interesar sobremanera.

Verónica
era una mujer de 36 años. No voy a decirles que era una mujer hermosa
ni mucho menos. Su rostro era más bien tosco, pero sus enormes ojos color
café y los labios gruesos que coronaban su boca algo grande le hacían
tener esa típica apariencia de la mujer que "sabe y le gusta";
ciertamente muy inquietante. De otro lado, su extremada dedicación
por el cuidado de su cuerpo había dado sus frutos. Aunque no acostumbraba
mostrarse en casa en prendas sugestivas, de vez en cuando podía verla
en sus atuendos deportivos de esos que, aún cuando la cubrieran casi
por completo, iban muy pegados al cuerpo dibujando su trabajada firmeza muscular.

Sus
senos no eran grandes, pero sí muy redonditos y firmes, sin embargo, el
verdadero espectáculo eran sus glúteos. Aún cuando usara
pantalones sueltos o vestidos volados, uno podía notar lo duro que
estaba su culo, y siempre, siempre, bien parado. No tenía las caderas
muy amplias, pero verla tan quebradita de perfil era más que suficiente
para que mi imaginación -y mi pene- volara al viento. De vez en cuando
me sentía terrible por desear de esa manera a la mujer de mi padre,
pero se me pasaba rápido.

Pese
a que habían pasado un par de años desde que Verónica se
instaló en casa, yo mantenía la misma actitud de rechazo frente
a ella, una actitud que ciertamente sólo pretendía disimular
lo caliente que me traía mi madrastra y, por qué no decirlo,
evitar que mi sentimiento de culpa aflorara por negarme a asumir que dicha
mujer era "la querida esposa de mi papá".

Como
dije al iniciar este relato, entre calenturas y bajas pasiones por la mujer
de mi padre, había logrado percibir que las cosas no marchaban bien entre
ellos, lo cual sólo tenía una explicación posible: la prioridad
en la vida de mi padre no había cambiado en absoluto y su mujer actual
estaba padeciendo lo mismo que mi propia madre. En más de una oportunidad
escuché a Verónica reclamarle mayor atención a mi padre,
incluso en el campo sexual y, aunque me queda claro que ella siempre se esforzó
por evitar que la mujer del servicio o yo mismo escucháramos algo,
las reacciones violentas de mi padre traían por los suelos las aspiraciones
de mi madrastra de un "reclamo discreto". Lágrimas van, lágrimas
vienen, pero al amanecer siempre estaba fresca y con una sonrisa, según
yo, fingida.

A Verónica
el día se le pasaba entre quehaceres de la casa y sus severas rutinas
de ejercicios. Inclusive, para ese tiempo había logrado instalar un regularmente
equipado gimnasio en uno de los ambientes de la casa en el que pasaba muchas
horas bajo el ritmo contagiante de la música aeróbica. Por mi parte,
ya con 17 años, siempre regresaba de la academia como a las 2 de la tarde
y en alguna oportunidad pude verla salir toda sudorosa rumbo a su habitación.
Como podrán imaginar, la visión de su cabello húmedo y las
gotas de sudor rodando por su rostro me ponían realmente a mil. Sin
embargo, sólo un "hola" escapaba de mis labios, obteniendo
como respuesta otro "hola", pero bastante más cordial, con
una sonrisa. Pareciera que a pesar del tiempo transcurrido, Verónica
no había renunciado a la posibilidad de "conquistar mi afecto"
y siempre se dirigía a mí con mucho aprecio y una sonrisa. Si ella
hubiera sabido el gran "afecto" que en ese entonces ya sentía
hacía ella…

Era
una tarde de verano cuando me decidí a "escudriñar el territorio"
sin consultarle nada, de pronto me aparecí en su gimnasio vistiendo
ropa de deporte (zapatillas, shorts y camiseta). Toqué la puerta y
nadie me abrió. Quizá la música estaba demasiado fuerte
y por eso no escuchó, por eso insistí pero esta vez más
fuerte. Al cabo de unos pocos segundos se apareció ella bañada
en sudor y jadeante; sin poder ocultar su asombro mi miró y me dijo:
"Rodrigo… qué sorpresa… dime… ¿te puedo ayudar en algo?".
Yo, con el mismo gesto indiferente sólo atiné a decirle: "no
sé… quería saber si me permitirías utilizar tus aparatos
de gimnasio… me gustaría desarrollar un poco mi cuerpo…".
Ella abrió sus ojazos y me dijo: "pero claro, hijo… son tuyos…
puedes utilizarlos cuando quieras…", coronando siempre sus palabras
con esa deliciosa sonrisa. Pasé a la sala y le dije:

-
Pero no te molestará que esté aquí mientras tú haces
tus rutinas de ejercicios.- No, para nada, olvídate… pero si
a quien le incomoda es a ti, por favor olvídate de que estoy aquí
y haz lo tuyo.

"Olvidarme
de que estás aquí… ja!", me dije para mis adentros.

Insisto:
no puedo decir que era una mujer hermosa, pero por todos los cielos ¡qué
buena que estaba!. En efecto procuré que ella creyera que ni la miraba,
pero a cada vuelta que se daba, mis ojos se clavaban irremediablemente en
su maravilloso culo. Yo me senté en la máquina de pesas como
quien se sienta en una butaca de cine a ver la película ganadora de
15 "Óscares". En verdad estaba disfrutando el espectáculo,
pero hubo un detalle que no tomé en cuenta.

Como
podrán imaginar, durante todo el rato que permanecí admirando disimuladamente
a mi madrastra mantuve una erección realmente brutal. Sentía mi
pene como una estaca, pero por el hecho de estar sentado en la maquina de pesas
podía disimularlo más o menos bien. Sin embargo, de un momento a
otro Verónica dejó de hacer ejercicios y dijo casi gritando:
"¡¡¡¿Pero qué haces Rodrigo?!!!"
mientras se acercaba rápidamente. Yo me quedé helado sin saber a
lo que se refería y sólo atiné a pronunciar un infantil "¿yo?…
¡nada!"… mientras mi erección permanecía intacta,
impávida e imperturbable, a pesar del susto.

Cuando
estuvo lo suficientemente cerca, Verónica empezó a decir: "si
vas a hacer ejercicios tienes que tener mucho cuidado de cómo lo haces.
Si sigues haciéndolo así, con la espalda toda torcida, lo más
probable es que te lastimarás algún disco", todo esto mientras
con sus manos corregía la postura de mi espalda, echando hacia atrás
mis hombros y pasando la palma de una de sus manos a lo largo de mi espalda.
"esta postura -continuó- es la adecuada…". Como es obvio,
el contacto de mi cuerpo con las manos de la mujer que quería poseer
con locura hizo que mi erección alcanzara niveles inimaginables. No
supe dónde meterme cuando vi que en determinado momento Verónica
se percató de mi erección. Fue sólo medio segundo en que
su mirada se detuvo en mi entrepierna y se dirigió rápidamente
a mis ojos. Simplemente quería que la tierra me tragara, pero obviamente
eso no ocurriría.

Como
para disimular, ella continuó hablando: "ehhhh… mira, me parece
adecuado que para empezar una rutina utilices un peso mediano… además
esto de los ejercicios hay que tomarlo con calma…".

Como
nunca la había tenido tan cerca sentí su olor, admiré sus
labios y me deleité con el subir y bajar de sus senos al ritmo de su
respiración. Hubiera querido decirle que era una mujer deliciosa, que
me parecía la hembra más excitante que había visto y
que daría cualquier cosa por hacer el amor con ella. Creo que ella
lo intuyó, ya que se apresuró en mirar el reloj y salir a ducharse,
no sin antes insistir en que "tenía que tomar eso de los ejercicios
con mucha calma". Yo, de la pura vergüenza decidí no volver a
intentar nada en el gimnasio; decidí que no me volvería a acercar
a ese salón.

Esa
noche papá llegó tarde, como siempre, no dijo nada y se acostó
a dormir. No se oyeron reclamos ni ruidos de amor; simplemente nada se oyó.
La situación entre ellos se tornaba cada vez peor. En determinado momento
hasta dejaron de hablarse y yo no me llegaba a explicar cómo es que
dos personas podían dormir en la misma cama en esas condiciones.

Como
no había vuelto al gimnasio luego de mi vergonzosa primera experiencia,
al cabo de unos días, luego de salir de sus ejercicios Verónica
me preguntó lo que había ocurrido. Incluso me llegó a
decir que si me incomodaba su presencia podríamos coordinar una especie
de horarios, porque al fin y al cabo ella tiene todo el día libre para
hacer ejercicios. Insistió en que le había parecido genial que
yo me decidiera a trabajar mi cuerpo y que sólo había querido
ayudar porque le interesaba que todo me vaya muy bien. En ese instante se
me pasó por la cabeza la idea de tumbarla en el piso ahí mismo y
abalanzarme sobre ella, pero mis barreras inhibitorias -afortunadamente- pudieron
más.

Yo le agradecí
profusamente su preocupación y que me parecía un lindo detalle
de su parte… y arriesgándome medianamente le comenté que en verdad
me parecía un poco difícil la situación.

-
"¿La situación?", me dijo sorprendida. Me quedé
en silencio con la miraba baja.- "¿Qué situación,
Rodrigo?", insistió. Yo aspiré mucho aire y le dije:- Lo
que pasa es que para un joven como yo resulta sumamente inquietante estar
frente a una mujer tan hermosa como tú, Verónica. Es eso… y encima
así… moviéndote al ritmo de la música… no sé….
estás demasiado buena, pues…

-
- ¡Ya está!. Yo esperaba la reacción más volcánica
de la tierra y ya me sentía desheredado y arrojado a la vía
pública. Por mi mente pasaron mil excusas para poder explicarle a mi
padre y a mi madre tamaño comentario, pero la reacción de Verónica
me sorprendió tremendamente.

-
- – ¿Hermosa?… ¿estoy demasiado buena?… ¿te parezco
todo eso, Rodrigo?…

- –
Lo que menos esperaba era una pregunta, y asumí que cualquier respuesta
no haría sino empeorarlo todo. Pero bueno, como imaginé que
ya no podría decir nada peor, continué con mi osada confesión.

-
- – La verdad sí, Verónica. Y estoy seguro que tú sabes
perfectamente que es así. Es imposible que no seas consciente de tu
atractivo físico. Eres una mujer realmente…

-
"¿Realmente…?" pidió que complete la frase.

-
EXCITANTE. Concluí.

- "Vaya,
vaya… no puedo creerlo… todo lo que hago para ver si mi marido se fija
en mí… y es su hijo quien lo aprecia. Y no, por favor, no creas que
me siento decepcionada, Rodrigo. Para nada. Por el contrario, es un tremendo
halago el que me digas todas esas cosas. Tú, a tus años y con tu
porte tan apuesto podrías fijarte en chicas jóvenes y preciosas…
sin embargo yo te parezco hermosa… y "demasiado buena"… uuffffff…"

-
Sólo es la pura verdad, Verónica… la pura verdad. Y mi papá
es un tremendo afortunado por tener a una mujer como tú… debe ser
muy feliz contigo y yo lo envidio mucho (me lancé de lleno a la piscina,
con o sin agua).

- "Ay Rodrigo…
las cosas entre tu papá y yo no van muy bien que digamos… tú
lo conoces… creo que me está haciendo lo mismo que le hizo a tu madre.
Sé que nunca te caí bien por eso, pero te juro que yo estoy
enamorada de tu padre… pero al parecer él no tanto de mí…
en fin".

- – Para mis
adentros me dije que tampoco se trataba de llevar las cosas al plano afectivo,
así que traté de retomar la conversación para llevarla a
un plano más "interesante":

-
- – Pero bueno, sabes perfectamente que la del problema no eres tú…
estoy seguro que con ese cuerpazo hasta podrías levantar a un muerto.

-
"Bueno, bueno… ya dejemos eso… está bien que me sienta halagada
por las cosas que me dices, pero no pienso permitir que mi hijastro me corteje.
Que eso quede claro, ¿me entendiste, pequeño?".

-
- ¡Ouch!… ese "pequeño" me dolió en el alma
y la verdad fue un freno de poder increíble. La cosa quedó ahí.

-
- Los días pasaban y fui notando algo extraño en Verónica.
No volvimos a tocar el tema y en efecto fijamos un horario para utilizar la
sala de ejercicios. Casi nunca coincidíamos al entrar o salir, pero
ahora las tenidas caseras de ella comenzaron a cambiar en forma paulatina.

-
- Si bien en verano siempre había utilizado vestidos un poco cortos,
éstos nunca habían llegado más arriba de la rodilla y
siempre habían tenido un escote bastante discreto. Ahora, sin embargo,
sus vestidos eran bastante más cortos y con tiras muy delgaditas en
los hombros. La respuesta sólo podía ser una: La muy bribona
de mi madrastra disfrutaba de la idea de que un jovenzuelo de 17 años
la deseara y me estaba provocando, pero yo no estaba dispuesto a darle ese
gusto. No señor.

- – Aunque
me moría de la excitación, en todo momento me mostré indiferente
a su presencia, incluso cuando pasaba delante de mí yo no quitaba la
vista de la revista o libro que estuviera leyendo (pero el cielo sabe cómo
deseaba mirarla). Cuando salía me limitaba a gritar desde la puerta:
"ya regreso"… y cuando regresaba sólo un: "buenas"…
Mi estrategia dio resultado.

-
- Una noche de tantas en la que cenaría en mi habitación
estaba esperando a que la señora del servicio me subiera mi comida.
Tocaron a la puerta y dije: "pase".

-
- Yo seguía atento viendo una página web de letras de canciones
que me habían recomendado y no me di cuenta de quien en realidad me
había traído mi comida. Era ella.

-
- – ¿Qué ves?… me preguntó. Yo di un respingo y
dije: ¡Ve-verónica!.- "Sí, soy yo. ¿Qué
pasa?", dijo ella.- No nada, sólo que me sorprendiste… como
tú nunca me traes la comida…. respondí.- "Bueno pues…
siempre hay una primera vez, ¿no?… la señora del servicio me
pidió salir esta noche porque tiene a su hermana enferma… además
se supone que soy el ama de casa aquí, ¿no?… se supone que
soy tu mamita… jajaja…." decía mientras caminaba mirando todo
a su alrededor.

- – Tomando
aire y continuando con mi actitud de indiferencia, le dije:

-
Bueno, muchas gracias. Te lo agradezco en verdad

-
- Y seguí mirando el monitor de mi PC como asumiendo que se iría.
Ella no se fue.

- – -
"¿Qué te pasa, Rodrigo?", preguntó muy seriamente.-
¿Qué me pasa de qué o qué?, repliqué yo.-
Hace algunas semanas te morías de excitación y deseo por mí
pero de pronto parece que yo no existiera para ti…

-
- Mi alma esbozó una sonrisa de éxito y satisfacción
mientras ella seguía hablando…

-
- – Dime, ¿acaso no te has dado cuenta de mi nueva ropa?… ¿de
mi nuevo color de cabello?…- –

Lo
de la ropa, claro que me había dado cuenta, pero con lo del cabello sí
que me dejó extrañado. En verdad no me había dado cuenta.
Pero al final de cuenta, ¿alguna vez me fijé en su cabello?.

-
- Asumiendo mi postura de niño correcto, le dije:

-
- – Sabes perfectamente que lo del deseo y la excitación siempre
fue cierto… sé que viste mi erección y creo que hasta la disfrutaste,
sólo que aquella vez tú fuiste muy clara y terminante. Tú
no ibas a permitir que tu "pequeño" hijastro te corteje.
Eso me quedó muy claro.

-
"¡Uuuuyyyy!… ¡se enojó el muchachote! -dijo ella en
son de burla- ya veo que no sabes aquello de que el "no" de una
mujer quiere decir ´quizá`, ¿eh?"…

-
- Yo no podía creer lo que estaba escuchando. La mujer por la cual
me había hecho cientos de pajas se me estaba regalando en mi propia
habitación; era algo realmente increíble, y lejos de pensar
en que se trataba de la mujer de mi padre, lo único que se me ocurrió
pensar fue: "¡qué rica que está esta perra!".

-
- Me puse de pie y de un empujón la tumbé en la cama sin
dejarle opción a reaccionar. Al caer se elevó su vestido y pude
apreciar su fina tanguita blanca que luego quedó nuevamente oculta
por la tela del vestido. Al parecer mi reacción la excitó sobremanera
porque se quedó ahí quieta, tal como había caído,
pero respirando muy fuerte dejándome ver como sus pechos subían
y bajaban. Como estaba ahí, mirándome con una cara de arrechura
total, me paré delante de ella y de un solo movimiento me quité
la camiseta blanca que llevaba puesta y la arrojé lejos de ahí.

-
- Me arrodillé muy cerca de la cama y recostando mi cara en el filo
del colchón comencé a acariciar sus pantorrillas muy lentamente…
suaves y firmes. Ella estaba de lado y poco a poco la fui girando hasta que
quedó hacia arriba. Con mis manos seguí subiendo por sus rodillas…
pasé a sus muslos y a partir de ellos mis manos se perdieron dentro
de su vestido… subía y bajaba mis manos con energía pero con
sensualidad. Comenzó a soltar quejidos muy suavecitos cuando en el
sube y baja por sus muslos, mis dedos comenzaron a rozar su vagina delicadamente
cubierta por la fina tanguita blanca. Lentamente me fui deslizando entre sus
piernas de manera que pudiera quedar con la cara frente a su sexo. Instintivamente
ella abrió sus piernas para que su vestido se subiera más…yo
la ayudé.

- – Me incorporé
y me puse de rodillas… mientras me aflojaba el short para quitármelo
la miraba… la muy perra estaba jadeante, con los ojos entrecerrados y la
boca abierta… yo le decía: "Puta… eres una puta… y así
te voy a coger… como a una puta".

-
- Ni bien dije eso se incorporó como una posesa y, sin esperar
a que me quitara el short se me abalanzó encima… me hizo caer de
espaldas y en un movimiento felino se metió toda mi verga en la boca.
Mamó de una forma que hasta hoy no puedo olvidar. Con un frenesí
indescriptible… gimiendo, llorando… susurrando, gritando…. En un momento
llegó a suplicarme que le llenara la boca con mi semen y, ante tal
súplica, no pude soportar más. Descargué sobre su boca
toda la leche que había estado guardando durante meses para ella.

-
- Un primer chorro fue directo a su garganta entre sus gritos ahogados
y su tos. Otro chorro cayó directo sobre sus ojos salpicando su cabello.
Cuando iba a echar el tercer chorro volvió a coger mi verga y se la
volvió a meter a la boca recibiendo más leche dentro. Luego
de recibir el tercer chorro abrió la boca llena de mi semen y un cuarto
chorro cayó en su cara mientras que con su lengua recorría todo
mi aparato para recoger hasta el menor resquicio de semen. Me dejó
completamente limpia la verga, y por el efecto de las lamidas y las chupadas
la puso tiesa otra vez.

- – Así,
con la cara y la boca llenas de mi leche murmuró: "cógeme"…
yo le pregunté: "¿qué dices?"… "¿cómo
dices?"… ella estaba desesperada… comenzó a decir más
fuerte: "cógeme"… "cógeme"… y yo la calentaba
más diciéndole: "no te escucho, perra… tienes que suplicarme
que te coja…"…- –

Se
puso como una loca y abalanzándome sobre mí empezó a gritar
que me la cogiera… yo estaba realmente alucinado por el comportamiento de
aquella mujer y, a decir verdad, también me puso medio loco.

-
- La tumbé nuevamente y empecé a arrancarle el vestido…
le hacía daño, la forcejeaba mientras ella ayudaba a desvestirla…
Su vestido rojo de flores quedó hecho añicos y allí estaba
ella, con brasiere y tanguita divinos, entregada a mí por completo.
En un movimiento rápido le quité la tanguita mientras ella misma
hizo lo propio con el brasiere. La tenía desnuda… la mujer de mis
sueños y mis pajas estaba desnuda ante mí, lista para ser cogida
como un animal.

