2011 abril | Tus Relatos Calientes
Posts RSS Comments RSS 2,708 Entradas and 0 Comentarios till now

Archive for abril, 2011

Realtime (I)

Realtime (I) (21)

Os lo voy a contar, entro aqui,
me acuerdo y lo voy a compartir.

Me figuro que todos tendreis esos
conocidos, amigos o familiares, que ya nadie sabe lo que son; pero terminan
siendo como de casa.

Pues bien, como uso bastante el
ordenador y esa gente lo sabe; la amiga de mi madre me pregunto por el
tema, la informatica, para poder saber si le podria interesar a uno de
sus hijos y le pudiera aconsejar.

Pues bien, esta mujer; amiga o conocida
o familia de la casa, quedo en pasar un dia para saber sobre los estudios
de informatica.

Aquel dia como otro cualquiera y
desde temprano, estaba con el ordenador, y ultimamente como casi siempre
en Internet. Estaba contestando el correo y llamaron al timbre, volvieron
a llamar; joder no me di cuenta, estaba solo, mi madre habia salido de
compra. Me levante a abrir y vaya por Dios, la "mama".

La pase a mi "oficina",
osea mi cuarto y ordenador y despues de dar todas las explicaciones: pues
ha salido, ya vendra, etc, etc, ella me dice que no viene a hablar con
mi madre sino por lo de los estudios de informatica. Ok, le digo que se
siente y me de unos minutos para mandar el correo y desconectar.

Empieza a preguntar por esto de
Internet y le voy contando deprisa las opciones y posibilidades de esto.
Ya sabeis, preguntarnos sobre esto y enrollarnos es todo uno. Empece a
navegar y usar paginas favoritas; total que vio una de mis favoritas y
leyo adult´s …, y eso que es ?, mas explicaciones y un poco azorado
empece a balbucear explicaciones.

Al grano, la mama, que sigue de
buen ver, un cuerpo bien formado, con todas sus partes bien resaltadas,
no gorda, ya sabeis, todos conoceis a mujeres asi; se empieza a aprovechar
y tomarme el pelo sobre mis aficiones y la informatica. De perdidos al
rio, me digo, pues mira Maria, la tuteo, al fin y al cabo es como ver o
leer el Play Boy a traves de internet, me voy soltando y la traigo a www.vayaorgia.com
y empezamos a ver fotos. El caso es que sigue hablando y hablando y opinando
de las tias y cartas que lee. Y me hace la pregunta: y esto es todo ?,
con esto te llenas ? Le digo que no, pero que a nadie le amarga un dulce,
que mejor seria una mujer real, pero a falta de esa real, pues esta esto
de internet,..

La charla sigue sobre sexo, como,
tendencias, … Mi cabeza esta imaginando mil situaciones sobre lo que
estamos hablando y viendo, resultado, pues el normal: noto que el rabo
se esta poniendo morcillon y un poco azorado trato de colocarlo, se da
cuenta y se rie. Le digo que como ellas no se les nota, por eso se rien,
y le pregunto como defensa: usted, casada y sin tantas necesidades ya no
se altera como uno de mi edad.

Te equivocas, casada si, pero sigo
tan activa sexualmente como tu, y no me rio de ti, sino de la situacion
y tu azoramiento, de nuestra charla y la respuesta de tu rabo.

Me da confianza su charla y forma
de tratar el tema y le pregunto: Tambien usted se esta excitando ?

Por favor, si estamos hablando tan
facil y de este tema, de tu. Si, tambien me excita hablar de sexo y con
un hombre que ademas es mi marido.

Tengo en la pantalla la foto de
de una de esas de pechos redondos, grandes, pero firmes. Le digo: esos
son los que me gustan, pero son de verdad, es decir, con ese tamaño
se mantienen tan en su sitio.

Me mira de una forma distinta hasta
entoces y me dice: que quizas tan tan firmas sea cosas de pelicula, pero
que si es posible.

Tu Maria, las tienes de ese tamaño
mas o menos, igual de firmes ? No tanto, pero por la forma de mirarlas
ya las debes haber imaginado.

Si Maria, hace rato que las imagino,
pero ya sabe, volvemos al principio: la realidad y la ficcion. Ya que se
reia de este mundo y de la ficcion, deje que sepa la diferencia entre realidad
y ficcion. No contesto, pero su mirada, fue como una orden a que pasase
esa barrera.

Puse las manos sobre sus tetas y
empece a recorrerlas todas, hasta sentirlas y sentir lo mas real posible
su forma y volumen; cada vez estaba mas valenton y salido: es cierto que
los pezones se les ponen duros y tiesos ?

Compruebalo; no me lo podia creer,
una invitacion, ni mi mejor fantasia era tan real. Quise aparentar una
tranquilidad y experiencia que no tenia y me salio bastante bien.

Con las dos manos y con cuidado,
le desabroche los botones de la blusa, bbbrrrruuuuuuur, que pechos !!!
y como excitaban asi, medio tapados por aquel sujetador medio trasparente.
Volvi a recorrerlos, y mis manos se encontraron en su espalda desabrochandolo,
se lo saque y deslice por sus hombros y quedaron ante mi. La marca del
bikini, su tamaño y suavidad me tenian a cien, hice esfuerzos por
evitar una corrida y quedar como un inexperto.

Ella, para evitar mi concentracion,
sonrio y dijo: ves, estan duros y erectos: tan extraño te parece.
Balbuce un no sin dejar de mirarlos y sobarselos, apretarselos. Dijo: tambien
tu pezon esta duro y erecto.

Cada vez me era mas facil decir
y hacer lo que pensaba, sabia darme la confianza y crear el ambiente apropiado.

Ya no sabia como colocarlo, asi
que me levante, baje los pantalones, lo coloque bien, y solo sujeto por
el slip, tomo facil, la posicion que deseaba.

Me sente y no subi los pantalones.
Me di cuenta que no dejaba de mirarlo y al final paso los dedos por el
slip, era como si me la estuviese tocando, el slip era una barrera mas
imagiaria que real.

Se levanto y me miro de tal forma
que parecia mandarme actuar. La baje la cremallera lateral, movio sus caderas
y casi no tuve ni que tirar de ella, cayo al suelo, levanto un pie, luego
otro y yo con una soltura extraña en mi la cogi y puse en una silla.

Delante de mi, sin el sujetador
pero con la blusa desabrochada y lo pechos al aire, unas bragas de esas
tanga, muy muy blancas y mirandome desde arriba, la mire, la agarre por
las caderas, la dije lo "buena" que estaba y me abrace a ella,
bueno, abrace sus caderas y pegue mi cara a su vientre.

Paso sus manos por mi cabeza, la
bajo un poco y la apreto contra su bajo vientre. Estaba borracho, olia
su coño y notaba algo humedo en sus bragas.

Sabia todo lo que pensaba y no me
atrevia a preguntar: es mi flujo, las mujeres nos mojamos por ahi segun
nos vamos excitando.

Entonces empezo a menear las caderas
y notaba los golpes de su coño en mi cara, me la habia colocado
donde ella queria.

Como manejaba la situacion, supo
que si seguia se quedaria sin el postre; me levanto, con dulzura y cuidado
me entretuvo sacando el niqui, esa distraccion evito que me corriera. Cuando
me vio mas tranquilo, metio sus manos por detras del slip y me lo fue bajando;
pero segun bajaba pasaba sus tetas por mi cara, al abrazrla, sujete su
camisa y quedo en mis brazos. Estaba de rodillas ante mi, su camisa en
mis manos, los slip en mis pies y sus manos y su cara a 10 cm de mi rabo.
Volvio a hablar para hacerme pensar en algo distinto y evitar mi corrida;
la verdad es que nunca lo habia tenido tan duro y tieso. Mi capullo es
grande y como lo habia puesto, brillaba como un tomate recien lavado; se
chupo los dedos y lo recorrio despacio. Miro el capullo y mi cara y supo
que no convenia tocarlo mucho. Se puso en pie y se quito las bragas de
esa forma sexy que solo saben las mujeres, retrocedio, se apoyo en la mesa
y tendio sus manos hacia mi. Fui hacia ella, cuado estuve cerca, me tomo
el rabo en su mano, lo bajo y lo guio a su coño. Solo tuve que seguir
avanzando hacia ella y mi rabo guiado por ella se fue hundiendo en ella.

Cuendo lo tuvo donde queria, se
abrazo a mi y por fin !!! la bese, tambien ella lo buscaba, igual que para
mi, para ella el beso era el final de un camino.

Entonces sin prisa pero sin pausa,
meneamos nuestras caderas al compas y nos follamos, me mordia la oreja
y decia: haz lo que quiras no hay ningun peligro.

Fue como una luz verde a mis temores,
acelere el ritmo y si el rabo me lo puso como nunca en mi vida, la corrida
fue bestial, ella sonrio y me dijo: se esta saliendo a borbotones, te estas
mojando como las mujeres. Se separo de mi, se arrodillo y me hizo una mamada,
bueno mamada no, me la limpio. Tome la iniciativa, la levante y me arrodille
yo, la recorri todo su coño y sabor en mi boca, nunca lo he olvidado.

Ves, la realidad es mejor que ese
trasto, señalando al ordenador. Yo la apretaba y no queria soltarla;
se separo y dijo: ya se de informatica lo suficiente para contestar a mi
hijo, cogio su ropa y se fue al cuarto de baño.

Se vistio y lavo, salio y me dijo:
dale recuerdoa tu madre, no me puedo quedar a esperarla, ya volvere otro
dia.

Solo en la habitacion, en pelotas
ante la pantalla, supe que jamas en un forum aprenderia lo que habia aprendido
en menos de una hora.

Si vuelve otro dia, ya os contare.

 

Resumen del relato:
    Realtime (I)…

Operación Singer Bird

Operación Singer Bird (12)

29 de junio de 1990

08:00

Departamento de Telecomunicaciones de la Base Aérea MacDill (Tampa – Florida)

(Suena el teléfono…)


Maldito teléfono, no acaba una de llegar y ya está sonando. A ver quién
es a estas horas…, ¿Si dígame?

Buenos días, ¿podría hablar con la Sra. Craig?

Si, soy yo dígame…

Soy el Coronel Winter del departamento de Inteligencia de la Base, y me
gustaría charlar con Vd. acerca de unos asuntos que, sinceramente, no
podemos tratar por teléfono, ¿podría acercarse hasta mi despacho y le invito
a tomar un café mientras hablamos?

(En ese momento me encontré desconcertada y dubitativa) Si, si Coronel
Winter. La verdad es que no me esperaba recibir ninguna llamada de este tipo
y me he quedado un poco perpleja. ¿Cómo puedo llegar hasta su despacho?

El Sargento Warleta la está esperando en la puerta de su edificio. í‰l la
traerá hasta aquí. Gracias por su amabilidad Sra. Craig, nos vemos en 10
minutos.


No entendía nada de lo que estaba pasando. Un Coronel de Inteligencia
llamando personalmente con extrema urgencia a una civil para "charlar" sobre
algunos asuntos que era imposible hablar por teléfono.


"En fin, vamos allá…", dirigiéndome de nuevo a la puerta en busca del
Sargento Warleta.


Al salir vi a un militar apoyado en un jeep de las fuerzas aéreas. Me dirigí
a él: "¿Sargento Warleta?"


Sí, soy yo Sra. Craig. Me envía el Coronel Winter. Tenemos que darnos
prisa, el Coronel es un hombre impaciente y no le gusta que nadie le haga
esperar.


En unos minutos estábamos ante el cuartel de Inteligencia de la Base.
Apresuradamente nos dirigimos al despacho del Coronel, donde su Secretaria
personal me atendió amablemente:


Espere aquí Sra. Craig, ahora mismo aviso al Coronel de su llegada.


La Secretaria pulsa un botón de la línea interna del teléfono, y hace saber
al Coronel acerca de mi presencia.


Dígale que pase señorita Smith.


La secretaria me indica que pase, y se dispone a abrirme la puerta del
despacho…

Según entro, veo al Coronel sentado al fondo. Tiene como unos 50 años no muy
bien conservados. Es calvo y lleva gafas, y a primera vista, tiene cara de pocos
amigos. En su uniforme luce la mayor cantidad de condecoraciones que jamás yo
haya visto, pero no consigo distinguir cual es cada una de ellas.


Adelante Sra. Craig, pase, pase…

Tome asiento. ¿Desea un café o un té?

No gracias, he tomado antes de salir de casa.

Muy bien. Se preguntará por qué la he hecho venir hasta aquí con tanta
urgencia.

Pues la verdad es que sí, y estoy algo nerviosa, para que negarlo.

Tranquilícese


El Coronel cogió una carpeta, y me entregó unas cuantas fotos:


¿Conoce a este hombre?


Miré detenidamente las fotos, y tras unos momentos de duda le dije que no.


No sigue usted la actualidad del mundo, ¿verdad?

Pues sinceramente no. Todo suelen ser malas noticias, y no tengo ganas de
estar todo el día rodeada de penalidades.

Se trata de Juan Castro, el mayor narcotraficante de la historia podíamos
decir. Sin entrar en más detalles le diré que dirige el Cartel de Medellín,
y controla casi todo el tráfico de cocaína que hay desde Colombia hasta
nuestro país. Washington está en pie de guerra contra él, pero no se puede
entrar en Colombia tan fácilmente y coger a Castro. Además es un trabajo que
los propios colombianos deben hacer. No podemos permitirnos otra invasión de
un país sudamericano por buscar a un hombre.

¿Se refiere a Panamá?

Efectivamente Sra. Craig, ya veo que algunas noticias internacionales si
le interesan.

Bueno, más que interesarme, las conozco de primera mano. Mi marido estuvo
allí.

Lo sé Sra. Craig, y de eso hablaremos después. Continuando con el tráfico
de cocaína, Washington colabora con el gobierno de Colombia enviando grupos
de Delta Force para entrenar a los hombres del Cuerpo de Elite de la Policía
colombiana. Aparte, la CIA y la DEA intentar interceptar desde el aire
radiotransmisiones entre los jefes del cartel para ir reduciendo su
capacidad de maniobra. Así conseguimos estropearles algún que otro negocio,
pero no conseguimos mucho más.

¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo Coronel?

Ahora es donde entraría usted Sra. Craig. Hemos vendido equipos de
radioescucha Telefunken, algo viejos y utilizados por nuestro ejercito, al
Cuerpo de Elite de la Policía de Colombia para ser utilizados desde tierra
dentro del propio Medellín, muy cerca de los lugares de reunión de los
narcos, pero dada su falta de medios y conocimientos, no consiguen
aprovecharlos convenientemente. Siendo sincera con usted, no solemos
utilizar civiles en misiones dentro de otros países, y tengo que decirle que
usted era nuestro último recurso, pero no hemos tenido más remedio que
reclamar sus servicios.

