2011 mayo | Tus Relatos Calientes
Posts RSS Comments RSS 2,708 Entradas and 0 Comentarios till now

Archive for mayo, 2011

Escuela de sumisas (VI: El Castigo de Brigitte)

Escuela de sumisas (VI: El Castigo de Brigitte) (20)

INTRODUCCION

Una muchacha no está plenamente
educada hasta que no es capaz de practicar una mamada con absoluta perfección.
Esto significa que debe ofrecer su boca a su Señor respetuosamente
siempre que él lo desee, debe lamer su capullo con maestría
hasta conseguir el máximo grado de excitación y luego mantener
ésta todo el tiempo que el hombre quiera. Toda sumisa debe saber
intuir el momento exacto en que su amo desea honrar su garganta con el
flujo de su polla, siendo imperdonable permitir una corrida antes de tiempo.
Por supuesto el sagrado néctar del varón deber ser ingerido
con la glotonería de una perra hambrienta, sin desperdicio alguno,
lamiendo inmediatamente del suelo cada gota que caiga y aceptando sumisamente
el castigo por haber permitido que ocurriera. Ni que decir tiene que no
está permitido el más mínimo gesto de asco o rechazo
ante la lechada de un hombre, sino al contrario, la puta debe dar muestras
de apreciar el esperado licor. Por otra parte, la mamona debe mantener
todo el tiempo la raja mojada como señal de respeto.

Personalmente pienso que sólo
con la polla en la boca de una chica se tiene conciencia cierta del grado
de sumisión de la misma, pues si bien en el ofrecimiento del culo
y del coño ésta puede limitarse a entregarse pasivamente,
en la felación la chica no puede dejar de ser el elemento activo.
Por otro lado el sentido del gusto y del olfato establecen una relación
de intimidad con el cipote del hombre que no se produce en los otros casos.
Dicho lo anterior se explica que la práctica de la mamada completa
sea materia de tercer curso, cuando las putitas están bastante instruidas
en el uso de sus otros agujeros de placer.

No obstante, hay señores
que solicitan a la Escuela que se mantenga a su puta virgen y que se la
eduque solamente en el uso de su boca. Para un caballero resulta muy gratificante
tener una sumisa que sepa chuparle la polla con el grado de perfección
que él se merece mientras disfruta con otras chicas de manera distinta.

Este es el caso de Brigitte. Con
18 años, tiene una bella cabellera negra. Sus pechos son generosos
y turgentes, coronados por un sonrosado y abultado pezón. Su raja
se esconde entre dos macizos muslos y está tapizado de un suavísimo
vello no muy abundante que deja entrever unos labios apretados que dan
paso a la caverna ardiente de su coño por estrenar. Pero lo mejor
es su boca, de labios, suaves, carnosos, de un rojo coralino natural que
no mejora el mejor carmín, una lengua aterciopelada y una dentadura
blanquísima. Por eso su amo desea utilizarla en exclusiva para su
placer por ese conducto mientras usa coños y anos de otras sumisas.

El problema es que la niña
es escrupulosa y se resiste a mamar con la debida aplicación. Por
eso, tras meses de azotes y amenazas se decide convocarla en el patio de
la Escuela para un castigo ejemplar.

EL CASTIGO

Brigitte viste el uniforme reglamentario
de las chicas de 1º: faldita tableada azul marino, blusa blanca de
cuellos redondos, chaqueta y corbata a juego con la falda, zapatos bajos
y calcetines blancos. Las bragas son blancas, caladas, con pequeñas
florecillas bordadas y están muy sucias por expreso deseo de su
tutor que ha ordenado que no le hayan sido cambiadas en los quince días
previos.

Está de pie en medio del
patio, al anochecer de un día frío. Delante la mesa de la
Dirección, cubierta de mantel negro. A los lados las amas y los
jodedores, vestidos de cuero negro, provistos de grilletes y fustas. Detrás
de ella forman todas las alumnas de la escuela divididas en tres cuadros
según el curso, portando sus uniformes y unos lazos en el pelo que
indican, según el color, los orificios que la colegiala tiene practicables.

Comienza el acto con las palabras
del tutor que pregunta a la pupila por su falta. Esta, al ser interpelada,
se levanta la falda mostrando sus bragas a la vez que hace una reverencia
doblando levemente las rodillas. Como duda un momento es golpeada fuertemente
en los muslos por una de las amas. El golpe la pilla por sorpresa y la
hace gritar. Luego contesta:

- Soy culpable de no mamar bien
la polla a mis Señores, Señor.

- – A continuación se acerca
a la mesa y sus braguitas son inspeccionadas por los caballeros que le
afean su falta de higiene con palabras soeces, a la vez que le magrean
las tetas y la raja y la azotan los muslos con la mano. Brigitte pide perdón
llorando.

- – Cuando me llega el turno tiene
las bragas bajadas hasta medio muslo y las nalgas rojas por los azotes.
Toco su raja, cubierta de una humedad pastosa. Toda su braga es una amalgama
de flujo, orín y restos de mierda. Tomo sus pezones por encima de
su blusa y se los aprieto fuerte mientras me acerco a su cara. Noto en
ella una mezcla de miedo, dolor y vergüenza que me excita. Su boca
es muy sugerente; promete ser cálida y mullida. La ordeno que la
abra y le escupo dentro, mientras la espeto un "cerda" con desprecio.
Traga sin rechistar.

- – A continuación se le
ordena que pase entre las filas de sus compañeras, con cuidado de
no perder las asquerosas bragas que siguen a media asta. Así lo
hace, recibiendo un escupitajo en la boca de cada una de sus 60 compañeras,
que además la insultan y mortifican, contentas de no estar en su
lugar.

- – Cuando vuelve al centro de la
escena su boca está llena de saliva ajena que ella se esfuerza por
sorber, mientras le escapa por las comisuras. Como castigo por su falta
de eficacia, dos jodedores la flagelan con fustas en los muslos.

- – A continuación es colocada
en una mesa baja, boca arriba, de manera que un jodedor pueda introducirla
su larga verga en la boca mientras la golpea entre los muslos y en la misma
raja con un bastón de goma. Para ello se le quitan las bragas y
se le separan completamente los muslos, dejando su pubis accesible y su
falda enrollada a la cintura.

- – Los latigazos restallan en el
ambiente. Los gritos de la chica son amortiguados por los enormes capullos
de los jodedores, que hunden su polla hasta la raíz en su garganta
mientras marcan su coño y su vientre de surcos rojos.

- – Llegado a este punto, todos
los señores presentes – profesores, tutores, director y algunos
invitados – tenemos una mamona aferrada al cipote. Algunos recorren las
filas de alumnas observando los lazos distintivos que hacen accesible su
culo, su coño o su boca, según el grado educativo en que
se encuentren, y proceden con el uso que más les satisface.

- – Hasta cuatro machos vacían
sus potentes testículos en la garganta de la niña a la vez
que castigan su sexo con su látigo. Cuando el castigo termina, Brigitte
apenas puede soportar las nauseas y tiene el sexo y los muslos en carne
viva.

- – Es puesta en pie y se le hace
prometer solemnemente obediencia absoluta en el futuro. Cosa que hace entre
sollozos. Como prueba de su fidelidad se la hace arrodillar y ofrecer su
boca.

- – El director, su tutor y tres
profesores más la rodean con sus gordas pollas en la mano. La excitación
impide al principio la meada. Luego los chorros de orín van cayendo
sobre su cara, su pelo, su ropa y su misma boca abierta. Todos los hombres
presentes se van turnando en la operación. Brigitte, calada de pis
hasta los huesos, con sus rojos pezones transparentándose a través
de la camisa mojada, su larga cabellera pegada a la cabeza, tiritando de
frío y de miedo, es condenada a pasar la noche de rodillas y al
raso, para tratar de mejorar su conducta de niña marrana y desobediente.

- – Antes de irnos, su tutor toma
las sucias bragas de la putita y se las mete en la boca, amordazándola
luego con cinta adhesiva. Luego toma dos pinzas metálicas y atrapa
cada uno de sus erguidos pezones. La niña gime y deja escapar dos
lágrimas de arrepentimiento.

- – __________________ Si desean
hacer cualquier comentario o solicitar la inscripción de alguna
chica desobediente en nuestra escuela, escriban a:

Stephen

No dejen de mandar sus comentarios

 

Resumen del relato:
    Una esclava es aleccionada en el arte de la mamada a su Señor. Como se resiste y hace asquitos es castigada ejemplarmente en la Escuela de Sumisas.

Cómo siempre

Cómo siempre (20)

Mi mujer y yo hemos alcanzado un
entendimiento difícil de igualar y encontrar entre otros semejantes,
porque nos entendemos a las mil maravillas cada uno en su papel. Ella como
siempre, ejerciendo de dominante y yo, como siempre, de sumiso cornudo.
Y así, por ejemplo, cuando estamos acostados en la cama ella me
cuenta que en la oficina hay un chico que la excita, porque por lo que
abulta su pantalón calcula que debe tener un aparato muy grande.
"Yo te amo, cornudo mío, pero ese hombre me vuelve loca de
excitación, la tiene más grande que tú". Yo te
respondo que lo entiendo y te digo que sí, que consiento.

- ¿Qué dices cornudo
mío?.

- Que consiento.

- ¿Qué consientes?.

- Que te acuestes con ese chico
y que me pongas los cuernos.

- ¿Quieres ser cornudo?

- Sí, quiero.

- ¿Qué quieres?.

- Quiero que me pongas los cuernos

- Por qué

- Porque así te amaré
más.

- Pero ya sabes, cornudo mío,
que pese a que me acueste con él tu no puedes tener placer, ni tocarte,
ni tan siquiera mirar a otra mujer por la calle. Y pese a ello aceptas
ser mi cornudo sumiso.

- Sí, lo acepto.

- ¿Qué aceptas?

- Ser tu cornudo sumiso.

- ¿Te gusta que mientras
tu mujer te pone los cuernos con otro, tiene placer con otro, tú
no puedas ni acariciarte sin mi permiso?.

- Sí, me gusta y me excita
mucho.