- – Me abalancé
sobre ella y con lujuria indescriptible me prendí de sus senos… duros,
hermosos… con unos pezones completamente erectos… duros… deliciosos.
Mientras eso, mis manos acariciaban sus muslos y siguiendo sus movimientos
fui separando sus piernas hasta que las tuvo recogidas sobre su abdomen. En
ese momento me volví a arrodillar dirigiendo mi verga dura hacia su
vagina que se encontraba totalmente mojada. Faltaba poco para verla llorar
de placer… suplicaba entre sollozos que se la metiera hasta el fondo, pero
yo quería hacerla sufrir un poco… quería que en verdad suplicara
y tratarla como a una verdadera perra.

-
- En esa postura apoyé mi glande en la entrada de su vagina, sin
meterlo… sólo me limité a darle un leve empujoncito para que
lo sienta ahí… para luego empezar a recorrer toda la extensión
de la entrada de su vagina… de arriba hacia abajo… lentamente. Su respiración
se hizo más agitada y pude percibir convulsiones en su cuerpo… comenzó
a gritar como loca, al punto de que me llegó a preocupar que alguien
pudiera escucharla… pero la suerte estaba echada. Aquella noche me tiraría
a mi madrastra y la gozaría hasta el final.

-
- A esas alturas, el vocabulario de Verónica se había reducido
a una sola palabra: "Métemela… métemela", y la repetía
con desesperación, cada vez más fuerte. Yo, que no era ningún
amante consagrado, comencé a sentirme algo afectado por la experiencia,
al punto de sentir las sensaciones propias de la inminencia del orgasmo sin
siquiera haberla penetrado. Fue así que me decidí a distraer
un poco mi atención hacia una actitud algo más calculada, lo
cual me permitiría disfrutar mucho más de la situación
y al mismo tiempo hacer que ella lo disfrutara más.

-
- Como mi glande en la entrada de su vagina levanté una de sus
piernas hasta tenerlas al alcance de mi boca. Así empecé a lamer
y mordisquear su pantorrilla, cuidando de no penetrarla aún. Sus gemidos
se hicieron más profundos y su respiración se tornó más
agitada. Ahora tenía sus dos pies a la altura de mi pecho con la humedad
de su sexo empapando mi instrumento. Ya no pude soportar más. La penetré
con toda mi fuerza clavándole la verga hasta el fondo. Su respuesta
fue un grito animal y ahogado que la llevó a la gloria mientras yo
empezaba con el mete y saca del placer.

-
- Nunca antes imaginé lo importante que eran todos los sentidos
para el acto sexual, desde el tacto de la piel mojada de la amante ocasional,
hasta el sabor de su sudor, su olor, sus sonidos y sobre todo, su imagen.
Para mí era alucinante ver cómo sus pechos duros y parados se
agitaban al ritmo de mis embestidas y escuchar la sincronización de
mis embestidas con sus gemidos eran un placer inconmensurable. Definitivamente,
esa era toda una mujer; se movía de una forma incomparable, jadeando
y suspirando, siempre pidiendo más y atrayéndome hacia ella
con sus firmes y hermosas piernas.

-
- Cuando sentí la inminencia de mi orgasmo empecé a bombear
con total salvajismo… "toma puta… puta… puta… puta… eres una
puta… toma… toma toda mi verga… toma… puta… puta… ¡¡¡putaaaaaaaa…!!!"…
fueron mis últimas palabras antes de inundar su concha con mi semen
y empezar con alaridos de imposible entendimiento. Ella me acompañó
en el orgasmo y me apretó fuertemente con sus piernas mientras balbuceaba:
"siiii… tu leche caliente… dentro de mí… siiii… mmmm…
qué rica tu leche… mmmm". Caí rendido a su costado y aún
jadeante, ella se metía dos dedos en su concha y sacaba rastros de
mi semen para llevárselos a la boca. Obviamente, dentro de mi estado
post orgásmico, no podía dejar de sorprenderme de las actitudes
y costumbres sexuales de Verónica, pero, ¡por todos los diablos!,
la conclusión a todo siempre fue: ¡qué afortunado que
soy!.

- – Me giré
un poco y busqué su cuerpo, busqué sus labios para besarla, nos
besamos, con ternura apasionada. "Me encantas", alcancé a
decirle, y ella me sonrió mientras acariciaba mi rostro. De un momento
a otro su gesto cambió a uno de seriedad o tristeza y bajando la mirada
me preguntó si en verdad la consideraba una puta. Yo, asumiendo una
postura correcta sólo atiné a abrazarla muy fuerte y a decirle
que no, que claro que no; que para mí era una mujer extraordinaria
que no recibía la atención debida de su esposo. Dicho esto busqué
sus labios otra vez y ella volvió a sonreír y a responder mi
beso.

- – Mientras nos besábamos,
ella muy lentamente se fue colocando sobre mí… empezó a besar
mi cuello, mi pecho, mi abdomen, mientras yo jugaba con su cabello y lo desordenaba.
Verónica continuó bajando y bajando hasta que llegó a
mi verga que ya estaba nuevamente dura y palpitante. La contempló casi
con devoción… la acarició… le dio de besos… la lamió
suavemente y por último se la tragó entera. Empezó una
mamada de antología, muy distinta a la del principio. Esta vez no hubo
movimientos bruscos ni desesperación, sino todo lo contrario. Metía
y sacaba lentamente mi tranca de su boca y por momentos hacía que su
lengua recorriera toda la extensión de mi glande… lo succionaba.
Yo estaba al borde de la locura con tal demostración de destreza en
el arte de mamar verga y ella disfrutaba cada uno de mis gestos y mis quejidos
de placer. Verónica empezó a masturbarme suavemente mientras seguía
mamando… me miraba a los ojos y me hacía gestos de arrechura total…
yo estaba a punto de estallar y me dijo: "¿te gusta, papi?…
¿te gusta como te lo chupa tu madrastra?… ¿quieres correrte
en mi boca?… ¿o prefieres hacerlo en mi cara… o en mis tetas?…
pídeme lo que quieras, amor… lo que tú quieras". No aguanté
más.

- – Quien esté
leyendo esta historia verídica podrá darme la razón de que
la palabra en un momento de lujuria puede tener el mismo efecto que la más
hábil caricia… y para mí, en ese momento, las palabras de
aquella increíble mujer me hicieron estallar. Chorros interminables
de mi semen comenzaron a salpicar en todas direcciones hasta que Verónica
optó por meterse mi verga a la boca muy rápidamente. Los últimos
chorros de mi orgasmo fueron directos a su garganta, porque los anteriores
mojaron su cabello, sus ojos y sus hombros. Yo gritaba y ella disfrutaba cada
gota de mi esperma, lo saboreaba, lo paladeaba y sonreía con la mayor
expresión de gusto que había visto jamás. Mientras mis
músculos se distendían luego del orgasmo, ella recostó
su cara en mi pubis jugando con mis vellos púbicos, luego levantó
su cara hacia mí y me dijo: "quiero más".

-
- Afortunadamente, el vigor de mi juventud de ese entonces me permitía
tener varias sesiones de sexo con regularidad, así que no me fue ningún
problema complacerla. Aquella noche estuvimos más de tres horas en
mi habitación y fue glorioso. Su experiencia y mi resistencia hicieron
que cada encuentro fuera mejor, en el inicio de lo que se convertiría
en la más audaz de mis aventuras de cama… disfrutando a la mujer
de mi papá.

 

Resumen del relato:
    Un joven corteja y acosa suavemente a su madrastra hasta que consigue seducirla.

Todo estaba preparado

Todo estaba preparado (1)

Mi nombre es José, pero todo el mundo me dice Pepe, tengo 33 años y
estoy casado desde hace 3. Mi esposa se llama María y tiene 27. Hace
alrededor de año y medio la economía se nos puso mal y tuvimos
que pedir asilo en casa de mi suegra porque ambos perdimos el trabajo y no
teníamos ni para la renta.

Mi
suegra es divorciada, su marido la dejó cuando mi mujer y mi cuñada
eran niñas, yo ni siquiera conocí al suegro.

La
casa de Silvia (que así se llama mi suegra) tiene tres recámaras,
así que al llegar nosotros nos asignó la que María ocupaba
antes de que nos casáramos y que está al final del pasillo,
junto está la de Rosy (mi cuñada, de 22 años) y antes
de ésta la de Silvia.

Desde
que María y yo éramos novios, me acostumbré a llamar por
su nombre a mi suegra y a hablarle de tú ya que ella me lo pidió
diciéndome que el usted la hacía sentir vieja. En realidad Silvia
es muy joven, tuvo a María a los 15 años (ya saben esos malos
pasos que dan las quinceañeras). Al venir en camino mi mujer, se casó
con el padre y tuvieron a Rosy cinco años después. Unos meses
después de nacer Rosy, su padre se largó. Con la ayuda de sus
padres, Silvia logró trabajar al tiempo que estudiaba y con el tiempo
pudo hacer la carrera de mercadotecnia, que le permitió mantener y
darle escuela y hasta uno que otro lujo a sus hijas.

Así
que mi suegra tenía, en el momento en que nos mudamos a su casa, 40 años,
María 25, Rosy 20 y yo estaba por cumplir 31, paro aún tenía
30.

La corta diferencia de edades
con Silvia (10 años) hacía muy difícil que yo la viera
como suegra, más bien era para mí como una hermana mayor o una cuñada
más.

El caso es que nos mudamos
para allá. Como María y yo no teníamos trabajo, acordamos
encargarnos de las faenas domésticas mientras Silvia iba al trabajo
(es ejecutiva en una multinacional) y Rosy a la escuela de odontología
de la cual ya estaba en el último año.

Al
principio todo fue normal dentro de lo incómodo que resulta vivir en la
casa de tu suegra. Ellas iban al trabajo y nosotros arreglábamos la
casa y hacíamos la comida. Además, siempre teníamos chance
de coger por toda la casa y casi a la hora que fuera, cosa que aprovechábamos
para no darles la lata en la noche y dejarlas dormir a gusto.

Por
cierto, he olvidado describirnos.

María
mide 1:70, tiene el pelo castaño, hasta los hombros, piel apiñonada
y, desde que la conocí en la prepa, un cuerpo de miedo: 96-65-90, simplemente
una diosa. Esto le viene de familia. Ella es diseñadora de ropa, así
que en alguna ocasión que estaba aun en la carrera y su madre y su
hermana le ayudaron en un desfile de examen, me enteré de las medidas
de ellas.

Rosy es rubia, pelo largo
hasta la espalda, más bajita que su hermana, pero con un cuerpazo de
100-60-90. Silvia también es rubia y de pelo largo, es como mi cuñada,
pero con unos años más. Mi querida suegra tiene unos muy, pero
muy bien puestos 98-66-94.

Yo soy
delgado, pero marcado por el ejercicio que no dejo de hacer ni un solo día,
mido 1:82, tengo cabello negro y quebrado y lo uso largo hasta la espalda,
bigote y barba completa porque no me gusta la moda del candado. Y no es por
presumir, pero desde que un día mi mujer me lo midió, estoy orgulloso
de decir que me cargo un miembro de 22 centímetros cuando está totalmente
parado.

Decía que al principio
todo iba normal, hasta que un día Rosy llegó temprano de la
escuela y al entrar a la cocina, nos pilló a María y a mí
en plena faena, justo cuando yo descargaba un chorro de semen en la lengua
sedienta que mi mujercita me mostraba de rodillas frente a mí.

Rosy
se quedó como petrificada y no quitaba los ojos de mi pedazo. Mi mujer,
que no se había dado cuenta, comenzó a lamerme los restos de
leche y me decía:

-¡Ay
papito, qué rica lechita! Está calientita como a mi me gusta.

Al
decir esto, entreabría la boca para mostrarme los hilos blancos que mi
acabada hacía entre sus labios y su lengua.

Yo,
que la verdad soy un exhibicionista, sólo miré a Rosy a los ojos
y me di cuenta de cómo se saboreaba al ver la escena que tenía
frente a ella.

En ese momento, Rosy
salió del trance y dijo:

-¡Ay,
perdón… no sabía que estaban aquí! Y salió corriendo
de la cocina.

Mi mujer salió
tras ella, recogiendo como pudo su ropa en el camino. Yo me vestí despacio
y un poco divertido por la situación. No puedo negar que me encantó
ver cómo Rosy se lamía los labios al contemplar la escena.

Desde
arriba, María me gritó que si podía ir a comprar el pan para
la cena, cosa que acepté pues pensé que Rosy estaría
un poco apenada y yo ya me daba como bien servido de haberla visto cómo
se alteró. Así que salí a comprar el pan. Cuando regresé,
Rosy y María estaban viendo un desfile de modas en la televisión,
así que yo me fui a nuestro cuarto a leer un poco.

Como
una hora después oí que llegaba mi suegra y me llamaron para cenar.
La cena transcurrió como si nada hubiera pasado, aunque como Rosy se
sienta frente a mi en la mesa, pues cruzamos algunas miradas y no lograba
descubrir si era pena lo que veía en su ojos o lascivia contenida.
El caso es que no pude evitar calentarme y como sólo traía unos
pantalones deportivos y una camiseta (no uso ropa interior), cuando terminamos
de cenar y me levanté para ir a mirar la televisión, tenía
una verdadera carpa de circo. Mi mujer se dio cuenta y me dijo riéndose.

-¡¿Vaya,
mi amor, pero es que no te la saqué toda?!

Yo
la miré con cara de reclamo, ¡¿Cómo me decía
eso frente a su madre y su hermana!?

A
lo que ella respondió.

-No
te preocupes, cielo, Rosy bien que sabe de lo que hablo y a mamá le contamos
antes que bajaras.

En ese momento
Silvia se rió mirándome y dijo.

-Sí,
Pepe, ya me han contado las muchachas que te pusiste a contar dinero delante
de los pobres.

-Silvia, respondí
yo-, no me avergüences por favor, te juro que no vuelve a pasar.

-Pero
cuál vergüenza, yernito, vergüenza sería que no atendieras
a tu mujer. Además, Rosy tuvo la culpa por llegar tan temprano y no
avisar. Es normal que ustedes quieran hacer sus cosas y bastante agradecidas
debemos estarles por no hacerlo en la noche para que nosotras no nos sintamos
mal de tener vacía y fría nuestra cama… Sobre todo yo, que
ya ves que con la King Size, tengo mucha cama, pero a veces también
mucho frío.

-Gracias, Silvia,
eres muy comprensiva. Dije yo entre apenado y complacido por la buena onda
de mi suegra.

-¡Gracias…
las que dice María que le haces! Pillín dijo Silvia guiñándome
un ojo y volviendo a reír con sus hijas.

De
sobra está decir que no pude ver la TV y mejor me fui al cuarto a rumiar
mi desasosiego. Cuando María llegó a dormir le reclamé
que hubiera contado todo a su madre y el mal rato que me habían hecho
pasar las tres. Ella se sonrió y me dijo

-Pero
por qué mal rato, amor, si la picardía es muy sana.

-Sí,
pero no cuando se hace a costillas de uno.

-No
te enojes papito, mejor dame más de esa lechita… que con el modo en que
se te paró en la mesa, seguro que me puedes llenar la boca.

Acto
seguido, se agachó hasta mi verga y me dio una mamada de campeonato y justo
cuando me iba a descargar, ella estiró la mano y alcanzando el vaso que
tenemos en la mesita de noche, dirigió mi aparato para que la mitad de
leche cayera en él y la otra mitad en su boquita.

Yo
pregunté a qué se debía eso, ella sólo respondió
que luego me diría, pero que sabía que no me molestaría
en lo más mínimo.

Al
día siguiente, mi mujer salió de la recamara a despertar a su madre
y su hermana (pues esta era una de nuestras labores en la casa), pero al salir,
se llevó el vaso con mi leche. No me dio tiempo de preguntarle que
iba a hacer, así que me volví a dormir.

El
día pasó como cualquier otro, las labores, la cocina, la limpieza,
etc.

Cuando Rosy llegó de
la escuela, subió a su habitación y bajó con un conjunto
de short (pantalón corto) y una ombliguera de esas ajustadas color blanco
que evidenciaban que no traía nada debajo. Sus pezones se marcaban totalmente
y su culo paradito parecía estar saludándome con una sonrisa.

Obviamente
yo puse cara de idiota, así que ella me dijo

-¿Qué
pasa cuñadito? ¿por qué esa cara?

-N-no..
n-nada… es sólo que nunca te había visto vestida así…

-Y
¿qué te parece? ¿me veo rica? -Y dio una vuelta súper
sexy.

-¡Rosy, ¿cómo
me preguntas eso?!

-Ay, cuñado,
si yo ya te he visto en pelotas, y déjame decirte que estás bastante
bien dotado, ¿eh?… Así que dime, ¿me veo rica?

-Te
ves deliciosa… Dije yo con mi cara de idiota.

-Gracias,
Pepe. Me dijo y se sentó junto a mí a ver la TV.

-¿Qué
estás viendo? Me preguntó

-Nada,
esperaba a que tu hermana acabe de lavar los trastes para ver si encontrábamos
alguna película.

-Bueno, mejor
me voy a mi cuarto para dejarlos solitos, pillines. Me dijo y se despidió
de mi plantándome un beso en la mejilla, pero que me dejó algo de
saliva. Por cierto agregó Rosy- recuerda que prometiste ir a la facultad
para ser mi paciente en mi examen de limpieza bucal, así que mañana
te espero a las once de la mañana en la clínica de la escuela.

Al
verla subir las escaleras, mi verga se puso como garrote de nuevo. En eso llegó
mi mujer y al verme, me dijo

-Vaya,
veo que ya has visto el modelito que se compró Rosy, le queda lindo ¿verdad?

-¿Eh?…
s-sí, se le ve muy bien.

-Ayer
que fuiste a comprar el pan, me lo mostró, le dije que se veía guapísima…
Pero mira cómo te dejó, creo que voy a tener que arreglar esto…
Y sacando mi miembro de su prisión me la volvió a mamar como ella
sabe hasta sacarme la última gota.

LA
LIMPIEZA BUCAL

Al día siguiente
cumplí mi promesa y me enfilé temprano hacia la facultad de mi
cuñadita. Al llegar al sitio acordado volví a sentir cómo
me hervía la sangre por todo el cuerpo. Rosy se encontraba platicando
con una de sus amigas y desde lejos pude verla con su batita de dentista y
unos mallones (de esos que parece que sólo se pintaron las piernas)
color azul rey… se veía realmente buenísima. Para colmo el
ziper de su bata estaba un poco bajado, así que aunque yo venía
caminando de su lado derecho, alcancé a ver parte de sus tetas… la
cosa estaba para morir de un infarto, dado lo que ya había presenciado
en la casa.

Por si fuera poco, justo
antes de que pudiera yo anunciarme y estando ya a unos tres metros de ellas,
alcancé a oír que su amiga le decía

-Bueno,
si tu lo dices, debe ser verdad, así que… estoy en tus manos.

Al
escuchar esto, Rosy sonrió de una manera que le quitaría el aliento
a cualquiera. Se adelantó un par de pasos y su amiga extendió
sus brazos sobre los hombros de Rosy. Acto seguido, Rosy la tomó de
la cintura y le plantó un beso de antología. Durante varios
segundos, sus lenguas jugaron con una ternura indescriptible, mientras se
abrazaban cada vez con más presión. Con todo y el sofocón,
agradecí al cielo por haberme permitido mirar ese sensual y tiernísimo
cuadro.

Al verme ahí parado,
mi cuñada me dijo

-Hola Pepe,
nos has pillado en plena práctica ¿eh?

-Eso
parece respondí-, pero si quieren voy a dar un paseo y vuelvo en unos
minutos.

-No, si te estaba esperando.
Paty sólo me acompañaba mientras llegabas y aprovechamos el
tiempo para poner en práctica algo que leí hace unos días…
¿Sabías que la saliva es uno de los más efectivos antisépticos
que existen?

-No, no lo sabía.

-Sí,
por eso la naturaleza es sabia y cuando te cortas o rasguñas, el primer
reflejo es chupar la lesión. Así se limpia con la saliva.