Lo siento coronel, pero sigo sin comprender nada…

Normalmente cuando nuestro gobierno vende "tecnología" a otros países,
suele enviar personal que enseñe a utilizar dichos aparatos. Entre nuestros
hombres no hemos encontrado a nadie con los suficientes conocimientos en
este tipo de equipos ya un poco anticuados, y los que los tienen, o están
destinados en otras operaciones, o no hablan nada de español. ¿Va
comprendiendo?

Ahora parece que voy entendiendo algo. ¿Quieren que vaya hasta Medellín a
enseñar a la policía colombiana a manejar equipos de radioescucha?

Efectivamente Sra. Craig. Usted es una experta en casi todo tipo de
aparatos de transmisiones. Sabemos que usted trabajó con estos equipos, y
por eso la necesitamos a usted, y según su currículum, su español es
perfecto, ideal para entenderse con los colombianos. ¿Qué me dice?

Y, ¿por qué debería hacerlo?. No soy militar ni tengo ningún compromiso
con el ejercito, simplemente me limito a reparar e investigar con equipos de
radiotransmisión dentro de la base.

Efectivamente, no está obligada a hacerlo, pero Washington sabe
recompensar muy bien a sus colaboradores, y por fin podrían llegar esas
subvenciones que tantas veces ha solicitado y que nunca han llegado a su
departamento.

¿Se está riendo de mí?, ¿me está haciendo un burdo chantaje?

Simplemente quiero ir al grano. Si usted acepta esta misión, su
departamento conseguirá financiación para los próximos tres años, si no
deberá seguir rellenando formularios en busca de ayudas y subvenciones que
nunca llegarán.

Son ustedes de lo peor (y me levanté de la silla haciendo un amago como
para marcharme).

Sra. Craig, perdone mi falta de tacto. No quería ofenderla en ningún
momento.

Pues lo ha conseguido, y creo que no son formas de tratar a alguien que
quieren que colabore con ustedes.

Es cierto, discúlpeme (al tiempo que hacía un gesto con la mano
invitándome a volver a tomar asiento). Tengo guardada una segunda oferta
para usted, pero esta vez a nivel personal. No es mucho, pero supongo que le
agradará. Si acepta, tanto en el viaje de ida como en el de vuelta, hará
escala, podríamos decir, en uno de los Cruceros Armados de la Marina de los
EE.UU.


Mis ojos se abrieron al máximo expectantes de este último ofrecimiento del
Coronel…


¿Qué le parecería viajar hasta uno de nuestros USS Ticonderoga que
transita las aguas del Golfo de Darien?. ¿Sabe a lo que me refiero?

Perfectamente coronel (Mi marido, John, era Sargento de Comunicaciones en
el Ticonderoga. Desde la invasión de Panamá, su buque estaba casi
constantemente bordeando las aguas internacionales frente a la costa
panameña, y hacía ya más de dos meses que no le veía. Hablaba con él a
diario, pero para mí, y para él, no era suficiente).

Aparte, debo decirle, que en el viaje de vuelta, su marido podrá
acompañarla con un permiso de… digamos… ¿2 semanas?


Me habían dado en mi punto débil. Desde que John y yo nos casamos hacía casi
dos años, no habíamos pasado tanto tiempo juntos sin que él tuviese que volver a
embarcar de nuevo. Siempre recuerdo con añoranza la semana de luna de miel que
pasamos juntos en Kauai, pero desde aquello, sólo nos habíamos visto cuatro días
al mes en los meses que teníamos mucha suerte, y desde la invasión de Panamá,
sólo tuvimos la oportunidad de pasar juntos algunos días de Semana Santa. Se
marchó aquel domingo de abril, y no habíamos vuelto a tener oportunidad de estar
juntos.


Antes de darle una respuesta Coronel(tenía muy claro que iba a ir),
¿podría decirme que riesgos corro al llevar a cabo esta misión?

Bueno, la verdad es que no hay muchos riesgos. Si acepta, aprovechando
unos envíos de material sanitario a Panamá, uno de nuestros aviones de
transporte la llevaría hasta la base aérea de Howard, para desde allí
subirse a un helicóptero que la llevaría directamente hasta el Ticonderoga.
Tras una horas allí, en las que podría estar con su marido, partiría también
en helicóptero hasta el cuartel general de la policía en Medellín. Una vez
allí, y como ciudadana americana, no le recomendaría que abandonase el
recinto de la Policía. Podemos arreglarlo todo para que dispongan una
habitación, no espere ningún lujo, dentro del cuartel. Cinco días después,
enviaremos un helicóptero en su busca para llevarla de regreso al
Ticonderoga, y de ahí, junto a su marido, podrán regresar hasta la base
aérea de Howard para empezar a disfrutar de sus merecidas vacaciones.

Sabía que aquel hombre no me estaba contando todo lo que debería saber,
pero a primera vista todo me pareció sencillo: "Acepto Coronel."

Estupendo Sra. Craig, bienvenida a la Operación Singer Bird.


Abrió un cajón de su escritorio, y me entregó un dossier junto a una
cassette:


Aquí tiene algunos datos de la situación actual de la lucha contra el
narcotráfico que se está llevando a cabo en Colombia. Dentro encontrará
también todo la información disponible sobre Juan Castro, y en la cinta
tiene grabaciones de la CIA con la voz del propio Castro. Acostúmbrese a oír
esa voz, y a encontrarla con todos esos instrumentos, porque de ello depende
el éxito de la misión.

Otra cosa Sra. Craig, su avión parte el próximo lunes día 2 a las 12:00h.
Hangar 3. Buena suerte.

Gracias Coronel.


Terminé dándole las gracias al hombre que de la manera más rápida me había
chantajeado, pero estaba contenta con el pago, y la misión no parecía ser
demasiado complicada.

Sinceramente, no me lo podía creer. Hace unos minutos era una pobre amargada
esperando a mi marido, y ahora soy la mujer más entusiasmada del mundo. Busqué
un teléfono para llamar a John y contarle lo ocurrido. Por fin nos íbamos a ver
tras casi tres meses separados.

 

 

12:00h del 2 de julio de 1990

Hangar 3 de la Base Aérea MacDill


Buena suerte Sra. Craig y salude a su marido de mi parte.

Lo haré Coronel. No sé como agradecerle todo esto.

Cumpla con su misión y será suficiente.


Le di la mano al coronel, y subí al avión…

El Coronel me hizo una señal con el pulgar como símbolo de que todo iba a
salir bien, y eso era lo que yo esperaba…


Que Dios le acompañe (pensó el Coronel en el momento que el avión
comenzaba a rodar en busca de la pista de despegue…)


El viaje hasta la base Howard duraba algo más de cuatro horas, y mientras nos
dirigíamos hacia la pista, el piloto del avión aprovechó para explicarme un poco
sobre el aparato en el que volábamos.


Este avión es un Hércules, y puede alcanzar una velocidad de 375 millas
por hora, con una autonomía de unas 3000 millas aproximadamente. Es un avión
de transporte mediano, pero es de los más utilizados en todo el mundo…

Perdone Sra. Craig, ahora debe sentarse y abrocharse el cinturón, vamos a
comenzar la maniobra de despegue..


Me marché hasta la parte de atrás, donde me habían habilitado un asiento en
un lateral del avión delante del material sanitario, no muy cómodo por cierto,
pero bueno, cualquier cosa con tal de volver a estar junto a John…

Comencé a notar cómo corríamos por la pista, y cómo aquella mole de hierros
comenzaba a vibrar por todas partes. Me agarré todo lo que pude, y noté, a la
vez que mi estómago, cómo el avión empezaba a levantar el morro… Tras unos
segundos de angustia, note que estábamos por completo en el aire. Aquello no era
como volar en un avión comercial. Todo vibraba bastante, y el ruido de las
hélices era bastante molesto, así que decidí cerrar un poco los ojos, y comenzar
a pensar en algo interesante que captase mi atención, porque si continuaba así
durante cuatro horas, iba a llegar en bastante mal estado a los brazos de John…

Y cómo no, con el nerviosismo que recorría mi cuerpo, qué otra cosa se me
podía venir a la cabeza que no fuese John, John, John y solamente John. Comencé
a pensar en lo mejor que nos había ocurrido a John y a mi juntos, y eso había
sido en la isla de Kauai…

Recuerdo que llegamos un lunes por la mañana al aeropuerto internacional de
Honolulu, en la isla de Oahu, para desde allí coger otro avión, esta vez más
pequeño, que nos llevó hasta el aeropuerto de Lihue, en la isla de Kauai. í‰ramos
unos recién casados a los que se nos notaba muchísimo que llevábamos sólo dos
días de matrimonio. Estábamos siempre agarraditos y mirándonos con cara de
embobados, aprovechando cualquier momento para darnos algún pequeño beso cuando
nadie nos miraba. Nada más bajar del avión, nos encontramos con las típicas
señoritas con faldas de hojas y con larga melena negra, que con una agradable
sonrisa nos dieron la tradicional bienvenida hawaiana: "Aloha", a lo que
nosotros contestamos medio riéndonos: "Aloha". Ellas, manteniendo la sonrisa,
nos pusieron un collar de flores a cada uno. Desde allí nos llevaron hasta el
hotel donde nos íbamos a alojar, el Lae Nani Resort, situado en la playa de
Coconut Beach, a tan sólo 7 millas del aeropuerto.

Por ser una pareja de recién casados nos dieron una estupenda habitación, más
bien era una casita pequeña, con su cocina y todo, en lo alto de una loma junto
a la playa, desde la que podíamos divisar magníficamente la inmensidad del
Pacífico.

Realmente estábamos en otro mundo, y por nada queríamos que aquello se
acabase, así que teníamos que disfrutar al máximo de los siete días restantes.
La cuenta atrás había comenzado…

Sin pensarlo más, deshicimos las maletas rápidamente, y nos pusimos los
bañadores para irnos a esa magnífica playa que se divisaba desde nuestra casita.
En la recepción nos avisaron que en muchas de las playas de Kauai era muy
peligroso nadar porque hay grandes corrientes submarinas, y era mejor preguntar
a algún lugareño o en la propia recepción antes de sumergirse en las aguas de
alguna de las espectaculares playas de Kauai. En la playa de Coconut Beach nos
recomendaron que no nos metiésemos más allá de donde no hiciésemos pie.

Una vez en la playa, nos acomodamos bajo unas palmeras a tomar el sol,
degustando unos magníficos zumos de frutas que una camarera del hotel nos acercó
amablemente como regalo de bienvenida.

Todo era fantástico: un lugar de ensueño con playas de blanca arena fina y
aguas cristalinas, una casita preciosa desde la que podíamos divisar el océano
hasta donde nos permitía el horizonte, y sobre todo pensar que siendo ya la Sra.
Craig, era la mujer más feliz del mundo.

Aprendimos a decir unas cuantas cosas más en hawaiano, como por ejemplo "Malo
nui loa", que quiere decir "Muchas gracias", y cada momento que pasaba era como
descubrir algo nuevo, algo diferente que nos hacía seguir flotando en este mundo
tan ideal. A la hora de la cena, no solíamos decantar por uno de los
descubrimientos de la isla: el Mahi Mahi o dorado, que era un pescado similar al
atún, pero que en su mayor parte era de color amarillo. Lo hacían de todo tipo
de formas: a la parrilla con trozos de frutas tropicales adornando el plato, con
crema de albahaca y aceite de oliva, con ensalada Caesar, o como el que terminó
siendo nuestro plato favorito: Mahi Mahi a la barbacoa con salsa de mango.

Después de cenar o entre la misma cena incluso, nos amenizaban con un
espectáculo de nativos hawaianos bailando y haciendo malabares con antorchas de
fuego. Era precioso ver a esos hombres bailar al ritmo de los tambores y ver el
fuego dar vueltas por todas partes. Luego hacían su presencia las típicas
bailarinas hawaianas con sus collares de flores, y nosotros nos acomodábamos
para ver el espectáculo tomando los típicos cocktails de Hawai: John se
decantaba por el Blue Hawai, completamente azul pero la verdad es que tenía un
sabor muy dulce, y yo por el inigualable Mai Tai, completamente naranja, y con
un enorme trozo de piña coronando la copa.

Todo era maravilloso, y como no, el amor fluía por nuestras venas
aceleradamente, ayudado en parte por el ron de los cocktails. Hacíamos el amor
cada vez que se nos pasaba por la cabeza, sabedores los dos de que en esta
semana no podíamos desperdiciar ni un solo minuto, ya que a la vuelta,
volveríamos a estar distantes cada vez que el barco de John saliese al mar, y
echaríamos de menos el estar abrazados y amándonos como lo hacíamos ahora.
Durante la primera noche, y mientras contemplábamos las estrellas del cielo de
Kauai sentados en el pequeño jardín de nuestra casita, comenzamos a acariciarnos
y a sellar con un enorme beso nuestro primer día en la isla. Hicimos el amor
bajo la luna, sintiendo la brisa del mar acariciando nuestros cuerpos.

Otra de las veces que recuerdo magníficamente fue también una noche, pero
esta vez junto a la orilla del mar. Yo llevaba un leve pareo por encima del
bikini, y tras unos fantásticos besos, John comenzó a bajarme la parte inferior
del bikini invitándome a colocarme de rodillas en la orilla del mar con las
manos apoyadas dentro del agua. En esa posición, con mis piernas clavadas en la
arena, podía contemplar el ir y venir de las olas en la intensidad de la noche,
rozando mi cuerpo y mis pechos a la vez que John me penetraba desde atrás. Su
rítmico vaivén, acompasado con las caricias del agua por toda mi piel, me
proporcionaron un intenso orgasmo que siempre recordaré, pero el mejor momento
amatorio lo tuvimos al cuarto día, en las cataratas de Opaekaa.

Un par de días antes, habíamos decidido acercarnos hasta una cascada llamada
Opaekaa, que según un plano que había en la recepción del hotel, se encontraba a
una hora de camino. La noche anterior habíamos pedido en el hotel un picnic para
dos, y una vez nos lo entregaron salimos por un pequeño sendero en la parte
posterior del hotel, que uno de los jardineros nos había indicado como la mejor
forma para llegar a las cataratas: " Una vez crucen la carretera, sigan por el
camino y no se desvíen de él. Manténganse al lado del arroyo Opaekaa, que
encontrarán a unos diez minutos."

Tras cruzar la carretera que bordea la costa de Kauai, continuamos andando
por el camino, hasta que poco a poco nos fuimos adentrando por una pequeña
selva, donde el camino se hacía cada vez más estrecho. Encontramos el arroyo que
nos dijo el jardinero e intentamos no alejarnos mucho de él, salvo lo
estrictamente necesario. Se podía escuchar el canto de algunas aves, y algo de
miedo nos recorría el cuerpo, pero sinceramente, no demasiado. La tranquilidad
que se respiraba en este paraje era increíble, y ver los rayos de sol entrar a
través de la espesura era algo realmente impresionante.