- Por qué.

- Porque soy tu cornudo sumiso.

- Y porque te gusta sufrir por mí.

- Sí, Gloria, me excita que
me hagas sufrir.

- Y porque cuanto más cornudo
te haga me querrás más, verdad.

- Sí, Gloría, cuanto
más cornudo me hagas, más goces tú y más me
impidas a mi gozar, más te amaré.

- Entonces tendré que hacerte
muy cornudo amor mío, porque quiero que me ames con toda tu alma.
Como siempre ella es muy justa y va poco a poco perfeccionando nuestra
relación y ahora cuando encuentra a un hombre que le gusta, lo lleva
a casa, lo desnuda, lo pone junto a mí y cogiendo las dos pollas
las compara, las sopesa en tamaño y cantidad, y decide. "Has
vuelto a perder cornudo, porque esta polla es más grande y más
bonita que la tuya", dice ella. "La verdad es que es difícil
encontrar una más pequeña que la tuya y lo tienes difícil
para follarme", concluye, antes de echarse sobre la cama. Y no es
verdad y ella lo sabe porque mi polla es normal, lo que ocurre es que ella
siempre selecciona a superdotados. E incluso hace trampas porque cuando
son iguales ella siempre se queda con la otra. E incluso aunque sea más
pequeña, pone cualquier excusa y elige siempre al otro. "Lo
siento, cornudo, pero has vuelto a perder", dice usted. "Como
siempre", respondo yo compungido.

Entonces me ha obligado, como siempre,
a que la desnudara para ofrecérsela a él, a lamerle el coño
para excitarla y a abrirle los labios para que él pudiera follarla
mejor. Luego, y cuando se han corrido he tenido que limpiarla con mi lengua,
como siempre.

Como siempre cuando celebramos la
nochevieja, ella brindando con cava con su amante de turno y yo con su
orina que ella ha tenido la delicadeza, como siempre, de verter directamente
a mi copa después de ponerse en cuclillas sobre ella. Como siempre
brindamos por un venturoso año nuevo y al final de las doce campanadas
ella se va con su amante al dormitorio porque según me dice, si
es verdad que como se entra en el año se sale, "quiero que
entres en él como cornudo y salgas como cornudo", me dice.
Como siempre. Y así desde hace ya muchos años, desde el primer
año de casados cuando le dije a ella que me gustaba sufrir por la
mujer que amo y entregarle a ella ese sufrimiento para que gozara.

Como siempre, una noche mi mujer
quedó con otro matrimonio en casa, para cenar, tomar una copa y
así. Cuando terminamos la cena mi mujer propuso, como siempre, que
los tres se sirvieran de mí porque a fin de cuentas yo no era un
marido normal, sino un marido cornudo sumiso y masoquista que gozaba lo
inaudito viendo como su mujer le ponía los cuernos mientras que
yo era humillado en su presencia, en ese mismo momento. Así fue
que, como siempre, nos llevó a todos al dormitorio y nos invitó
para que nos desnudáramos. Ella cogió al marido de la otra
pareja, a Carlos creo que se llamaba y lo sentó sobre la cama. Luego
se sentó de espaldas a él dándonos a los demás
la cara y se penetró quedándose allí, clavada. Mi
mujer le dijo entonces a la chica del otro matrimonio, Laura creo, que
me atara a la argolla de la lámpara del techo. Y así quedé,
de pié, frente a ellos, y atado en alto por las manos. Luego, mi
mujer comenzó a follarse a Carlos, a subir y a bajar sobre su polla,
mientras se acariciaba los pechos y me miraba con esos ojos que siempre
me han hecho temblar.

- Azota al cornudo, Laura.

Y Laura comenzó a azotarme
el culo con una correa, mientras me decía cornudo, masoca, y todo
aquello que se le venía a la boca, pues andaba así como muy
enardecida, al ver que delante de mí, a escasos tres metros, mi
mujer follaba con otro como una posesa, me ponía los cuernos como
loca, mientras que yo era azotado y exhibía la polla tiesa, apuntando
al techo. Y cuanto más fuertes eran los azotes y más gemía
mi mujer de placer, como siempre, yo más excitado estaba y más
dura la tenía.

Mi mujer se conoce que se excitaba
al verme allí, cornudo, azotado, humillado y pese a ello, tremendamente
excitado, porque arreció en los vaivenes sobre la polla que tenía
debajo y cuando notó que iba a correrse aspiró el aire con
fuerza y se quedó desfallecida sobre Carlos, mientras recibía
la descarga de leche en sus entrañas. Aquello me afectó tanto
que no pude evitar correrme como un bestia sobre los pechos de mi mujer
en el momento justo en el que Laura me pegaba el último latigazo,
y se dejaba caer al suelo exhausta, rendida y también corrida. Mi
orgasmo fue tan bestial que la leche corrió tres metros desde mi
polla a los pechos de mi mujer que se quedó allí rendida,
sobre Carlos, respirando agitada y sacudiéndose porque se conoce
que había tenido más de un orgasmo, al ver como yo me corría
como un bestia mientras era azotado y hecho cornudo, muy cornudo. Como
siempre.

Ahora estoy solo pero confío
en encontrar una mujer que sepa sacar de mí todo el placer que sé
dar a las mujeres. E-mail: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Ser cornudo es todo un arte y un placer para nuestro protagonista que goza con la contemplación de la infidelidad de su esposa y siendo azotado entretanto por otra mujer, esposa del que se folla a la suya…

Andrómeda

Andrómeda (19)

Andromeda se fue temprano a dormir.
Estaba muy cansado por la batalla que aquella tarde habían librado
contra los caballeros de ónix.

En el balcón de su habitación
se sentía una brisa nocturna que decidió disfrutar con la
armadura aún puesta. Tocaron a su puerta y dejó pasar al
que toco sin preguntar siquiera quien era.

En lo que llegaron a encontrarlo
al balcón, pensaba en cuanto deseaba que cisne sintiera lo mismo
que él sentía por él y se lamentaba al mismo tiempo
al estar seguro de que eso nunca iba a pasar ni siquiera por error.

Tan absorto estaba en su meditación
que no recordaba que había dejado entrar a alguien que después
de entrar había puesto cerrojo a la puerta.

Se asustó un poco al sentir
que algo le tocaba el hombro, y al voltear, cual seria su sorpresa que
se trataba de cisne.

Se volvió hacia él
y le preguntó que estaba haciendo ahí …

- tu mismo me dejaste pasar shun,
¿estas molesto por algo?, si quieres me iré…

- ¡no!, no te vallas, lo que
pasa es que no me acordaba que habían tocado a la puerta….es la
primera vez que entras a mi habitación…¿te sucedió
algo?.

- Pase a hablar contigo, necesito
que me aclares una cosa: ¿por qué cuando me rescataste de
morir congelado en la batalla de la 12 casas llorabas como desesperado?.
¿Es que acaso me aprecias mucho o te dio gusto poderme haber rescatado?.

Andromeda se sonrojó y bajo
la mirada.

- Es algo muy difícil de
explicarte, con mucho gusto te diría la razón pero no se
como vallas a tomar mi versión de los hechos.

- Creo que será mejor para
ti decirme, ¿no crees?, siento que hay algo con respecto a mi que
ocultas y que te duele mucho no decirlo. Siempre he notado vaga tu mirada
cuando estoy cerca de ti…mírame a los ojos

- le levanto el rostro delicadamente
con ambas manos y shun se estremeció- dime por favor que te molesta
de mi o que es lo que pasa , no me gusta que te sientas mal por mi..

- No tu no eres el problema ioga,
tal vez el problema sea yo..es algo que no puedo decírtelo por temor
a que no quieras volverme a ver en tu vida..- de sus ojos empezaron a brotar
lágrimas y palideció-.

- Que es lo que te pasa, dime, si
no lo haces pensare que has perdido la confianza en mi y nunca me lo perdonaría,
jamás he deseado lastimarte shun, me agradas mucho..

- ¡jamás! -gritó
desesperado- ¡déjame!…

Se soltó de ioga y tomo fuertemente
con ambas manos la baranda del balcón, y haciendo acto de valor,
decidió terminar con su angustia y mirándole a los ojos le
confesó lo que lo dejaba vivir en paz:

- ioga..siento decirte esto pero
..yo ..yo yo te amo…¡perdóname!!!- volvio a soltar el lloriqueo
y se quiso tapar la cara.

Cisne le tomo las manos para evitarlo
y se le quedo mirando tranquilamente; contempló la faz llorosa y
retorcida del pequeño shun y tras un largo silencio le contestó:

-creí que yo era el único
que se sentía así, y perdóname por lo que voy a hacer
pero ya no puedo, ni debo ni quiero resistirme más..

Andromeda confundido por lo que
acababa de escuchar de labios de su amado cisne se dejó abrazar
por él; cisne bajo su boca al cuello de shun para besarlo y tal
vez para hacerle una pequeña succión y una que otra mordida,
shun no podía creer lo que estaba pasando y aún así
se dejo llevar por las deliciosas caricias que le estaban propinando.

Ioga susurraba el nombre de shun
y le buscó la boca para ofrecerle su lengua al pobre chiquillo;
tras explorar la boca de shun cisne sintió como su pene se hiba
poniendo cada vez más duro y palpitante. Tomo a shun de las nalgas
y lo subió al baranda para seguirlo besando y lo acomodó
de manera que quedara cerca de la pared para poderlo tocar mejor y evitar
que se callera.

- ¡por favor ioga!, no sigas,
me incitas a cometer una locura….amm!!!!

despues decir eso sintío
como ioga lo bajaba de ahí y le empezaba a acariciar las nalgas
con el propósito de bajarle las mallas para dejarlas libres..se
asustó y lo aventó con todo lo que le daban sus escasas fuerzas.

- ¡suéltame!¡tu
te estás burlando de mi!!..

- pero esque..

- ¡oh, por la diosa atena,
ioga!!!! ¡no!!! Mmh!

Ammm!!!, deja de lamerme el trasero..ah!!!!,
¡¡¡deja mi culo en paz!!!!