-Ah,
muy interesante dije yo sin poder dejar de ver alternadamente a Rosy y a su
amiga, que la verdad no le pedía nada a mi cuñadita, estaba buenísima.

-¿Sabías
siguió Rosy- que un beso hace que la saliva corra por la boca y se
meta en sitios que el cepillo de dientes no alcanza y mata bacterias que de
otro modo nos podrían generar enfermedades dentarias muy molestas?

-No,
eso tampoco lo sabía.

-Pues
sí, así que Paty y yo estábamos lavándonos la boca
de la mejor manera que existe, ¿verdad linda?

-
Sí dijo Paty, que hasta el momento había estado callada-, por eso
nos encontraste así… pero debo decir que aunque la intención
era científica, la verdad es que a final de cuentas resultó
súper placentera, Rosy besa como nadie me había besado antes.
Y volteando a ver a Rosy, le dijo- Ahora debo irme a mi examen y tú
deberás hacer el tuyo, amiga, pero esto lo debemos continuar después,
me parece que no he quedado bien limpita aun.

Y
diciendo esto, se acercó a mi cuñada y le dio un besito en los labios
acompañado de una sonrisa pícara que sostuvo cuando me dijo:
Mucho gusto, Pepe, ojalá nos veamos en otra ocasión.

Yo
quedé lelo, durante la limpieza dental que me hizo mi cuñada no
podía dejar de pensar en la escena que me habían regalado. Y
si a eso le agregamos que por la misma naturaleza del trabajo que hacía,
Rosy pegaba de vez en cuando a mi mejilla sus tetazas cubiertas apenas por
su batita (no llevaba sujetador), ya se imaginarán que estaba como
misil atómico.

Cuando terminó
su trabajo, Rosy me dijo que sólo tendría que esperar a que pasara
su profesor para revisar el trabajo y ya podría irme. Su profesor apareció
entonces y de un vistazo, aprobó la limpieza.

-Ya
ves cuñado, soy excelente con la boca me dijo sonriendo y mientras
como de casualidad, se mordía el labio inferior.

Yo
no podía más así que me despedí y salí como
alma que lleva el diablo.

EL DESAYUNO

Los
días pasaron medio normales, mi suegra llegaba siempre muy tarde sólo
para cenar y dormir… sólo que mi cuñada seguía bajando
a ver TV con unos atuendos que me hacían reaccionar con erecciones
cada vez más descaradas y siempre que mi mujer me mamaba la verga en
la noche, dejaba una buena cantidad de leche en el vaso que se llevaba por
la mañana. Yo, no sé por qué, nunca pregunté nada
al respecto, pero un día que mi cuñada, descaradamente me dijo

-Vaya,
veo que mi ropa te pone a mil cuñadito… Mientras señalaba la carpa
que se formaba con mi erección bajo mi pantalón…

Yo
le reclamé que esas cosas no me las debería estar diciendo ella.
Pero ella riéndose me dijo

-Pero
Pepe, ¿que acaso María no te ha dicho lo que desayuno todas las
mañanas? Y subió rápido a su cuarto. María estaba
en la cocina, así que fui hacia allá y le pregunté sobre
lo que me dijo Rosy.

María
se puso un poco seria y me dijo.

-Pues,
resulta que el día que Rosy nos encontró me pidió un favor
y yo se lo hice.

-¿A qué
te refieres?

-Nada que te haga daño,
de veras.

-María, tienes que
decirme qué pasa, hace unos minutos he tenido que poner cara de imbécil
pues no supe qué diablos quería decir tu hermana…

-Bueno,
es que como vio como me echabas la leche en la lengua, pues se le antojó,
así que me pidió que si podía, le compartiera un poco todas
las mañanas.

-¡¿Qué?!
¡Pero ¿cómo es posible, María, estás loca?!

-¿Por
qué loca? ¿Por compartirle a mi hermanita parte de lo que ella no
tiene? Amor, ella no tiene lechita diario como yo… o bueno, no tenía
hasta hace unos días, porque te debo decir que en verdad goza cuando
se bebe tus venidas, mi cielo, pone una carita hermosa.

-María,
esto no puede suceder, es de locos…

-No
amor, no es de locos, es de hermanas… Además, ¿no te da orgullo
saber que mi hermanita Rosy está feliz de poder beberse tu leche? Dice
que le gusta más que cualquier otra que halla probado.

-María,
háblale a Rosy… tenemos que aclarar esto.

-No
te pongas así, amor, por favor, no vayas a maltratarla.

-Llámala,
esto tiene que terminar.

En ese momento,
escuché la voz de Rosy que decía

-No
me tienen que llamar, aquí estoy.

Giré
la cabeza y vi a Rosy que bajaba la escalera enfundada en un vestido rojo
ajustadísimo que terminaba en una minifalda que apenas cubría su
culo y que se cerraba con un ziper desde el borde de la mini hasta el cuello.
El vestidito no tenía mangas así que se podía ver los
lindos brazos de mi cuñadita. Era evidente que no tenía nada
debajo de esa funda roja que no dejaba nada a la imaginación.

Con
cara de niña regañada, Rosy me pidió que no fuera tan fuerte
con María, que ella era la que había insistido y que mi mujer
simplemente quiso hacerle un favor, pero que aceptaba que había sido
una niña mala y se merecía un castigo y ya que yo era el hombre
de la casa, debía ser precisamente yo quien la castigara.

Yo
no sabía qué hacer, su carita me desarmaba y al oírla decir
que había sido una niña mala, francamente mi cabeza me abandonó
y sólo sentí como las hormonas se apoderaban de mi sangre.

-Mi
amor, no te compadeces de ella dijo mi mujer- mira nada más la carita
que tiene, si está tristísima de ver que te hayas puesto así
de enojado. Y acercándose a Rosy la abrazó con un brazo mientras
con la otra mano la acariciaba el rostro.

-No
te pongas así, Rosy, que me matas de remordimiento, pero es que debes entender
que esto no debe ser.

-Sí
Pepe, tienes razón, por eso te digo que sé que he sido una niña
mala y estoy dispuesta a cumplir el castigo que tú me impongas como
el hombre de esta casa que eres.

-Rosy,
yo no quiero ni puedo castigarte, ya tú eres grande y además no
tengo ningún poder sobre ti.

-Porque
no quieres cuñado, porque si quisieras yo haría lo que tú
me mandaras. Cualquier cosa con tal de que no estés enojado conmigo.

-María
dije mirando a mi mujer- creo que lo mejor es que nos mudemos lo más
pronto posible para evitar que las cosas se hagan más grandes.

En
ese momento, Rosy rompió a llorar y se abrazó con fuerza a su hermana.
María la recibió con ternura y me reclamó dulcemente

-Mira
lo que has hecho, amor, la nena se ha puesto muy triste y estoy segura de
que no es lo que tu querías provocarle.

-Claro
que no dije yo- y me acerque a ellas abrazándolas tiernamente y pidiendo
perdón a mi cuñada por haberla hecho llorar.

-No
te preocupes cuñado, yo sé que me lo merezco.

-No,
Rosy, no lo tomes así, es que no encuentro otra forma de parar esto, pero
no llores por favor.

-Es que no quiero
que por mi culpa ustedes se queden sin casa. No me lo perdonaría.

Para
estas alturas mi cuerpo había respondido como era natural a tener dos mujeres
abrazadas a mí y mi pene estaba como para sostener una bandera. María
dijo

-Hermanita, quita esa cara y
seca esas lágrimas, que no nos vamos a ir a ninguna parte.

-Gracias
María, pero es que de verdad no me perdonaría jamás que se
quedaran en la calle por mi culpa.

-Pero
es que tú no tienes ninguna culpa, nena dijo mi mujer.

-Claro
que no, cuñada dije yo- vamos a olvidar el incidente y haremos como
que no ha pasado nada, ¿de acuerdo?

-De
acuerdo respondió- pero por favor cuñado, no me quites tu lechita
diaria, de verdad la necesito para empezar el día a gusto y con energías.

-Rosy,
no empecemos de nuevo, por favor dije separándome de ellas y más
para tratar de bajarme la calentura que porque me hubiera molestado la petición.

Mi
cuñada sólo respondió: Es que me he vuelto adicta a tu semen,
Pepe, no puedo ni pensar en despertar un día y no poderme tomar mi
dosis.

Para esto, ellas seguían
abrazadas, y las lágrimas de Rosy seguían saliendo de sus ojos.
Mi mujer se enterneció y le dijo que no llorara, que más tarde hablaríamos
del asunto estando ya más calmados, pero que por favor dejara de llorar.

Mientras
le decía esto, le besaba los ojos limpiándole las lágrimas,
luego siguió con sus mejillas hasta que terminó por darle un
tierno y hermoso beso en los labios.

Yo
me quedé helado, no podía creer lo que veía. Mi mujer besaba
en los labios a su hermana… ¡y frente a mí!

-Mira
Rosy dijo mi mujer- mira cómo Pepe se ha quedado mudo al ver que te
besé.

-Sí dijo mi cuñadita-
así se quedó el día que me vio con Paty y se rió
casi imperceptiblemente.

-Pues tienes
que saber, maridito, que la primera vez que la nena probó tu lechita,
fue precisamente el día que nos encontró en la cocina y lo hizo
directamente de mi boca, así, mira.

Dicho
esto, perdió todo el pudor y se entregó en un beso candente con
su hermana. Sus lenguas se movían y parecía que se querían
comer una a la otra, mientras se acariciaban tiernamente entre sí.

Yo
seguía petrificado. Mi mujer soltó a su hermana y se acercó
a mí diciendo: Bueno, mi cielo, si Rosy conoce el sabor de tu esperma,
lo menos que puedo hacer en esta situación es besarte después
de besarla a ella, para que por lo menos conozcas su saliva… Y me dio un
beso de lengua que me supo a gloria. No puedo negar que el solo saber que
estaba degustando la saliva mezclada de ambas, me puso como toro en celo.

Yo
andaba como siempre con pantalones deportivos y una camiseta. María tenía
una bata de dormir y tampoco traía nada debajo. Yo en tales condiciones,
evidencie una erección que amenazaba con romper las costuras de mi
pantalón. María lo notó y agarrándome el pedazo
sobre el pantalón, le dijo a su hermana

-Mira
hermanita, parece que hoy tenemos nuestra dosis asegurada…

-Eso
parece, pero no sé si Pepe me va a querer dar dijo Rosy con carita
entre triste y de niña perversa.

-¿Tu
qué dices, amor, le vas a negar su medicina a la nena?

-E-es
que…

-Vamos, amor, no te hagas
el persignado, que puedo ver en tus ojos toda la calentura que tienes, además
éste dijo apretando mi verga- no sabe mentir.

Yo
ya no podía hablar, simplemente sentía la mano de mi mujer en mi
garrote y no podía dejar de mirar la cara de caliente de mi cuñadita,
que para estas alturas había bajado parte del ziper de su vestido,
dejando al aire ese par de tetazas que dios le dio y se acariciaba los pezones.

-Ya
ves, amor, si la tienes como una perra en brama, mira nada más esas tetas
y esos pezones si parece que le van a estallar… Y dirigiéndose a Rosy,
le dijo -Ven corazón, muéstrale a tu cuñadito lo caliente
que estás.

Rosy se acercó
y tomando una de mis manos, la puso sobre su teta izquierda y comenzó
a moverla para hacerme entender que quería que se la amasara. Yo miré
a María y ella me dijo: anda maridito, manoséale las tetas a mi
hermanita, que en este momento, las dos queremos que nos hagas felices…
mira que ricas las tiene Y al decir esto y sin soltar mi paquete comenzó
a mamar la otra teta de mi cuñada, a lo que ella sólo respondía
con gemidos.

Yo ya no tenía
por qué hacerme el santo, así que acerqué mi cara a la de
Rosy y la besé con toda la calentura que traía mientras apretaba
una teta a mi mujer. Mi mujer me vio besar a su hermana y me dijo: Eso, mi
amor, así, gózanos a las dos y haznos gozar a nosotras. Lentamente
baje mi boca hasta las tetas de mi cuñada y empecé a mamar como
loco y como María estaba en lo suyo con la otra teta, de vez en cuando
la besaba, para seguir luego con nuestro trabajo en el cuerpo de Rosy. Mi
querida cuñadita sólo repetía Gracias, gracias a los
dos y gemía deliciosamente.

La
desnudamos totalmente mientras nos besábamos entre los tres. Mi cuñada
dijo, Vengan, vamos a la sala, ahí estaremos más cómodos,
y nos tomó de la mano a ambos guiándonos hacia donde ella quería.
¡Qué maravillosa visión tener su culo frente a nosotros
y moviéndose mientras caminaba! Al llegar a la sala se detuvo y giró
para quedar de frente a María, a la que dulcemente despojó de
su bata, para prodigarle una señora mamada de tetas. Mi mujer sólo
me decía: Ay Pepe, no sabes lo bien que esta niña mama las tetas.
Y a Rosy: Sigue, sigue corazón, que me tienes en la gloria.

Así
estuvieron cosa de dos o tres minutos, mamándose las tetas una a otra y
besándose y juntando sus senos en una escena que me hacía pensar
que estaba en el cielo. De pronto, mi mujer me miró y me dijo, Ven
con nosotras, amor, no nos dejes solitas. Y mi cuñada completó:
Sí cuñado, trae para acá esa verga deliciosa que me la
quiero comer. Yo me acerqué y ellas me desnudaron. María me
quitó la camiseta y Rosy las pantuflas y el pantalón, dejando
así libre mi tranca que estaba que parecía que iba a estallar.

-¡Pero
mira nada más que preciosidad! dijo Rosy. Y al decir esto, comenzó
a hacerme una chaqueta con su manita linda, pero sin despegar los ojos de
la cabeza que ya tenía una gotita de líquido preseminal en la punta.

Para
esto, mi mujer besaba la espalda de su hermana y acariciaba sus nalgas. Rosy,
que seguía jugándome el pellejo, me dijo: ahora verás cuñadito,
que no sólo mi hermana sabe dar buenas mamadas. Mi mujer se apresuró
a decirle: disculpa hermanita, pero yo tengo derecho primero que tú,
así que yo voy antes, sirve que te lo preparo bien. Y poniéndose
ambas de rodillas, María me comenzó a mamar la verga así
como ella sabe, me tenía loco. Rosy se pellizcaba los pezones con una
mano y con la otra jugaba con su panochita depilada y ponía cara de
éxtasis. Después de unos minutos reclamó su turno y dijo:
Ahora me toca a mí, hermanita, mira que se me hace agua la boca. María
se zafó de mi garrote y Rosy me atrapó de un bocado. Movía
la lengua como nadie. Mientras tanto, mi mujer se las arregló para
acostarse entre nuestras piernas y le empezó a mamar su cosita a mi
linda cuñadita que estaba a punto de ahogarse con mi verga hasta la garganta,
que se sacó para decir: Así, cabrona, mámame la panocha,
cómete mi cosita mientras yo le como la verga a tu marido. Yo mientras
metía el dedo en la vagina de mi mujer y la hacía una paja que la
tenía a punto de chorrear sus jugos. Mis dos amantes se vinieron por
primera vez casi al mismo tiempo. Rosy se estiró un poco y metió
mi verga entre sus tetas masturbándome con ellas y con la boca abierta
para recibir cada embestida con una nueva chupada.

Nos
acomodamos después en el tapete de la sala de modo que yo le comía
el chocho a mi cuñada, ella a mi mujer y mi mujer me mamaba la verga
a mí. No lo podía creer, estaba en la gloria, nunca había
sentido tanto placer, pero ¡por fortuna! No me había venido aun
y seguía con el garrote como si fuera de acero.

Nos
levantamos y me recostaron sobre el sofá. Mi cuada se puso con las piernas
abiertas sobre mi cara y me dijo: anda cabrón, sigue comiéndome
y agachándose me mamó la verga durante unos momentos. Mi mujer
dijo entonces que no la dejáramos fuera del equipo y besando a su hermana,
se montó sobre mí, metiéndose mi verga hasta el fondo mientras
decía: así amor, cójeme rico, cójenos a las dos,
gózanos como te gozamos nosotras a ti.

Mi
cuñada empezó a gemir como loca: ¡¡¡AAAAHHHHH,
SSSSSSSSIIIIIIIIIII, PAPITO, ASI, CÓMEME LA CONCHA; RICO; RICO ;RIIIIIICOOOOOOOOOOO!!!y
sentí como sus jugos chorreaban en mi boca. Eran deliciosos comí
todo lo que pude de ellos. Entonces dijo: Yo también quiero que me
la claves, cuñado, no seas malo, ella la tiene todos los días,
dámela, por favor, clávame tu rica verga. Mi mujer le sonrió,
la besó y le dejó el campo libre para que se montara. Así
lo hizo y empezó a moverse como un ciclón, al tiempo que me
decía Sí, sí papito, dame verga, qué rica verga
tienes papacito, clávame, clávate a la perra de tu cuñada…
soy una puta, soy tu puta cuñado, soy la puta de los dos. Mi mujer
mientras tanto le mamaba las tetas. Con esto, mi cuñada se vino por
tercera vez.

Entonces, se la saqué
a Rosy y me levante.

-A ver, putas
les dije- quiero que se pongan de perrito para cogérmelas a las dos.

-¡¡¡SSSSIIIIIIII!!!
respondieron al unísono. ¡Danos más verga! ¡Dánosla
toda corazón! decían alternadamente.

Y
mientras se besaban entre ellas, se la clavé a mi mujer. Unos cuantos empellones
y cambiaba a mi cuñada, así durante varios minutos. Las tenía
como locas, gemían, gritaban Sí papito, quiero más, quiero
más¡ ¡Cógenos así, precioso, danos garrote!
¡No nos la quites nunca! ¡Dános verga! ¡DANOS VERGA!
¡QUE PALOTE TAN DELICIOSO!

Cuando
estaba a punto de eyacular, les dije Aquí viene la lechita, dónde
está el vaso. Mi cuñada gritó:

-No,
papito, ahora la quiero directa, dame tu lechita calientita en mi boquita.
Y poniéndose de rodilla frente a mí, abrió su boca y sacando
la lengua me pedía: dame papito, dame lechita que necesito mi medicina.

Yo
miré a mi mujer como para saber si estaba de acuerdo. Ella sólo
dijo:

-Adelante mi amor, dale su
medicina a la nena. Dale toda tu lechita, corazón.

Al
oír estas palabras, llegué al climax y disparé la mayor cantidad
de esperma que nunca había disparado, la leche le llenó la boca
a mi cuñada que dio un trago grande y puso una cara de felicidad que
no olvidaré nunca, pero yo seguía disparando, mi semen se escurría
por las comisuras de mi cuñada y llegaba hasta sus tetazas, ella al
darse cuenta se la untó como crema por todo el tórax. Cuando
terminé de eyacular, mi cuñada me limpió todos los restos
y se la metió a la boca como agradeciéndole a mi verga toda esa
lechita que le había disparado. Mi mujer se acercó, me dio un beso
a mí y luego uno a su hermana, diciéndole:

-Desde
ahora hermanita, la lechita te la vas a tomar calientita, y no tienes que
esperar a que esté yo para tomártela, ¿eh?, puedes tomarla
cuando quieras, ¿verdad, amor?

-Claro
que sí repuse yo.

-Gracias,
la verdad es que así calientita sabe mucho mejor, creo que voy a necesitar
mi dosis diaria, pero calientita como ahora dijo sonriendo y con un leve hilo
de leche entre sus labios.

En ese
momento, escuchamos la voz de Silvia desde su recámara que nos gritó:
Chicos, ¿alguno de ustedes puede subirme algo de comer, por favor?

¡Diablos!
pensé yo, ¿a qué hora entró? Era imposible que al
entrar no nos viera y además con el escándalo de gemidos y gritos
que hicimos, tenía que habernos oído. Yo me quedé frío…
Rosy y María se miraron con algo como de complicidad y sonrieron. María
contestó a su madre: Sí mamá, ahora te lo subimos, ¿lo
quieres caliente o como esté? Como esté, gritó Silvia,
pero será mejor que suban los tres, está por empezar una película
que creo que les gustará.

