Trio planeado

Trio planeado (14)

Por fin el fin de semana tan esperado con una blusita blanca
que dejaba ver mis esplendorosos senos, una falda colegial con liguero negro,
media negras, y botines y lo más importante sin panties, pero la decisión estaba
tomada, después de tanto platicarlo, y después de buscar en un chat del
internet, encontramos a un muchacho de 30 años alto, moreno, fornido, atento,
según pláticas y fotos que teníamos de él.

Quedamos de vernos en un bar para empezar a conocernos a
platicar acompañados de unas copas, Mario, Raúl, y yo un poco nerviosos y
callados pero conforme pasaba el tiempo nos sentíamos más cómodos.

La plática era común de cualquier grupo de amigos y aunque
Mario más reservado con respecto a su deseo por mí, tratándome como a una amiga
que esta acompañada de su novio.

Y por fin Raúl me saca a bailar música movida, riéndonos y
disfrutando del momento y unas copas después, durante el baile nuestros cuerpos
se fueron acercando más al grado de sentir su bulto en mi cuerpo, el se
adelantaba aprovechando esos momentos en los que estábamos tan cerca para
presionarme hacia su cuerpo y besarme el cuello y el oído.

Así los tres empezamos a calentarnos, con deseos de estar a
solas. Y debido a esto no pude más solo tenía ganas de estar en un cuarto con
ellos dos de solo imaginármelo sentía la humedad de entre mis piernas, imagínate
si recuerdas no tenía panties.

Y por fin me decidí a invitarlos a retirarnos, a ellos les
brillaron los ojos.

Al subir al coche los dos muy amables conmigo y ya en marcha
hacia donde podríamos vernos sin nada de ropa ellos iban diciendo varías
alusiones a mi cuerpo por cierto, muy excitantes, Mario como piloto aprovechaba
los semáforos en alto para ponerme sus caliente manos en mis piernas o en mis
senos.

Mientras Raúl aprovechaba el acelerar de Mario para acercar
sus manos a rozar mi cuerpo.

Y después de un rato llegamos al motel todos nerviosos pero
emocionados. Al entrar al cuarto llevábamos refresco y brandy era mi idea seguir
con una copitas antes de empezar en detalles, pero Raúl no se contuvo y en el
sofá empezó a tocarme y acercándose a mí, que acariciándome comenzaba por
besarme con pasión y recorriendo con sus manos todo mi cuerpo, al tiempo que
Mario admiraba callado y masturbándose, y cuando me di cuenta ya estaba comiendo
de mis jugos vaginales fue extremadamente excitante lo hacia como comiendo un
exquisito helado, y de pronto tenía frente mi rostro la cara de Mario pero sus
manos en mis senos que erectos gozaban de sus caricias.

Y después de un rato me acerque su pene erecto y brillante a
mi boca, chupaba y chupaba, y solo alcanzaba a ver sus ojos como si no creyera
en todo aquello, después le pedí A mi maridito intercambiar lugares con Raúl y
ahora Mario veía como me devoraba la pija de otro y el se comía con más
intensidad mi clítoris.

Me levantaron y me llevaron hacia la cama y ahí hincados los
tres me fueron besando y tocando uno atrás y otro delante, Raúl aprovecho ese
momento para ponerme el condón, Raúl me tiro a la cama y empezó a penetrarme, y
mientras con las piernas abiertas recibía las envestidas de Raúl, yo acariciaba
la verga de mi marido, entre quejidos y envestidas rápidas y continuas detuve a
Raúl para mostrarle como puede una mujer lograr un orgasmo y así comencé a
presionar y humedecer su pija al momento que yo casi gritaba del placer que
sentía porque al mismo tiempo Mario se masturbaba de veme embravecer del gozo.

Y ahora era el turno de mi excitado esposo, quien también se
puso acostado en la cama detrás de mí y empezó a cogerme de una forma como nunca
y Raúl estaba besándome de mi boca a mis senos y sus manos a mi clítoris después
de gozarlos me pusieron en cuatro y mi esposo me empezó a coger riquísimo
gozando de mi trasero mientras Raúl me ponía su pene en mis manos dando caricias
que lo único que le provocaban era ganas de derramar su semen en mi cara.

Después se intercambiaron y al tiempo de ser cogida en cuatro
me devoraba el pito de mi esposo. Después de unos instantes por fin lo tan
soñado, mi querido esposo se colocaba debajo de mí preparando posición para
tener 2 pitos en mi cuerpo, hasta que empezó a cogerme por la vagina y después
echándome su tan caliente saliva, Raúl empezó poco a poco y con cuidado a
penetrarme por mi culito.

Era una sensación increíble jamás imaginada, y tan rico era
que después de unos minutos Raúl no pudo más y empezó a correrse y al darse
cuenta de esto Mario no espero más y decidió hacer lo mismo, dos pitos se
corrieron en mi cuerpo al mismo tiempo.

Cansados solo nos recostamos, dormimos unos minutos y decidí
pararme a dar un baño y después ellos hicieron lo mismo mientras llenaba el
yacusí, preparándose para lo siguiente Raúl no puedo más y me llevo al yacusí
ahí me puso sobre de él, le pregunte que si quería sentir una vagina apretando
su pito y sobre todo humedad y comencé a cogerlo hasta que logre correrme,
mientras mi marido veía como era lo que en algunas noches gozaba pero no
imaginaba como se veía.

No pudo más y me pidió lo mismo al tiempo que Raúl nos
admiraba, y después de hacerle lo mismo a mi marido les pedí se hincaran para
chapárselas al mismo tiempo y así logre que se corrieran en mi boca y eso fue
delicioso.

Fuimos a dormirnos y casi al amanecer me puse a chupárselas y
fue tan delicioso que se les puso como una torre, y aproveche para ponerle el
condón a Raúl, estaban exhaustos de gozar esa noche y lo único que hice fue
montarlos, empecé a moverme de tal forma que logre orgasmos primero en uno y
luego en otro hasta que lograron venirse en mi vagina primero uno y luego el
otro, para después dormir varias horas y despertarnos a la mañana siguiente.

No podía creer que tuve a mi placer dos toros que hicieron
sentirme mejor que nunca. Fue tan rico que eso me quedo en la memoria para
disfrutarlo como recuerdo que tendría presente cada vez que mi marido y yo
cogemos cada noche.