- …esque me vuelves loco..me gustas…mmmh!!
ven agachate..

- ¡dejame ioga! !No sabes
lo que haces….. nooo!!! Nnnnnooo!!!!!!!!

Cisne le introdujo fuertemente su
pene a shun por el agujerito que acababa de lamrle, le preguntó
que si le gustaba lo que estaba sintiendo y shun asintíó
que si con la cabeza, el pobrecillo no podíia hablar por el dolor
el gusto y la desesperación que sentía por la feroz penetración
que le perforaba su culito. Ioga haciéndose un poco hacia atrás
ababó dentro de shun, quien le gritó con muecas placenteras
que su eyaculación era sumamente fuerte.

Después de sacarle el pene
lo tomo por la nuca y le hacercó la boca a shun hacia lo que lo
habia satisfecho en ese rato y abrió grande la boca para que le
cupiera toda…chupaba como desesperado y lamía también muy
gustoso.

Cuando ioga se iba a volver a venir
lo retubo y lo hizo tragar semen, mismo que shun lo sintió tibio
y dulce; después de que terminaron andromeda se sintió culpable
y por haber dejado que pasara eso.

Ioga le dijo que no temiera de nada
puesto que seguirían haciendo eso y más y aparte que guardarían
el secreto para que eso nunca terminara; ambos se abrazaron y se quedaron
dormidos cerca del balcón.

Ya entrada la mañana ioga
se despertó y tomó a shun entre sus brazos pera recostarlo
en la cama, lo cubrio con la manta y se despidió con un beso; salió
de ahí sin hacer ruido para que nadie lo viera.

Cuando se acostó en su cama
volvió a recordar los ardientes momentos que paso al lado de su
amado shun.

Se quedó dormido sin saber
que shiru, el caballero del dragón, los había estado viendo
desde la cima del árbol que daba hacia eL balcón de shun….

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Parodia Gay de los caballeros del Zodíaco, ioga y el caballero del cisne viven un intenso romance después de declararse amor mutuo.

Akane raptada por Pantimedias Taro

Akane raptada por Pantimedias Taro (19)

Soy Ryo (en algunos chats estoy
con este nick o con el de Scorpio), un fanático del hentai, manga
y del anime en todos sus formas, si bien los "erotic fanfinction"
apenas los estoy explorando, me animé a plasmar éste a manera
de ensayo, espero se ha de su agrado.

Si tienen alguna sugerencia, consulta,
maldición o crítica que hacerle al ensayo de relato o quiere
contactarme para cualquier otro asunto pueden escribirme a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
o POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Luego de que Ranma, que iba a la
escuela, se encontrara con aquel monstruo en la calle en medio de aquella
lluvia . Y éste se llevara a Akane, la jovencita se desmayó
en pleno vuelo.

Al despertar se encontraba en una
cabaña en la cima de una montaña algo extraña, atada
de los pies y las manos, y su ropa estaba totalmente empapada por la lluvia.
Miro por la ventana y se dio cuenta que ya se comenzaba a despejar, el
sol asoma tímidamente entre las nubes que huían a su paso.

Pantimedias apareció trayendo
una manta amarilla, para entonces se encontraba en su forma humana:

_Debes estar empapada, quítate
la ropa para que se seque _. Akane asintió con la cabeza.

Akane se extrañó al
ver el semblante, triste y con aires de constante enfado, del muchacho
que le ofrecía la manta mientras éste le decía:

_Es lo único que encontré,
puedes cubrirte con esto mientras se seca tu uniforme _. Dejó la
manta a un lado y comenzó a desatarla mientras le advertía
que no intentará escapar Se hincó y le desató los
pies. Luego aun de rodillas se giró hasta quedar, frente a ella
y la rodeó con sus brazos para desatarle las manos que las tenía
a la espalda, su pecho se apretó contra los senos de la joven, ella
sintió el poderoso pecho del joven y se sintió segura sin
saber por qué.

Ya desatada, Akane se puso de pie
sobándose las muñecas.

_ ¿Cómo te llamas?
_. Preguntó.

_ Eso no importa replico el joven_
frunciendo el ceño, algo enojado_ y no preguntes por que estas aquí,
más tarde comprenderás mis razones _.

_ Esta bien déjame sola mientras
me desvisto _. Pantimedias se dio la vuelta y salió.

Akane se comenzó a desvestir.
Iba poniendo la ropa húmeda a un lado cuando se quitó el
sostén miro sus blancos pechos coronados con esa aureola rosa y
un pequeño pezón, estaban un poco duros por el frío
de tener la ropa mojada. Al retirar sus bragas se dio cuenta que estaba
húmeda no solo con agua de lluvia sino que con algo más.
El sentir el vigoroso pecho de aquel joven la había excitado. Su
mano derecha se escurrió entre su entrepierna buscando la herida
que toda hembra posee, mientras que con la otra dejaba caer las bragas
en el montoncito de ropa mojada. Ya se encontraba totalmente desnuda

Akane se agacho para recoger la
manta para cubrirse, pero al ponerse de pie resbaló por el agua
que había escurrido de su ropa, intento no caer, sin embargo lo
que logró fue golpearse más fuerte y en la cabeza con lo
quedó inconsciente.

Taro que se encontraba a fuera entrenando,
oyó el golpe y corrió a la cabaña. Al entrar vio una
visión fascinante: la bella Akane se encontraba tumbada de espaldas
en medio de la manta, totalmente desnuda y parecía dormir ya que
sus senos se movían al ritmo de respiración.

Taro sintió algo en su interior.
Se dirigió hacia la bella durmiente, la miro de pies a cabeza, observa
el brillo de su piel húmeda por la vestimenta mojada y se detuvo
en la pequeña acumulación de bellos en el pubis de la ninfa.
No pudo resistir el espectáculo y se hincó frente a la niña
le separó las piernas y su cara en medio de las mismas y comenzó
a lamer la entrada al santuario mas preciado del mundo. Con una de sus
manos comenzó a buscar los senos de Akane que comenzaba a respirar
más agitadamente, sus pezones estaban duros y erectos, Pantimedias
hundía su lengua en la vagina de la joven, mientras que con la mano
que aún le quedaba libre comenzó a masajearle el clítoris.

De repente Akane entreabrió
los ojos, estaba bastante aturdida con el golpe, sintió el exquisito
trabajo que hacia Pantimedias y gimió de manera muy sensual, Taro
se dio cuenta y se retiró instintivamente pero Akane logró,
con buenos reflejos, tomarle la mano que le acariciaba los pechos y le
dijo con una voz queda.

_No te detengas, continua por favor
_. Y le sonrió como solo sabe hacerlo Akane.

Taro no se hizo de rogar y volvió
a hundir su cara en la húmeda caverna, mientras Akane le acariciaba
tiernamente el cabello. Taro discontinúo su labor al rato de estar
en eso, y su lengua que no se despegaba del cuerpo que acariciaba, comenzó
a subir por su vientre haciendo una escala en su ombligo donde se entretuvo
un momento a Akane le agrado el cambio, luego Taro se encontró con
las montañas blancas de Akane y comenzó a degustarlas mientras
con una mano la masturbaba y con la otra buscaba la boca de la niña,
la cual al sentir la mano en sus labios comenzó a chuparle y lamerle
los dedos de manera desesperada. Pantimedias tragaba un pecho completo
de la joven, los regurgitaba y jugaba con los pezones con su lengua.

La excitación llegaba al
máximo, de un momento a otro Taro se puso de pie se despojó
de todo su atuendo. Akane observo que el miembro de su compañero
de juego, no era tan grande como el de Ranma cuando la había visto
en aquella ocasión en el baño de casa cuando llegó
por primera vez al Dojo Tendo, pero esta tenía un tamaño
aceptable. Taro se inclinó sobre la joven, la cual separó
un poco más sus piernas y las recogió un poco. Taro se acomodó
para embestir, pero antes su rostro se acerca a la tierna cara de la pequeña
y le dio un profundo beso, en medio del cual, con un rápido movimiento
clavó profundamente su espina en las entrañas de Akane, esta
abrió completamente sus ojos y dio un pequeño grito ahogado
por el beso.

Comenzó la batalla entre
gemidos y besos. Taro se movía de excelente forma, había
logrado sentarse en sus talones mientras Akane, engarzada y frente a él,
le rodeaba las cadenas con las piernas. Pantimedias se movía suavemente
hacia arriba y hacia abajo, y como los senos de Akane le quedaban a la
altura del rostro le mordía ocasionalmente los enrojecidos pezones.
Akane le agradecía que no le maltratará pues era su primera
vez, la que siempre había querido compartir con Ranma, pero las
circunstancias no se habían dado.

Estaban en medio del combate cuando
la montaña despertó y se estremeció por un temblor,
un recipiente de madera que contenía agua se cayó de una
repisa. Taro recibió el líquido en la espalda y de inmediato
se transforma en la enorme y aterradora criatura, Akane sintió de
un momento a otro que murió, resucito y volvió a fallecer
empalada, el gigantesco miembro de aquel monstruo estaba dentro de ella,
miró hacía abajo y se cuenta que la criatura estaba de pie
y que ella estaba suspendida entre el cielo y la tierra; sus pies no tocaban
el piso y lo único que la sostenía era la enorme barra de
carne clavada en su interior y a la que aun le faltaba mucho por introducirse.
Luego miro hacia arriba y vió la tez de la bestia con rostro de
toro y sus ojos de un color sangre.

La bestia rugió de manera
espeluznante y tomando a la joven por la cintura con ambas garras y con
una fuerza espantosa la atrajo hacia sí, hundiéndole totalmente
el terrible miembro en las entrañas a la joven. Akane gritó
como nunca lo había hecho, y gritó hasta que la voz no salió
más, sentía que iba a ser partida en dos por la bestia, la
cual a un la mantenía asida por la cintura y comenzó a moverla
hacia delante y hacia atrás. Pronto el miembro de la bestia se tiño
de la sangre de la desvirgada niña.