Según avanzábamos, el calor se iba apoderando de nosotros, por lo que fuimos
haciendo uso de las bebidas que venían con el picnic a la vez que nos
refrescábamos la cara en el riachuelo. John se quitó la camiseta, empapada por
el sudor, y fue luciendo cuerpo de marine durante el resto del trayecto. Yo hice
lo mismo, y me quedé solamente con el bikini. Guardamos nuestras camisetas y
seguimos nuestro camino.

Cuando llevábamos un buen rato caminando, comenzamos a escuchar el sonido de
agua cayendo. Estábamos cerca de las cataratas, y la emoción de llegar hasta
ellas cada vez nos hacía andar más deprisa. La vegetación era cada vez más
espesa, pero el ruido del agua nos hacía presagiar que nos encontrábamos muy
cerca.

Por fin, y tras apartar John unas inmensas plantas que nos obstaculizaban el
paso, hizo aparición una visión que nos dejó embobados durante un buen rato: Una
enorme catarata de unos 40 pies se encontraba frente a nosotros, coronada por un
esplendoroso arco iris que surgía desde la superficie del agua. Tenía dos
vertientes, una por el lado izquierdo (según nosotros la veíamos) y otra mucho
más caudalosa por el derecho. Todo era extraordinariamente verde, y el agua
parecía caer de entre la vegetación que había en la parte superior de la
cascada. Era alucinante, y los dos nos miramos y gritamos: "Lo hemos conseguido.
Yujuuuu!!!!!"

Fuimos bordeando el pequeño lago, hasta llegar al lado derecho de la catarata
con el objetivo de tocar el agua que caía por la cascada. Conseguimos llegar
hasta allí a través de unas piedras que había en el lateral, que nos facilitaron
enormemente el acceso. El agua estaba un poco fría, pero no nos importó, ya que
estábamos bastante acalorados por el esfuerzo del trayecto. Poco a poco nos
íbamos mojando con las miles de microscópicas gotas de agua que se salpicaban
desde la parte baja de la catarata. John apartó la mochila, y se quitó las
zapatillas y el pantalón corto, quedándose en bañador.


"Vamos a bañarnos en este paraíso", dijo John lanzándose al agua desde la
piedra.


Me quité mis zapatillas y mi pantalón corto, y antes de lanzarme al agua me
quedé un momento contemplando aquel maravilloso paisaje. Era como un sueño, como
una película. En esos momentos me vino a la cabeza "El Lago azul", pero los
protagonistas, en vez de ser Brooke Shields y Christopher Atkins, éramos John y
Ann Craig.

Mi cuerpo comenzó a relucir por el suave contacto de las pequeñas gotas de
agua que desprendía la cascada al llegar al lago. Mi larga y ondulada melena
morena, completamente humedecida, caía sobre mis hombros y espalda, y con un
gesto altamente erótico, pero nada planeado, mire al cielo, y con mis dos manos
recogí el agua que recorría mi cara, llevándolas hacia arriba, y recorriendo
lentamente todo mi pelo hasta llegar al cuello.

Ese momento tan especial acabó repentinamente con un par de silbidos que me
dio John desde el agua. Estaba agitando uno de sus brazos moviendo su bañador en
la mano. Se lo había quitado, y me lo lanzó desde donde estaba para que lo
dejase con el resto de la ropa.


"Vamos Ann, a qué esperas, el agua está genial. Además, creo que no vas a
necesitar tanta ropa como llevas…", me dijo sonriendo.

"¿De verdad?, pero si sólo llevo el bikini", le dije yo siguiéndole el
juego

Pues eso es lo que te sobra. Vamos, ven al agua…


Me daba un poco de vergí¼enza (siendo sinceros me daba mucha vergí¼enza), pero
que diablos, cuando iba a volver a estar junto a mi marido en una cascada
paradisíaca en medio de un paraje tan verde y hermoso. Estábamos en medio de la
naturaleza, y la verdad era que la naturaleza nos había creado desnudos, pues
entonces…

Me desabroché la parte superior del bikini, y la dejé caer hacia delante
dejando mis pechos completamente descubiertos. Pequeñas gotas comenzaron a
cubrirlos rápidamente, y con un gesto natural, crucé mis brazos frente a ellos
acariciándolos suavemente bajo la atenta mirada de John (más bien intentaba
taparme un poco, porque aunque quería hacerlo, me sentía un poco incómoda).


Uhhh, uhhh, uhhh. Esa es mi Ann. Estás preciosa cariño, tendrías que
verte. Vamos, ven al agua.


Me dejé puesta la parte inferior y me lancé al agua. John vino hacía donde yo
estaba, y agarrándome por las caderas, levantó mi cuerpo del agua haciéndome
girar alrededor de tan maravilloso lugar, haciéndome sentir como la reina de
aquel paraíso.

Estuvimos nadando y buceando un rato, descubriendo los tesoros que escondían
las profundidades del lago, y la verdad es que era maravilloso sumergirse y
contemplar el baile de las algas verdes amarradas al fondo, al son que marcaba
la corriente.

John se fue hasta una de las orillas, y cogió una flor. Se acercó a mí, y con
suma delicadeza, apartó un poco el pelo de mi lado derecho, y me puso la flor
encima de la oreja. Era un hibiscus rojo, la flor típica de Hawai, que todavía
guardo dentro de un libro sobre Kauai que compramos para ese viaje.

Me agarré a su cuello y comenzamos a besarnos apasionadamente. Mis pechos
desnudos y mojados resbalaban por el cuerpo de John, que fue besándome
lentamente por todo el cuello hasta apoderarse de ellos. Aquello ya no tenía
marcha atrás, y personalmente a mí ya no me importaba nada el pudor ni la
vergí¼enza. Estaba totalmente entregada…

John me cogió por los glúteos, y me levantó en el aire, quedando mis pechos a
la altura de su cara. Comenzó a besarlos de nuevo, y yo moviendo mi cabeza en
señal de placer, agarré la suya guiándole en su trabajo. Mis piernas le
atraparon por su cintura, y John lentamente, me fue reclinando hacia el agua
hasta dejar completamente mi espalda y cabeza sobre la superficie. Sus manos,
otra vez libres, echaban agua sobre mis pechos, hasta que volvió a agarrárlos,
pero esta vez con más fuerza. De repente dejaba de apretarlos, para pasar a
acariciarlos suavemente, y al momento, volvía a amasarlos enérgicamente. Yo
gemía de placer sintiendo sus manos recorriéndome todo el cuerpo.

Solté mis piernas de su cintura, y me puse de pie. Nuestras bocas se
fundieron en un enorme beso, y al apretarme al cuerpo de John, noté la
escandalosa erección que tenía. Bajé lentamente una de mis manos a lo largo de
todo su cuerpo, hasta que la introduje en el agua, y tope con aquella maravilla
que reclamaba mi atención. Comencé a acariciarle los testículos suavemente,
aunque como él había hecho con mis pechos, de vez en cuando se los apretaba un
poco arrancándole algún gemido mientras nuestras bocas seguían unidas.

Recorrí todo su miembro hasta llegar a la punta, y agarrándolo firmemente con
toda mi mano, comencé a masturbarle de una forma pausada, para ir acelerando el
ritmo según su respiración y sus gemidos se hacían más intensos. John agarró mis
pechos otra vez, y me besaba por el cuello como si estuviese poseído. Necesitaba
más, y yo estaba dispuesta a entregárselo todo.

Solté su pene, y agarrándole de la mano, le llevé cerca de la orilla, a una
zona de piedras erosionadas por el agua, haciéndole que se tumbase boca arriba.
Su pene erecto sobresalía del agua de una forma escandalosa, y yo con mi cuerpo
completamente mojado, me eché sobre él para besarle en la boca. Su bulto jugaba
por mi entrepierna, y poco a poco fui deslizándome por el cuerpo de John besando
cada centímetro de su piel. Yo sabía que él era consciente de lo que le
esperaba, y sabedora de su impaciencia, le hice rabiar un poco entreteniéndome
bastante sobre su abdomen. Mis pechos recibían entre ellos a ese gran pene, y
poco a poco seguí bajando, hasta tenerle delante de mí. Apoyé mis brazos sobre
los muslos de John, y dejé el resto de mi cuerpo flotando en el agua. Agarré su
miembro con la mano derecha, y comencé a masturbarle muy despacio. Mi lengua se
dirigió a sus testículos, que estaban tremendamente hinchados, y comencé a
acariciarlos hasta apoderarme de ellos por completo. Fui subiendo con la lengua
a lo largo de todo su miembro, y los gritos de placer de John debían escucharse
hasta en el hotel. Llegué al glande, y ahí si que me entretuve un buen rato
jugueteando con la punta de mi lengua por todos y cada uno de sus rincones. De
vez en cuando aprovechaba para mirar la cara de éxtasis de John, mientras
continuaba masturbándole con la mano. Me metí su polla todo lo que pude en la
boca, y comencé a follarle enérgicamente, a la vez que con mi mano izquierda,
acariciaba sus testículos y hacía alguna que otra incursión por su ano.

John estaba a punto de soltar su leche, así que me hizo parar, y me volvió a
subir hacia él recorriendo otra vez con mis pechos todo su cuerpo. Me dio un
besazo impresionante, a la vez que me agarraba con sus dos manos por el culo y
me lo apretaba con ganas.


"Ahora te vas a enterar…", me dijo al oído.


Yo empecé a reír, mientras John se fue apartando hacia un lado, dejando caer
suavemente mi cuerpo sobre el agua y las lisas piedras en las que nos estábamos
apoyando. Mis pechos quedaron apoyados sobre las piedras, a la vez que el agua
corría por los laterales de mi cuerpo. John, impacientemente, fue bajándome el
bikini hasta deshacerse de él por completo, y lo colgó en una de las ramas que
había cerca de la orilla. Se tumbó encima de mí apoyando sus manos en las
piedras, y colocó su pene entre mis glúteos para provocarme al máximo. Lo iba
moviendo arriba y abajo lentamente, a la vez que echaba agua sobre mi espalda, y
me acariciaba con una mano como mejor podía. Poco a poco noté como se iba
deslizando hacía abajo, y perdí el contacto con su miembro. De repente, noté uno
de los dedos de John en la entrada de mi ano jugando delicadamente con el
esfínter. De vez en cuando echaba agua por mis glúteos, y volvía a atacar a mi
agujerito trasero. Yo movía el culo como una loca, y la verdad es que me estaba
haciendo pasar un rato inimaginable, pero yo quería que el fuese a por mi coño,
y él, sabedor de mi deseo, me hizo sufrir un poco de la misma forma que yo le
había hecho padecer a él. Me besó en los glúteos suavemente, hasta que fue
acercando su lengua a mi ano. Yo movía el culo salvajemente, y empezaba a
necesitar ser follada de la manera que fuese. John me daba grande lengí¼etazos en
el ano, hasta que por fin, noté como separaba un poco más mis piernas, e
introducía su húmeda lengua entre mis labios vaginales. Comenzó a lamerlos en
toda su extensión, de abajo a arriba, e introducía de vez en cuando la punta de
su lengua en mi vagina. Yo gemía de placer, y entre el roce de mis pechos con
las suaves piedras, y la pasión que ponía John en lamerme el sexo, comencé a
suplicarle que me follase de una vez, a lo que no hizo el más mínimo caso.
Siguió chupándome, y noté como uno de sus dedos comenzaba a abrirse pase por mi
coño. Grité del goce que estaba recibiendo, y John en una de sus incursiones, me
introdujo dos dedos en vez de uno. Mis gemidos de placer eran desorbitados, y
sentir sus dedos penetrándome rápidamente, a la vez que su lengua volvía a
juguetear otra vez con mi ano, me llevó a un estado de semi desmayo que no pude
contener.

John me giró violentamente, se levantó, y alzándome con uno de sus brazos, me
agarró dándome un fuerte beso. Al instante, me levantó por las nalgas, y con una
facilidad asombrosa, me dejó caer sobre su tieso miembro, clavándomelo en casi
su totalidad. No sé como lo hizo, pero fue genial. John me levantaba con sus
brazos y me dejaba volver a caer al ritmo que él quería. Para mí era un poco
lento, así que me agarré fuerte a su cuello, y comencé a moverme más rápido,
cabalgándole a toda velocidad, mientras nuestras bocas emitían todo tipo de
alaridos y gemidos en señal de máximo placer.

John poco a poco se fue metiendo en el agua, hasta que estaba cubierto por la
cintura, y yo en cada embestida, chapoteaba con mi culo en el agua, produciendo
un sonido mucho más excitante para ambos. Aquello estaba siendo increíble, y
nuestra respiración no podía ser más acelerada. John comenzó a emitir un brutal
grito de placer, y yo en una sensación indescriptible le imité de igual forma.
Empecé a notar su leche caliente inundando mis entrañas, que rápidamente se iba
mezclando con las aguas de la laguna que también corrían por mis adentros por
las continuas embestidas. Nunca habíamos follado de una forma tan bestial como
hoy, y eso se había notado en la sensación que teníamos en ese momento. Yo apoyé
mi cabeza en el hombro de John, y él acariciaba mi pelo mientras con su otra
mano sujetaba mi espalda.


Te quiero Ann,…

Yo también te quiero sargento Craig…

 


Supongo que me quedé adormilada el resto del trayecto, y cuando me quise dar
cuenta, estábamos llegando a la base aérea de Howard. Intenté reorientarme un
poco y noté que el piloto comenzaba la maniobra de aterrizaje.

Nada más llegar a la base, me estaban esperando con un jeep militar, y me
acercaron hasta el helipuerto, donde un helicóptero me llevaría hasta el
Ticonderoga, dónde estaría mi John.

Subí al aparato tras agradecer a un cabo su ayuda con el equipaje, y me
indicaron que me sentará dentro de la cabina del helicóptero, justo detrás de
los dos pilotos.


Bienvenida Sra. Craig. Este es el teniente Smith, y yo soy el capitán
Fulton.

Encantada.

"Lo mismo digo", contestó el capitán Fulton, haciendo un gesto con la
cabeza a la vez que el teniente Smith.

Agárrese, nos vamos…

Si capitán…


Comenzamos a elevarnos, y volvía de nuevo a sentirme impaciente pensando en
volver a ver a John en tan sólo algo más de una hora que fue lo que me dijo el
capitán Fulton que duraría nuestro viaje.


Este helicóptero es un SH-60 Seahawk, y puede alcanzar una velocidad de
150 millas por hora, con una autonomía de unas 375 millas aproximadamente.
Está diseñado para la guerra anti-sumbarina, aunque a veces también se
utiliza para operaciones SAR…

¿Operaciones SAR?, ¿qué es eso?

Operaciones de rescate. Los EE.UU. nunca abandonan a ninguno de sus
hombres en territorio enemigo.

Ah, comprendo.


Fuimos hablando de banalidades durante parte del trayecto, hasta que por fin,
el capitán me dijo:


Agárrese, ahí tenemos el Ticonderoga.


Miré por una pequeña ventana, y ahí estaba el barco, pero lo principal era
que mi John también estaba allí abajo, tan ansioso por abrazarme como yo a él.