 

Resumen del relato:
    Jamás crei que me convencería, pero lo hicimos y los disfrutamos al máximo,todo fue idea de mi esposo…

Empezando a deshinibirnos (2)

Empezando a deshinibirnos (2) (11)

EMPEZANDO A DESHINIBIRNOS II

Estaba contenta por como habia sucedido la tarde, no me
arrepentia de nada, y lo mejor: él tampoco. Cuando llegamos a casa, mientras
preparabamos la cena, él me conto lo que estuvo haciendo mientras yo estaba
disfrutando a manos de Dani. No fue nada del otro mundo, aunque si algo nuevo y
excitante. No es raro que un hombre se masturbe viendo una pelicula porno, pero
si que lo haga viendo a su mujer disfrutando con otro hombre.

Tomamos una cena ligera y nos acostamos, pues despues de
aquella tarde de tanto disfrute habia quedado exhausta. Jorge me dio un beso de
buenas noches en la boca y cerre los ojos, para no abrirlos ya hasta el dia
siguiente.

Pasaron unos dias hasta probar, esta vez ya nosotros dos
solos, todo lo que compramos en el sexshop. Fue una noche de sabado,
aprovechando que al dia siguiente no trabajaba, pudimos acostarnos tarde.

Cuando llegue a casa, la mesa estaba puesta y la cena
servida. La casa estaba iluminada unicamente por velas de todos los tamaños y
colores. El ambiente era realmente romantico. Jorge estaba sentado ya en la
mesa, pero llevaba muy poca ropa: llevaba solamente los calzoncillos.

Me acerque a él, se levanto y empezo a quitarme toda la ropa
que según el me sobraba: toda excepto las bragas y el sujetador. Me sente a
cenar con algo de vergí¼enza en mi interior, pero el champan me ayudo a no
preocuparme de eso.

Al acabar nos sentamos en el sofa a reirnos de una peli porno
que pusimos. Entre risa y risa los calores nos iban subiendo poco a poco y
decidimos poner en practica todas las posturas que iban saliendo en el video.
Gracias al alcohol que llevabamos no sentiamos vergí¼enza.

Tengo que puntualizar que yo era una persona algo retacada,
muy cortada para hablar sobre sexo y mas aun para practicar según que cosas,
como el sexo anal o cualquier cosa que se alejara de la normalidad. En aquellos
dias aprendi a vivir mi sexualidad abiertamente y a disfrutar con ello, sin
sentirme culpable y/o sucia. Por primera vez en nuestra relacion, aquella noche
conseguio de mi mas que ningun chico antes.

La pelicula parecia entretenida. Empezo mostrando a una chica
joven y desnuda, probandose un vestido de novia en una habitacion mientras un
chico, tambien joven, escondido debajo de la cama la observaba y se excitaba.
Eran hermanos. Inmediatamente aquella chica bajo a algo parecido a un salon,
saludando a alguien que podria ser su tio, o quizas su abuelo, y empezaban a
follar. En la primera postura que hicieron el hombre estaba sentado en una
butaca y la chica se sento encima de él, dandole la espalda.

Aquella postura nunca la habiamos probado porque pensaba que
era muy incomoda, y aunque lo cierto es que se estaba mejor en la cama tumbada,
era muy placentera, puesto que al estar yo encima era yo la que llevaba el
control, la que elegia los movimientos y la rapidez, por lo cual pude alargar mi
orgasmo y hacerlo mas intenso. Ademas, Jorge no paraba de acariciarme la
espalda, los pechos, las piernas,… y de susurrarme que le encantaba como me
movia encima de él, excitandome aun mas. Alcanzamos el orgasmo casi al unisono e
inmediatamente nos fundimos en un abrazo eterno. Se levanto y, despues de ir al
baño, me trajo una copa de vino.

En la television ahora salia la misma chica del principio,
ahora acompañada de un hombre distinto, seguramente de su futuro marido, en la
ducha los dos. í‰l tenia una ereccion importante, la cogio por la cintura
levantandola y colocandola en sus caderas. Ella enrosco sus piernas alrededor de
su cuerpo para sujetarse y él tenia las manos en su culo, para ayudarse en los
movimientos. Se volteo, apoyo a la muchacha en los azulejos del baño y empezo a
follarla, haciendo que ella soltara unos gemidos terribles de placer. El hermano
de ésta seguia escondido mirando a la pareja como hacia el amor, y pense que
quizas no fuera mala idea que un dia dejaramos que alguien pudiera observarnos
mientras lo haciamos, era algo que me ponia cachonda. Nos miramos Jorge y yo y
decidimos que dejariamos esa postura para el final, para poder acostarnos recien
duchados y cansados. La chica se arrodillo y mientras le caia el agua sobre todo
su cuerpo, cogio la enorme polla de aquel chico y se la metio en la boca entera,
provocando que él cerrara los ojos y la agarrara del pelo, con unos movimientos
muy bruscos.

Antes de que el chico pudiera correrse, la levanto
(agarrandola aun de los cabellos), la sento en el borde de la bañera y se la
metio por el culo sin ningun tipo de contemplaciones. Ella cogio un pene algo
grande para meterselo por el coño. La cara de placer que tenia y lo poco que
tardo en alcanzar el climax me dejaron de piedra. Hubiera dado lo que fuera por
haber sido la protagonista de aquellas escenas. Agarre el miembro de mi novio y
empece a masturbarle. Lo que venia ahora me gustaba: se veia una habitacion,
algo tetrica, con muchas estanterias llenas de objetos tipo latigos, cuchillos,
pañuelos, penes de plastico, cuerdas,… Una madera horizontal cuega de aquella
pequeña mazmorra y otra paralelamente esta situada en el suelo. La sirvienta se
vistio de cuero negro y ató las muñecas y los tobillos de su señora a las
argollas de las maderas, de tal manera que dejo a la muchacha sin movilidad
alguna. Rasgo todas sus ropas con un cuchillo, sin remediar que alguna que otra
vez aquel objeto punzante hiriera la sensible piel de la ahora “esclava” y se
escaparan algun hilillo de sangre, que inmediatamente era lamido por la “ama”.
Cuando estubo completamente desnuda se acerco a la estanteria, agarro un bote y
extendio su contenido en el cuerpo de la atada. Se trataba de vaselina o algun
tipo de aceite, que hacia que su cuerpo brillara y resbalara al tacto de otro
cuerpo.