Yo
no entendía nada, estaba petrificado, María fue a la cocina y Rosy
me abrazó y me dijo ¿qué pasa cuñado, si parece
que has visto un fantasma?

Lo
que pasó después amerita un texto aparte. Ahora los dejo, porque
ya es la hora de la medicina de Rosy. Hasta pronto.

Si
quieren comunicarse conmigo, escríbanme a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Su hermana los pilló en plena faena y quiso compartir diariamente algo muy excitante que él no se esperaba.

La madurita en la playa (I)

La madurita en la playa (I) (24)

Esto que les voy a relatar me ha sucedido hace unos 2 meses,
para ser más exactos en Agosto de 2001. Como es normal en esas fechas yo estaba
de vacaciones con mi familia en la playa, ya que tenemos una casa en una zona de
la costa catalana.

Todas las mañanas íbamos a la playa yo y mi familia aunque a
mi no me agradaba la playa, pero eso iba a cambiar. Ya que al segundo día de
estar de vacaciones e ir a la playa paso algo que me hizo cambiar de opinión
respecto a lo de bajar a la playa, el caso es que nos pusimos en una zona en la
que no había casi gente, pero como es normal poco a poco fue llegando más gente,
hasta que estabamos casi todos juntos, entre la gente que llegó había una mujer
de unos 30 y tantos años, de pelo con mechas rubias sobre un tono castaño, tenia
unas piernas bien tonificadas ya que se notaba que se cuidaba bien, un vientre
plano y unos pechos bien puestos, redondos y porque no decirlo grandes, sus ojos
eran azules con una mirada penetrante y excitante. La mujer como no había más
sitio pues se puso al lado de nosotros, así que pude observarla con comodidad ya
que yo llevaba unas gafas de sol que no permitían ver mis ojos. La mujer sacó un
bote de crema bronceadora y se empezó a poner por todo el cuerpo empezando por
sus perfectas piernas, haciendo un masaje en ellas, luego en sus pechos,
vientre, brazos y cara.

Cuando acabó de ponerse la crema se puso unas gafas de sol y
se tumbó para tomar el sol, así estuvo hasta que se levantó para ir a tomar un
baño, momento que yo aproveché para ver su cuerpo en movimiento, sus glúteos
redondos iban moviéndose con un movimiento sexy y provocativo, joder era una
diosa. Ante tal perturbadora visión empecé a empalmarme, tenía una erección
bestial, se notaba demasiado y no tuve más remedio que intentar llegar al agua
para poder bajar la excitación, justo cuando llegaba a la orilla, la madurita se
volteó y me miró, en su cara se dibujó una sonrisa picara, yo para disimular me
metí enseguida en el mar para que no se me notara la erección, aunque quizás era
demasiado tarde para eso. Ella salió del agua y se puso hacer topless en la
toalla, joder que pedazo de tetas tenia la muy cabrona, sus tetas no estaban
caídas como suele ser normal en estas edades, sus pechos eran coronados por unos
pezones grandes y de color café, que parecían apuntar al cielo. Gracias a está
visión tan excitante volvía a empalmarme, menuda mañana me estaba dando la
señora.

Cuando me di cuenta ya era la hora de comer y mi familia se
disponía a ir para casa, así que no tuve más remedio que ir yo también
disimulando mi excitación, al pasar por delante de la madurita se dio la vuelta
enseñándome su culito que estaba desnudo porque llevaba un tanga negro
minúsculo, esta mujer me quería hacer explotar la polla con tanta provocación.
En cuanto llegué a casa me fui corriendo al lavabo con la excusa de que quería
darme una ducha para quitarme la sal y la arena de la playa, pero en realidad lo
que yo iba a hacer era una gran paja en honor de la madurita de la playa que tan
cachondo me había puesto. Mientras me masturbaba fantaseaba con la idea de
tirarme a ese pedazo de mujer como nunca antes lo habían hecho. A la noche como
era costumbre solía salir con la pandilla de mi urbanización a la playa y a
beber un poco para animarnos, cuando nos encontrábamos en el paseo marítimo para
ir a la playa, vi a la madurita, iba vestida con unos pantalones elásticos y un
top blanco con gran escote, que por cierto era muy ajustado y permitía ver la
anatomía de sus perfectos pechos.

En cuanto la vi me quedé parado y babeando, menos mal que un
amigo mío me dio un toque en la espalda para que reaccionara, porque sino
hubiera quedado muy mal delante de tal mujer. Ella estaba acompañada por un
hombre de unos 40 años o más, que la llevaba cogida por la cintura, ver eso no
me frustró en absoluto, sino más bien me excitó la idea de que la madurita fuese
casada. Al día siguiente fui a la playa decidido a tener algún contacto con
aquella mujer que tan perturbado me tenia. Tuve la suerte de que mis padres se
fueran a comprar al supermercado y no fueran a la playa, así que decidí ir yo
solo, al llegar allí me puse en el mismo sitio que el día anterior, para poder
ver a la diosa.

Cuando ya empezaba a pensar que no iba a venir, apareció
entre las sombrillas, aquel día llevaba un bikini amarillo, con un tanga del
mismo color, nada más verla se me puso dura. Como no había mucho sitio y el
único sitio que quedaba libre era al lado mío, se puso a mi lado. Cuando hubo
dejado la bolsa de playa que llevaba, se dispuso a tomarse un baño, cosa que yo
aproveche para mirar en su bolsa, para ver si podía encontrar alguna foto de
ella, con la que poder pajearme en soledad. Además de una foto de ella con un
vestido de ejecutiva negro acompañada de una amiga que también estaba muy buena,
encontré la dirección de su casa en la playa, joder ese era mi día de suerte,
cogí el papel y lo escondí debajo de la toalla. Casi me pilla escondiendo el
papel y la foto ya que en ese momento salía ella del agua, como el bañador era
amarillo se le transparentaba todo, sus pezones erectos por el frío del agua, su
coñito que parecía tener poco pelo además de ser acogedor. Cuando ella llegó a
mi lado se quito la parte de arriba del bikini dejando libres sus voluminosos
pechos, eso me provocó otra erección que en ese momento no trate de disimular
para que ella viera lo cachondo me ponía. Ella pareció ver mi polla dura debajo
del bañador, porque me miró el bulto y sonrió.

Finalmente llegó la hora de ir hacia casa, así que me dispuse
a recoger mis cosas, pero cuando lo estaba haciendo accidentalmente me caí y fui
a parar entre las tetas de la madurita que en ese momento tomaba el sol. Aquello
me puso supercachondo, y creo que a ella también, para intentar quitarle
importancia al asunto los dos comenzamos a reír, yo entre tetas y ella acostada
en la toalla. De repente comenzó hablar, se presento y me dijo que se llamaba
Anne, yo le dije mi nombre, y continuamos hablando de tonterías que no venían al
caso. Comenzaba a ser tarde así que le dije que tenia que marcharme, ella me
preguntó que si vendría mañana a la playa ya que no tenia a nadie con quién
charlar mientras tomaba el sol. Yo le conteste que por supuesto que vendría por
la mañana, así que quedamos para mañana. Joder no me lo podía creer al final
había entablado conversación con la mujer que tanto me excitaba.

El resto del día transcurrió normalmente, pero al legar la
noche me acordé de que tenia su dirección, así que decidí ir a espiarla a ver
que hacia. Su casa no estaba demasiado lejos de la mía por lo que no me fue
difícil encontrarla, menuda casa tenia Anne, era una casa con un gran jardín,
una piscina privada y una gran terraza. Cuando estaba mirando la casa, vi que
había una puerta del jardín abierta, así que decidí entrar a ver que tal, cuando
ya estaba dentro del jardín vi luz en el piso de arriba. Había unas escaleras
que comunicaban con el piso de arriba, subí por ellas y vi a Anne encima del
hombre de la otra noche, cabalgando encima a un ritmo frenético. Anne mientras
hacia esto se tocaba sus duros pezones y se acariciaba su clítoris. El hombre
empezó a gemir señal de que se acercaba a correrse, pero antes de que se diera
cuenta ya se había corrido, dejando a Anne muy excitada ya que ella aún no había
tenido ningún orgasmo. El tío en cuanto se corrió se fue al lavabo a limpiarse,
dejando a semejante hembra muy excitada en la cama. Anne bajó el piso de abajo,
se tumbó en el sofá y puso la tele, como era un viernes por la noche en Canal +
daban una película porno, cosa que llamó su atención. Mientras ella veía la tele
el hombre le dijo desde el piso de arriba que se iba a dormir que estaba
cansado. Anne como aún estaba muy cachonda empezó a tocarse sus pechos, a
lamerlos y con la otra mano a acariciarse el coño, mientras dos chicas de la
película X hacían un 69, chupando sus depilados coños y gimiendo como perras en
celo.

Ver a Anne masturbarse con una escena lésbica, me provocó una
gran erección, para remediarla me masturbé viendo a la madurita masturbarse,
cuando me corrí no pude evitarlo y eyaculé sobre los cristales del piso de
abajo. Justo en ese momento Anne también se corría entre gemidos, sus fluidos
vaginales habían manchado la tapicería del sofá, yo viendo esto estaba embobado
y no me di cuenta de que Anne iba a mirar hacia la ventana, de poco no me vio,
salí corriendo por el jardín hasta la calle. Me escondí en los setos del jardín
que me permitían ver lo que pasaba en la casa, entonces vi que Anne se levantaba
del sofá y se dirigía hacia la ventana, cuando llegó vio mi corrida en el
cristal, y se quedó extrañada porque no sabia que era eso, así que lo toco y lo
olió, cuando hizo esto creo que ya sabia que era, porque con la mano embadurnada
de semen se la paso por sus pezones y por su lengua, jugando con el semen
golosamente, aquello hizo que me volviera a empalmar, cuando se cansó de su
juego, se fue a ducharse y yo me fui a mi casa muy caliente por lo que había
visto.

Al día siguiente en la playa, cuando llego Anne, yo estaba en
el agua. Al parecer ella me vio y decidió también darse un baño conmigo, cuando
la vi solo llevaba un pequeño tanga de color negro, ya que la parte de arriba
del bikini la había dejado en la toalla. Al verme me saludo dándome un pequeño
beso en la mejilla, mientras se mojaba su cabello y el resto del cuerpo para
aclimatarse al mar. Comenzamos a hablar de que cada día en la playa había mas
gente y menos sitio, que había muchos tíos desagradables que la miraban
descaradamente con ojos viciosos cuando hacia topless. He de reconocer que yo
era uno de esos tíos, pero es que una mujer así no se ve todos los días.

Yo le comente que era verdad y que cerca de allí había una
cala la cual no había gente porque se ponían algunos nudistas. Ella al escuchar
esto me propuso de ir ese día por la tarde para ver que tal estaba, yo
evidentemente le dije que sí. En ese preciso momento una gran ola vino hacia
nosotros, ella en un acto reflejo me abrazó provoncándome una gran excitación,
también note como sus pezones estaban erectos por el frío del agua o porque
estaba excitada. Después de la ola empezamos a salpicarnos en un juego que me
permitía ver como sus tetas botaban, cosa que me ponía muy caliente.

Quedamos aquella tarde en la playa, ya que la cala estaba
cerca, yo la estaba esperando en bañador, al rato de estar allí, ella apareció
vestida con un pequeño pantalón negro que dejaba al descubierto parcialmente sus
cachetes y un pequeño short que oprimía sus pechos, creo que no llevaba
sujetador porque sus pezones se marcaban mucho en la fina tela. Al llegar me dio
dos besos como ya era costumbre y nos dispusimos a ir a la cala nudista. Cuando
llegamos habían solamente unas parejas tomando el sol, a Anne le pareció un
sitio magnifico y tranquilo para tomar el sol, así que me propuso que nos
desnudáramos y nos diéramos un baño. Ella inmediatamente comenzó a quitarse la
poca ropa que llevaba, dejando sus magníficos pechos libres de la opresión del
short y lo que me resulto más excitante cuando se quitó el pantalón corto dejo
al descubierto su coñito depilado ya que no tenia ningún vello púbico, solamente
una pequeña mata de pelos rubios en forma de flecha que apuntaban hacia su
chochito.

Yo me había quedado embobado viendo semejante espectáculo y
no me había desnudado aún, ella al verme me dijo que a que esperaba a hacerlo,
que no era de buena educación estar vestido ante gente desnuda. Yo tímidamente
empecé a quitarme el bañador dejando libre mi flácido pene porque me daba
vergí¼enza ante tanta gente a mí alrededor. Cuando Anne vio esto creo que se
desilusiono un poco, porque ella esperaba que la tuviera bien dura por el
espectáculo que me había dado. Yo me sentía avergonzado y trataba de no mirarla
a los ojos, mientras yo me sentía asi, ella se agacho y me cogió el pene con la
excusa de que tenía una pelusilla de los slips en el capullo. En cuanto me toco
con su experta mano mi pene comenzó a crecer en su mano, paso de un tamaño
pequeño a un tamaño bastante grande y grueso, ya que mi polla es muy gorda y de
longitud normal. Pude ver en sus ojos su satisfacción ante tal hazaña, mientras
lo mantenía en su mano con la otra se tocaba disimuladamente el chochito
depilado. Rápidamente bajó el prepucio dejando al descubierto un capullo
imponente que reclamaba venganza por la vergí¼enza anterior. Aquello hizo que
dejara escapar un pequeño gemido y ella al ver que me gustaba comenzó a chupar
con su lengua el glande que había descubierto. Yo estaba en el paraíso siempre
había soñado con que una mujer experta me la chupara asi. Recorría con su lengua
el capullo para luego dejarlo escapar con sus dientes rozándolo, mientas que con
una mano masajeaba los testículos, el ritmo de la mamada iba en aumento, pronto
se metía toda la polla en su boca, haciéndola desaparecer entre gemidos y
chupadas. Mientras la chupaba decía cosas incomprensibles.

Ohhh, mmmm,mmm¡¡¡¡ Como me gusta esta pollaaaaaaa,
siempre había querido probar una joven, voy a hacer que te corras en mi
cara cabroónnnn¡¡¡¡¡¡

Si, eso es chupamela Anne, ohhhh¡¡¡ que bien lo
hacessssss¡¡¡¡¡¡

Te cuesta correrte ehhh cabrón?? Ayer me dejaste muy
excitada con tu corrida en la ventana y quiero que ahora te corras en mi
caraaaa¡¡¡¡¡¡

Ohhh, siiii, me voy a correr,ohhhh, ya me vengooooo,
ohhhhhh

Mientras decía esto ella aumento el ritmo, mientras mi polla
escupía semen en su cara y ella lo chupaba tratando de no dejar nada fuera.
Cuando acabe de correrme vi toda su cara llena de semen y parte de su rubio
cabello también.

Ver su lengua jugar con el semen tratando de chupar los
restos que quedaban me provoco una erección inmediata, ella la verlo sonrió y
dijo:

Veo que la tienes otra vez dura, ehhh???, pues ahora me
toca a mí disfrutar

Pídeme lo que quieras Anne

Quiero que me chupas este coñito pelado- dijo separando
sus labios vaginales con los dedos, dejando al descubierto su erecto
clítoris.

La cogí de la mano y la llevé a unas rocas apartadas de la
cala, allí la tumbe sobre una piedra dejando levantado su culo y por tanto su
coñito, comencé a tocarle los pechos con mis manos, pellizcando sus duros
pezones, mientras que con la lengua le lamía su perfecto estomago. Fui bajando
las caricias hasta llegar al monte de Venus, allí con un dedo le acariciaba su
coño, acelerando progresivamente los movimientos, conforme iba acelerando ella
lanzaba gemidos de placer, señal que estaba teniendo un orgasmo brutal. En un
momento de éxtasis, aparte sus labios vaginales con mi lengua tratando de
encontrar su botoncito, sus juegos que eran muy abundantes me llenaron la cara,
pero eso no me importaba. Cada vez le chupaba con mas energía porque sabia que
eso le gustaba y le provocaba un placer inmenso, en medio de gemidos de placer
me dijo que se iba a correr, que no parara de chupar por nada.

Me voy a correr en tu cara, ahhhh joder como me
gustaaaaaa, ohhh ya viene, ohhh me corrooooooooo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Mientras decía estas palabras unas convulsiones recorrieron
su cuerpo, señal de que se estaba corriendo, yo no dejaba de chupar, por lo que
me llene la cara de un liquido semitransparente y de rico sabor.

Cuando nos dimos cuenta y nos levantamos, vimos a lo lejos
una pareja de la Guardia Civil que se dirigía hacia nosotros con cara de pocos
amigos. No tuvimos mas remedio que vestirnos y salir corriendo hasta el coche de
Anne que estaba aparcado cerca de allí.

Esta fue la primera experiencia con mi madurita Anne, pero no
fue la última, en el siguiente relato les contare como tuvimos sexo en su casa
con su marido en la casa.

CONTINUAR큅….

Espero que les guste, si tienen algun comentario que hacerme
haganlo en la siguiente dirección
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
, por cierto desearia que personas con experiencias
con mujeres maduritas, me enviasen sus historias. Os saluda, Cthulhu

 

Resumen del relato:
    Un joven conoce a una madurita muy sexy en la playa y dicide que tiene que follarsela.

Ranma (Un pésimo remedio III)

Ranma (Un pésimo remedio III) (19)

Cuando los primeros rayos del sol iluminaron el dojo de la familia Tendo
Nabiki se levanto como era su costumbre, los domingos, para ir en busca de una
cancha de tenis donde jugar un par de partidos. Con rapidez metió en una gran
bolsa su traje, su raqueta y se dispuso a tomar algo de la cocina antes de
partir. Esta vez sin embargo, se sorprendió al ver a su hermana Kasumi ya
laborando en la cocina.

- Buenos días.- dijo la hermana mayor al verla.

-Buenos días.- Respondió. – ¿Qué haces levantada? Apenas son las 7am-

- Yo… ya no podía dormir.- por un momento ambas se miraron. En verdad
aquella mañana algo hacía imposible quedarse en la cama. Una inquietud que las
sacudía, que las había hecho levantarse en busca de algo que les permitiera
ocupar su mente en cualquier cosa, para no pensar en … sexo.

-Estas sudando Nabiki. ¿Tienes fiebre?- La chica ambiciosa se tocó la frente
y noto que la temperatura de su cuerpo era algo elevada, una fina capa de sudor
cubría su rostro, pero no se sentía mal. En ese momento descubrió algo que llamo
su atención.

-Tú también estas sudando Kasumi.- La hermana mayor se llevó la mano a su
frente solo para comprobar que estaba en igualdad de condiciones que Nabiki. Sin
darse cuenta Kasumi deslizo su mano por detrás de su cuello, retirando por un
instante el largo cabello de sus hombros. Nabiki sintió que su temperatura subía
más al ver la capa de sudor se extendía por los hombros desnudos y con seguridad
llegaba hasta los grandes pechos de Kasumi.

-Tengo que irme.- Nabiki salió corriendo sin decir nada más. Kasumi la miro
alejarse y retorno a sus labores. Poco después escucho los pasos de Akane
descendiendo por la escalera, para luego ir directo a la cocina.

-Buenos días Kasumi.- La menor de las hermanas Tendo llevaba puesto su traje
de karate y ajustaba la cinta alrededor de su cintura.

-Buenos días Akane. ¿Quieres algo para desayunar?.-

- No.- Dijo Akane colocandose una cinta en la frente.- Primero voy a
entrenar.- Su cuerpo estaba cubierto de sudor, como si ya hubiera hecho algún
ejercicio cuando en verdad acababa de levantarse de la cama.

- Temo que tendrás que esperar.- Akane miro a su hermana casi con fastidió.

- ¿ De qué hablas?.-

-Papá y tío Genma están entrenando.- Akane quedo sorprendida. ¿Su padre y el
señor Saotome levantados tan temprano en Domingo?.- Eso lo tengo que ver.- Penso
dirigiendose al Dojo.

