2011 julio | Tus Relatos Calientes
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Archive for julio, 2011

Nuestra primera vez (I)

Nuestra primera vez (I) (1)

La historia que os contaré,
simplemente ocurrió a su protagonista, quien me lo contó,
nada más para demostrarme su confianza. Es verídica de pe
a pa y nada tiene de la imaginación.

Sucedió que, Camilo de 17
años, vivía con sus tíos, porque sus padres habían
fallecido y su tío político había dicho que era mejor
que éste viviera en casa para que siguiera estudiando, y además
podría ayudar en los quehaceres de casa. Sus tíos, tenían
además, 3 hijos. Un varón de su misma edad y dos niñas
de 6 y 5 respectivamente.

Normalmente, Camilo, debía
ir a hacer las compras, ayudar a su tía en los quehaceres, tales
como: barrer la casa, lavar la loza, ayudar a preparar la comida, en fin
todo lo que involucraba quehaceres de casa. Muchas debía escuchar
o estar metido entre peleas de sus tíos, sin que tuviera parte en
ellas.

En casa le tenían asignada
una pieza para dormir anexa a la casa de sus tíos. Dormía
solo. Su única distracción mientras conciliaba el sueño
era una pequeña radio a pilas, que le llevaba su música preferida.

En reiteradas ocasiones, mientras
su tío se ausentaba de casa, por días, dado su trabajo, veía
como su tía, llevaba a un amigo que tenía, a conversar a
casa, pero eran conversaciones que sucedían, mientras Camilo se
encontraba acostado en su pieza. Para que así, éste no le
dijera a su tío lo que ocurría a sus espaldas, dado que este
sobrino era muy compinche con su tío.

Cierto día llegaron unas
visitas, las cuales se quedaron por varios días en casa. Con ello,
su tía no pudo llevar a su amigo a casa. Pero hubo que organizar
las piezas para que las camas alcanzaran para todos.

Cada niña tenía su
cama, lo mismo su primo Ricardo, y como las visitas eran solo 3 personas,
se debieron acomodar las niñas en una sola cama, y su primo debía
irse a dormir a la cama de Camilo.

Después de estar todo listo
y luego de una conversación extensa, ya se hizo tarde y partieron
todos a sus respectivas camas. Camilo debió partir primero a su
pieza, mas alejada que los demás. Luego de pasar por el baño,
y prepararse para acostarse, llega su primo a ocupar el baño. Mientras
este entra al baño, Camilo, se dirige a su cama y dejándose
nada más, su bóxer, se acuesta. Al rato llega su primo Ricardo.

Aquella noche sin ser calurosa,
hacía abrigarse para no sentir el frío externo. Pronto las
luces de la casa se apagaron, quedando todo a oscuras. Aquí conviene
aclarar unas cosillas.

Camilo, pese a su edad era poco
el conocimiento que tenía con el sexo contrario. Sus tíos,
poco o nada le explicaban de las cualidades o defectos de un hombre. Simplemente
le dejaban que aprendiera de la vida. Es más, revista que llegaba
a sus manos, la devoraba, y si ésta contenía algo relacionado
con el sexo, más aún.

Y resultaba que aquel día,
había llegado a sus manos una revista en que se mostraban unas mujeres
de excelente físico, y muy ligeras de ropa, por no decir desnudas
totalmente, lo cual le provocó una excitación muy profunda.
Quiso descargarse cuando fue al baño, pero como su primo toca a
la puerta, se le hace difícil, practicar el onanismo. Y sin más,
tuvo que irse a la cama.

Mientras está en la cama,
vuelto hacia su lado, se acaricia su miembro muy disimuladamente, tratando
de liberarse de lo que lo oprimía. Pero el sueño le vence
y no se atreve a seguir por miedo a que su primo le sorprenda. Entre sueños,
se gira y queda de frente a su primo, quien duerme plácidamente.

De pronto su primo, también
se gira y queda dándole las espaldas. Siempre entre sueños,
aún siente su excitación. Su miembro, sin ser una cosa descomunal,
es tan simple como el de un muchacho de 17 años, está erecto.
Prácticamente se sale de su bóxer, y como la cama en que
duerme con su primo, es sólo de una plaza, la punta de su miembro
toca las nalgas de su primo, que también están cubiertas
sólo con un bóxer.

Despierta, no puede conciliar el
sueño. Calladamente, con su mano trata de bajar su miembro para
que no toque a su primo. De pronto siente que su primo, entre sueños
deja caer una mano hacia atrás. Esta mano, toca la suya quietamente.
Luego siente que el cuerpo de su primo se acerca hacia él. Al hacerlo,
la mano de su primo que apretando, su mano, junto con su miembro.

Al sentir ese calor, su excitación
crece. Pero él no sabe a qué se debe. Y en un acto instintivo,
saca su mano, y la mano de su primo queda tocando su miembro. Su respiración
es acelerada. Trata de entender qué le sucede, mas no lo logra.

Su primo, se gira y queda de espaldas
en la cama, con lo cual puede ver a través de la oscuridad de la
pieza, su rostro dormido. Pero la mano de su primo, ha quedado ahora, más
encima de su miembro. Trata de alejarse, pero si lo hace, seguro cae de
la cama. Pronto siente que la mano de su primo, está comenzando
a oprimir su miembro. Le siente su respiración agitada.

Sin saber por qué, lleva
su mano sobre el bóxer de su primo, y nota que éste tiene
su miembro totalmente erecto. La retira muy despacio. Y en esos momento
siente que su primo, se gira quedando de cara a él. Pero su mano
no se separa de su pene. De pronto Ricardo, se encoge en la cama, quedando
su cabeza, a la altura de su pecho. Instintivamente, Camilo, se empieza
a subir muy lentamente, hasta que su miembro, queda frente a la cara de
Ricardo.

Ahora siente, la respiración
de su primo, sobre su pene. Ya su excitación es demasiado, entonces
en un acto de valentía, acerca su mano libre, a la parte posterior
de la cabeza de su primo, y delicadamente, la acerca su pene. Y en ese
momento, siente los labios de su primo sobre su pene.

Muy silenciosamente, le dice a Ricardo:
¡Bésamelo!

Y éste como si hubiera estado
esperando nada más esa orden, lo besa apasionadamente en el glande.

¡Aaaahh… pásame la
lengua por la puntita! ¡Mmmmm… qué rico! ¡Chúpamelo…
mételo en tu boca… aaaaahhhhhggggg… así… así…
así!

Y comenzó a sentir cómo
su primo, le lamía y chupaba su pene. Se lo devoraba. Y Camilo comenzó
a tomarle la cabeza con sus dos manos, y a entrar y salir de su boca. Lo
necesitaba, era urgente lo que lo necesitaba. Quería descargarse,
liberarse de esa terrible tensión. Tenía que desahogarse.

¡Asiiiiiiiiii… chúpamelo…
chúpalo… lámelo… cómemelo… trágatelo
todo… aaaahhhhhgggg!

Y como su primo era bastante más
chico de estatura que él, con una mano alcanzaba a tomar su pequeño
pene, y comenzó a masturbarlo, y mientras lo hacía, notaba
que Ricardo le mamaba con más entusiasmo, con más dedicación.

¡Aaaaaaahhhhhhggggg… ahora…
me vengo… ya llega… tómatela toda… aaaahhhhhhhh que riiiiiiiiiiiiiiiiico!
¡Ya… ya… ya… uuuuummmmmmm… aaaaaaahhhggggg… trágala…
ahora viene… ahora… ahora… ahoraaaaaaaa… yaaaaaaaa… uuuuuuuggggggghhhhh!

Y sintiendo llegar su orgasmo, descargó
su semen en la boca de su primo, quien tragaba y tragaba, lo que Camilo
le estaba obsequiando, mientras la mano de Camilo, le hacía llegar
también a él a un orgasmo delicioso.

Y así quedaron, hasta que
el miembro de Camilo, salió empequeñecido de la boca de Ricardo,
pero sin una gota de semen. Nada se dijeron. Sólo se quedaron así,
hasta que Ricardo se dio vuelta y queda boca abajo en la cama. Con sus
manos Ricardo, se saca sus bóxers, y dejándolos caer fuera
de la cama, queda desnudo.

Sin mediar palabras, la mano de
Ricardo queda asiendo el pene de Camilo, con la cara frente a él.
Aunque nada podía ver debido a la oscuridad. Sólo lo sentía.
De pronto Camilo sintió que con las caricias de su primo, la excitación
renacía. Su miembro, volvía a sentir la necesidad de desahogarse.
Ricardo sintió que el pene de Camilo estaba totalmente rígido.
Lo deseaba, pero tampoco sabía cómo, aunque lo presentía,
dado que también hojeaba las revistas que Camilo ocultaba.

Y en un acto instintivo, encoge
sus piernas, levantando su trasero, quedando expuesto totalmente. Tomando
una mano de Camilo, la acerca a sus nalgas y se acaricia con ella.

Camilo comprendiendo lo que desea
su primo, sigue acariciándolo. Y tomándole su pene como una
ubre de vaca, empieza a acariciárselo, hacia arriba y hacia abajo.
Luego, se levanta y se coloca entre las piernas de su primo, quien las
abre más aún, al sentir la ubicación de éste.

Entonces, acerca, la punta de su
pene al orificio de su ano, y con los restos de su semen, y el líquido
pre seminal, lo pasa por allí. Comienza a empujar, y sentía
los quejidos de su primo. Pero pronto, la punta empieza a ingresar por
ese camino. Y cogiéndolo de las caderas, empuja de un golpe, y Ricardo
siente la totalidad de ese miembro dentro de su ano.

Apretando sus dientes, siente que
Camilo, empieza el bombeo de meter y sacarlo a lo cual ayuda, abriéndose
con sus manos, sus nalgas y empujando hacia Camilo lo más que puede.

Ricardo, lo sentía tan profundo,
tan dentro de él, que le pedía calladamente: ¡Empuja
más… dámelo… dámelo… ooooohhhhhh… mmmmmmmm…
qué riiiiiiicoooooo!