Akane parecía una muñeca
de trapos en las manos de aquella criatura. Con cada embestida, sentía
que su estomago estallaría, sudaba enormemente, sus ojos llorabas
desconsolados y de su boca salía abundante saliva como si estuviera
en convulsiones. Pero el demonio no se detenía y más bien
cada vez los embates eran más bestiales. La anguila, con su piel
escurridiza, que formaba la cola del monstruo se escurrió entre
las piernas de este y busco el hoyo del ano de la joven y al encontrarlo
se hundió en éste moviéndose desesperadamente en círculos
entrantes y salientes como taladrando, a lo que Akane respondió
con otro grito desgarrador.

Algo en medio de tanto dolor le
comenzó a dar placer a la bella joven, los espasmos ascendían
desde su vientre y recorrían todo su cuerpo. Y en un atolondrado
pensamiento se dijo que Ranma no podría igualar semejante experiencia.
Y se decidió a disfrutar de lo que le estaba pasando y tubo varios
orgasmos como nunca más los tendría, aunque a veces el dolor
de las penetraciones fuera superior al placer que sentía.

Pantimedias, la bestia, arqueo su
espalda todo lo que pudo hasta que su cara se encontró con la de
Akane y su aliento su mezcló con el suyo, una enorme lengua de vaca
salió de las fauces del demonio y comenzó a recorrer el rostro
de la joven hasta que se incrusto su boca y comenzó a hacer movimientos
como los de la cópula, a veces llegaba profundo en la garganta,
haciendo que Akane se sintiera ahogarse. La saliva de la bestia escurría
por las mejillas, el cuello y los senos de ninfa.

De repente llegó el momento
final para la criatura, justo en eso momento dejo totalmente clavaba a
Akane por unos instantes, el miembro del animal creció hasta alcanzar
su tamaño máximo y soltó todo su contenido, todo dentro
del cuerpo de la ninfa. El tamaño alcanzado por ese guerrero y la
inundación que sentía en todo su organismo hizo a Akane no
se resistiera más. Arqueó su cuerpo hacia atrás sus
ojos se tornaron blancos, sintió bajar al infierno y subir al cielo
y nuevamente caer al infierno en caída libre muchas veces antes
de desmayarse entre un gran orgasmo espasmódico.

Pantimedias la separó de
su cuerpo. Al retirarla de su miembro una increíble cantidad de
líquidos mezclados cayeron por el piso escurrriendóse por
los muslos de la niña, incluso hilos de sangre recorrían
las piernas de la joven.

Pantimedias se fue. Poco tiempo
regreso convertido nuevamente en humano, limpió todo el lugar y
a Akane también la limpió. Luego la vistió con su
ropa pues ya se encontraba medio seca, pero la roció con algo de
agua. Le volvió a atar las manos y los pies. Y recogió la
manta.

Akane tardaría un muy buen
tiempo en despertar. Al cabo del cual entreabrió los ojos, sentía
demasiado dolorida, recordaba muy poco algo de una bestia, lluvia, Ranma,
hacer el amor, más bien le parecía que lo vivido era entre
sueños. Al rato entro Taro con una manta y le dijo:

_Debes empapada, debes quitarte
la ropa para que se seque _. Le ofreció la manta.

_Es lo único que encontré,
puedes cubrirte con esto mientras se seca tu uniforme

_. Dejó la manta a un lado
y comenzó a desatarla…

 

Resumen del relato:
    Akane raptada por Pantimedias Taro…

12 Horas con una Sailor

12 Horas con una Sailor (19)

"¿Cualquier cosa?"
Yo le pedía, mi cerebro todavía trataba de ponerse al día.

" Cualquier cosa, " dijo
ella, con una sonrisa sobre sus labios.

Antes de eso me paró la hermosa
guerrera del amor Sailor Venus, y me concedió 12 horas para hacer
cualquier cosa que yo deseara. Mientras mi cerebro no podría creer,
mi cuerpo empezaba a actuar. La tomé en mis brazos, y ella abrió
su boca para besamos. Las lenguas sondearon y pelearon cuando nuestros
labios se sellaron.

Una de mis manos fue a acariciar
su pelo dorado, la otra fue hacia abajo, deslizándose sensualmente
sobre su uniforme para descansar sobre su falda anaranjada, y, más
importante, uno su culo duro.

Yo la apreté allí
abajo, y ella se apretó en mi cuerpo, para sentir mi hombría
endurecida. Nos separamos, y yo miré hondamente en sus ojos azules.
Ella cabeceó ligeramente, entonces cerró sus ojos.

Comencé en su cara, suavemente
coloque mis dedos sobre sus ojos, nariz y los labios, antes de moverlas
a sus hombros, deje correr mis dedos a lo largo del borde su uniforme encontradme
con su piel. Entonces moví mis manos hacia abajo sobre sus brazos,
y hacia arriba dentro de su uniforme, rozando con mis dedos sobre sus sensibles
axilas.

Venus obtuvo una mirada pacífica
mientras trazaba los lados de su maravilloso cuerpo, pasando de las axilas
a la cadera, entonces de regreso, cuando tracé el contorno de sus
senos, sentí el material de su uniforme estrecharse sobre ellos
entonces presioné mis palmas directamente en su escote presionando
sus pezones que se encontraban debajo de la tela. Venus sonrió cuando
moví mis manos alrededor, realizando un arco al deslizar mis manos
sobre sus senos.

Como siguiente pasó, me arrodillé,
y empecé a recorrer con mis manos sus lados nuevamente, comencé
recorriendo simplemente con un dedo sobre cada pierna, sintiendo su cálida
piel. Yo movía mis dedos alrededor y rodeando, lentamente su silueta
hacia arriba, y acariciando la parte interior de sus muslos.

Una parte de mí quería
apurarse, y simplemente tomarla y brutalmente follarla, pero el resto de
mí quiso hacer esta una experiencia para recordar. A ninguno de
nosotros no había preocupado tomar un video, ya que la cinta no
podría capturar nunca las sensaciones de qué se sucedían.

Lentamente recorrí hacia
arriba su falda y descubrí el fondo blanco de su body. Me incliné
respire profundamente. Ya podía sentir su aroma, embriagándome.

Abrí sus piernas ligeramente,
y levanté su falda nuevamente y me apoye en ella, esta vez acariciándola
con mi nariz sobre el material que cubría su entrepierna. Oí"
un hmmm "desde arriba, y abrí mi boca para pasar mis dientes
sobre el área.

Con mi mano libre, finalmente descubrí
el montículo del monte de Venus, y se presento cálido y con
indicios de humedad. Podía sentir fácilmente sus labios inferiores
hinchados y me sonreí.

Empujé mi dedo hacia ellos,
arrastrando la entrepierna del traje en la cálida entrada de Venus,
ocasionando que el material se estirara presionando sobre su clítoris.
Comencé mordiscando su trozo de carne por sobre el traje, y, cuando
oí el gemido de Venus, supe que había encontrado el punto
correcto.

Yo aseguré mis labios alrededor
de su trozo, y mordí suavemente, usando mi lengua para aumentar
el roce y las sensaciones, continuando con el masaje de mi dedo en su rajita.

Una mano se poso sobre mi cabeza
con ella Venus me empujó hacia ella, y le respondí, mamando
más duro, y moví mi dedo más rápido en su raja.

Repentinamente Venus puso ambos
manos sobre mi cabeza, y me detuvo y la entrepierna de su traje se mojó.
Yo mamé su entrepierna, saboreando sus jugos a través del
material.

Venus lentamente se deslizó
hacia abajo hasta que se sentó sobre el piso enfrente de mí,
con una expresión maravillosa de dicha sobre su cara. " Quizás
debería haber sugerido esto desde antes," dijo ella, antes
de besarnos nuevamente. Entonces ella me besó más apasionadamente,
y me empujando del dorso hasta que reposé en el piso. Ella alcanzó
mi parte baja y me acarició sobre mi pantalón. Tuve suerte
de no venirme en ese momento.

Continuamos besándonos, ella
jaló mi camisa hacia arriba, y rompió nuestro beso. Entonces
besó mi barbilla, el cuello, y comenzó lentamente a besar
a su manera mi pecho, pausando para mamar mis pezones, antes de seguir
bajando a mi ombligo para gastar unos momentos lamiendo allí. Ella
se movió para abajo hasta que quedó arriba mi pantalón.
Entonces acomodó su pelo adelante para que descansase sobre mi estómago.
Siendo tan mullido y sensual. Entonces jaló de mi pantalón
y calzoncillo, y levanté mis caderas para ayudarle a quitármelos.

Mi polla más dura de que
una roca brincó libre y ella bajó mi pantalón, Venus
no lo tocó, en vez de eso comenzó a besar mis muslos, bajando
mi pantalón con ella, y besando la carne expuesta. Sin embargo,
su pelo actuó sobre mi polla, haciéndome temblar del sentimiento
y amenazando con empapar su pelo con mi corrida.

Una vez que estuve desnudo, Venus
se movió dorso arriba, y, tomando un mechón de su pelo en
la mano, jugaba al alrededor de la cabeza de mi pene. Yo me sacudí
y gemí como ella lo colocó en su boca. Miré hacia
abajo para ver su lengua lavando la cabeza de mi pene, dejándola
lustrosa con su saliva. El movimiento de su lengua era salvaje. Ella comenzó
a lamer el resto de mi longitud, entonces sostuvo mi polla con sus enguantadas
manos mientras mamaba mis pelotas.

Sentía tan bien sus manos
enguantadas sobre mi polla, y la escena entera era tan caliente, que cuando
Venus puso mi polla en su boca no fui capaz de aguantar más. Largos
tiros de leche inundaron su boca, al igual que unos cayeron sobre su cara.
Entonces tomó mi polla y la sacudió en toda su longitud.

Yo cerré mis ojos mientras
el placer del orgasmo pasaba lentamente. Cuando sentí que Venus
se movía sobre mí, abrí mis ojos, buscándola
y observé directamente su cara salpicada. Su pelo cayó sobre
nosotros, creando un pequeño universo en el que sólo habitábamos
ella y yo. Venus levantó su brazo y se quitó la tiara. Su
resplandeciente uniforme blanco y desapareció de manera extraña.
Tan, sólo quedaba sobre mi desnuda Mina Aino.