Al acercarse pudo escuchar los característicos gritos de combate, así como el
sonido de algunos golpes, saliendo del Dojo. Casi con timidez se acercó a la
puerta y sigilosamente la abrió un poco. En el interior ambos hombres lucían
sudorosos y cansados, pero al mismo tiempo poderosos, en sus posiciones de
pelea. Ambos lanzaron un feroz grito de pelea y se lanzaron uno contra él otro,
con velocidad sorprendente intercambiaron toda una serie de ataques y contra
ataques, para luego volver a separarse. Akane estaba impresionada no tanto por
el señor Genma, a quien había visto luchar con Ranma muchas veces, sino por su
padre, nunca lo había visto luchar de aquel modo, con esa decisión y coraje; con
esos movimientos que en nada envidiaban a los de Ranma.

- No esta mal Tendo.- Exclamo Genma tomando un descaso.- Para un hombre que
dice estar fuera de practica.-

- ¿Acaso creyó que seria presa fácil Saotome?- Respondió Soun relajandose
también.- Dije que estaba fuera de forma. No que me hubiera vuelto un inútil.
Por cierto ¿cuando me va a enseñar esos movimientos nuevos de los que me hablo?-
Un brillo lleno los ojos de Genma mientras comenzaba a desatar la cinta de su
traje.

-Ahora mismo.- Dijo arrojando su camisa a un lado. El sudor resaltaba su
torso desnudo, dejando ver que aún tenía un cuerpo digno de un guerrero de
combate libre. Genma respiro profundamente, su pecho se hincho y pareció hacerse
más grande resaltando su musculatura. – Necesito libertad de movimiento.- dijo
mientras adoptaba de nuevo una pose de pelea.

- Entonces yo haré lo mismo.- Con prontitud Soun de despojo también se su
ropa dejando al descubierto su amplio tórax, era menos pesado que Genma, pero
eso lo hacía ver más joven. Akane los miro ambos como si los viera por primera
vez. Le parecía increíble que esos dos fueron los hombres flojos y llorones que
ella tan bien conocía. La figura de su padre se agrando ante sus ojos como
cuando era una niña pequeña. En cuando al señor Saotome, bueno, sin duda tenía
lo necesario para que una mujer tan bella como la señora Nodoka se hubiera
enamorado de él en su juventud. Tan embelesada estaba que no percato de
presencia de Kasumi hasta que esta estuvo a su lado.

-¿Qué haces Akane?- A aludida volvió el rostro, pálida y asustada como una
niña descubierta en una travesura.-¿Eh?…¿ah?… ¿yo?….bueno ….yo estaba…
estaba…-

-¿ Espiando a papá y al señor Saotome?-

-Si… digo no … digo… ¡¿porqué me asustas así?!- Kasumi meneo la cabeza
y sin decir más llamo a la puerta de Dojo. Su padre abrió, con el torso
cubierto, y las miro extrañado.

-¿Qué ocurre hijas?-

-Disculpa papá. Te llaman por teléfono. Dijeron que era urgente.- El señor
Tendo miro hacia adentro del Dojo y dijo en voz alta.- ¡Ahora vuelvo Saotome!.-

Acto seguido salió hacia la casa seguido por Kasumi. Akane entro al Dojo y
miro cuando Genma volvía a colocarse su camisa. Con pasos vacilantes se acercó a
él y le hablo casi con temor.

-¿Tío Genma?.- El hombre se volvió y sonriendo miro a la más joven de la
familia Tendo.- Buenos días Akane.-

Por primera vez la joven sintió un cierto respeto por él señor Saotome. -Los
vi entrenando.- Dijo con cierta vergí¼enza.

-Ha ¿si?.-

-Si y… bueno… nunca había visto a papá luchar de ese modo. Cuando entrena
conmigo se ve más lento y no tan fuerte.-

-Es natural.- Dijo Genma ajustando sus lentes.- Soun no puede pelear igual
con su hija que con un hombre.-

-¡ESO NO ES JUSTO! ¡ SOY TAN BUEN OPONENTE COMO CUALQUIERA!- Los ojos de
Akane se llenaron de indignación, al tiempo que se clavaron en Genma, quien de
inmediato busco la forma de rectificar sus palabras.

-Calma Akane. Solo quise decir que después de perder a tú madre Tendo debe
tener miedo de que algo las lastime a ustedes. Es por eso no se emplea a fondo
cuando entrena contigo.- Akane bajo la mirada y se quedo pensativa. Realmente su
padre siempre estaba protegiendolas y preocupandose por su futuro. Era lógico
que no pudiera pensar siquiera en lastimarlas, aunque fuera enseñandoles sus
técnicas de combate.

-Entiendo.- Dijo al fin. Genma se cruzo de brazos y adopto una pose de
maestro sabio. – Tío Genma ¿podrías practicar conmigo?.- Los ojos de Genma se
abrieron desmesuradamente, su lengua se trabo, creyó no haber entendido las
palabras de la joven.

-¡¿QUí‰?!.¡¿ PORQUE ME PIDES ESO AKANE?!-

-¡ Porqué si pudiera pelear como usted ó como papá Shampoo no me molestaría
tanto!- Genma miro a la joven pensativo, no es que le gustara la idea de
entrenar a una mujer, cosa que consideraba inútil, sino que buscaba la forma de
evitar ofender a Akane con su negativa.

-Esta bien Akane.- Su rostro esbozó una gran sonrisa al tiempo que ponía una
mano sobre el hombro de la joven. Pero enseguida agrego.- Pero tendrá que ser en
otra ocasión pues ahora tu padre y yo vamos a continuar nuestro entrenamiento.-
Hacia falta ser poco más que idiota para no entender que aquel era un pretexto.
Akane frunció el entrecejo paro antes de que pudiera decir nada la puerta de
Dojo se abrió. Ambos volvieron la vista hacia la entrada. La sonrisa de Genma
desapareció como por encanto al ver que Kasumi había vuelto sola.

-¿ Donde esta tu padre Kasumi?.-

- Tendrás que disculparlo tío Genma.- Respondió la joven desde la
entrada.- Lo llamaron del consejo, un asunto urgente. Dice que mañana te
ayudara.- Sin decir más la joven hizo una reverencia y cerro la puerta. Genma
estaba a punto de ir detrás de ella, pero Akane se interpuso en su camino, su
rostro estaba iluminado por una malévola sonrisa, sus ojos miraron intensos al
viejo guerrero.

- Vaya tío Genma parece que si tendrás tiempo para enseñarme. ¿Verdad?.-
Genma tembló de coraje, ¿ porqué diablos había tenido Soun que irse en ese
momento?- Dame unos minutos para calentar.- Sin esperar respuesta Akane comenzó
a realizar una rigurosa rutina de ejercicios para soltar sus músculos y estar
lista para el entrenamiento. Mientras tanto Genma la miraba rabiando su coraje
al tiempo que buscaba alguna excusa para liberarse de ese compromiso.

-¡Lista!- Akane se acomodo el traje y se puso en guardia. Pero Genma
permanecía inmóvil, como si se hubiera quedado solo. Finalmente se cruzo de
brazos. Intrigada, y molesta, Akane le grito.- ¡¿QUí‰ PASA TIO?! -

Genma la miro y con voz grave le dijo.- Akane no esta bien que yo te enseñe.
Eso sería usurpar las funciones de tu padre y yo no puedo ofenderlo de ese
modo.- Sin más se dispuso a salir del Dojo, por dentro apenas si podía disimular
su satisfacción. – ¡Qué listo soy!-

-¡ERES UN COBARDE!.- Genma se detuvo en seco al escuchar esas palabras.

-¿Como dijiste Akane?.-

-¡DIJE QUE ERES UN COBARDE! ¡ LO QUE PASA ES QUE TIENES MIEDO DE QUE YO TE
GANE! ¡¿VERDAD?!… ¡DEBERIAS HABER SIDO TU QUIEN CAYERA EN "EL ESTANQUE DE LA
CHICA AHOGADA", SER MUJER TE SENTARíA BIEN!.-

-¡¿ QUí‰ COSA?!.- Indignado Genma apretó los puños con fuerza, su boca se
torció en una mueca que dejaba ver sus dientes, como Akane lo previno, el hombre
volvió sobre sus pasos y plantandose frente a la joven adopto su pose de pelea.-
¡DE ACUERDO JOVENCITA.! ¡PERO NO DIGAS QUE NO TE LO ADVERTI!.-

-¡ AQUI VOY!- Con esa frase Akane se lanzo a la carga. Su primera embestida
fue detenida con cierta facilidad por el señor Saotome, quien esquivo ó bloqueó
sus golpes con suma eficacia. Luego con un giro digno de un bailarín Genma rodeo
a Akane y descargo la palma de su mano justo en sus nalgas.

-¡Aaaaaaayyyyyyyyy!- Grito la joven al sentir semejante ultraje.-
¡Pervertido!-

- No es mi culpa que tu defensa sea tan mal "niña".- El rostro de Genma
estaba iluminado por una sonrisa burlona. Akane se puso furiosa y arremetió con
más fuerza. Pero esta vez Genma se agacho y con un suave movimiento, conocido
como barrida en artes marciales, la derribo. – Ahora veo porqué Soun no pelea en
serio contigo. jajajajajajajaja.- Aquellas burlas no eran simple crueldad ó
mofa, en realidad Genma sabía que mientras Akane se dejara dominar por sus
emociones él podría sacar provecho. Sin embargo era un arma de dos filos, pues
si bien la joven se dejaba llevar por sus emociones, la ira hacía crecer la
fuerza de sus ataques. Así de un salto se puso de pie y se lanzo de nuevo al
ataque, esta vez una verdadera oleada de golpes cayo sobre Genma, este pronto
dejo se reír al darse cuenta de que los golpes de Akane empezaron a superar su
capacidad de resistencia. Más antes de que pudiera hacer algo para alejarse de
su atacante, Akane logro romper su defensa y descargar un fuerte puñetazo en su
rostro. El impacto fue tan fuerte que el hombre dio un giro completo y cayo al
suelo. Akane sintió que era el momento de lanzarse a fondo y dando un salto se
dispuso a rematar a su oponente.

En el suelo Genma sentía hervir su sangre, no le importaba ser golpeado por
una mujer siempre que fuera Ranma ó Nodoka, pero que una joven imprudente como
Akane lo hubiera golpeado era una humillación que no podía soportar. Así con la
vista nublada por la cólera se levanto de un salto, esquivando el ataque de
Akane, para luego lanzar un fuerte golpe que fue a dar justo en el estomago de
la joven. Esta absorbió el impacto y salió volando hacia atrás y cayo de
espaldas sobre la tarima del Dojo. Genma se quedo paralizado, sus ojos se
abrieron como platos, su quijada se extendió hasta casi tocar el piso,
lentamente bajo la mirada y contemplo el puño que había golpeado a Akane;
incapaz de creer que formaba parte de su cuerpo.

-¡Aaaaaaaaahhhhhhhhhh…..! ¡¿QUE HICE?!- Temblando como una hoja acerco a la
joven que permanecía inmóvil sobre el piso. – ¡AKANE!… ¡CONTESTA AKANE!.- Un
helado silencio fue la única respuesta. ¿Acaso estaba…. muerta?.

Por un segundo su mente se lleno de toda clase de ideas, se vio en la cárcel,
condenado a muerte y su verdugo sería nada menos que su esposa. Estaba a punto
de darse a la fuga cuando unos leves sonidos lo detuvieron.

-Muuuuu…mummmm.-  Emocionado se inclino y examino a la joven con
cuidado, un profundo suspiro salió de sus labios al comprobar que solo estaba
noqueada. Pero casi de inmediato un nuevo temor lo sacudió, pudo ver detrás de
si la cabeza gigante de Soun, con su gran lengua de fuera y sus ojos
amenazantes.- ¡¿COMO SE ATREVIÓ A  GOLPEAR A MI HIJA SAOTOME?! ¡OLVIDESE
DEL COMPROMISO Y LARGASE DE MI CASA AHORA MISMO!.- Así él y Ranma tendrían que
partir en medio de la nieve, aunque era verano, y afrontar al destino que era
regresar a su ciudad natal donde seguro moriría a manos de su esposa. Volviendo
a la realidad Genma decidió llevar a Akane a su cuarto y atenderla, cuando
recobrara el conocimiento le pediría que no dijera nada a su padre. Así la tomo
en sus brazos y salió sigilosamente del Dojo, para su fortuna Kasumi estaba en
el patio trasero tendiendo la ropa, dirigiendose directo al cuarto de Akane.

Velozmente, pero sin ruido, subió las escaleras y llego hasta el cuarto de la
joven. Con facilidad abrió la puerta penetrando sigiloso. Con suavidad la
deposito en su cama y regresando sobre sus pasos cerro la puerta. No quería que
nadie viera a Akane hasta que él se disculpara por haberla golpeado. Luego
volvió a su lado. Sin más se sentó a un lado de la cama y espero. Mientras lo
hacia sus ojos se fijaron en los bellos rasgos de la menor de las Tendo. En
verdad era una chica hermosa, cuando no gritaba o discutía con Ranma.
Delicadamente acerco su mano hasta aquel rostro juvenil, acaricio las delicadas
mejillas para luego tocar también el cabello azulado, un delicado perfume, tal
vez champo para el cabello, se hizo presente mientras sus dedos se enredaban en
la cabellera.

Nunca supo en que momento un impulso extraño lo llevo a descender por el
delicado cuello, sintiendo el acompasado palpitar de la sangre, hasta llegas a
la altura de su pecho. Genma retiró la mano sorprendió de su acción. ¿En que
momento había nacido en él ese deseo funesto?. Sus ojos recorrieron la esbelta
figura de Akane, a su mente acudieron las visiones de la joven llevando un
bañador en la playa, mientras sus manos temblorosas comenzaban a desajustar la
cinta del traje de Karate. Con el corazón latiendole como un potro dentro del
pecho abrió los pliegues de la camisola. Al instante aparecieron ante sus ojos
los carnosos pechos de Akane, cubiertos por un coqueto sostén adornado con
encaje, que subían y bajaban al compás de la respiración. Genma trago grueso
mientras contemplaba aquel espectáculo, su polla comenzó a levantarse entre sus
piernas. Un escalofrío le recorrió toda la espalda. Pero no era miedo, sino
deseo. Una oleada de calor lo invadió cuando sus dedos sujetaron el broche del
sostén, colocado al frente, que se abrió con un leve"clip". Los pechos saltaron
libres de su prisión quedando a la vista del hombre viejo. Este ya no pudo
contenerse más y descendió sobre ellos como un perro sobre la carne. Sus manos
callosas se apoderaron de uno de los pechos mientras su boca se hacia cargo del
otro. Al principio solo beso el seno pero luego comenzó a morder el oscuro
pezón, incluso tiro de el con cierta fuerza, al tiempo que su mano masajeaba el
otro seno. Aquel contacto hizo que el cuerpo de Akane se estremeciera como
sacudido por una descarga eléctrica. En consecuencia la joven empezó a recobrar
el sentido. Al principio solo dejo escapar algunos gemidos pero conforme pasaron
los segundos termino por abrir los ojos.

Akane sintió que su cuerpo estaba siendo objeto de caricias que hasta ese
momento no le había permitido a nadie. Alguien besaba sus pechos con fuerza
provocandole un delicioso cosquilleo. Unas manos grandes y fuertes apretaban sus
tetas y se deslizaban por sus costados. Presa de ira y temor se incorporo sobre
la cama y miro a su atacante. ¡Era Genma! ¡El padre de Ranma era quien
materialmente estaba devorando sus pechos!.

-¡Nooooooo!- Exclamo al tiempo que sujetaba la cabeza de Genma con ambas
manos. El hombre reacciono con sorpresa pero no hizo nada por alejarse de ella o
por justificar sus actos. La voz de Genma se dejo escuchar entrecortada,
rasposa, con un tono que Akane nunca había escuchado.

-Dejame acariciarte Akane… así.- Las manos callosas del hombre apretaron
con firmeza los frágiles pechos de la joven.-Mira que hermosas tetas tienes…
la piel es tan suave… tan cálida… dejame comermelas a besos… Oh Akane…-
Genma volvió a apoderarse de la punta de uno de los senos para lamerlo y
morderlo con frenesí.- ¡Ay que rico!.- Exclamo.

Akane guardo silencio, asustada y confundida por la acometida sexual del
señor Saotome, en su mente recordó la lucha que habían tenido en el Dojo y su
derrota a manos del viejo guerrero. Se dio cuenta de que estaba en su propia
habitación y que probablemente estaban solos en la casa. Pero lo que la aterraba
realmente era el efecto que las caricias de Genma tenían en ella, cada vez que
sus labios presionaban sobre sus pezones una corriente eléctrica le corría por
todo el cuerpo, sus pechos estaban duros y su coñito adolescente comenzaba a
humedeserse presa de una extraña excitación. Además el hombre ya no le perecía
tan viejo o repugnante como siempre, de algún modo el hecho de haberla vencido
en un combate la impulsaba a someterse a él. ¿Era eso lo que Shampoo, Ukyo y
Kodachi sentían hacia Ranma? ¿Acaso el saberse incapaz de derrotar a un hombre
justificaba entregarse a él?.

-¡NO TIO… NO… DEJAME!- Exclamo Akane al tiempo que lograba separar a
Genma de sus pechos, los ojos del  hombre brillaban como relámpagos a causa
de la lujuria que le corría por las venas. Al verse separado de las tetas Genma
tomo la cara de Akane entre sus manos y atrayendola hacia sí la beso, la chica
sintió que las fuerzas la abandonaban, era su primer beso, la lengua de Genma se
abrió camino dentro de su boca y comenzó a acariciar el interior con la
sabiduría de la experiencia. La temperatura del cuarto comenzó a subir
rápidamente. Las ansiosas manos de Genma despojaron a Akane de su casaca
dejandola semi desnuda, acariciando la tersa piel de la espalda hasta llegar
hasta el nacimiento de las nalgas.

Soltando un momento a su presa el viejo guerrero se despojo de su propia
casaca, su tórax se mostró orgulloso ante la vista de la joven Tendo. Luego
volvió a fijar su atención el los pechos de Akane, mismos que beso y succiono de
nuevo esta vez con mas ardor que antes provocando sensaciones desconocidas en la
joven, que para ese momento se había hundido en un sopor inducido por la mezcla
de miedo, confusión y placer que experimentaba. Ya no se resistía a las demandas
de su tío. Este la tendió sobre la cama y comenzó a recorrer con sus labios el
camino hacía el coño. Sus manos tomaron los pliegues del pantalones y los
jalaron dejando al descubierto las bellas piernas de Akane. Ella intento
mantenerlas cerradas en un último intento de resistir, pero Genma la sorprendió
haciendola girar, dejandola de espaldas a el.

Akane quedo desconcertada, con curiosidad miro por sobre su hombro y
descubrió a su tío despojandose del resto de su ropa, avergonzada quiso volver
el rostro pero en ese momento la polla de Genma quedo al descubierto, la joven
se quedo como hipnotizada mirando aquella cosa larga, dura, llena de venas. Al
quedar totalmente desnudo Genma se tendió junto a Akane. El contacto de su
cuerpo varonil, caliente como un tea, hizo estremecer a la chica, al tiempo que
sentía como la polla erguida se paseaba por su espalda. Lentamente Genma se
tendió sobre la espalda de Akane, mientras restregaba su polla contra la raja
que separaba las exquisitas nalgas. Gozando al sentir el calor que emanaba de
ellas. Sus manos fueron en pos de los senos juveniles para acariciarlos,
mientras sus labios besaban las orejas y el cuello de la chica. El cuerpo de
Akane respondía solo a las caricias que recibía. Su respiración se hizo forzada,
por la excitación y el peso del hombre sobre ella, los labios de su coño se
contraían como una boca viva al tiempo que sus líquidos íntimos escapaban sin
control.

Genma recorrió con sus labios toda la espalda de Akane hasta llegar a las
nalgas de la chica, entonces deslizo sus brazos hasta la cintura de su amante y
tirando de ella la hizo levantar el culo. Como resultado las carnes se abrieron
ampliamente dejando el sonrosado ojete a la vista del guerrero.