Torre de control del USS Ticonderoga CG 47, aquí Seahawk Pájaro 1
solicitando permiso para aterrizar. Cambio.

Aquí Torre de Control del USS Ticonderoga CG 47. Seahawk Pájaro 1,
mantenga su posición hasta que podamos confirmar luz verde. Cambio.

Seahawk Pájaro 1, entendido. Cambio.


Unos momentos después:


Aquí Torre de Control del USS Ticonderoga CG 47. Seahawk Pájaro 1, luz
verde a maniobra de aterrizaje, repito, luz verde a maniobra de aterrizaje.
Cambio.

Aquí Seahawk Pájaro 1, ¿sargento Craig es usted?. Cambio.

Aquí Torre de Control del USS Ticonderoga CG 47, sí soy yo capitán
Fulton. ¿Está Ann por ahí?, cambio.

"Sí John estoy aquí. Hola cariño.", contesté de todo corazón sin pedir
permiso al capitán.

Hola Ann tenía tantas ganas de verte…

(Capitán): Bueno, dejaremos la conversación para otro momento. Torre de
Control del USS Ticonderoga CG 47, aquí Seahawk Pájaro 1 realizando maniobra
de aterrizaje. Cambio.

Recibido Seahawk Pájaro 1.Cambio.


John soltó los cascos pidiendo permiso a su teniente para ir a recibirme:


Vamos sargento a que espera para salir corriendo a cubierta.

Gracias señor.


En el mismo momento que John aparecía por cubierta, el Seahawk se posaba
suavemente en la superficie del buque.

Yo buscaba con la mirada a John a través de la ventanilla del helicóptero, y
cuando le encontré levantando los brazos, no pude contenerme más, y abriendo la
puerta del helicóptero, salí corriendo en su busca.

Nos fundimos en un fuerte abrazo en medio de la cubierta del barco, todavía
agitada por las aspas del Seahawk en movimiento. Unimos fuertemente nuestras
bocas en un más que apasionado beso, al mismo tiempo que comenzamos a oír los
silbidos y alaridos del resto de los compañeros de John.

 

Continuará…

 

Resumen del relato:
    Washington decide apoyar a la policía colombiana en la lucha contra el narcotráfico. Para ello decide enviar a una civil en misión secreta…

Me encanta el semen

Me encanta el semen (3)

Lo primero de todo me gustaria presentarme a todos vosotros. Mi nombre es
Susana y tengo 21 años . Desde hace un tiempo soy asidua lectora de los relatos
porno de esta pagina web y tengo que confesarles que me encantan y que en muchas
ocasiones no puedo evitar el masturbarme mientras los leo. Llevo un tiempo
dudando si enviar un relato para todos ustedes o no y al final me he decidido.
Como comprobaran no va a ser un relato de alguna de mis experiencias sexuales
sino que lo que quiero compartir con todos ustedes es una confesion intima.

Lo que quiero contarles a todos es mi gran pasion por el semen. Lo adoro y el
tragarlo recien salido de una polla me resulta algo de lo mas excitante. Esos
segundos que transcurren desde que el chico te avisa de que se corre hasta que
comienza a salir de su polla el delicioso manjar son de una gran excitación para
mi. Despues el sentir como salen los chorros de semen dentro de mi boca me
inunda de placer. Una vez tengo el semen dentro de mi boca me gusta mantenerlo
alli por unos instantes para saborearlo. Saborear la leche del macho que me la
proporcionado. Y despues la hago bajar por mi garganta con gran delicia.

Mis escenas favoritas de las peliculas porno son como se pueden imaginar el
momento de las eyaculaciones. Esas escenas me excitan muchisimo sobre todo si se
trata de una eyaculacion abundante en la boca o cara de la actriz. Tambien soy
muy aficionada a buscar fotos de corridas en internet. Tengo un buen archivo.
Mis favoritas son aquellas en las que la chica aparece con la cara totalmente
manchada de semen como producto de varias eyaculaciones. Me encantan las fotos
de bukkake.

No puedo recordar la leche de cuantas pollas diferentes habre probado pero
han sido muchas. Pero si recuerdo muy bien cual fue la primera. Yo tenia 15 años
y el primer chorro de semen que entro en mi boca fue el de un compañero de
instituto. Fue una tarde realmente inolvidable para mi pues fue cuando vi una
polla al natural por primera vez. La excitación que me produjo aquello hizo que
yo accediera a los deseos de aquel chico de hacerle una mamada. Como se
imaginaran la mamada acabo con la corrida del chico dentro de mi boca. Tengo que
confesarles que me dio asco y escupi su leche al suelo. Pero dentro de mi boca
quedo ese saborcillo a semen y comprobe que ese liquido blanquecino me sabia
rico. Dias mas tarde este chico y yo volvimos a tener otro encuentro sexual y en
aquella ocasión la mamada acabo dentro de mi boca por expreso deseo mio. Una vez
tuve el semen del chico en mi boca lo saboree y luego lo trague. Me gusto
muchisimo su sabor..

En ese momento me surgio la duda de si la leche de todos los tios sabria
igual o si la de cada uno tendria un sabor distinto. Este chico le conto a sus
amigos lo que como me trague su semen y rapidamente la voz se divulgo entre sus
amigos. En dias sucesivos acudieron a mi varios chicos ofreciendome su leche. Yo
por aquel entonces estaba en pleno descubrimiento del sexo y tengo que confesar
que chupe muchas pollas con el unico motivo de poder saborear el semen que
saliera de ellas. En los meses sucesivos me converti en una autentica adicta al
sexo. Mi gran pasion eran las mamadas pero pronto mis amigos me pusieron como
condicion para tomar su leche el que dejara que me follaran. Yo por aquel
entonces era una chica inocentona y accedia a sus deseos con tal de poder tomar
ese delicioso manjar blanco que salia de sus pollas. Para que se hagan una idea
les dire que incluso accedi a practicar sexo anal a cambio de recibir sus
corridas dentro de mi boca. Y yo por aquel entonces solo tenia 16 añitos. Poco a
poco la situacion empezo a hacerse ciertamente insostenible. Todo el instituto
sabia que yo era lo que se dice una chica facil y tenia que escuchar todos los
dias los comentarios obscenos de los chicos. Incluso por los pasillos me
levantaban la faldita para verme las bragas, algunos chicos se me acercaban por
detrás y plantaban su mano en mi coñito, me sobaban las tetas,…. Poco a poco lo
que anteriormente me gustaba comenzo a convertirse en una pesadilla para mi.
Asi, un dia le conte a mi prima Laura mi problema. Ella se quedo escandalizada
cuando le conte todo. Pero me dio una solucion. Me dijo: "si quieres quitarte a
todos esos niñatos de encima, echate un novio". Y ella me recomendo que elegiera
a un chico de unos 20-24 años.

Una noche de verano en una terraza de verano conoci a Alberto, un chico de 22
años. Fue un flechazo mutuo. Enseguida nos hicimos novios y hoy todavia lo
seguimos siendo. Recuerdo perfectamente la primera vez que folle con el. Nunca
habia gozado tanto en mi vida. El fue el primer chico que me comio el coñito y
el placer que senti aquella noche fue algo increible. Me di cuenta de que lo
unico que buscaban los chicos con los que anteriormente me habia acostado era
aprovecharse de mi. Solo buscaban su propio beneficio. Alberto me demostro que
el sexo es para disfrutar los dos. He de decir que Alberto se quedo sorprendido
de mi experiencia haciendo mamadas y de mi gusto por el sexo anal. Alberto se
ocupo de alejar de mi a todos esos niñatos que me acosaban desde hacia tiempo.
Desde que nos conocimos disfruto realmente del sexo. Somos una pareja muy
compenetrada en la cama. Y somos adictos a follar. Follamos siempre que podemos
y en cualquier lugar. Y por supuesto la mayor parte de la leche que sale de su
polla va a parar a mi boca. Cuantos litros de semen de Alberto habre tragado… A
Alberto le encanta que lo haga. Me dice que le excita mucho ver como me trago su
semen. Muchas noches leemos juntos los relatos porno de esta pagina. Nos
sentamos desnudos frente al ordenador y la lectura de estos relatos nos pone
calientes y luego nos vamos a la cama a echar unos buenos polvos.

.Si me he decidido a contarles esta historia ha sido por un motivo. Me llama
mucho la atencion la cantidad de veces que he oido que chicas como yo no hay
ninguna. Me cuentan que no hay chicas que en sus relaciones sexuales acepten el
tragarse el semen o el sexo anal. Para mi ambas cosas son muy placenteras y no
me creo que no haya chicas por ahí que disfruten con lo mismo.

Por ello tambien me gustaria aprovechar esta ocasión para conocer chicas a
las que les guste tragar el semen de los chicos. No creo que yo sea un bicho
raro o una pervertida sexual por hacerlo. Podriamos crear un grupo de amigas y
escribirnos contandonos nuestras experiencias. Me gustaria recibir mensajes de
chicas de todo el mundo y de cualquier edad.. MI correo es:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Pero ademas tambien quiero aprovechar la ocasión para otra cosa. Hace tiempo
que Alberto y yo buscamos experiencias nuevas en la cama. Yo tengo ganas de
probar con otra chica. Ultimamente fantaseo con acostarme con otra chica y
darnos placer mutuo. En principio Alberto no participaria. Solas tu y yo. Busco
chicas atractivas y guapas que quieran acostarse conmigo. Y por supuesto chicas
muy calientes. Para disfrutar de una noche salvaje de sexo entre tu y yo. Me
gustaria que fueran chicas jovenes entre 18- 28 años.

Y tambien buscamos otras parejas para sexo en grupo o intercambio. Nunca lo
hemos probado y queremos tener una experiencia de ese tipo. Buscamos parejas
calientes, con ganas de pasarlo bien, sin inhibiciones,…. En principio de
cualquier edad.

Espero vuestros correos. Si os interesa un posible contacto sexual con
nosotros o conmigo enviar fotos. A ser posible sin ropa. Importante: solo chicas
o parejas (hombres solos no).

Y si quereis hacerme disfrutar enviarme alguna foto de una gran corrida en la
cara de una chica. Ya sabeis que me encantan. Un besito a todos los chicos en
vuestra polla y un besito a todas vosotras en vuestro coñito (que espero que
este humedo despues de leer lo que os he contado).

 

Resumen del relato:
    Una chica caliente les relata cual es uno de sus grandes vicios: tragar semen.

Amo de la montaña

Amo de la montaña (13)

Llevaba bastante tiempo sin empleo, el suficiente como para
ver mis ahorros comprometidos. Aunque estoy separado, mi ex mujer y mis hijos
dependen económicamente de mí.

Cuando la preocupación ya era muy grande, recibí una llamada
de un antiguo compañero de facultad, que si bien no lo había visto en años,
periódicamente manteníamos contacto por mail.

Me contó que había un puesto para mí, igual al que el poseía,
con un muy buen sueldo y atractivas ventajas. Como ya sabía de mi situación,
pensó en ofrecérmelo, seguro de que con su recomendación no habría problemas. El
único inconveniente radicaba en que se trataba de una construcción perdida en
medio de la nada. Quedaba lejos de cualquier lugar civilizado (trabajo como
ingeniero especializado en minas), y en medio de montañas que prácticamente no
poseían caminos siquiera.

Pero al no estar en condiciones de esperar algo mejor,
acepté. Al otro día, ya me confirmó que debía presentar allí inmediatamente.

En dos días ya estaba esperando al costado de la ruta el
vehículo que me debería pasar a buscar. Grande fue mi sorpresa cuando apareció
un Land Rover cuatro por cuatro flamante, y al volante mi amigo Pedro. Tardamos
más de tres horas en recorrer cuarenta infernales kilómetros, para llegar al
campamento. Durante el trayecto me fue informando que el se vería absorbido por
la construcción de una carretera apta para camiones, por lo que no se daría
tiempo para terminar con la limpieza del frente de cantera, ese sería mi
trabajo.

Cambiamos a temas personales, le conté de mi frustrado
matrimonio y la incómoda situación económica que tenía. El me dijo que aún
estaba casado con Marta, mujer que yo conocía de hace quince años, cuando ambos
eran novios, antes de que cada uno tomara su rumbo. La recordaba como a una
mujer hermosa, tal vez la más linda de la facultad. Cuando nosotros estábamos en
el último año, ella recién comenzaba. Era alta, más de uno setenta, rubiecita de
ojos celestes, no exuberante, pero con todo bien puesto y acorde con su cuerpo.
Tal vez lo más llamativo era su cinturita, mínima, que acababa en una cadera
ancha, con unas nalgas perfectamente formadas.

No habían tenido hijos, (noté un dejo de tristeza en su
comentario) y me comentó que me alojaría con ellos, por lo menos durante un mes,
hasta que estuviera lista mi casa/casilla.

Cuando llegamos, me sorprendió verla a Marta. Para ella los
años no habían pasado, tal vez hasta la madurez le había dado mayor interés a su
belleza. Me saludo como si fuéramos viejos amigos, y se la notaba contenta y
feliz.

No tenía palabras de agradecimiento para la pareja, ya que
además de conseguirme el empleo, me brindaban las pocas comodidades que poseían.
Es que en la montaña no hay ni luz, ni agua corriente, ni cloacas, ni kioscos y
centros comerciales. No hay prácticamente nada. Vivían en una modesta casita
prefabricada de un dormitorio, con una salita y una cocina que servía para todo
uso. Yo dormiría en un incómodo diván el la salita. Pero no tenía motivos de
queja.

Los cuatro o cinco primeros días fueron de reconocimiento.
Pedro me mostraba los avances y las planificaciones a futuro. Yo me iba
embebiendo de todo, y aunque aún me quedarían por un buen tiempo cosas que
consultarle, ya podía empezar a tomar decisiones. í‰ramos un poco los jefes de la
cantera, ya que le dábamos las indicaciones de trabajo al capataz, y este se
encargaba del personal. Supervisábamos los trabajos, y desarrollábamos informes
semanales para remitir al la empresa.

Ya a la tardecita, regresábamos al hogar, y Marta efectuaba
todas las labores de ama de hogar. No hacía diferencia entre nosotros, solo
quedaba para ellos solos la intimidad de su cuarto. Debo aclarar que es muy raro
que una mujer acompañe a su marido a la montaña, pero distaba mucho de poder
preguntarle el porqué.

Como a la semana, Juan comenzó los preparativos para
ausentarse de la mina y comenzar el proyecto de la carretera. Lo que yo no sabía
es que esto lo levaría a ausentarse por largos períodos.

La mañana que partió, para volver a los dos o tres días, noté
una profunda angustia en el. Le pregunté que le pasaba, pero minimizó el tema.
Realicé mis tareas de costumbre, y para cuando finalicé, el sol se ocultaba ya
detrás de los picos más altos.