Y mientras Camilo empuja más
y más dentro de su ano, Ricardo con una de sus manos toma su propio
pene y lo sacude agitadamente, buscando su orgasmo. Y al cabo de algunos
momentos, ambos sienten explotar su orgasmo.

¡Aaaaaaaaggggggghhhhhhh…
tómalo… te lo lleno todo… mmmmmmmm… qué riiiiiccccooo…
tómalo putito… ¿Te gusta? Ahhhhgggg… ya viene… ya viennnnneeeee…
Aaaahhhhhhh!

Y Ricardo explota también
su orgasmo. Y antes de que Camilo vacíe sus testículos en
su ano se lo saca de su trasero y se hinca a chupar lo que queda de semen
en el miembro de Camilo, tragándose golosamente, todo el resto que
queda.

Luego de ello, ambos se tienden
en la cama y nada dicen. Sobran las palabras. Lo único que queda,
es que desde ahora cada noche Ricardo buscará a Camilo para que
lo haga suyo, para lo cual lo buscará de todas maneras.

Así han pasado muchos años,
Camilo siguió su vida normalmente, se casó sin problemas.
Ricardo también lo hizo, pero cada cierto tiempo, invita a Camilo
a su casa, bajo cualquier pretexto, y sobre todo cuando su mujer no se
encuentra en casa, para recordar los gratos momentos que han pasado juntos.
Incluso, ya Camilo como que, se hastiado de ello, pero Ricardo le ha preparado
a su mujer para que la posea, junto a él. Quiere que Camilo, no
se aleje de su lado y para ello, quiere que Camilo tenga dos mujeres en
casa a Juana y a él.

Amigos, si les he contado esto,
es por que es una vivencia de un amigo, que me confió su secreto,
y para mí fue una manera de hacer un relato. Lo reitero, esto no
es ficción. Es realidad y para ahondar aún más, esto
ocurrió en Santiago de Chile, en el año 1963. Los nombres
de los protagonistas son los mismos, no hay para que ocultarlos.

Cariños Ximena POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una noche en que ambos primos comparten cama por causa de unas visitas imprevistas, su sexualidad explota y deciden iniciarse en el camino del goce homosexual.

Fidelio

Fidelio (20)

A veces surge en nuestras conversaciones el tema bondage,
sometimiento, sadomasoquismo como algo lúdico y a la vez seductor, pero siempre
las ideas y las fantasías quedaban ahí en el olvido.

Los otros días un amigo nos invitó a la inauguración de un
pub/restaurante, que según él tendría atracciones distintas a las que los demás
lugares de distracción ofrecían y accedimos a ir.

El local esta ubicado en una zona residencial de la ciudad,
es una casa antigua reformada con el objetivo propuesto.

En la planta inferior lo que antes oficiaría de
living-comedor, ahora era un restaurante, con una barra muy grande de mármol
negro y bancos altos de cuero negro para las personas que les gusta ocupar ese
sitio en el pub. En la sala contigua había mesas también de mármol negro y
butacones de cuero del mismo color, las paredes estaban pintadas de color blanco
inmaculado y colgaban de ellas fotografías antiguas, en otro extremo del salón
había una tarima donde tocaba una banda música clásica.

Una gran escalera de madera mármol blanco asomaba sobre un
rincón de la sala la cual se dirigía al piso superior.

El aire del restaurante era de principios del siglo XX.

Nos sentamos en una de las mesas ubicadas sobre un ventanal
en la cual teníamos una visión muy amplia del restaurante. Las personas que se
encontraban allí estaban muy elegantemente vestidas y tenían aspecto de ser
gente perteneciente a la clase alta de la sociedad.

Nos sirvieron la cena y todo transcurrió sin contratiempos,
una velada tranquila con gente educada y previsible.

Luego que sirvieron el postre, comenzamos a notar que algunas
personas se dirigían al piso superior, nuestra curiosidad pudo más que la
prudencia y también subimos.

Nos encontramos con un largo corredor en el cual había más de
seis puertas ubicadas en forma lineal que daban el aspecto de ser la entrada a
habitaciones, no se escuchaban voces, ni música, no había indicios de que
estuviese habilitado ese piso.

Martín discretamente abrió la primer puerta y parecía vacía,
entonces entramos en ella encontrándonos con un lugar muy espacioso pintado de
color rojo oscuro, almohadones grandes de cuero esparcidos sobre el piso que
contrastaban con el blanco del moquete.

El suave sonido de música estilo new age se escuchaba en la
habitación, iluminada tenuemente por velas ubicadas en los rincones de la sala
hasta ese momento vacía.

Cuando disponíamos irnos, entraron cuatro parejas y se
sentaron en los almohadones, nos miramos y decidimos quedarnos para ver que
sucedía.

Al cabo de un rato, una pequeña puerta que comunicaba con
otra habitación se abre y dos parejas entran.

Los hombres eran altos de aproximadamente 1.80 m, uno de
ellos negro y el otro con el cabello casi blanco de tan rubio que era. Vestían
solo un short negro de cuero, tenían el torso desnudo y una máscara también de
cuero cubría sus rostros.

Las chicas eran muy bonitas, una de ellas tenía el cabello
color cobrizo, piel muy blanca con pecas, pechos firmes y nalgas grandes; la
otra tenía el cabello negro azabache que le llegaba hasta la mitad de la
espalda, ambas tenían puesto un enterizo corto de cuero rojo, medias largas con
portaligas del mismo color y los ojos vendados con un pañuelo de seda negro.

Una de las parejas se queda parada en una esquina de la
habitación, al tiempo que la otra se acomodaba en el centro del círculo que los
espectadores formábamos.

La música sonó más fuerte junto al chasquido del látigo que
pegó fuertemente sobre las nalgas de la chica de cabello negro, dejando ella
escapar un pequeño quejido de dolor.

Apreté fuertemente la mano de Martín y lo miré como queriendo
saber que hacíamos, si nos quedábamos o no. Martín me sujetó la mano y me dice
que nos quedemos haber que pasa.

El joven rubio continúa pegándole a la joven en las nalgas
hasta dejar las marcas de la fusta en ellas, nadie hablaba, solo se escuchaba la
música y la queja de ella.

Luego acaricia su cuerpo con el látigo hasta dejarlo caer
fuertemente sobre sus pechos, otro alarido de dolor se oye, éste un poco más
fuerte que los anteriores.

De un tirón abre el enterizo dejando su cuerpo desnudo ante
todos nosotros, tenía los pezones erectos, con sus dedos los retorcía como
queriendo exprimirlos, dejándolos aún más parados.

Hasta yo podía sentir el dolor que ella experimentaba.

Luego pasó su lengua por ellos como queriendo apaciguar el
tormento, provocándole a la joven una excitación mayor, a la vez que con la
punta de la fusta acariciaba su rasurada vagina para luego lamerlo ya lubricado
por los jugos que emanaba.

No puedo negar que todo ese espectáculo me excitaba
sobremanera a la par que me asustaba.

La acostó sobre una mesa abriéndole bien las piernas, él se
recostó sobre ella mordiéndole los pezones tan fuerte que un hilo de sangre
corría por sus pechos, el mango de látigo la penetró dejándola sin aliento..

La chica gritaba de dolor, lo cual provocaba en él una mayor
excitación que hacía que metiese y sacase dicho cabo sin piedad como queriendo
perforarla, acompañando cada embestida por sus mordeduras.

Los senos de la joven estaban totalmente ensangrentados, le
paso la lengua limpiándolos para luego dejarla boca abajo sobre la mesa.

Abrió sus nalgas con sus fuertes manos, el agujero de su ano
quedo a la vista de todos, metió su lengua lo más profundo que pudo, luego tomó
una copa de champagne y vertió el contenido de la misma dentro del agujero para
luego beber de él.

Sus dedos hurgaron en esa cavidad para dilatarla aún más,
cuando él consideró que estaba listo introdujo su pene bombeándola sin parar,
podía oírse el golpetear de sus testículos contra las nalgas junto con el choque
de los pechos contra la mesa.

Sacó su verga inyectada en sangre y dejó escapar un gran
chorro de semen en el hoyo tapándolo con el mango de la fusta.

Luego la tomó de los cabellos la levantó, la mostró como si
fuese un trofeo con el látigo coronando su ano y dejaron la habitación.

Un suspiro de alivio escapó de mi boca, podía ver la erección
de Martín e Ignacio bajo sus pantalones, por suerte las mujeres simulamos
nuestra excitación.

Después de unos minutos, la otra pareja pasó al centro del
círculo.

La chica tenía las manos atadas a su espalda, se paro delante
de todos nosotros con las piernas abiertas, su compañero manoseó su cuerpo por
todas partes, introduciendo los dedos en todos su agujeros, primero la boca,
luego retiro un poco su ropa y toco su vagina, después su ano para finalmente
saborear los jugos.

Desprendió uno a uno los botones del enterizo, al tiempo que
iba dejando caer cebo de vela, cada vez que tocaba la piel la joven apretaba la
boca como una mueca de dolor.

Una vez desnuda, acerco la vela a los pezones pudiendo todos
aspirar el olor a carne quemada.

Arrimó la vela a los vellos púbicos derramando más cebo
caliente, chamuscándolos.

Para aliviar el ardor, le paso hielo seco por los pezones,
abrió sus labios vaginales e introdujo un cubito en su agujero tragándoselo éste
como si fuese un bocado.

Un suspiro mezcla de dolor y alivio exhaló la joven.

Luego de jugar con las velas, tomó dos pinzas de metal
colocándoselas en los pezones y otra mayor en la abertura de su vagina la cual
se abrió como una gran grieta.

La chica gritaba de dolor, pero no parecía compadecer a su
victimario, todo lo contrario.

Primero metió sus dedos, para luego dar paso a la mano dentro
de esa cavidad la cual entraba y salía sin obstáculos.

Los gritos de suplicio se fueron apaciguando y ahora parecían
gritos de placer, arrodillándose sobre la alfombra con las manos apoyadas en el
suelo, él le abrió su ano y fue introduciendo un collar de bolas que iban desde
bien pequeñas hasta más grandes. Una a una fueron entrando, hasta quedar solo un
hilo pendiendo hacia afuera.