Con una tablilla de madera le golpea las nalgas a la chica
rubia sin control, y en pocos segundos aparecen rojas, como a reventar. Ahora,
que parece que ya se ha divertido bastante y ha hecho llorar a la rubia, se
enfunda un cinturon que incorpora una polla de plastico y se dirige a follarla
por todos lados. Le desata las esposas de las muñecas y la obliga a chuparle la
falsa polla, le vuelve a atar a la argolla y la embiste sin compasion. La rubia
no creo que estubiera muy excitada, por lo cual la penetracion no habia sido
facil. Gritaba de dolor. La “ama” disfrutaba viendola asi, le azotaba en el culo
y la insultaba.

Yo ya no podia mas, ni Jorge tampoco. Hacia unos diez minutos
que habia empezado a masturbarle y, aunque los movimientos de mi mano eran muy
lentos, su polla estaba ya durisima. Me levante y despues de apagar el video y
la television le agarre el brazo para llevarmelo al baño. Tenia unas ganas
inmensas de follarlo, de hacerle mio. Como estabamos aun desnudos, no tuve que
perder tiempo quitandonos la ropa. Encendi la ducha y la enganche arriba,
dejando que mojara su cuerpo de una forma muy sensual cuando se metio en la
bañera.

Cuando estubo empapado le enjabone todo su cuerpo con una
dulzura indescriptible. Su polla estaba a cien viendo como ahora me tocaba
enjabonarme a mi, viendo como acariciaba mis pechos, mis muslos, mis culo, mi
entrepierna,… No aguanto mas. Poniendo su mano en mi cabeza me agacho,
pudiendo ver sin esfuerzo mi coño y mi ano. Me separo las nalgas con sus grandes
manos y me penetro alli mismo, con el agua cayendo sobre nuestras cabezas y
nosotros gimiendo de placer. Despues de decirme algunas palabras malsonantes,
estilo puta, golfa,etc., y algunos azotes en el trasero, se corrio. Como yo aun
no habia llegado al orgasmo, se sento en el suelo de la bañera y dejandome en la
misma posicion que yo estaba me hizo sexo oral mientras me metia dos dedos de
una mano en el coño y un dedo de la otra mano en el culo. ¡Que sensacion…! Fue
un orgasmo increible. Nos besamos, terminamos de ducharnos y asearnos y nos
fuimos a la cama dispuestos a descansar; eran ya las cuatro de la madrugada.

Esto de ir quitandonos la vergí¼enza e ir probando cosas
nuevas me empezaba a gustar. ¿Por qué tenia la sensacion de que aquel era el
principio hacia una locura desenfrenada llena de pasion y placer? En un proximo
relato contare cual fue nuestra nueva experiencia antes de volver al sexologo.

Espero vuestros comentarios. Un beso.

Resumen del relato:
    Seguimos probando cosas nuevas mientras la vergí¼enza poco a poco desaparecia. Empezaba a disfrutar plenamente del sexo, y a interesare y excitarme viendo nuevas practicas. Esto me ayudaria a que en otra ocasion pudiera ser yo la protagonista.

Un tour de mucho sexo

Un tour de mucho sexo (13)

Un tour de mucho sexo

íbamos a salir a pasar unas vacaciones en Brasil y decidimos
Andrea y yo ir con el coche, ya lo habíamos comentado con nuestros amigos y hubo
muchos que se anotaron a nuestra aventura, solo le dijimos el camino que vamos a
hacer lo importante es que cada uno debía a venir acompañado de su esposa, los
que coincidía con nosotros o nosotros con ellos y podían follar con todos los
que habían llegado al hotel.

Había hecho lo imposible para convencer a Andrea a que se
acueste con algún chico porque hoy tenía muchas ganas de follar con una tía y
sabiendo las predilecciones de mi mujer, tenía la certeza que se iba a acaparar
todas las féminas y nosotros no íbamos a ver un coñito húmedo ni por joda.

A las 20:30, llegamos a un Motel de la ruta cerca de Santa Fé
y nos registramos eran varios bungalow la entrada estaba diseñada para
estacionar el coche, se componían de un salón muy grande en el cual había
montones de juguetes eróticos como potros se cuero para montar cuyas monturas
tenían unas franjas llenas de pinchos de goma para que las chicas puedan
refregar la almejita y masturbarse y televisores que pasaban películas porno un
canal eran de orgías, chicos con chicos, chicas con chicas y así sucesivamente,
el dormitorio como en todas las habitaciones el cielo raso estaba compuesto de
espejos y los colchones eran de agua, el baño era muy espacioso con un jacuzzi
para cuatro personas, hacía bastante calor y pusimos el aire acondicionado de
forma tal que estando desnudos no pasáramos frío y lo más importante un bar
sensacional había bebidas de todo tipo y aditamentos para hacer el cocktail’s
mas extravagante.

Andrea fue recto al baño y se metió en la bañera para
relajarse y refrescarse, salió a la media hora yéndose en el dormitorio para
cambiarse mientras yo me bañaba era tanto lo que nos conocíamos que no quiso
vaciar la bañera porque sabía que siempre mi ilusión era meterme en el agua que
había usado mi mujer, era algo que me excitaba de sobremanera, me sonreí y me
sumergí en ella, no pude dejar de sentir su perfume diluido por el agua pero
perceptible todavía.

Ya vestidos de petit gala y bebiendo una bebida refrescante,
sentimos unos golpecitos en la puerta, sabíamos que se debía tratar de alguna
parejita amiga, y así fue era Alfredo con una sobrinita de Paloma, su esposa,
que tenía quince añitos y desde hace dos añitos era la amante de Alfredo y de
Paloma, siendo ésta la mujer preferida de Afrodita, al entrar nos saludó a todos
con un beso en la mejilla.

Al ver la niña a Andrea en la barra se dirigió corriendo
hacia ella besándola apasionadamente en los labios mientras Andrea le acariciaba
la carita, era pasión lo que tenía la niña por mi mujer, y ella le correspondía
con mucha ternura, nunca habían tenido una relación amorosa y mi mujer que era
demasiado puta, le encanta ver a la pendeja caliente de sobremanera con ella, y
la chavalita le refregaba su chochito por las rodillas de mi mujer y pensar que
yo era el único que me daba cuenta de los orgasmos que tenía con Adriana, (ese
es el nombre de la niña), pero los disimulaba con una maestría inigualable.

Sonaron dos tímidos golpecitos en la puerta, abrió Adriana y
asomó Ricardo y Nelly, su mujer, recién casados y la chica no sabía nada de
nosotros, me aproximé a Ricardo y le pregunté si le había contado a Nelly porqué
nos habíamos reunido, a lo que contestó que no, pero porque no le dijiste y me
contestó que Andrea la iba a preparar, pero si ella no sabe nada, además estás
en plena luna de miel, te casaste hace dos días Ricardo.