-¡OH! ¡Querida Akane aún tu ojo del culo es hermoso!.- Un rubor intenso
coloreo las mejillas de chica ante el halago del hombre. Genma atrajo hacia su
cara el culo de Akane y comenzó a besar, besar y besar aquel ojete, lo tiltió
con la punta de su lengua.- Aaaaaahhhhhh….Uuuuuummmmm.- Fueron los gemidos que
salieron de la chica mientras se estremecía por la caricia. Pero era solo el
principio. Genma pego totalmente sus boca al culo de Akane y con la lengua se
abrió paso en el estrecho conducto, al tiempo que depositaba en el una cantidad
industrial de saliva caliente.

-¡Aaaaaaahhhhhhhh!….¡Tío Genma!…. ¡Tío!…..- Akane tenía las manos
crispadas, apretando las sabanas en un intento por no gritar más fuerte. Con
delicadeza Genma la soltó y volvió a tenderse sobre su cuerpo, besando la
espalda y el cuello, pero esta vez Akane volvió la cara y ansiosa espero a que
sus labios pudieran unirse en un beso, no le importo que la lengua que entraba
en su boca fuera la misma que había explorado su ojete hacia un momento. Genma
la beso mientras sus manos volvían a tomar posesión de los erectos pechos.

-No temas Akane.- Murmuro en su oído.- Yo no sería capaz de arrebatarte el
tesoro que debes entregar solo a mi hijo, los dedos de Genma acariciaron el
suave vello del coño, pero se que posees otro tesoro que Ranma nunca empleara.
Damelo bella flor… mi pequeña Akane.- Mientras hablaba Genma tomo su polla con
una mano y la guío hasta la entrada posterior de la chica Tendo. ¡Y empujo! La
gran cabeza de la polla se hundió unos centímetros dentro de Akane que así
perdía una virginidad que nunca creyó posible.

-¡Ayyyyyy!…..¡aaaayyyyyy!.- Se quejo adolorida. Genma la sujeto con firmeza
por las caderas mientras gozaba al sentir como su polla se iba resbalando,
ayudada por la saliva, penetrando cada vez más en el ojos del culo, el cual se
contrajo instintivamente apretando la polla. El viejo guerrero termino de hundir
su miembro en aquella carne joven. Entonces se detuvo, deseando gozar al máximo
de la dulce opresión que el culo virgen de Akane le brindaba, después de años de
abstinencia sexual.

-Aprieta los dientes chiquilla, relajate para que no te lastimes más.- Dijo
mientras separaba.

-¡OH!….. ¡Ay!… me duele mucho tío…. ¡Ay!… Me estas desgarrando…
Ay… oh Buda….- Con la sabiduría que da la experiencia Genma llevo una de sus
manos hasta el coño de la joven y con cuidado hundió un dedo en el hasta llegar
al clítoris, para comenzar a frotarlo con deleite. Al mismo tiempo comenzó a
moverse, lentamente, iniciando un movimiento de mete y saca que poco a poco fue
haciendose más intenso, hasta que su polla entraba y salía con verdadera furia
del estrecho culo. Akane, que al principio se sintió desgarrada, termino por
abrirse voluntariamente dejando que la polla la penetrara hasta el fondo.
Mientras el roce en su clítoris lograba hacerla reaccionar.

- ¡Ahhhhhh!…¡ohhhhhh!…¡ough!…- Gimió lastimosamente, pero con una leve
muestra de placer.

-¡Que culo tan apretado tienes Akane!- Grito Genma presa de excitación.-
¡Eres divina!… ¡Mueve las nalgas niña!… ¡Aprieta con el
culo!…¡Así!…¡así!… ¡Oh gran Buda como voy a correrme en tu culo!.- Akane
se mostraba sumisa, dominada totalmente por el extraño fuego que penetraba en
ella a través de la polla y se expandía luego por todo su cuerpo. Así accediendo
a las demandas de su follador comenzó a mover las nalgas al tiempo que apretaba
con su ojete el trozo de carne que la invadía. Para su fortuna Genma logro
sincronizar el ritmo de sus embestidas con el frotamiento del clítoris, de modo
que ambos aumentaron al mismo tiempo logrando con ello que Akane experimentara
una intensa excitación, hasta que ella también se encontró al borde del orgasmo.

- ¡Ohhhhhhh!…. ¡Sigue!…..¡Sigue tío Genma!…. ¡Que rico me partes el
culo!… ¡Dame más por el culooooo!- La misma Akane lanzaba sus caderas contra
las del Genma buscando que la tiesa polla penetrara más hondo en sus entrañas.
De pronto Genma lanzo un grito y clavo su polla hasta los cojones dentro de
Akane, apretó con fiereza las nalgas y comenzó a correse en un ardiente oleada
de semen. Akane sintió que un río de lava se desbordaba dentro de su culo y
exploto también en un mar de líquidos que escurrieron hasta las sabanas de su
cama.-¡AAAaaaaaaahhhhhh!.- Ambos se convulsionaron y finalmente se desplomaron
sobre las sabanas húmedas. La chica tuvo que hacer un último esfuerzo para
quitarse al hombre de encima.

Por un momento el silencio reino en la habitación. Finalmente Akane comenzó a
llorar muy quedamente. Genma se asusto un poco y acercandose a la chica intento
consolarla.

-Todo esta bien Akane.-

-¡Bien!- Akane lo miro furiosa.- ¡Acabas de romperme el culo! ¿y dices que
todo esta bien?- Genma se sintió extraño de que Akane  lo tuteara.

-Aún eres virgen.- Dijo con firmeza.- Nadie tiene que saber lo que paso aquí
hoy.- Ambos se miraron en silencio. Genma extendió los brazos hacia Akane y 
esta acepto su protección. Rato después Genma salió sigilosamente de la
habitación de Akane. Cuidando que nadie lo viera. Cuando por fin alcanzó la
calle casi hecho a corre. -¡En que lío me he metido!.- Era la pregunta que
martilleaba en su cerebro. No solo se había acostado con una adolescente, casi
una niña, le había sido infiel a su esposa, por no mencionar que había
desflorando a la prometida de su hijo, aunque fuera por el culo. ¡Dios! Tal
vez debiera hacerse el Harakiri de una vez!. Sola en casa Akane también era
presa del temor. ¿Como diablos había permitido que el señor Saotome le hiciera
el amor? ¿Qué explicación podría darle a su padre, a sus hermanas y al propio
Ranma?.

Mientras tanto, en el cuarto de huéspedes, Ranma salía de entre las sabanas.
Solo él había permanecido dormido aquel día, perezosamente se estiro y bostezo
antes de ponerse de pie. Lentamente salió de su cuarto y bajando las escaleras
se dirigió directamente a la cocina. Ahí encontró a Kasumi quien se preparaba un
Té.

-Buenos días Ranma.-Dijo la mayor de las chicas Tendo al verlo aparecer, como
siempre llevando una camiseta y un holgado pantalón chino.

-Buenos días.- Respondió en medio de un bostezo. – ¿Ya desayunaron los
demás?.

-Aún no. ¿Quieres que te prepare algo?.-

-Si eres tan amable.- Kasumi sonrío y se puso a prepararle un desayuno
ligero. Mientras Ranma fue a sentarse en el comedor. Su mirada contemplo por un
rato el jardín iluminado por el sol. En ese momento Akane hizo su aparición,
llevaba su vestido amarillo, se veía lejana é indiferente.

-Buenos días Akane.- Dijo el chico mecánicamente. La chica le contesto de
igual forma y por un momento se quedo mirando a su"prometido", en su corazón
sabía que lo amaba pero su presencia la molestaba en ese momento. Kasumi entro
al comedor llevando una pequeña bandeja con comida. Al verla los ojos de Ranma
se iluminaron y con ansiedad espero a que llegara a la mesa.

-¡Ummmm! ¡Que rico!.- Exclamo mientras comenzaba a devorar, con su bien
conocido apetito, el contenido de la bandeja.

-¿Terminaste de entrenar con el tío Genma Akane?- Akane estuvo a punto de
irse de espaldas, por nada del mundo hubiera querido que Ranma se enterara de
que había estado con su padre esa mañana.- ¿Te pasa algo?.- Pregunto Kasumi
advirtiendo que su hermana había perdido el color.

-No… yo…- Akane estaba a punto de romper en llanto.

-¡Ya se perdiste con mi padre!- Exclamó Ranma señalando a Akane. Su cara esta
iluminada con un gran sonrisa, llena de burla.- No te preocupes. Es lógico que
una chica tan torpe y lenta como tu no pueda pelear a nuestro nivel.-

Akane sintió que sus nervios estallaban. Toda su angustia y frustración se
convirtieron en ira, un sentimiento que sabía bien como expresar.

-¡RANMA ERES UN CRETINO!- Con la fuerza de un huracán Akane levanto la mesa
del comedor y literalmente aplasto a Ranma como si fuera una mosca. La casa se
estremeció hasta sus cimientos a por la fuerza de los impactos. Luego Akane
salió de la casa, su sangre aún hervía en sus venas.

En la casa Ranma salió de abajo de la mesa ante la mirada preocupada de
Kasumi. -Esta loca.- Fue todo lo que pudo decir antes de desmayarse. Poco
después Ranma abrió los ojos y reconoció el techo de su habitación. A su lado
Kasumi lo cuidaba con su acostumbrada diligencia. -¿Qué paso? dijo mientras se
incorporaba.

-Mejor no te levantes. Akane te golpeo muy fuerte.- El chico recordó entonces
lo ocurrido y llevandose una mano a la cabeza comprobó el brote de un chichón.
Disgustado bajo la mirada y se sorprendió al verse en su cuerpo de
chica. Interrogante miro a Kasumi quien le dijo apenada.- Disculpa. Pero como
varón no podía traerte a tu cuarto.- Ranma suspiro resignado.

Al rato Kasumi le trajo un poco de agua caliente y se transformo de nuevo en
chico. Entonces la hermana mayor se ocupo en "reparan" los estropicios hechos
por Akane. Al tiempo que, como siempre, intentaba hablar en su favor con su
víctima.

-Tienes que perdonar a Akane. En el fondo es solo una chica solitaria y
violenta.-

-Uno de estos días va a matarme.-

-Es tu prometida.-

-Pues francamente me gustaría que tú fueras mi prometida.- Las mejillas de
Kasumi se tiñeron de un rubor intenso, mientras Ranma se llevaba una mano a la
boca en un vano intento por que no salieran más palabras de sus labios. Un
helado silencio cayo sobre ellos.

-Lo siento.- dijo al fin Ranma con la cara baja.- Yo… solo quise decir que
eres una mujer muy amable y creó que también eres muy hermosa.- Ranma estuvo
tentado a morderse la lengua. ¿Qué rayos le pasaba? ¿De donde le nacían esas
palabras?. Kasumi seguía sumida en el silencio. El halago solo había conseguido
hacer más fuerte el rubor en sus mejillas. El chico hizo un nuevo intento por
disculparse y tomando las manos de la joven entre las suyas la miro
intensamente. -Lo siento…- Ranma ya no pudo decir más. Las palabras murieron
en su garganta cuando sus ojos contemplaron el bello rostro de Kasumi, sus ojos
verdes lo atraparon como la miel a la mosca, sus labios delicados y húmedos lo
atrajeron como un imán. Como hipnotizado se fue acercando a ella hasta que sus
labios estuvieron a punto de unirse.

-Por favor, no lo hagas.- Comenzó a decir Kasumi al tiempo que sus manos
escapaban como palomas de las de Ranma. Asustada la mayor de las Tendo intento
ponerse de pie para salir del cuarto, la temperatura subía rápidamente. Pero
Ranma la sujeto con fuerza por los hombros obligandola a permanecer junto a él.
Su espíritu de pelea lo empujo a tomar la ofensiva y sin pensarlo dos veces se
apodero de los labios de Kasumi quien se quedo paralizada por la sorpresa, al
principio el contacto fue desagradable, los labios de Ranma presionaban con
fuerza contra los suyos haciendole daño. Mientras su lengua hacia un intento no
menos violento por entrar en la boca de la muchacha. Kasumi logro separarse un
poco y volver la cabeza para escapar de aquellos labios impulsivos.

- ¡No hagas esto!.- Gritó con los ojos llenos de lagrimas.- ¡No es correcto,
soy mayor que tú!.-

- ¡No me importa!- Dijo indignado.- ¡No me importa si el cielo cae sobre mi
cabeza después de haberte amado!- Ranma volvió a besar a Kasumi al tiempo que
una de sus manos se apoderaba bruscamente de un seno de la joven, haciendo a un
lado el blanco delantal, mientras que, con la otra, la empujaba hasta hacerla
tenderse sobre el piso de madera. Luego se levanto con rapidez y, tras
despojarse de su camiseta, se tendió sobre ella. Al instante Kasumi pudo sentir
la dureza de su erección apoyada contra su cuerpo, a pesar de la ropa que los
separaba. Con una mano Ranma tiro con fuerza del escote de su vestido haciendolo
bajar más allá de los pechos, después arrancó el sostén que lo cubría dejandolos
desnudos y a la vista. Mientras con la otra mano jalaba la larga falda del
vestido dejando expuestas las hermosas piernas de la joven.

Cuando los dedos de Ranma tocaron entre los muslos de Kasumi esta se
estremeció, su coño estaba húmedo. Con un movimiento rápido atrapó la cabeza de
Ranma entre sus manos y lo obligo a mirarla directo a los ojos.

- Por favor… sé, más suave…- Por un momento Ranma se quedo inmóvil,
avergonzado de actuar con violencia contra la joven, comprendió que Kasumi ya no
se resistiría a sus demandas. Con un movimiento de cabeza accedió a su petición.
Sus bocas volvieron a unirse, pero esta vez suavemente,sus labios apenas se
rezaron, casi temerosos, sus alientos se confundieron por un momento; hasta que
Ranma dejo que su boca se uniera nuevamente a la de ella. En esta ocasión Kasumi
separó sus labios dejando que la lengua de Ranma entrara en su boca y
respondiéndo con la suya. El tiempo pareció detenerse mientras ellos dejaban que
sus lenguas se entrelazaran, que sus labios se unieran hasta casi fue doloroso.
Cuando al fin se separaron Ranma se aparto de la joven y con sumo cuidado la
despojo totalmente de sus ropas. El corazón del joven guerrero salto dentro de
su pecho al contemplar el divino espectáculo de ese cuerpo desnudo, los grandes
senos eran como montañas gemelas, la cintura breve y las amplias caderas. Las
manos de Ranma volvieron a deslizarse por el cuerpo de Kasumi, ya no
presionando, como antes, sino acariciando y descubriendo. Todos los instintos de
Ranma le indicaron que debía dejar ni un milímetro de la lustrosa piel de Kasumi
sin besar y lamer, así que recostandose de nuevo junto a ella la envolvió con
sus brazos oprimiendola contra su cuerpo. Su boca comenzó un recorrido por el
delgado cuello, por sus hombros para finalmente bajar hasta los grandes pechos
que lo esperaban. Cuando cerro los labios sobre uno de los pezones se dio cuenta
de que su amante se estremecía, de que el pecho se ponía duro como la roca al
tiempo que su dueña atraía más al guerrero contra sí.

Kasumi sintió que su cuerpo se acalambraba con cada caricia que Ranma hacia
sobre sus pechos, por un momento la imagen de Akane apareció en su mente junto
con la conciencia de que lo que hacia estaba mal. Por el fuego que la abrazaba
sus entrañas se hizo más intenso, así que cerro los ojos con fuerza, aferrandose
al placer que el joven Saotome le brindaba. Por su parte Ranma también
experimento un momento de duda, recordando los momentos en que Akane se mostraba
tierna é incluso desvalida, como le gustaba la chica en esos momentos, pero la
textura de aquellos pechos, su calor y sabor, terminaron por borrar cualquier
cosa que no fuera ese momento.

Ansioso por continuar Ranma abandono los senos, aunque siguió apretandolos
con ambas manos, y comenzó a bajar por el abdomen plano de Kasumi donde se
detuvo un momento en el hueco del ombligo, deseaba sentir el sabor de cada parte
de aquella hermosura. El contacto hizo que la joven saltara, se sentía tan
extraño y a la vez tan bien que la lengua de Ranma penetrara en ella, mientras
las manos del joven guerrero oprimían sus pechos. El recorrido continuo llevando
a Ranma hasta la maraña de vello verdoso donde empezó a lamer y chupar hasta
llegar a la verdadera entrada del coño.

- ¡Aaaaaaahhhhhhhhh!- Kasumi lanzó un grito al tiempo que sus manos sujetaron
la cabeza del joven entre sus piernas, no para que parara sino para hundir
aquella lengua en ella profundamente por primera vez. Ranma creía haber
encontrado el máximo placer. Ni siquiera la comida de los dioses podía tener un
sabor tan delicioso como el de Kasumi. Lamió ávidamente sus jugos y sintió como
las caderas de la joven comenzaban a moverse rítmicamente contra su cara.

-¡Aaaaahhhhhh!…despacio… por favor… oh si… así….dame más…. más…
……¡R-Ranma…! ¡Ranma….! ¡Raaaannnnnmmmmmaaaaa!- La respiración de Kasumi
se hacia más fuerte a cada momento, el muchacho comprendió que ella estaba cerca
del éxtasis, entonces redoblo sus esfuerzos, con delicadeza huso los dientes
sobre el clítoris, que recién había encontrado. Los gritos de Kasumi se
volvieron cada vez más fuerte y de pronto, tras arquear frenéticamente el
cuerpo, Kasumi se corrió en la boca de Ranma.

-¡AAAAAAAHHHHHHH!….¡QUE RICO ME HACES CORRER!…¡OOOHHH!- Luego la joven
quedo inerte sobre el piso, desmadejada como una marioneta sin hilos. -Basta
Ranma.- murmuró suplicante. – Basta… Por favor.-

Pero si la pasión parecía ceder en Kasumi, no ocurría lo mismo con Ranma.
Este sentía que su polla, dura como el acero, enviaba una corriente de fuego a
través de su vientre. Y solo había un lugar donde aliviar aquel ardor, justo
entre las piernas de Kasumi, con rapidez se despojo de sus pantalones dejando su
virilidad a libre de su encierro. Kasumi miro ruborosa aquella pieza de carne,
sin duda de buen tamaño y grosor, palpitante como una serpiente. Por un instante
se resistió de nuevo, cerrando las piernas a aquel invasor, pero Ranma ignoro su
intento. Suavemente, pero con firmeza, le separo poco a poco los muslos y
lentamente llevo su polla hasta la entrada del coño húmedo.

Lentamente Ranma acomodo la cabeza de su miembro entre los abultados labios
del coño, que de inmediato se cerraron sobre el chipote como una boca sin
dientes. El calor y la suavidad de aquel espacio aliviaron de inmediato el ardor
del muchacho.

-¡No, Ranma, nooooo!- Kasumi intento apartarlo de ella, con la cara roja de
vergí¼enza y contraida en una mueca indescifrable. Ranma la miro maliciosos y
saco su polla del coño para luego volver a introducirla, varias veces repitió la
operación, y cada vez rozando cada vez más profundo. Poco a poco el dolor y la
vergí¼enza fueron desapareciendo del rostro de Kasumi para transformarse en un
destello de placer que ilumino sus hermosos ojos. Ranma se inclino hacia
adelante, apoyándose en los codos. Con delicadeza tomo uno de los pezones de
Kasumi entre sus dientes y comenzó a mordisquiarlo, sin hacer daño, más bien
degustando su sabor. Luego lo soltó y tomando el otro lo chupo con la tenacidad
de un recién nacido. Así pasaba de una a otro mientras con su polla acariciaba
cada vez más profundo el coño de su amante. Esta se estremecía presa de una
lujuria que la recorría de pies a cabezas.