Llegué a "mi" hogar bastante cansado, para encontrarme con
Marta haciendo la cena. La saludé, me devolvió el saludo con una sonrisa, y
recién ahí me percaté de que estaría solo en el medio de la nada, con una mujer
muy atractiva. Pero traté, aunque sin lograrlo del todo, sacar ese pensamiento
de mi cabeza.

La cena fue normal, casi. Creo que Marta estaba más nerviosa
que yo. Conversamos banalidades de sobremesa, y sin otra cosa mejor que hacer
nos dimos las buenas noches. Me dormí fantaseando con poseer a Marta, pero
internamente comprendía que buscarlo, sería una canallada.

Al despertarme en medio de la noche, escuché sollozar a
Marta. Después de un tiempo y sin poder conciliar el sueño, me acerqué a la
puerta y golpeándola con los nudillos, le pregunté si todo estaba bien. Me
contestó que si, que no me preocupara, tratando en vano de ahogar los gemidos.
Me acosté nuevamente, pero sin poder volver a dormir.

Me levanté antes que ella, no deseaba confrontarla esa
mañana. Tendría sus problemas y si no me quería participar, no andaría yo
preguntando. Mis obligaciones diarias insumieron mi mente, pero al terminar la
jornada, volvía recordar la noche pasada.

Llegué a la casilla y me encontré con Marta esperándome
sentada frente a la puerta, sosteniendo su cabeza con ambas manos.. Se la veía
cansada y ojerosa. La saludé a la distancia, pero ella llamó mi atención de
inmediato, pidiéndome que me sentara, que quería hablar conmigo y explicarme
algunas cosas. Aquello no me daba buena espina, pero no tenía otro remedio, ni
siquiera excusa.

Cuando empezó a hablar, sus ojos comenzaron a llenarse de
lágrimas inmediatamente. En un largo monólogo, solo interrumpido por súbitos
quiebres de voz, me contó su versión de su matrimonio desde el comienzo mismo.
Pedro, desde joven había tenido problemas de erección, cosa que ya sabía, pero
al parecer fueron recrudeciendo con el tiempo. Una fallida operación terminó por
dejarlo totalmente impotente. Según me contaba, ella lo seguía amando, pero era
una mujer joven y con necesidades. Viendo por donde venía la cosa, traté de
hablar, pero con un ampuloso gesto de su mano, siguió su relato. En las primeras
ausencias de Pedro, ella se había conseguido un amante. Era solo para una
descarga sexual, ya que para ella, el único hombre de su vida era el. Con el
tiempo, Pedro supo de sus deslices, que al parecer fueron bastantes y con el
tiempo poco disimulados, por lo cual su marido había aceptado este trabajo con
la condición de que se fuera a vivir con el. Vivía sola aislada del mundo sin
familia ni amistades. Por eso, cuando surgió la contingencia de tener que traer
otro ingeniero, para que su esposo pudiera ausentarse por largos períodos, Pedro
pensó en renunciar. Fue idea de ella llamarme, ya que siempre su esposo había
confiado en mí. Pero anoche, sola conmigo en aquella casucha, no pudo dormirse
pensando en mi, que por eso había llorado tanto, por la impotencia que sentía.
Pero hoy se había decidido a contármelo todo, que quería que la comprendiera, y
bajando la voz y la vista, me pidió que la reconfortara.

Estuve bastante tiempo pensando antes de abrir la boca.
Sentía pena por esa mujer, que se había humillado tanto al contarme sus pesares,
y más aún, rogándome que cumpliera con las relaciones que no podía brindarle su
marido. Pero también sabía que no me era posible comportarme de esa manera, y
cuando se lo comuniqué, agregando que en cuanto volviera Pedro renunciaría y me
marcharía, ella rompió de nuevo en llanto, y aunque se me partía el alma por
ella, opté por salir de la casa y dejarla sola.

Esperé durante horas, deambulando por ahí, hasta que la
última luz de la casa se apagó. Deje pasar un buen rato, y en silencio me acosté
en mi lugar. El cansancio pudo más que mi cabeza y por fin me quedé dormido.

Desperté con una rara sensación en mi pene, y tratando de
dirigir mi mano hacia el, me noté inmovilizado. Tenía ambas muñecas atadas,
sobre mi cabeza, y los tobillos liados también. No tenía ninguna capacidad para
moverme, y menos para ver, ya que la oscuridad en esos lugares es absoluta. Una
mano me masturbaba, y cuando notó mis movimientos tratando de zafar las
ataduras, la voz de Marta me dijo que me quede quieto y goce. Mi razón no quería
pero mi pene no entiende razones. Una vez que estuvo bien erecto, ella se subió
sobre mí, para penetrarse casi al instante. La penetración fue lenta, y para
cuando me convencí que no tenía remedio, me dediqué a gozar de aquella mujer. No
podía verla, ni siquiera dibujar su contorno, así que solo podía usar nuestro
contacto físico para imaginar la situación.

Una vez que se hubo penetrado hasta el fin, se quedó quieta
por unos instantes. Contraía los músculos vaginales a placer, creo que por el
solo hecho de demostrarme sus cualidades amatorias. Apoyo las manos sobre mi
pecho, inclinándose un poco hacia delante, y comenzó a moverse, solo con la
cadera, lentamente, realizando un corto pero muy efectivo recorrido, muy
placentero. Aceleró de golpe el ritmo, subiendo y bajando hasta lograr un
frenético orgasmo que transmitió a mi cuerpo. Su uñas marcaron mi pecho, y con
sus últimos temblores, descansó apoyándose en mi.

Todavía estábamos unidos, y para cuando normalizó su
respiración, fue irguiéndose de nuevo, buscando una mayor penetración. Sus manos
buscaron apoyo sobre mis piernas, inclinando esta vez su cuerpo hacia atrás. No
hubo ninguna delicadeza ahora, sus movimientos fueron muy veloces. Subía hasta
casi salirse, para dejar caer todo su peso, logrando unas penetraciones muy
violentas. En otro momento, ya no hubiera resistido, pero el raro caso de esa
noche me impedía eyacular. De a poco me fui soltando, gozando cada vez más
aquella infernal cabalgata. Me hubiera gustado poder usar las manos, para
apretarle los pezones, para tomarla de la cintura, y marcarle mi propio ritmo.
Pero nada de eso, aceptaba lo que ella quisiera darme, y con un placer que
aumentaba en cada movimiento.

El frenesí del orgasmo la capturó de improviso, cesando casi
del todo su vaivén, quedando yo casi en el umbral de mi propio goce. Se desmontó
casi de inmediato, no podía ver lo que hacía, pero mi temor a quedarme tal cual
estaba, atado, me hizo decirle que no podía dejarme así. Marta comprendió otra
cosa, y tanteando tomo mi muy duro pene, llevándoselo a la boca. Esa cálida
cavidad, tragó todo mi pene de una vez, para sacarlo y jugar con su lengua,
recorriéndolo, besando el glande y volver a meterlo completo. Sus manos se
ocupaban de acariciar mis pezones y mis muslos, pasando delicadamente sus uñas,
dejándome un recorrido de placer.

Sentí el orgasmo que llegaba con fuerza, advirtiéndoselo,
pero Marta redobló su faena, haciendo mi acabada aún mas explosiva. Sentía como
su garganta se esforzaba por tragar todo mi semen, si dejar de ordeñarme, y no
tengo dudas sobre que consiguió comérselo todo. Ella siguió mamando, con mayor
lentitud y cariño, hasta que me dejó limpio y tranquilo.

Sin cruzar una palabra, se marchó a su cuarto, y al poco rato
caí rendido en profundo sueño.

Me desperté con el aroma del desayuno, desatado. No había
cenado, y me encontraba famélico. Marta me dio los buenos días con un beso en la
boca el cual respondí, medio sin darme cuenta y medio dormido aún. Me senté a la
mesa, mientras ella me servía, con una amplia sonrisa, fingiendo ser un desayuno
hogareño. Cuando el candente café aclaró algo mi mente, intenté aclarar algo las
cosas, explicándole que lo de anoche solo había sido un error, que no podía
volver a pasar, que ella era la mujer de mi amigo y que no debías seguir en esa
forma. Marta me escuchó pacientemente, pero en su rostro y con el brillo de sus
ojos me decía que nada de lo que yo le digiera le importaba. Me preguntó si ya
había terminado, solo para comenzar a hablar ella.

Me contó que esta mañana la vivía como un sueño, que se
sentía feliz y que por favor no se la arruinara. Que ella era conciente de todo,
pero que quería que mientras no estuviera su marido presente, fuera yo el
sustituto. Que me cuidaría como jamás nadie lo hubiera hecho, que atendería
todos mis caprichos, con tal de que la dejara soñar despierta y gozar de aquella
felicidad que la embargaba.

No tuve la suficiente fuerza para decirle que no. Le dije que
lo pensaría durante la jornada, pero ella me contestó que la pusiera a prueba.
Mi miembro ya se encontraba erecto, suficiente para dominar mi mente.

Le ordené que se desnude, lo cual hizo con rapidez,
mostrándome orgullosa su gran belleza. La tomé por detrás situando sus manos
contra la mesa, extendidas y abiertas, para separar luego sus piernas. Cuando
vio que tomaba un poco de manteca, comprendió mi intención para decirme que
tuviera cuidado, que aún su ano era virgen. Yo ya no estaba para cuidados, y
además quería probar hasta que punto podía ella llegar. Unté su agujerito con un
dedo, era pequeño y de color apenas más oscuro que el resto de su cuerpo. Afirmé
mi glande y presioné. Costó bastante, y algo de dolor, poder vencer su esfínter.
Pensé que a Marta le dolería mucho más que a mi, pero ella solo estaba muy
tensa, sin emitir sonido alguno. Cuando mi presión encontró tope, me quedé
quieto por unos instantes, para que su ano se acostumbrara por lo menos algo a
su nueva situación. Asiéndola fuertemente por los senos, comencé un lento vaivén
dentro de ella. Me parecía mentira, estar así, con semejante belleza aceptando
de buena gana y feliz, ser sometida de esa manera. Estos pensamientos aumentaron
mi lívido, y mi ritmo. La penetraba con pasión, al tiempo que retorcía sus
pezones con una mano mientras la otra dedeaba su vagina. El orgasmo nos alcanzó
al unísono, y fue salvaje, bestial. Momentáneamente sin fuerzas, recosté el peso
de mi cuerpo sobre el suyo. Temblaba, trémula, sin poder contenerse. Al poco
tiempo, mi ya casi flácido pene, fue saliendo de su cálida vaina. Una fea
combinación de semen, sangre y algún resto de excremento corrían por sus muslos
y manchaban mi pene. Le ordené que me limpiase como anoche, y al girar ella,
pude ver su rostro lleno de lágrimas, pero complacido y satisfecho. Su semblante
cambió al notar mi pedido, pero tratando de disimular, cumplió con creces.

Acariciando su pelo, le dije que había sido muy buena, que me
esperara con al almuerzo, que seguro volvería antes de esa hora. Sin decir nada
más, me terminé de vestir, tomé mi casco y salí del lugar.

La mañana se desarrolló lenta. Me costaba concentrarme en mi
trabajo, pero sabiendo que vidas dependían de mi tarea, logré hacerlo. En un
alto en mis actividades, me aparté un poco y me puse a revisar el sitio donde me
encontraba.

Hace diez días solo estaba preocupado por mi situación
financiera, ero ahora tenía un muy buen empleo, alejado del mundo y de sus
complicaciones, mandando a una fuerte cuadrilla de hombres, los cuales me
confiaban su vida. Me gustaba todo esto, el aire limpio, la brisa fresca de la
mañana. Y me gustaba Marta, sería un mentiroso si lo negara.

La lluvia interrumpió mis cavilaciones y la jornada de
trabajo. Duró, para mi suerte y placer, todo el resto del día y gran parte de la
noche. Corriendo, alcancé la casa, mientras veía a los mineros llegar a su
barraca, bastante separada de nosotros.

Al entrar, me encontré con Marta aún desnuda, esperándome
sonriente. Tal vez al ver mi cara de desconcierto, me dijo que no le había
ordenado vestirse. Sonriendo, la abracé con fuerza, besándola con pasión.
Durante un buen rato nuestras lenguas me movieron como esgrimistas, pero para el
tiempo que mis manos llegaron a acariciar sus perfectas nalgas, la levanté en
vilo, y me dirigí con ella al dormitorio.

Pero esa es otra historia.

Agradezco comentarios, y si son buenos, casi seguro una
segunda parte será escrita.

Un beso muy húmedo a mi musa inspiradora, Ixel.

 

Resumen del relato:
    Que más se puede pedir de un trabajo.

Simplemente natural (I)

Simplemente natural (I) (13)

Capítulo 1

Decidí pasar unos días
en un ambiente natural donde el sonido de las aves viajara con el viento
y el aroma de las flores poseyera todos mis sentidos. Libertad era mi anhelo
y pensé que el campo además de relajar mi abrumada vida,
me presentaría la oportunidad de entrar en contacto con mis raíces.

Mis metas y mi futuro no perdían
importancia, pero las dejaría al tiempo, sólo deseaba estar
sola… sola…o al menos eso era lo que esperaba. La vida en la ciudad
y el trabajo estresante muchas veces agotan al más capaz, la presión
y los problemas cotidianos en que nos vemos envueltos, terminan por angustiarnos,
ahora simplemente la paz que siento al estar en casa de tía Ana
es más que saludable.

Han pasado dos días desde
que llegué y no extraño ese mundanal ruido, las calles de
cemento, esa contaminación ambiental y el chicharreo de la gente,
los murmullos y mi jefe queriendo todo para ayer. Hoy simplemente me dejo
llevar por el reloj natural, me levanto con el amanecer, junto con la bella
salida del sol que aparece cada día en mi ventana, su reflejo llega
directamente a mis ojos y me hace sentir viva… mmm inspiro este aire
que llena mis pulmones y camino lentamente por algo de agua para comenzar
mi día bien despierta.

Camino por uno de los pasillos de
la casa, largo, de madera, y yo con mis pies descalzos, mi camisa larga
que deja pasar los bellos rayos de luz solar, ese calor que deja traslucir
mi silueta y me acerco como cada día a la ventana a admirar el paisaje,
ese verdor del pasto y ese sauce que se ve a lo lejos cerca del canal de
riego. Qué delicia se siente estar aquí, un sabor a libertad.

Mi niña ven a desayunar,
el día es largo y Pedro te espera – Grita mi tía Ana.

Me sonrío, ella es una señora
de edad ya casi en los 70 y se preocupa mucho de mi estado, es increíble
cómo piensa que una debe comer a cada rato para estar bien.

Querida estas muy delgada, en la
ciudad comen cualquier porquería – Suele decir.