Si es que por mas que intento la tipa es como mama y papa, y
mi mujer tiene que ser bien puta sino no la aguanto. Que quieres que te diga, si
no pude follarla todavía, es virgen, cuando la quiero ensartar me pregunta si
estoy seguro que no es pecado lo que estamos haciendo, De la casa de Papá, al
Opus Dei y de allí al matrimonio. Estoy seguro que Andrea me la dejará a punto
de caramelo, lo que no haga tu mujer con una tía no lo hace nadie.

Vale, habla con Andrea.

Antes fui yo y le aclaré todo lo que Ricardo me había
contado.

Yo vine aquí a divertirme no a degenerar monjitas que después
te hacen la contra.

Bueno, pero ahora salva al Ricardo que te lo agradecerá.
Enróllate con ella y demuéstrale lo hija de puta que eres mi amor, pero que no
se dé cuenta. ¿Vale?.

Vale. Me acerqué por detrás y abrazándola a Nelly le
pregunte. ¿Cómo está la recién casada?

Muy bien Andrea, enamorada de mi maridito.

¿Qué quieres tomar Nelly?

Un refresco, pero sin alcohol. Por fa, que se me sube pronto
a la cabeza y no sé lo que hago ni lo que digo.

Ven vamos a sentarnos en el sillón de la terraza.

¿De qué lo prefieres?

De fresa.

Ya te lo traigo, Puse medio vaso de jugo de fresa y el otro
medio de Gin y le eché jugo de plátano para disimular el gin y bastante hielo.

En media hora se lo tomó todo y ya estaba con la lengua un
poco trabada, comenzamos a hablar de la parte sexual , mientras mis manos la
acariciaban las piernas, primero sobre la falda y luego las rodillas desnudas y
con mucho tacto los muslos de la parte interna mientras hablábamos, su
respiración se agitó, le pregunté ¿Quieres otro refresco?.

Si, porque estoy un poco sofocada.

Ya te lo traigo. ¿Igual que el otro?

Si, estaba muy rico.

Ya vengo, Lo hice igual que el otro.

Cuando regresé, tomo de un sorbo la mitad. Ven –Le dije- te
noto muy tensa, vamos al dormitorio que te haré unos masajes en la espalda para
que te relajes ¿Quieres?

Si, creo que me vendrán muy bien.

Nos levantamos y nos fuimos a la habitación, le hice una seña
a Carlos que nadie fuera al dormitorio y asintió con la cabeza.

Sácate la blusa y recuéstate boca a bajo, disminuí la
potencia de la luz con el atenuador, busqué el aceite perfumado y comencé con el
masaje, le hacía sentir mis manos reafirmando su piel, poco a poco fue
excitándose, su respiración se aceleraba, estaba encantada con mis masajes.
Nelly, -le dije- te saco el sostenedor para no manchártelo.

Si, espera que lo saco yo, se puso de pie y se lo sacó,

Sácate también la falda que te la vas a arrugar.

¿Es que abajo solo tengo una tanguita?

No importa, total entre mujeres no tiene importancia ¿No?.
Comencé a acariciarla mis manos ya no masajeaban solo acariciaban todo su cuerpo
su piel era suave, tenue hermosa, jadeaba sin disimulo, me dediqué a acariciar
sus piernas y sus nalgas. Levanta el culito que te saco la tanguita, dudo un
momento, pero permitió que lo hiciera, empecé a acariciar su rajita y gemía como
si nunca la hubieran tocado, subía y bajaba su cuerpo para que tocara su sexo,
yo evitaba hacerlo porque iba a llegar al orgasmo y no sabía cual sería su
proceder. Date vuelta Nelly, Eres hermosa mi pequeña comencé a sobarle fuerte
sus duras tetas, al tocarle su coñito, porque era pequeño, sentí que ya había
empapado las sabanas y entre gritos de placer tuvo su anhelado orgasmo, me
desnude y me aceité las tetas y todo mi cuerpo y allí comencé en refregarnos
nuestros cuerpos Mientras fue inevitable que sus gritos de placer hicieran venir
todos los que estaban en el salón, Ella al estar de espaldas no veía los que
entraban y en silencio se pusieron a observar. Nelly, lo único que sentía era lo
que yo le hacía sentir, yo era su mundo y ella el mío, nos besábamos, y
rozábamos nuestros sexos dándonos mutuamente placer, comenzó a tener un orgasmo
de alaridos y ojos en blanco, me sentí empapada y cuando mire vi que Nelly
orgasmeaba y orinaba a la vez y así como cuatro o cinco veces era tanto la
excitación que me causaba que yo también empecé a tener multiorgasmos mientras
orinaba en su sexo, que gran placer cuando exhausta levanto la vista veo que
Adrianita desnuda mirándonos alucinada resistía los embates de Alfredo
perforándole su coñito mientras Ricardo se apropiaba de su culito y saliendo de
el pequeñas gotas de sangre, Mientras Carlos besando a la niña ella lo
masturbaba, nosotras íbamos de orgasmo en orgasmo el primero en correrse fue
Ricardo dentro del culito de la niña, después de dejar toda su lechecita en
ella, cuando terminó de sacar su soberana polla de la niña esta en un orgasmo
conjutamente con Alfredo. Comenzó sin aguantarlo mas a orinarse y a tener
orgasmos cada vez más profundos. Ricardo ya repuesto de su orgasmo se agacho
frente a Carlos y cogiendole la polla comenzó a hacerle una mamada sensacional a
juzgar por los gritos que daba Carlos. Los cinco quedaron tirados en la cama
exhaustos, excepto yo que lamía suavemente el anito de Adrianita para suavizar
su dolor, solo la escuche decir que la próxima vez quería estar en el lugar de
Nelly, júramelo Andrea.

A la mañana siguiente mandamos a Ricardo y Alfredo a comprar
churros y traer chocolate mientras Carlos, Nelly, Adrianita y yo nos metimos en
el jacuzzi.

Luego de un rato de estar entre todos masturbándonos con los
pies, Nelly se levanto y se puso entre mis piernas y besándome en los labios y
mordiéndome los pezones caliente al máximo, ¿quién hubiera dicho hace un mes que
estaría comiendo las tetas a una mujer pensar lo brutal que fue anoche cuándo
nos comimos el coñito en la cama y tu marido mirándonos, eso fue lo mas
excitante.