-¡Si!… ¡Si!- Jadeó la chica.- ¡Aaaaahhhhh!…¡Métemela!…¡Métemela!…-
Fuera de sí Kasumi abrió las piernas del todo, como un bailarina de valet, para
luego doblar las rodillas y apresar así las caderas de Ranma. Sus brazos también
rodearon el torso de su cabalgador, sus uñas se clavaron en la carne de su
espalda, urguiendolo a entrar totalmente en ella de una vez. Ranma entendió el
mensaje y colocando sus manos en los hombros de su montura, para tener un punto
de apoyo, y lanzó una furiosa estocada. ¡Que dicha experimento el muchacho al
sentir como su polla se abría camino en aquella delicada funda! - ¡Ooooohhhh!-
Gimió Kasumi sintiendo que algo partía en dos su hermoso cuerpo. Por su parte
Ranma sentía el calor del coño de la joven, gozando al máximo la sensación. Así
se aferro a las caderas de Kasumi y comenzó a meter y sacar su polla cada vez
con más fuerza y rapidez. Ella respondió removiendo sus caderas contra las del
chico hasta que ambos se acompasaron.

Pronto el placer se multiplico, Kasumi sentía que la polla de Ranma era ahora
parte de su ser y él, al mismo tiempo, sentía que las paredes del coño lo
sujetaban, como si ambos fueran una sola cosa y al mismo tiempo intentaran
separarse.

-¡Aaagggggghhhh!… ¡Qué rico!… ¡Oooohhhhh!… ¡no pares Ranma!… ¡NO
PARES! ¡TE LO RUEGO!- Decía la joven mientras apretaba más el cuerpo de joven
guerrero contra el suyo, sus uñas abrían delgados surcos el la piel de la
espalda hasta que la sangre broto.

-¡SI!…¡SI!… ¡AQUI VENGO KASUMI!….¡AAAAAGGGGG!… ¡ME CORRROOO!.-
Incapaz de soportar más Ranma clavo su polla hasta los cojones y comenzó a
eyacular con tal violencia que Kasumi sintió la fuerza de aquella oleada chocar
contra el fondo de su ser. De tal modo que ella también se corrió en un
estallido que la hizo estremecer.  Por un momento todo pareció terminar,
sus cuerpos quedaron inmóviles, pero la juventud de Ranma hizo posible que su
miembro se mantuviera erguido y en pocos instantes reinicio sus embestidas.

Mientras tanto ojos maliciosos los vigilaban, observando sus movimientos con
una mezcla de ira y deseo. El intruso había hecho un pequeño agujero en el papel
de arroz que forraba una de las paredes para mirar sin ser descubierto. Al final
se retiro calladamente sin que ninguno de los amantes se percatara de su
presencia.

Era cerca del medio día cuando Nabiki regreso a casa. Exhausta después de
haber jugado tenis por varias horas. Ahora se sentía más tranquila o mejor dicho
demasiado cansada para sentir algo. Al llegar le sorprendió no percibir en el
aíre el aroma de algún platillo haciendose en la cocina. Intrigada se dirigió a
las habitaciones y miro a su hermana mayor que venía bajando las escaleras.

-¿Aún no esta la comida Kasumi?- La hermana mayor la miro extrañada y
temerosa, luego se apresuro a entrar en la cocina.

-Lo siento. Tome una siesta y se me paso el tiempo.- Nabiki la miro suspicaz,
su sexto sentido le indicaba que algo raro estaba pasando. ¿Pero qué?

 

CONTINUARA….

AUTOR: "EL MONJE".

 

Resumen del relato:
    Ranma

Mi hermana y sus mascotas

Mi hermana y sus mascotas (23)

Desde que tengo Internet, me paseo por la páginas de relatos y he comprendido
que las historias son parte de este mundo, aquí les cuento la mía.

Para el momento en que se presentaron por primera vez los acontecimientos
contaba yo contaba con 19 años, mi hermana mayor de 28 y mi hermana menor de 11
años, ya la mayor se encontraba casada y viviendo en otra residencia, la menor
estudiaba al igual que yo, nuestra casa es de dos pisos posee garaje y un Jardín
que la rodea, se encuentra en las afueras de la Ciudad, mis Padres trabajan
ambos salen en la mañana y regresan al anochecer, por lo cual debo encargarme de
mi hermana menor en lo que respecta llevarla al colegio y dirigir sus tareas
diarias, tenemos un perro de nombre copo, ya que tiene una mancha blanca en toda
la cabeza, es de rasa pastor con boxer, posee fuertes patas poco pelaje y cola
larga y peluda, es muy juguetón y no le gusta bañarse, en fin, estaba un día de
la semana lavando el vehículo de mi Padre, el cual no usa para trabajar ya que
siempre mi madre lo lleva hasta su oficina, cuando le dije a mi hermana que
aprovechara para darle una ducha a copo, ella se encontraba con una falda azul
ancha, aceptó y llamo a nuestro perro el cual comenzó a dar vueltas alrededor de
la casa sospechando lo que le ocurriría ya que ella siempre es la encargada de
dar de comer y bañas al perro debido a que fue un regalo de si sexto cumpleaños,
mi hermana corre detrás de él y lo arrincona en la esquina del garaje
amarrándolo a la puerta de un lavado que tenemos en el patio, comienzo a pulir
el carro y dejo a mi hermana la manguera para inicie su labor, esta comienza
bañar al perro y ya no opone resistencia, se deja aplicar el jabón por todo el
cuerpo, mi hermana por descuido comienza a restregar las partes intimas de copo
con el jabón, a este se le comienza a salir su pene rojo y brillante, es
impresionante lo grande que la tiene las venas como azules y una especie de
pellejo blanco alrredor, mi hermana sorprendida me dice que el perro esta
enfermo, que el baño le ha hecho daño, yo le digo que se tranquilice, que solo
es parte de su cuerpo y que siga con su labor y aproveche para lavarlo bien,
esta continua y yo desde la entrada del garaje sigo observando, al rato se le
había bajado la inflamación y mi hermana ya estaba terminando de sacar el champú
y procedía a secar a copo, es entonces cuando comienzo a observar una conducta
extraña en el animal, este se sacude violentamente para secar el pelaje y luego
comienza a jugar con mi hermana, la cual toma las cosas a la ligera y termina
completamente mojada su falda se le cae por el forcejeo con copo y el peso del
agua, este comienza a oler su entrepierna, ella no le da importancia y deja
libre a copo para que termine de secarse en el jardín pero este no se aparta de
ella y comienza a lamer sus bragitas ella se queda quieta y trata de apartarlo a
empujones lo cual al animal debe haber interpretado como un acto de juego, ya
que la empuja quedando boca arriba y con la falda ya en el suelo, al tratar de
reincorporarse se voltea para ponerse de pié pero copo se aferra a su cintura y
comienza a moverse frenéticamente como tratando de cogerla, mi hermana lo deja y
solo de dice sale, sale, en repetidas oportunidades, pero copo se aferra más, es
cuando me percato que su pene se encuentra fuera y a poca distancia de las
bragas de mi hermana, me quede pensando y no hice nada, seguí en mi labor, al
rato escucho un grito, Hay, me haces daño, y puedo observar que copo tiene medio
pene en el culito de mi hermana y sigue bombeando para introducir mas, había
roto su bragita, me acerco y ella me dice que se lo quite, trato de hacerlo pero
copo me ladra de forma amenazante, por lo que opto por decirla a mi hermana que
solo es un juego y pronto acabara, copo sigue cogiendo a mi hermana por el
culito y ella comienza a dejarse hacer, mi hermana con su edad de 11 años, ya
tiene menstruación, por lo que asumí que debía comenzar a sentir placeres por
sus partes intimas, y no me equivoque, le dije que apartara sus bragas para
evitar molestias y que se relajara tocando su chochito, y así fue experimentando
su primer orgasmo, copo seguía abriendo paso en ese pequeño conducto y terminó
por introducir fuertemente la dos bolas, luego comenzó a correrse y se bajó
bruscamente de la espalda de mi hermana.

Lo que le causo dolor, desde ese momento me sorprendí aún más el culito de mi
hermana estaba totalmente rojo y abierto podía ver sangre y me asuste, copo
estaba pegado por lo que le pregunté si sentía dolor, a lo cual me respondió que
solo un poco, a los pocos minutos salió el pene del perro con un ploss y observó
el culito de mi hermana, estaba rojo y le brotaban los líquidos de copo se
levantó del suelo y le pregunté si le dolía, me respondió que no y se fue a
bañar, copo por su parte se fue al jardín y comenzó a lamberse el pene hasta que
volvió a su tamaño normal, después de lo ocurrido esperé que mi hermana saliera
de la ducha y conversé con ella le explique en términos entendibles lo que le
había sucedido, se quedo pensando y me preguntó si una mujer podía quedar
embarazada de un perro, a lo cual le contesté que no era posible, también le
dije que debía mantener el secreto ya que podían enviar a copo a la perrera y
esta idea no le gustaba a ella, por lo cual lo tomo como un simple juego, desde
ese día, copo cambió totalmente, no sé si era la primera vez que tenia
relaciones lo cierto es que era muy dócil con mi hermana no la dejaba ni un
instante sola, a donde ella iva el salía detrás, así fue pasando el tiempo mi
hermana cumplió 12 años y un día me encontraba estudiando en mi cuarto cuando
escucho un los ladridos de copo, me pareció extraño ya que por lo general no lo
hace, me asomo a la ventana y observo que el perro de la vecina se había colado
por la puerta y se encontraba jugando con copo y mi hermana, es un perro de raza
pastos alemán muy grande y su color es mas negro que marrón, me parece extraño y
le grito a mi hermana preguntándole por el perro, ella me contesta que lo
dejaron en la mañana ya que los vecinos saldrían hasta el día siguiente en la
noche y no lo querían dejar solo en la casa por lo que se ofreció para cuidarlo,
le dije que estuviese pendiente ya que es muy grande y podía buscar pelea con
copo, seguí en mi labor y continúe escuchando ladridos y carreras en el Jardín,
al rato se me olvidó la situación y de repente solo hay un silencio, por lo cual
me asomo nuevamente en la ventana, y no veo a mi hermana ni a los perros, decido
bajar y me asomo por la ventana que desde la cocina da al garaje y veo como mi
hermana se encuentra desnuda de pies a cabeza y los dos perros la lamben de
arriba abajo, copo se dedica a su culito y kin a su almejita, esto me produce
una erección que para que contarles, sigo observando y ya mi hermana parece
transformada se arrodilla y deja que kin se monte en su parte posterior, copo al
observar la situación trata de quitarlo con un ladrido pero kin muestra sus
dientes por lo que copo solo se dedica a observar como kin trata de coger a mi
hermana, como es más grande que copo su pene rosa la espalda de mi hermana esta
se percata y levanta un poco el culito quedando de esta forma en perfecta
distancia para que kin coloque la pinta puntiaguda de su pene en la entrada de
su chochito, empuja de una sola embestida y la mete, mi hermana trata de escapar
por el dolor que siente pero no puede el peso y el agarre del perro son
impresionantes, comienza el bombeo y mi hermana a disfrutar de su primer orgasmo
vaginal se nota que le agrada sentir el pene rojo del animal dentro ya que
comienza a agachar la cabeza y empinar mas su cola al cielo, por su parte copo
toma parte de la situación y comienza a dar lametones por la parte trasera de la
patas de kin al pene y el chochito de mi hermana.

En ese momento tuve un orgasmo impresionante bañe desde la cerámica de la
cocina hasta el piso, per su parte mi hermana seguía pegada a kin quien
taladraba su chochito sin terminar ya para ese momento debía tener sus bolas
adentro ya que los movimientos eran rápidos y mi hermana jadeaba con una
respiración acelerada, kin termino y se volteo pense que saldría rápido al igual
que copo pero no fue así mi hermana seguía moviéndose hacia atrás tardo como 20
minutos en despegarse fue entonces cuando copo se dedico a lamber su chochito y
se subió a mi hermana, fue entonces cuando comprendí que mi hermana estaba ya
acostumbrada a que copo la montara, ya que fue violenta la penetración anal que
recibió sin dificultades y era impresionante como quedaban tan acoplados en tan
poco tiempo, también descubrí que no era virgen pos su chochito, ya que no
derramó una gota de sangre solo se le veía un hueco bien abierto entre sus
labios vaginales, copo continuo su labor hasta acabar y quedar pegado a mi
hermana por espacio de 7 minutos, después de esto se levanto con su cara
sonrojada y con las piernas bañadas de semen del los dos animales, me escondí en
la cocina y ella subió a su cuarto, los dos perros quedaron echados en el jardín
lamiendo sus respectivos miembros, mi hermana se dio una ducha y no salió de su
cuarto hasta que llegaron mis padres, bajó a comer y le pregunté si se sentía
bien, a lo que respondió de maravillas, luego de comer converse con ella y le
prometí guardar el secreto si me contaba todo que había hecho con los perros, al
principio me indicó que no eran los únicos que la habían cogido pero luego les
cuento estas historias.

 

Resumen del relato:
    HERMANA MENOR QUE ES VIOLADA POR SU MASCOTA ADQUIRIENDO LA COSTUMBRE.

Historia de una relación sexual (II)

Historia de una relación sexual (II) (3)

HISTORIA DE UNA RELACIÓN SEXUAL

SEGUNDA PARTE

Después le indico a Quique que se desnude porque vamos a
compartir el jacussi, se desnudó sin tapujos, pusimos la filmadora, es ahí donde
yo tenía pensado que el comenzara a intervenir, metidos en el jacussi
conversamos y llegó el momento que le dije a Katy que se sentara sobre mí
introduciéndole el pene y ella dándole la espalda a Quique. Ella se restregó un
buen rato y yo la estimulaba con caricias muy profundas, le hice señas a mi
sobrino para que le echara agua en la espalda a ella para ver que reacción
tenía, sin problema, incluso sentí su típico gesto de placer pero muy suave,
enseguida le hice señas para que le acariciara la espalda momento decisivo,
ya que recordarán que ella decía que no quería que nadie la tocara
, fueron
segundos interminables ya que él la acariciaba pero ella no daba muestras de
rechazo ni de aceptación, durante unos segundos se mantuvo esta situación por lo
que opté por indicar con gestos, caricias y besos que yo estaba gozando al
sentir que el la estaba acariciando, por lo que ella reaccionó y comenzó a
expresar que la penetración, el restregarse sobre mi, mis caricias y las de
Quique le estaban llegando muy pero muy fuerte, y tuvo un espasmo cuando sintió
las manos de él en sus pechos, manos que yo guié para que los tomara. Durante un
buen rato gozamos este intercambio de caricias, estábamos los tres fascinados
sintiéndonos acariciados, y yo para variar muy nervioso, al rato le indique a
Katy que alargara su mano y le tomara el pene, lo que intentó sin conseguirlo,
según dijo, ya que las posiciones dentro del jacussi no eran muy cómodas, pero
yo no sabía si no alcanzaba o no estaba realmente dispuesta a seguir avanzando
en caricias más fuertes. Me costaba creer lo que estaba sucediendo ya que nunca
me imaginé que a la primera avanzáramos tanto y todavía quedaba más tiempo.

Increíble el impacto después al revisar la filmación al darme
cuenta que la filmadora no funcionó

Nos salinos del jacussi después de una ½ hora de estar
gozando de lo lindo, pero yo seguía en una mala onda ya que me sentía muy
nervioso preocupado de guiar a Quique y también de cada reacción de ella
esperando en cualquier momento una reacción negativa indicando hasta aquí no más
llegamos. No se dio, ya que yo la sentía gozar de las caricias recibidas de
ambos y de cómo se restregaba frenética sobre mi pene.

Ya en la cama le dije a Katy que le íbamos a dar un masaje, (
es costumbre nuestra darnos masajes eróticos, nos fascinan), se puso boca abajo
y le indique a Quique que nos colocáramos uno a cada lado, y siguiera todos mis
movimientos, con emulsionado nos untamos las manos y comencé desde los pies
hacia arriba, era muy importante esta etapa ya que si ella aceptaba las manos de
él esto nos permitiría excitarla al máximo, ella es muy sensible en ciertas
partes del cuerpo que yo conozco muy bien por lo que a medida que el masaje se
tornaba más erótico se sentía su excitación y placer al contacto de nuestras
manos. Sobre todo cuando nuestras manos se acercaban y después acariciaban las
partes más sensible de su cuerpo ella no podía evitar espasmos de placer, sobre
todo cuando yo pasaba mi mano por entre sus nalgas, yo había separado levemente
ambas piernas, alcanzando su sexo y ano para después sentir la mano de él
haciendo lo mismo, yo podía ver y sentir como gozaba esta mujer, (y eso que
no quería que nadie la tocara)
enseguida seguimos hacia su espalda pero
siempre regresábamos a sus nalgas pasando nuestras manos entre ellas, a lo que
cada vez ella daba muestras de placer. A todo esto yo me acordaba que mi sobrino
nunca había estado con una mujer y ahora tenía una delante suyo totalmente
desnuda a la cual estaba tocando y mirando extasiado y ahí me di cuenta que se
gastaba una buena herramienta, estaba excitadísimo. En realidad tiene un cuerpo
atlético y un pene de buen porte y rozado, diría que bonito

A continuación puse a Katy boca arriba para comenzar el
masaje por delante, también comenzando por los pies y subiendo, separe sus
piernas, (ahora más que la anterior sin que ella pusiera resistencia ya sea por
pudor o por que no quería que la tocaran) para que nuestras manos pasaran
libremente por sobre su sexo bastante húmedo, debo también agregar que su sexo
está completamente depilado. Dejé a Quique en ese menester y yo me fui a sus
pechos acariciándolos con mucha dedicación y a su boca besándola con fuerza y
frenesí a lo que sentía su excitación y podía ver que ella se estaba entregando
al máximo, ¿pero hasta donde llegaría?

Me subí sobre ella con la intención de penétrela teniendo a
Quique a nuestro lado pero cambié de opinión y nos pusimos de lado frente a
frente y le indiqué a que se pusiera detrás de ella, no se puso suficiente cerca
por lo que lo tomé de la cintura y lo apreté al cuerpo de ella a lo que
respondió con un movimiento de placer y aceptación, ambos acariciábamos el
cuerpo de ella yo puse su pierna sobre mi cadera por lo que sus nalgas y su sexo
quedaron expuestos en toda su plenitud para él, lo que con un gesto mío comenzó
a tratar de penetrarla, en ese momento no me di cuenta pero en la filmación si,
que logró penetrarla durante unos segundos, (recuerden que es virgen), ahora la
coloco boca arriba y comienzo nuevamente a prestar toda mi atención a sus pechos
y boca dejando totalmente libre todo el resto del cuerpo de ella para Quique que
se acomodó a un costado acariciándole el cuerpo, le indico a ella con gestos que
le tome el pene a Quique lo que hace y lo masturba durante un rato mientras yo
la besaba y acariciaba de la cintura hacia arriba, después él se ubica entre sus
piernas, las que ella por indicación de él las separa sin ningún reparo, él
miraba su sexo depilado, alucinado, totalmente expuesto, por lo abierto de sus
piernas. además que su excitación se notaba porque su clítoris sobresalía sobre
sus labios por estar totalmente hinchado. Estaba tan nervioso que su pene no
estaba completamente erecto igual que el mío por que con el afán de que todo
saliera perfecto yo no podía concentrarme, solo preocupado de las reacciones de
elle, para poder saber si ella iba aceptando cada paso. A una señal mía él
comenzó a penetrar a Katy lo que no logró en el primer intento ni en el segundo,
ella no mostraba rechazo, ( y eso que no quería que nadie la tocara) pero
al tercer intento siento que Katy suelta un quejido haciendo ver que estaba
sintiendo la penetración de Quique y varios quejidos más durante el accionar de
él, pensar que Katy estaba gozando con un bombón de 16 años y virgen, que tal,
yo traté de salirme y dejarlos solo, pero ella no me dejó, me sujetó y me besaba
apasionadamente, al cabo de no más de un minuto él se retira, en la filmación se
ve que él acaba porque la cámara puesta estratégicamente filma la unión de ambos
y cuando el se retira caen restos de semen, ella me abraza con desesperación, me
puse muy nervioso ya que me estaba indicando que algo andaba mal, efectivamente
ella comenzó a decirme que porque la había compartido, lo repitió en reiteradas
ocasiones a lo que yo le respondía que no la había compartido, que todo lo
sucedido eran solo sensaciones experimentadas y era sexo puro sexo. Esto me hace
pensar que ella sintió la eyaculación porque antes cuando la penetro
parcialmente no se alteró.