Pedro es un joven (hombre adulto
más bien) que trabaja en las caballerizas y cada día me prepara
a Trueno para montarlo. Es guapo, alto y maceteado, qué más
puedo decir, tiene esa terquedad y dureza que sólo entrega el trabajo
duro y el estar siempre a la intemperie, si tan sólo Lorena me escuchara,
estoy segura que me reprocharía fijarme en un peón ya que
ella sólo piensa en el compromiso serio. La vida es mucho más
que tener un novio de años, la vida pasa por vivir a fondo lo que
se hace, disfrutar plenamente de los placeres de esta y no tan sólo
de encontrar el amor perfecto; todo llega en su momento para que apresurar
lo irremediable. El amor para muchos es sólo la palabra de una canción,
pero siempre llega el momento en que se valora (aunque ese no sea aún
mi caso)

Esa mañana el sol brillaba
en plenitud, sentía el viento en mi rostro mientras cabalgaba, perdí
la noción del tiempo, deben haber transcurrido al menos un par de
horas me detuve ya que escuché a lo lejos un ruido extraño,
no comprendí plenamente qué podría ser pero llamó
plenamente mi atención. Me bajé lentamente de Trueno y lo
até a un árbol, un bello roble, me acerqué a hurtadillas
entre los matorrales y pude observar a Valeria la hija de unos de los trabajadores,
de unos 17 años, sus cabellos castaños hasta los hombros,
estaba de espaldas desde mi posición, miré hacia los alrededores
pero no había nadie, ella estaba sola, totalmente descubierta (en
topples) caminé hacia los alrededores hasta quedar de perfil a ella
(con el cuidado de que no se percatara de mi presencia), ella mojaba sus
manos en el río y húmedas las pasaba por sus bellos senos
que eran dos melocotones muy hermosos (en verdad envidiables) esto debía
excitarle ya que lanzaba unos gemidos que fueron los que llamaron mi atención
en un comienzo.

Al pasar unos minutos sus manos
se dirigieron a su falda, de pronto vi que se quitaba su ropa interior,
sus manos húmedas se dirigían a su capullo y ahora gemía
con más fuerza. De pronto sentí el ruido de una bicicleta
pero al parecer ella ni siquiera se inmutaba, estaba dispuesta a levantarme
a advertirle cuando escuché al ciclista, un hombre de unos 30 años
gritar su nombre.

¡Por qué te tardaste
tanto! Ya estaba comenzando sola – dijo la joven. La verdad quedé
admirada el hombre era Pedro.

Eso no importa porque ya estoy aquí
- respondió. Decidí irme la verdad el panorama ya había
hecho que mi corazón se agitara y sentía húmeda mi
entrepierna.

Vine a relajarme y no de voyeurista
(pensé), me retiré con precaución, sólo crujieron
unas ramas me volteé para ver si lo notaban pero ellos ya se encontraban
mucho más allá del preámbulo ya que Valeria estaba
lo suficientemente excitada como para comenzar la relación más
profunda.

No podía creer lo mojada
que estaba, me sentía avergonzada, el deseo inundó mi ser
recordaba el cuerpo de la joven, su esbelta figura junto a la de Pedro,
era ahora cuando más deseaba estar con ese hombre, en mi retiro
los gemidos se convirtieron en gritos de placer, escuchaba como Valeria
le pedía más hasta que de pronto volvió el silencio
y comprendí que ya la había hecho su mujer.

Durante el almuerzo no hablé
nada mi mente estaba aún junto a ese río, pensando en el
placer que debió sentir la joven con el mozo que la había
tomado. Pedro era un ejemplar muy deseable y en ese momento decidí
probar los placeres de ese semental, sin más compromiso que un rato
de placer.

Debo acotar que no soy un ángel,
mi virginidad fue entregada hace mucho tiempo, aunque mis amantes son contados
con los dedos de una mano (y sobran) desde un tiempo a la fecha, me he
sentido algo más lasciva aunque mi trabajo me ha permitido poner
mi mente en otras preocupaciones, esta vida relajante a su vez había
ayudado a olvidar mi seudo ninfomanía. Decidí una vez más
contenerme e intentar olvidarlo, pero el destino no siempre hace lo que
deseamos y ese atardecer me tenía preparada una sorpresa.

Durante la tarde ayudé a
tía Ana en los quehaceres, y ya que había sido un día
tan hermoso caminé desde la casa a unos potreros donde se puede
ver la puesta del sol de forma perfecta, llevaba un termo con un delicioso
café con algo de agua ardiente pues el frío comienza a calar
los huesos a esa hora me senté bajo uno de los robles, me serví
un café y muy cerca observé que Pedro se dirigía con
Valeria al bosque, para situarlos en el contexto del sector, a un kilómetro
de la casa de tía Ana hay un bosquete de pinos, es bellísimo.
Mi curiosidad fue más fuerte, esta vez me serví un trago
de agua ardiente y me dirigí tras los amantes, entre los árboles
pude observar a Valeria y Pedro de rodillas uno frente al otro. Pedro rozó
la cara de ella con sus manos, su dedo índice se dirigió
desde su frente por su nariz, hasta la barbilla, bajó por su delicado
cuello hasta el borde de su chaleco, procedió a desabotonarlo lentamente
junto con la blusa, dejando ver un bello sostén blanco.

Espera – le dijo Valeria.

Tendió en el suelo de acículas
una manta arrodillándose esta vez sobre ella, Pedro la siguió.
Pasó sus manos por su busto, mientras ésta respiraba cada
vez más rápido, la boca de Pedro se acercó al cuello
de la muchacha mordisqueándolo lentamente, a su vez susurraba al
oído de ésta mientras quitaba completamente la ropa que cubría
la parte superior del cuerpo de la joven, sus senos por efecto del frío
y la excitación, endurecieron sus pezones, Pedro se percató
y comenzó a besarlos, succionarlo y morderlos… qué puedo
decirles el paisaje era totalmente excitante, comencé a tocarme
mis senos entre mi suéter, el frío ambiental pasó
al olvido, se notaba que ese hombre conocía bien los secretos de
la cama.

Valeria se dejaba llevar, simplemente
se entregaba a las caricias de Pedro, este la recostó sobre la frazada
y se dirigió a su capullo, no podía ver lo que hacía
ya que se dirigió a su entrepierna por debajo de su falda, de pronto
vi que con algún grado de dificultad sacó su ropa interior
con sus dientes, y comenzó a besar su sexo, ella gemía pidiendo
más, suplicaba que la penetrara. Me acomodé tras un árbol
y bajé lentamente el cierre de mi pantalón, puse mis dedos
en mi sexo y comencé a masturbarme, de tan sólo verlos ya
no podía aguantar, imaginaba lo delicioso que debía ser ese
hombre.

La muchacha se encontraba totalmente
entregada a las caricias de su amante, cuando volteé a observar
nuevamente éste se encontraba a dorso descubierto mientras la joven
totalmente desnuda, de pronto Pedro se bajó la cremallera dejando
ver un hermoso ejemplar, en verdad no estaba equivocada este hombre era
un verdadero semental, esto hacía que el deseo aumentara aún
más en mí. Pedro la miraba fijamente a los ojos mientras
sobaba ese miembro maravilloso como esperando su reacción, la joven
se posicionó en cuatro patas y se acercó lentamente, procediendo
a besar esa verga grande y durísima, mmm qué delicia habría
de estar sintiendo, él se recostó y ella lo montó,
gemía mientras se sentaba sobre él y yo metía profundamente
mis dedos en mi vagina emulando los movimientos que la pareja hacía,
me encontraba completamente empapada, mojada, llena de deseo, la sangre
hervía en mi ser. Valeria se regocijaba pidiendo más y más,
movía sus caderas, lo montaba como a un potro, yo gemía silenciosamente,
parecía que lo sentía y me fui junto con ellos en un orgasmo
total pero que no sería pleno hasta sentirlo dentro de mí
y hacerlo mi hombre.

Transpiraba, pero me quedé
allí quieta sin hacer ruido, habrían pasado al menos un par
de horas, me encontraba mareada, extasiada, me bebí todo lo que
llevaba. Al cabo de un rato se retiraron y se fueron, cuando llegué
a casa aún pensaba en todo lo que había pasado y me dirigí
a las caballerizas, tomé un cepillo y lo pasé por Trueno
necesitaba olvidarme un rato del cuerpo de ese hombre… de pronto sentí
a alguien tras de mí que me tomó por la cintura, me asusté
volteé alzando mi mano en son de defensa y Pedro la tomó
con fuerza, puso ambas tras mi espalda y me apretó fuertemente besándome.
Introdujo su lengua hasta mi garganta, yo no reaccionaba, lo rechacé,
traté de soltarme.

Vamos potra, no te pongas hosca
ambos sabemos que me has estado observando y deseas esto tanto como yo
- susurró Pedro a mi oído.

No podía creerlo, él
siempre supo que yo lo observaba, me sentí ridícula, avergonzada.

Sólo te ofrezco esta oportunidad,
te tomo hoy o nunca – dijo mirándome a los ojos.

Vaya que ególatra, ¿acaso
crees que te deseo tanto así? – le dije mirándolo fríamente.

Nos miramos a los ojos largamente,
él seguía apretándome fuertemente.

Sólo hay una forma de saberlo
señorita – dijo, y rápidamente metió su mano entre
mi pantalón llegando a mi capullo, el cual se encontraba totalmente
mojado.

Sacó su mano y pasó
su lengua por sus dedos que habían tocado mi humedad.

Eres riquísima – dijo y me
besó, esta vez respondí a sus besos que pasaron de suaves
a completamente apasionados.

La suavidad de mi piel lo deslumbró,
su lengua recorrió toda mi faz, tomé su rostro con mis manos
mordisqueando cada uno de sus puntos. Rocé con mi lengua sus labios,
estos se abrían al sentirme, seguí sin besarlo esta vez mordiéndolos,
acaricié su pelo bajé a su cuello, grueso y fuerte, seguí
hasta sus hombros, morenos, sus músculos eran excitantes sus manos
rodeaban mi cintura. Me sentía en el cielo, desabroché lentamente
su camisa dejando ver su piel desnuda, era un hombre con hermosos pectorales,
pelo en pecho, un digno ejemplar, varonil, mis manos jugaban en su pecho
y las de él comenzaron a desabotonar mi blusa. Llevaba puesta ropa
interior gris de encajes, mi piel blanca delicada comenzaba a experimentar
sensaciones ya casi olvidadas, todo mi ser se llenaba de placer, arañé
su pecho su espalda, caminé rodeándolo (a esa altura solo
mi sostén cubría mi parte superior) una vez en su espalda
comencé a rasguñarlo desde arriba por su columna vertebral
hasta llegar al borde de sus jeans. Era en verdad un hombre excitante,
mordí cada uno de sus recovecos, llegué a su oído
susurrando simplemente y sintiendo su olor natural de macho de campo.

En verdad eran momentos de extrema
sensualidad, la paja botada en el suelo y ambos uno frente al otro, deseándonos.
Tomó mi mano y la llevó a su sexo sobre su pantalón,
sentí por primera vez su dureza, el tamaño de ese miembro
era perfecto, por lo procedí a desabrochar su pantalón para
saborearlo… apenas cabía en mi boca, pero lo absorbí completamente,
mordiéndolo y saboreándolo hasta más no poder, sentí
su lubricación, bajé y quité plenamente toda su vestimenta.
No hablamos, no dijimos nada, las palabras sobraban en ese momento, sólo
éramos los dos y nuestros más bajos instintos.

Su mano se deslizó desde
mis pechos a mi vientre, me tomó desde el borde del pantalón
y me atrajo hacia él, nuevamente nos besamos, nuestras lenguas jugaban
desde mi boca hacia la suya, nos mordíamos, succionábamos
y los besos se hacían desde apasionados a suaves y viceversa. Bajó
mi pantalón, quitó plenamente mi ropa, ambos estábamos
desnudos, uno frente al otro. Mis senos dejaban ver mis pezones erectos,
mi pecho estaba agitado, su mirada era ya consumida por el deseo, el instinto,
el placer.

Se arrodilló besó
mi vientre, bajó a mi entrepierna, me tiré en la paja, abrí
mis piernas libremente esperando recibir el gusto de su boca en mi sexo
y así fue, succionó mi clítoris, sentí su lengua
dentro de mí, sentí espasmos en el jugueteo de su lengua
y mi ser y me fui plenamente en su boca, fue un orgasmo fenomenal pero
mi cuerpo deseaba más y él lo sabía.

Puso su pecho en el mío,
me miró, acaricié su rostro, lo apreté fuertemente
y sentí el roce de su miembro perfecto en mi vientre.

Hazme tuya – le dije.

Y sentí cómo poco
a poco penetró en mi húmeda vagina, entró lentamente,
ya estaba completamente lubricada y preparada para semejante miembro, erecto
en plenitud y ofreciéndome uno de los placeres más exquisitos.
Sus embistes fueron bestiales, tenía una facilidad para rozarme
que me enloquecía, pensé que iba a morir, estaba en el cielo,
jugaba con su sexo en mi vientre y yo lo apretaba lo dejaba venir e ir.

De pronto me rodeó con sus
manos y me levantó sin dejar de penetrarme, rodeé sus caderas
con mis piernas y me elevaba con cada embiste esta vez ambos de pie. Me
eché hacia atrás para entregarle mis senos los cuales saboreaba
mientras me penetraba, ah… aahhh… ¡aaahhh!

No se puede describir con palabras
la serie de sensaciones que son capaces de despertarse desde el fondo de
nuestra humanidad, lo disfrutaba a cada momento aún sabiendo que
en un par de semanas volvería a los brazos de mi novio, en ese momento
la pasión salvaje que sentía me enloquecía.

Nuestros jugos se juntaban, corría
por mis piernas, el olor a sexo inundaba el ambiente. Me llevó a
la pared, tomó mis manos (ambas) hacia arriba, tenía una
fuerza bestial no me permitía moverlas, mientras que la otra mano
la llevaba a su boca para humedecerla y de pronto sentí junto con
su penetración vaginal, la penetración anal de sus dedos,
grité locamente, enloquecía… él también.

Ambos estábamos en un punto
máximo.

Siénteme acabar, disfruta
cómo lleno tu interior con mi ser, mira cómo te haces mujer
con un verdadero hombre – dijo.

Mientras sentía su leche
a borbotones dentro de mí, con una gran sacudida acabé extenuada
al punto de quedar inconsciente por unos minutos.

En verdad había sido una
noche fascinante. Desperté sobre la paja con unas frazadas encima,
Pedro ya no estaba… la verdad no me importó, sólo me sentía
satisfecha con una noche totalmente exquisita. Me vestí y terminé
la noche en mi cuarto.

Al amanecer, me duché y tomé
desayuno junto a tía Ana, la vieja pícara sintió que
llegué tarde y comenzó con comentarios irónicos los
cuales me incomodaron en cierto grado pero preferí no dar importancia.
Ese día debía ir al pueblo a comprar víveres, por
lo que me dirigí a mi vehículo, Pedro estaba limpiándolo.

Buenos días señorita
cómo amaneció – dijo amable y pícaramente.

Bien, gracias – respondí
y me dirigí al pueblo.