De un tirón las sacó, las lamió como un delicioso manjar para
que no volviese a contraerse, sus dedos jugaban en ese hoyo sin cesar.

Entra el joven rubio a la habitación nuevamente completamente
desnudo y con su verga erecta en la mano, el negro se quitó el short desplegando
un pene de aproximadamente 25 cms.

Ambos montaron a la chica como si fuese una yegua, metiendo
sus grandes y gordas vergas dentro de ese agujero, salieron y entraron cuantas
veces quisieron, haciendo caso omiso a las súplicas de ella.

Cuando ya se sentían satisfechos, abrieron su boca y vaciaron
todo su semen obligándola a tragarlo todo.

Saludaron al público y se retiraron.

Los espectadores se levantaron y también salieron de la sala,
imitándolos nosotros.

Una vez en el pasillo, sin habla por lo presenciado, Ignacio
nos sugirió entrar a otra de los cuartos.

En éste había una gran vitrina la cual exponía diferentes
objetos, consoladores de todos los tamaños y formas imaginables, correas,
esposas, puños con púas de metal, látigos, máscaras, pinzas, infinidad de
artículos sado.

Los visitantes entraban y tomaban lo que les gustaba y se
iban para otra sala, nosotros inexpertos, éramos tan solo espectadores de todo.

Entramos a la habitación contigua, unas veinte o más personas
se encontraban ahí formando un gran círculo, como pudimos nos fuimos acercando
hasta poder ver que sucedía.

Una pareja estaba ubicada en el centro, ella con ojos
vendados giraba y luego se paraba delante de alguna persona, la señalaba con un
bastón y le decía que fuera al medio.

Eligió a un hombre de unos 40 años, se quitó la venda y
comenzó a desvestirlo lentamente, el señor no parecía asustado, todo lo
contrario.

Desnudo se ubicó en el centro, cada uno de los presentes le
mamaron la verga, excepto nosotros que nos habíamos excluido del círculo.

Luego se tendió en la alfombra y la mujer comenzó a verter
sobre su espalda diferentes líquidos, los cuales desembocaban en su ano, una vez
alojados allí ella los relamía dilatando su esfínter considerablemente para
luego introducirle un consolador rugoso como con púas de goma.

El hombre no dejaba de masturbarse mientras era embestido por
dicho instrumento.

Su leche cayó sobre la alfombra, la cual limpió con su lengua
sin dejar rastro.

Cuando terminó volvieron a repetir la actuación inicial, esta
vez una chica fue la elegida.

Arrodillada fue abriendo braguetas y levantando polleras al
tiempo que su lengua mamaba todos los orificios y penes que se le brindaban,
posteriormente se recostó desnuda, los hombres hicieron un círculo delante de
ella y la bañaron de leche, dejándole paso a las mujeres que paradas sobre la
joven le dieron una maravillosa lluvia dorada.

A esa altura de la noche y del show presenciado, la
excitación de los tres era incontrolable y decidimos irnos.

Ni bien subimos al auto, nos sentamos los tres en el asiento
trasero yo en el medio y Martín e Ignacio cada uno a mis lados, sus vergas se
apoderaron de mi boca, las mame hasta no dejar una gota de leche en ellas.

Luego me senté sobre la pija aún tiesa de Martín mientras
tanto Ignacio metía su lengua en mi vagina introduciéndola lo más profundo
posible, las manos de Martín apretaban mis pechos, cuando sentí el torrente de
semen dentro de mi ano, mis jugos inundaron la boca de Ignacio.

El tránsito de la mañana nos despertó en la puerta de
Fidelio.

Paula

 

Resumen del relato:
    Inauguración de un pub/restaurante con atracciones poco usuales…

Asignatura Pendiente

Asignatura Pendiente (16)

A pesar de las inclemencias del tiempo, la noche era
especial, todo se estaba presentado como para llevar a cabo lo tan anhelado,
fantaseado y deseado.

Afuera llovía torrencialmente, el viento soplaba como
queriendo no dejar nada a su paso y el frío invitaba a resguardarse, sin embargo
teníamos otra convocatoria que iba más allá del clima.

Si bien del otro lado de la puerta el frío era intenso,
adentro el calor iba cada vez más en aumento, no solo por el calor de la
atmósfera, de los tragos, el baile, el calor de los amigos, si no también por la
temperatura de nuestros cuerpos que se acrecentaba a medida que nos rozábamos,
roces provocados, roces imprevistos, roces deseados..

Las horas pasaron deprisa, tal vez no tanto como lo
hubiésemos querido, pero llegó la hora de irnos y otra fiesta nos esperaba.

Llegamos a mi apartamento y nos fuimos al cuarto con Martín
dejando a Ignacio en el living, las palabras estaban de más, solo una mirada
alcanzaba para cumplir nuestros anhelos.

Volví al living e Ignacio ya se había acostado, sin decirle
nada lo besé, él respondió a mi beso con su lengua despierta, lo tomé de la mano
y regresamos al dormitorio.

Martín estaba sentado al borde de la cama, esperándonos, me
recostaron sobre la cama y como dos siervos del placer, desnudaron mis pechos y
se lanzaron sobre ellos. Sus lenguas recorrieron mis senos, mordieron mis
pezones, al tiempo que sus manos iban desvistiéndome.

Le quité el boxer a Martín dejando todo su miembro erecto a
mi alcance, me lo metí en la boca y lo devoré, la lengua sedienta de sexo de
Ignacio se introdujo en mi vagina húmeda para calmar su sed.

El placer que esos dos hombres me estaban otorgando era mucho
mayor al que yo podría imaginarme, era dar y recibir gozo sin regateos.

Mis manos curiosas despojaron de sus ropas rápidamente a
Ignacio, quería degustar su verga, la tome con una de mis manos, mientras con la
otra tomaba la de Martín y las fui mamando paralelamente.

Me sentía tal una Diosa adorada por sus devotos, lamí, chupé,
saboree esas dos pijas erectas que se me brindaban tal una ofrenda.

Las palabras no eran necesarias, parecía que estábamos
poniendo en práctica una obra muchas veces ensayada y la actuación estaba siendo
ejecutada a la perfección.

Me puse en cuatro sobre la cama, Ignacio sin perder tiempo me
introdujo su falo, en tanto que yo continuaba mamando el palo sabroso de Martín.
Cada embestida de Ignacio hacía que me la pija de Martín se metiera aún más
dentro de mi boca hasta llegar a mi garganta.

Estaba tan concentrada en mi tarea que no escuché cuando
Ignacio dijo …"me acabo"… es más cuando sacó su verga continué mamándosela
por que no quería que perdiese su erección, Martín limpió con su lengua los
restos de leche que resbalan por mi pierna.

Me senté sobre Ignacio, dándole la espalda mientras mis dedos
y lengua hurgaban dentro del culo de Martín, le metí todo un dedo dentro de su
agujero hambriento, luego me lo saboree.

Ahorcajadas sobre Ignacio, podía sentir como los dedos de
Martín dilataban mi ano al igual que su lengua, a fin de que su verga se
apoderaba de él.

Dejé escapar un grito de placer y dolor cuando mi culo fue
invadido por esa pija enhiesta que se abrió camino de una sola embestida.

Yo no dejaba de moverme sobre Ignacio ayudada aún más por las
arremetidas de Martín, en el cuarto solo se olía placer.

Las manos maestras de mis amantes deambulaban por mi piel, se
entremezclaban y continuaban su camino, cada uno queriendo dejar grabado como
una huella en su memoria cada centímetro de mi cuerpo.

Ignacio cansado de tanto goce se hizo a un lado y contemplaba
el placer que mutuamente nos otorgábamos con Martín, sin dejar de masturbarse.

Parecía disfrutar mucho el cuadro que se le presentaba ante
sus ojos….mi vagina jugaba con la pija de Martín poniéndola y sacándola, a la
vez que nos besábamos y sus manos apretaban, tocaban, acariciaban mis pechos.

De pronto como un halo mágico nos envolvió a Martín y a mí y
éramos solo nosotros en la habitación, Ignacio percibió que su función ya estaba
cumplida y se fue.

Martín y yo nos abocamos a recrearnos, a sentirnos, a
gozarnos.

Nos despertamos juntos, quizás más juntos que antes.

Paula

 

Resumen del relato:

    La Hermana de mi mejor amigo

    La Hermana de mi mejor amigo (25)

    La historia que les voy a contar
    a continuación, ocurrió hace 9 meses.

    Mi nombre es César, soy un
    muchacho de 21, estudio Economía en mi país, mido 1.78, cabello
    y ojos negros, piel blanca bronceada porque me gusta ir mucho a la playa
    y de contextura gruesa.

    Tengo un amigo al cual conozco desde
    que teníamos 6 años que entramos juntos al colegio, su nombre
    es Vicente, nos llevamos muy bien, a pesar que ya no estudiamos juntos
    ya que él estudia Ingeniería en otra universidad, siempre
    salimos a rumbear juntos y hemos seguido en contacto, nos vamos de vacaciones
    a los mismos sitios y su familia me trata como a un hijo al igual que la
    mía a él.

    A mediados del año pasado,
    el papá de Vicente, alquiló un cuartico que está en
    la planta baja de su edificio, él cual acomodó con una mesa
    grande redonda, una computadora estupenda, un pizarrón, un televisor,
    un equipo de música, una neverita, una maquina para hacer café
    y aire acondicionado, para tenerlo como salón de estudio a sus hijos.
    Pero Vicente y yo lo usamos a parte para nuestro sitio de encuentro, siempre
    nos reunimos a tomar, jugar pocker, dominó o simplemente hablar
    sin que nadie nos moleste o molestar a nadie. Ya que Vicente estudiaba
    Ingeniería de Computación, tenía una de las computadoras
    más completas que yo haya visto ya que como le gustaban tanto la
    tenía con todo lo nuevo y le había puesto el sistema de banda
    ancha para poder navegar todo el tiempo que quisiera por Internet.