Nos fuimos a la ducha y ahí tratamos de aclarar la situación,
pero algo no me cuadraba, yo la había sentido gozar y recibirlo con beneplácito,
Se agacha y comienza a chupar el pene con fuerza y excitación me lo puso
durísimo y después de un rato nos fuimos a la cama, le pedí a mi sobrino que nos
dejara solo, sin filmación, nos entregamos con furia a una pasión desenfrenada
terminando ella arriba de mi dándome la espalda penetrada por el ano y ella
moviéndose con un ritmo increíble penetrándose hasta el último, es más golpeando
mi estómago y sonando en cada embestida. Aquí logra un orgasmo que se reflejan
en verdaderos espasmos y algunos quejidos.

Al rato lo llamamos. entró y se preparó un jacussi,
conversamos y a los minutos ella estaba nuevamente erotizando conmigo logrando
nuevamente una muy buena erección a lo que comenzamos a tener relación sexual,
él se recostó a un lado de nosotros, le pregunté a Katy que estaba sobre mi
restregándose si quería que Emilio la acariciara, no me contesto a lo que
insistí preguntándole que si su silencio era de aprobación, a lo que tampoco
contestó, por lo tanto le indique a Quique que actuara, para mi sorpresa ella
recibió con mucho placer las caricias de él, a lo que su ritmo aumentó llegando
a un clímax bastante rápido, lo que me indicaba claramente que ella estaba
gozando el ser compartida. Esta parte tampoco fue filmada

Terminamos a las 5:30 PM nos vestimos y nos retiramos, fuimos
a dejar al Metro a Katy, al despedirse de Quique me di cuenta de una despedida
muy efusiva y llena de amor por parte de ella.

Al otro día me reuní con ella y conversamos el tema de
haberla compartido, dijo varias cosas que no cuadraban, como que no se había
dado cuenta que él la estaba penetrando hasta que él estuvo completamente encima
de ella, lo que no cuadra, ya que yo por el espejo en el techo miraba a rato lo
que sucedía, y por lo que yo vi cuando él se ubicó entre sus piernas
separándolas, era imposible creer lo que ella decía. Además en el espejo como en
la filmación observé gestos de ella para él, que en ningún caso eran de rechazo
o desagrado más bien todo lo contrario. Le dije que yo recordaba cada sensación
de ella, y que es más, durante gran parte del encuentro yo no había tenido una
buena erección porque estaba preocupado de sus reacciones por que no quería que
en ningún caso ella hiciera algo que no quería, y que eso era lo acordado, por
lo tanto estaba absolutamente seguro de no haber visto o sentido rechazo alguno
por parte de ella. Por lo que yo vi cada acción de él, y ella nunca hizo un
gesto como para que yo me diera cuenta de que no le gustaba, es más yo sentía
que ella estaba gozando la relación. Por tanto no entendía su reacción de decir
que por que la compartí.

Yo creo le dije, que estas sintiéndote culpable o tienes
miedo a mi reacción por lo que gozaste y sentiste en plenitud, no debes,
insistí, en sentirte culpable por haber sentido al máximo la sexualidad
compartida con un tercero, ya que de eso se trata. Como siempre e comprobado que
cuando la mujer se decide es mucho más atrevida y decidida que el hombre, ahora
también lo comprobé

En un principio fue de a poco reconociendo los placeres
recibidos pero con cierto temor a que yo pudiera reaccionar mal, yo la
incentivaba recordando pasajes del encuentro haciéndole ver lo bien, hermoso y
maravilloso que había resultado, hasta que reconoció que después de lo ocurrido
había sentido miedo de haber llegado demasiado lejos y que yo me pudiera
resentir. Ahora hablamos abiertamente de las sensaciones sentidas y ella
reconoce el placer recibido que fue realmente maravilloso, dando a entender que
espera un segundo encuentro, creo al igual que yo, para no sentir miedo a nada y
liberados para actuar sin reparos.

Llegó a reconocer que tubo nueve orgasmos, los primeros
durante la filmación de nuestro accionar, otros dos durante el masaje y la
penetración de Quique, dos más cuando estuvimos solos, y el último cuando al
final Quique acarició a Katy durante nuestra última relación. El hablar de lo
sucedido nos mantenía en un estado de excitación permanente y como no habíamos
podido estado juntos al separamos una noche dijimos que a tal hora nos íbamos a
masturbar pensando en el otro, después lo conversamos y ambos cumplimos con lo
pactado.

También está la posibilidad de que su actitud de sentirse
compartida fue puro teatro para asegurarse de que yo la incentivara a aceptar lo
sucedido y no correr el riesgo de que yo le sacara en cara su actitud y
beneplácito de recibir gustosamente a Quique.

Ella está fuera de la Ciudad y nos hemos contactado
telefónicamente en 3 o 4 ocasiones, en cada una de ellas pregunta por él, parece
que no se da cuenta el interés que está demostrando, él está de vacaciones en
Pucón.

Otra que se conversó fue la posibilidad de que ahora nos
filmara una mujer, negativa total, no entiendo, le di el mayor de los placeres
que ella nunca había sentido, un muchacho lindo, de estupendo cuerpo, virgen
etc., he aceptado compartir nuestra sexualidad limpiamente sin restringirla ni
objetar tal o cual acción para con el tercero, le he dado todo para que se
realice sexualmente, le ha gustado una enormidad y se niega a que yo pueda
sentir lo mismo que ella, ¿por celos o egoísmos? ¿ O ella está viendo el
peligro, ya que ella ya siente la necesidad de estar con él sin mi?

 

7 de Febrero

Por consiguiente ya estoy planificando a futuro para que lo
hagamos libremente con Quique en nuestro próximo encuentro, y ella se vea en la
necesidad de aceptar un trío con una mujer, si ella goza libremente yo también
me lo merezco.

Por lo pronto un nuevo encuentro y que espero dejar que ella
sola esté con él, para que le haga el amor hasta el cansancio.

Dejar que goce sin restricciones de ningún tipo la sexualidad
con un lolo de 16 años con un pene bastante poderoso para su edad, ya que lo
tiene bastante grande quizás igual al mío, pero que cuando está bien erecto casi
se le pega al estomago.

Con un actuar libre y a todo dar en una relación sexual con
un tercero no puede después negarse a que yo lo haga con otra mujer delante de
ella, tal como lo hizo ella.

Siempre le estoy diciendo a ella, lo que yo no acepto son el
engaño, que si llega a entusiasmarse con alguien no me lo oculte y ella jura que
nunca me ha engañado, realmente tengo mis serías dudas que una mujer con ese
temperamento y ese cuerpo nunca en ninguna ocasión se haya entusiasmado. Y si le
agregamos que en varias ocasiones hemos tenido problemas como para que se
desquite con otro y también lapsos muy largo entre relación y relación, más
difícil de creer.

Estoy seguro que Quique solicitará a Katy un encuentro a
solas, ya que noto que este lolo está fascinado con esta oportunidad, además
creo firmemente que cuando se trata de sexo la traición y éste van de la mano,
ya que estas sensaciones son muy fuertes y nublan la razón, seré traicionado por
ella y por él en busca de sexo, cuando nos juntemos nuevamente, ella le va
aceptar la invitación, primero porque yo cacho que le gustó mucho el lolo, y él
por ser joven experimentando algo nuevo, además es una cosa muy especial tener
relaciones con una persona virgen, tierna, con un cuerpo hermoso y al mismo
tiempo tan sensual y con un pene joven y como palo. Creo con seguridad que no
podrán resistir la tentación. Lo voy a programar pero no se como voy a
reaccionar, ¿quizás dolido por su traición? ¿O excitado por el logro de que ella
se entregue a la pasión como vengo enseñándole? ¿pero igual con celos?, ¿o lo
voy a usar para chantajearla y acepte tríos con una mujer y después pasar
libremente al intercambio de parejas?

 

Febrero del 2001

Hoy 13 de Febrero nos juntaremos con Katy para ver la
filmación del 31 de Enero, es muy importante verla ya que uno ve cosas que en
vivo no se da cuenta, ve reacciones, gestos etc. Que indican a veces una
realidad distinta de lo que uno se hizo en el momento. Y además la idea es
conversar lo sucedido y tratar de sacarle sus sensaciones y placeres sentidos,
(ella es terriblemente introvertida y me cuesta mucho sacarle confesiones, pero
lo logro)

Bueno he podido comprobar que mis sensaciones no eran
erróneas, ya que en la filmación he podido darme cuenta que reaccionó bien, es
más diría con bastante certeza que gozó el estar con un tercero y que este la
haya acariciado, tocado y penetrado. En varios pasajes de esta se ve como ella
recibe con beneplácito el accionar de él.

Se ve como en varias oportunidades que una mano de ella está
en el cuerpo de él en momentos cruciales como cuando la está tratando de
penetrar, y su quejido en el momento que es penetrada y varios después cuando
recibe los embates.

En un pasaje en que yo la estoy penetrando, él está a nuestro
lado acariciando a Katy, ella le toma la mano y después lo toma del antebrazo y
lo acerca a nosotros, lo que indica claramente que ella lo quiere cerca, ¿para
qué? Por consiguiente cuando ella dijo que no sabía que era Quique el que la
estaba penetrando, sino hasta que él estuvo totalmente encima es falso, por que
en el momento en que él la está penetrando se ve una mano de ella que lo toma
del antebrazo y lo tiene sujeto durante toda la acción y solo lo suelta cuando
yo me levanto, y ella la saca, seguramente, para que yo no me de cuenta.

En realidad la filmación es maravillosa ya que uno puede ver
y volver a ver las veces que uno quiera y cada vez va descubriendo cosas nuevas,
a mí me produce una excitación bárbara, no siento celos, quizás por ser un lolo
tierno y sin iniciativa, he ido captando cada reacción de cada uno de nosotros,
es increíble ver como Quique con su nerviosismo normal por ser primera vez y en
condiciones muy especiales, como intenta penetrarla sin poder conseguirlo, sin
saber como equilibrase para que con una mano sostenerse sin aplastarla y la otra
en el pene intentando apuntarle. Como se masturba unos segundos para erectar más
el pene.

En otro pasaje yo le indico a Katy que le tome el pene a él,
ella lo hace lo toma y lo acaricia durante un buen rato, y cuando yo me cambio
de posición de la cual yo podía ver que estaba haciendo ella, se ve como retira
en ese instante su mano, yo le pregunto que por que, logro sonsacarle, (gracias
a la prueba irrefutable de la filmación), que si bien yo le indiqué que lo
hiciera pero no le dije cuanto tiempo, y ella pensó en ese momento que podría
haber sido mucho y yo me podría molestar. Bueno con esas caricias ella midió lo
que tenía en la mano y es obvio que quería eso dentro de ella, por consiguiente
cuando lo recibió se notó que lo deseaba.

í‰ concluido en parte que para ella fue espectacular por
varios motivos, primero, la calidad del lolo, segundo, que el trabajo de
excitación echo por nosotros la tenía realmente excitadísima, y tercero, ver,
tocar y ser tocada por un cuerpo joven, lindo y bien dotado, fue para ella muy
deseado, por lo que llegado el momento ella estaba más que disponible. El único
punto en contra que se le presentó fue después de haber recibido y gozado lo que
se le dio, fue que se asustó pensando que yo podría sacarle en cara su accionar
y su aceptación y goce con él. Le costó bastante reconocer que lo había pasado
bien, después muy bien y al final que había sido hermoso.

Yo tengo muy en claro que tendría que ser muy canalla para
reprobarle su actitud si fui yo quien la condujo a eso.

Ahora mis reacciones ante lo sucedido fueron de bastante
madures, sentí cada momento y no he sentido remordimiento ni pesares, creo
realmente que el sexo gozarlo solo por sexo sin tapujos, restricciones y con una
amplia visión, es realmente hermoso, creo que esta experiencia ha sido lejos la
más fuerte y he podido comprobar que aunque yo quiero mucho a Paty y que la celo
por otros motivos, el compartir la sexualidad con un tercero no lo sentí, es más
creo que le di a ella un goce y una tarde de sexo inolvidable que seguramente va
ha ir entendiendo y gozando su magnitud a medida que pasen los días. Lo difícil
es sacarle lo que va sintiendo y compartirlo, es una tarea ardua que requiere de
paciencia, pero que lo voy logrando poco a poco.

También debo reconocer que al ver la filmación en los pasajes
de mayor erotismo y de compromiso mi excitación sube a niveles increíbles, sobre
todo cuando Quique comienza a penetrar a Katy y ella suelta esos quejidos que le
salen del alma, a parte de la fuerte excitación que siento creo que he logrado
que ella se entregue a esta relación increíble y goce plenamente este contacto,
me siento realizado logrando no dañar a Katy en esta aventura, es más, logrando
que todo lo que yo le anticipé para convencerla le haya resultado tremendamente
excitante y placentero.

 

21 de Febrero

Después de ver la filmación y analizarla como lo hice en
párrafos anteriores deduje que había que hacerlo nuevamente, tengo la convicción
de que los tres necesitamos una nueva oportunidad para sentirnos mejor, algunos
más libres en nuestro actuar otros menos nerviosos y otros no sentirse
comprometidos y o preocupados por su accionar.

Converse con Katy y ella sin decir que si se le notó que
estaba deseosa de un nuevo encuentro por lo que se lo dije a Quique quien
también aceptó. Por lo que comencé a programar un viaje al Sur por negocios y
aprovecharíamos de quedarnos en Santiago a partir de las 8:30 AM hasta terminar
y después viajar. Todo listo y dispuesto pero no lograba contactarme con Quique,
por lo que desechamos la idea y dijimos para otra vez será.

Sin embargo el día justo antes de salir, a medio día, me lo
encuentro y le digo el panorama que habíamos programado pero que no sabíamos de
él. í‰l me confirma que puede acompañarnos. Le explico la razón del porque de una
segunda vez, es que por lo visto en la filmación todos necesitamos una segunda
oportunidad para poder actuar y gozar la sexualidad que se nos ofrece con más
libertad y sin trabas, aduciéndole que esta vez yo no lo voy a guiar, que él
tiene que actuar por iniciativa propia, también se lo dije a ella, y que actuara
libremente, que yo no la voy a incriminar su accionar para con él, todo lo
contrario que esta ocasión es para eso, para sentir y gozar libremente la
sexualidad.

Al otro día lo pasé a buscar a las 8:30 AM, a ella la fuimos
a buscar al metro a las 9:00 AM pasamos a comprar algo para alimentarnos y nos
fuimos directo al Motel Montavord.

Esta vez no programé nada de lo que podíamos o deberíamos
hacer, por lo que hoy decidimos comenzar con el jacussi ya que la filmación
anterior no salió, lo preparé y a los minutos nos estábamos desnudándonos,
(sin tapujos ni vergí¼enzas, que lindo), en forma muy normal y a gusto, yo me
senté con las piernas abiertas y Katy se sentó entre ellas dándome la
espalda, como que ella lo había calculado, creo, por lo que vendrá después,
Quique se puso al frente nuestro mirándola de frente, posición que
lógicamente lo dejaba frente a ella para después accionar. Comenzamos a
besarnos y yo a acariciarla tanto sus pechos como el resto de su cuerpo por
delante, al cabo de unos minutos me doy cuenta que él ya ha comenzado a
acariciarla, noto que ella recibe con beneplácito nuestras caricias, las que
van en aumento en su erotismo, (obviamente que todo esta nueva etapa la
estoy describiendo después de haber revisado la filmación en reiteradas
veces) Ella con su mano derecha me ha tomado el pene y me lo masajea, í‰l
está concentrado en acariciarla en los pechos, también se los chupa, y le
acaricia constantemente su sexo hasta que comienza a acomodarse tratando de
chuparlo, cuando logra darle unos besos arriba de su pelvis ya que su sexo
se encontraba bajo el agua, ella se contorsiona levantando las caderas como
para quedar en una posición mejor para que el actúe, él la besa dos o tres
veces y en cada ocasión ella se contornea, al final deja su sexo fuera del
agua permitiendo a Quique besar su sexo, ella con mi pene en la mano se
acomoda para tratar de penetrarse a lo que yo coopero con un par de
movimientos y logrando que ella se penetre, con este accionar también logra
terminar de acomodarse para que Quique pueda accionar libremente sobre su
sexo. Aprovechándose de esto él aumenta su accionar colocándose
prácticamente encima de ella, por lo que su pene queda sobre su estomago y
besándole la cara e intentándole besarla en la boca a lo que ella no da
lugar, ella recibe mi penetración, el cuerpo y el pene de Quique sobre ella
y nuestras caricias, a lo que realmente ella siente y se le nota en la
manera que se penetra y sale de mi erecto por su propio movimiento, baja y
se lo entierra totalmente, sube y se encuentra con el cuerpo y el pene de
Quique. Durante varios minutos estuvimos en este menester, con una pequeña
diferencia que Quique se salía sobre ella y se dedicaba a acariciarla
preferentemente su clítoris a lo que le producía doble placer ya que seguía
con los movimientos de mete y saca más las caricias de él en el clítoris más
mis dos manos acariciando sus pechos, se supone que ante tal situación de
erotismo ella está casi fuera de control y esta vez sus expresiones de
placer son espectaculares demostrando lo mucho que está gozando. Fueron los
movimientos de ella tan acertados que comencé a tener placer suficientemente
fuerte como para llevarme al clímax. Esta vez no hice resistencia y dejé que
sus movimientos me hicieran acabar, lo que fui indicando a medida que me
iba, sentí que la eyaculación fue bastante generosa lo que indica que estaba
muy deseoso, ella se siguió restregando suavemente sobre mi, ya que él no
dejó de acariciarla, por lo que yo caché que ella quería seguir ya que
estaba gozando todavía con mi pene dentro de ella ya que seguía erecto, más
las caricias de él, estaba recibiendo lo suyo y lo recibía con mucho placer.
Estuvimos unos minutos más retozando y gozando nuestros contactos, en la
filmación me di cuenta que ella podía y quería seguir, pero debo reconocer
que para mi era casi imposible seguir resistiendo su restregar en mi pene
después de haber acabado.

Era increíble como estaba reaccionando, estaba recibiendo
algo que jamás en su vida lo había sentido, es impresionante ver una vez y
otra como esta mujer llegó a un éxtasis sin limites, difícil para mí poder
explicar sus contorneos, sus movimientos llenos de lujuria, su satisfacción
que se le notaba en cada movimiento, en cada gesto, el dedicarnos ambos a
darle todo a ella reacciona muy positivamente ya que logramos llevarla a una
excitación tal que en adelante todo lo que le hicimos lo recibe con gran
beneplácito entregándose como jamás me lo pude imaginar, lo único que no
logra ni siquiera conmigo es demostrar lo que siente ya sea con palabras o
quejidos y no solo con el cuerpo que en todo caso no es exageradamente
demostrativa.

Pude comprobar fehacientemente que yo no estoy equivocado
con respecto al reaccionar de una mujer respecto a esta situación, cuesta
mucho convencerlas de experimentar, ya que realmente están castradas por la
sociedad, pero una vez que se deciden van con todo y tiene más capacidad
sexual que el hombre por lo que pueden estar con dos hombres y satisfacerlo
a los dos y de paso ella queda también muy satisfecha ya que los hombres
sabemos que ante una mujer con capacidad sexual somos casi incapaces de
mantenernos erectos las horas que ellas desearían. Mi consejo a los hombres
que no cedan ante su pareja y sigan insistiendo hasta conseguir el objetivo
ya que ellas te lo agradecerán a la larga y Uds. serán reyes ante ellas.

Después nos fuimos a la cama, en ella estuvimos el resto del
tiempo,

CONTINUARí

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Resumen del relato:
    Segunda parte, trio HMH.

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