Mina se recostó sobre mí
y usó sus dedos para juntar el semen de su cara, y chupando su dedo
para limpiarlo. dijo "Delicioso", y me besó suavemente.
Jugamos con nuestras lenguas nuevamente, y probé mis propia corrida
en su boca. Sentía su cuerpo cálido sobre mío. Podía
sentir las puntas duras de sus pezones clavándose en mí,
y atraje una mano a su alrededor, finalmente podía sentir su carne
desnuda. Continuamos besándonos, y yo le acariciaba el dorso, entonces
colocó mi mano sobre su seno para que lo apretara y mimara. Ella
se deslizó hacia un lado, y quedamos frente a frente, con mi mano
sobre su seno, la otra atrapada debajo su cabeza.

"Mmm," exclamó
mientras acariciaba su seno, entonces llevó mi mano más adelante
su estómago. Miré hacia abajo, y vi un arreglo de pelo más
oscuro que el pelo sobre su cabeza, y activando mis dedos sobre él,
los clavé sobre su montículo.

Recorrí su montículo
nuevamente, este vez sin nada en mi camino. Mis dedos consiguieron un poco
de sus jugos, y los llevé hasta mi boca para lamerlos. " tu
sabor también es bueno, " le dije, entonces regresé
mis dedos al sitio de la humedad.

Froté su concha suavemente,
lentamente metí un dedo en ella. Mina gimió y comencé
un mete y saca continuo. Su concha acogió también mi dedo
que metí otro uno, ocasionándole a Mina otro gemido. Sus
ojos se abrieron cuando paré de mover, mis dedos enterrándolos
profundamente dentro de ella. ¿" Qué pasa? " preguntó,
ligeramente sofocada.

"¿No se supone que debes
de tener un himen? "

Ella me sonrió. "Yo
practico muchos deportes. Y no duró."

"¿Oh?" le dije,
directamente. ¿ "Y cómo te diste cuenta?"

" Porque me masturbo, "
dijo a secas, viendo una chispa de deseo en mis ojos.

"Quiero mirarte," le dije.

Mina sonrió. " Está
bien. "

Me senté, retirando mis dedos
de su sexo, y los chupé para limpiarlos. Me senté con las
piernas cruzadas, mi polla lentamente subió fuera de mi regazo.

Ella comenzó lentamente,
levantando su mano izquierda para chupar su pulgar e índice, entonces
coloco su mano sobre a su seno izquierdo, y comenzó a jugar con
su pezón. Apretándolo y enrollándolo entre sus dedos.
chupó los dedos de su mano derecha, y comenzó a hacer lo
mismo a su pezón derecho.

Cuando sus pezones se endurecieron,
movió sus manos al hueco entre sus senos, y los apretó y
rotó, su cara relucía con el placer ella misma se daba. Su
mano izquierda deambuló a la parte baja de su cuerpo, acariciando
su estómago y jugando por un momento en su ombligo. Entonces, no
soportando más, su mano fue en dirección sur, y Mina empezó
a frotar la parte externa de su concha. Abriéndose como una flor,
su mano derecha fue a acariciar la parte interior de sus labios.

Yo miré cariñosamente
cómo ella abría sus labios con cada mano, entonces zambulló
su primer dedo profundamente. Mina gimió y sus caderas brincaban
al ritmo que se jodía.

Ella introdujo un segundo, y un
tercero dedo de su mano derecha adentro de sí, sus caderas estaban
ahora constantemente en el aire. Ella pellizcó su clítoris
con su mano izquierda, y empujaba cada vez más duro. Mina se detuvo,
su cuerpo se tensó en un orgasmo intenso. Su cuerpo lentamente se
relajó, y sus dedos todavía adentro de ella, abrió
sus ojos para mirarme directamente, entonces bajó su mirada a mi
pene, ahora una varilla de duro acero.

Ella se inclinó sobre su
costado, y extrajo su mano, y lentamente alcanzo mi pene golpeándolo
suavemente.

"Si deseas hacer algo con esto,"
susurró seductoramente. " Estoy segura que la lubricación
ahora es suficiente."

"Solo hay una forma de averiguarlo,"
le dije, sentándome entre sus piernas, ampliamente abiertas para
recibirme. Las tomé y puse sus pies sobre mis hombros. Mientras
besaba sus pies, ella se impulsó hacia mi cuerpo. Y con sus manos
apuntó mi pene a su gruta secreta, y rápidamente devoró
su cabeza.

" Mmm, grandioso, " gemí.

"Mejorará," dijo,
y encorvándose bajó, avanzando mi polla profundamente en
ella, y ocasionando que ambos gimiéramos.

" Te quiero, " gemía."Tómame,"
dijo Mina.

Yo comencé a entrar y salir
de ella sintiendo el agarre de su concha e intentando penetrarla más
profundamente. Los ojos giraban en mi cabeza a consecuencia del placer
que recorría mi cuerpo mi cuerpo.

Me incliné sobre ella, y
ataqué más duro concha. Miré en sus ojos, nuestra
respiración se hacía más rápida y corta. Parecía
que nos habíamos transportado a otro mundo, sus ojos, mis ojos…
nuestros cuerpos eran aviones levándonos más allá
de nuestros sueños…

Lo que tenía que pasar pasó.
Ambos estallamos, nuestras mentes quedaron en blanco fuera de la dicha
que sentíamos. Nuestros cuerpos estaban en tal sincronización
que ellos mantenían su movimiento automáticamente, cuando
mi polla floja salió fuera de su concha. Tomó algunos minutos
para que tomáramos conciencia de nuestro alrededor, todavía
aturdido por la experiencia que compartimos. La tomé en mis brazos,
y nos besamos nuevamente, queriendo que nada nos separase por el resto
de la eternidad.

Bajé a besar sus senos y
mamar suavemente su pezón, frotando mi lengua sobre su pezón.
Lamí entre sus senos, froté mi cara sobre la carne mullida
de su cuerpo.

"No me has probado adecuadamente
aún, " dijo Mina, empujando mi cabeza hacia abajo.

Obedientemente , me deslicé
hacia la parte baja de su cuerpo, besándolo, hasta llegar a su concha.
Tomé su vello púbico con mis dientes, y tiré suavemente.

" Más abajo, "susurró
nuevamente.

Finalmente di el último paso,
y miré su coño de cerca. Mi esperma había formado
un riachuelo en sus muslos, y sus jugos relucían en el pelo alrededor
de su coño. Era una vista preciosa. Yo clavé mi lengua fuera
y di un lametón largo desde el fondo de su coño hasta la
cima. La mezcla extraña de nuestros jugos tenía un sabor
singularmente placentero. Y lamí en forma continua, arrancándole
un gemido a Mina con cada lametón hasta que la limpié completamente.

Entonces clavé profundamente
mi lengua en su coño. Los jugos inundaron rápidamente mi
lengua, y la mamé con hambre. Oía a Mina jadeando, y con
sus manos empujaba mi cabeza, para que la saboreara más profundamente,
urgiéndome a darle placer. Mastiqué ligeramente sobre sus
labios, y entonces aseguró mis labios sobre su clítoris,
se encontraba duro y lo mordí lo suavemente. Mina apoyó su
coño fuertemente en mi cara con sus manos. Mi nariz se enterró
en su pelo, y estuve en peligro de no conseguir aire.

"¡Gaaaaaah!" Con
un fuerte grito, Mina se vino, mojando mi cara con su miel de amor. La
cual felizmente la lamí nuevamente hasta limpiarla.

Empujé sus piernas hacia
arriba y las abrí ampliamente, y moví mi boca hacia abajo.
Sobre su culo, y lo encontré rosado y cerrado. Lamí a su
alrededor suavemente, y lentamente fui introduciendo mi lengua.

" Hey, " dijo Mina, con
voz débil. ¿Qué estas haciendo? "

Levanté la vista interrumpiendo
mi dulce tarea. "He tenido tu boca, he tenido tu coño. Y allí
hay un de hoyo que no he tenido," le contesté. "¿Realmente
quieres joderme por allí?" dijo, con voz incrédula.
Entonces puso cara apasionada y dijo. " ¡de acuerdo! "
"realmente eres insaciable," dije, admirado, antes que de comenzar
nuevamente.

Mina giró sobre mi lengua
y dijo: " Se siente rico ".

Me senté y me volví
hacia ella. La agarré por sus caderas y tiré hacia arriba,
consiguiendo colocarla sobre sus rodillas para facilitar la penetración.
Me arrodillé detrás ella, y avancé mi ahora dura verga
sobre ella.

"Mmmm," dijo Mina. "
Rico, pero hoyo equivocado. "

Yo roté mis caderas, mover
mi polla alrededor en su cálido coño . "Simplemente
asegurándome de lo que podía conseguir allí."

Lentamente deslicé mi polla
a lo largo de la raya de su culo, y ubiqué el glande en la entrada
de su ano.

"Hazlo, "susurró.

Entonces empujé lentamente,
y con un gruñido de Mina, la cabeza de mi verga lentamente penetró
sus entrañas. Era tan caliente y apretado que simplemente paré
un momento para disfrutarlo. Mina rotó sus caderas ligeramente,
y tuve que volver a atacar de forma rápida y firme. Después
de unos momentos, lentamente empujé el resto de mi verga dentro
de Mina que dio un gemido largo y profundo mientras me enterraba en sus
entrañas.

Mis pelotas golpeaban su coño
y me enterré totalmente en la persona más hermosa que nunca
ha existido.

"Ahora jódeme,"
ordenó ella.

Comencé lentamente, bombeando
dentro y fuera de ella, pero pronto fui ganando ímpetu y la jodía
profundamente Mina y yo gruñimos animalescamente, y mi mente se
deslizó con la pasión del que conquista todo.

" Uhhhhhhh. " Con un gemido
profundo, avancé hasta lo más profundo, y tiré mi
carga en su ano. Sacudí varias veces, mi mente llena únicamente
con el placer que fui recibiendo.

Finalmente me derrumbé sobre
ella, ocasionando que ambos cayéramos al el piso.