Y él encantado que lo hagas mientras tu maridito le chupaba
la polla de una manera sensacional. Es que a Ricardo lo tienes muy caliente,
tendrás que atenderlo mucho mas. Y ahora ve con Carlos que está deseando
llenarte de lechita caliente, yo atenderé a Adriana que el bestia de Alfredo con
semejante estaca le hizo mucho daño en el culito a mi nena, estaba deseosa
Adriana de que Andrea la atendiera La acostó en el borde de la bañera con el
culito en pompa mientras le lamía vehementemente, con la lengu dura de Andrea y
la nena aflojando todo el esfínter anal pudo meter la lengua muy profundamente
esto hizo sentir a la niña que se aproximaba un orgasmo tan violento que se lo
gritó a Andrea, esta la hizo girar quedando su almejita en la boca de Andrea
justo en el momento que la chica orgasmeaba y se orinaba en la boca de Andrea
esto hizo que mientras se bebiera los jugos y el orin de la niña ella a su vez,
al ver como gozaba la chica a Andrea le sobrevino un orgasmo violentísimo y
mientras orgasmeaba y orinaba Nelly y Carlos bebiéndose los jugos y los orines
de su mujer llegaron a un climax estupendo.

Al rato la niña desnuda se sentó en el water y sintiendo
tanto dolor le pedía ayuda a Andrea. Está saltó de la bañera y calentando el
culito de la niña con su lengua le dilató el pequeño agujerito hasta que con el
calor que le prodigaba a la nena ésta pudo defecar en la mano de Andrea y dejó
caer las heces dentro del water.

Andrea sentó a la chica el bidet mientras con agua caliente
le acariciaba y limpiaba el cerradito ano de Adriana, Mientras lo hacia se
cerraron en un ardiente beso de lengua donde primaba todo el cariño que se
dispensaban.

Mientras tomaban el chocolate con churros, cuando hubieron
terminado salieron al porche y el coche de Andrea y Carlos había desaparecido,
sobre la cama encontraron un papel que decía.


¿Cuál será el próximo hotel?, y lo mas intrigante.
¿Será con alguno de ustedes.?….

Carlos y Andrea


 

Resumen del relato:
    Adrianita era la amante de los componentes de un matrimonio, a los quince añitos ya competía con la mas profesional de las meretrices.

Encuentro realmente inesperado (3)

Encuentro realmente inesperado (3) (10)

Pese a que todavía era de mañana, no pude evitar sorprenderme
cuando me percaté que eran las 11:03. Es totalmente contra mi costumbre
levantarme tan tarde, y se lo hice saber a Fernando, que acababa de llegar a la
mesa luego de terminar lo que tenía que hacer allí.

Lo dejé servirse tranquilamente, mientras yo daba por
concluído el desayuno. La televisión mostraba las imágenes de una emisión por la
cual yo no tenía realmente interés, pero al menos me permitía desviar la mirada
a otra parte que su bajo vientre.

– Oye, ¿ya te fijaste que son las 11?– le cuestioné
súbitamente.

– ¿Sí, y qué?– responde, haciendo una pausa en el proceso
de servirse una tostada con mermelada.

El desayuno tardío también es contra mis costumbre más
elementales, pero en esas circunstancias especiales, intenté separarme un poco
de mis rituales, como concesión a su compañía.

– ¿Qué haces normalmente, los sábados por la mañada?

– Duermo, hasta que me duela la piel de tanto estar
acostado.

– Según recuerdo, me presumiste ser un chico más bien
deportivo.

– Lo soy, pero no el sábado por la mañana, ¿y tú?

– A esta hora yo debería estar en el gym, a mi edad es
necesario hacer atención.

–¿A tu edad? ¡no inventes! si solamente me llevas por 4
años.

– Diferencia importante, ya lo verás cuando tengas 33.

– Hablas como si deveras estuvieras al borde de la tumba–
me dice, y se sirve otra tostada. Yo había concluído desde hacía mucho, y fumaba
un cigarrillo mientras esperaba a que él terminara a su vez.

– La vida no es tan larga, ¿sabes?– le digo.

– Sobre todo si continúas fumando– responde.

– Eh, cuidado, que tengo en muy alta estima mis defectos.

– De eso ya me había enterado.

Yo continué en mis cavilaciones, pensando detenidamente en
qué es lo que haría con ese tiempo que yo robaba al asignado a mis viejas
costumbres. Fernando parecía dispuesto a continuar sin hacer nada. Me percaté
que había olvidado -por increíble que parezca- que esa era precisamente la idea
que habíamos tenido al principio: un fin de semana nada más para nosotros. Pero
por alguna razón, yo estaba con un humor levemente irritable. No queriendo
perjudicar la naciente relación con Fernado, se lo hice saber:

– Estoy un poco aburrido.

– Se te nota, desde que saliste del baño esta mañana estás
pensativo y hablas como si quisieras forzar una buena conversación.

Yo reí de su observación, pero no dije nada, él continuó.

– No tienes necesidad de impresionarme: ya lo has hecho, o
de lo contrario no habríamos repetido.

– ¿Repetir qué?

– La cogida, como la otra vez.

– A decir verdad, es sólo la mitad de la otra vez.

í‰l pareció haber sido atrapado ligeramente con la guardia
baja, pues estuvo reflexionando mis palabras durante unos segundos, pero
rápidamente hizo un gesto de reconocimiento, mezclado de una sonrisa peculiar.

– Solo te basta decirlo. Estamos en confianza, ¿no?

– Me da no se qué.

– Dilo, me gustaría escucharte pedirme lo que quieras. Con
tus palabras.

– Bien… estar contigo anoche fue maravilloso.

– Mucho mejor.

– Pero… creo que me faltó…

– Tomar el turno de ser el pasivo. Lo sé bien.

– ¿No que me ibas a dejar terminar?

– Me siento especialmente caliente, así que no quiero
esperar más para que vengas a chuparmela– diciendo eso, empuja la silla donde
estaba con sus pies y me muestra su verga, en una erótica semi-erección. Sus
pectorales y torso formaba una especie de rombo sumamente atrayente, de no ser
por la pieza de carne que pendía entre sus piernas, la cual definitivamente
atraía más mi mirada.

Empezó a frotar sus manos alrededor de ella, tallando sus
vellos púbicos de color negro y delineando sus ingles. Observé su vello púbico
ensortijado, y noté la gradual disminución de su densidad en los extremos de las
ingles. Me pasó por la mente la idea obvia que hombres y mujeres tienen en
realidad formas bien diferentes en la distribución del vello pubiano, y que la
forma masculina tampoco me resultaba para nada desagradable.