    Un día en el que llamé
    a Vicente al celular para ir a su casa para quemar unos discos en su computadora,
    me dijo que estaba estudiando en casa de su novia, que fuera y le tocara
    a Andreina (su hermana) para que le abriera el localcito ya que terminaría
    de estudiar a la madrugada y así lo hice.

    Fui a su edificio que queda 3 más
    que el mío y le toqué el timbre a Andre, ella bajó
    a abrirme el local y se quedó hablando un rato conmigo, como lo
    hacíamos siempre ya que éramos muy buenos amigos y me contaba
    muchas cosas que le daba pena hablar con su hermano, de los chicos que
    le gustaban, estudios y cualquier problema que tuviera. Hablamos como una
    hora y me dijo que iba a subir a bañarse y cambiarse la ropa y bajaba
    para que le explicara algo de matemática que no entendía.

    Andreina es catirita, con una cara
    linda y angelical, de estatura baja, delgada, con unas teticas espectaculares
    no muy grandes pero bien paradas y redonditas y unas caderas y nalgas que
    hacen voltear a cualquiera.

    A los 45 minutos, bajó con
    su bulto lleno de cuadernos y vestía unos bóxer de Vicente
    enrollados en la cintura ya que le quedaban grandes y una franelita que
    le dejaba afuera media barriga, se veía bellísima. Estuve
    explicándole como dos horas unos ejercicios, en lo que me detuvo
    para hacerse un café con leche porque le estaba dando sueño
    tantos números. Cuando terminó de hacerlo en lo que venía
    retrocediendo, tropezó con su bulto que estaba tirado en el piso,
    él cual le hizo perder el equilibrio y derramarse medio café
    con leche hirviendo en la franela, lo que me hizo soltar una carcajada
    que casi me orino encima, salió corriendo al baño gritando
    que se quemaba y diciéndome que me callara y no me riera de ella,
    desde el baño, se oía cómo me insultaba y me gritó
    que le diera mi franela porque la de ella la tuvo que mojar para que no
    se manchara y mientras le terminaba de explicar esperar a que se secara
    y así lo hice.

    Al salir ella del baño, volví
    a reírme al ver que mi franelilla le quedaba como una bata de dormir
    y ella se molestó conmigo y me dijo que todo había sido mi
    culpa, pero después me dio un abrazo y sonrió conmigo, luego
    se sentó otra vez y le seguí explicando en la pizarra, pero
    cuando fui a corregir un ejercicio que había hecho en su cuaderno
    y por la forma flexionada hacia delante que estaba sentada escribiendo
    pude ver por dentro de mi holgada franelilla sin manga algo que me dejó
    atónito, estaba sin sostén y se le veían sus bellas
    y blancas teticas. Me quedé mudo y petrificado bien ese espectáculo,
    ella me hablaba y yo no respondía, hasta que volví en mi
    y le dije que lo estaba resolviendo en la mente para salirme de ese embarazoso
    momento.

    A partir de ese momento, dejé
    de ver a Andre como la hermanita que creía tener en ella y la empecé
    a ver como una mujer cualquiera. Dejé de explicarle en la pizarra
    y todo se lo explicaba en su cuaderno para que en cualquier descuido de
    ella poder ver ese par de senos que tenían unos pezoncitos abultados
    y rosaditos que me estaban volviendo loco.

    Cuando terminé de explicarle,
    ella me dijo que pusiera el disco que había quemado para ver qué
    tal, al oír que era de merengue, me dijo que tenía muchas
    ganas de bailar, que tenía 3 semanas que no salía por quedarse
    estudiando para los exámenes, yo no perdí la oportunidad
    para sacarla a bailar y sentir su cuerpo apretado contra el mío,
    comenzamos a bailar y dejaba de apretujarla, después de varias canciones
    comencé a sudar y como estaba sin franela, mi sudor se pegaba a
    la de ella y al ser de color blanco se transparentaban un poco sus rozados
    pezones, en una de esa que nos pusimos a inventar nuevos pasos, por lo
    complicados de las vueltas, el tirante de la franelilla se le bajó
    del hombro, dejando expuesta una de sus tetas, al yo ver eso me hice el
    que no vio nada y ella se lo subió rápidamente a la vez que
    sus mejillas se sonrojaban de la vergí¼enza, pero seguimos bailando,
    pasado un rato, volvió a ocurrir lo mismo pero esta vez ella no
    se percató y estuvo un buen rato con su teta al aire hasta que no
    aguanté la risa y le dije en son de broma que no me sedujera, ella
    se miró y me dio un golpe en el brazo mientras se arreglaba diciéndome
    que no sea gafo, que no le importaba ya que yo era de confianza.

    Dejamos de bailar por el cansancio,
    cuando me senté para descansar, ella se me sentó sobre mis
    piernas y me dio un abrazo de agradecimiento por el buen rato que le había
    hecho pasar, mientras estaba sentada en mis piernas, me preguntó
    si me podía hacer una pregunta personal, a lo que respondí
    que cualquiera que quisiera, me da pena decía, mientras que yo le
    respondía que dónde estaba la confianza. Respiró profundamente
    y me dijo: ¿te pusiste así de duro por verme mi seno?, yo
    no encontraba dónde meterme, esta rojo como un tomate al saber que
    mi erección por ella había quedado al descubierto, le dije
    me da mucha pena hacia ti pero sí, no sólo el hecho de verte
    sino también de sentirte entre mis brazos y ahora sobre mis piernas,
    ella reaccionó parándose rápidamente y se hecho a
    reír, le pregunté porque se reía, si acaso ningún
    amigo suyo había reaccionado de esa manera con ella, me respondió
    diciéndome que no, ya que nunca había tenido un novio y que
    ni siquiera se había dado un beso en la boca con algún muchacho,
    le dije que si sus amigos eran ciegos, que si no veían no sólo
    su belleza y sus buenos sentimientos. Andre me dijo, sí muchos habían
    intentado hacerse su novio pero ella los rechazaba porque le gustaba otro
    muchacho, yo le dije aja, no me habías contado nada, me respondió
    para qué si no me para, como es mayor que yo que se va a estar fijando
    en alguien menor, debe de estar pendiente de chicas de su edad, y se lo
    has dicho dije, me dijo sí, se lo acabo de decir pero como que no
    se da cuenta. Me quedé alucinado, no podía creer que me lo
    estuviera confesando, me paré le agarré la mano y le dije,
    no es que no me diera cuenta, es que yo te sentía como una hermanita
    y no te miraba como la mujer hermosa en que te has convertido, pero ya
    todo ha cambiado la paré y envolviéndola en mis brazos le
    di un tierno beso en la boca al que no se negó, me derretí
    al sentir sus labios que al principio me daban un beso con miedo por ser
    el primero en su vida pero que después fueron agarrando la maestría
    de un buen beso, nuestras lenguas se entrelazaban en ese infinito beso,
    yo mientras iba recorriendo toda su espalda con mis manos inspeccionando
    su cuerpo a la vez que ella hacía lo mismo en mi. Al separarnos,
    nos quedamos tomados de manos viéndonos por un instante hasta que
    me dijo no sabes cuánto había esperado este momento y ahora
    que llegó no voy a desperdiciar ni un minuto, vamos a subir que
    mis padres se fueron el fin de semana a la playa con unos amigos y mi hermano
    me dijo que llegaba de madrugada y quiero que me hagas tuya, me he guardado
    virgen para ti y no lo voy a desaprovechar, yo le dije que si no era muy
    rápido, que esperáramos un tiempo y ella me dijo que ella
    sabía que su unión iba a ser para siempre y me dio otro beso.

    Le dije que se cambiara y me diera
    mi franela para poder ir a la farmacia a comprar unos preservativos y ella
    me dijo que no perdiera tiempo, que se le había ido la menstruación
    el día anterior, al saber eso, subimos corriendo a su apartamento
    y apenas entramos la cargué y la llevé a su cuarto, la acosté
    en la cama y la besé locamente, luego pasé al cuello y me
    detuve para quitarle la franela y poder apreciar por completo su par de
    tetas que un instante pasaron a ser mías, se las acariciaba y chupaba,
    logrando que sus pezones se pararan para así morderlos y jugar con
    ellos en mi boca, me quité toda mi ropa para dedicarme por completo
    a ella, luego le restregaba mi ya erecto miembro por encima de sus bóxer
    para calentarla y mientras bajaba besando y lamiendo de sus pechos a su
    ombligo, le bajé los bóxer para dejar al descubierto su preciado
    y virgen conejito, el cual tenía una fina y delicada capa de vellos
    que apenas le cubrían, al ver este regalo que me estaba dando, me
    olvidé de todo lo demás por un momento y me concentré
    en darle su primera y magistral chupada, comencé lamiéndolo
    por encima mientras se retorcía de placer, luego con mucho cuidado
    le separé sus labios vaginales para darle entrada a mi lengua que
    no tardó en encontrar a su clítoris, él cual al sentirme
    le dejó escapar un quejido de excitación, le chupaba con
    esmero hasta que sentí la necesidad de meterle un dedo en su rajita
    y comenzar con el mete y saca, cuando le metí el segundo, no tardó
    mucho para hacerme saber que le había llegado su primer orgasmo
    llenando mi boca y dedos de sus líquidos vaginales, acompañados
    de grandes gritos de placer.