De camino al pueblo se me atravesó
un ternero, lo que provocó que casi me volcara fui a dar a una zanja.

Perra suerte – no habiendo terminado
de decirlo para un jeep y se baja un joven muy atractivo a ver que había
sucedido.

Se encuentra bien señorita
- dijo – puedo ayudarla.

La verdad estoy algo asustada -
dije, mientras observaba su hermosa contextura, si bien no era tan grande
como Pedro, era alto y con unos ojos verdes tras una tez morena que lo
hacían ver sexy.

Estaba extrañada de mí,
acababa de sufrir un accidente y ya estaba pensando en cómo sería
ese joven en la cama, la verdad era menor que Pedro, debía tener
uno 25 ó 26 años, y por lo que me habían mencionado
en los alrededores su característica cumplía con el hijo
del vecino de tía Ana que estudiaba Agronomía.

Debes ser Octavio – dije – me han
hablado de ti.

Sonrió y asintió con
la cabeza. En un rato me sacó del lugar llamó una grúa
para que remolcara mi móvil al taller del pueblo y me acompañó
a hacer mis compras, charlamos de lo lindo y terminamos almorzando juntos.
Mi objetivo era relajarme y ya estaba convirtiendo mis vacaciones en jolgorio,
acepté la invitación de Octavio para tomarnos un trago esa
noche.

Al llegar a casa Pedro estaba esperando
en la puerta, me bajé del jeep y me despedí de Octavio con
un beso, Pedro se me acercó una vez que el jeep se retiró.

Qué haces – me dijo – tan
sólo ayer hicimos el amor y ya estas coqueteando.

Perdón – le dije, me extrañó
su "patudez" – Ayer fue una noche genial la pasamos bien pero
nada más, ahora disculpe tengo cosas que hacer.

Comprendo – dijo – estaré
aquí si deseas verme esta noche nuevamente.

(Continuará).

SM

 

Resumen del relato:
    Una joven está de vacaciones en el campo. Acierta a ver al mozo de las cuadras en plena acción con una joven de cuerpo delicioso y decide que quiere tener a ese joven macho entre sus piernas.

Admiradores (24)

Admiradores (24) (3)

ADMIRADORES (24)

Siguen y siguen los mensajes de mis queridos admiradores,
impactados por mis fotos y relatos, y continúan halagándome con sus palabras y
excitándome mucho también con sus proposiciones, a la vez que me proponen ser
partícipes de sus fantasías.

Hola Piru… cómo estás…

Te cuento que me has enloquecido con tus fotos… te dije que
me gustaban las mujeres maduras… y más si son calientes en la cama…

Te cuento que la vez pasada me estuve tocando un poco contigo
y hasta me acabé todo… esa foto me hubiese gustado mandártela… con toda mi
mano llena de leche por tus fotos…

En estos días prometo mandarte fotos para que veas cómo me
pones

Contame qué hacés… edad? Casada? Qué te gusta hacer en la
cama? No me acuerdo bien en qué página te encontré… cuando navego a veces
salto de un lado a otro… bueno, la verdad es que me gusta que pueda conocerte
un poco más.

Besos y espero tu respuesta pronto… (soy muy ansioso)
(Fabián)

Hola Piru, tu relato me puso a mil, me encantaría poder
encamarme contigo y disfrutar tanto de tu concha como de tu culo. Debes de
hacerlo delicioso. Me encantaría poder disfrutar de ti, no existe la posibilidad
de que vengas a México? Te gustaría hacerlo en la calle o en un cine? Piensa en
esas ideas y ojalá te animes a que realicemos alguna de las dos. Atentamente
(Víctor)

Hola mi amor, te cuento que la chica que te conté en verdad
era muy mañosa como me gusta. Porque le gustaba que le diera de tubo, en verdad
si quieres te mando su foto, pero en verdad no creo que sea más arrecha que tú.
En verdad lo que yo te haría si estuviera contigo en el cuarto te comensaría a
besar y frotándote mi cuerpo con el tuyo. Lentamente te desnudaría y te frotaría
mi pene por todo tu cuerpo, especialmente por tu zorra hasta que se te humedezca
y se moje mi verga con todo tu jugo. Luego te lo pasaría por tus tetas y
frotaría con una buena rusa mientras mi pene entre y salga de tu boca y sentir
como lo llenas con tu saliva. Luego te haría la pose del 69 y mientras tú me
chupas la verga yo te abriría toda tu zorra y metería mi lengua y mi nariz y
movería mi cabeza para mojar toda mi cara y que mi rostro huela a tu zorra. Ya
cuando mi pichula esté toda hinchada te pondría encima mío y te movería para
adelante y para atrás con mis manos, aplastando tus nalgas, abriendo y cerrando
tu poto y mis dos dedos dentro de tu ano. Lo comensaría a mover para que
disfrutes doble y luego te pondría como perro, te levantaría las nalgas y te
metería toda mi verga por esa concha y que tu cuerpo se doble como un arco para
que pueda meterlo con fuerza y rápidamente mientras llevamos los dos el ritmo.
Luego, cuando te vengas en mi verga con esa crema tuya meterte mi verga por el
tubo y ver tu cara de placer. Creo que no podría verte gozar tanto que me
vendría en tu boca, nariz, ojos, en todo tu rostro y ver cómo te embadurnas mi
leche por toda tu cara y boca mi esperma toda caliente y escuchar que me pides
más. Se me pondría nuevamente dura y comensaría de nuevo cachándote, espero
algún día poder estar contigo en la cama de verdad. Yo se que tú me darías una
rica chupada de pinga en verdad porque yo ya te ví en las fotos y veo como te
atragantas de verdad. Cuando estoy solo en mi cuarto cierro mis ojos y pienso
que tú me la chupas a mí y me comienzo a masturbar y siento cómo me la chupas.
En verdad es muy rico cuando boto la leche y pienso en esa concha tan rica que
tienes en verdad amor. Te tengo unas ganas pero te prometo que hoy me meto un
pajaso a tu nombre.

Me despido y te mando la foto con la chica de Inglaterra con
la que cojí. Chau amor y cuídate y cuida esa concha y ese culo tan rico que
espero algún día meter mi verga. Chau amor, cuídate… te quiero mucho. Se
despide el hombre que te tiene unas ganas de cacharte (César)

Leí un relato tuyo en anasexy.com, pero observé que tienes
varias historias…. y me lograste "inspirar" mentalmente… para lograr una
erección sin meter mano… que terminó en una deliciosa masturbación pensando en
ti…

Ojalá pudiésemos construir una historia… Besos (Tuxtla)

Hola Piru, tienes un cuerpo muy sexy, que invita a querer
saborear el sexo oral, disfrutar de recorrer cada parte de tu piel y probar tu
miel. Atentamente (Ví¯ctor)

Hola mi señora nalgona, ya me imagino las tetazas que te
cargas. Has de tener unas aureolas y unos pezones enormes como me gustan a mi y
de tu trasero ni hablar. Será un parachoque enorme. Bueno, no lo he visto porque
tú no me querés mandar fotos de tu trasero y de tus tetas. Mira, eso de estar
lejos no creas que el sexo y deseo es capaz de todo. Tené fe y esta pija la
tendrás en tu boquita cuando menos pensés. Ya te dije que no soy agresivo pero
si me encanta decirte cosas fuertes para que te excites. Cosas como Piru dónde
tenés mi verga, quién me está chupando la pija, quién es la puta que me saca la
leche, quién se pone en cuatro patas cuando yo llego, quién es la señora que me
mama la verga, quién es la zorra que me regala su culito, quién quiere cobijarme
la pija con las tetas y hacerme una cubana?????

Mira cosita, me encanta el sexo anal pero no violento. Me
gusta jugar con tu agujerito y ponerte en pompas y estarte pasando una barra de
margarina en la raya del culo hasta que me pidas que te la meta. Me excita
escuchar a una mujer que me pida que le rompa el culo y lo haría poniéndote con
las piernas al hombro para apreciar ese trasero rico y ver tu cara como suspira
cada vez que mis 19 cms entran y salen de tu culo. Hacértelo despacito para que
tu esfínter se adapte a mi pijota cabezona Piru. No hay cosas más deliciosas que
tener a una mujer con las piernas arriba, culeándola y cuando voy a terminar
subirme a tu cara y meterte la verga hasta la garganta y soltar mis chorros de
leche espesa en tu esófago y quedarme ahí hasta que mi pija se desvanezca en tu
boca. Luego sacarte la pija y comprobar que la dejaste completamente limpita y
como premio a la señora más chupadora de verga que conozco, comerte toda la
concha y lamerte margarina que se quedó en tu culo.

Piru, si te gusta mamar mi pija me tenés que promete que
cuando me la estés mamando me excita que me digas cosas ricas. Por ejemplo que
me digas qué rica es mi pija, todo esto lo quiero en mi cuca y en mi culo. Papi,
nunca me vayas a negar tu verga. Papi, quiero que me lo hagas en todos mis
agujeros. Soy tu regalo de navidad Fher, metémela por donde tú quieras.

Bueno, mandame fotos de tu culo y de tus tetas. Se tenés
fotos con lencería sería mejor. Yo también estoy preparando otra historia con
vos porque sos la madura que más me ha excitado y te quiero para mi, para darte
mucho, mucho placer.

Te mando un beso en tu panocha y en tu culito un lengí¼etazo.
Tu bebe

Mi querida Piru

Me gustaría acabar en tu cara así como en la foto que te
envío y recoger mi semen con la verga y darte de comer usando mi pija como una
cucharita ¿te gustaría culona rica? (Fernando)

Hola amor

Te cuento que fui de vacaciones con mi madre y mi hermana
pero en mi cuarto porque estaba solo me encerré con una chica inglesa. Me
gustaría que vengas tú para encerrarnos juntos y no salir por nada del cuarto.
Todos desnudos pero lo que más me gustaría se hacerte el amor y escuchar como
gozas mi verga y que me pidas más mientras yo penetro con tus piernas a mi
hombro. Qué rico debe ser sentir mi pichula dentro de ti todo caliente y
mojadito y tú besándome y esa cara que pondrás de arrecha qué rico. En verdad
tengo que hacerte el amor, chuparte toda la concha, tu poto y esas tetas que
tienes tan lindas. Solo espero que me escribas. Estoy demasiado caliente en
verdad mi verga está a punto de estallar, me está latiendo de verdad. Es muy
caliente y cómo quisiera que esté en tu boca y vaciar mi leche ahí. Bueno amor,
me despido, te mando un beso (César E)

Hola Piru, en cualquier momento te mando fotos mías con la
pija bien parada, como me queda luego de ver tus fotos. Me encantaría poder
hacerte de todo… comerte esa conchita y lamerte las tetas hasta más no poder.
Estoy muy caliente (Fabián)

Hola Piru

Tengo 30 años y estoy alucinado por la cantidad de mensajes
que recibes de parte de tus admiradores y por las historias tan buenas que
cuentas en .com

Me gustaría ver tus fotos para que pueda deleitarme al igual
que tus admiradores. Me gustaría observar cada milímetro de tu cuerpo y
masturbarme a tu salud. Un beso (Juanky)

Hola Piru

Tengo 23 años, me gustaría que fuéramos amigas, soy una de
tus fieles admiradoras, te admiro de verdad, eres un ejemplo a seguir para
muchas. Realmente eres admirable y todos aquellos que te han injuriado son una
bola de acomplejados ignorantes. Besos (Grecia)

Hola, te admiro mucho y en verdad te digo que eres muy
hermosa. Ya quisiera poder meter mi verga en ese rico culito. Además me gustan
mucho tus senos (Erótico)

Piru, si vivieras en Buenos Aires con mucho gusto compartiría
una tarde de juego contigo, estás re-buena y te quiero coger toda (Toni)

Hola amor, te cuento que hoy entre ha chequear tus fotos y me
he metido al baño a masturbarme porque en verdad no aguanto verte desnuda. Me
arrecho mucho, mira, ahora estoy con la pinga al palo porque estoy viendo tu
arrecho. En verdad que tengo ganas de cachar. Dígame que puedo hacer para poder
tener tus piernas en mis hombros y escuchar su voz gimiendo pidiémdome más. Como
puedo hacer de verdad porque no aguanto. Ahora estoy que me froto la verga de
arrecho amor. Te quiero cachar de verdad. Quiero que me chupes la pinga y que me
pases la lengua por mi grueso tronco y caliente. Chupar tus tetas, meter mis
dedos en tu zorra, ponerte de costalillo, sentir cómo te vienes y lo mejor que
te tomes mi lechada mi amor. Me voy porque me voy a masturbar ya no aguanto más,
Correré la pija pensando en como te cacho, chau amor, espero que tú también te
masturbes pensando en mi. Cuídate amor (César E)

Hola amor,

Me llamo César, tengo 25 y vivo en Lima, Perú. Me gustan las
mujeres maduras y tú me gustas mucho. Se que eres muy buena en la cama (me lo
supongo). Te deseo amor. Espero que algún día me puedas chupar la pinga y poder
penetrarte. Te adoro amor. Ahora estoy con una amiga tomando unos tragos. Ella
tiene internet y entré para escribirte mientras ella se está bañando. Entré para
escribirte que solo pienso en ti, te adoro porque tan solo quiero cachar
contigo. Eres el amor de mi vida. Te adoro, eres la mujer que siempre quise
cachar, quisiera ser tu cachero y esperar que te guste si algún día llego a
estar contigo. Me gustaría que caches conmigo y que siempre pruebes solo mi
pinga y de nadie más, Creo que tú misma no querrías estar luego con nadie más
porque en verdad no te faltaría verga, te lo aseguro mi amor. Te quiero cachar,
qué rico se que es cachar contigo. Te adoro mi amor, quiero que tú me dejes la
pichula roja de tanto serrucharte la concha tan rica que tienes. Bueno mi amor,
te dejo porque mi amiga ya está por salir. Chau mi amor de mi vida, mi amor, mi
cielo. Espero lo que te digo en verdad, pienso en ti y se me ha vuelto a parar
la pinga. La voy a cachar pensando en ti. Chau mi amor, yo el hombre que solo
piensa en cacharte.