– Ven y chúpamela, anda.

Sintiendo la llamada ardiente de su sexo al descubierto, me
levanté despacio de donde estaba y me hinqué al lado suyo, mientras él me miraba
con aprobación cómplice.

– ¿Ves la punta?¿ves esa gotita de leche que le sale?

– Sí.

– Quiero que tu lengua la saboree ahora mismo.

Yo obedecí sin tardanza, saqué la lengua y la pasé sobre el
orificio al extremo de su glande al descubierto. El sabor salado de sus líquidos
seminales se extendió sobre mi lengua, procuré tenerlo en todas partes, para que
cada papila me demostrara el mismo sabor.

– Ahora chúpamela, métetela hasta al tope– me ordenó,
mientras finalizaba con su tazón de cereal.

Abrí la boca y empecé a ingerir su miembro, extendiendo un
poco el cuello y sintiendo como rozaba con las paredes internas de mis mejillas,
y con mi paladar. Sentí como se erectaba por completo, como cambiaba de forma de
ser una especie de golosina tierna a ser un cuerpo duro a la presión.

– ¿A tí hay que enseñarte las cosas dos veces? abre bien la
boca, no quiero que me muerdas.

Abrí bien la boca y extendí mis labios, para tocarlo
únicamente con las partes blandas tal y como ya me había enseñado. Su miembro no
tardó en encontrar el camino hacia mi garganta, cuando de nuevo empecé a
experimentar una fuerte sensación de náuseas. Empecé a dar de arcadas, pero
intenté contenerme.

– Por lo visto voy a tener que acostumbrarte a chupármela.
Métetela hasta el fondo.

Continué varias veces intentando introducirlala lo más
posible, acercándo los labios cada vez más del ras de su vello púbico. Lo hice
durante varios minutos, hasta que la sensación de asco empezó a disminuir. Es
una maniobra en apariencia complicada, pero la sensación de su glande en el
fondo de mi paladar me animaba a seguir.

En cierto momento, logré introducirla toda dentro de mi boca,
mis labios tocaban ahora sí la base de su vello púbico así como el comienzo de
la suave piel del escroto. El lanzó un gemido de reconocimiento.

– Oh, sí, puedo sentir tu garganta sobre mi verga.

Yo no podía decir nada, pero me contenté con lanzar un gemido
de reconocible placer.

– ¿Estás ganoso de verga?¿verdad?

Asentí con otro gemido.

– Quiero que te metas el dedo mientras me la mamas.

Cambié de posición para poder hace lo que él decía. Me
encorvé como una puta en espera de su macho y dirigí una mano hacia mi culo, y
empecé a repasar mi ano con mi dedo medio. Comencé a meterme y a sacarme su
verga de mi boca más a prisa.

Toda irritación desapareció de mi cabeza como por encanto. Yo
me entretenía adorando su falo, succionándolo. Esporádicamente me lo sacaba de
la boca, para admirarlo frente a mi cara y para luego lamerlo, dando giros
lentos con mi lengua sobre el orificio urinario, en el frenillo o detrás del
glande. Yo estaba totalmente transportado por mi actitud licensiosa, dejándome
llevar como él lo había hecho el día anterior.

De su verga fluía esporádicamente una descarga de fluido
lubricante, demostrándome que sí le gustaba que se la chupara como lo hacía. A
cada reflujo yo me separaba para recoger las gotas del líquido con la punta de
mi lengua, abriendo bien la boca y volteándolo a ver. El juego de las miradas
licensiosas era al parecer una nueva complicidad entre él y yo.

– Tú también adoras ser mi puta, ¿verdad?

Yo asentí, dejando que un hilo de fluido seminal se formara
entre su miembro y mi lengua.

– Así, bien–me dice, de pronto agrega : –voltéate–

– ¿me vas a dar?– le pregunté.

– Te la voy a meter toda, tal y como pides a gritos.

Yo me sentí intensamente tentado a dejarlo penetrarme tal
cual, mi culo ya adivinaba la sensación de su verga entrando y saliendo de él.
Pero la prudencia salió avante, a duras penas.

– Sin condón, no– le dije, para enseguida abrir la boca y
meter uno y luego el otro de sus testículos velludos. Yo sentía desde el
principio una especial predilección por sus dos suaves glándulas, siempre bien
guardadas en su saco de piel con una capa velluda suave al tacto.

– ¿Tu tienes una fijación con los condones o qué?– me dice,
mientras yo continuaba sintiendo ambos testículos deslizándose juntos en mi
paladar, mientras yo tiraba levemente con los labios para alejarlos de su
posición usual. Los liberé un instante para contestarle:

– Y tú tienes una fijación con el sexo sin condón.

– ¿No te gustaría tener esa verga que lames en tu culo ahora
mismo?

– Sí.

– ¿Entonces?

– Pero las enfermedades… tu sabes–

í‰l parecía contrariado, o al menos, contrariado de la manera
en que puede estarlo un hombre mientras le practican una mamada atencionada. Yo
estaba caliente, cierto, más no tenía la intención de dejarlo hacer.

Después de un par de insistencias, Fernando cesó de pedirme
que lo dejara penetrarme sin protección. Yo seguí sin embargo, lamiendo,
succionando, adorando sus testículos un buen rato. Era un juego para mí
agradable estar simplemente lamiéndole las bolas, y él también parecía
entretenido. Levantaba la cara, centrándose en mis atenciones, respirando más y
más agitadamente conforme yo aceleraba las succiones. Lo tenía por el pito y los
huevos, literalmente, así que era yo el que podía imponer mis reglas.

– ¡Oh, está bien!– exclamó de pronto –¡trae los pinches
condones!–

– ¿Hablas en serio?

– ¡Sí! pero rápido antes de que te viole.

– Voy entonces.

Me puse de pie y procedí a alejarme, pero sorpresivamente, él
me retiene de una mano y me dice:

– Espera un poco.

Me recliné ligeramente, para darle un beso profundo en la
boca y darle a probar un poco de lo que él mismo fabricaba. í‰l abrió la boca
ansioso y recibió con gusto lo que yo quería darle a probar, rodeando mi lengua
con sus labios. Sentí que sus manos bajaban por mi espalda, y sin mucho
préambulo se insertaban en mis nalgas, abriéndolas. Con un dedo se puso a buscar
mi agujero. Lo encontró pronto y comenzó a tallarlo.