    Cuando le pasó un poca esa
    agradable sensación, me ordenó que me acostara y con sus
    delicadas manos comenzó a recorrer todo mi tieso pedazo de carne,
    hasta que de un bocado y sin pensarlo se lo metió todo en la boca
    para hacerme una estupenda mamada que terminó con mis cálidos
    chorros de leche llenándole su boquita, mientras me limpiaba bien
    mi flácida verga, le comencé a meter nuevamente los dedos
    dentro de su rajita, lo que me provocó una nueva erección,
    ya estaba a mil cuando la acomodé boca arriba con la piernas abiertas
    a los lados de mi cadera ya que me encontraba situado frente a ella cuando
    la noté temblar, mientras se la restregaba por encima de su entrada
    para calentarla aún más, la calmaba susurrándole al
    oído lo mucho que la amaba y que lo iba a hacer con mucho cuidado
    que confiara en mí y se dejara llevar, cuando ya se había
    calmado un poco, puse la punta en la entrada de su lubricado conejito y
    empecé a empujar suavemente, mientras que de ella se oían
    murmullos de dolor, la tenía muy pequeña, al sentir que entró
    la cabeza de mi grueso y duro miembro, lo dejé que su estrecha cuevita
    se fuera acostumbrando mientras que la besaba por el cuello y pecho, luego
    empujé otro poco, hasta que me encontré con una pared, era
    su himen que me indicaba su virginidad, lo dejé acostumbrar a tan
    estrecho lugar y después de unos segundos y ante súplicas
    de que lo sacara por el inmenso dolor que sentía, de un empujón,
    se lo terminé de meter, rompiéndole lo que le separaba de
    ser una niña a ser una mujer, mi mujer, y soltó un llanto
    de dolor y placer mientras que le salían unas lágrimas, me
    enterraba sus uñas en mi espalda. El placer que sentía era
    inmenso, ya que nunca había desvirgado a nadie y al empezar con
    el suave mete y saca los quejidos de dolor se fueron convirtiendo en gemidos
    de placer, como ya no le dolía aumenté la velocidad de mis
    embestidas, cuando después de un rato de pasiones sentí llegar
    su delicioso orgasmo lo que provocó el mío provocando la
    acabada más grande y sensacional de mi vida, quedamos abrazados
    exhaustos de la actividad, cuando recobramos el aliento y después
    de un largo beso, que fue interrumpido por la llamada de Vicente, que llamaba
    para ver cómo estaba su hermanita y decirle que se iba a quedar
    a dormir en casa de su novia.

    Al darme tan buena noticia, llamé
    a mi casa para decir que me iba a quedar a dormir en casa de Vicente, para
    poder pasar toda la noche con mi querida Andre. Mientras hablaba por teléfono,
    ella me besaba por todo el cuerpo provocando una nueva erección,
    al colgar la acomodé en cuatro patas y se lo metí en forma
    de perrito mientras le acariciaba sus bamboleantes tetas, estando en esa
    posición, ella me dice asustada que había sangre en su cama,
    a lo que respondí que no se preocupara que era normal sangrar cuando
    se desvirgaba, como ya llevaba dos acabadas mi eyaculaciones se extendían
    más, después de esa posición pasamos a yo acostado
    boca arriba y ella montada como caballo sobre mí, esa le encantaba
    ya que se movía a sus antojos clavándose hasta el final mi
    erecto pene, después al ver que no acababa, decidí poner
    una almohada y acostarla boca abajo sobre ella para volver a insertarla,
    pero esta vez me ensalivé el dedo y comencé a jugar con su
    culito, ella protestó y se negaba, decía que si le había
    dolido cuando la desvirgué, le iba a partir el culo en dos ya que
    era más estrecho, después de escuchar mis súplicas,
    y de decirle que nunca lo había metido por el culo de nadie, me
    dejó hacerlo, comencé a meterle un dedo, luego dos y cuando
    ya estaba relajada me unté el gí¼evo con una crema que encontré
    en su mesa de noche y se lo emboqué y empecé a empujar, ella
    se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más
    y agarrándola fuertemente por las caderas se lo empujé de
    un solo trancazo cuando me pasó el dolor por tenerlo tan apretado
    comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culiada
    que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada,
    cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche
    de su estirado culo.

    Nos metimos a bañar y mientras
    lo hacíamos, le dije que se afeitara toda su raja, que me gustaba
    sin un pelito, ella accedió con la condición de que yo también
    me afeitara mi verga. Esta sensación de sentir sus manos tocándome
    y yo a ella nos excitó lo que nos llevó a echar otro polvo
    en la ducha pero esta vez se lo di con ella cargada alrededor de mi cintura,
    cuando salimos que nos acostamos mientras nos abrazábamos y besábamos,
    nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente y apenas nos despertamos,
    hicimos un sensacional 69 para probar la sensación de nuestros sexos
    completamente depilados, apenas al terminar, sentimos que llegó
    Vicente, al que le dimos la sorpresa de salir agarrados de manos del cuarto
    y decirle de nuestra unión.

    Pasó como una semana para
    que lo terminara de aceptar, lo cual estrechó más la relación
    entre él, su hermana y yo, sus padres también lo aceptaron
    sin ningún problema y para mi sorpresa, ya me dejan quedarme a dormir
    con ella.

    Ya llevamos 9 meses de novios y
    nos va de lo mejor, nunca había tenido una relación tan pura
    y sincera, es de lo mejor y como ella me dijo esto es para toda la vida,
    ya le pedí su mano a sus padres para casarnos.

    Ya no falta mucho y espero ansiosamente
    el día en que sea mi esposa, como los dos tenemos una buena posición
    social, ya me falta un año y medio para graduarme y trabajo hace
    tiempo, ya nos compraron un apartamento en la misma cuadra que el de nuestros
    padres para que vivamos ahí ella y yo solos y poder disfrutar de
    nuestra bella relación.

     

    Resumen del relato:
      Un muchacho va a casa de su mejor amigo y, después de explicarle matemáticas a su hermana, ésta le confiesa su amor. Terminan pasando la tarde y la noche juntos en medio de cálidas demostraciones de amor.

    Los sueños si se hacen realidad

    Los sueños si se hacen realidad (25)

    Que tal voy a comenzar por presentarme,
    soy Raúl y tengo 23 años de edad, soy moreno de ojos miel,
    fornido por la rutina de 1 hora diaria de gym, soy mexicano y a raíz
    de leer sus historias fascinantes en el rincón me decidí
    a escribir la mía. Esta historia esta basada en mi excitante vida
    llena de placer.

    Todo comienza cuando empezó
    mi despertar sexual a los 17 años de edad con la amiga de mamá.
    Una señora despampanante, excitante, sensual y muy caliente. A pesar
    de mi edad yo sabía que ella era la dueña de mis puñetas,
    porque siempre que yo me la jalaba estaba pensando en sus inmensas tetotas,
    que como me imaginaba, me perdía en medio de ellas.

    Tiene un hijo dos años menor
    que yo, que nunca me cayó bien, era un chico pedante. Tenía
    un marido bastante estúpido que no se merece ese tipo de monumento.
    Pasó el tiempo y cada vez mas me excitaba y deseaba cogérmela
    soñaba que me la cogía bastantes veces, decía que
    con ella quería perder mi virginidad, aunque sabía que eso
    no podía ser posible, ya que era mayor que yo.

    A mis 18 años de edad yo
    todavía no perdía la virginidad y la necesidad de perderla
    era bastante, hasta que un día se me ocurrió la fabulosa
    idea de hacerme amigo de su hijo y así poder acercarme a ella. Mi
    idea sonaba fabulosa, y así lo era, aunque por otro lado yo casi
    me arrancaba la polla de tanto jalármela por verla.

    Un día fui a su casa muy
    temprano porque quedamos de vernos para ir al gym su hijo y yo, pero se
    me hizo un poco tarde y él ya no estaba, pero al abrir la puerta
    se presenta una fantástica sorpresa Ana en babydoll semitransparente
    que al verla mi polla se puso a mil, al abrirme me dijo que pasara que
    Miguel no estaba pero que lo esperara ahí que pronto regresaría.
    Empezamos a charlar un rato, yo no dejaba de perplejarme al verla mi polla
    seguí a tope e incluso sentía los huevos hinchados de tanta
    excitación, al pasar mucho rato vi que ya no llegaba e intenté
    irme, pero ella me dijo que esperara que tenía algo que contarme,
    sorprendido e intrigado le propuse que me contara.