Aunque que estaba exhausto, Mina
salió de debajo de mi y dijo. "Ahora es mi turno".

¿ Qué? No sabía
de lo que ella hablaba pero pronto lo averigüé cuando sentí
algo explorando ni ano

"¿Qué?"
Yo boqueé, volviendo mi cabeza alrededor para ver a Mina que ahora
jugueteaba con un pene de correa.

" Tú me cogiste por
el culo ahora yo te cogeré a ti," dijo ella. "Lo justo
es justo…"

Cuando ella se arrodilló
detrás mí, mi mente se nubló y mi polla palpitó.
desde luego de amor por Mina.

Cuando finalmente desperté
a la mañana siguiente, Mina se había ido. Pero ella me dejó
un recuerdo de ella. Alrededor mis pelotas y polla las cuales envolvió
con el listón rojo de su pelo.

Atentamente

tuksido

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Historia de Sailor Moon

El Cazado infiel

El Cazado infiel (18)


….Y yo me la llevé al río

Creyendo que era mozuela,

Pero era un travestido….

- Fué en la taberna de al
lado

y después de algunos guiños

Que nos tomamos del brazo

y nos fuimos hacia el río

- En las últimas esquinas

Toqué sus pechos erguidos

Que me parecieron suaves

Por que eran de “dunlopillo”

…Yo me saqué los vaqueros

“Ella” se sacó
el vestido

Yo me saqué la camisa

“Ella” iQuedó en
calzoncillos!

Cuando ví lo que tenía

Quise huir despavorido

Pero se sabía karate

y me dejó sin sentido

,,,Algo después desperté

Con un dolor percibido

Al fondo de mis entrañas

Como nunca había sentido

No quiero decir, por hombre

Las cosas que “Ella” me
hizo

Sólo diré que mi esfínter

Me quedó muy dolorido….

Sucio de semen y arena

Yo me levanté del río

“Ella” se vistió
enseguida

Poco después se había
ido

Se portó como quien es

Como un gitano cochino

Cada vez que volvía a verlo

Me sonreía el maldito

Y luego de aquella vez

Cada vez que me encariño

Me aseguro de su sexo

Antes de llavarla al río…..


 

Resumen del relato:
    Parodia erótica de la poesía de Lorca: “La casada infiel”

Amada Sonia

Amada Sonia (16)

Aquel viernes no se presentaba demasiado
bien. Juanjo y yo habíamos discutido el fin de semana anterior por
culpa, curiosamente, de una mujer. Nuestra relación había
empezado el año anterior, durante las vacaciones. Fue concretamente
en su piscina en donde me inició como bisexual. La semana que pasé
en su casa fue increíble, sobretodo cuando se convertía en
Sheila, la ninfómana travestí que me llegó a convertir
en Alicia. El año que pasamos después fue de órdago,
amigos, amigas, orgías… Poco a poco, nos acostumbramos más
el uno al otro, hasta el punto de compartir piso en Barcelona. Los primeros
meses fueron geniales. Él estudia y yo trabajo, pero compaginamos
nuestras vidas para seguir gozando de nuestras fiestas. El problema es
que, aunque los dos somos bisexuales, a Juanjo no le tiran demasiado las
chicas. Llegó a confesarme que lo hacía más por mi
que por él. Los dos follábamos cuanto podíamos y con
quien podíamos, a veces juntos, a veces por nuestra cuenta. Pero
el caso es que siempre terminábamos juntos en nuestro piso.

De pronto, mi amante y compañero
de piso, comenzó a desarrollar una peligrosa obsesión. Cada
vez le molestaba más el sexo con más personas, incluso en
medio de una jodienda con Pilar, su cuarentona madre, se puso a chillar
como un loco porque le hacía, según él, poco caso.
Cada vez le costaba más travestirse aunque sólo fuese para
mi, y me reprochaba constantemente que hubiese dejado de lado mi vida como
Alicia. La cuestión es que, para apagar un poco sus celos, pensé
en comprarle un conjunto nuevo de lencería que, sabía que
le chiflaba. Al salir del trabajo me dirigí a la tienda sin perder
tiempo. -¡Hola Marco!-, saludó la simpática dependienta.
Respondí a su saludo y me acompañó a la sección
que buscaba. Entonces la vi.

Curioseando entre los bodys había
una chica, de mi altura (170 cm.), no especialmente llamativa pero muy
guapa. Sus prominentes tetas se marcaban bajo la fina lycra del top que
llevaba, y unos hechizantes ojos verdes me miraban bajo su corto pelo claro.
La dependienta me la presentó como Sonia. Es suramericana y estaba
de turismo en España aunque, según ella, había decidido
instalarse por un tiempo aquí para cursar un postgrado. Todo fue
muy deprisa, charlamos un poco mientras escogíamos ropas hasta que
preguntó si mi novia o esposa era capaz de ponerse aquello, señalando
al atrevidísimo conjunto que sostenía. -Bueno, de hecho es
para mi novio-, respondí. Sonia se quedó de piedra por unos
segundos. Yo la miraba divertido y me ofrecí a contárselo
en un bar, si le apetecía. -Claro, me encantaría. Además
quiero conocer a gente de aquí, y me has dejado intrigada-. Terminamos
nuestra selección y nos fuimos hacia los probadores, ya que Juanjo
y yo usamos la misma talla. Entramos en cabinas separadas pero, al cabo
de poco, llamaron a la portezuela. -Oye, Marco, ya se que es un poco atrevido,
pero…¿Me dejas echar un vistazo?-. Ni siquiera respondí,
abrí la puerta y la invité a pasar. Me echó una mirada
de arriba abajo y dio su aprobación total. El body azul turquesa
sostenía unas medias de encaje negras brillantes y, la verdad es
que me sentaba estupendo. No me costó mucho excitarme pensando en
como le quedaría a Juanjo, mi polla empezó a crecer bajo
el slip, pugnando por salir. -Perdona Sonia, pero es que…-. No me dio
tiempo a terminar, me estampó dos sonoros besos en la mejilla y
salió a su cabina. Ya vestido, me esperé delante de su puerta,
hasta que me invitó a entrar. Me metí y el espectáculo
fue alucinante. Sonia poseía una belleza rotunda que exhibía
sin más cobertura que la lencería que llevaba. El conjunto
le realzaba sus grandes tetas, descubriendo ligeramente los pezones. Su
hermosa cintura estaba apenas cubierta por el vuelo del body y un culo
grande y respingón asomaba por entre el hilillo del tanga. -¡Uhau,
estás imponente Sonia!-. -Gracias-, dijo coquetamente. Me fijé
en que, ni un solo pelo asomaba por el pequeño triángulo
de tela que cubría el coño, y también en que sus pezones
estaban ahora más marcados que cuando entré. Salí
de allí a esperarla y noté que seguía excitadísimo,
pero ahora no era sólo por Juanjo/Sheila, sino por la hermosísima
mujer de al lado.

Salímos de allí y
fuimos a tomar algo. Allá nos contamos todo lo que quisimos saber
el uno del otro y se nos hizo más que tarde. Yo ya tenía
que ir a casa con Juanjo, así que quedamos en vernos el Sábado
a mediodía para tomar el vermuth. Al legar a casa, encontré
a mi amigo estudiando, me acerqué lentamente y le di un beso en
la mejilla, mientras le ofrecía la caja con su regalo. Lo abrió
y musitó un "gracias" más bien apagado. No era
exactamente aquello lo que yo esperaba, y menos después del agradable
rato que acababa de pasar con mi nueva amiga. Se lo comenté y encontró
la excusa perfecta. -Así que es eso, ya no te gusto tanto, ¿Verdad?.
Pues dáselo a ella y te la follas-, dijo tirando la caja al suelo.
La dejé allí y, más triste que enfadado, me fui al
comedor. Me puse la tele mientras pensaba en aquello, me hice algo para
cenar dejándole un poco a Juanjo y, poco antes de las doce me fui
a dormir. Mi amante no había salido del cuarto de estudio en todo
el rato.

Sin embargo, sobre la una de la
madrugada, encendió la luz del cuarto y me despertó. Llevaba
el conjunto y se había maquillado con sus pinturas de guerra preferidas.
Estaba radiante, tanto que, olvidando mi pasajero enfado, lo besé
tiernamente. Aquella noche hicimos el amor como al principio, incluso cuando
me daba él por el culo lo hacía con mucho más cuidado
que días antes. Notaba claramente el cariño que sentía
por mí a través de su espada hurgando en mi anito, sus manos
acariciando mi espalda y, finalmente, su leche esparcida por mis nalgas,
caliente y sedosa. Luego me obsequió con una mamada genial, de las
que hacen época, que reafirmó mis sentimientos por él.-Lo
siento Marco, he sido un tonto todo este tiempo-, dijo una vez acostado
a mi lado. Aquello volvía a marchar, al menos era un principio de
reconciliación.

A la mañana siguiente, me
dirigí al bar en el que había quedado con Sonia. Por supuesto
se lo comenté a mi amante y, más resignado que otra cosa,
dio su aprobación. La hermosa Sonia ya estaba en la mesa, con su
bebida. Dos besos y volvimos a retomar la conversación dónde
la dejásemos el día anterior. En un momento dado, me lo hice
venir bien para preguntarle si le gustaría conocer a Juanjo. Accedió
encantada, sobretodo después de contarle, a instancias suyas, nuestras
aficiones más secretas. Llamé a Juanjo y, al estar avisado
de antemano, llegó enseguida. La presentación no pudo ir
mejor, por lo menos a primera vista se cayeron bastante bien. Charlaron
animadamente, como si se conociesen de tiempo pero, inevitablemente, terminaron
hablando de sexo. Sonia le hacía preguntas cada vez más cachondas,
llegando a sonrojarme alguna vez. Decidimos ir a comer a un restaurante
cercano al paseo marítimo y, después de un suculento almuerzo,
Juanjo soltó: -¡Apuesto a que te gustaría vernos en
acción!-. Me quedé más que sorprendido, más
aún cuando Sonia aceptó. Pensé en protestar, pero
la idea me empezaba a gustar, por desgracia, Juanjo se refería a
alguno de los varios videos nuestros que guardamos.