Hola mi madura mamoma obediente

Me gusta saber que sos mi madura obediente. Por lo que miro
tu pareja no tiene ni un 5% de imaginación sexual Piru. Yo soy adicto a las
maduras y mi deseo es que ellas gocen con mi pepito, amor, qué rico que me
ofreces tu culito. Sabes que me encanta hacerle el culito a una madura, es algo
que no tiene precio y más como vos que ya me lo prometiste. Cosita, te deseo
tanto que sueño con tenerte a escondidas de ese que se acuesta con vos pero el
que no te da el placer que yo te daría. Me gusta para hacerte mi mujer por todos
lados, Primero acariciarte el clítoris con mis dedos, meterte un dedo en tu
chochito y jugar con él ahí y meterte mi lengua en tu boca para que suspires.
Bajar por tu cuello, mamarte las tetas, rodear tus pezones y lo más rico:
echarte una cerveza en tu panocha y empezar a comérmela toda despacio, abriendo
tus labios vaginales y metiendo mi lengua en ese chochito caliente así mi
señora, qué rico tenés el pancito, así agárrate bien las piernas y abrilas que
tu papi se quiere comer tu chochito. Mira es clítoris que durito se puso ummmm
qué delicioso comerte el chocho así mi señora. Goza, goza que tu Fher te dará
todo el placer que necesitas ahhhhhhhhh

Yo se que querés mi verga pero hoy me toca darte placer con
mi lengua. Ahora te meto la lengua en el culito. Mira cómo lo tenés de chiquito
Piru. Este culito de hoy en adelante solo es para mi. Qué rico que me decís que
si. Mira como te lo lleno de saliva. Ahora si que vas a tener placer, mira como
te meto esta pajilla en el culito y con mi boca te lleno de cerveza. Qué rico
como suspiras ahhhhh Entrégate mi cosita. Si querías un hombre aquí lo tienes
ahhhhhhhhh qué rico. Grita Piru, acaba negra, qué rico tus jugos. Amor sos una
diosa para acabar! Mira qué acabada ohhhhhhhhh si parece que orinaste. Ahora te
toca a vos hacerme acabar. Escoje lo que querés hacerme con mi verga, chau tu
bebe.

PD: En tus fotos miro que solo tenés fotos de frente, quiero
que me mandes una foto de vos en cuatro patas con el culo bien en pompa y con
medias. Compláceme, recuerda que sos mi madurita que me calienta. Te mando unas
fotos con una madurita que se te parece. Es muy llorona y quiere siempre que le
haga el culo, siempre se muere por tener mis 19 cms. Saludos cosita. Mi verga
cabezona te espera.

Piru, chiquita hermosa. No doy crédito alguno al leer tu mail
de que mil y un EUI digan cosas como "me encanta correrme en tus fotos". Qué
rayos tiene que hacer un "inche" mexicano de la capital para poder disfrutar,
vibrar, gritar, lubricar y sentir las exquisiteces de tu cuerpo. Mamy, dime a
quién debo matar para tener unas cuantas miles de copias de ese cuerpo tan rico
que todos quisieran tocar, sentir, saborear, probar.

Mi ñina preciosa, mato por ver cuando menos un par de
fotografías tuyas.

La verdad, con tan solo leer los mensajes que te han mandos
esos UEI’s, se me paraliza el corazón de ver las ricuras que tienes.

Con un beso húmedo, te pido, te ruego, te imploro me mandes
unas cuantas fotografías tuyas.

Cosita, te mando un beso precisamente ahí (Beto)

Hola, soy de Zaragoza, ojalá fueras de aquí. Miraré tu web y
tus historias con fruición. Me encantan las historias porno, me leche seguirá
derramándose por ti en mis deseos que ojalá se hagan realidad. Querría follar y
follar sin parar contigo hasta que se agotara mi semen, pero al día siguiente
con los huevos otra vez llenos, volver a descargarlos en tu boca primero y que
tragaras todo el semen, después llenarte el coño a reventar y por últimos tu
culito con mi penetración anal, y así hasta que nos cansáramos, que creo no
sería nunca. Hasta pronto, espero que sigas así. Besos con lengua a tope. Ya me
he vuelto a excitar diciéndote esto, me voy al baño a descargar mi leche después
de una buena masturbación, que ojalá fuera con tu mano y tu boca la causante de
mi corrida descomunal (Jesús)

Hola, acabo de ver tus fotos en fotosprivadas, en las
galerías pasadas y me he puesto cachondísimo. Me vuelven loco las mujeres
maduras como tú. Me encantaría conocerte. Yo también he mandado fotos a nombre
de Luca, espero que las veas y te gusten.

Hola, ante todo felicitarte por tu maravillosa página. Nos ha
gustado mucho. Somos un matrimonio de Cataluña fetichistas del pie femenino y
hemos decidido montar un grupo y nos dirigimos a ti porque creemos que has de
ser una persona de mentalidad abierta. Nos gustaría saber si podrías hacernos el
favor de sacar unas fotos de tus pies y nosotros las pondremos en el grupo y
haremos publicidad de tu web. Te mandamos unas fotos nuestras pues hemos
publicado imágenes nuestras en web y esperamos que te gusten. Bueno preciosa,
adiós (Martín L)

Hola amor, espero que algún día nos podamos encontrar y poder
realizar el sueño que tanto tengo de estar contigo. Mi amor, en verdad yo se que
hay muchos hombres que te desean pero en verdad no tanto como yo. Me verdad mi
amor me gustas demasiado. Espero que algún día nos podamos encontrar. Ese día te
besaré y te llevaré a un hotel para hacerte el amor y descargar las ganas que te
tengo. En verdad te haría todo lo que me imagino cuando me masturbo pensando en
ti. En verdad envidio a tu marido ya que él te puede tirar cuando quiera. Te
pregunto si tu crees que algún día llegue a poder meterte mi pichula en esa
concha tan rica que tienes porque en verdad me muero por tener mi pinga dentro
tuyo y poder venirme para que sientas mi leche como la derramo dentro de ti mi
amor. Te mando un beso, chau mi amor y cuídate. Te quiero mucho (César E)

Hola Piru, qué almeja más buena y peluda tienes. Me gustaría
follarte sin parar y comerte el chocho hasta que te corrieras en mi cara y
beberme tu líquido. Me encantaría correrme en tu boca. Me pones cachondo. Sigue
así de buena y sigue disfrutando. Besos en tu boca y en tu chocho rico. ¡Me da
morbo tu conejo!

PD: Soy de Cáceres. Pero por darte placer voy donde sea. Me
gusta tu raya peluda y tus tetes. Tengo una tía madurita en Madrid, viuda ella,
con tu mismo cuerpo y cuando la voy a ver la follo toda la noche haciéndola
sentir unos orgasmos impresionantes y corriéndome en sus tetas y boca. Dice que
follo bien pero tú estás riquísima y me gustaría follarte y ver tu cara de
placer. Me voy a hacer una paja con tus fotos. Sigue así de macisa, besos en tu
clítoris húmedo (Mike Rourke)

 

Resumen del relato:
    Sigue la difusión de los calientes mensajes de mis admiradores que vieron mis fotos y leyeron mis relatos.

Dominación con estilos propios

Dominación con estilos propios (6)

En la mayoría de los relatos de dominación las mujeres y/o
los hombres se convierten en seres abyectos que se someten a los más bajos
instintos de sus am@s y pierden toda voluntad en función del placer de quien l@s
domina.

Hoy quiero que sepas que existe cierto tipo de dominación que
quizás para otr@s pueda no parecerlo, pero quien las sufre o las practica, sabe
muy bien el placer que se experimenta…

Como nos conocimos tú y yo no viene al caso, pero lo cierto
es que en muy poco tiempo te convertiste en una presencia indispensable en mis
días, mañana, tarde y noche, incluso en la madrugadas; eres tan especial, es tan
especial la forma como te metes en la vida de quienes te conocemos, que te
bastan pocas conversaciones para hacerte desear con locura, más que eso, te
haces amar con una facilidad que asombra; recibes gustosa el amor que te brindan
e incluso llegas a dar amor, al menos eso es lo que parece y, sinceramente, si
es fingido, solo se sabe cuando lo dices de forma cruda y directa, sin
cortapisas ni medias tintas lo sueltas a boca jarro: "No te amé, no te amo ni
creo que pueda llegar a amarte jamás…"

Nada puede ser más doloroso para quien se ha enamorado
perdidamente de ti, pero antes de llegar a decir eso, ya te has entregado, has
consumado el amor o el sexo, no calificaremos eso ahora, de una forma total, con
ternura, con frenesí, con una entrega en la cual dejas salir todo el placer, la
pasión y la emoción de ese momento y créeme, lo haces tan deliciosamente, que
justo en ese instante se consuma también el proceso de dominación que ya habías
iniciado y que luego ejercerás a placer sobre quien te ama a muerte…

Como la conocí a ella tampoco viene al caso, lo cierto es que
una tarde, en su propia oficina, la tuve desnuda sobre el escritorio de su jefe
ofreciéndome lo que ingenuamente ella pensaba que era patrimonio exclusivo de su
esposo; me hablaba de cómo se había enamorado de mí por la forma como yo la
trataba, por mi aspecto físico y mi varonilidad, creo que ese fue el término que
usó, pero yo insistí, sin dejar lugar a la más mínima duda, que solo se trataba
de sexo: "Olvídate de la palabra amor, eso está prohibido entre nosotros, así
que si lo deseas te vistes y olvidamos esto, de lo contrario, entiende de una
buena vez que jamás habrá otra cosa que no sea sexo entre nosotros…"

Que yo soy más directo o más sincero que tú, eso sería
llamarte hipócrita y no pienso hacerlo, creo que es solo cuestión de estilos,
pero los efectos son de una similitud impresionante; ella se convirtió en objeto
de mi dominación al igual que yo lo soy para ti.

Colgué el teléfono después de haber recibido tu más reciente
negativa a recibir de mí, expresiones amorosas, claro que yo colgué segundos
después de que me dejaras hablando solo, me permitirás llamarte siempre y cuando
no te hable del amor que siento por ti y yo, sumiso al fin, Tu Sumiso, para ser
más exacto, pues solo tú eres capaz de semejante dominio sobre alguien como yo.
Me quedé adolorido, dolor que llega a ser hasta físico, terminé mi cigarrillo y
levanté el teléfono; ella respondió con su melodiosa voz que se hace
acariciadora cuando identifica mi número en el Caller ID: "eres tú mi vida!";
"Si, soy yo y voy subiendo ahora mismo a tu oficina, prepárate…"

Se esmera en satisfacerme con su boca, no he dejado orificio
de su moreno y bien formado cuerpo que no haya invadido con mi dureza ya que yo
mismo la enseñé a usarlo todo y debo reconocer que lo hace de maravilla. Logra
sus orgasmos, como si no estaría tan sometida a mis caprichos que surgen tan de
improviso como la tos, pero apenas me desahogo en su cuerpo, comienzo a vestirme
mientras ella me colma de besos y agradecimientos por el placer recibido; yo por
mi parte, la insto a vestirse de inmediato para evadir esas manifestaciones de
amor que me resultan tan incómodas viniendo de ella y que daría mi vida por
recibirlas de ti.

Llego a mi oficina y encuentro un mensaje titilando en el
Messenger, abro y apenas leo un hola escrito por ti, ya mi dolor se esfuma y
vuelvo a ser el amoroso y dominado hombre que se rinde a tus encantos con una
sola palabra y empieza el juego de dominación, ese que tan bien juegas conmigo y
ante el cual me rindo solo por no perder el contacto contigo.

Pasas de las palabras dulces y mimosas, a los insultos
repentinos para luego hacerme ver que es tan solo una de tus acostumbradas
bromas y yo, simplemente me alegro que sigas allí a pesar de lo mal que me haces
sentir a veces, pero soy tu dominado y no me avergí¼enzo al decirlo; luego me
sorprendes con una llamada telefónica en la cual me llevas al cielo con tu
melodiosa y cantarina voz para terminar la conversación de forma abrupta sin tan
siquiera un hasta luego, otra vez hablando solo, pienso y me arrecho (todavía
soy capaz de arrecharme algunas veces cuando me lo haces) hasta que vuelve a
sonar el teléfono y eres tú de nuevo y mi corazón salta de nuevo y mi amor surge
de nuevo y mi incondicionalidad hacia ti arrolla a mi arrechera, vuelvo a estar
en el cielo por enésima vez hasta que se corta de nuevo la comunicación.

Sabes algo?; me gustaría hacerlo de nuevo hoy, espérame…

Subo y allí está ella esperándome nuevamente; "que te pasa?",
me pregunta, "te noto molesto"; "y lo estoy, me lo hizo de nuevo…"; le contesto
y sabe que hablo de ti, pero no le importa, simplemente me ofrece su boca y su
cuerpo porque sabe que es lo único que deseo de ella, sabe que mi dominio sobre
ella no requiere de maltratos físicos, es peor y más efectivo cuando es
emocional y lo acepta, entonces se desparrama cual rosa abierta y me ofrece el
solaz que solo una buena sesión de sexo me puede brindar, pero estoy tan molesto
contigo que deseo entrar en ella con violencia, la pongo de espaldas y allí, de
pie, penetro su trasero sin miramientos, le duele horrores pero ha aprendido a
gozar incluso de ese dolor inicial…; "se lo estás haciendo a ella, cierto?";
"puede ser, pero ahora solo muévete y goza porque sé que te encanta cuando vengo
impetuoso!"; "claro mi rey, me fascina, anda, dame así mientras piensas en ella,
mi amor por ti me permite aceptarte eso y más si me lo pides…", claro que se lo
pido, sin palabras pero el pedido es tácito, luego de embestirla con suficiente
fuerza como para que se envicie disfrutando con mis ímpetus, la hago recibirme
en su boca que , golosa como siempre, no desperdicia ni una gota del néctar que
alimenta su "amor" por mí; "tranquilízate mi rey, ya te llamará de nuevo, no te
preocupes…"; y yo me voy tranquilo a esperar nuevas comunicaciones contigo
porque, desde aquella vez, nunca más hemos tenido contacto físico, no es
necesario, tu dominio se materializa aún en la distancia y yo lo acepto como
ella acepta ser dominada por mí; la diferencia sigue siendo de estilos, tu
dominas con una sutileza que lastima y al mismo tiempo acaricia, yo al
contrario, domino de forma directa y sin tapujos, ella lo acepta o se pierde del
placer que solo yo le hago sentir, modestias aparte, disculpa, pero son palabras
de ella, no mías.

Me has contado del dominio que ejerces sobre otra persona y
nos hemos reído a mares al darnos cuenta que estás usando mi estilo en este caso
tan singular, incluso me he sometido al dolor de saber que otro hombre ocupa tu
atención y tus sentimientos, pero lo acepto como ella acepta mis sentimientos
por ti, por algo nos asumimos dominados, ella por mí, yo por ti, los nombres no
tienen importancia.

Después de esto, quien desea someter a maltratos físicos o
caprichos aberrantes a otra persona, el placer que tú yo sentimos al saber que
podemos dominar de esa forma tan especial, es mayor a cualquier otro, es que nos
parecemos tanto!…

La pregunta que me surge ahora es: quien te domina a ti y de
que estilo se sirve?, porque todos, sin excepción de personas, somos dominados
por alguien, solo espero que su estilo no sea la violencia porque ya de eso
tenemos suficiente en otros relatos de dominación que ambos desechamos leer
justamente porque carecen de estilo, o no?

 

Resumen del relato:
    Pude haberlo publicado en fantasías, pero creo que está mejor en esta categoría, es que a veces mi imaginación se muestra fértil y surgen estas reflexiones o relatos o como quieran llamarlo, va dedicado a nadie en especial y a todos los que lo lean…

Next »