    Ella me dijo que no sabía
    cómo comenzar a contarme que era algo vergonzoso, y con mas intriga
    le dije que no había problema que de mi boca no salía nada,
    ella indecisa empezó a contarme que su marido era un borracho que
    llegaba tardísimo en la noche, muy mal y que ella lo esperaba con
    ansias para hacer el amor, porque tenía ya tiempo sin hacerlo que
    hasta temía porque pensaba que se le había olvidado. Fue
    cuando imaginé cuántas ganas tenía ella de sentir
    una polla dura en su cuerpo, mi polla estaba a tope y creo que ya no podía
    aguantar. Ana siguió contándome que se masturbaba seguido
    pero que eso no la saciaba, entonces empezó a llorar diciendo que
    era la peor mujer del mundo porque no podía ni siquiera satisfacerse
    ella sola, en fin se empezaba poner mal, cuando de repente para hacerla
    sentir bien (a Ana y a mi polla) me acerqué a Ana y empecé
    a abrazarla diciéndole que ella no era eso, que el estúpido
    de su marido no sabía la magnifica mujer que tenía, que si
    yo fuera él no desaprovecharía semejante mujer. Ella me miró
    y me dijo que si en verdad yo haría eso y le dije que sí,
    que me parecía la mujer más fascinante, que nunca había
    fantaseado tanto con una mujer como con ella, que para perder mi virginidad
    sólo me gustaría hacerlo con una mujer como ella, y no sé
    cómo me animé pero le empecé a decir lo que en realidad
    sentía, empecé a hablar y hablar y ella me calló dándome
    un beso súper pasional que en mi vida yo había recibido,
    después de ese largo beso empezamos a acariciarnos mutuamente, no
    lo podía creer estaba besando y tocando la mujer de mis sueños,
    la dueña de mis puñetas y más tarde la dueña
    de mi virginidad, era como uno de esos sueños que tenía con
    ella pero ahora era cierto, mi polla estaba ansiosa por salir de aquella
    prisión, aunque no está muy grande pero sí de un tamaño
    considerable. Seguimos acariciándonos mutuamente, yo acariciaba
    aquellas sandias que tenía por tetas, sin parar, de repente me dijo
    que la acompañara, nos subimos a uno de los cuartos, que pude sospechar
    que era el de Miguel, ahí nos comenzamos a besar de nuevo y a tocar
    por todos lados, pero yo torpe por ser mi primera experiencia solo la tocaba
    por encima del babydoll, cuando ella se para me deja tirado en la cama
    y se quita su babydoll, y sus hermosas tetas caen como dos naranjas cayendo
    de su árbol, guau me quedé estupefacto al ver semejante espectáculo,
    ella se acercó a mi oído y me susurró que hiciera
    lo que quisiera con sus tetas, yo sentí un escalofrío que
    creía iba a correrme, pero me aguanté para que siguiera el
    espectáculo, yo ni tonto ni perezoso me abalancé como un
    becerro a su madre sobre sus tetas, no sabía qué hacer con
    ellas, si besarlas, pellizcarlas, morderlas, tocarlas o simplemente verlas,
    opté por besarlas y acariciarlas, guau era fantástico, aquel
    sabor era súper, un sabor a sudor de mujer pero limpio, puro. Seguí
    aferrado a ella, pero ya, ya quería liberar mi polla, estaba ansioso,
    ella se dio cuenta y como si tuviera toda su vida sin agarrar una polla
    (y eso que tenía 45 años) se bajó hasta mi polla que
    estaba a tope, bajó mi pantalón del gym, luego mis bóxers
    y se abalanzo a mi polla que estaba ya súper bañada de sus
    líquidos preseminales, y empezó a limpiarla con la lengua,
    si la vieras nunca pensarías que fuera tan buena mamadora, o sería
    que por ser la primera vez se me haya hecho súper, aunque comparándola
    es la mejor hasta ahora. Siguió y siguió pero yo no pude
    aguantar y me corrí fantásticamente, le llené la cara
    de leche, sus lamidas provocaron un éxtasis total en mi cuerpo.
    Después de haberme corrido ella limpió los pocos líquidos
    de semen que quedaban en mi polla y también limpió los de
    su cara, nos acariciamos, pero yo quería más y sabía
    que ella también. Comenzamos de nuevo con nuestros besos hasta yo
    quedarme desnudo como ella, le empecé a besar de nuevo las tetas,
    no besamos y me empecé a bajar poco a poco con suavidad, ella me
    iba guiando con sus manos en la cabeza hasta la cuevita del placer (como
    la llamo yo), hasta que al fin llegué a ella pero de nuevo no supe
    qué hacer, tomé una iniciativa y empecé a saborear
    ese rico agujerito, lleno de néctar, mezclado con pasión
    de mujer, ese olor, ese sabor hicieron que de nuevo se empalmara mi verga,
    ella gemía como una puta de esas películas de porno XXX,
    aunque no tan puta porque yo la veía como la mujer de mis sueños,
    gemía y gemía, y me decía que era el mejor hombre
    que se la había dado tanto placer en su cuevita, yo seguí,
    aquel sabor era fantástico y no quería dejarlo, estaba como
    un niño con su paleta, quería que ese momento nunca se acabara,
    siguió gimiendo pero más fuerte sentía su sudor y
    mi saliva mezclados y eso me excitaba más. De repente dio un grito
    de placer y sentí como se corrió en mi boca, como aquel néctar
    era aún más bueno que las probaditas que había dado,
    pero me asusté porque al subir a sus tetas para llegar a su boca,
    no me respondía, le hablé y ella no respondía hasta
    al poco rato me dijo que era un multiorgasmo que nunca había sentido
    pero había sido muy fuerte. Pero mis ganas seguían porque
    mi verga estaba a tope después de aquel orgasmo de ella. Ella lo
    notó y de nuevo nos empezamos a besar a acariciarnos, a tocarnos,
    en eso ella me susurra al oído diciéndome que ha llegado
    el momento de perder mi virginidad, yo sentí que mi verga quería
    ser descargada pero ya. Seguimos besándonos me recostó sobre
    la cama, yo con la polla bien parada recostado sobre la cama y viendo como
    ella maniobraba para poder meterse mi polla, al fin se decidió y
    se montó sobre mí poniendo la punta de mi verga sobre su
    cuevita, de un solo sentonazo se metió mi verga hasta yo sentir
    mis huevos chocar con sus nalgas, uuufff sentí lo mejor sentí
    que era libre que ya no me ataba nada, me sentí súper bien.
    Ella empezó a cabalgar sobre mi verga y yo sólo admiraba
    cómo sus tetotas saltaban de gusto porque después de tanto
    tiempo no eran ni siquiera tocadas. Aquello era fantástico, ni la
    puñeta con bistec fue tan fantástico como esto (es la mejor)
    era inexplicable, no quería jamás despegarme de ese cuerpo
    quería estar aferrado a él. Siguió el va y ven y yo
    seguía gozando tanto como ella. Ella gozaba porque lo que decía
    era que era una puta que le gustaban las vergas de los jóvenes como
    yo, que se sentía muy bien por haber desvirgado por primera vez
    a un hombre, etc. Al poco rato yo no volví a aguantar más
    y me corrí pero cuál va siendo mi sorpresa que ella también,
    unimos nuestro orgasmos (el mejor hasta ahorita) y nos dejamos llevar por
    ellos, nos abrazamos, nos besamos, platicamos, etc. hasta que vimos que
    era ya tarde y dijo que su esposo no tardaba en llegar, y así fue
    en cuanto nos vestimos llego todo ebrio, se metió a su cuarto yo
    me fui, pero no sin antes despedirme con un beso larguísimo, y diciendo
    que no era la ultima vez que volviera para que se repitiera. Y así
    fue seguimos teniendo sexo más y más de mil formas, yo ahorita
    soy su amante, estoy feliz, no vivo de ella, yo trabajo y claro por qué
    no me echo mi buenos polvos con una que otra jovencita, pero sin fallar
    a mi responsabilidad.

    Espero que les haya gustado mi relato
    y espero recibir sus email muy pronto.

     

    Resumen del relato:
      Un joven se masturba constantemente con la imaginación puesta en una amiga de su madre. Y un día en que va a casa de ella sus fantasías se cumplen.

    Estoy gozando de mi libertad

    Estoy gozando de mi libertad (28)

    Mi esposa ha salido de viaje, es
    sábado por la tarde y me he quedado solo en la empresa después
    que se han retirado los empleados, me dispongo a cerrar la puerta y pienso
    ir a un bar. Al abordar mi camioneta veo a mi vecina del edificio de enfrente
    esperando taxi, le pregunto a dónde va, me dice que para el centro
    pues su auto esta en el taller. Le digo que la puedo llevar pues dispongo
    de toda la tarde libre ya que Magi anda de viaje, en el camino le comento
    que en realidad pensaba buscar un bar y tal vez una aventura para no dormir
    solo pues me da miedo la oscuridad, ella sonriendo me contesta que al parecer
    padecemos del mismo mal. Me dice que tiene cita con una amiga en un café
    pero que puede llamarle para que no la espere, yo atento le facilito mi
    celular y ella cancela su cita con la amiga.

    Me sugiere que para aprovechar al
    máximo mi libertad mejor vayamos a mi casa pues brinda más
    intimidad, al llegar ella se instala cómodamente en un sofá
    se ha quitado las zapatillas y recogido los pies, yo llego con las copas
    y me siento a su lado, en un íntimo contacto puedo ver su pecho
    cómo se inflama y parece palpitar, en cada dilatación se
    esfuerza en hacer estallar el estrecho escote de su blusa, yo finjo no
    darme cuenta de ello le entrego su copa y brindamos por la dicha de vivir
    ese momento, después de algunos tragos más he cruzado mi
    brazo sobre su hombro e introduciendo mi mano en su escote la traigo hacia
    mí, y estallamos en un apretado beso restregando con ansia incontenible
    nuestras lenguas y succionando con tal fuerza como si cada cual tratara
    de extraer hasta la ultima gota del néctar de su pareja, mientras,
    mi mano derecha ha desabotonado su blusa sintiendo cómo cada botón
    al saltar va liberando aquellas carnes prisioneras, y se hinchan de alegría
    cantando su libertad, a la vez que mi otra mano se desliza con suavidad
    por sus piernas palpando cada tramo de piel recorrida y dando ligeros apretones
    como sopesando el calibre de aquellos muslos, ella deja escapar ahogados
    gemidos y sus manos que restregaban y arañaban de felicidad mi espalda
    han escapado para sacar mi pene que siento que revienta de ardor al contacto
    de sus manos el cual me recorre en un caluroso estremecimiento que sube
    y estalla muy dentro de mi cerebro nublándome la vista y la razón
    cuando ella empujando hacia abajo retira toda la piel que lo cubre, siento
    que con la otra mano me esculca los cabellos y empuja mi cabeza hacia abajo.

    Obediente desciendo recorriendo
    su cuello con mis labios dejando un rastro de saliva, para al regresar
    por el camino andado lo encuentro lubricado y me deslizo incansablemente
    en aquella mezcla de baba, sudor y aroma de yegua en celo, mas al llegar
    a su pecho, me encuentro dos retantes colinas de un color moreno claro
    compactas y esponjosas que invitan a mi lengua a escalarlas encontrando
    en la cima de cada una de ellas mostrando al centro de un casquete rojo
    henchido de sangre el anhelado pezón color marrón que por
    su dulzura y dureza invitaban a hincarle el diente con delicadeza haciéndome
    recordar los dulces de grenetina, haciendo que en cada mordisco calculado
    para no hacerle daño, ella gimiera mientras mi mano presionaba con
    fuerza su plano abdomen habiendo pasado previamente por juguetear con los
    dedos bajo las bragas sus labios vaginales. Y acariciándole la cara
    pude palpar que sus ojos dejaban correr lagrimas de felicidad, el saber
    su gozo me produjo un derramamiento de fluido vital sobre el miembro produciéndome
    un ligero dolor agudo al no ser capaz de dilatarse más. En ese instante
    ambos sentimos el deseo imperioso de despojarnos de la ropa y sin expresar
    palabra alguna nos pusimos de pie, y con desesperación nos despojamos
    de ella, acomodándonos en la alfombra quedamos en la matemática
    posición del 69.