Sin darme tiempo siquiera de terminar
mi café, nos fuimos disparados hacia casa. Serví unos combinados
mientras Juanjo y Sonia escogían la cinta. Tomaron una bastante
convencional, mi amigo caracterizado como Sheila y yo jodiendo como locos.
Sonia se quedó muda durante un rato, con la vista fijada en el televisor.
Sólo al cabo de un rato se atrevió a comentar alguna de las
imágenes que visionaba. Alucinaba especialmente con los planos cercanos
de sexo anal y con las corridas en la cara. Aquello empezaba a degenerar,
porque mi compañero de piso iba cambiando las cintas por otras cada
vez más duras. La cosa empezó a desmadrarse cuando Juanjo
tomó la cinta más guarra que teníamos. La de un día
que nos dio por montar numeritos bizarre con la madre de Juanjo y una gordísima
amiga suya llamada Amparo. Lo pasamos muy bien, pero sin duda a Sonia le
parecería una asquerosidad, contenía incluso escenas de coprofilia.
-¿Quieres ver algo realmente duro? Aunque tal vez no te guste demasiado
lo que vas a ver.-, preguntó Juanjo con una sonrisa pícara.
Sonia recibió la idea encantada. Yo ya pensaba irme de allí
cuando, entre los dos, me sentaron en el sofá.

En la primera de las tomas, ya estaban
Amparo y Pilar dándonos por el culo con dos pollas de plástico
cinchadas a sus cinturas. Juanjo y yo, en cuatro y cara a cara, juntábamos
nuestras lenguas como putas en celo pidiendo más polla. -¡Uahu,
debeis tener los culos destrozados!-, soltó Sonia. -No creas, además
es riquísimo.¿nunca te lo han hecho?-, le preguntó
mi amigo. -No, pero me encantaría probarlo-, contestó la
chica dándole un golpecito a mi paquete mientras se reía.
Volvimos a mirar a la pantalla y ya las maduras habían cesado con
su sodomización. Ahora venía aquello de mearse sobre nuestras
espaldas. Peor aún lo pasé cuando apareció un primer
plano de mi culo, tumbado boca abajo en el suelo del baño y con
las piernas abiertas. Me puse rojo de vergüenza, a sabiendas de lo
que iba a venir, escuchando las risas de mi amiguito al lado.

Aparecieron las manos de Amparo
sosteniendo un embudo de cocina bastante grande. Entre ella y Pilar, me
abrieron los cachetes de mi trasero y, lubricándolo previamente,
me lo encasquetaron en el ojete. Pilar acercó su coño al
embudo y comenzó a mearse. Su pipí se vertía directamente
en mi recto. El caso es que recuerdo la sensación como muy placentera,
con el caliente líquido invadiendo mis intestinos. En el video se
escuchaban perfectamente mis gemidos a cada chorro mientras los otros tres
se dedicaban a decirme toda clase de guarradas. Luego pasó Amparo
y repitió la operación, pero el embudo empezó a rebosar
pronto mojándome del todo. Estaba lleno de meados y me estaba gustando.
Luego, entre gritos de ánimo de las dos gordas y de Juanjo, que
oficiaba de cámara, comencé a apretar. Al principio unas
burbujas sacudieron el pipí del embudo, pero de pronto, un potente
chorro de meados se levantó como un surtidor. Con el sonido de los
aplausos de fondo, saltó el embudo, y ahora los chorritos cada vez
más cortos de meos salían directamente de mi agujero. Vi
que Sonia miraba absorta la pantalla incrédula. Aún más
cuando mis nalgas parecieron abrirse para mostrar mi ojete a las claras.
Mi amante aproximó el objetivo de la cámara y se vio mi ano
abriéndose. Por un momento se vio la abertura de mi culo, mostrando
el interior. En seguida apareció un oscuro churro de mierda asomando
por entre mis nalgas. Por supuesto, terminó rompiéndose,
cayendo al suelo con un sonoro "plop". Yo gemía como una
gata cuando un segundo churro apareció. Con este, estuve un ratito
entrándolo y sacándolo, follándome con él al
tiempo que los presentes me felicitaban. Finalmente, sacándolo demasiado,
cayó quedando pegado a una de mis nalgas para resbalar hasta el
suelo. Inmediatamente, con un movimiento un tanto brusco, la cámara
cambió de manos y fue mi amigo el encargado de limpiarme la caca
de mi trasero con sus orines. El problema fue que no podía mear
con el empalme que llevaba así que, poniéndome de rodillas,
metió su picha en mi negro agujero. Me follaba del modo más
salvaje, con su polla haciendo rebosar los restos de mi cagada. Realmente
era lo más guarro que jamás hicimos, pero estábamos
los dos salidísimos. Yo me pajeaba sintiendo el querido nabo de
Juanjo esparciendo la mierda por todas partes, hasta que se corrió
sin avisar. Paró su vertiginosa enculada y, de pronto, dio tres
o cuatro apretones profundísimos que me hicieron ver las estrellas
mientras soltaba su esperma. Quedamos un momento quietos los dos y, para
mi sorpresa, noté un líquido caliente que volvía a
llenarme. Juanjo se meaba dentro de mi culo con la ahora semierecta polla
haciendo de tapón. El placer fue tan grande que no recuerdo otra
enculada parecida. De golpe y porrazo, mi amante se retiró algo
más de un palmo, entonces acarició mi verga desde atrás
y sucedió lo inesperado. Sólo con sentir el roce de la amada
mano, mi leche se precipitó al suelo, lentamente. Pero al hacer
el apretón para soltar el siguiente cuajarón, mi ano se abrió
con una violencia inesperada. Un tremendo chorro de mierda, semen y meados
se estrelló contra el pubis de mi querido Juanjo dejándolo
hecho una pena. La escena terminaba con las risas de las dos gordas mientras
paraban la cámara.

Sonia no supo que decir cuando le
paramos el video. -¡Joder chicos, eso si fue realmente duro y salvaje-.
Yo estaba todavía colorado, pero a Juanjo parecía hacerle
mucha gracia. Para bajar un poco el tono de aquello, les propuse hacerles
la cena, a lo que se avinieron enseguida. Me fui a la cocina mientras Juanjo
y Sonia se quedaban en el salón, aunque vi como tomaban otra de
nuestras películas mientras me retiraba. Decidí, al ver que
tenía tiempo de sobras, hacerles algún plato un poco trabajado,
aprovechando mi afición culinaria. Escogí un hermoso pescado
de la nevera, reservado para el domingo y decidí que esa ocasión
merecía más la pena. Afuera sólo escuchaba risas y
chismorreos de los dos salidos, que cesaron durante un cuarto de hora o
poco más. Resistí la tentación de salir, en parte
porqué imaginé qué tramaban y me pareció una
idea estupenda. En efecto, cuando volví a escuchar sus voces salí
al comedor y el espectáculo era excepcional. No sólo Juanjo
ya era Sheila, vestida como la mayor de las putas, sino que Sonia llevaba
el conjunto del otro día en la tienda bajo un batín de seda.
Las dos lucían imponentes, irresistibles. Sheila se acercó
a mi contorneándose de forma exagerada sobre sus rojos zapatos de
talón y juntó su boca a la mía. La lengua de mi amadísima
travestí se metió como una víbora buscando la mía,
por un momento me pareció que marcaba su territorio. -¡Méteme
el dedo, mi amor!-, susurró en mi oreja pero de forma que Sonia
la oyese claramente.

Levanté la cortísima
falda, que apenas cubría el tanguita y, apartando el hilo trasero
busqué su hoyito. La muy puta se ayudó con sus manos para
separarse las hermosas y depiladas nalgas, facilitando mi trabajo. Mi dedo
índice se encontró con su deseado anito, ya lubricado y se
perdió dentro de él. Sheila ronroneaba y maullaba como la
gata en celo que era en esos momentos mientras la follaba con el dedo.
En un rápido movimiento, abrió mis pantalones y, tras quitarse
mi dedo del culo, se arrodilló bajándomelos junto con el
slip. Ahora vi a Sonia, en pie tras de mi amante, sobándose las
tetas por encima del pequeño sujetador y guiñándome
el ojo. Enseguida se puso a nuestro lado para no perderse detalle de cómo
mi "novia" Sheila se tragaba mi mástil. Chupaba la tranca
lentamente, tragándose la caperuza y volviéndola a sacar,
lamiendo la barra de arriba abajo y, de vez en cuando, se tragaba las bolas.
No sé como, consiguió sacarme los pantalones del todo, para
que pudiese moverme mejor. Sonia animaba discretamente junto a nosotros
con una mano perdida bajo el cerrado batín. Sheila acariciaba mi
culo cuando, súbitamente, me enterró un dedo en él.
Sabía que me volvía loco, y repitió con un segundo
sin dejar su trabajo oral. Casi sin darme cuenta, cambió sus dedos
por una clavija que me clavó sin compasión, en esos momentos
gozaba como un loco. De pronto, en lo mejor de la mamada, Sheila se levantó
y volvió a besarme. Sentí como sus manos rompían el
hilo de su tanga, que cayó al suelo. Su maravilloso cipote asomaba
por debajo de la tenue falda. -¡Cómeme el clítoris,
mi amor!-, me dijo fuera de si.

Le quité la inútil
minifalda y la senté sobre la mesa. Primero le besé la pequeña
parte del púbis que el body no cubría y bajé lentamente
hasta topar con la pollita de Sheila. De hecho no era ninguna "pollita",
sino una polla con todas las de la ley. Besé el glande y mi amado
travestí suspiró al sentir la húmeda lengua. Tragué
hasta donde pude y volví a subir, mientras volvía a follarla
con el dedo en su negro pozo. Estuvimos así un buen rato, bajo la
atenta mirada de la guapa Sonia, hasta que Juanjo/Sheila no aguantó
más. Le gustaba correrse en mi boca, pero esta vez, en deferencia
a Sonia, me la saqué y la terminé con una paja. Un pequeño
géiser de leche saltó del nabo de Sheila, para estrellarse
sobre mis manos y su hermoso body recién comprado. La guapísima
mujer que nos acompañaba se había quedado inmóvil
mirando la escenita cuando, de pronto, le pregunté si querría
ayudarme. -¡Encantada!, pero… ¿Cómo?-, respondió
la bella Sonia.