– Este ano tiene ganas de verga.

– Sí, pero protegida.

– ¿Y si te meto el dedo no hay problema?

– No– e inmediatamente sentí la presión de su dedo
empezando a abrirme. Yo no estaba lubricado, así que sentí algo de incomodidad.

–¡Aau!–

– ¿te duele? ¿está muy seco?– me pregunta.

– Sí.

Sacó la mano de su lugar y la dirigió a mi boca, me ofreció
el dedo y me dijo:

– Lubrícalo.

Yo abrí la boca y empecé a succionar su dedo, que era
notoriamente largo y firme, un dedo áspero de hombre. De pronto lo extraje y le
dije:

–Tengo una mejor idea.

Tomé su mano y la dirigí hacia mi verga, que estaba
notoriamente mojada por toda la excitación que yo había experimentado esos
últimos minutos. í‰l comprendió lo que yo quería y empezó a empapar su dedo en
mis fluidos seminales, pasándolo sobre todas las partes mojadas sobre mi glande.

Separó su mano y la dirigió de nuevo hacia mi culo, el dedo
húmedo de mis secreciones seminales se sentía frío. Pero rápidamente se calentó
al empezar a presionar para entrar. El avance fue notoriamente más fácil: en
unos cuantos segundos lo tuve dentro. Yo me lancé para besarlo de nuevo, todavía
de pie y él en la silla, mientras sus manos me abrían las nalgas y uno de sus
dedos me penetraba. Yo estaba en el paraíso de la pasividad total. Empecé a
masturbarlo mientras tanto.

El humor licensioso extremo había vuelo, como el día anterior
en la bañera, pero ahora era yo el recipiente y él el donador.

 

Resumen del relato:
    Es sábado en la mañana y Fernando me ayuda a entretenerme mientras desayunamos.

Amándose

Amándose (2)

Eran las 5 de la madrugada, acababa de llegar de fiesta, su
cuerpo iba de un lado de las escaleras hacía el otro, se le hicieron eternas,
pero al final llego a su puerta, la abrió como pudo, la maldita cerradura
parecía no parar de moverse de sitio.

Por fin en casa, se descalzó y tiro las botas por el salón,
mientras que intentaba quitarse aquel horrible top que le aprisionaba los
pechos, olía a humo, bueno, toda ella era una mezcla de olores, sudor, alcohol,
tabaco, perfume…necesitaba una ducha rápida, de camino al lavabo, se desabrocho
los botones del jean, estiro de ellos hacía abajo, los tenía apegados a la piel
por causa de la sudor, pero al final pudo quitárselos y dejarlos en medio del
pasillo hechos un rebujillo.

Entro en el baño, dios mío, estaba para hacerle una foto y
enviarla por e-mail a mastercard, aquella imagen no tenía precio. Su larga
melena de color castaño oscuro, estaba enredada, sus ojos verdosos, se
encontraban en medio de un maquillaje desdibujado, sus carnosos labios, ahora
mismo resecos. Las únicas cosas que seguían en su sitio sin degradarse, eran sus
pechos de un tamaño normal, firmes y duros, con aquellos pezones de color
canela, que descarados se erguían hacía el techo, su vientre plano por el
deporte, sus piernas largas, duras, bien formadas y el vello de su sexo, bien
cuidado, en forma de triángulo.

Extendió una mano hacía la manecilla del agua caliente y dejó
caer el chorro de agua, hasta que realmente saliera caliente, paso sus dedos
entre el chorro, jugando con está, para notar su temperatura, y poco a poco se
fue introduciendo debajo del agua, sintió como resbalaba por su cuerpo,
acariciando cada centímetro de esté, sin dejar ninguna zona sin humedecer, cerro
los ojos y empezó a enjabonarse lentamente la cabeza. La espuma se deslizaba por
su piel, devolviéndole su suavidad y olor.

Bajo sus manos cubiertas de jabón hacía su pecho, lo acaricio
en forma de círculos, enjabonándolo, con una dulzura extrema, de tal forma que
sus pezones no tardaron en reaccionar, mostrándose duros, excitados, bajo sus
manos por su vientre, el cual acaricio tiernamente hasta llegar a su sexo, el
cual también enjabono delicadamente, con suavidad, sintiendo su forma, sus
pliegues, jugueteando con sus vellos, recreándose en él un tiempo, para
continuar bajando hasta acariciar sus muslos, sus nalgas, sus rodillas, sus
pantorrillas y finalmente sus pies.

Una vez acabo de enjabonarse, volvió debajo del chorro para
aclarase, para desprenderse de la espuma que vestía su cuerpo, salió de la ducha
en busca de una toalla. El vaho inundaba el cuarto de baño, las gotas de agua
resbalaban por su cuerpo, marcando un recorrido, hasta llegar al piso, con una
mano intento desempañar el espejo, pero tras unos segundos volvió a empañarse,
descalza con una toalla alrededor de su cuerpo y otra en su cabello, se dirigió
a su habitación, se desmaquillo, se desenredo la melena, y volvió a mirarse en
el espejo, mmmmm, ahora sí, estaba como nueva, el mareo se le había pasado, ya
se encontraba mejor.

Mirándose al espejo se quito la toalla que envolvía su
cuerpo, se observo detenidamente, se sentía excitada, tenía ganas de seguir con
las caricias que había empezado en la ducha y sin demorarse más, sus manos
acariciaron sus pechos, en busca de sus pezones, para entrelazarlos con sus
dedos y pellizcarlos con suavidad, recreándose en cada caricia, para poder
sentir en la yema de sus dedos la dureza de sus pezones, duros, firmes,
descarados, cerro los ojos, y un suspiro entreabrió sus los labios, los cuales
acabo por morder.

Acerco uno de sus dedos a sus labios y mirándose fijamente al
espejo, con una mirada lasciva, lo paso entre estos, humedeciéndolos con la
punta de su lengua, para después bajarlos hasta la aureola de su pezón y
acariciarla en forma de círculos, mientras que su otra mano había bajado por el
canalillo en dirección a su sexo.

Paso la palma de su mano por encima de esté y sintió la
textura de sus vellos, enredándolos en sus dedos fue bajando poco a poco hasta
notar la humedad de su vagina e impulsivamente paso dos de sus dedos por está,
estaba totalmente húmeda, aquello la excito más y volvió a pasar sus dedos por
su sexo, a la vez que separo sus piernas, y como un flash recordó la promesa que
le hizo a Pedro.