    Yo podía aspirar el aroma
    que emanaba de aquella raja ardiente y deleitarme con las delicias de aquella
    miel que se derramaba mojando todo a su paso, mientras ella devoraba con
    ansia mi entumecido miembro sintiendo que en cada chupada se liberaba una
    profunda tensión contenida desde muy dentro y cuando yo enterraba
    desesperadamente mi nariz o mi lengua alcanzando su clítoris ella
    se convulsionaba dejando que mi verga se fuera hasta lo más profundo
    de su garganta, y en los estertores de la asfixia que le causaba el miembro
    color púrpura también empujaba violentamente su pelvis hacia
    delante haciendo que mi cara se enterrara toda en ella provocando que aquel
    liquido que de ella emanaba se me introdujera hasta la garganta y me obligara
    a tragarlo a la vez que también me inundaba la nariz produciéndome
    un enervante y vertiginoso deseo de continuar. Luego separándonos
    ella se colocó en la posición en que los perros cogen y yo
    me coloqué detrás de ella y tomándola con ambas manos
    de aquellas amplias caderas que proporcionaban un amplio paisaje de suaves
    líneas curvas, coloqué mi verga en su coño dejándola
    que se deslizara lentamente mientras ella se movía en pequeños
    círculos y yo sentía cómo aquel pequeño túnel
    abría paso gustoso al intruso, cuando hubo llegado al fondo sentí
    cómo se abría una nueva puerta para mi glande dejando escapar
    un pequeño quejido por parte de ella, entonces la comencé
    a retirar con la misma lentitud, haciendo que Ceila que era el nombre de
    mi amada me pidiera que continuara así ya que sentía que
    todo le daba vueltas, una vez sacada toda dejé la cabeza apoyada
    en la entrada y con un violento empujón la empalé hasta lo
    más profundo de su intimidad logrando que exclamara un ¡ay!
    de delicioso dolor para iniciar ambos un frenético bombeo y terminar,
    yo en un delicioso chorro de leche que me hizo ver puntos de luces de colores
    a la vez que sentí que aquel pistoneo me salpicaba las piernas.
    Y ella gritaba como loca haciendo que las contracciones provocadas por
    su orgasmo me exprimieran hasta la ultima gota de semen. Luego nos dormimos
    abrazados, yo con un pezón entre la boca, por la mañana nos
    levantamos, nos bañamos hicimos el amor rápidamente bajo
    la ducha, salimos a desayunar mariscos y la fui a dejar a su departamento,
    su amante que es quien paga la renta se estacionaba en ese momento, nosotros
    nos estacionamos al otro lado de la calle, ella se bajó corriendo
    a su encuentro y le comento que fuimos a dejar a la terminal de autobuses
    a una prima que pasó la noche en su departamento, él me agradeció
    la atención y abrazados se meten al edificio, Ceila voltea y me
    guiña un ojo.

    POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:
      Un hombre aprovecha la ausencia de su esposa para tener una aventura, ocasión que se le presenta enseguida y la goza como nadie.

    Gloria

    Gloria (13)

    Su cabello era de un rubio tan claro
    que producía un radiante destello a su alrededor, y el fulgor de
    sus ojos azules inspiraban poemas apenas decibles con la riqueza de nuestro
    idioma castellano.

    Con peinado de primera dama, zapatos
    de charol y aquel vestido tan costoso de fina tela negra con elegantes
    lentejuelas brillantes que tan perfectamente describía sus formas,
    defendía bravamente el merecido honor de llevar orgullosa su nombre,
    Gloria, por derecho propio. Exquisita piel suave y blanca se ocultaba insinuante
    bajo su escote generoso en su espalda hasta poco antes de donde acariciaba
    sus traseros encantos, y más reservadamente en su frente, donde
    cubría inocentemente sugestivos sus vastos senos como inmensas dunas
    de arena exótica.

    Herida su inocencia en el engaño,
    subía al coche como princesa en camino a palacio, Omar charló
    durante el viaje, con calma, seduciendo con modales refinados y palabras
    halagadoras. Llevaba meses urdiendo su plan, ésta era su noche,
    de un modo u otro llegaría a la gloria, poseería a su mujer,
    y saldaría la cuenta que los meses de ansiedad habían acumulado,
    Gloria era recatada en demasía, cumplía esporádicamente
    con su rol de mujer con un dejo de desprecio, su frigidez permitía
    que Omar la tomara sólo en ocasiones, semivestida, fastidiada por
    el acoso, sus sesiones sexuales terminaban en minutos, cuando la lujuria
    de Omar lo hacía acabar precozmente, él retiraba su profiláctico
    fuera de su vista y ella inmediatamente corría a tomar una ducha.

    Esta vez será diferente mi
    amor, decía Omar en silencio, con sus labios tornados en una inmutable
    sonrisa. Tus padres de viaje por Europa no te ayudaran, pensaba, y no aceptare
    disculpas, ni suplicas, ni ruegos.

    Gloria no entendió por qué
    seguían ese camino, aun así no pregunto, ella no hablaba
    con sus chóferes. Tampoco entendió por qué tomaron
    aquella curva en un barrio suburbano, sólo interrogó con
    su mirada a Omar, cuando éste le tendió la mano y la asistió
    en la puerta de entrada de aquel viejo edificio, pero se asustó
    un poco al ver a Omar cerrar la puerta con llave a sus espaldas -¿cómo
    Omar tenía llave de un edificio en un barrio como este?- y la encaminó
    casi con brusquedad hacia una escalera llena de papeles de diario amontonados
    en el suelo.

    -¿Qué es esto Omar?!-
    Exclamó indignada con su tono de alcurnia.

    -Este es el lugar indicado para
    mi propósito- Dijo Omar a secas.

    Gloria manteniendo rígidamente
    la calma, calló, una leve curiosidad la ayudó a dar los siguientes
    pasos escalera arriba y luego por el sucio pasillo hasta una de las tantas
    puertas arruinadas por el paso del tiempo y la humedad, en la que Omar
    usó otra llave. La habitación era una pocilga, había
    un baño pequeño sin puerta alguna en el que se veía
    un sucio lavabo y un botiquín con su puerta abierta que mostraba
    la oscuridad del cuarto contiguo, una vieja cama de metal con un colchón
    de resortes tal vez, una mesa y una silla de madera completaban la escena.
    Aparte de la luz diurna que se filtraba por las rendijas de la ventana
    que -adivinó- daba al bacón de la calle del frente y la pequeña
    lamparita del pasillo, ninguna otra fuente de luz la iluminaba. El ruido
    de la puerta al cerrarse la sobresaltó.

    -¡Omar, exijo que me digas
    que esta pasando!- Exclamó con su mejor y más ensayada voz
    de niña histérica, al perder de vista a su marido oculto
    en la oscuridad repentina.

    -Omar, estás asustándome,
    ¿dónde estás?- Dijo esta vez con voz más asustada.

    -Estoy aquí Gloria…- Dijo
    desconcertante la voz que provenía desde otro sector de la habitación.

    -¿Por qué me trajiste
    a este lugar?- Insistió ensayando su voz de niña rica.

    -Quiero mostrarte algunas cosas.-
    Dijo esta vez, con la voz atemorizantemente cambiada.

    -¿Por qué me trajiste
    a este lugar?- Repitió ella.

    -Es el lugar perfecto para lo que
    vamos a hacer.

    -Y ¿qué es lo que
    vamos a hacer aquí?

    -Voy a enseñarte algunas
    cosas. Acerca de vos Gloria, acerca de cómo sos, relájate.-
    Dijo Omar.

    -No soy un hombre feliz ¿sabes?
    y tampoco lo sos vos… crees que eres muy buena, muy santa, tranquilizando
    tu conciencia, negándome el sexo…

    -¿De eso se trata?- Exclamo
    Gloria indignada.- ¿Para eso me traes a esta pocilga?- Interrumpiendo.

    -¡Cállate! ¡Es
    la ultima vez que me hablas de ese modo!- Gritó furioso Omar.- ¿Crees
    que vamos a pasar por esa parodia como siempre? ¿Crees que harás
    que me ponga un estúpido forro para coger con mi propia mujer? ¿Crees
    que me ofrecerás tu concha igual que si lo hicieras con un ginecólogo?
    ¡No querida! Esos tiempos terminaron, y para eso estamos aquí,
    y ¡no vuelvas a interrumpirme!

    -Omar por favor…- Exclamó
    Gloria.

    -Sos como yo, sólo que no
    lo sabes.- Exclamó Omar más calmado ignorando a su mujer.
    -Te voy a demostrar que puedes ser una puta, una perfecta puta como todas.

    Omar desde su posición apoyado
    en la mesa oyó unos gemidos, podía ver la figura de su mujer
    en penumbras, su cabello, su rostro desdibujado, y el contorno de su cuerpo
    contrastando en la oscuridad por el brillo de su vestido.

    Desnúdate.- Ordenó,
    provocando al instante un llantito breve. -¿Qué sucede? ¿Querés
    calentarte un poco primero?- Preguntó lascivo.

    -Omar, vos sabés que yo…-
    Empezó su mujer.

    -Pon tus manos sobre tus tetas.-
    Ordenó desoyéndola.

    -Omar, yo…- Siguió Gloria.

    -¡Pon tus manos sobre tus
    tetas!- Gritó amedrentándola.

    Más llantitos de su mujer
    precedieron la obediencia. Ella ahora tomaba suavemente una de sus tetas
    sin poder abarcarla con su mano y se enjugaba las lagrimas con la otra.

    -Las dos manos, y frótalas.-
    Dijo Omar.

    Ella con un suspiro lo hizo y comenzó
    a amasar con suavidad sus enormes pechos por encima de la áspera
    tela del vestido.

    -Bien, eso es amor… Ahora quiero
    que comiences a pensar en una pija, en una pija muy gorda. Nunca viste
    una pija ¿no es así? Cuatro meses de noviazgo, nueve de matrimonio
    y nunca me la viste, nunca la tocaste, nunca la chupaste. Puta estúpida.
    Vas a aprender…- Dijo sacando su enorme verga por la bragueta.- Mira
    lo que tenés, lo que siempre tuviste y nunca aprovechaste.- Dijo.

    Gloria faltaba a la verdad con su
    silencio, en varias ocasiones había visto la gran pija de su marido
    erecta y saliendo de su ropa interior mientras dormía y en un par
    de ocasiones se había excitado un poco observándola, llegando
    una vez a acariciarla levemente como una niña curiosa intentando
    no despertarlo, temerosa del pudor que le habría causado la situación.
    Ahora la veía apenas, erguida como un mástil contrastando
    con su sombra los rayos que dibujaban apenas a su marido e inconscientemente
    frotaba con mas ansias sus gigantescas glándulas mamarias…

    -Te gusta verla, ¿no es así?
    Te excita mirar una pija mientras frotas tus tetas…- Omar la sorprendió
    con sus palabras sacándola de sus pensamientos. Acaríciate
    esas hermosas tetas que tenés, pensando en una pija, en una pija
    gorda y venosa como la mía. Pensa en una pija gorda, muy gorda y
    caliente. ¿Te gustaría tocarla?

    Ella no cesaba de frotar sus senos
    y comenzaba a inquietarse por la forma en la que su marido la trataba,
    la preocupaba que realmente pensaba en esa pija.

    -¿Te gusta la pija? ¿Te
    gustaría sentirla en tus labios?

    Gloria se sintió escandalizada,
    pero comenzaba a sentir que necesitaba a su marido. -Omar, abrázame.-
    Pidió con voz apenas audible.

    -No te engañes.- Dijo este.
    -Estas calentándote y querés pija, frota tus preciosas tetas
    y no dejes de pensar en una pija, en una pija gorda y venosa como esta.
    Imagínala en tus labios. ¿Te gustaría ponerla en tu
    boca? ¿Te gustaría sentir esta carne dura y caliente entre
    tus labios?- Preguntaba Omar, que había comenzado un muy lento movimiento
    masturbatorio a lo largo de su enorme verga erecta.

    Ella aún resistiéndose
    a las sensaciones, aún combatiendo la tentación pero impedida
    de poner freno al movimiento circular de sus manos alrededor de los globos
    de sus pechos y sintiendo la tela rozar ásperamente sus ya turgentes
    pezones. Exclamo: -Omar, ¿qué me haces?

    -Sigue frotándote, ¿sentís
    el calor debajo de tu vestido? ¿Desearías ponerte esta pija
    dura y caliente en tu boca? ¿La querés? ¿Empezás
    a pensar seriamente en albergar mi verga entre tus labios y lamerla con
    suavidad? ¿Deseas sentirla entrando palpitante en tu boca? Ábrela,
    abre grande tu boca y saca la lengua. Imagina que entra y sentís
    la tibieza de mi verga gorda en tus labios.

    Gloria hizo caso sumisamente.

    -¿Podés recibir esta
    verga en tu boca? -Preguntó él.

    -Sí.- Respondió una
    suave voz susurrante en la oscuridad.

    -Mostrame cómo la saborearías…

    Omar veía como su perseverancia
    comenzaba a dar frutos. Su mujer movía su lengua alrededor de sus
    labios con ambos ojos cerrados como deseando recibir semen, como en espera
    de un largo orgasmo tanto tiempo deseado por ambos, según ahora
    descubría…

    -Bien… Ahora apoya tu culo en
    la pared y seguí frotando tus tetas pensando en mi verga dura. Mostrame
    cómo la deseas. Así… Así… Comienza a tocarte adelante
    sobre tu hermoso vestido. Así… Así…

    Gloria era ahora una sumisa esclava,
    obedecía las ordenes al instante, no perdía de vista un instante
    la palpitante verga de su marido mientras se masturbaba muy pausadamente
    y Omar se excitaba cada vez más, el encuentro superaba ampliamente
    sus expectativas…

    -¿Sentís el frió
    de la pared en tus nalgas por sobre tu vestido? ¿Sentís tu
    culo caliente contra la pared? Ahora date vuelta, aprieta tus tetas contra
    la pared y mostrame cómo acaricias tu caliente culo.

    La voluptuosa rubia le daba ahora
    la espalda y ofrecía a Omar la vista de su redondo culo aun cubierto
    por el vestido. Obedeció al instante sus palabras, se volteó,
    apoyó sus tetas contra el muro, y se detuvo inmóvil en espera
    de lo que la situación le deparara.

    -Mostrame cómo acaricias
    tu hermoso culo, tu hermoso y caliente culo mientras tus pezones se ponen
    duros con el frió de la pared.- Pidió Omar aun meneándose
    la verga, aunque Gloria ya no disfrutaba de su vista. -¿Tenés
    el culo caliente, no?- Inquiría Omar. -Tu culo es muy caliente,
    ¿no?

    -Sí…- Alentó ella
    tímidamente ante un prolongado e incómodo silencio de Omar.

    -Sabes que tu culo gusta mucho a
    los hombres, ¿no? Eso te calienta, ¿no? Te calienta saber
    que los hombres desean tu culo, ¿no?

    -Omar, por qué me haces…

    -¡Cállate, puta! Así
    es como te sentís, ¿no? Te haces mucho la puritana, pero
    en el fondo sos muy puta, ¿no?- Gloria se estremecía ante
    cada palabra de su marido y movía en círculos su bello trasero
    mientras frotaba sus nalgas con ambas manos. -Te gusta sentirte deseada,
    ¿no? Te calienta saber que tu culo es deseado, ¿no?

    -Sí.

    -Piensas en una pija, ¿no?
    Piensas en una gorda pija, ¿no?

    -Sí.

    -Y ¿qué harías
    con ella? ¿eh? ¿Qué harías con una pija gorda?
    ¿eh?

    -La pondría en mi boca.-
    Dijo Gloria volteando levemente y mirando a Omar con sus enormes ojos azules
    llenos de deseo mórbido, muy ocultos tras un velo de inocente temor
    y vergüenza. -Y ¿qué haríamos luego con esa pija?
    ¿Te gustaría ponértela en el culo?

    ¡No! Nunca.

    -¡No me mientas! Tenes el
    culo muy caliente y te gusta que los hombres lo deseen, ¿imaginas
    una gran pija muy gorda palpitando entre tus nalgas? Primero la saborearías,
    la pondrías entre tus labios para mojarla ¿bien? ¿no?
    Y luego dejarías que esa pija juegue con tu culo, no?-

    -Omar, yo nunca…-

    -Eso no importa, es el pasado, y
    ahora ya no eres la misma…- Sentencio Omar. -Ahora decime, que harías
    con esa gorda y caliente pija en la que estas pensando?

    -La chuparía.- Admitió
    ella.

    -¿La chuparías bien
    para mojarla?

    -Sí.

    -Y ¿dónde la pondríamos
    después?

    -En mi culo.

    -Bien…- Festejó Omar -Muy
    bien, ¿la pondríamos en tu culo, tu grande y precioso culo?

    -Sí.

    -Es muy hermoso tu culo gordo ¿No?

    -Sí.

    -Y ¿qué más?

    -Caliente.

    -Tenés un culo muy grande
    y caliente, ¿no?

    -Muy gordo y ardiente.

    -Bien, vení.

    Gloria se acercó tímidamente
    a Omar, este se encontraba completamente desnudo, sentado al borde de la
    mesa. Mirando alternadamente a Omar con sus enormes ojos temerosos y sin
    poder evitarlo también a su erecto pene, se arrodillo sin decir
    palabra y dedico su atención al falo de su marido. Este agradeció
    el gesto con leves caricias en sus mejillas, corriendo delicadamente sus
    cabellos mientras su hermosa esposa abría su boca para albergar
    su verga en medio de sus labios, sintió el calor de su garganta
    abrasando su carne, disfrutando la increíble sensación que
    le producían las caricias de sus manos en sus testículos.
    Veía a su hembra tragar su pene con devoción, engullir su
    prominente mástil hasta su garganta lentamente, amándolo,
    con deleite.

    -Disfrutas la pija, ¿no?
    Muéstrame tu belleza… Déjame ver tu culo gordo y caliente
    mientras me la chupas…

    Ella levantó apenas su vestido
    y el amplio tajo de en medio hizo el resto… Su gran culo asomó
    entre el bello vestido apenas cubierto por una tanguita haciendo juego.

    -Tus tetas también están
    calientes, ¿no? Tus pezones están duros, ¿no? ¿Te
    gusta mi pija? Hace que sientas caliente tu hermoso culo, ¿no?-
    Omar sentía un placer sublime, el nivel de erotismo era inalcanzable,
    físicamente Gloria lo hacía sentir en las nubes, su calentura
    la hacía adorar su pija a límites insospechables, y esto
    provocaba que Omar sintiera el placer casi intelectual de la dominación,
    el poder…

    Gloria respondía moviendo
    su cuerpo sin retirar la pija de su boca, gimiendo apasionada. Omar disfrutó
    largamente mientras Gloria hacía malabares impensados con su boca
    y manos, ansiosa de dar placer a su hombre. Y después sin poder
    contenerse un solo instante, soltó gravemente su orgasmo sobre ella,
    cuando el desenfreno la hizo aumentar su ritmo, excitada al ver la expresión
    de placer de su marido, alternando frenética su boca, sus manos,
    y sus pechos, buscando enloquecidamente el clímax, y logró
    su máxima expresión provocando en Omar una violenta corrida
    a la que Gloria dio provecho, presa de la fiebre del deseo, con sus labios,
    su cuello y senos, su cuerpo absorbiendo cada uno de los borbotones de
    esperma que brotaban inacabablemente del pene de su macho y la azotaban
    pesadamente ante sus desesperados intentos de beberlo, untándoselo
    en los pezones, y aun minutos después, sin poder casi recuperar
    el aliento, sintiendo el cosquilleo incesante de los orgasmos que aun recorrían
    su cuerpo, sosteniendo en sus manos victoriosas el pene y los testículos
    que tantas veces había deseado besar.

    Chantal, mailto:POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:
      Un esposo harto de excusas y sexo aburrido con su mujer decide empujarla a una situación desconocida y excitante donde salga a flote su pasión dormida.

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