Sheila, atenta a lo que pasaba,
subió sus pies a la mesa y acercó su culo hasta el borde.
Ahora su prieto y hermoso ano hacía algo más que insinuarse.
El precioso hoyito se mostraba entre los dos cachetes del culito de mi
amante travestí. Aunque me hubiese sido fácil, como otras
veces, tanteé alrededor con mi polla, sin tocarla, como si no atinase
a meterla en el amado agujero. Con mis dos manos ocupadas, agarrado a las
bellas piernas de Sheila enfundadas en las suaves medias, Sonia lo comprendió
de pronto. Con cierto recato primero, agarró mi nabo y lo orientó
hacia la gruta de Sheila. Apreté aposta hacia un lado y el glande
patinó lejos de su objetivo. Esta vez Sonia la tomó más
fuerte, sentí su caliente y suave mano abrazando mi pene, que palpitaba
tanto por Sheila como por ella. Apoyó la punta en el esfínter
de mi amigo y, por sorpresa, con la otra mano empujó mis nalgas.
El rabo entró sin aviso previo en el deseado culo de Juanjo/Sheila,
que se estremeció al sentir la rápida invasión. Segundos
más tarde, su ano se adaptó como un guante a mi polla, que
comenzaba a moverse dentro de mi "novia". La embolaba lentamente,
alargando sus suspiros de gozo. Sonia, a mi lado, miraba embelesada como
la verga se abría paso por el estrecho y lubricado orificio, dilatándolo
de forma increíble.

Entonces Sheila, aprovechando la
proximidad de la bella dama, le agarró la mano mientras exageraba
sus gemidos de forma evidente. Ronroneaba como una leona, retorciéndose
cada vez que sentía mi picha entrar a fondo. Nunca le había
visto echar tanto teatro a una enculada, pero el caso es que, también
a mí, me ponía a mil. La calentura de Sonia ya no podía
disimularse, ahora se acariciaba descaradamente su clítoris con
la mano libre al tiempo que con la otra apretaba la del enculado travestí.
Conociéndome perfectamente, Sheila se dio cuenta al rato que estaba
por terminar. Instantes antes, comenzó a simular el más fogoso
de los orgasmos, como si el placer que sentía por el culo se multiplicase
por diez. La exhibición de grititos y suspiros dejaba en ridículo
a la más caliente de nuestras pelis porno. Por supuesto me vacié
asimismo entre grandes jadeos agarrando con una mano una de las piernas
de Sheila y con la otra el terso culo de Sonia. La chica silbó por
lo bajo cuando retiré muy despacio mi nabo de su angosta prisión,
chorreando semen y brillante por la vaselina. De inmediato, me arrodillé
ante el imperial culo de Juanjo y empecé a lamer su túnel
del amor. Le encantaba terminar así y quería demostrarle
cuanto le amaba. La lengua golpeaba alrededor del ahora dilatado ojete
y, de vez en cuando, se metía unos centímetros. Ahora los
gemidos de mi amante eran más reales, pausados y profundos. Pronto,
y para sorpresa de Sonia, mi esperma rezumó del trasero de Sheila.
Le caía por el canal entre las nalgas, pero pude recoger el suficiente
para ofrecérselo de mi boca en un furioso beso. Para cuando nos
recuperamos, al cabo de unos minutos, Sonia salía de la cocina con
cara de satisfecha, mostrando una enorme mancha húmeda en sus tenues
braguitas. -No creo que cenemos pescado hoy-, dijo tranquilamente. Por
supuesto, nuestra cena se había quemado, así que no quedaba
más que pedirnos unas pizzas.

Durante la larga cena, no hicimos
más que charlar los tres de lo que habíamos hecho antes.
La guapa invitada, hacía preguntas cada vez más picantes,
ayudada por Sheila, que la animaba en todo. -Oye, Marco, ¿Te gustaría
follar con Sonia?-, soltó de improviso Juanjo/Sheila como sin darle
importancia. Me quedé de piedra. La verdad es que me venía
muy en gana, pero aunque parezca mentira, me daba vergüenza insinuarme
a ella. A cualquier otra ya le habría tirado los trastos después
de lo que habíamos hecho juntos, pero Sonia parecía, y es,
especial. No quería estropear lo que se presentaba como una buena
amistad por culpa de la precipitación. Aún estaba pensando
en eso, cuando escuché la voz de la hermosa muchacha a mi lado.
-Sí, Marco, ¿Dirías que te gusto?-, dijo Sonia sonriendo
pícaramente mientras mostraba uno de sus hermosos pezones. Aquello
me olía más a cachondeo que a otra cosa, pero el caso es
que, sin responder, me llevé el pezoncito a la boca. Para mi satisfacción,
la mujer no sólo no se retiró, sino que atrajo mi cabeza
más hacia ella. Ayudado por ella, dejamos las dos grandes tetas
al descubierto a las que amasé mientras las chupaba. Aquello ya
era desquiciante, estábamos los tres calentísimos y recuperados
de los orgasmos anteriores, y la situación ya no tenía vuelta
atrás. Sheila, en pie detrás de Sonia, besó la nuca
de la preciosa chica y acarició mi cara con sus suaves manos. Pasó
su lengua desde la oreja al cuello de la zorrita, que gemía placenteramente
mientras era atendida por nosotros dos. Lentamente la fuimos levantando
y, en un periquete, ya estábamos en la habitación de matrimonio,
sobre nuestra gran cama.

Las bragas de las dos zorritas,
cayeron de inmediato al suelo, junto a mi ropa, echándose la mujer
de espaldas a la cama. El coño de Sonia lucía precioso, depilado,
rojo y brillante de sus jugos. Ni siquiera lo pensé y me arrojé
sobre su pubis en busca de sus suculentos caldos. Sheila, por su parte,
retomó la faena dónde yo la dejase momentos antes, mamaba
los pechos de la joven con pasión y entrega. Mientras, mi lengua
hurgaba por entre los cálidos pliegues de carne que rodeaban la
caliente vagina. Di unos cuantos fugaces lametones al interior de los muslos
de la jaca que le arrancaron unas risitas provenientes de las cosquillas
para volver de pronto a mi objetivo. En medio de sus labios, se erguía
un clítoris rojo y duro que parecía llamarme. Humedecí
mis labios y lo llevé a mi boca, lamiendo y chupando el mágico
apéndice de la chica. -¡Ohh, Sí, chupa cabrón…!-,
chillaba Sonia. De pronto dejó de hablar, comenzando a emitir una
serie de sonidos ininteligibles, a los que siguió el sonido de un
chupeteo. Alzando la vista vi que Juanjo/Sheila había aprovechado
muy bien la abierta boca de la mujer. Sonia tenía la polla de mi
amigo metida casi del todo en su boca. Chupaba el nabo de Sheila tan golosamente
que me calentó más de lo que estaba. Abandonando provisionalmente
mi trabajo, dejando que los dedos de la zorrita se ocupasen de su coño,
me arrodillé junto a ella, besé a Juanjo y acerqué
la punta de mi polla a sus llenos labios. Sonia me miró con los
ojos más lascivos que recuerdo y, sacando la verga de mi compañero
de piso de su boca, comenzó a tragarse la mía sin dejar de
mirarme. Me propinó unas cuantas mamaditas y volvió al nabo
de Juanjo, repitiendo la operación varias veces. Al final, abrió
su boca de forma exagerada y se metió los dos glandes dentro. La
viciosa lengua saltaba de una caperuza a otra con una rapidez increíble,
y el roce de las dos pollas se me antojaba divino. Sheila y yo estábamos
en la gloria besándonos furiosamente cuando la muchacha exigió
su parte. Sin rechistar intenté volver a mi trabajo vaginal, pero
Sheila se me había avanzado.

El hermoso travestí se echó
sobre Sonia, quedando ambos en un lujurioso 69 chupeteando sus húmedos
sexos. Sutilmente les di la vuelta, quedando la mujer en cuatro encima
de mi amigo. Lentamente, pero sin parar, fui ensartando el ofrecido coño
de Sonia. Ésta comenzó a gemir, inhabilitada para el habla
a causa del nabo que su boca chupaba. El cálido chocho abrazaba
con fuerza mi polla, tanta que parecía más un apetitoso culo
que una chorreante vagina. De vez en cuando notaba la viperina lengua de
Sheila/Juanjo lamiendo la barra que perforada el femenino túnel.
Estuvimos un ratito jodiendo de esa guisa cuando, en una de las largas
emboladas, mi polla salió por completo de su prisión. Al
acercarla de nuevo, agarrado a las nalgas de Sonia, patinó hacia
arriba yéndose a clavar en su ano. Distraídamente pero aposta,
empujé levemente. Ni siquiera el glande llegó a entrar, mas
la dilatación que la acometida produjo en el prieto esfínter
originó un desgarrador grito de la chica. Podría decir que
me asusté más yo que ella, ya que de inmediato procedí
a penetrar la conocida vagina, con gran regocijo por parte de su propietaria.
En ese momento, escuché al joven travestí correrse bajo la
dama. Sin poder evitarlo, y acompañando al orgasmo de mi amante
masculino, regué el chocho de Sonia con mi leche. Tranquilamente,
mientras se aflojaba mi nabo, nos dejamos caer sobre el colchón
justo cuando Sheila se hubo apartado. Yacimos los tres jadeantes, abrazados,
hasta que nos dormimos profundamente pese a la temprana hora.

P.d.: Si os ha gustado este relato,
hacédmelo saber. También me gustaría que me propusieseis
personajes, situaciones, o cualquier cosa que se os ocurra. Email: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Nuestros protagonistas, bisexuales y travestís, comparten su cama con una nueva amiga que se excita irresistiblemente viendo vídeos de las andanzas de ellos y termina por ser seducida.

Next »