Pedro le había enviado un cassette donde se había grabado, su
cálida voz, tan sensual, tan varonil, llenaba el silencio de su habitación,
hacía 6 meses que se había ido a trabajar al extranjero, y después de varias
sesiones de cibersexo, se les ocurrió la idea de grabarse en cinta mientras se
masturbaran. Pedro ya lo había hecho, ahora le tocaba a ella, mientras oía su
voz que la excitaba sobre manera, y más todavía si esta era entrecortada e
incluía gemidos. Pulso el botón de grabar, mientras se sentaba en el borde de la
cama e iba relatándole a él, que hacía en cada momento.

Estoy completamente desnuda ante el espejo, son casi las seis
de la mañana y estoy muy cachonda, me siento en el borde de la cama, con las
piernas bien abiertas, para que puedas ver lo mojada que estoy, una de mis manos
esta acariciando mis pezones, si cielo, esos que tan malo te ponen, imagino que
me lo succionas con tus labios, que ahora mismo son las yemas de mis dedos
estirando de ellos, los tengo super duros. Mi otra mano esta en mi sexo, paso
dos de mis dedos separando mis pliegues y sintiendo el calor que desprende,
mmmmm, introduzco uno de mis dedos, pero lo vuelvo a sacar, mientras me muerdo
los labios, ojalá estuvieras aquí, estoy muy caliente, mmmmmm, meto dos de mis
dedos en mi coño, estoy mojadísima, los saco y los vuelvo a meter, ahhhmm,
empiezo un lento mete saca, imaginándome que es tu polla, mientras que con la
otra mano masajeo mis tetas…

Su excitación era tanta que dejo de hablar, para poder gemir
de placer, y estirarse en la cama, mientras su respiración se entrecortaba y su
pecho subía y baja a un ritmo acelerado, sus movimientos se hicieron cada vez
más rápidos en busca de un orgasmo, los dos dedos que entraban y salían fueron
sustituidos por tres, arqueo su cuerpo en busca de más placer, pero hasta
después de una serie de caricias en su clítoris, no sintió aquella serie de
pequeñas contracciones que iban en aumento, y que le advertían de su orgasmo
tras un largo gemido, quedándose dormida en el más placido y profundo de los
sueños.

 

Resumen del relato:
    Para que quedarte con las ganas de algo, si tu misma también lo puedes hacer.

Sonó el movil en mitad de la noche…

Sonó el movil en mitad de la noche… (2)

Sonó el movil, eran las 3 de la mañana, estaba supercansada…
aún así cogi el movil, Juan llamando…

Juan es mi "amigo" en todos los sentidos, con el tuve mi
primera experiencia sexual, no somos novios ni nunca lo hemos sido… pero siempre
ha existido esa chispa entre nosotros…

-Qué quieres??? Sabes que hora es???

-Si lo se… Es que… estaba tumbado en la cama….y me he puesto
a pensar en ti… en tu cuerpo… en tus caderas.. en tus pechos…

-Y que?

-Necesito….necesito sexo Silvi…

-Juan, es muy tarde, vete a dormir..

-Desnudate por favor… dentro de la cama… rozando tu dulce
piel contra las sabanas… te puedo imaginar… yo estoy desnudo.. la tengo muy
dura…. Quiero acariciarte… tocarte esos pezones que tienes y que m vuelven
loco.. abrazarte por detrás… inmovilizarte y hacerte mia…

Si.. la verdad.. es que el calor empezó a invadir mi cuerpo…
mis pezones intentaban atravesar las sabanas… comence a rozarme… acariciarme…

-Te estas tocando…??

-Si….

-Estas mojada???

-Si…

-Deseo…. Deseo seguir….

-Yo también…

Comencé a tocarme los pezones… pronto baje al clítoris que
deseaba ser rozado…. El se estaba haciendo una paja.. podía escuchar sus gemidos
por el movil… y yo estaba haciendome un dedo al mismo tiempo…

-Por favor baja el movil… quiero oirte….

 

 

Así lo hice… el sonido de mis fluidos con el dedo entrando y
saliendo siempre le habia excitado… a mi también.. coloque el movil cerca de mi
clítoris… podía escuchar sus gemidos.. inconscientemente yo también empecé a
gemir….

Cada vez me metía el dedo más rapido…. Oi un gemido final..
el se habia corrido…. Dejé el movil en la almohada y puse el manos libres… segui
masturbandome… me faltaba poco para llegar el orgasmo… pero esta vez Juan me
guiaba poco a poco y yo obedecia…. Acariciate los pezones con una mano.. y con
la otra el clítoris… poco a poco … haciendo circulitos…

Si… acerca tus dedos a tu boca…. Chupalos.. saborea tus
fluidos… mm ahora metete 2 dedos en la vagina… despacito primero … entra…
sacalo.. metelo.. sacalo…

Ahora 3 dedos…. Cada vez más rapido…

Si……..

 

Que duermas bien Silvia…

Buenas noches Juan

 

Resumen del relato:
    Juan me llamó… le apetecía tener sexo.. los 2 sucumbimos ante un placer esquisito..me masturbé… por el móvil…

Tal vez… sin distancia

Tal vez… sin distancia (18)

__Tal vez… sin distancia___

 

 

Tal vez, solo tal vez…

derrumbemos los muros de la distancia,

solo tal vez, beses mi rostro.

Tal vez tus caricias sean como mariposas

y las note en mí revolotear…

en un alocado roce de ternura,

y solo ese leve roce, delimite el sentir de mi corazón.

Que como una cometa…!se eleva!

en un lento ir y venir de impulsos,

haciendo que tu mano, extienda mi piel,

como mantequilla suave y calida,

y me voy derritiendo poco a poco.

Así voy a elevarme hacia ti,

fundiéndome entre tus brazos,

y dándote el más calido abrazo,

me dejare llevar por tus silencios.

Bajo la plateada luna, bajo el inmenso cielo,

tus ojos brillaran ante mí como luceros,

y en esa infinita oscuridad de tu mirada

quiero perderme, así… enamorada.

Despilfarrando caricias y besos sonoros

y dándonos amor el sentir más hermoso,

embriagando nuestros seres de placeres.

Sintiendo latente el pulso agitado,

gemidos que denotan nuestro gozo,

llenando horas y horas de alegría

intentando ser tal vez ese amasijo de placer.

que solo y tal vez, sin distancia pudiera ser.

 

Evelyn45

 

Resumen del relato: